El Consejo Danés para Refugiados (DRC) confirmó oficialmente la liberación de Manuel Alejandro Tique, un trabajador humanitario colombiano que permaneció privado de la libertad en en Venezuela desde el 14 de septiembre de 2024. El ingeniero industrial de 33 años fue excarcelado tras pasar 17 meses de detención sin acceso a un debido proceso ni garantías consulares, una situación que la organización calificó como una grave afectación a sus derechos fundamentales.“Nos sentimos profundamente aliviados por la liberación de Manuel Alejandro. Durante todo este tiempo, hemos reiterado que su trabajo ha sido estrictamente humanitario, guiado por los principios de neutralidad, independencia e imparcialidad. Celebramos que hoy recupere su libertad, pero no podemos olvidar que ningún trabajador humanitario debería pasar por una situación como esta”, señaló Yann Cornic, Director de DRC para Colombia y América Latina, en el comunicado que puso fin a la angustia de la familia Tique.El origen de la detención: una "entrevista rutinaria" en la fronteraLa historia de su captura, contada por Los Informantes, comenzó cuando Manuel Alejandro se disponía a cruzar la frontera para cumplir con sus labores profesionales. Como parte de su rol en la ONG danesa, el ingeniero se dirigía a la ciudad de Guasdualito, en el estado de Apure, para realizar capacitaciones humanitarias.Su hermana, Diana Tique, relató a Los Informantes cómo fue su último contacto con él: “Por tierra cruza el puente internacional que conecta Arauca con el estado de Apure, presenta su pasaporte para salir de Colombia y cuando lo presenta para ingresar a Venezuela le dicen que van a hacer una entrevista rutinaria”. Sin embargo, lo que debía ser un trámite migratorio ordinario se convirtió en una detención arbitraria.Según el relato de sus compañeros de trabajo, quienes fueron testigos del momento en que uniformados venezolanos lo interceptaron, Manuel fue trasladado a una sede de la dirección de contrainteligencia militar en Guasdualito. “Le comunican que por favor les entreguen sus pertenencias sus maletas que él se va a quedar detenido y desde ese momento no volvimos a tener información de mi hermano”, explicó Diana Tique durante el tiempo que duró el encierro.Acusaciones de "altísima peligrosidad" sin pruebas judicialesMientras Manuel Alejandro permanecía incomunicado, las autoridades venezolanas lanzaron graves señalamientos en su contra. Diosdado Cabello, actual ministro del Interior y de Justicia de Venezuela, vinculó públicamente al ingeniero con actividades delictivas de alto impacto. Cabello afirmó: “Manuel Alejandro Tique Chávez se esconde detrás de vínculos de ONG pero este caballero es un reclutador de paraco”.Bajo esta narrativa, Tique fue señalado de delitos como terrorismo y atentado contra la patria. No obstante, su familia y la organización para la que trabajaba denunciaron constantemente que no existían pruebas, expedientes ni una condena formal que respaldara tales afirmaciones. Su hermana enfatizó la contradicción entre el perfil de Manuel y las acusaciones: “Mi hermano es inocente, es un trabajador humanitario merece estar en su casa”.En Bogotá, el vacío dejado por Manuel se sintió con fuerza. Su familia recordaba a un hombre dedicado a temas ambientales y sociales, egresado de la Universidad Nacional, que prefería la lectura y el ejercicio antes que las fiestas. “Dedicado a temas ambientales y después a personas ayudar poblaciones vulnerables entonces es una sorpresa para nosotros, para la familia, además con una acusación de reclutamiento de paramilitares, no cuadra para nada con el perfil de Manuel Alejandro”, señaló el director de la ONG durante la etapa de búsqueda.El calvario en la cárcel de El Rodeo IManuel Alejandro fue trasladado a El Rodeo I, una de las prisiones más temidas de Venezuela, ubicada en las cercanías de Caracas. Allí, el aislamiento fue casi total. En un periodo de 17 meses, solo se registró una llamada telefónica en mayo de 2025.Diana Tique recordó aquel breve contacto: “Recibí la llamada de mi hermano por WhatsApp, hermoso escuchar su voz, pero muy triste saber la condición... él