La historia entre el odontólogo cartagenero Carlos Parra, de 46 años, y Natalia Vidales, influencer de contenido gastronómico y excandidata al Reinado del Mar Bolívar, comenzó en el año 2022. Tras cinco meses de noviazgo y un año de convivencia, la pareja contrajo matrimonio. En noviembre de 2023, la pareja recibió la noticia del embarazo. Sin embargo, la convivencia empezó a deteriorarse a los tres meses de gestación debido a fuertes discusiones de pareja. Parra admitió la existencia de altercados verbales en el hogar. Tras estos episodios, la mujer abandonó la residencia conyugal para trasladarse a la casa de sus padres. Séptimo Día conoció detalles de lo que vino después. A partir de la separación, el conflicto escaló a instancias legales. Luego, Vidales presentó una denuncia por presunta violencia intrafamiliar ante la Comisaría Primera de Cartagena. No obstante, el odontólogo rechazó categóricamente las acusaciones: “No existía ninguna violencia para con ella, porque jamás existió. No hay pruebas, no hay absolutamente más nada”.Las medidas de la Comisaría de FamiliaEl 11 de junio de 2024, la Comisaría de Familia Zona Norte emitió un auto donde determinó que no existió violencia física ni económica por parte de Parra, señalando que se trataba de agresiones verbales mutuas. En consecuencia, el despacho ordenó una medida de protección temporal para ambas partes y compulsó copias a la Fiscalía General de la Nación.Como parte del proceso penal, Vidales fue valorada por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses el 6 de agosto de 2024, cinco días antes del parto. Los informes periciales concluyeron que la mujer no presentó incapacidad médico-legal, huellas de maltrato físico reciente ni secuelas psicológicas vinculadas a los hechos denunciados.Parra denunció que durante la etapa final del embarazo la comunicación fue cortada por completo. “Me tenía bloqueado de WhatsApp y de llamada. Yo veía que todo estaba transformándose en algo muy oscuro, algo muy tenebroso, sabía que no iba a ver a mi hijo”, relató sobre el distanciamiento.Registro el niño como "madre soltera"El 11 de agosto de 2024 nació el menor en el Hospital Serena del Mar de Cartagena. Parra aseguró que se enteró del nacimiento al día siguiente por intermedio de una persona allegada. Al acudir al centro médico, el personal le impidió el ingreso alegando una orden de restricción familiar. No obstante, la defensa técnica del padre aclaró que no existía ninguna orden judicial o administrativa que le impidiera ver a su hijo.Adicionalmente, Parra descubrió que el recién nacido fue inscrito en la notaría sin sus apellidos. Según las denuncias penales instauradas por su defensa, Vidales registró al niño como madre soltera afirmando desconocer el paradero del padre. La situación fue corregida diez días después, cuando Parra tramitó el reconocimiento formal de paternidad tras demostrar el pago continuo de cuotas alimentarias desde la gestación.Ante la imposibilidad de acordar visitas voluntarias, Parra acudió al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y posteriormente instauró una acción de tutela. El fallo ordenó un ciclo inicial de visitas virtuales programado para el 4 de diciembre de 2024. La diligencia no se materializó debido a que la madre no se conectó a la llamada, argumentando ante los funcionarios temores por su seguridad.Posteriormente, el 13 de marzo de 2025, el Juzgado Octavo de Familia de Cartagena fijó un régimen presencial de visitas quincenales en un centro zonal del ICBF. A pesar de la orden judicial, Parra sostuvo que las diligencias se dilataron de forma sistemática. El 28 de agosto de 2025, las partes firmaron un divorcio por mutuo acuerdo en el que se reafirmó el esquema de visitas.El único encuentro presencial entre Carlos Parra y su hijo se produjo el 13 de septiembre de 2025 en las instalaciones del ICBF en Cali, cuando el menor tenía un año, un mes y dos días de nacido. “Fue un momento mágico”, expresó Parra, quien precisó la duración del contacto: “fueron solamente 2 horas 45 o 2 horas y 40 minutos”.¿Falsificación de documentos?Doce días después del encuentro presencial, Parra recibió información que indicaba que el menor había permanecido fuera del país durante más de ocho meses sin su consentimiento. De acuerdo con las certificaciones emitidas por Migración Colombia, el niño salió del territorio nacional rumbo a España por el aeropuerto El Dorado y reingresó el 26 de agosto de 2025 por Cali.Para autorizar la salida del menor se presentó ante las autoridades migratorias una escritura pública presuntamente otorgada en la Notaría Sexta de Cartagena. Parra negó rotundamente haber firmado autorización alguna: “No es mi firma. Falsificaron mi firma. Yo nunca voy a firmar un documento donde le voy a dar la salida del país a mi hijo”.Por su parte, la notaria sexta de Cartagena, Marta Méndez, ratificó la falsedad del documento público presentado ante los controles migratorios: “Es totalmente falso. Ese año ni siquiera llegamos a este número de escrituras. Esta no es mi firma”. Méndez advirtió además sobre la proliferación de tramitadores en el centro histórico de la ciudad dedicados a la falsificación de firmas notariales para trámites de menores.Ante las irregularidades detectadas en el documento de salida, la Notaría Sexta de Cartagena y la defensa de Carlos Parra interpusieron denuncias penales ante la Fiscalía General de la Nación por los delitos de falsedad en documento público y fraude procesal en contra de Natalia Vidales. Germán Pérez, abogado penalista de la defensa de Parra, enfatizó el objetivo de las acciones legales: “No es una persecución que se está ejerciendo en contra de la señora Natalia, es la única herramienta que el señor Carlos Parra tiene hoy para defenderse de las acusaciones injustas que está haciendo la señora Natalia para evitar que el señor vea a su hijo”.En paralelo, se tramita un incidente de desacato y acciones legales por la falta de respuesta detallada de Migración Colombia respecto a los controles aplicados al momento del chequeo del menor. Asimismo, el proceso por presunta violencia intrafamiliar se encuentra en etapa de juicio oral ante el Juzgado 14 Penal Municipal de Cartagena.Actualmente, al cumplirse dos años del nacimiento del menor, Carlos Parra continúa requiriendo a las autoridades judiciales el cumplimiento de los esquemas de visita decretados por los jueces de familia. Parra concluyó sobre el tiempo transcurrido lejos de su hijo: “Me he perdido de sus primeros pasos, de sus primeras palabras, de su primer llanto. Me he perdido de su primer abrazo”.Natalia Vidales no accedió a conceder una entrevista al equipo de Séptimo Día, a pesar de que el programa se comunicó con ella en repetidas ocasiones para conocer su versión de los hechos.
