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Colombia ya es Mundial
10 de septiembre de 1997, minuto 68, centro de Faustino Asprillla, engache hacia afuera, derechazo al primer palo y entra Wilmer Cabrera, cabecea y vence a Rafael Dudamel, ídolo del fútbol venezolano, sellando la clasificación de Colombia a Francia 98, el fin de una generación… Cómo no le va a dar a uno dolor de estómago pensar en que después de 16 años (a 2014) nuestra selección Colombia regresará a un Mundial de Fútbol y que, además, volverá a la élite del deporte más emocionante del planeta. Para todos los que amamos este deporte y que, también, vivimos de él, nos resulta emocionante desde contar cuántas camisetas amarillas se verán el viernes en la calle, cómo en una celebración con desparpajo después de que el árbitro brasileño De Oliveira pite el final del partido contra Chile. ¿Por qué estamos sufriendo hasta el penúltimo partido? No quiero irme a las matemáticas, que son clarísimas demostrando que un punto nos vale, voy al corazón de hincha, como el mío, que desde el 4-0 a Uruguay en Barranquilla y el 1-3 a los australes en Santiago, ya supo que Colombia, por fin, sí, por fin, volvería a un Mundial. La reglamentación FIFA es clara y los medios estamos en la obligación de ser rigurosos con ella, esas extrañas decisiones de don Jospeh Blatter que, además, nos tienen ad portas de ser, por primera vez en nuestra historia, cabezas de serie en Brasil 2014. Lo oyó bien, a la altura de Alemania, España, Brasil, Argentina, de los colosos, de los encopetados grandes. Hay que creerse el cuento Por supuesto, no es un reto menor, que Colombia esté hoy posicionada, por el particular ránking FIFA, al nivel de estos monstruos del fútbol mundial. Póngase la mano en el ‘considere’, así como tiene la gallardía de aceptar las derrotas, así como pudimos soportar tres eliminatorias de fracasos, también reconozcamos que hoy somos una de las 10 mejores selecciones del globo. Eche cabeza, haga memoria y analice que le dicen a usted, señor lector, nombres como Radamel Falcao, James Rodríguez, David Ospina, Camilo Zúñiga, Pablo Armero, Juan Guillermo Cuadrado, Jáckson Martínez, Juan Fernando Quintero…A mí me pintan un paisaje en el que me veo sacando pecho de estar, como mínimo, en los cuartos de final de un Mundial. Ellos nos cumplieron, nosotros además de apoyarlos y de estar como una sombra detrás, debemos creernos el cuento, uno de los problemas de las generaciones pasadas estuvo en eso, en la mentalidad. 11/10/13 Yo me uno al grupo de los que están esperando que el ‘Cantante del gol’ nos haga entrar en llanto con una narración digna de una clasificación a un Mundial, que suene el himno de la República y se escuche en cada rincón del país y de los que, así conozcan el final, caen en una crisis de ansiedad, que carece de una explicación lógica. Lo cierto es que llegó el día, la fecha que, por lo menos, mi generación no olvidará. 11 de octubre de 2013, 6 de la tarde, señor, Javier Fernández, háganos llorar, yo ya me mamé de contenerme. Por: Jaime Barbosa // Twitter: @janbaro
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DOS CONTRA ONCE
Los números nunca permiten discusión. Son realidades enteras que no permiten aproximaciones ni suposiciones. Un partido de futbol son once contra once. Modelos tácticos, posiciones dentro del terreno y otras variantes definen a esos once jugadores dentro de cada cancha de juego. Sin embargo en el futbol, esos números siempre son subjetivos a la hora de un partido de fútbol. Ayer Millonarios entro con once jugadores y solo dos se dieron cuenta que había un clásico que se debía jugar con entrega y jerarquía. Rafael Robayo y Elkin Blanco nunca se amilanaron ante el rival y destruyendo el juego del rival y aportando a la salida, más en el caso de Robayo, hicieron lo que se tenía que hacer para enfrentar el partido de anoche que NO era un partido más. Era el partido que el hincha de millonarios no quiere perder. Blanco muy atento a los cierres y Robayo colaborando en marca y sacando el equipo con rapidez. Desafortunadamente ninguno de los otros jugadores estuvieron al nivel de ellos. Los otros 9 jugadores hicieron un partido “ahí”. Zapata para mi gusto comprometido en el primer gol y el plus de los buenos saques de Zapata se perdió. Leudo improvisado en su posición, no fue efectivo en finalizar las jugadas de ataque. Yoiber le peso su falta de experiencia y Duque le gano todo el partido. Cadavid en el entretiempo se acordó que estaba en el Campín y para el segundo tiempo le puso testosterona al asunto e impuso condiciones. Los partidos son de 90 minutos. Y Lewis Ochoa tuvo la peor noche con la camiseta de Millonarios. Ni marcando ni atacando. El crack Mayer Candelo, tuvo el peor partido del 2013 con Millonarios, fatal. Y Harrison Otalvaro aparte de que tampoco jugó bien y fue impreciso y lento todo el tiempo, es hora que le repitan que hay que apoyar la presión a la salida y que cuando pierda un balón no se quede haciendo pucheros. Esto es corriendo también. De los delanteros decir que no pudieron meter las poquitas que tuvimos. Y mientras había que estar con la cabeza 100% en el partido Wason Renteria se peleaba con el banco y Dayro Moreno agarrado también con sus propios compañeros. Los dos son unos excelentes jugadores pero su mente se fue del partido cuando más los necesitábamos. Y para rematar aún sigo sin entender a Hernán Torres. Empezando por su planteo para el partido, donde nunca previo como taponar efectivamente a los dos carrileros del rival. En los cambios, aceptando que no hay más de donde echar mano, no hubiera sacado a Blanco uno de los mejores de la cancha. Yuber Asprilla y Erick Moreno no son jugadores que cambien partidos y menos cuando el equipo no funciona para nada. Bien por el regreso de Juan Esteban Ortiz, esperamos que agarre el ritmo rápido porque se le necesita. Dura la derrota por cómo se jugó. Estos jugadores que ayer fueron fatales saben jugar bien y hacer grandes partidos. El profesor Torres es un gran director técnico y cuando las adversidades llegaron logró remontar y sacar adelante a su grupo. Hay que seguir adelante y desde el domingo frente a Cartagena empezar con nuevas fuerzas y remediando todo lo malo que se hizo ayer. Las matemáticas son simples y es muy complicado no tener los mismos jugadores del rival: no podemos volver a jugar dos contra once. Para Elkin Blanco y Rafael Robayo aplausos de pie. MINUTO FINAL: Gustavo Petro, Alcalde “diamante” de Bogotá, canceló el himno de Bogotá ayer. Irrespeto total por el símbolo de nuestra ciudad. Lo bueno es que los irrespetuosos no duraran mucho en el cargo. MAURICIO GORDILLO @MAUGOR
