El 3 de junio de 2019, la tranquilidad de la vereda El Compromiso, en Ventaquemada, Boyacá, se rompió antes del amanecer. Carmen Rosa Méndez Duarte, una joven de 26 años y madre soltera de dos niñas de 5 y 2 años, salió de su casa a las 5:00 a. m. a trabajar y un recorrido cotidiano se convirtió en el inicio de una tragedia que hoy tiene a su familia clamando justicia. Séptimo Día investigó el caso.Aquella madrugada, los padres de Carmen la acompañaron hasta la carretera. Minutos después, una llamada telefónica los alertó sobre un supuesto accidente. Al llegar al lugar conocido como 'El Matadero', María Duarte Cortés, madre de la joven, se encontró con una imagen que nunca podrá borrar: "Yo ya me asomé a la ambulancia y la tenían ahí, pero eso la cabecita no era conocida de la sangre".Aunque inicialmente pensaron que se trataba de un accidente de tránsito, las lesiones de Carmen sugerían algo mucho más siniestro. El estado de la joven era crítico, con múltiples golpes en el cráneo y un deterioro neurológico severo.La Policía Nacional y la Sijín de Tunja descartaron rápidamente que se tratara de una caída accidental. El investigador Edilberto Barbosa relató que en el sitio del ataque hallaron "unos maderos que se encontraron acá sobre la vía y material biológico, sangre". La sevicia fue tal que se encontraron restos de madera dentro del cráneo de la víctima. "Este señor no solo la golpeó, la torturó, porque el médico nos dijo 'no fueron uno, no fueron dos ni tres los palazos que ella recibió, fueron muchísimos'", relató una hermana de la víctima en Séptimo Día.El rastro del agresorTestigos informaron haber escuchado gritos de auxilio cerca de las 5:00 a. m. Hernando Montaña, vecino del sector, recordó: "Gritaban auxilios, pero nosotros no miramos porque con ese monte tan espeso... no se miraba nada". Su esposa, María Victoria Martínez, logró ver a un sospechoso: "Miré así por la ventana y vi un señor corriendo... Él era alto y como con chaqueta negra". Otros testimonios indicaron que el agresor vestía botas blancas y un impermeable con reflectivos.Tras analizar más de 200 horas de videos de seguridad, los investigadores identificaron a un hombre que coincidía con la descripción y que portaba un madero en su mano con rumbo al lugar de los hechos. Las pesquisas llevaron a las autoridades a una finca donde el sospechoso alquilaba una habitación. Allí encontraron unas botas de caucho de una empresa de lácteos, que tenían rastros de sangre, y un impermeable.El cotejo de ADN confirmó que la sangre en las prendas pertenecía a Carmen. El sospechoso fue identificado como Alexander Vásquez Terán, un trabajador de una empresa de lácteos que no era oriundo de Boyacá y que había desaparecido el mismo día del ataque.Testimonio de una relación y la captura del señaladoTatiana Méndez, hermana de Carmen, reveló que la joven y Vásquez Terán habían mantenido una relación sentimental que se tornó peligrosa. "Ella me dijo que ya el muchacho quería tener algo con ella... pero como a los dos meses empezó a cambiar todo. Ya era como muy agresivo con ella, como muy posesivo", recordó. Según su testimonio, Carmen sentía que su vida corría peligro: "Ella me dijo que ella temía que le hiciera algo a ella y a las niñas y a mis papás... andaba para todo lado como si alguien la fuera persiguiendo".Casi dos años después de los hechos, el 1 de marzo de 2021, los investigadores rastrearon a Vásquez Terán hasta Aracataca, Magdalena. Allí fue capturado y, aunque inicialmente negó su identidad, terminó aceptando cargos mediante un preacuerdo. El 23 de junio de 2022, fue condenado a 15 años, 6 meses y 19 días de prisión por tentativa de homicidio agravado.Esta sentencia ha generado profunda indignación en la familia de Carmen, quienes consideran que el delito debió tipificarse como tentativa de feminicidio. "Para nosotros no era un intento de homicidio, sino de feminicidio. ¿Por qué? Porque