Marelbys Meza pasó de niñera de Laura Sarabia, quien fue una de las personas más cercanas al gobierno de Gustavo Petro, a ser testigo protegido. Cuenta cómo llegó a la casa de la Entonces jefe de gabinete, por recomendación de Armando Benedetti y su esposa y del escándalo en el que terminó por la supuesta pérdida de una alta suma de dinero.
Deisy Guanaro nació hace 39 años en una vereda campesina del departamento de Casanare y, lamentablemente, su infancia quedó marcada por el conflicto armado en Colombia. Un año antes de su secuestro, grupos armados se llevaron a sus dos hermanos, quienes en ese momento tenían 13 y 14 años, y posteriormente supo que fueron asesinados. "A mí no me gusta esa palabra reclutamiento, me gusta es como es: secuestro", subrayó en entrevista con Los Informantes.Deisy Guanaro recuerda, como si hubiera sido ayer, la noche en la que fue secuestrada cuando apenas tenía 10 años: alrededor de las 9:00 p.m., una camioneta blanca de platón llegó a su vivienda y, pese a las desesperadas súplicas de su madre, los guerrilleros la subieron al vehículo a la fuerza. Las palabras de su mamá, así como la imagen de ella de rodillas en la carretera en medio de la oscuridad, se le quedaron para siempre: "No, esto es increíble. Ella no es una mujer adulta, ella es una niña, tiene 10 años, va a cumplir 11. Por Dios santísimo, no se lleven mi hija. Vióleme a mí, por favor. Vióleme a mí, yo entrego mi cuerpo, pero no se lleve mi bebé", les decía a los sujetos, que hicieron caso omiso y se la llevaron.Los horrores que vivióTras ser trasladada en un recorrido que duró varios días junto a un grupo de aproximadamente 40 niños y niñas reclutados en diversas veredas, fue llevada al campamento general del Frente 28 de las Farc. Allí le asignaron el alias de ‘Yira’ y hasta le prohibieron llorar.Antes de cumplir los 11 años y sin haberse desarrollado físicamente, fue sometida a un procedimiento médico forzado para la colocación de un anticonceptivo intrauterino conocido como la T de cobre. La agresión fue ejecutada en la montaña por dos hombres y una mujer: “Yo perdí el conocimiento, yo sentía que no podía respirar porque el dolor era en la cadera. Ella me dice: 'Colóquese los pantalones, no va a llorar y se va para su caleta'. Me desgarraron, yo siempre digo que me desgarraron no solo el útero, sino me desgarraron el alma".¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATAApenas ocho días después del procedimiento, padeciendo una severa hemorragia, fue víctima de abuso sexual por parte de un combatiente de aproximadamente 50 años. Ese día, el agresor la abordó indicándole "a partir de esta noche usted va a ser mi socia" y hacia las 7:00 p.m. la llevó a su cambuche y la violentó. Además, el sujeto le tatuó su nombre en la piel para marcar la agresión: “todos los días veía ese nombre y me recordaba el daño que me habían hecho”.De los abusos al ICBF Cuenta, además, que Griselda Lobo, más conocida con el alias de Sandra Ramírez y quien luego de la firma de la paz se convirtió en senadora de la República, preparaba a las niñas para que guerrilleros cometieran todo tipo de vejámenes. Un día, “en brasier y calzones, nos dice esa señora ‘empiecen a desfilar por el lado’ donde estaban todos los borrachos drogados de los comandantes de los bloques y del secretariado en ese entonces de las Farc y, desafortunadamente, ese día me escoge a mí Pablo Catatumbo, el que ahora lo vemos como honorable congresista”, reveló agregando que no fue una sola vez, sino que este tipo de violaciones “asquerosas y humillantes” ocurrieron en varias ocasiones. Por ello, años después denunció ante la JEP a la congresista.Deisy Guanaro estuvo en las garras de las Farc desde el año 1996 hasta el 2001 y en un enfrentamiento en el que la mandaron, junto a otros niños que lamentablemente murieron, como ‘carne de cañón’ finalmente fue rescatada por el Ejército y, posteriormente, enviada al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en donde le ayudaron a sanar sus heridas físicas y emocionales.Hoy, tiene tres hijos, logró reencontrase con su madre y su padre muchos años después, pero no pudo quedarse en el pueblo en el que ellos viven porque, de nuevo, la amenazaron para salir de allí. Armada de valor para enfrentarse a su pasado, su historia es la voz de mujeres que se ven reflejada en ella. 24 años después, regresó al ICBF, el lugar que fue su casa cuando logró salir de la selva, y ahora es asesora de la dirección general: “yo no quiero ver más niños reclutados, porque yo fui una niña de esas”.“Aquí el que debe sentir vergüenza es el abusador, porque ese es el secreto de los victimarios, la vergüenza de sus víctimas. Cuando uno siente vergüenza, no denuncia”, puntualizó.