preocupado un poco por la situación económica familiar, claramente él tenía responsabilidades que nosotros asumimos”. En esa llamada, Manuel confirmó su ubicación: “estoy en El Rodeo I”, dijo.Un testigo clave de sus días en cautiverio fue el ciudadano estadounidense David Guillón, quien compartió celda con él y fue liberado meses antes. Guillón describió condiciones de vida precarias, marcadas por la mala alimentación y la falta de atención médica legítima. “Yo estuve en la celda 13, él estaba en celda 14, todos estábamos separados entonces ninguna de nosotros supimos qué estaba pasando, pero se comunicaron en inglés y para ambos fue un alivio”, relató el excompañero de celda.Guillón, quien es enfermero de profesión, denunció en Los Informantes que la atención médica dentro del penal era deficiente: “Muchos de sus médicos fueron médicos falsos... muchas veces que yo tenía que enseñarle algo o decir algo”. Además, describió la alimentación como "insuficiente", basada principalmente en arroz, granos y porciones escasas de pollo.Resistencia y fe: la lucha de una hermanaDurante los más de 500 días de detención, Diana Tique se convirtió en la voz de su hermano ante la Cancillería de Colombia y organismos internacionales. A pesar de los múltiples plantones y cartas enviadas, la respuesta oficial solía ser limitada. “Nos sentimos abandonados”, expresaba Diana ante la falta de resultados diplomáticos inmediatos.“Me acuerdo Navidad y Año Nuevo una tristeza absoluta en la cara de todos, no estamos celebrando con ese ánimo de compartir la cena, de abrazarnos, de estar contentos sino que faltan personas aquí”, confesó Diana en su momento. Su motor para no rendirse fue el amor y la convicción de la inocencia de Manuel, manteniendo siempre viva la esperanza.Finalmente, tras intensas gestiones diplomáticas y el acompañamiento constante del Consejo Danés para Refugiados, se logró su liberación este 10 de febrero de 2026. La organización reiteró su llamado al respeto del Derecho Internacional Humanitario y enfatizó que seguirá abogando para que ningún trabajador humanitario sea criminalizado por su labor de asistencia a poblaciones vulnerables.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
La tragedia que marcó la vida de Jois Ramírez y su familia ocurrió en las cumbres del Nevado del Tolima. El último día de diciembre de 2024, Kevin Bocanegra, un abogado de 25 años, falleció tras sufrir complicaciones de salud mientras intentaba alcanzar la cima de la montaña. Kevin buscaba cumplir el sueño de recibir el año nuevo en la cumbre, una travesía que emprendió junto a su novia Jois y su suegra, Camila Moncayo. Sin embargo, lo que inició como un proyecto de vida en pareja terminó en un duelo que hoy, un año después, suma nuevos y desgarradores detalles sobre las condiciones en las que fue hallado su cuerpo.Los Informantes habló con la joven y con su madre, quienes relataron los últimos momentos de Kevin durante la expedición, el dolor, la culpa y el proceso de duelo que enfrentaron tras la tragedia que las llevó a conquistar nuevas fronteras.Una expedición marcada por la tragediaKevin era un joven disciplinado y no presentaba problemas de salud previos. Según relató su suegra, Camila Moncayo: "Mi yerno era un joven muy aplicado, disciplinado. Era un hombre fuerte, no sufría de nada. Yo nunca le escuché ni siquiera un dolor de cabeza". Su relación con Jois era estrecha; se conocieron en la universidad y, tras la pandemia, Kevin se integró a la empresa de contenidos digitales de su novia para apoyarla en aspectos legales y organizativos. La expedición al Nevado del Tolima, que se encuentra a más de 5.000 metros de altura, representaba un reto físico para el cual el grupo creía estar preparado.El ascenso comenzó el 28 de diciembre de 2024, pero las irregularidades en la organización de la agencia de viajes se manifestaron rápidamente. Jois recordó que "no llevábamos un guía al mando sino que cada quien iba por su lado caminando de forma libre eso a mí me pareció muy desorganizado". A medida que ganaban altura, Kevin empezó a mostrar signos de agotamiento y síntomas similares a una gripa leve.