La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La mañana del 9 de abril de 2024, en un apartamento de Puerto Colombia, la vida de Valentina Cepeda Rodríguez, una instructora de yoga de 22 años, llegó a su fin. Su pareja, Álvaro Felipe Rivera Ramírez, un instructor de artes marciales de 44 años, fue quien dio aviso a las autoridades y vecinos sobre el hallazgo del cuerpo. Según su relato inicial, la joven se habría quitado la vida utilizando un columpio de tela que empleaba para sus prácticas de yoga. Dos años después el caso dio un giro inesperado. Séptimo Día investigó.Días después del suceso, Rivera ofreció una entrevista a medios locales en la que describió el momento del hallazgo con estas palabras: "y ahí ya la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, 'Dios mío, no Valentina, por favor'". Allí, el hombre defendió su inocencia con un acto que impactó a los presentes. El periodista Sergio García relató que Rivera "trajo una Biblia, me pidió mirar a los ojos a una mujer del cuerpo periodístico, se la arrodilló y le dijo: 'Te juro ante esta Biblia y ante Dios que yo no maté a Valentina'".A pesar de su testimonio y de que algunos vecinos lo vieron alterado y nervioso intentando auxiliar a la joven en el apartamento, la familia de Valentina rechazó desde el primer momento la posibilidad de un suicidio. David Cepeda, padre de la víctima, fue tajante al señalar que conocía muy bien la disciplina y el estado emocional de su hija, quien según él no presentaba un perfil suicida.Antecedentes de presunta violencia y el "Jiujitsu matrimonial"La investigación de la Fiscalía, impulsada por las denuncias de los padres de Valentina, empezó a indagar la intimidad de la pareja. Valentina y Álvaro se conocieron en el mundo del Jiujitsu, una disciplina donde él era experto. Sin embargo, lo que parecía una pasión compartida por el deporte se habría convertido, según testimonios de amigas de la joven, en una relación marcada por el control.Allegados de la joven relataron en Séptimo Día que Rivera al parecer ejercía una vigilancia constante sobre ella. Camila Sánchez, amiga cercana, afirmó que el hombre era "como la sombra de ella, pendiente qué decía, de qué hablaba". Además de los presuntos maltratos psicológicos y comparaciones despectivas sobre su físico, surgieron pruebas de diversos comportamientos inapropiados.En audios recuperados de su teléfono, Valentina narró episodios que ella denominaba "Jiujitsu matrimonial". En una de esas grabaciones se le escucha decir: "En un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó y me dio tanta rabia... y le dije que nunca más me vuelva a tocar".Solo tres días antes de su muerte, el 6 de abril de 2024, sus padres la encontraron sangrando tras una supuesta pelea: "mi hija estaba aquí sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio", relataron.La reconstrucción científica de la escena donde murió Valentina CepedaTras meses de lo que la familia consideró un avance lento en la justicia, un nuevo equipo de la Fiscalía retomó el caso con un enfoque técnico. Utilizando topógrafos y expertos, se realizó una reconstrucción en el apartamento de Puerto Colombia para verificar si lo descrito por Rivera era posible.El punto de partida fue una fotografía que el mismo sospechoso le tomó al cuerpo de Valentina antes de bajarlo del columpio. Los peritos recrearon la escena con personas de la misma contextura de la joven y concluyeron que la altura del columpio no permitía el ahorcamiento.El informe técnico de la Fiscalía fue claro: "Para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a el que se encontraba". Según los investigadores, en la posición en la que se encontraba el cuerpo, Valentina habría podido reaccionar físicamente, lo que llevó a la Fiscalía a sospechar de una escena manipulada para encubrir un crimen.Esta hipótesis se vio reforzada por el dictamen de Medicina Legal en abril de 2025. Los médicos forenses determinaron que la causa del deceso no coincidía con la presión que ejercería un columpio de yoga, sino con una asfixia mecánica por digitopresión. El abogado de la familia, Davis Flores, explicó que "la causa de la muerte de Valentina es la dígitopresión que se generó en su cuello", lo que sugeriría una estrangulación manual.Con estas pruebas, la Fiscalía estructuró su teoría del caso bajo la premisa de que "Valentina Cepeda Rodríguez muere por una acción feminicida encubierta como suicidio".Captura, imputación y un proceso judicial en cursoEl 4 de enero de 2026, 20 meses después del fallecimiento de la joven, Álvaro Felipe Rivera fue capturado por la policía en Santa Marta. Al día siguiente, durante la audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado. Aunque Rivera no aceptó cargos, el fiscal insistió en las pruebas que demostrarían por qué se trató de un feminicidio.Lourdes Rodríguez, madre de Valentina, expresó su dolor tras la audiencia de captura, refiriéndose al procesado de forma contundente: "Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo como si no... para mí es un monstruo". Por ahora, Rivera permanece bajo custodia mientras el proceso penal avanza hacia sus etapas finales.