El departamento de Sucre se sumió en el dolor y la indignación tras confirmarse el trágico destino de Armando Luis Rivero Manjarrés, un reconocido rector de colegio, gestor cultural, periodista y locutor de radio de 44 años. La desaparición del líder social, reportada el 12 de julio de 2024, activó una intensa búsqueda que develó un escalofriante entramado familiar. Séptimo Día conoció detalles de la investigación y habló con algunos de los señalados.James Chamorro Manjarrés, hermano del profesor, describió el profundo vacío que dejó su pérdida: "Fue prácticamente mi padre de crianza, a pesar de que él no tuvo hijo biológico. Él crio a mis hermanos, a otro primo y a mí". Asimismo, su sobrina Miriam Toscano Rivera resaltó sus valores: "Él es una persona demasiado educada, fue una persona muy recta en sus cosas y siempre quería que fuéramos así rectos y que estudiáramos".La última imagen con vida de Rivero se registró en Sincelejo, cuando salía en su camioneta gris acompañado de su hijastro, Yofran Orozco Perea, de 26 años.Al día siguiente de su desaparición, el 13 de julio la camioneta apareció incinerada en zona rural de Tuchín, Córdoba, un hallazgo que descompensó a Juana Perea, su pareja y mamá de Yofran Orozco: "Una experiencia muy horrible porque, o sea, yo nunca llegué a pensar que lo iba a encontrar así o que yo lo iba a ver así nunca mi vida".El rastreo telefónico que rompió la coartadaEl 17 de julio de 2024, cinco días después de su desaparición, las autoridades hallaron el cuerpo sin vida del profesor bajo un puente en el corregimiento de San Luis, Sampués. La necropsia confirmó que el docente murió tras recibir varios impactos de bala en el costado izquierdo.Entonces, la clave para resolver el crimen estuvo en el rastreo técnico de las empresas de telefonía celular. Los investigadores de la Sijín descubrieron que, a pesar de asegurar que se encontraba en su casa, el teléfono celular de Yofran Orozco arrojó actividad en el punto exacto y a la hora en que se abandonó el cadáver. Adicionalmente, el rastreo probó que el joven ya coordinaba llamadas para planificar la repartición de los bienes de su padrastro antes de confirmarse su hallazgo.Tanto el joven como su madre fueron capturados el 1 de octubre de 2024.La cruda confesión tras las rejasAunque inicialmente no aceptó los cargos ante los juzgados, Yofran Orozco terminó por confesar su autoría en una audiencia judicial: "Quiero aprovechar esta oportunidad para pedirle perdón público a mi madre, a Dios; que todas las personas que participaron para su ejecución, incluyéndome, pagaremos el precio de nuestro error".Recientemente, desde la cárcel de Sincelejo, Orozco rompió el silencio ante las cámaras de Séptimo Día y detalló las motivaciones de su crimen, atribuyéndolo a supuestos abusos pasados y celos: "Es un cúmulo que se puede dar de celos, no de celos de amor, sino un cúmulo de celos, de traición, de esa situación que fue lo que ocasionó la maximización de querer matarlo".El proceso continúa en etapa de juicio y mientras él está recluido en una cárcel, su mamá quedó en libertad por vencimiento de términos, al igual que otros tres posibles implicados. Entre tanto, la familia de la víctima clama para que el caso no quede impune.
Un sujeto buscado en Colombia por su presunta vinculación a una red de sicarios estuvo preso en Panamá por blanqueo de capitales bajo un nombre falso y su verdadera identidad fue descubierta cuando terminó su condena y fue trasladado a un centro migratorio para su deportación, informaron las autoridades panameñas.Se trata de Juan Carlos Castillo Vaca, conocido con el alias de Dimax, quien mantiene una orden de captura en Colombia "por el delito de fuga de presos, además de una condena de 500 meses de prisión por su vinculación a una organización criminal en el Departamento del Valle del Cauca, procesada por delitos contra la seguridad pública, homicidio y extorsión".Así lo indicó un comunicado del Servicio Nacional de Migración (SNM) panameño, que explicó que este ciudadano cumplió en Panamá una condena a 48 meses de prisión por un delito de blanqueo de capitales bajo el nombre falso de Gabriel Ángel Lozano Verona.¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATA"Al tratarse de un ciudadano extranjero que culminó dicha sanción penal, fue remitido al albergue migratorio para el trámite correspondiente" y allí, tras un intercambio directo de información y cotejo de datos con la sede de Interpol y las autoridades de Colombia "se determinó que su identidad real corresponde a Juan Carlos Castillo Vaca".La organización criminal a la que supuestamente pertenece Dimax "habría estado involucrada en un atentado sicarial cometido con un fusil y otros tipos de armas el pasado 28 de agosto de 2025 en el barrio El Retiro", agregó el comunicado de las autoridades migratorias panameñas.Castillo Vaca fue remitido a la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) de la Policía Nacional para que se continúe con los trámites requeridos en éste tipo de casos, agregó la oficina migratoria sin aportar más detalles.En Colombia, alias Dimax es señalado de ser el líder de un grupo delincuencial que realiza actividades criminales homicidios, extorsiones, hurtos y secuestros en Cali.
Gloria Stella Osorio es una de las sobrevivientes del fuerte terremoto que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto. Durante un homenaje a las víctimas en Cali, Valle del Cauca, una de las ciudades más afectadas por la emergencia, la mujer contó su testimonio. Habló sobre cómo perdió a su madre y a su hermana, lo que implica empezar de nuevo a sus 60 años y el futuro de su sobrina que continúa en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).(¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATA)"Ha sido muy reconfortante el encontrar tantas personas, porque Cali se ha unido demasiado. Ha sido muy especial con todos los damnificados. Yo no solo perdí a mi mamá, a mi hermana, tengo mi sobrina en la UCI. Ya no está grave, pero perdió algo muy importante de su cuerpo, sus piernas. No ha sido fácil este proceso, no ha sido muy fácil el duelo porque no lo hemos podido vivir", comenzó relatando la mujer. Gloria Osorio se mantiene a la espera de lo que será su futuro luego de perder su vivienda, una de las edificaciones que no resistieron el fuerte temblor.La mujer ahondó en que no ha podido vivir el duelo de haber perdido a su madre y a su hermana, esto porque su sobrina Stephanie sigue recupérandose y le han dado toda la prioridad a su recuperación. "Es una niña que quiere vivir, quiere salir adelante y que espera que no solamente pueda ella salir adelante por sí sola, sino que podamos ayudarla. Ella necesita mucho, no solamente algo psicológico, ella necesita algo muy espiritual para sanar su proceso, su vida, para sanar todo lo que vivió", indicó.Por último Gloria Osorio destacó lo que realmente piden de ayuda, todo enfocado en su sobrina. "Esa niña en el estado en que está, ha sido muy fuerte y ella quiere salir adelante. Ella quiere un trabajo. Ella quiere trabajar, necesita sus prótesis, necesita su silla de rueda, necesita dónde vivir...".MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