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Un Caño para el negocio que por ahora nos gana en Orsai
Orsai se despide, siendo acaso una de las mejores propuestas del periodismo independiente en los últimos años. Cuando Hernán Casciari soñó con una revista sin publicidad y sostenida únicamente por su inusual atractivo hacia lectores realmente dispuestos a pagar por una publicación excelsa por su calidad gráfica e intelectual, no alcanzó a imaginar lo que realmente creaba y que tiempo después marcaría un camino para nuevas propuestas similares. Aquello que parecía imposible logró tocar su techo. Aclamado por miles de lectores ávidos de líneas con profundidad y alternativas diferentes a lo cotidiano, de a poco logró ganarse un público que lo mantuvo sus primeros años. Sin embargo el paso del tiempo ha dejado al descubierto la inestabilidad económica de una publicación que depende únicamente de los ingresos de suscriptores. Ahora se inclina antes sus lectores y da la venia de agradecimientos que antecede a la retirada, pareciera que el haberse convertido en algo posible le quito por completo su encanto de inalcanzable, indicándole sin remedio, el mejor camino para decir adiós. La maravillosa revista Un Caño también anunció su retiro, por ahora es tiempo de una pausa, informaron en estos días con vestigios de nostalgia. “Estamos viviendo problemas económicos que no nos permiten una continuidad. Por el momento, el producto que hacemos dejó de ser atractivo para nuestros socios capitalistas”, comunicaron en su cuenta de Facebook. El mercado periodístico cada vez se hace más inentendible y rutinario, aquellas publicaciones que se atreven a competir con la buena escritura como premisa, sucumben sin piedad ante multinacionales que han vendido por años la información del impacto y las banalidades. Hecho que ha marcado generaciones que disfrutan del ‘vedetismo del periodismo’ como le llama el periodista y escritor argentino Walter Vargas a los contenidos que distraen de la verdadera realidad, dejando de lado cualquier espacio para propuestas con un poco más de profundidad. “Nos queda el consuelo de no haber transado nunca, de no haber negociado nuestros ideales para acomodarnos al interés de turno o a lo que supuestamente el gran público demanda. Nos vamos con la satisfacción de hacer la revista que queremos. Nos vamos con todas las ganas de regresar”, complementa el comunicado de Un Caño. En la revista escriben reconocidos periodistas como: Víctor Hugo Morales, Ezequiel Fernández Moores, Ariel Senosiain, Luciano Wernicke, Alejandro Fabbri, entre muchos otros. Justamente Fernández Moores, me comentó hace poco en una charla cómo el periodismo de la actualidad se ve sometido ante los intereses políticos y económicos de las empresas, dejándolo en muchos casos maniatado para informar con libertad por miedo a perder un gran anunciante o a una recriminación política. “El periodismo debería ser llamado ahora el quinto poder, ya que el negocio ha pasado a estar por encima de la información. Ahora el cuarto poder es sin duda el económico”, afirmó el destacado periodista y escritor argentino. Nos equivocamos al pensar que el periodismo es una fuente de entretenimiento y contenidos superficiales, que la mejor manera de hacerlo es brindando lo que la gente pide para así poder vender más. Hay quienes aún disfrutamos de una historia bien contada, una investigación destacada, un párrafo que informa al mismo tiempo que entretiene, una línea que hace pensar y de revistas como Orsai y Un Caño que hoy dicen adiós ya que el público no ha estado a su altura. La responsabilidad también recae en los periodistas, los que producen los contenidos y legitiman lo que ocurre en esta larga disputa contra lo banal. “Si nuestros textos decaen y se frivolizan, allí si nos rendiremos en la batalla”, sentencia Ezequiel Fernández Moores. Por: Daniel Santamaría Jaramillo. Twitter: @danielsaja03
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¿Y la violencia de los dirigentes? #NoNosCallarán
Estamos en un momento histórico: por primera vez toda la sociedad colombiana, incluyendo a los propios hinchas, está pensando en una lucha de frente contra la violencia de las barras bravas del fútbol. Lamentablemente, hay dirigentes con gestos que parecen no entender que esto es de todos, no sólo del barrista y la Policía. El problema de los barras es social, nace en los hogares sin oportunidades, en una cultura pulida en la moral de la violencia partidista en la que el otro es mi enemigo y en la herencia del narcotráfico en la que todo vale y se necesita ganarse el respeto al costo que sea, incluso al de la vida ajena o propia; pero creer que no tiene que ver con el fútbol es tan naíf como creer que el fútbol no es un negocio o una herramienta política. El barrista, sea delincuente o no, es alguien que encuentra su razón de vida en el equipo y su comportamiento tribal (violento) se explica en la reafirmación de su identidad a partir de la negación de los que son diferentes. Así se han comportado desde las pandillas adolescentes hasta las masas nazis: mi yo depende de la supremacía sobre el otro y eso es sólo el reflejo de un grupo social profundamente carcomida, sin educación y sin un proyecto común como sociedad. Y si el punto de encuentro de estos jóvenes es el fútbol, pues el fútbol podría ser el primer paso para la solución. Pero ojo, la solución no es cancelar torneos ni que