El próximo 8 de marzo de 2026, además de las elecciones al Congreso de la República, los colombianos también podrán votar en las consultas para definir los candidatos a la Presidencia. En medio de ese escenario, aparece el empresario catalán Xavier Vendrell, cercano al presidente Gustavo Petro y hoy asesor de Roy Barreras. Los Informantes habló con él.“Si Petro no estuviese de acuerdo en que yo estuviese acá, yo no estaría acá. Yo le informé al presidente, si el presidente me hubiese dicho ‘tú no vas para allá’, yo no estaría acá, porque yo no voy a enfrentarlo. Es que yo he llegado hasta acá y he hecho todo lo que he hecho en este país, desde hace muchos años, de la mano del presidente Petro y, por tanto, yo no voy a hacer una cosa en contra del presidente Petro”, subrayó Xavier Vendrell sobre su llegada a la campaña del precandidato Roy Barreras.¿Por qué con Roy Barreras y no con Iván Cepeda?En entrevista con Los Informantes, el español señaló que está en la campaña de Roy Barreras porque “creo que puede ganar las elecciones y yo personalmente, en análisis político objetivo, que puedo estar absolutamente equivocado, tengo la certeza de que Cepeda no tienen ninguna posibilidad de ganar en segunda vuelta”.Según el empresario, su vaticinio está fundamentado en que “el discurso, el planteamiento, que está haciendo Cepeda y la imagen que proyecta hace que sea muy difícil que haya un solo votante del centro que se vaya para su lado” y, enfatiza, el candidato presidencial “no tiene el liderazgo de Petro”.Xavier Vendrell tiene 59 años, nació el 15 de octubre de 1966 en Sant Joan Despí, en Barcelona, y también tiene la nacionalidad colombiana. Sobre su cercanía con el presidente Gustavo Petro revela que lo conoce desde noviembre de 2011, cuando fue a su casa en Chía a tomar café.Este empresario ha tenido que enfrentar a la justicia española por delitos que van desde terrorismo hasta lavado de activos. “En estos momentos no tengo ninguna causa abierta, no estoy perseguido por nadie, soy un ciudadano con todas las causas judiciales que se han podido abrir archivadas. Sí es cierto que llegué a tener hasta 6 causas abiertas, 2 netamente políticas”, aseguró en Los Informantes.Y no solo en España ha tenido señalamientos, en Colombia también ha sido mencionado en los supuestos pagos a testigos electorales durante la campaña del presidente Gustavo Petro y también se le relaciona con una supuesta recepción de dinero de Diego Marín, alias ‘Papá Pitufo’.“Él (Diego Marín) se presenta como persona del ámbito de la compra - venta de productos de ropa y quiera aportar. Yo recibo esa plata y, en el momento en el que yo quiero entregar esta plata a la campaña, me dicen ‘este señor es una persona que tiene actividades ilícitas y por tanto no podemos recibir esta plata’”, explicó.¿Qué dice de la presidencia de Petro?Xavier Vendrell también se refirió a lo que ha sido el mandato del presidente Gustavo Petro, señalando que “el problema es que la tripulación no ha remado hacia donde tocaba, entonces él a estado muy solo” y afirma que “la prueba de ese desastre es la cantidad de ministros que ha tenido que cambiar, gente que él esperaba que estuviese con él en este proceso para transformar el país, lo que ha buscado es transformar su bolsillo y eso para el presidente es muy duro”.