La paz en un templo católico al sur de Cali fue interrumpida con un tiroteo que se registró en la noche de este miércoles 9 de septiembre. Una vez finalizó una misa y los feligreses se dispusieron a retirarse a sus viviendas, unos delincuentes llegaron hasta el lugar para interceptar a una mujer que salía de la iglesia para robarle sus pertenencias.(¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATA)Los hechos ocurrieron en el sector de Pance, en la iglesia La María, que está ubicada en la avenida Cañasgordas con carrera 126. La víctima del hurto fue identificada como Diana Marcela Molina Orozco, quien es esposa del senador Juan Carlos Garcés, del partido de la U. La mujer habría sido abordada en el parqueadero del templo por hombres armados que le sustrajeron sus joyas (anillos, pulseras), un celular, un bolso en el que había dinero y otras pertenencias.De acuerdo con la información de la Policía Metropolitana de Cali, los delincuentes inicialmente dispararon contra el vehículo en el que se movilizaba Molina para intimidarla. Ella habría opuesto resistencia, especialmente cuando pretendían quitarle su celular. Sin embargo, hay una versión que señala que los escoltas que estaban en el lugar se habrían percatado del hecho y reaccionaron con sus armas, lo que causó un tiroteo. El pánico se apoderó de quienes todavía salían de misa y los que estaban en el parqueadero, que buscaron ponerse a salvo como diera lugar. Los ladrones huyeron del lugar en motocicleta.El senador Garcés se pronunció en redes sociales y dijo que lamenta profundamente la situación de seguridad por la que pasó su cónyuge. “Afortunadamente, ella se encuentra bien. Sus pertenencias fueron hurtadas, pero lo más importante es que no hubo afectaciones a su integridad”. El congresista expresó que la situación resulta preocupante e invita nuevamente a hacer un llamado a las autoridades para fortalecer la seguridad y garantizar la tranquilidad de la ciudadanía. Finalmente, agradeció a quienes expresaron solidaridad y preocupación. “Por fortuna, hoy podemos decir que está bien”.En Cali se han registrado 8.262 casos de hurto a personas en lo corrido de 2026, con corte hasta el 15 de agosto. Esta cifra presenta una reducción del 23,54 % frente a las cifras de 2025, ya que en la misma temporada ya registraba 10.805 hurtos.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia o una denuncia que contar?Escriba a mprodrir@caracoltv.com.co
A las 7:34 de la mañana de este jueves, cuando se cumplía exactamente un mes del terremoto que sacudió al centro y suroeste de Colombia, las campanas de todas las iglesias en la ciudad de Cali comenzaron a sonar. Durante 90 segundos, los templos repicaron sus campanarios en memoria de las 154 personas que murieron en la tragedia en esa ciudad, capital del departamento del Valle del Cauca, así como de las 331 en total que fallecieron en todo el país. El sonido se extendió por distintos barrios mientras, en las calles, los vehículos detuvieron por un instante su marcha y sus bocinas se sumaron al homenaje. En la parroquia María Inmaculada, en el barrio Capri, las lágrimas aparecieron entre quienes acudieron a la ceremonia, que estuvo acompañada del vuelo de 154 globos blancos y rosas blancas como símbolo de memoria.¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATAEntre los asistentes estaba Miryam Reyes, una adulta mayor que acudió a la parroquia para recordar a sus vecinos y amigos, y cuando miró a los lados, notó que varios faltaban. "Eran amigos, eran personas con las que compartía día a día. Estar aquí y escuchar las campanas me genera nostalgia", relató Reyes a EFE quien recordó que el terremoto la sorprendió en el baño y que logró salir con vida. "Hoy puedo gozar de una segunda oportunidad", agregó.En Cali, el terremoto dejó más de 1.500 personas heridas, de las cuales 29 permanecen hospitalizadas y seis están en unidades de cuidados intensivos. "Esto es una tragedia que ha golpeado lo más profundo de Cali y que nos va a tener en una maratón de trabajo y reconstrucción durante tres años, pero seguiremos adelante", dijo durante el homenaje el alcalde de la ciudad, Alejandro Eder. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Noticias Caracol (@noticiascaracol)El mandatario local también recordó que la magnitud de la tragedia pudo haber sido mucho mayor. Según explicó, "si el terremoto hubiera durado diez segundos más, alrededor de 400 edificios adicionales podrían haber colapsado y la cifra de muertos y heridos se habría multiplicado".Detrás de las cifras, insistió el alcalde, hay historias de familias que perdieron sus viviendas, sus ahorros y, en algunos casos, a varios de sus integrantes. "Tenemos que darle gracias a Dios, pero tenemos que ser conscientes del reto que tenemos al frente. Esto no es un número y ya. Aquí hay vidas detrás", afirmó Eder, al recordar que hay adultos y mayores que hoy deben dormir fuera de sus hogares y familias que, después de perder a sus seres queridos, también perdieron el patrimonio construido durante toda una vida.EFE