ellos en ese momento tenían una relación", cuestionaron sus familiares. Expertos consultados por Séptimo Día coinciden en que hubo una omisión por parte de la justicia, ya que la tipificación como homicidio le otorga beneficios penales al agresor que no tendría en un caso de feminicidio, como la posibilidad de solicitar libertad condicional tras cumplir tres cuartas partes de la pena.Séptimo Día buscó a la Fiscalía y a la rama judicial para hablar del caso, pero hasta la emisión de este programa no se obtuvo una respuesta oficial por parte de las entidades. El victimario, que está recluido en la cárcel de Combita, Boyacá, tampoco aceptó una entrevista.Una vida destruidaCarmen Rosa sobrevivió, pero las secuelas del ataque fueron devastadoras. "La dejó muerta en vida. Ella tiene dos partes del cerebro muertas. No tiene el huesito del cráneo ni tiene la parte frontal. Pues no se puede valer por ella solita. Es como un bebé", lamenta su familia. La joven ya no reconoce a sus hijas y requiere asistencia permanente para funciones básicas.El temor de la familia es que, para el año 2028, Alexander Vásquez Terán pueda recuperar su libertad, mientras Carmen permanece atrapada en un cuerpo que ya no responde. "Este señor no solo le dañó la vida a mi hermana, se la dañó a toda una familia, les arrebató una madre a esas niñas", concluyeron.
Mateo Pérez Rueda nació en Yarumal, Antioquia. Desde pequeño su vida giró en torno a las letras, aunque inicialmente lo hizo a través de la poesía. Su padre, Carlos Pérez, lo recordó en Los Informantes como un joven que transformaba cualquier evento en una oportunidad para escribir: “Él se dio a conocer porque llegaba, por ejemplo, una fiesta familiar, un evento de un cumpleaños, y él sacaba algo escrito y ese era el regalo de él. Sacaba todo lo bueno de la persona y se lo leía”.Sin embargo, esa sensibilidad literaria pronto se transformó en una vocación periodística sagaz y punzante. Mateo Pérez, influenciado por el hábito de su padre de leer la prensa cada mañana, decidió que su camino era informar sobre la realidad de su región, un territorio históricamente asolado por grupos ilegales. Así nació El Confidente, un medio que comenzó de forma impresa gracias al patrocinio de una papelería local y que luego migró al entorno digital.El reportero que no conocía el temorEn entrevista con Los Informantes, su padre aseguró que a Mateo “no le daba miedo de nada. El pealo’ como que nació sin miedo”.Esa falta de temor lo impulsó a realizar denuncias que incomodaban a los poderes locales. Mateo no era un periodista de escritorio, su método era el de la vieja escuela: conseguir pruebas, visitar las fuentes y tener "barro en los zapatos". Investigaba a políticos y documentaba hechos con rigor, apoyado en derechos de petición y visitas constantes a la Fiscalía y la Policía. “Salía a investigar, a buscar informes y a documentarse para poder escribir. Él no escribía sin pruebas”, relató su padre sobre la disciplina del joven, quien además estudiaba Ciencia Política en la Universidad Nacional de Medellín.Para sostener su labor periodística, que realizaba de forma solitaria y sin recursos, Mateo vendía jugos y ensaladas de frutas en el garaje de su casa, además de trabajar como mensajero. En su casa, en donde vivía con sus padres en Yarumal, su cuarto sigue intacto y allí el computador da cuenta del temor que ya sentía por los trabajos que había hecho: mantenía el equipo con la cámara tapada por miedo a ser espiado o "chuzado".Briceño, el último viajeEl lunes 4 de mayo comenzó para él y para su familia lo que terminó en una tragedia. Mateo, de 24 años, decidió viajar a Briceño, un municipio ubicado a 50 kilómetros de Yarumal, donde se libraba una cruenta disputa territorial entre el Clan del Golfo y diversas facciones de las disidencias de las FARC. A pesar de los riesgos, el joven periodista quería cubrir un consejo de seguridad y buscar entrevistas con cabecillas de los grupos armados.Su padre recuerda la última conversación y la advertencia que le hizo ante la peligrosidad de la zona: “Por qué vas para Briceño, eso como está de peligroso por allá. ¿Es que no ha escuchado las noticias?”