Los hechos de inseguridad en Bogotá siguen dando de qué hablar. El reconocido periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, denunció recientemente lo que le ocurrió a plena luz del día en un popular sector de la capital: el Parque de Usaquén.Según relató, Diego Guauque se encontraba en un establecimiento de comida española compartiendo con dos abogados y su cita, que tenía un propósito laboral, cambió en cuestión de segundos. En ese momento, las condiciones del lugar parecían ser las de una tarde tranquila de trabajo. “Eran la cerca, eran cerca de las 3 de la tarde”, precisó Guauque al recordar el inicio del angustiante suceso.La tranquilidad del restaurante se rompió abruptamente cuando un individuo armado ingresó al local. De acuerdo con el testimonio del reportero de Séptimo Día, no hubo tiempo para reaccionar ante la rapidez y determinación del atacante. “Hoy fui encañonado y asaltado a plena luz del día en un restaurante de comida española en una de las zonas más exclusivas de Bogotá, el parque de Usaquén”, afirmó.Uno de los puntos que más llamó la atención de Guauque fue la precisión con la que actuó el delincuente. El periodista detalló que, a pesar de ser un espacio abierto al público, ellos eran los únicos clientes presentes en ese instante, lo que facilitó el accionar del sujeto.“Era un almuerzo tranquilo, pero de repente entró un tipo tan armado, una pistola grande, plateada, brillante, a plena luz del día”, relató el comunicador, subrayando la visibilidad del arma. La actitud del asaltante no fue la de un delincuente común buscando cualquier objeto de valor al azar. Guauque enfatizó la seguridad del hombre al caminar hacia ellos: “Reitero, éramos los únicos comensales. Este señor caminó directo hacia nuestra mesa, no dudó, no improvisó, sabía a quién iba a buscar y nos encañonó”.Un objetivo específico: el robo de un relojA diferencia de otros asaltos masivos donde se suelen retirar carteras y dispositivos móviles de todas las víctimas, este delincuente tenía una misión clara. El objetivo no era el periodista, sino una pieza específica que portaba uno de sus acompañantes.“El tipo no pidió celulares, el tipo no pidió dinero, entró solo por ese reloj”, explicó Guauque sobre la dinámica del robo. De hecho, mencionó que sus propias pertenencias estuvieron en riesgo inminente, pero no fueron tocadas: “Yo tenía incluso mi celular sobre la mesa, pensé que también se lo iba a llevar, pero no. Su objetivo era claro”. El delincuente exigió a uno de los abogados que le entregara un reloj de alto valor, utilizando insultos e intimidación física con el arma de fuego para lograr su cometido en cuestión de segundos.Tras arrebatar la joya, el hombre se retiró del lugar con una serenidad que impactó a los presentes. No hubo persecución inmediata ni presencia policial que impidiera su escape. Según el testimonio, el delincuente “salió con suma calma” y huyó en una motocicleta donde lo esperaba un cómplice. Todo el hecho, desde la entrada del sujeto hasta su desaparición del lugar, ocurrió en menos de un minuto.“Hoy yo no estoy contando una historia ajena. Hoy fui testigo directo de cómo la inseguridad se tomó esta ciudad”, sentenció Guauque. El reportero, visiblemente afectado por la experiencia, cerró su intervención con una serie de interrogantes que reflejan el sentir de muchos habitantes de la capital: “¿Qué es lo que está pasando con la seguridad en Bogotá? ¿Por qué la delincuencia anda a sus anchas? ¿Hasta cuándo los ciudadanos tendremos que vivir con miedo en los taxis, en las calles, en los restaurantes? Por Dios”.A través de sus redes sociales, Diego Guauque también hizo un llamado a sus seguidores para que compartan sus propias experiencias y visibilicen la problemática que atraviesa la ciudad, buscando generar un diálogo sobre las zonas más críticas y el aumento de los hechos delictivos.