Millos se vista de verde y Nacional de azul... ¡Menos culiprontismo y más trabajo social! Si se respaldaran programas con barras, si se trabajara en los barrios, si existieran oportunidades... pero sólo show: claro, vienen elecciones y como el fútbol da pantalla y la pantalla da votos, todos los que están en el poder se interesan por el tema. Bueno, todos, menos algunos dirigentes del fútbol a los que poco les interesan las elecciones y parece que menos el discurso de paz. Eduardo Pimentel, polémico como jugador y polémico ahora como dirigente, no da precisamente el mejor de los ejemplos cuando amenaza desde su cuenta de Twitter a periodistas. Todo comenzó muy directo, como casi siempre con Pimentel (porque es directísimo cuando el tema lo afecta), y hace doce días escribió que iba a demandar a un periodista de El Espectador: "Ahora comienzo demanda penal contra Espectador y periodista Valverde,por ejercer el sicariato periodístico malintencionado,de a uno atiendo" (sic), dijo haciendo referencia a Juan David Laverde (como quien dice, la demanda comenzó mal), quien había publicado esta investigación en el diario bogotano sobre un proceso que adelanta la Fiscalía General de la Nación sobre un posible lavado de activos en Boyacá Chicó. Según el reporte de Laverde, Pimentel habría incurrido en irregularidades en la transferencia de Marco Pérez y en los manejos financieros del club entre 2005 y 2007, pero, además, recuerda que en este momento el dirigente y su club son protagonistas del 'Caso Yhonny Ramírez' (acá se lo explico con detalles), una novela en la que la dirigencia del fútbol colombiano no puede permitir que el futbolista de Millonarios gane por ningún motivo. Por supuesto, Pimentel está en todo su derecho de demandar a Laverde (para él, Valverde) si siente que se está afectando su honra y su buen nombre, está en la Constitución (esa que le encanta saltarse con sus leoninas formas de contratación a sus futbolistas), pero ahí es cuando el exfutbolista se empieza a convertir en un promotor de violencia: después de anunciar las acciones legales amenaza: "Periodistas Hoyos,Valverde,Samper, y otros quedan notificados "que si los veo les doy en la cara Maricas, para que aprendan a respetar" (sic). Ya sabemos quién es "Valverde", "Samper" se refiere a Daniel Samper Ospina, columnista de Semana y crítico del dirigente, y "Hoyos" es José Fernando Hoyos, editor de informes especiales de la misma revista que ha publicado varios artículos sobre el 'Caso Yhonny Ramírez' Lo peor es que esta invitación a la violencia absurda y descarada (porque insisto, una cosa es que demande, está en todo su derecho, y otra que amenace con agresiones) llegó justo después del asesinato de Edison Alberto Molina, periodista de Puerto Berrío, Antioquia, quien había denunciado la corrupción del gobierno local lo que condujo a amenazas en su contra y terminó con él tiroteado a la salida de Puerto Berrío Stereo. ¿No es una invitación a la violencia el que uno de los dirigentes del fútbol colombiano salga a amenazar públicamente a periodistas que lo han criticado o investigado? Lo más absurdo es que la Dimayor, la misma que lo multó con $23 millones por decir que los árbitros en Colombia tenían padrino, con lo que se afectaba "la imagen del fútbol colombiano" según la sanción, no ha dicho ni pio. ¿No es peor para la imagen del negocio de Bedoya, Jesurún y compañía que uno de los que se sienta con ellos en las asambleas de clubes diga que le va a dar en la jeta a los periodistas? No hay mayor muestra de inmadurez que no saber recibir críticas y no existe mejor prueba de falta de cultura que tener que recurrir al matoneo para defenderse. ¿Argumentación? Difícil cuando el personaje en cuestión cree que subiendo el volumen es que se ganan las discusiones. Esto no es nuevo, por supuesto, y no es exclusivo del fútbol, pero en últimas estos señores, todos tan ricos, todos con hijos estudiando en universidades carísimas, todos con el título de 'Presidente' o 'Don' según el interlocutor, son una muestra más, una importantísima por cierto, de las debilidades de nuestra sociedad y de que el tema de la violencia sí tiene que ver con el fútbol. Para la muestra está otro botón: José Fernando Salazar, presidente de Itagüí, el mismo que trató a los futbolistas de "prostitutas" en la famosa asamblea en la que todos los dirigentes se fueron en contra del presidente de Millonarios por haber contratado a Yhonny Ramírez y lo señalaron de "traidor", explotó en su cuenta de Twitter tras un mal arbitraje de Juan Pontón en el Itagüí-Millonarios del domingo. El arbitraje fue malo, es cierto, pero lo fue para los dos y Salazar sólo vio las fallas en su contra señalando que el árbitro "favorece al mismo como sucediera en clásico capitalino". Esto es declarar que el juez pitó a favor de Millos y, por supuesto, miles de personas (la gran mayoría hinchas del azul) le empezaron a reclamar que fuera ecuánime. El problema empezó porque muchos seguidores embajadores señalaron que Salazar les había gritado "asesinos" a los aficionados visitantes presentes en Ditaires. Acá voy a hacer una pausa: Salazar, quien jugara en Millonarios, es explosivo y a la vez su cuenta de Twitter está cargada de mensajes de la Biblia y citas de Paulo Coelho y Walter Risso. Esa curiosa dicotomía me ha llevado a parodiar su cuenta en Blu Radio con un espacio que llamo "El Hermano José Fernando" que sé que el tipo se goza... es un presidente eficiente que ha hecho una labor titánica con Itagüí y la comunidad de esta población del Valle del Aburrá, y si uno mira su equipo siempre ha estado peleando y por eso hoy está en Sudamericana. De veras quiero creer que Salazar no le gritó "ahí están los asesinos de Bogotá" a una tribuna visitante, no es digno de un presidente de club y, hasta el momento, las pruebas son las declaraciones de hinchas rivales, lo que las compromete. Pero al "Hermano José Fernando" se le saltó el "Fercho" y, tras ser cuestionado por la periodista Giselle Aparicio sobre el hecho, le envió un mensaje claro de amenaza: "Habrá que mostrarle a Gabriel Reyes como esta honorable periodista propicia paz desde su cuenta". Por si no lo ubican, Reyes es el presidente de RCN, la empresa en la que trabaja Aparicio, y lo que hizo Salazar fue intimidarla con sus patrones por interrogarlo. Mejor dicho, la amenazó. La historia de Salazar, si se mira bien, es muy similar a la de Pimentel: exfutbolistas que se han dado la pela de crear equipos y tratar de cautivar hinchadas y que lo han hecho con mucho éxito. Son unos titanes en su tarea y hay que aplaudirlos por las cosas buenas que han hecho, pero eso no les da derecho de amenazar a quienes les critican las malas decisiones o los cuestionan sobre ellas. Tanto Pimentel como Salazar pueden pasar al plano legal si sienten que algún periodista los difama, ese es el deber ser, pero tomar la pose del matoneo no sólo los hace quedar mal a ellos, sino a toda la dirigencia del fútbol colombiano. Eso, señores, es generar violencia desde arriba. Lo lamentable es que no es la primera vez (ya una cabeza que criticaba rodó por presión dirigencial en un programa radial de la mañana), que seguramente no será la última y que ya se está volviendo un hábito de los dirigentes de nuestro fútbol que, cuando tienen una piedra en el zapato y no tienen cómo quitársela, hacen sentir el poder comercial y político que ha adquirido la Federación en los últimos años. Le pasó al legendario Klim en El Tiempo cuando Alfonso López pidió su cabeza, no le va a pasar a uno que no es nadie... en fin, yo sólo digo: #NoNosCallarán, el fútbol y sus dirigentes, por más poder que tengan con la primera clasificación al Mundial desde 1998 no pueden estar por encima de las leyes. En Twitter: @PinoCalad PD. Después de un cruce de opiniones con Salazar a través de Twitter, el presidente de Itagüí dio su versión de lo ocurrido en Blu Radio; acá dejo la entrevista que me concedió como parte del equilibrio periodístico.
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Camargo y Tolima: amor novelesco sin límites ni fin
Al momento de nombrar Colombia en el exterior, a uno le responden varias cosas. Entre otras, cocaína, Pablo Escobar, FARC, mujeres, etc. Si ahora nos ubicamos en Latinoamérica, es muy probable que alguien hable de las telenovelas criollas. Sí, somos un país productor de telenovelas y una que otra logra un reconocimiento internacional y se da un borondo por el mundo. De estas novelas, nosotros no podemos dejar por fuera las tan singulares ‘Dimayoradas’ que acá en Gol Caracol hemos hecho mención y disfrutado. El fútbol colombiano es tan especial por donde se le mire… Equipos, estadios, jugadores, dirigentes. Hay para todos. En esta ocasión vamos a hablar de Gabriel Camargo Salamanca. Ex senador de la República, excelente negociante y dueño en un equipo particular, el Deportes Tolima, quizás el equipo que más ha merecido ganar en los últimos años y sin lugar a duda el que menos lo ha logrado. A Camargo lo ‘putearon’ en Ibagué cuando Victor Cortés sentenció la derrota del Tolima en el último partido de los cuadrangulares pasados contra el equipo de otra belleza de dirigente, Fernando Salazar. A don Gabriel le dijeron de todo, ‘vendido’, ‘desgraciado’, ‘infeliz’ y hasta le recordaron a su madre, tía, abuela y demás mujeres de la familia. Camargo parecía que se estuviera dando contra la pared, se le vio pálido, asustado e impresionado de todo lo que sonaba y desde su palco empezó a ver con distintos ojos al ‘Vinotinto y oro’ de su alma. A los dos días cayó la noticia como un baldado de agua fría: Gabriel Camargo Salamanca vende sus acciones. El ex senador tiene cerca del 80% de las acciones del Tolima, repartidas a nombre de él, de su hijo y de su señora esposa, doña Leonor Serrano. La gobernación y la alcaldía dijeron que no podían hacerse cargo del equipo porque no hay recursos en el Tolima y menos para mantener un equipo de primera categoría. En Ibagué no hay plata para reparar las vías y calles de la ciudad, mucho menos habrá para pagarle a Antony Silva y a Yimmi Chará. Ante estos acontecimientos, todo indicaba que en caso de que el equipo se vendiera y si fuera a personas ajenas del Tolima el equipo podría marcharse del departamento. Cuando sonaron los primeros chismes sobre un grupo empresarial que se quería llevar la ficha del Tolima para el Pereira, empezó la rogadera hacia Camargo. Acá hay que hacer una anotación. Por más amarrado que sea Camargo y aunque maneja al Tolima como una tienda de barrio, el viejo siempre ha estado al frente de un equipo sin hinchada, sin recursos, con escaso mercadeo y con un poco de jugadores desconocidos o mandados a recoger que reviven en Ibagué. Casos, muchísimos: Agustín Julio, Breiner Bonilla, Dumar Rueda, Gustavo Bolívar, David Silva, Cristian Marrugo, Rodrigo Marangoni, Wilder Medina, son solo algunos de los cuales llegaron a Ibagué con interrogantes y se fueron de la puerta grande para entrar a otra de más tamaño. El Deportes Tolima existe porque Camargo está detrás de este equipo y eso no lo puede negar nadie. En Ibagué y el Tolima no hay inversionistas que vean en el equipo un buen negocio y con las asistencias en el Manuel Murillo Toro no hay visión por dónde se le pudiera sacar provecho. El alcalde y gobernador le pidieron a Camargo que no se llevara al equipo de Ibagué, que eso acabaría con una tradición de muchos años e incluso sería acabar con uno de los equipos más importantes a nivel local de los últimos quizás diez años. Todo esto es cierto. Si el campeón saliera por puntos, Tolima tendría seis campeonatos y si los torneos fueran largos como los ejemplos europeos, contaría con tres estrellas adicionales a la única que tiene. El miércoles 25 de septiembre, Camargo se reunió en el Club El Nogal de Bogotá con Luis H. Rodríguez (alcalde), Luis Carlos Delgado (gobernador), Aldemar Parra (socio y miembro de la junta directiva) y Carlos Zambrano (amigo personal de Camargo y también cercano al equipo). Estos señores escucharon a Camargo anunciarles que no ha vendido al equipo y que este no se irá de Ibagué. No