Mientras el impacto inicial del terremoto de magnitud 7,4, registrado el pasado 10 de agosto, se apoderaba de las calles de Cali, los equipos periodísticos salieron de inmediato a registrar la emergencia. Entre ellos estaba Valentina Gallego, periodista de Noticias Caracol en Cali, quien asumió la jornada con la disciplina de quien debe narrar la tragedia ajena. Lo que Valentina no imaginaba en esas primeras horas de caos era que, mientras informaba sobre el desastre, ella misma acababa de convertirse en una más de las miles de personas que lo habían perdido todo.¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATAEl cubrimiento tras el terremoto comenzó en el sector de Cristo Rey. Desde la parte alta de la ciudad, los reporteros descendieron hacia los puntos más afectados observando un panorama devastador que superaba cualquier cálculo previo. Durante horas intensas, el equipo trabajó sin descanso, sin probar alimento y sin detenerse a medir el cansancio.Periodista Valentina Gallego perdió su casa por terremoto de 7,4Sin embargo, la realidad quebró esa barrera protectora al final de la tarde. Cerca de las seis de la tarde, tras completar una extensa jornada de reporte periodístico, Valentina regresó al edificio donde vivía. Al llegar, se encontró con una escena desconcertante: la portería estaba vacía y las estructuras circundantes lucían completamente desiertas. Fue el vigilante del conjunto quien le frenó el paso."Yo llegué a mi casa después de las 6 de la tarde y el portero me dice: 'Valentina, ¿para dónde va?'. Y yo: 'Para mi casa'. Y me dice: '¿Usted no ve alrededor?'", recuerda la periodista. En medio de la prisa informativa no se había percatado de que no solo su unidad residencial, sino también los dos edificios contiguos, habían sido desalojados de emergencia por riesgo inminente de colapso.El impacto de perder la casa no siempre es instantáneo; a veces se procesa en el silencio de los días posteriores. Valentina le explicó a Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, y a la presentadora Ana Milena Gutiérrez, que no les contó de inmediato a sus compañeros de trabajo lo que le había sucedido; pasaron días de trabajo continuo antes de que mencionara que no tenía a dónde regresar al terminar las emisiones.La periodista se había mudado hacía apenas un par de meses. Con el esfuerzo del inicio de su carrera profesional, había comenzado a amueblar su espacio, adquiriendo comedor, mesa y sofá para construir ese refugio personal que representa el primer hogar propio. Hoy, todo ese patrimonio permanece intacto pero inaccesible detrás de un sello oficial de clausura."En este momento, gracias a la empresa, yo estoy alojada en un apartaestudio bajo unas condiciones que agradezco infinitamente, porque levantarse sin la preocupación de dónde voy a dormir el día de mañana pues es un alivio gigantesco", explica Gallego. "Sin embargo, en este momento la unidad está sellada con todos mis enseres adentro. Yo me mudé hace un par de meses, había comprado el sueño de todo el mundo... construyendo un sueño que apenas estaba iniciando".Esa vivencia personal le dio un giro completo a su percepción de la catástrofe y a la forma en que aborda las entrevistas con otros afectados. "Me solidarizo con las familias que dicen que pedir ayuda no es fácil. Y no es fácil porque nunca imaginamos que en un abrir y cerrar de ojos, en un minuto que duró el terremoto, va a cambiar la vida para siempre", enfatiza."Uno muchas veces duda, uno muchas veces flaquea, se le parte el corazón, le salen las lágrimas", confiesa la comunicadora. No obstante, señala que la interacción directa con la ciudadanía le ha enseñado a valorar cada drama sin comparaciones: "He aprendido que el dolor en este caso de todos no se puede cuestionar porque todos el dolor es diferente, desde el que perdió la casa hasta un carro donde tenía sus ahorros". "Uno aprieta y traga entero. No es fácil, además porque el silencio que hay de la ciudad te recuerda lo ruidoso del terremoto", puntualizó.ÁNGELA URREA PARRANOTICIAS CARACOL
La historia de Diana Troncoso (31 años) le dio esperanza al país en un momento desolador. En medio de la catástrofe que se vivió el 10 de agosto cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió a Colombia, ella, oriunda de Cali, fue uno de los rostros de los 364 sobrevivientes que fueron rescatados. Diana, biomédica de profesión, pasó más de 30 horas bajo los escombros del edificio donde vivía, que se vino abajo ese lunes en la mañana. En entrevista con Noticias Caracol, este jueves contó los momentos de incertidumbre que vivió y cómo la oración y su teléfono celular fueron claves para lo que ella denomina como "un renacer, una segunda oportunidad".¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATADiana hoy siguen bajo observación médica. Una vez fue resctada entre los escombros de un edificio de cuatro pisos que colapsó en el barrio Torres del Limonar, tuvieron que intervenirla quirúrgicamente por las esquirlas que quedaron en su cuerpo de los escombros que la aprisionaron durante más de 30 horas. Según cuentan los presentes en el punto, mientras llegaban los equipos de rescate para sacarla del concreto, la vieron rezando el rosario bajo los escombros.El rescate de Troncoso comenzó hacia las cinco de la tarde del lunes, cuando el rescatista voluntario Santiago Aguirre, de 25 años, se internó entre los restos de la estructura y escuchó ruidos que indicaban que había una persona atrapada. Según David Vargas, rescatista voluntario de la ciudad, Diana estaba atrapada por los pies y golpeaba un armario para llamar la atención de quienes trabajaban en la zona luego del terremoto. Desde ese momento, los equipos de rescate trabajaron durante toda la noche para abrirse paso entre los escombros y llegar hasta ella. En esas tareas participaron bomberos de Cali y Bogotá, que se relevaron durante la operación.Los bomberos de Bogotá trabajaron durante la noche y hacia las seis de la mañana fueron relevados por unidades de Cali, que continuaron las labores de rescate. La noticia llevó alivio a los familiares de Diana, quienes habían logrado salir del edificio, pero presenciaron su colapso. Este rescate se convirtió así en uno de los momentos de esperanza en medio de las operaciones que continúan en Cali para localizar a las personas desaparecidas o atrapadas entre los escombros tras el terremoto.Para Troncoso, la fecha del terremoto marcó un hito definitivo en su existencia: “Ese 10 de agosto representa un renacer, una segunda oportunidad de vida que me dio Dios y espero honrar a cada una de esas personas que estuvo ahí con esta nueva oportunidad”, contó en Noticias Caracol. Durante las prolongadas horas en la oscuridad, mantener el contacto verbal con sus padres fue determinante para no rendirse. Al escuchar a su familia a través de las ruinas, sintió la serenidad necesaria para resistir: “Fue una calma... sabiendo que era yo solamente la que estaba ahí bajo los escombros fue la fortaleza que tuve para poder continuar durante esas 30 horas y fue mi motor para seguir con vida”.La atención por parte de los rescatistas se logró facilitar gracias a una abertura cerca de una puerta y al uso de su teléfono móvil. Aunque el dispositivo no contaba con señal para realizar llamadas, la linterna permaneció encendida como guía visual hasta agotarse la batería. Cuando los socorristas lograron acceder hasta ella, les entregó el teléfono pidiéndoles. “Por favor llévenle a mis papás esta señal de vida”.A través del acceso habilitado, los socorristas procedieron a canalizarla e hidratarla. En medio de la incertidumbre sobre el paso del tiempo, Diana mantenía una constante oración: “Le decía a Dios: ‘Dame la oportunidad de ver nuevamente la luz del sol’", afirmó esta mujer, que hoy agradece estar con vida pese a la pérdida de su apartamento en Torres de Limonar, enseres familiares y el paradero de su mascota. “Lo material se consigue pero cuesta bastante conseguirlo... teníamos una armonía y un equilibrio en la familia que ya es volver a construirlo en un nuevo lugar”.Hoy su mensaje es un testimonio de esperanza. Troncoso señala que ahora asume la rutina diaria a un ritmo distinto, priorizando el presente y manteniendo la fe. Dirigiéndose a otras víctimas y sobrevivientes de la emergencia, afirmó: “Les digo que miren más allá de lo malo que puede representar este momento... se apoyen de un sueño que tengan un propósito y luchen por ello”.NOTICIAS CARACOL