El 14 de diciembre de 2025, a las 2:30 de la mañana, la tranquilidad de la vía que conduce al municipio de Remedios, en el departamento de Antioquia, se rompió definitivamente. Un bus de la empresa Precoltur, que transportaba a 35 jóvenes recién graduados del Liceo Antioqueño tras su viaje de promoción en las playas de Tolú, se precipitó por un acantilado de más de 60 metros de profundidad.En este siniestro vial, que equivale a la caída desde un edificio de 15 pisos, perdieron la vida 17 personas, incluyendo a 16 estudiantes y al conductor del vehículo. Los Informantes conoció el testimonio de un sobreviviente.El accidente que convirtió una celebración en horrorPara David Rúa Vallejo, uno de los sobrevivientes, la tragedia comenzó mientras dormía. El impacto inicial lo sorprendió durmiendo, y transformó lo que era una celebración de grado en una lucha inmediata por vivir. "Sentía golpes por todo mi cuerpo, en la espalda, en el pie, la cabeza, manos. Pero ninguno de esos golpes que yo recuerde fue con algo duro. Ninguno. Todos fueron, creería yo, y supongo yo, contra las sillas, porque no fue ninguno duro como contra un metal, una lata, nada", relató el joven sobre el momento en que el vehículo rodaba hacia el fondo del barranco.Una vez que el movimiento terminó, el silencio se apoderó del lugar, interrumpido únicamente por el sonido de de la tierra cayendo sobre los restos del bus.Al abrir los ojos, David se encontró atrapado en una estructura deformada. "Y estoy como en una posición como recostado y encima mío hay como una lata encima", explicó Rúa al describir su ubicación exacta tras el accidente.En medio de la oscuridad absoluta, una pequeña abertura se convirtió en su única conexión con el exterior: "Miro para todos lados, oscuridad total. Pero, ¿qué alcanzó a ver? Una rendija que da hacia el cielo y el cielo sí se alcanza a ver un poco más claro".Un sobreviviente escaló el abismo para pedir ayuda tras accidenteTras lograr salir por la rendija del bus, David dimensionó la gravedad de lo ocurrido al observar las luces de los vehículos que transitaban por la carretera, muchos metros más arriba. A pesar del estado de shock y la oscuridad, el instinto de ayudar a sus compañeros se impuso sobre el miedo a una posible explosión del vehículo."Fue como algo que me vino a la mente, al cuerpo, no sé, como verme a mí en ese estado en el que me podía mover y al ver y escuchar los gritos de mis demás compañeros y todo eso, tengo que actuar. O sea, yo no me puedo quedar quieto. Yo no puedo dejar que todos mis compañeros de pronto queden mal y yo estando bien, pudiendo ayudar, no. Me enfoqué en ir por los que están gritando", relató David sobre su decisión de buscar ayuda. Con un solo zapato y utilizando la linterna de un celular con la pantalla rota, comenzó el ascenso por la empinada montaña.David describe el ascenso como una experiencia guiada por la necesidad de auxilio: "Yo solo tenía un zapato nada más. No me acuerdo quizás cuál era. Y empiezo a subir. Siento que fue también ayuda de Dios y el instinto del ser humano de supervivencia que me guió". Tras aproximadamente una hora de esfuerzo físico, logró alcanzar la vía principal, donde detuvo una tractomula para contactar a los servicios de emergencia.El drama de los heridos que luchaban por sobrevivirMientras David escalaba, en el fondo del abismo se vivían escenas de profundo dolor. Ana Isabel Pulgarín, otra de las sobrevivientes, despertó atrapada entre los restos del bus con heridas de gravedad. Su testimonio refleja la violencia del impacto y la fortuna de haber quedado en un espacio que evitó daños mayores en su columna."A mí me atravesó algo completamente que me tiró los dientes hacia atrás y alcanzó a frenar antes de seguir derecho. El pie también yo tenía todo el músculo desgarrado y alcanzó también a frenar antes de, no sé, partirme el hueso", explicó Pulgarín sobre sus lesiones.Además, recordó la angustia de los minutos posteriores al choque: "Empiezo a escuchar quejidos, gritos, auxilio, ayúdenme, me duele. Gritos desgarradores y de todos los que yo escuchaba no sabían dónde estaban".David Rúa, antes de iniciar su ascenso, también intentó localizar a quienes pedían ayuda, pero la falta de visibilidad se