La historia de Julián Giraldo y Carlos Laguna es un testimonio de resistencia que comenzó mucho antes de que la tragedia golpeara a su puerta. Ambos construyeron una vida juntos, fundando una exitosa agencia de publicidad con sedes en Pereira y Bogotá. Sin embargo, la presión del crecimiento profesional generó fisuras. Mientras Julián perseguía la expansión internacional, Carlos buscaba un retorno a sus raíces. Aquel desacuerdo los llevó a terminar su relación sentimental.Pese a la ruptura, el respeto mutuo permitió una separación de bienes sin conflictos legales, basada en una confianza absoluta. Carlos intentó retomar la relación en varias ocasiones, pero Julián se mantuvo firme en su negativa. No fue sino hasta un viaje a Nueva York, donde Carlos se encontraba estudiando, que los roles se invirtieron. Julián apareció en su puerta con un ramo de flores pidiendo una nueva oportunidad. Aunque Carlos inicialmente se negó, en el aeropuerto, al despedirse, pronunció una frase que años más tarde cobraría un significado profético: "Puedes contar conmigo y puedo contar contigo en las buenas en las malas y en las peores".El error de las 18 horas que salió muy caroJulián, un apasionado del mundo submarino, viajó a Santa Marta para practicar buceo, una actividad que definía como su mayor placer en la vida. "Me apasiona el mar, las algas, los corales, peces grandes, peces pequeños, peces diminuto,s amo el mar", relató Julián con entusiasmo en Los Informantes. Durante su última jornada de buceo, consultó con su instructor sobre el tiempo prudente para tomar un vuelo de regreso a Bogotá. La recomendación fue de 18 horas, un margen que resultaría insuficiente.El nitrógeno acumulado en el torrente sanguíneo durante la inmersión no logró disolverse adecuadamente. Al ascender y posteriormente volar, burbujas de este gas se desplazaron hacia su cerebro, bloqueando el flujo de oxígeno hacia las neuronas y provocando infartos en el tejido cerebral. Lo que Julián interpretó como una jaqueca común al llegar a Bogotá era, en realidad, el inicio de un colapso sistémico.El 21 de marzo de 2017, la vida de Julián se detuvo. Al intentar levantarse de la cama, se cayó repetidamente debido a un mareo extremo. Presa del pánico y de un miedo irracional, tomó una decisión que dificultaría su rescate: cerrar la puerta de su habitación bajo llave. "Yo tenía muchísimo miedo de los fantasmas, entonces, la forma de quitarme ese miedo es cerrando la puerta como los fantasmas no entran y salen no atraviesan paredes", confesó Julián sobre aquel momento de confusión.La difícil batalla por la vida que ganó JuliánCuando Carlos, alarmado porque Julián no contestaba el teléfono para una reunión de trabajo, logró que un cerrajero abriera la habitación, el panorama era desolador. Julián estaba desorientado y físicamente colapsado. Tras una odisea para conseguir una ambulancia en Bogotá, llegó a la clínica habiendo perdido ya el 70% del lado izquierdo de su cerebro.El diagnóstico fue un accidente cerebrovascular severo. Para salvarle la vida, los cirujanos debieron realizar una intervención extrema. "Quitaron el cráneo de mi cerebro y lo colocaron en mi barriguita porque esa inflamación tuvo que explotar, aquí tengo la cicatriz, es la cicatriz de guerra pienso yo", explicó Julián, mostrando las huellas físicas de aquel procedimiento. Durante 18 días permaneció en coma, conectado a ventilación mecánica mediante una traqueotomía y alimentado por una sonda de gastrostomía. Los médicos eran pesimistas: su expectativa de vida funcional era prácticamente cero, quedando reducido a un estado vegetativo.Fue en este punto donde la promesa de Carlos en aquel aeropuerto de Nueva York se puso a prueba. A pesar de que en ese momento Carlos tenía otra relación, decidió dedicarse por completo a Julián. "A nivel consciente yo decido estar con Julián", afirmó Carlos, quien se instaló en el hospital mientras su empresa sufría renuncias masivas y pérdidas económicas severas.Un código secreto que nació del amorLa comunicación entre ambos renació a través de un juego que habían inventado meses atrás tras ver la película animada Río. El juego consistía en una serie de toques rítmicos. En la unidad de cuidados intensivos, Carlos probó este método: "Entonces yo le hice pam pam pam y le han hizo tan tan tan y ahí obviamente sale la declaración de amor más profunda de decirle que lo íbamos a lograr juntos".El momento cumbre de su recuperación ocurrió cuando Julián despertó. A pesar de no poder emitir sonidos, comenzó a