“Hace el primer comentario informando que sentía que podía tener una gripa, un síntoma de gripa leve, pero que algo estaba pasando”, reveló Jois.Falta de hidratación y equipo básicoPara el 30 de diciembre, su estado empeoró significativamente. Según Jois, su novio manifestó: “No tengo fuerza física, creo que la maleta está muy pesada para mí”. A pesar de su evidente debilidad, el grupo enfrentó una fuerte presión por parte de los guías para mantener el ritmo, con comentarios como “hay que seguir adelante, no tienes que ser flojo”, relató la joven.La falta de recursos básicos agravó la situación. “Nosotros no teníamos pastillas purificadoras ni estufas ni acceso a nada de eso”, reveló Jois, al referirse a la escasa preparación para garantizar agua potable, lo que derivó en un estado crítico de deshidratación para todos los integrantes del grupo.Ella admitó su falta de conocimiento sobre los riesgos del entorno: "También pequé por ignorante. Le confié mi vida a una tercera persona y solamente uno es responsable de su propia vida".Las últimas horas de Kevin BocanegraAnte el evidente deterioro de Kevin, ella decidió quedarse a su lado en la carpa mientras el resto del grupo intentaba hacer cumbre, pero él le insitió en continuar. Tras regresar de la cima, Jois encontró a su novio aparentemente mejor, pero el anuncio de que debían levantar el campamento para seguir la travesía desencadenó una nueva crisis. Kevin se negó a avanzar, afirmando: "Yo no voy a seguir porque no tengo fuerza para continuar".En medio de una fuerte discusión con el guía, un líquido amarillo comenzó a brotar de la nariz de Kevin. Un grupo externo de montañistas, que incluía a un médico, brindó asistencia y diagnosticó que el joven presentaba mal de altura y un posible edema cerebral. “Él estaba demasiado indispuesto con el que estaba al mando del grupo. Le dijo: ‘¿Cómo así que a mí me vendieron una póliza y me vendieron la posibilidad de que si yo me ponía mal podía pedir, el acceso a un helicóptero y aquí no hay quien venga a sacarme’”.Ante la ausencia de un rescate aéreo, se gestionó un caballo para el descenso. Fue durante este trayecto que Kevin perdió el conocimiento y falleció. El impacto emocional para Jois alcanzó su punto máximo al llegar al lugar donde descansaban los restos de su novio: "Fue ver a Kevin envuelto en lonas y amarrado en un establo de caballos".Ataques en redes socialesLa muerte de Kevin se convirtió en noticia nacional, desencadenando una ola de ataques en redes sociales contra Jois y su madre. Las críticas se centraron en su profesión como creadora de contenido y en la forma en que manifestaban su dolor. Este acoso digital se sumó a un duelo profundo que llevó a Jois a visitar el cementerio diariamente durante meses.“Lloraba y no me salían lágrimas, pero yo estaba llorando y la gente también me criticaba muy fuerte por eso, porque decían como está llorando, está haciendo show, porque no le vemos lágrimas”, contó.Sanación y transformación en la montañaA pesar de la tragedia, Jois y Camila decidieron regresar a las montañas como parte de su proceso de sanación. “De lo más trágico que nos ha pasado en la vida, también nos pasó que encontramos un amor muy bonito y una conexión muy increíble con la naturaleza”, recordó.Esta decisión las llevó a cumbres en Ecuador, como el Volcán Cotopaxi, donde Camila enfrentó sus propios desafíos con el mal de altura. La transformación de Jois ha sido física y personal, mudándose a Suesca, Cundinamarca, para dedicarse a la escalada en roca. Jois explicó su cambio radical, incluyendo el corte de su cabello, como un proceso simbólico: "Me quiero quitar el pelo porque a la medida en que mi pelo crezca yo voy a ir sanando con el". Para ella, "la montaña se ha convertido en mi herramienta más poderosa para sanar".