descartó la venta del cuadro ‘Pijao’, pero sí aseguro que este se queda en la capital del departamento del Tolima. Aparentemente, hay un empresario tolimense interesado pero, la verdad, hay dudas de que Camargo quiera realmente vender al conjunto ibaguereño. El hombre amenazó, se ausentó de Ibagué, no se le volvió a ver al lado del equipo sino una vez en Tunja; los políticos le rogaron, la gente le rogó y el viejo, cuando ya olvidó los insultos, decidió anunciar que seguirá con el club. Obviamente esto es bueno, por una parte no se borra del mapa futbolístico una importante plaza con un equipo ya tradicional de la primera categoría. Por el otro, no desaparece un dirigente honesto y humano. Camargo puede ser todo lo que la gente dice, pero él no le roba a nadie, no le debe a sus jugadores y es legal ante la ley. Por todo esto, y aunque no se trata de la mejor opción, Ibagué debe celebrar la decisión de don Gabriel; si no es él no hay ninguno otro de la tierra, y eso que Camargo es boyacense. Por: Constantinos Papailias // @LocoGreek
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PURO CULIPRONTISMO
Algún expresidente, de los buenos (sí, sí han existido creanlo), hace años acusó a un ministro suyo de culipronto e indicó que era un mal que se debería desterrar del idiosincrasia colombiana. La historia de este precioso país ha demostrado dos cosas: la primera que somos expertos en llevar a extremos inimaginables nuestros defectos y que los hacemos rápido, con culiprontismo desaforado. Ayer en medio de todo lo ocurrido con la suspensión del partido frente a Nacional quedo demostrado este legado. El gremio de los periodistas es el más culipronto. Lo hace como masa y lo vende como pan de veinte (sí, sí ha existido creanlo). Mientras gente que nunca ha pisado un estadio, pontificaba sobre lo divino y humano en la materia otros sacaron su micrófono inquisidor para atacar el futbol en general y otros como Vicky Dávila para atacar a los hinchas de Millonarios generalizando insultos y acusaciones. Los periodistas deportivos más sensatos aceptaron el problema y trataron de abrir un debate sobre causas y soluciones. Pero en esta cultura de violencia que nos ha educado por más de 60 años, está claro que lo que vende es el titular inmediatista, acusador y con gotas de sangre. Mañana entre tanta desintegración del estado, entre tanto problema gigante que sufre nuestro pueblo, los tres muertos serán otra estadística más y el culiprontismo de lo que pasa “ya” acabara de sepultar el episodio en los medios. Porque enseñaron al consumidor del medio a no buscar un por que de la situación, a no hacer seguimiento de las víctimas y su entorno, a no mostrar las caras de los jóvenes que viven en el olvido estatal y a no terminar la noticia. Viven del culiprontismo. El rey del culiprontismo es Gustavo Petro. Y del autoritarismo también. En medio de una revocatoria, que seguramente sumo muchos adeptos ayer, el alcalde “diamante” ha tratado de buscar visibilidad como sea. Premios de ambiente, premios autopostulados y que mejor que la falsa moral autoritaria. Yo cancelo los toros, yo cancelo los celulares, yo cancelo el futbol. Porque para la incapacidad administrativa y de ejecución de nuestro alcalde “diamante” es más fácil la medida del titular, de las cámaras y los trinos que unas acciones que de verdad remedien el problema de la delincuencia que afrontan los barristas en Bogotá. Una medida con simbolismo profundo como la de suspender el partido, termino en la simpleza de minimizar el hecho a unos arreglos florales y unas disculpas hipócritas entre las barras. Sera que todo estará solucionado en 15 días cuando se juegue el partido?. Y qué decir del secretario de gobierno Jaramillo que emulando al fallecido DAS, quiere que le hagan seguimiento las redes sociales donde se “segrega” a los bogotanos hinchas de Nacional. Como si fuera un delito pensar diferente a progresismo de Petro y sus BFF. La violencia no es cuestión de la rivalidad o la diferencia. Es una cuestión cultural que prolongamos siempre en nuestra nación. Es la expresión que llevamos al lomo y que entre menos oportunidad y educación hay, es más propensa a salir de un joven colombiano. El culiprontismo de su acción hizo que Gustavo Petro le diera un empujoncito más a su proceso de revocatoria. Es un “diamante”. Y en general los hinchas nos dejamos ganar de eso mismo. Compartimos noticias sin confirmar, acusamos y condenamos sin que hubiera un proceso jurídico y salimos en masas a votar por el que más cosas culiprontas prometa. El problema insisto no es del fútbol como tal. El fútbol tiene problemas como Pimentel y sus arrebatos, como los arbitrajes que incendian la gente, como los fallos y persecución de sus dirigentes. Esto conlleva a la expresión máxima de la cultura colombiana: la violencia. En el “gobierno” del expresidente Cesar Gaviria se conformó la misión ciencia, educación y desarrollo, por las mentes más lúcidas del país en su momento. Indicaron una bitácora sobre como la educación debería cambiar ese sino funesto que llevamos dentro. Fue directo a la caneca de la basura. La proclama del informe fue escrita por Gabriel Garcia Marquez. Les copio un aparte de ella solo como reflexión, que mientras sigamos actuando de manera culipronta y no ataquemos las verdaderas causas del problema, seguiremos teniendo partidos suspendidos y lo más grave muertos que a la final a nadie le importaran. “Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad. Nuestra insignia es la desmesura. En todo: en lo bueno y en lo malo, en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota. Destruimos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos. Somos intuitivos, autodidactas espontáneos y rápidos, y trabajadores encarnizados, pero nos enloquece la sola idea del dinero fácil. Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de rencor político y de olvido histórico. Un éxito resonante o una derrota deportiva pueden costarnos tantos muertos como un desastre aéreo. Por la misma causa somos una sociedad sentimental en la que prima el gesto sobre la reflexión, el ímpetu sobre la razón, el calor humano sobre la desconfianza. Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir. Al autor de los crímenes más terribles lo pierde una debilidad sentimental. De otro modo: al colombiano sin corazón lo pierde el corazón. Pues somos dos países a la vez: uno en el papel y otro en la realidad. Aunque somos precursores de las ciencias en América, seguimos viendo a los científicos en su estado medieval de brujos herméticos, cuando ya quedan muy pocas cosas en la vida diaria que no sean un milagro de la ciencia. En cada uno de nosotros cohabitan, de la manera más arbitraria, la justicia y la impunidad; somos fanáticos del legalismo, pero llevamos bien despierto en el alma un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas, o para violarlas sin castigo. Amamos a los perros, tapizamos de rosas el mundo, morimos de amor por la patria, pero ignoramos la desaparición de seis especies animales cada hora del día y de la noche por la devastación criminal de los bosques tropicales, y nosotros mismos hemos destruido sin remedio uno de los grandes ríos del planeta. Nos indigna la mala imagen del país en el exterior, pero no nos atrevemos a admitir que muchas veces la realidad es peor. Somos capaces de los actos más nobles y de los más abyectos, de poemas sublimes y asesinatos dementes, de funerales jubilosos y parrandas mortales. No porque unos seamos buenos y otros malos, sino porque todos participamos de ambos extremos. Llegado el caso -y Dios nos libre- todos somos capaces de todo.” MINUTO FINAL: Esperamos que los medios y las autoridades salgan a aclarar rápido quienes son los asesinos de Carlos Antonio Medellín. La honra de muchas personas está en juego y las mentiras de otros por salir. MAURICIO GORDILLO GUEVARA @MAUGOR
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Gol Caracol
El “mierdismo” del periodismo deportivo colombiano no existe
El ‘rockstar’ Andrés Calamaro dijo hace poco que los periodistas “Dieron de comer tanta mierda, que mucha gente ya piensa que es comida”. Y ante la misma prensa que él utiliza para vender discos, agregó: “Hay demasiadas páginas explicando el fútbol y pocas para la música. El rock está desterrado de las páginas culturales, tiene más prioridad el escándalo, el deporte y los sucesos policiales”. ¿Será verdad que hay demasiadas páginas explicando el fútbol en Colombia? ¿Será cierta semejante conclusión, sin pensar siquiera que el fútbol es más importante que la música o viceversa? La respuesta no es alentadora. En pocas palabras, disminuye el papel del periodista deportivo, si acaso este se midiera por la cantidad de información que se publica en la prensa escrita. Luego de una semana de análisis desde el día que Calamaro acabó con la prensa por enésima vez, los resultados son abrumadores. Los deportes ocupan un espacio ínfimo de la oferta impresa de nuestro país. Análisis El Tiempo, contando su sección de Clasificados, imprimió del 17 al 24 de septiembre 444 páginas. ¿Cuántas fueron para deportes? ¡Apenas 22! Es decir, el 4,5%, y eso siendo benevolentes porque varias páginas en realidad son mitad información y mitad publicidad. Dicho en otro ejemplo, de 104 páginas impresas el sábado en El Tiempo, solo tres fueron para deportes. Gabriel Meluk, editor de Deportes del diario, advirtió que El Tiempo no es un periódico deportivo sino un reflejo general de lo que pasa en el mundo y, por lo tanto, “es difícil contar con más páginas deportivas”. Sin embargo, asegura que se siente “contento porque tenemos un espacio fijo, incluso mayor que secciones como económicas y judiciales. Esa es la realidad”. La separata de “Lunes deportivo” la "comenzamos con ocho páginas, llegamos a subir a 10 y hoy hacemos seis. Lunes Deportivo solo tuvo 16 páginas en ocasiones como los títulos de Millos y Santa Fe", comentó José Orlando Ascencio, subeditor de Deportes del mismo diario. El otro periódico nacional de mayor importancia en Colombia, El Espectador, vive una situación similar. De 368 páginas impresas la última semana, solo 19 fueron para deportes (5,1%). Sobre este panorama la editora Olguita Barona, resumió: “Tengo un promedio de tres páginas, quisiera mucho más, pero El Espectador no es deportivo, están Internet e Ipad, que puedo aprovechar”. Así las cosas vale la pena destacar lo que hace El Colombiano. De 412 páginas impresas en una semana, 66 fueron para deportes. Un 16% mucho más condescendiente con el público deportivo. Sin embargo, esto de El Colombiano en realidad es un paréntesis. El espectro regional en general no cambia. La Patria de Manizales imprimió dos páginas deportivas de 30 en su edición del domingo 22 de septiembre. La Nación de Neiva, menos de media página de 32 ese mismo día. El Universal de Cartagena, tres de 40. Por si fuera poco, hay que resaltar que éstas no son siquiera páginas completas de información. En ocasiones los deportes van acompañados de crucigramas, como en El Espectador, además de mucha pauta publicitaria. La suerte no la podemos cambiar “El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes”. La consabida frase es cierta. Nadie está esperando que la sección de Deportes ocupe el 50% de un periódico que en Colombia maneja una agenda mediática basada en la violencia, el escándalo y las noticias que manda a sacar el Gobierno. Pero sí que lo que tanto pregonan sus jefes en los editoriales acerca de la importancia del deporte en una sociedad maltrecha se vea reflejada en sus páginas. Esto, sin embargo, es una completa quimera. Veremos más páginas deportivas impresas solo cuando suceda un gran evento o cuando un equipo o un deportista connacional gane algo importante. Por fortuna, están las publicaciones especializadas, la radio, la TV y la diva de Internet para satisfacer el gusto de quienes queremos más. Será muy difícil esperar algo diferente más allá de eso. “La suerte juega con cartas sin marcar, no se puede cambiar”, diría ahora el equivocado Calamaro porque no “hay demasiadas páginas explicando el fútbol”. No en Colombia. En Twitter: @javieraborda