lo impidió. "Gente que me decía, 'Rúa, ayúdeme' y yo, '¿dónde estás? ¿Dónde estás?' No las veía. No las veía. Yo hacía con la linterna, pero no se veía nada. Y ya con ese celular que tenía, yo dije, 'Tengo que actuar.' En ese momento yo alumbro hacia el suelo para dar un paso y me doy cuenta de que hay una persona fatal".Irregularidades mecánicas y lo que señala la investigación oficialLa tragedia ha puesto bajo la lupa las condiciones técnicas del vehículo de la empresa Precoltur. Según las fuentes, antes de iniciar el viaje de regreso desde Tolú, ya se habían reportado fallas evidentes. El aire acondicionado no funcionaba correctamente y los estudiantes notaron intervenciones mecánicas en el hotel antes de partir."En ese momento yo vi más que todo fue la batería del bus, que la sacaron, el aire acondicionado, pues todo el mundo se dio cuenta de que no estaba funcionando de una manera correcta. Y decían que pues había una que otra falla mecánica más no sé cuál específicamente", recordó David sobre la espera de más de una hora antes de iniciar el trayecto final.La Superintendencia de Transporte inició una investigación formal que arrojó hallazgos alarmantes sobre el estado del bus. De acuerdo con los reportes preliminares, el vehículo presentaba deficiencias críticas en su revisión tecnomecánica. Se encontró preliminarmente fallas gravísimas en la revisión tecnomecánica del bus en el que viajaban los estudiantes. No tenía cinturones en algunas sillas, tampoco salidas de emergencia, llantas lisas y fallas en los frenos. Como consecuencia, se suspendieron las actividades de la empresa y del centro de inspección encargado.Los jóvenes que sobrevivieron a la tragedia en AntioquiaPara quienes lograron salir con vida, el impacto psicológico es tan profundo como las heridas físicas. David y Ana Isabel perdieron a amigos cercanos como Daniel, Sara y Carolina. David recuerda con especial nitidez el momento en que, días antes del accidente, leyó una carta de su familia durante una celebración en Santa Fe de Antioquia: "Eran nuestras familias diciéndonos que haga de su vida su vida, no piense en los demás, en el que dirán, en los miedos, porque tiene que afrontarla. Y era un mensaje tan bonito que a muchos se le corrieron las lágrimas".Hoy, David Rúa busca honrar la memoria de sus compañeros enfocándose en su futuro. Trabaja activamente para cumplir su sueño de estudiar aviación y unirse a la Fuerza Aeroespacial de Colombia. Su perspectiva sobre la vida ha cambiado radicalmente tras la dolorosa experiencia. "Desde ese momento yo dije, 'Yo no puedo dar las cosas para mañana porque el mañana nunca está asegurado. Siempre aprovechen lo que tienen hoy, porque hay gente que desearía estar en la posición en la que usted está'", señaló el sobreviviente.
El abuso en Colombia va en aumento, según cifras oficiales, especialmente en casos en los que las denuncias señalan a familiares como responsables de los vejámenes. Séptimo Día conoció desgarradores testimonios de mujeres que rompieron el silencio y decidieron contar la verdad que vivían al interior de sus hogares.En Bogotá, una llamada se convirtió en la pieza clave para destapar un caso que durante años permaneció oculto dentro de una familia. Lo que comenzó como un mensaje terminó revelando hechos que hoy son materia de investigación.El inicio de una pesadillaDurante gran parte de su infancia y adolescencia, Daniela y Camila Bernal Estupiñán vivieron situaciones que, según sus testimonios, ocurrieron dentro de su propio hogar y permanecieron en silencio. Su padre, Jhon Wilder Bernal Perilla, fue señalado por ellas de haberlas abusado en repetidas ocasiones durante varios años.De acuerdo con el testimonio de Daniela, la hermana mayor, los episodios comenzaron cuando eran niñas y se registraron en espacios cotidianos del entorno familiar. “Abusó muchos años del poder que tenía como papá con las dos... Se turnaba para dormir con nosotras. En una de esas noches, recuerdo que fue la primera vez”, afirmó Daniela, al describir la forma en que, según ella, su padre aprovechaba la autoridad que tenía dentro del hogar.Con el paso del tiempo, los hechos se repitieron sin que fueran descubiertos por otros miembros de la familia.Testimonio fue clave para descubrir la verdadEn 2020, el caso comenzó a tomar un rumbo distinto cuando una menor cercana a la familia decidió hablar. “Ella llorando nos contaba que él la ponía a ver vídeos pornográficos y que la tocaba”, relató el padre de la niña. En medio de su declaración, la madre también afirmó que ella le decía que tenía un “secreto”. Según el testimonio, los hechos habrían ocurrido cuando tenía 5 años.Esta confesión motivó la activación de rutas institucionales y una primera denuncia ante la Fiscalía. Además, el testimonio de la menor llevó a sus padres a preguntarles a las hijas del señalado, sin imaginar que Camila también tenía algo que contar. Fue entonces cuando, según relatan, reveló que había vivido una situación similar.