Este lunes 9 de febrero, la justicia británica aborda el caso de Zulma Guzmán Castro, principal sospechosa en el caso del envenenamiento con talio que cobró la vida de dos menores en Bogotá. En la corte de Westminster, en Londres, avanza una audiencia crucial para establecer la hoja de ruta de su entrega a las autoridades colombianas. Guzmán, quien se encuentra recluida en la cárcel de mujeres de Bronzefield tras ser capturada oficialmente el pasado 6 de enero, es requerida por los delitos de homicidio agravado y tentativa de homicidio.La audiencia en Londres y el proceso de extradiciónLa diligencia de hoy tiene como objetivo principal definir la logística y las fechas clave para el proceso judicial que determinará el futuro de Guzmán. Según los reportes desde la capital británica, es poco probable que hoy mismo se emita una decisión definitiva sobre si se autoriza o niega su envío a Colombia. El pasado 6 de enero, la acusada se rehusó formalmente a dar su autorización para ser extraditada de manera voluntaria.Ante esta negativa, la defensa de Guzmán Castro deberá presentar pruebas sólidas que justifiquen su oposición a enfrentar la justicia colombiana. La mujer ingresó al Reino Unido el 11 de noviembre de 2025, a través del aeropuerto de Manchester, en un vuelo procedente de Madrid, España. Su captura final se produjo luego de ser dada de alta de un hospital psiquiátrico en el que permaneció por cerca de 22 días.Zulma Guzmán se lanzó al río Támesis intentando huirLo que inicialmente se reportó como un intento de quitarse la vida resultó ser un intento de huida de las autoridades británicas. María Elvira Arango, directora de Los Informantes, reveló que la sospechosa intentó evadir a la Policía británica lanzándose a las aguas del río Támesis a mediados de diciembre. Una fuente de Interpol desmintió la tesis del suicidio, señalando que se trató de una maniobra desesperada para escapar de los oficiales que la tenían localizada.Al momento de ser interceptada, Guzmán portaba una maleta y un paquete, lo que refuerza la teoría de que planeaba abandonar el país. Tras ser rescatada del río y ser dada de alta del hospital, recibió una orden para presentarse a la notificación formal de su extradición dos días después. No obstante, la acusada aprovechó ese tiempo para intentar un nuevo movimiento: la mujer se fue para su casa y compró unos tiquetes con destino a Brasil, pero una alarma de la Interpol frustró su plan de escape y permitió su captura definitiva.El GPS y las pruebas técnicas del caso talioMás allá de sus movimientos en Europa, la Fiscalía colombiana cuenta con pruebas técnicas que vincularían a Guzmán con seguimientos ilegales previos al crimen. El padre de una de las menores fallecidas, con quien Guzmán mantuvo una relación extramatrimonial reconocida públicamente por él, entregó a las autoridades un dispositivo de rastreo satelital. Este aparato, una caja magnética diseñada para adherirse a superficies metálicas, fue hallado después de que presuntamente Guzmán intentara colocarlo en el vehículo del hombre en el parqueadero de un edificio en Bogotá.De acuerdo con el relato de los hechos, el vigilante del edificio observó a través de las cámaras de seguridad cuando la mujer se encontrada en el área del parqueadero. Al ser cuestionada por el empleado, ella huyó del lugar, pero dejó olvidado el dispositivo GPS. Actualmente, la tarjeta SIM de este aparato está bajo análisis forense. Se espera que el historial de ubicaciones almacenado brinde una cronología detallada de los movimientos de la sospechosa antes del ataque con frambuesas envenenadas.Talio: sus efectos letales en el cuerpo humanoEl caso ha puesto bajo la lupa las propiedades del talio, un metal extremadamente tóxico cuya venta está prohibida en Colombia desde la década de los 70. El doctor Camilo Uribe, experto toxicólogo, explicó en Los Informantes que esta sustancia es inodora e insabora, lo que la hace casi imposible de percibir por las víctimas. Además, su diagnóstico es complejo debido a que los síntomas iniciales, náuseas, vómito y dolor abdominal, suelen confundirse con intoxicaciones alimentarias comunes.En el caso de las dos niñas de 13 años fallecidas en Bogotá en abril de 2025, las concentraciones de talio fueron muy altas. El doctor Uribe señaló que los niveles eran tan elevados que superaban el rango de detección de las máquinas de laboratorio: “Estamos hablando de niveles por encima de 3.000, es decir, son concentraciones