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La cultura del aguante
Las imágenes que llegaban a Colombia a principios de la década del 90 provenientes de Argentina, mostraban el fútbol y la forma en que se acudía al estadio de una manera diferente. Allí se notaba en todos los partidos atrás de los arcos, un grupo de hinchas que veían todo el encuentro de pie, en muchos casos saltando y alentando a su equipo durante los 90 minutos. Debido a esto, afloró en muchos hinchas de equipos colombianos una identificación tribal, lo que trajo consigo el nacimiento de las primeras barras bravas del país. Para esa época era común encontrar en las tribunas de El Campín o de cualquier otro estadio del país hinchas de un equipo sentados al lado de otros del equipo contrario. En un clásico capitalino se podían ver hinchas de Millonarios disfrutar del partido en la tribuna sur del estadio junto a los demás hinchas de Santa Fe sin que ocurriera ningún episodio de violencia. Eran los llamados paseos de olla en donde sin importar de que equipo se era hincha, todos disfrutaban el antes, durante y post partido, en paz. Con la consolidación de las primeras barras del país, las cuales en sus comienzos tenían la idea pura de alentar a su equipo por medio de cánticos y banderas alusivas a su institución, también empezaron a darse los primeros brotes de intolerancia. Ya asistir al estadio no representaba un plan familiar ni muchos menos amistoso. Se había creado una línea imaginaria que dividía las graderías en dos territorios contrarios, por lo que la idea de sentarse a disfrutar del partido donde quisiera y junto a hinchas de otros equipos había terminado. Las barras con el tiempo empezaron a ser más un negocio movido por la pasión, pero de la pasión no se vive, así que había que determinar la forma de hacer más rentable el hecho de liderar una barra. Con la complicidad de algunos dirigentes, los líderes de las barras comenzaron a tener una participación política importante, pero como nada es gratis, a muchos de ellos los recompensaban con entradas que eran revendidas a su misma barra, pasajes aéreos para acompañar al equipo, además de otro tipo de negocios externos a la dirigencia pero que de igual forma les dejaba grandes ganancias. Donde hay dinero siempre existirá la lucha por el poder, por lo que se empezaron a dar los primeros cruces entre hinchas del mismo equipo por el control de la barra. Por aquel entonces se dio la creación de Goles En Paz, que durante muchos años trabajó para frenar la violencia dentro y fuera de los estadios. Aunque la buena voluntad de muchos integrantes de las barras para querer solucionar los problemas de violencia siempre estuvo, también hubo quienes pusieron por delante el rédito económico que representa manejar una barra en Colombia para destruir todo lo que se había logrado. La Cultura Futbolera y el Barrismo Social empezaron a intervenir en los barrios incentivando a los jóvenes a trabajar y enseñándoles distintas formas de sustento por medio de la tolerancia. Labor que dio sus primeros frutos al bajar los índices de violencia en las localidades más problemáticas de Bogotá, volviendo a hacer del estadio un escenario de entretenimiento, pero sobre todo de convivencia entre los distintos grupos. En un grandioso libro que retrata como la violencia impregnó al fútbol argentino y las distintas causas que hicieron que se reprodujera en otros países, Pablo Alabarces cuenta en ‘Crónicas del Aguante’ como aquella idea de la barra que alienta más a su equipo se distorsionó, generando en el inconsciente colectivo la ilusión de que la barra de más ‘aguante’ es la que logre generar mayor violencia. Hecho que en los últimos 50 años ha dejado cerca de 250 muertos en Argentina. “Lo que une a estas muertes es su gratuidad: todas ellas pudieron ser evitadas. Porque la violencia en el fútbol no es un castigo divino ni una mera cuestión de inadaptados o barras criminales”, menciona en una parte el prólogo del libro. La violencia ha excedido los límites de un estadio de fútbol. Aplazar los partidos o jugarlos sin hinchas puede ser una solución cortoplacista. La verdadera causa de la violencia no está en el fútbol sino en la desacertada manera en que se ha venido desarrollando nuestra sociedad. Ahora el problema se encuentra en los barrios y en la educación de las próximas generaciones. Está en los periodistas, políticos, hinchas y cualquier otro ciudadano común pensar que podemos hacer desde nuestra posición para no tener que lamentar ni una sola muerte más a causa de aquella errónea idea de la ‘cultura del aguante’ que tanto daño ha causado. Por: Daniel Santamaría Jaramillo. Twitter: @danielsaja03
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DAYRO Y SU ESPADA DE DAMOCLES
Millonarios cuenta este semestre con un gran refuerzo. Un jugador especial que está marcando la diferencia partido a partido y que con sus goles nos tienen prendidos en la parte alta de la tabla de posiciones y a 90 minutos de la semifinal de la Copa Postobón. El oriundo de Chicoral, Dayro Mauricio Moreno Galindo, a sus casi 28 años (el próximo lunes 16 de septiembre los cumplirá), quiere escribir su nombre con títulos en la historia del más veces campeón. En toda historia de grandeza existen las dificultades y el villano. En este caso una persona jurídica que está empeñada en que Millonarios no tenga buenos resultados y como si fuera la mafia de la prohibición en Chicago (solo les hace falta las Thompson) ha jurado vendetta sobre todo lo que tenga que ver con Millonarios. Cuando Millonarios apoyó a Jhonny Ramirez en su decisión de llevar a la justicia ordinaria su caso y no aceptar la irregular forma de contratar jugadores por parte de Eduardo “hago dobles contratos a jugadores” Pimentel, cayó en desgracia con estos “padrinos” que creen que el negocio del futbol y los jugadores tiene que ser manejado a su antojo pasando por encima incluso de la Constitución Nacional. Y como el negocio lo regulan ellos mismos, siempre