“Mi hermana le dice (al papá de la menor) que ella le cree porque mi papá le había hecho lo mismo a ella”, aseguró Daniela.“Fue muy fuerte porque ya no era solo mi hija. Era ratificar que ya no solo era mi hija, sino también era la hija de él. ¿Cómo una persona que se supone que es de nuestra entera confianza, de nuestro círculo familiar, iba a ser tal cosa?”, concluyó el padre de la menor que confesó.Una lucha por desenmascarar al señaladoAunque en algún momento las hermanas intentaron hablar, el proceso no avanzó. Según contaron, hubo factores que influyeron en que el caso no continuara en ese momento. “Es que es muy enfermizo cómo nos manipuló”, afirmó Daniela, al referirse a las estrategias que, según ellas, utilizaba su padre para evitar que la situación se hiciera pública.Esa influencia derivó en que cambiaran su versión ante las autoridades en un primer proceso. “Yo me sentí muy culpable, porque yo no hablé. Tal vez lo pude haber evitado. Él salía con su cara de burla en las cámaras, en las audiencias. Él tenía en su cabeza que no iba a pagar por eso”, expresó Diana al referirse al caso de la menor que reveló lo ocurrido.La llamada que lo expuso todoEl momento en que las hermanas decidieron contar la verdad sobre lo ocurrido se dio en 2017, cuando Camila, quien tenía su primer novio, sostuvo una fuerte discusión con su padre. Este episodio las llevó a romper el silencio y contarle a su madre lo que habían vivido.No obstante, Daniela tomó una decisión clave para confrontar a su padre. “Yo sentía la necesidad de que yo tenía que decirle que lo iba a denunciar”, relató. Para hacerlo, escribió un mensaje que envió por WhatsApp, lo que dio paso a una llamada que ella grabó. La conversación, de aproximadamente 22 minutos, se convirtió en una pieza relevante dentro del caso.Durante ese diálogo, el hombre expresó: “No hay día que realmente no me arrepiente de todo eso. Ustedes dos son mi vida y son mi pecado más grande que he cometido en el mundo”. Ese registro fue posteriormente presentado como parte del material probatorio ante las autoridades.Una denuncia y espera de justiciaEn febrero de 2025, Daniela formalizó la denuncia. El proceso implicó exponer hechos del pasado y reconstruir lo ocurrido. “Fue muy difícil porque nosotras nunca lo habíamos hablado entre nosotras”.La captura de Jhon Wilder Bernal se llevó a cabo en la madrugada del 28 de octubre de 2025. “Estábamos temblando, solo oíamos a los vecinos decir: "Ese señor es muy buena persona. No se lo lleven porque él es una excelente persona. Es un ser humano increíble”, recordó Daniela, sobre el momento en que acompañaron el procedimiento.Para las hermanas Bernal, el proceso significó romper años de silencio y llevar el caso ante la justicia. "Es mi papá y abusó de mí y de mi hermana. Lo metimos a la cárcel...Es un abusador que va a pagar por lo que hizo”, dijo Daniela.Aunque la denuncia permitió que el caso avanzara, aún no existe una condena definitiva en su contra. Desde el 28 de octubre, el señalado permanece en la URI de Puente Aranda, en Paloquemao, a la espera de que el proceso judicial continúe.Sus hijas y la otra menor por la que ya hay un fallo esperan que reciba una condena por los hechos denunciados durante varios años.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Este lunes 23 de marzo de 2026 se realizan los sorteos de Baloto y su modalidad Revancha, dos de los juegos de azar más reconocidos en Colombia y que cada jornada concentran la atención de miles de apostadores en diferentes regiones del país. Con acumulados millonarios en juego, los participantes revisan sus tiquetes con la expectativa de acertar la combinación ganadora que podría cambiar su vida.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias de Colombia y el mundo)Como es habitual, los sorteos se llevan a cabo bajo estrictos protocolos de seguridad, control y transparencia. Estas medidas buscan garantizar que cada una de las extracciones se realice de manera confiable, permitiendo que los jugadores tengan la certeza de que el proceso se desarrolla conforme a las reglas establecidas para este tipo de juegos.La transmisión del sorteo se realiza en vivo hacia las 11:00 de la noche y puede seguirse a través de Canal 1, así como en las plataformas digitales oficiales del juego, entre ellas Facebook Live y YouTube. A través de estas transmisiones, los jugadores pueden observar la extracción de