Un hogar en el barrio San Marino, de Cali, sufre una tragedia tras la muerte de una niña de cinco años que fue impactada por una bala disparada al interior de una vivienda. El hecho involucraría a su hermano mayor de 7 años y se trataría de un hecho accidental, según información preliminar divulgada por la Personería de Santiago de Cali. El caso habría ocurrido en la mañana de este lunes 7 de septiembre.Según el pronunciamiento oficial del personero distrital, Gerardo Mendoza Castrillón, el menor de siete años habría encontrado un arma de fuego en el lugar de los hechos. Dicho hallazgo habría desatado la tragedia de una manera hasta ahora desconocida. “Este lamentable caso debe generar una reflexión urgente sobre la responsabilidad de los adultos frente a la tenencia y custodia de armas de fuego. Ningún arma debe permanecer cargada, sin seguro o al alcance de niñas, niños y adolescentes. La prevención y el cuidado son obligaciones ineludibles”, declaró el servidor público.Por su parte, la Policía Metropolitana de Santiago de Cali confirmó el hecho y reveló que el arma de fuego todavía no ha sido encontrada. El teniente coronel Luis Díaz, comandante del Distrito 2 de Cali, lamentó profundamente el hecho y dijo que la menor de cinco años fue ingresada a un centro asistencial, pero llegó sin signos vitales. De acuerdo con las primeras indagaciones, el hecho, en efecto, habría ocurrido al interior de una vivienda. De manera articulada con el CTI, la policía judicial adelantó los actos urgentes, entrevistas y verificaciones técnicas para poder esclarecer el caso.La Personería, por su parte, expresó su “solidaridad y acompañamiento a la familia ante esta dolorosa tragedia, que hoy enluta a toda la ciudad” e hizo un llamado a las autoridades competentes para que adelanten las investigaciones correspondientes, esclarezcan plenamente las circunstancias de lo ocurrido y garanticen la protección integral y el acompañamiento psicológico del niño involucrado y de su núcleo familiar. “Desde la Personería Distrital realizaremos seguimiento a las actuaciones institucionales, velando por la garantía de los derechos de los menores y por la activación de las rutas de atención necesarias”, reiteró.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia o una denuncia que contar?Escriba a mprodrir@caracoltv.com.co
Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió a Colombia el 10 de agosto de 2026 y provocó el derrumbe de un área del Hospital Universitario del Valle, en Cali. En medio de la emergencia, Karen Tamayo, una auxiliar de enfermería de 24 años que realizaba allí su práctica, protagonizó una asombrosa historia de supervivencia.Su valentía para evacuar a varios recién nacidos y su ingenio para utilizar el asistente de voz de su celular, que había quedado destruido bajo los escombros, fueron clave para salvarle la vida. Los Informantes habló con ella y recorrió el lugar donde ocurrió la tragedia.El sismo que dejó profundas heridasEl 10 de agosto de 2026, Karen iniciaba su turno en el sexto piso del centro médico, en el área de ginecología y obstetricia. Según relató, en esa sala había alrededor de 20 pacientes, cada una con su bebé.A las 7:34 de la mañana comenzó el fuerte movimiento telúrico. Al principio, Karen y su equipo decidieron esperar, pero la intensidad del terremoto aumentó drásticamente y los obligó a evacuar hacia los pasillos exteriores.Sin embargo, ella regresó por dos pacientes que permanecían en un cubículo y también auxilió a otra mujer que había quedado atrapada, pero justo en ese momento la estructura empezó a colapsar y vino lo peor.Karen cayó al vacío dos pisos y terminó atrapada en el cuarto nivel del hospital. "Cuando yo voy a correr, yo ya vi que el paso que yo daba fue falso y ya colapsó el edificio conmigo", recordó sobre esos segundos de angustia.Debajo de los escombros su celular fue claveCuenta que estuvo inconsciente durante 3 o 4 horas por un golpe en la cabeza y, cuando logró despertar, notó que estaba en “una especie de triángulo de la vida”, lo que vino después es inimaginable: le dolía todo el cuerpo y le hasta costaba respirar.Había perdido su celular en medio de la tragedia. Estaba incomunicada, no sabía exactamente qué hora era, no escuchaba nada y en medio de ese silencio empezó a sentir una vibración en alguna parte entre los escombros, por lo que como pudo logró desenterrar su teléfono, pero lo encontró totalmente destruido.“Entonces yo me acordé de que yo le tenía activado el Siri y lo primero que yo hice fue llamar a la Policía. Yo le dije, ‘Oye, Siri, llamar al 1 2 3’, entonces de una me salió la llamada. Yo hablé con la Policía, le dije dónde me encontraba y les colgué”, relata. Aunque se logró comunicar con las autoridades, aún no se sentía tan esperanzada, luego llamó a sus padres, pero no se pudo comunicar con ellos, después a dos de sus mejores amigos y al final a unos colegas lograron ponerla en contacto con los rescatistas que estaba afuera para que la ubicaran. 8 horas y media después del terremoto finalmente fue rescatada de los escombros.Karen tuvo una fisura en su columna vertebral que, por fortuna, sanará sin intervención quirúrgica, laceraciones en todo el cuerpo, una fractura múltiple en la nariz, de la que aún no se ha recuperado esperando que se desinflame, y una herida en su cabeza con exposición de cráneo.Pero la herida más profunda fue ver la destrucción que causó el terremoto en el país, de la que se enteró la noche siguiente a su rescate cuando vio las noticias en el hospital. A pesar de los esfuerzos de médicos y enfermeras del Hospital del Valle, seis personas murieron allí, entre ellos cuatro pacientes y dos acompañantes.