gesticular la letra de una canción de Katy Perry que sonaba en la televisión. Carlos recuerda con emoción cómo Julián intentaba seguir el ritmo de la canción "Roar", que habla sobre superar adversidades como un tigre. Poco después, Julián logró pronunciar sus primeras palabras, sorprendiendo al personal médico que no daba crédito a su avance.La rehabilitación fue extenuante. Julián tuvo que aprender de nuevo a caminar, comer y hablar. Solo cuatro meses después del accidente, regresó a la oficina como parte de su terapia. Carlos se propuso no permitir que Julián cayera en la categoría de discapacidad, involucrándolo en juntas directivas incluso cuando su comprensión era limitada en ese momento.El regreso al mar y la familia que desafió las estadísticasUn año después de haber estado al borde de la muerte, Julián tomó una decisión que aterró a su entorno: volvería a bucear. Con un certificado médico en mano y una voluntad inquebrantable, regresó a las profundidades marinas. Sin embargo, esta vez el objetivo no era solo admirar los corales, sino sellar su compromiso con Carlos. Debajo del agua, Julián le pidió matrimonio. La pareja no se detuvo en la reconstrucción de su relación. Iniciaron un proceso ante el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para adoptar, convirtiéndose en la primera pareja homoparental en Risaralda y una de las primeras en el país en lograrlo. La llegada de su hijo, Noah, se convirtió en el motor final de la recuperación de Julián. El esfuerzo por comunicarse con el niño ha sido su máxima terapia. "Sencillamente lo amo como Dios me ama a mí, yo siento que trascendí a amar a Noah, daría la vida por Noah", expresó Julián conmovido.Hoy, Julián Giraldo no solo camina y habla, sino que es autor del libro 'Milagrosamente bien', una obra que escribió con la ayuda de Carlos, quien actuó como su escritor fantasma capturando las ideas y recuerdos recuperados. El título del libro es también un tatuaje que Julián lleva en su piel, un recordatorio permanente de que, como él mismo afirma, el amor y la mente pueden vencer incluso a la muerte.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
El 9 de julio de 2023, la ciudad de Montería se vio sacudida por una noticia que inicialmente fue reportada como un violento asalto. Hugo Alberto González, dragoneante del Inpec de 53 años, ingresó a la Clínica Central con heridas de gravedad que, según su círculo familiar más cercano, habrían sido producto de un atraco callejero. Sin embargo, Séptimo Día conoció el caso y la investigación dio un giro inesperado, ya que, lo que parecía un robo terminó revelando una tragedia.La versión del asaltoLa versión oficial que circuló en las primeras horas indicaba que el funcionario, tras salir de su turno y departir con algunos conocidos, había sido interceptado por delincuentes al llegar a su residencia. Jorge González, hermano de la víctima, recordó el momento en que recibió la noticia: "Eso de las 7 de la mañana me llama mi sobrino, me dice: 'Tío, mi papá le acaba de suceder algo grave’ y que estaba en UCI".Según el relato de Angélica Petro, esposa de Hugo Alberto González, el hombre había salido a tomar, regresó en alto estado de embriaguez y aseguró haber sido víctima de hurto. Asimismo, la mujer le afirmó al hermano de la víctima que su esposo apareció hacia las 2 de la madrugada, borracho y casi sin poder caminar, y que, tras un breve altercado, volvió a salir a pie, momento en el que presuntamente habría ocurrido el asalto.Jorge González afirmó que su cuñada le contó que a su hermano le habían robado “toda la billetera, las tarjetas de crédito, los anillos, el celular… todo. Él aquí llegó sin nada”. Esta versión fue corroborada por Jorge Camilo González, hijo de Hugo Alberto y Angélica, quien aseguró que, al ver a su padre herido, su madre lo trasladó de urgencia a la clínica.Las dudas que desmoronaron el hecho de un hurtoA pesar de la aparente claridad del caso, los hijos del primer matrimonio de Hugo Alberto González y su hermano comenzaron a notar inconsistencias. Eduardo Villera, colega del dragoneante, fue uno de los primeros en cuestionar el relato sobre su supuesto estado de embriaguez, pues había hablado con él la noche del incidente: “Siendo las 9 de la noche, yo recibo una llamada de él... Yo le pregunté si estaba tomando y me dijo: ‘No, Villera, yo ya estoy aquí en la casa juicioso. Yo no estoy tomando’”.Asimismo, Villera afirmó que Hugo Alberto era un funcionario sumamente responsable y que no bebía si tenía que trabajar al día siguiente.No