cada una de las balotas y conocer en tiempo real los números que conforman la combinación ganadora de la jornada.Resultados de Baloto y Revancha, lunes 23 de marzo de 2026Una vez finaliza el proceso de extracción correspondiente al sorteo de este lunes, se confirman los números ganadores:Resultados de BalotoNúmeros: 41, 39, 33, 37, 25Superbalota: 11Resultados de RevanchaNúmeros: 12, 04, 11, 23, 28Superbalota: 11Posteriormente, los resultados oficiales son divulgados a través de los canales institucionales habilitados para tal fin. Las autoridades del juego recomiendan a los participantes verificar cuidadosamente sus tiquetes únicamente con la información publicada en estas plataformas oficiales antes de iniciar cualquier proceso de reclamación.¿Cómo jugar Baloto y Revancha?Baloto funciona mediante un sistema en el que los jugadores deben seleccionar cinco números entre el 1 y el 43, además de una Superbalota entre el 1 y el 16. Esta combinación participa en el sorteo principal. Si el jugador decide adquirir la opción adicional de Revancha, su misma combinación entra automáticamente en un segundo sorteo, lo que incrementa las oportunidades de resultar ganador.En cuanto al valor para participar, el costo del tiquete es de $6.000 para Baloto, mientras que la opción de Baloto con Revancha tiene un valor de $9.000. Los tiquetes pueden comprarse en puntos de venta autorizados, redes de loteros y también a través de plataformas digitales habilitadas en el país.¿Cómo reclamar los premios de Baloto y Revancha?Para reclamar los premios, los jugadores deben conservar el tiquete en buen estado, sin tachaduras ni alteraciones, y verificar que los números coincidan exactamente con los resultados oficiales. Además, es importante tener en cuenta que en Colombia los premios superiores a 48 UVT están sujetos a una retención del 20 %, de acuerdo con la normativa tributaria vigente.En caso de que el premio mayor no registre ganador en esta jornada, el acumulado pasa automáticamente al siguiente sorteo, lo que incrementa el monto disponible y aumenta la expectativa entre los participantes.Con el sorteo de este lunes 23 de marzo de 2026, Baloto y Revancha continúan consolidándose como dos de los juegos de azar más populares del país, manteniendo viva la ilusión de miles de colombianos que cada semana esperan acertar la combinación ganadora.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co
Las autoridades continúan actualizando la información sobre el accidente de un avión militar ocurrido en zona rural de Puerto Leguízamo, Putumayo. El más reciente balance confirma 66 personas fallecidas, 57 heridas y un sobreviviente ileso. Mientras avanzan las investigaciones, se han dado a conocer identidades de algunas víctimas, entre ellas seis tripulantes y dos integrantes de la Policía.De acuerdo con el reporte más reciente de las Fuerzas Militares, en la aeronave viajaban 128 personas, entre ellas 117 pasajeros y 11 tripulantes. La magnitud del hecho se refleja en el balance provisional: 66 personas perdieron la vida, mientras que 57 resultaron heridas y una logró salir ilesa.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Tras el impacto, la aeronave se incendió, lo que ha dificultado la identificación de algunas víctimas y la reconstrucción de lo ocurrido. Las autoridades confirmaron que varios de los ocupantes resultaron heridos y fueron evacuados inicialmente en centros de salud de Puerto Leguízamo y Puerto Asís, antes de ser trasladados a otras ciudades con mayor capacidad hospitalaria, como Bogotá y Florencia.Identidad de los dos policías que murieron en accidente aéreoEntre las víctimas mortales se encuentran integrantes de distintas fuerzas. El informe oficial señala que fallecieron seis miembros de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, 58 del Ejército Nacional y dos de la Policía. Sobre estos últimos, las autoridades confirmaron únicamente sus nombres:Subintendente Ariel Leonardo Villota Guevara, de 37 añosPatrullero Carlos Elías de la Cruz Gutiérrez, de 25 añosLas labores de rescate y atención a los sobrevivientes se activaron minutos después del accidente. Personal de bomberos, equipos de socorro y unidades militares llegaron al lugar para evacuar a los heridos, quienes inicialmente fueron trasladados a centros médicos de Puerto Leguízamo y Puerto Asís. Posteriormente, debido a la complejidad de algunos casos, se organizaron traslados hacia otras ciudades.Según el reporte oficial, 48 de los heridos fueron llevados a Bogotá para recibir atención especializada, mientras que otros permanecen en Florencia y en instalaciones médicas de las Fuerzas Militares. Para facilitar este proceso, se dispuso un avión C-130 