El paso por las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto puede representar nuevos riesgos para quienes se movilizan en motocicleta. Grietas, escombros, maquinaria y personal que trabaja en la atención de la emergencia pueden modificar las condiciones habituales de las vías. Por eso, la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, a través de la iniciativa Movemos Colombia, entregó recomendaciones para quienes necesiten desplazarse por estos sectores.Uno de los casos se presentó en San José, Caldas, donde una jornada solidaria reunió a entre 30 y 40 motociclistas, además de empresas, organizaciones sociales, creadores de contenido y autoridades. Los participantes apoyaron la entrega de mercados, agua y frazadas, realizaron aportes económicos y promovieron el consumo en establecimientos comerciales del municipio como una forma de contribuir a la reactivación local.En Quibdó también surgió una iniciativa desde la propia comunidad. Un grupo de jóvenes conocido como Los Bárbaros puso sus motocicletas y su tiempo a disposición de las labores de ayuda. Entre sus actividades estuvo la recepción y descarga de vehículos que transportaban ayudas humanitarias hacia diferentes puntos de la región.Para Iván Darío García, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI, este tipo de movilidad puede ser útil durante una emergencia, pero debe estar acompañada de precauciones.“Contar con medios de transporte ágiles puede ser determinante para mantener conectadas a las comunidades y facilitar el traslado de ayudas y suministros. Pero ayudar también implica hacerlo de manera segura”, afirmó.¿Qué deben tener en cuenta los motociclistas?De acuerdo con Movemos Colombia, antes de desplazarse por una zona afectada es necesario conocer las condiciones de la ruta y atender las restricciones establecidas por las autoridades. Estas son las principales recomendaciones entregadas para movilizarse en motocicleta:1. Utilizar casco y elementos de protecciónLos motociclistas deben utilizar casco certificado y correctamente ajustado. También se recomienda llevar prendas que protejan brazos y piernas, calzado que cubra el tobillo y, cuando sea posible, guantes y otros elementos de protección.2. Reducir la velocidad y mantener el controlEn vías donde puedan aparecer huecos, barro o escombros es importante moderar la velocidad y aumentar la distancia con otros vehículos. En terrenos inestables se deben evitar los cambios bruscos de ritmo, las maniobras repentinas y las frenadas fuertes.3. No atravesar obstáculos cuya condición se desconozcaGrietas, escombros y charcos pueden representar un riesgo si no es posible determinar su profundidad o estabilidad. Ante una situación de este tipo, la recomendación es detenerse gradualmente en un lugar firme y buscar una alternativa segura.4. Dar prioridad a los vehículos y equipos de emergenciaLas labores de rescate, remoción de escombros y reparación de las vías pueden requerir la presencia de maquinaria y equipos de atención. Por ello, los motociclistas deben disminuir la velocidad al acercarse a estos puntos, conservar distancia de las máquinas y seguir las instrucciones del personal encargado del tránsito.5. Revisar las condiciones de la vía antes de salirEs importante consultar fuentes oficiales para conocer el estado de las carreteras antes de iniciar el recorrido y mantenerse informado durante el trayecto. Si un tramo está bloqueado o presenta condiciones inseguras, se debe detener la marcha en un sitio seguro y evitar ingresar por caminos improvisados o zonas restringidas.La motocicleta como apoyo durante la emergenciaLa Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI señaló que en distintas regiones la motocicleta forma parte de la vida cotidiana de las comunidades y es utilizada para el trabajo, el comercio, el transporte y el acceso a servicios.En una emergencia, esa capacidad de desplazamiento puede adquirir una importancia adicional para facilitar el traslado de ayudas, siempre que las condiciones permitan circular y que el recorrido esté autorizado.“Una motocicleta puede contribuir a mantener esa conexión en algunos corredores de difícil acceso, siempre que las condiciones permitan transitar y se sigan las indicaciones de las autoridades”, explicó García.Además, la movilidad permite que las comunidades puedan recuperar progresivamente actividades como el acceso a servicios, el traslado de productos, el regreso al trabajo, las visitas familiares y la reactivación de sus negocios.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
El propósito de vida de Jaqueline Rivera, diseñadora y madre de dos hijos, cambió en febrero de 2018, cuando Camilo Rodríguez acabó con la vida de su hija Tamara Rivera, de tan solo 18 años, y escapó de las autoridades. Jaqueline le prometió a su hija, el mismo día que se llevó a cabo su funeral, que no descansaría hasta encontrar a su feminicida y llevarlo a responder por su crimen, además le aseguro que lo haría en menos de un año.La tarea no era sencilla, al hombre parecía que se lo había tragado la tierra. Pero aunque ella desconocía su paradero, no se rindió y pasó meses siguiéndole el rastro con publicaciones en redes sociales, hablando con personas que lo habían visto y recopilando información sobre su nuevo estilo de vida. Y lo logró, en enero de 2019, gracias a toda la labor de inteligencia que ella realizó sin conocimiento alguno, pero con el poder del amor maternal, llevó a las autoridades a detenerlo en otro país.Jaqueline Rivera no confiaba en el novio de su hija"Ella era muy alegre, súper espontánea, de esas personas que todo lo resuelve, decía 'yo puedo, yo lo hago'. Esa niña llena de energía soñaba con aprender muchos idiomas y viajar por el mundo". Así recuerda Jaqueline a su hija Tamara o 'Tammy', una joven a la que se le acabaron los sueños con sus 18 años recién cumplidos, luego de que el hombre con el que había sostenido una tormentosa relación la asesinara en su casa en Cali.El responsable fue Camilo Rodríguez, un hombre seis años mayor que Tamara que se dedicaba a manejar Uber en la ciudad y se había ganado la confianza de la joven hasta el punto de empezar una relación amorosa. Cuando Tamara se lo presentó a su mamá, ella le dijo que no le daba confianza, algo extraño porque Jaqueline asegura que "a mí no me cae mal nadie". Sin embargo, sus dudas no hicieron mayor peso y el noviazgo continuó, pero a los cuatro meses notó que algo estaba mal con su hija. Jaqueline Rivera confirmó sus sospechas, Camilo maltrataba a Tamara, y por eso la llevó a interponer una denuncia. A pesar del proceso legal iniciado, Tamara decidió volver con él y con el tiempo también regresaron los golpes, en total lo demandaron por agresión y violencia de género tres veces. Camilo no solo maltrataba y manipulaba a Tamara, quien sentía que no podía salir de esa relación, sino que también llamaba a Jaqueline para amenazarla por haberlo denunciado.Así ocurrió hasta que, finalmente, Tammy decidió dar por terminada definitivamente su relación con Camilo. Ante el temor de que el hombre regresara a la vida de su hija, Jaqueline tomó la decisión de cambiarse de casa y, en medio de eso, recibieron una noticia que les dio alivio. Camilo llamó a su hija para despedirse. "Le dice: 'Me voy para Bogotá, lo siento, la embarré contigo y no puedo estar acá', y se fue en enero"; pero