Annie Agredo y Santiago Fernández sellaron su destino como esposos después de que el terremoto sacudiera a Colombia y afectara a los departamentos en el suroccidente del país. Cali, de donde Annie es oriunda, fue una de las ciudades que tuvo mayor afectación. La imagen de esta pareja se hizo viral en redes sociales porque, en medio de la celebración, llegaron hasta un centro de acopio para dejar donaciones, todavía con sus trajes puestos. Su boda tuvo un cambio de planes y quedó marcada por un solidario gesto con los damnificados de la capital del Valle.
Los ahora esposos llevaban más de seis meses planeando el esperado día de su boda, prevista para el 20 de agosto. Luego del terremoto, los novios decidieron cambiar la celebración para recordar a quienes resultaron afectados por el movimiento telúrico, que ha dejado a cientos de miles de personas sin casa. En vez de una lluvia de sobres o regalos, pidieron a sus invitados que entregaran donaciones. “Fue un día muy especial, nosotros, a raíz de la tragedia, quisimos tener un evento mucho más respetuoso y congruente con la ciudad y lo que estaba pasando”, dijo Santiago, que aprovechó el tiempo con su entonces prometida para ayudar una vez llegaron a Cali, días antes de la boda. En un momento que calificó como especial, Annie y Santiago hicieron parte de voluntariados y estuvieron en el centro de acopio al que más tarde llegarían con donaciones y vestidos de novio y novia.
La pareja reconoce que sus invitados se comportaron de una manera “enorme” con las contribuciones que trajeron a la celebración. Sobre todo, compraron cosas para el mercado que luego fueron subidas a un taxi que casi no da abasto con la cantidad de insumos aportados para la causa, especialmente mercado. “Llegamos acá y nos recibieron con mucho amor y cariño (...) fue una pequeña manera de simplemente devolverle algo a una ciudad que nos acogió con mucho amor y cariño”.
Annie recuerda que cuando llegaron vestidos de gala, estaba ocurriendo un acto simbólico. “Creemos que fue el universo uniendo energías tan lindas, nuestros invitados se pusieron la mano en el corazón (...) nosotros no quisimos dejar pasar un día, porque cada día se necesita”, dijo. Ese día había un grupo musical en el centro, estaban en oración y había un pastor. En un momento tan inesperado, pero especial, los presentes tocaron una marcha nupcial para los novios. Para ellos, llegar allí en un día tan especial fue una manera de decirle a los voluntarios que seguían con ellos; personas que sin nada a cambio se han quedado para ayudar bajo el sol y la lluvia, sin esperar nada a cambio.
Los novios llegaron desde el domingo 16, pero desde el lunes iniciaron la búsqueda de lugares que necesitaran ayuda. Se encontraron con lugares que tenían gente, pero no donaciones para clasificar. Finalmente, dieron con un centro de acopio que necesitaba ayuda por las noches. “Todo el mundo pone su granito de arena”, destaca Annie, quien también reflexiona que ya las personas están entrando a trabajar y hay menos manos para ayudar. Luego notaron que el centro se estaba quedando vacío, así que este matrimonio caleño-bogotano se puso manos a la obra para anotar lo que faltaba en el centro para pedírselo a sus invitados.
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Con reportería de Paula Restrepo
María Paula Rodríguez Rozo
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