con capacidad para 50 camillas, así como otra aeronave con espacio para 24 pacientes adicionales.Ellos son seis de los tripulantes que fallecieron en accidenteLa FAC confirmó las identidades y los rostros de seis de las víctimas fatales del siniestro aéreo: "Como consecuencia del trágico accidente ocurrido hoy en Puerto Leguízamo, #Putumayo, seis tripulantes perdieron la vida en cumplimiento del deber. Extendemos nuestras más sinceras condolencias a sus familiares y elevamos una oración al Todopoderoso, pidiendo fortaleza y consuelo en estos difíciles momentos. Los aviadores no mueren, solo vuelan más alto". Los fallecidos son:TC. Amador Pinilla, Juan PabloMY. Fernández Camargo, Jaime AlexanderMY. Rojas Velandia, NataliaST. González Herrera, Julián DavidT1. Méndez Torres, Javier FernandoT2. Pinzon Reyes, Thonathan StidPor el momento no se conocen las causas del accidente. Sin embargo, la Fiscalía General Penal Militar y Policial inició una investigación para determinar qué ocurrió. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, informó en su cuenta de X que, tras una reunión con la cúpula militar y policial, se concluyó que la aeronave "se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad y la tripulación estaba debidamente cualificada".Relato de bomberos tras caída de avión militar en PutumayoEl comandante de bomberos de Puerto Leguízamo, Eduardo Sanjuán Callejas, fue uno de los primeros en llegar al sitio. Relató que la llamada de alerta se recibió hacia las 9:30 de la mañana y que, al momento del aviso, el equipo se encontraba reunido, lo que permitió una reacción inmediata. Ocho unidades se movilizaron en una camioneta y lograron llegar antes que otros organismos.El acceso no fue sencillo: la zona, con vegetación espesa y tramos de difícil tránsito, obligó a avanzar con cuidado; algunos tramos se hicieron a pie, y el olor fue una de las primeras señales de que estaban cerca. Luego apareció el humo."Cuando nosotros llegamos ya había personal civil y de la policía. Estaban ayudando a evacuar algunos heridos. La escena era bastante aterradora: la aeronave estaba envuelta en llamas, estaban explotando proyectiles o algún tipo de material bélico, lo que hacía muy compleja la situación". Entre los restos, comenzaron a identificar cuerpos, algunos aún con signos de vida.La evacuación de los heridos se convirtió en uno de los mayores desafíos. Ante la falta de vehículos suficientes en los primeros minutos, la comunidad y las autoridades improvisaron diferentes medios de transporte. Motocicletas y camionetas fueron utilizadas para trasladar a los lesionados lo más rápido posible hacia centros de salud. "La idea era trasladarlos lo más rápido posible", indicó el comandante.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co
Horas después de que se presentara un trágico accidente en Puerto Leguízamo, Putumayo, cuando un avión de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) cayó segundos después de despegar, se conocieron las identidades de seis de los 11 tripulantes que murieron en el siniestro. La aeronave, según se ve en videos del momento, despegó del aeropuerto del municipio y, luego de alrededor de un minuto, cayó en zona rural. Según el más reciente reporte de las Fuerzas Militares, había 128 personas a bordo: 117 pasajeros y 11 tripulantes. Por el momento se registran 66 personas fallecidas (6 de la FAC, 58 del Ejército y 2 policías), 57 heridos y un ileso, aunque la información sigue siendo preliminar. Las personas heridas fueron atendidas en centros asistenciales de Puerto Leguízamo y Puerto Asís. De ellos, 48 fueron trasladadas a Bogotá, y los demás permanecen en Florencia y en el dispensario de las Fuerzas Militares. El comandante de la FAC indicó que hasta el punto del accidente se trasladó un avión C-130 desde Bogotá con capacidad de 50 camillas para hacer un transporte masivo de heridos, y detrás de él había un avión caza 295 con otras 24 camillas disponibles.Personas presentes en el lugar vieron cómo la aeronave se incendió tras caer al suelo. "La escena era bastante aterradora…La aeronave estaba envuelta en llamas. Estaban explotando, creo que proyectiles, granadas… No sé qué tipo de material bélico llevaba, pero sí era bastante compleja la situación", aseguró el comandante de Bomberos de Puerto Leguízamo.Por el momento no se conocen las causas del accidente. Sin embargo, la Fiscalía General Penal Militar y Policial inició una investigación para determinar qué ocurrió. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, informó en su cuenta de X que, tras una reunión con la cúpula militar y policial, se concluyó que la aeronave "se encontraba en condiciones de aeronavegabilidad y la tripulación estaba debidamente cualificada".Ellos son seis de los tripulantes que fallecieron en accidenteLa FAC confirmó las identidades y los rostros de seis de las víctimas fatales del siniestro aéreo: "Como consecuencia del trágico accidente ocurrido hoy en Puerto Leguízamo, #Putumayo, seis tripulantes perdieron la vida en cumplimiento del deber. Extendemos nuestras más sinceras condolencias a sus familiares y elevamos una oración al Todopoderoso, pidiendo fortaleza y consuelo en estos difíciles momentos. Los aviadores no mueren, solo vuelan más alto". Los fallecidos son: TC. Amador Pinilla, Juan PabloMY. Fernández Camargo, Jaime AlexanderMY. Rojas Velandia, NataliaST. González Herrera, Julián DavidT1. Méndez Torres, Javier FernandoT2. Pinzon Reyes, Thonathan StidPor otro lado, la Policía confirmó el fallecimiento de dos uniformados: el subintendente Ariel Leonardo Villota Guevara y el patrullero de la Policía Carlos Elías de la Cruz Gutiérrez. El trágico accidente del avión Hércules de la @FuerzaAereaCol en Puerto Leguízamo (Putumayo) enluta hoy a nuestro país y llena de dolor a la @PoliciaColombia.Por el momento las autoridades han desplegado todas sus capacidades para seguir atendiendo la emergencia e identificando a las víctimas fatales del siniestro, mientras se adelantan las investigaciones correspondientes acerca de la aeronave C-130 Hércules accidentada.LAURA VALENTINA MERCADONOTICIAS CARACOL DIGITAL
Cuando sonó la alerta, solo había un reporte inicial: una aeronave había caído en zona cercana a Puerto Asís. Para los bomberos, acostumbrados a responder sin certezas, eso fue suficiente para salir. Minutos después, ya en camino, comenzaron a llegar más datos fragmentados. Se hablaba de un avión militar, de posibles sobrevivientes, de un terreno difícil. Nadie imaginaba lo que encontrarían.La aeronave había salido a las 6:30 de la mañana desde Bogotá con destino a Puerto Leguízamo, donde aterrizó sin inconvenientes. Sin embargo, a las 9:54 a. m., cuando despegó nuevamente con rumbo a Puerto Asís en un trayecto habitual de menos de una hora, algo falló. El avión apenas logró sostenerse unos segundos en el aire.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)De acuerdo con los primeros reportes, la aeronave presentó dificultades durante el despegue. Testimonios recogidos en la zona indican que habría golpeado la parte trasera al final de la pista del aeropuerto Caucayá. Luego, ya en vuelo bajo, una de sus alas impactó contra un árbol. Instantes después, la nave cayó a aproximadamente un kilómetro y medio del punto de despegue.En la aeronave viajaban 128 personas. De ellas, 66 murieron: 6 integrantes de la Fuerza Aérea, 58 del Ejército y 2 de la Policía. A esa cifra se suman cuatro cuerpos que aún no han sido encontrados, lo que ha prolongado las labores de búsqueda en la zona.Relato de bomberos tras caída de avión militar en PutumayoEl comandante de bomberos de Puerto Leguízamo, Eduardo Sanjuán Callejas, fue uno de los primeros en llegar al sitio. Relató que la llamada de alerta se recibió hacia las 9:30 de la mañana y que, al momento del aviso, el equipo se encontraba reunido, lo que permitió una reacción inmediata. Ocho unidades se movilizaron en una camioneta y lograron llegar antes que otros organismos.El acceso no fue sencillo: la zona, con vegetación espesa y tramos de difícil tránsito, obligó a avanzar con cuidado; algunos tramos se hicieron a pie, y el olor fue una de las primeras señales de que estaban cerca. Luego apareció el humo."Cuando nosotros llegamos ya había personal civil y de la policía. Estaban ayudando a evacuar algunos heridos. La escena era bastante aterradora: la aeronave estaba envuelta en llamas, estaban explotando proyectiles o algún tipo de material bélico, lo que hacía muy compleja la situación". Entre los restos, comenzaron a identificar cuerpos, algunos aún con signos de vida.El equipo de bomberos, conformado por ocho unidades entre hombres y mujeres, inició de inmediato las labores de rescate y atención de heridos. Uno de los primeros procedimientos fue el auxilio a un piloto, quien fue trasladado de urgencia a un centro asistencial. Sin embargo, la magnitud del accidente superaba la capacidad inicial de respuesta. "Fue una situación muy compleja y aterradora, porque no es algo a lo que uno esté acostumbrado, pero somos un organismo de socorro preparado para atender este tipo de emergencias". La evacuación de los heridos se convirtió en uno de los mayores desafíos. Ante la falta de vehículos suficientes en los primeros minutos, la comunidad y las autoridades improvisaron diferentes medios de transporte. Motocicletas y camionetas fueron utilizadas para trasladar a los