todo era una farsa.Unas semanas después, el 22 de febrero de 2018, cuando se suponía que Camilo Rodríguez ya no estaba viviendo en Cali, Tamara le avisó a su mamá que saldría a la calle a hacer una diligencia, pero nunca más regreso. "Yo sentí que se me oprimía el pecho, había algo que me decía que algo pasó", recordó Jaqueline Rivera ese día, cuando salió corriendo en busca de su hija presintiendo que lo peor había pasado."Cuando llegué metí la llave y esa reja se abrió, miré al piso y encontré la pulsera de ella. Corrí al patio, miré por la ventana y la vi en el suelo. La toqué y estaba fría, eso es duro porque usted queda como en una burbuja, yo salí corriendo a un CAI cerca y les grité: 'mi hija está muerta, Camilo la mató'", detalló.Así fue la cacería del feminicida de su hijaLa muerte de Tamara Rivera en Cali empezó a ser investigada por las autoridades en Cali, con Camilo Rodríguez como principal sospechoso ante los señalamientos de la madre de la víctima. Sin embargo, se desconocía el paradero del sujeto que semanas atrás les había dicho que se mudaría a Bogotá. Días más tarde se llevó a cabo el funeral de la joven y su mamá decidió convertirse en una especie de investigadora judicial, para honrar la vida de su hija. "Le hice una promesa y le dije que se la iba a cumplir. Que yo iba a encontrar a Camilo y que lo iba a encontrar antes de un año, costara lo que me costara. Y se volvió mi obsesión. Aprendí a saber cómo escribía, a saber cómo se expresaba. Empecé a analizarlo cuadro a cuadro".En medio de su dolor, y mientras pensaba cómo iniciar su búsqueda, Camilo Rodríguez tuvo la sangre fría de llamarla y hacerle parecer que él no estaba enterado de la muerte de Tamara. Por recomendación de los investigadores, Jaqueline tuvo que hacer de tripas corazón y hablar con él como si nada hubiera pasado. "Me dice: 'Hace rato no hablo con Tammy ¿ella dónde estará? Tammy no me contesta y me parece muy raro, y yo estoy preocupado porque ella ha estado saliendo con un tipo que es medio raro y a mí me da miedo que le haga algo'".Indignada y destrozada, la madre de Tamara decidió acudir a las redes sociales para pedir ayuda para dar con el paradero de Camilo. Como pudo consiguió fotos recientes de él y de cada uno de sus tatuajes, sus datos personales y detalló en una publicación que ese hombre era el asesino de su hija. Como sucede con este tipo de denuncias en plataformas digitales, rápidamente se hizo viral y algunas personas le aseguraron haberlo visto en Bogotá. El mismo Camilo volvió a comunicarse con ella ante la viralidad de la publicación. "Yo publiqué su foto, sus datos, le explicaba a la gente que ese sujeto asesinó a mi hija. Me llamó y me dijo: 'me voy a entregar a la Fiscalía de Bogotá, yo cometí un error y pienso pagarlo'. Luego empieza a insultarme". Pero Camilo nunca se entregó y desapareció del panorama otra vez; sin embargo, la voluntad, terquedad y el amor de Jaqueline por su hija era más perseverante.Jaqueline no paraba de publicar la información de Camilo y enviársela a personas en Bogotá, último lugar en el que lo habían visto. Por varios meses su búsqueda no daba resultados, pero nunca desfalleció. "En la noche hacía redes sociales, en el día trabajaba. No bajé la guardia en ningún momento" y para ese entonces sufrió un accidente en su moto, lo que la incapacitó un tiempo en su casa con "todo el tiempo del mundo" para continuar con su cacería."Un día de la nada llegó el mensaje que estaba esperando. Alguien me escribe que él salió hacia Ecuador con unos migrantes venezolanos". Al darse cuenta que Camilo ya había salido del país, Jaqueline no se detuvo, trasladó su búsqueda y empezó a enviar la información a personas en ese país, específicamente en las ciudades más cercanas a la frontera. Tras algunas semanas de silencio, finalmente recibió un nuevo mensaje de una persona que le aseguró haberlo visto en un parque en Lago Agrio, en la frontera ecuatoriana, pero no sabía si Camilo seguía allí o había cruzado la frontera hacia Perú.En medio de su labor de persecución a través de las redes sociales, en varias ocasiones la publicación de Jaqueline llamó tanto la atención que el mismo Camilo se comunicaba con ella a través de perfiles falsos. "Varias veces me encontré con que hizo perfiles con otros nombres y me escribía para sacarme información de cómo iba el proceso. Yo aprendí a ver él cómo se expresa, cómo habla, cómo escribe y yo lo identificaba. Yo le decía: 'Camilo, ya no le dé más vueltas a esto, o usted se entrega o yo lo encuentro'".Fue por eso que cuando recibió en su buzón de mensajes una foto en primer plano de Camilo Rodríguez, preguntándole si ese era el hombre que ella buscaba, sospechó de inmediato. Por fortuna, en esta ocasión quien estaba del otro lado del chat era un policía peruano que le confirmó sus sospechas, Camilo solo había estado de paso en Lago Agrio, Ecuador, y ahora estaba en Chiclayo, Perú. Para que ella confiara en él, le explicó cómo había conseguido esa foto del colombiano. "Me dijo: 'Yo soy policía aquí en Perú, mi tía tiene un restaurante y él viene a desayunar acá'. Entonces lo que él dejó su celular en la vitrina y cuando Camilo se sentó a pedir, él le tomó la foto".Jaqueline, que se había convertido en la sombra de Camilo, ahora tenía unos ojos en el Perú que estaban atentos a los movimientos de Rodríguez. De esta manera se enteró que Camilo se había establecido en el Perú con otra identidad, la de Johan Sebastián Mena Gutiérrez, y que, además, ya tenía una nueva pareja, mujer a la que también estaba maltratando y cuya familia ya lo había denunciado. "Logré averiguar dónde vivía, dónde trabajaba, a qué hora entraba a trabajar, dónde desayunaba, dónde almorzaba, dónde cenaba, me convertí en su sombra".Entonces la mujer se comunicó con la estación de Policía en Chiclayo y le envió al capitán Saavedra toda la información que tenía de Camilo, pero se encontró con un problema cuando el oficial le preguntó si el sujeto tenía circular roja de Interpol. Esto significó un nuevo retraso para su plan, pues a Camilo solo lo estaban buscando en Colombia. Jaqueline no había llegado tan lejos para nada, por lo que gracias a un investigador privado, consiguió que en diciembre de ese año se emitiera la circular roja contra Camilo, tuvo que esperar 45 días.Así las cosas, el 18 de enero recibió la mejor noticia: el operativo se había llevado a cabo y Camilo Rodríguez había sido capturado en Chiclayo. En ese momento lo detuvieron por falsedad en documento público y le informaron que la justicia colombiana lo exigía para que pagara por el feminicidio de Tamara Rivera. Jaqueline le había cumplido a su hija la promesa que le había hecho en su tumba, pero todavía no podía cantar victoria, pues faltaba el proceso de extradición.Debido a la burocracia entre ambos países, tardaron 10 meses en enviar a Camilo Rodríguez de Perú a Colombia. Pero una vez estuvo en territorio nacional, la justicia colombiana lo condenó a 375 meses en prisión, 35 años que actualmente apaga en la cárcel de Cómbita, en Boyacá.Aunque el dolor por la pérdida de su hija sigue intacto y nada podría ayudarla a recuperarla, hoy en día Jaqueline Rivera vive tranquila por haberle cumplido a su hija de 18 años la promesa que le hizo el día de su funeral y haber conseguido justicia para que ella no se convirtiera en una cifra más de impunidad.