letales”, afirmó el toxicólogo.Los antecedentes con talio en la familia de una de las víctimasLa investigación ha revelado una coincidencia que las autoridades consideran fundamental: la madre de una de las niñas fallecidas y esposa del hombre con el que Zulma Guzmán tuvo la relación extramatrimonial estuvo intoxicada con este metal hace unos años antes de fallecer. Ella empezó a sufrir síntomas extraños en 2020, incluyendo una caída severa del cabello y fuertes dolores en las piernas. El endocrino Julio Portocarrero fue quien identificó la causa en su momento: “Mire si esto no es una intoxicación por talio yo no sé qué será”, señaló.Aunque la mujer logró recuperarse, según los médicos, el estrés masivo causado por una intoxicación de este tipo debilita el sistema inmunológico, lo que en su caso habría facilitado la reactivación de un tumor previo. El abogado Fabio Umar, confirmó que su cliente admitió haber tenido una relación con Guzmán Castro, aunque aseguró que fue limitada en el tiempo y que el contacto se había perdido antes de que ocurrieran los trágicos eventos. Mientras el proceso de extradición avanza en Londres, las familias de las víctimas esperan que la justicia británica agilice el traslado de Guzmán para que responda por los crímenes de los que es acusada en Colombia.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
La noche del sábado 25 de octubre de 2025, lo que comenzó como una celebración de cumpleaños en el norte de Cali se transformó en una tragedia que hoy tiene a una familia sumida en el dolor y las alarmas encendidas a nivel nacional por peligrosos retos virales. María José Ardila, una joven madre de 23 años, perdió la vida tras participar en un reto de ingesta masiva de alcohol promovido por la discoteca Sagsa, un evento que ha sido calificado por expertos y familiares como una práctica "homicida". Séptimo Día investigó.María José, descrita por sus allegados como una mujer llena de luz, había estudiado ingeniería agroindustrial y se dedicaba por completo al cuidado de su hijo de tan solo nueve meses. Según cuenta su madre, Yulisa Álvarez, la joven era “una niña espectacular”. Era la luz y alegría de una familia oriunda de Bogotá. Sus planes a corto plazo eran claros: viajar a Estados Unidos en noviembre junto a su esposo, Carlos Carvajal, para buscar un mejor futuro para su pequeño. Sin embargo, todo se detuvo en seco en una discoteca de la ciudad a la que su familia había llegado desde que ella era una niña.Fatal reto de Sagsa por un millón y medioLa dinámica del reto, publicitada intensamente en redes sociales, consistía en seis pasos de consumo de licor en tiempos récord. El premio prometido era de un millón y medio de pesos. Según Nicolle Cañas, amiga de María José y quien estaba con ella la noche de la tragedia, la entrada al establecimiento tenía un costo diferencial para quienes deseaban participar: “Manilla normal costaba $40.000 y las manillas para hacer el reto costaban $50”.El desafío incluía, entre otros pasos, un “cucaracho doble” en cinco segundos, tres shots en el mismo tiempo, una cerveza sin parar y, finalmente, ocho tragos diferentes consumidos con un pitillo. Durante el proceso, la joven habría intentado hidratarse, pero se le prohibió. Nicolle asegura en Séptimo Día que: “María José quería como tomar agua durante los retos, pero nunca la permitieron, decían que no podía tomar nada más que no fuera el licor del reto”.El video captado por sus acompañantes muestra el momento en que empleados del lugar le suministraban las bebidas. Hacia la 1:00 a.m., el estado de María José era crítico. “Ya María José no podía sostenerse por ella misma, ya estaba muy mal. Entonces, nosotras pues la agarramos de los brazos y la sentamos en la silla... Vimos que la boca ella estaba llena de comida. En ese momento yo intenté abrirle la boca, pero la mandíbula de María José estaba super rígida”, relata Nicolle sobre los minutos de angustia que vivieron dentro del establecimiento.