lesionados lo más rápido posible hacia centros de salud. "La idea era trasladarlos lo más rápido posible", indicó el comandante. El trabajo articulado entre bomberos, Policía, Defensa Civil y miembros de la comunidad fue clave para atender la emergencia en el menor tiempo posible. Según el comandante, "lo más complejo fue el acceso, porque había zonas donde no podían entrar vehículos. Tocaba sacar a los heridos cargados por el monte, lo cual era bastante difícil, sumado a la desesperación de las personas pidiendo ayuda". Último balance del accidente aéreo en Putumayo que deja más de 60 heridosSiguen ajustándose las cifras tras el accidente del avión C-130 Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), ocurrido en zona rural del departamento de Putumayo. Luego de varios reportes preliminares, las autoridades confirman que en la aeronave viajaban en total 128 personas, una cifra superior a la inicialmente conocida.De acuerdo con esta actualización, 66 personas murieron en el siniestro. Entre las víctimas se encuentran 6 integrantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, 58 del Ejército Nacional y 2 de la Policía. En cuanto a los sobrevivientes, se reportan 57 personas heridas, quienes han sido trasladadas a diferentes centros asistenciales, principalmente en Bogotá y Florencia, donde reciben atención médica especializada. Además, las autoridades confirmaron que una persona resultó ilesa.Pese al avance en la identificación y recuperación de las víctimas, las labores en la zona del accidente continúan. Según el informe oficial, aún hay cuatro cuerpos que no han sido encontrados, lo que mantiene activos los operativos de búsqueda en el área.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co
En la noche de este lunes 23 de marzo de 2026 se lleva a cabo un nuevo sorteo de la Caribeña Noche, uno de los juegos de azar más seguidos en Colombia, cuya transmisión inicia sobre las 10:30 p. m. A partir de ese momento comienza el proceso de extracción de balotas que define la combinación ganadora del día, la cual es esperada por miles de apostadores en todo el país.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)De acuerdo con la dinámica habitual del juego, el resultado está compuesto por un número principal de cuatro cifras, acompañado de una quinta cifra adicional que incrementa el valor del premio en caso de coincidir plenamente con el tiquete del jugador. Esta modalidad ha ganado popularidad por su sencillez y por las múltiples opciones de acierto que ofrece a quienes participan.Resultados EN VIVO último sorteo de La Caribeña Noche 23 de marzoNúmero ganador: 9845Quinta cifra: 1 Los resultados oficiales se publican minutos después de finalizar el sorteo, a través de los canales autorizados, donde los jugadores pueden verificar si su número coincide total o parcialmente con la combinación anunciada. Es importante recordar que el orden de las cifras es determinante en varias de las modalidades de apuesta, especialmente en el denominado “superpleno”, donde se exige exactitud total.¿Cuáles son las modalidades de la Caribeña Noche?Entre las principales modalidades de La Caribeña Noche se encuentran:Cuatro cifras directo o superpleno: se gana al acertar el número completo en el orden exacto.Cuatro cifras combinado: permite obtener premio si se aciertan las cuatro cifras en cualquier orden.Tres cifras directo: el jugador acierta las tres últimas cifras en el orden exacto.Tres cifras combinado: las tres últimas cifras pueden estar en cualquier orden.Dos cifras o “pata”: se gana al acertar las dos últimas cifras en el orden exacto.Una cifra o “uña”: se gana al acertar la última cifra del número ganador.¿Cómo jugar el chance La Caribeña y reclamar los premios?La Caribeña Noche permite participar con apuestas desde los 500 pesos colombianos, con un tope máximo de 10.000 pesos por jugada. Los premios se calculan según el valor apostado y el tipo de acierto, y su pago se realiza bajo lineamientos establecidos en función de las Unidades de Valor Tributario (UVT).Para reclamar un premio, los ganadores deben presentar el tiquete original en buen estado, junto con su documento de identidad. Dependiendo del monto obtenido, también puede requerirse el diligenciamiento de formularios adicionales o la certificación de una cuenta bancaria activa.Mientras se conocen los resultados oficiales de este 20 de marzo, los participantes mantienen la expectativa y recomiendan conservar sus comprobantes en buen estado, ya que son el único respaldo válido para cualquier reclamación. La jornada cierra con la ilusión de nuevos ganadores en esta tradicional lotería nocturna.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co