obstante, debido a las inconsistencias en los relatos, las autoridades empezaron a buscar otras líneas de investigación, entre ellas, la posibilidad de que los hechos hubieran ocurrido en el interior de la vivienda.Hugo Alberto González Pavón, hijo mayor de la víctima, le pidió a un primo que inspeccionara la casa. El hallazgo fue revelador: "Él va y me dice: ‘Primo, cuando ingreso huele mucho a límpido, huele mucho a sangre y a límpido puro y en el patio tienen tiradas unas almohadas llenas de sangre y una sábana y ropa llena de sangre".Una dolorosa pérdidaEl hijo mayor de la víctima afirmó que “guardaba la esperanza de nuevamente verlo a él, de que se recuperara y fuera él quien dijera lo que en realidad pasó”. No obstante, debido a las graves heridas causadas, especialmente en la cabeza, el dragoneante falleció el 24 de julio de 2023.Tras la muerte, el dolor y las dudas se apoderaron de la familia, por lo que tanto su hermano como el hijo mayor de la víctima comenzaron a recolectar información para esclarecer los hechos.El CTI de la Fiscalía y la Sijín de la Policía Metropolitana de Montería asumieron el caso ante las evidentes contradicciones. Las autoridades analizaron más de 80 cámaras de seguridad del sector y nunca observaron a Hugo Alberto González salir o llegar a la vivienda en los horarios indicados por la esposa y el hijo.Además, tras realizar un análisis a las líneas telefónicas de la familia, se pudo corroborar que el celular del dragoneante nunca salió de su casa durante la noche del crimen.Testimonios claves en la investigaciónA esto se sumaron los testimonios de vecinos que reportaron ruidos y gritos dentro del inmueble. Un testigo recordó haber escuchado: “Paren ya, que lo van a matar”.Además, otras dos personas aseguraron haber pasado frente a la vivienda y ver al dragoneante Hugo Alberto González acostado en una hamaca dentro de la casa. Al parecer, iban a encontrarse con Jorge Camilo González, hijo de Hugo Alberto, y su novia, Karol Flores.Según ese testigo, luego de algunas horas de departir juntos en la zona norte de Montería, Jorge Camilo González recibió una llamada de su padre.“Jorge Camilo manifiesta que ya el papá empezó a molestar y que tenía que llevarle la motocicleta porque tenía que trabajar al día siguiente… (al regresar a la casa) observa que dentro de la habitación se encontraba el señor Hugo acostado al lado de Angélica… Luego salen del inmueble”, reveló el intendente Gustavo Durán.Con estas pruebas, la Fiscalía ordenó la captura de Angélica Petro, su hijo Jorge Camilo y la novia de este, Karol Flores, el 16 de mayo de 2025, por su presunta implicación en el caso.Confesión, condena y controversia judicialDías después de la captura, los implicados decidieron romper el silencio y confesaron lo ocurrido, aunque alegaron una supuesta legítima defensa por violencia intrafamiliar, un argumento que no contaba con denuncias previas ante la Fiscalía.Según lo que relató Angélica Petro a las autoridades, tras una fuerte discusión con su esposo, Karol Flores se dio cuenta de lo ocurrido y avisó a su novio, Jorge Camilo González, quien rápidamente se dirigió a la habitación.“Karol manifestó que cuando ella llama a Jorge Camilo, se percata de que su papá tiene a Angélica por el cuello. Al no separarlos toma el bate y le da un golpe. Dice que se encegueció, que le daba mucho golpes en la cabeza al papá con un bate de aluminio que se encontraba en la habitación”, relató el intendente.Séptimo Día intentó obtener la versión de los señalados, pero ninguno accedió a dar declaraciones sobre el caso. El 27 de noviembre de 2025, el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Montería condenó a Jorge Camilo González Petro por el delito de homicidio preterintencional agravado y ocultamiento de pruebas. El sujeto fue condenado a 5 años y 10 meses de prisión.Esta sentencia ha sido duramente criticada por la familia de la víctima y expertos penalistas, quienes consideran que el ataque no corresponde a un homicidio preterintencional, sino a un homicidio agravado.Por su parte, Angélica Petro y Karol Flores recibieron un principio de oportunidad inicialmente, pero este fue negado por un juez de garantías en enero de 2026, por lo que el proceso penal en su contra por ocultamiento y alteración de evidencia continúa. La familia del dragoneante del Inpec sigue exigiendo que el caso no quede en la impunidad y que se reconozca la gravedad del presunto asesinato ocurrido en Montería.
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