vigilados por Joseph “Corleone” Blatter, han dispuesto de sus hombres de negro (no es metáfora) para tratar de hacer pagar por su impertinencia a la institución que preside Felipe Gaitán. El gol anulado a Wason en la Superliga, el piscinazo de Edward Jiménez en Manizales, la roja a Román Torres y los 6 minutos de adición injustificados contra el equipo de los patrocinadores, Buitrago y bueno BUITRAGO¡¡¡¡, el penal del fin de semana pasada frente al equipo de Eduardo “les tengo un guardado a todos los de la DIMAYOR y por eso me tienen miedo” Pimentel y esos arbitrajes tendenciosos que a punta de faltas buscan meter a Millonarios a su propio arco ha sido las acciones de los buenos muchachos de la DIMAYOR buscando perjudicar a Millonarios. Ahora buscan acciones más sofisticadas: mantener amenazado a la figura del equipo. Ni el propio Dionisio II “el tirano” (presidente de la DIMAYOR griega en esa época) imaginó que la enseñanza que le daría a su cortesano Damocles, manteniendo una espada suspendida por un crin en su cabeza, sería usada en algo como el fútbol. En un hecho inusitado se abrió una investigación por el comportamiento de Dayro Moreno en el partido contra el Huila, y luego de ocho días la investigación sigue abierta. ¿Por qué no se ha dado tramite a la investigación? ¿Cuáles son los hechos que luego de ocho días no se ha podido dar un fallo sobre lo que paso? Esto luce más a otra retaliación hecha para mantener bajo presión a nuestra figura. Tenerlo contenido para los clásicos que se vienen. Y también, porque no, esperando a darle fechas de sanción justo antes del partido que se avecina frente al equipo del establecimiento Atletico Nacional. Los hinchas pagamos con esta forma mafiosa que la DIMAYOR utiliza para poner contra las cuerdas a Millonarios. Espero que los “señores” de la calle 32 con cra 15 sepan que cada injusticia que ellos hacen con Millonarios genera más rechazo entre quienes amamos a Millonarios y no permitiremos una retaliación en contra de Dayro Moreno. Esa espada que pende sobre su cabeza, es el símbolo de la unión de la hinchada azul en contra de la DIMAYOR. MINUTO FINAL: El clásico lo gana Millonarios. MAURICIO GORDILLO @MAUGOR
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La revista El Gráfico y el 5-0 para los argentinos
¡Vergüenza! Decía la tapa de la revista El Gráfico de Argentina luego del 5-0 ante Colombia. La historia de aquella publicación se gestó en la reunión que efectuaron Aldo Proietto y Daniel Arcucci en la redacción de la revista luego de haber llegado del Monumental. Aquella controvertida publicación con fondo negro generó malestar en algunos jugadores de la Selección Argentina, así como en su entrenador, Alfio Basile, quien afirmó que: “El Gráfico me traicionó”. La frustración de los hinchas argentinos era evidente, aquel sorpresivo resultado había dejado a la Selección Argentina con futuro incierto de cara a la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994. “Recuerdo que estaba viendo el partido acá en la redacción, pero a la vez estaba prendido a la radio escuchando Perú - Paraguay porque si anotaba el visitante iba a ser un desastre”, recordó Diego Borinsky, periodista de la revista El Gráfico. Finalmente Argentina tuvo que jugar el repechaje frente a Australia que posteriormente le dio la clasificación al Mundial. Para Colombia todo fue alegría y satisfacción por lo ocurrido en aquel histórico partido. Se daba la conjunción de dos generaciones que iban a marcar un hito en la historia del balompié nacional. Aunque doloroso para los argentinos, en algunas de las páginas de aquella controvertida publicación posterior a la goleada, resaltaron el estilo de juego de la Selección Colombia con un titular que decía: “Así se juega al fútbol”, desarrollada con un destacado que afirmaba: “Así, como lo hizo Colombia ante una Selección Argentina apabullada por un adversario que llenó la cancha de toques, paredes, pisadas y amagues, antes de llenarnos la red de goles. Y pensar que así era la nuestra…”. Diego Armando Maradona había anticipado con una polémica frase el favoritismo de la Selección Argentina en aquel partido contra Colombia, "no se puede cambiar la historia, no se debe cambiar la historia: Argentina arriba, Colombia abajo", Afirmó el referente futbolístico de los argentinos, quien debió ver el partido desde la tribuna. Ya consumada la goleada, el público empezó a corear su nombre, invocando la figura de aquel fantástico jugador que se había consagrado campeón del mundo siete años atrás y de quien por entonces dependían para poder volver a un Mundial. Maradona terminó aplaudiendo a una selección que en aquel partido le demostró que Colombia estaba arriba. Algunos días después el ‘coco’ Basile viajó a Punta Del Este, Uruguay, para tomarse unos días de vacaciones, su mala relación con El Gráfico hizo que fuera imposible para los periodistas obtener algún testimonio sobre aquel partido de buena manera. Uno de los periodistas de la revista le consultó por el sorpresivo resultado. – ¿Qué pasó esa noche Basile? - “Nada, ¿qué va a pasar? Nos ganó un equipo que fue muy superior ese día y que hoy luce mejor que nosotros. Nada más, no hay que hacer tanto drama. Además ya lo dije, no te voy a dar ninguna nota”, respondió cortante el entrenador. “Les devuelvo el 5-0”, dijo alguna vez el Patrón Bermúdez, refiriéndose en una entrevista con un medio argentino de lo contraproducente que fue para la Selección Colombia aquel resultado previo al Mundial de Estados Unidos 1994. “El 5-0 Maldito”, Tituló El Gráfico en su especial de los 10 años en el 2003, acompañado de una bajada cruda pero verdadera “Pasará el tiempo, pero siempre se recordará el 5 de septiembre de 1993 como la paliza de Colombia a Argentina. Claro que a la euforia desmedida en tierras caribeñas le siguió la gran caída en los tres mundiales siguientes. ¿Fue una victoria fatídica para el fútbol Colombiano?, Está en cada uno mirar hacia atrás y saber cuál es la respuesta a esa pregunta. Por: Daniel Santamaría Jaramillo. Twitter: @danielsaja03