¿Qué dice la discoteca Sagsa?Tras el incidente, la respuesta del establecimiento ha sido cuestionada por la familia de la víctima, denunciando una presunta falta de auxilio oportuno. Sus amigos afirman que, mientras la joven se encontraba inconsciente, el personal de la discoteca no brindó asistencia médica básica. “Nadie se ofreció ayudarnos. O sea, la gente solo pasaba por donde nosotras estábamos sentadas, cargando a María José y como que solo nos veían y ya”, sostiene Nicolle.Camilo Agudelo, amigo de la familia que tuvo que cruzar la ciudad para auxiliarla ante la falta de una ambulancia o transporte, asegura que al llegar encontró a los encargados del sitio en una actitud pasiva: “Ellos simplemente estaban ahí presenciando cómo nosotros tratábamos de ayudarla”.Públicamente, la discoteca emitió un comunicado en sus redes sociales en el que decían: “Expresamos nuestra solidaridad, apoyo y acompañamiento a la familia en este difícil momento y reafirmamos nuestra disposición a brindar todo el apoyo y colaboración necesarios desde el lugar que nos corresponda”. No obstante, la familia denuncia que el establecimiento nunca los contactó directamente y que, mientras María José estaba en cuidados intensivos, el bar seguía promocionando el reto, incluso aumentando el premio económico. Séptimo Día buscó al administrador, José Fernando Holguín Nieto, pero no obtuvo respuesta, aunque inicialmente sí habían aceptado una entrevista.¿Qué dice la ley y en qué va la investigación?Desde el ámbito legal, el caso ha tomado un rumbo penal. La Fiscalía General de la Nación inició de oficio una investigación por el presunto delito de homicidio. Camilo Andrés Rojas, abogado de la familia Ardila, sostiene que el establecimiento incurrió en una negligencia grave al no contar con protocolos de emergencia. “Consideramos que el establecimiento de comercio incumplió todos los protocolos de atención de emergencias que debe tener un establecimiento de comercio. Promovió un reto que es nocivo para la salud del ser humano”, señala el jurista.Para la defensa, existe una corresponsabilidad clara: “Es el mismo establecimiento quien promueve el evento, quien le suministra el alcohol a María José y frente al descontrol que se da, pues debe asumir eventualmente una responsabilidad”. La familia espera los resultados finales de Medicina Legal para confirmar que la causa de muerte fue el daño cerebral derivado de una broncoaspiración durante el consumo excesivo de licor.Peligrosos retos en redes sociales: ¿qué motiva a los jóvenes?El caso de María José no es aislado, sino que forma parte de una tendencia creciente donde la validación digital prima sobre la seguridad personal. Expertos señalan que los retos virales se han convertido en el nuevo estándar de reconocimiento social. David Bonilla, psicólogo experto en adolescentes, explica que vivimos en una "sociedad del sí se puede", lo que reduce drásticamente la percepción del riesgo en los jóvenes.“Antes eras reconocido si pertenecías al equipo de fútbol, hoy eres reconocido si eres el que más retos cumple en diferentes plataformas”, afirma Bonilla. Esta presión social, sumada a la gratificación instantánea de los likes, lleva a los jóvenes a ignorar las señales de peligro de sus propios cuerpos.Por su parte, el toxicólogo Javier Rodríguez analiza la peligrosidad técnica de estos desafíos alcohólicos. Explica que la combinación de azúcar y alta concentración de licor en tiempos tan breves provoca que el alcohol impregne el cerebro rápidamente, eliminando el oxígeno y causando inflamación cerebral. “Desde todo punto de vista, una cantidad tan alta lleva fácilmente a que la persona, independientemente de cualquier condición, pueda entrar en un estado de embriaguez grave”, advierte el médico, subrayando que este tipo de prácticas son, por definición, peligrosas para cualquier ser humano.Organizaciones como Red Papaz también alertan sobre cómo estos retos se filtran desde las discotecas y las redes hacia los hogares a través de las pantallas, instando a niños y jóvenes a consumir sustancias o realizar actos lesivos sin supervisión. Para la familia de María José, la lección es amarga: “No puede pasar en Colombia que un establecimiento público esté tratando de agarrar a los jóvenes a hacer un reto de estos completamente homicida”.