. Sin embargo, Mateo, confiado en su rol como comunicador, respondió que el evento estaría resguardado por el Ejército. Al salir de casa, su padre le dio la bendición en silencio: “El último recuerdo que yo tengo él es cuando él salió y me dio la espalda y apenas yo vi que él se fue a ir yo ahí mismo así por detrás (seña de darle la bendición) pero ni siquiera fue de frente, sino por detrás”.Al llegar a Briceño, Mateo se hospedó en un hostal y, al día siguiente, se internó en la vereda Palmichal. Iba desarmado, protegido únicamente por su carné de periodista y su celular. No obstante, en una zona donde los forasteros son vistos con sospecha, su presencia fue malinterpretada. Fue interceptado por hombres del Frente 36 de las disidencias de las FARC, bajo el mando de alias Chalá.Tortura y un final estremecedorLos detalles de su muerte, relatados por su padre según la información recibida de la región, son desgarradores. Mateo fue acusado de ser informante y sometido a suplicios antes de ser asesinado. “Le pegaron cinco tiros en los pies para que no corriera. Y ahí donde empezaron a como a torturarlo, a pedirle que dijera algo que él no sabía. Le dieron un tiro por acá (en la cara), otro por acá (en el abdomen) y el mortal (en la frente), ese fue el que lo mató”, narra Carlos Pérez con una entereza que estremece.Para la familia, el dolor de la pérdida se mezcla con el alivio amargo de saber que uno de esos tiros terminó con su sufrimiento: “Me imagino cómo sería el dolor que sentía y cómo pensaría, por ejemplo, en nosotros, sobre todo en mí, cuando le decía que no se fuera a ir por allá. Pues a Dios gracias, cuando me dijeron que el tiro que lo había matado, que le había dado en la cabeza, pues siquiera lo mataron de una, no lo dejaron ahí sufriendo y torturándolo. Ese tiro es un alivio”, comentó su padre. El editorial premonitorioUno de los aspectos más impactantes de la historia de Mateo Pérez es un editorial que escribió en 2021 para El Confidente. En ese texto, el joven reflexionaba sobre el asesinato de otros jóvenes en Yarumal, sin saber que sus palabras describirían, años después, la realidad de su propia familia.En aquel escrito, Mateo cuestionaba: "La sangre será limpiada, las honras fúnebres serán pagadas y la vida en el planeta seguirá como si nada. Pero, ¿quién borrará los traumas de los familiares? ¿Cómo le explicas a la madre que su hijo o hija se ha ido para siempre y que tendrá que vivir con ese vacío lo que le resta de vida?".Un llamado a la justiciaTras el asesinato, la familia denunció haber recibido amenazas y advertencias para que dejaran de buscarlo. Aunque John Edison Chalá, señalado como uno de los responsables, fue capturado y enfrentará cargos por homicidio y tortura, otros implicados siguen libres.Los padres de Mateo atribuyen la tragedia a la falta de control estatal en las regiones: “La institucionalidad del país que permite que estos grupos al margen de la ley hagan lo que les da la gana, porque ellos están teniendo actualmente una libre actuación, un libre albedrío, ellos se mueven por donde quieren”, denuncia su mamá, Gloria Rueda, quien clama por una justicia que no sea laxa: “Esperaría yo que la justicia nos responda y que en realidad paguen por sus crímenes, porque no es solamente el asesinato de mi hijo, son muchas otras cosas... Son muchas familias que están en este momento sufriendo la ausencia de sus seres queridos”.Mateo Pérez Rueda se convirtió en uno de los nueve periodistas asesinados en Colombia desde 2022, dejando un vacío inmenso en Yarumal y un legado de valentía en un oficio que, en las regiones, se ejerce bajo la sombra de las balas.
El 25 de abril de 2024, la comunidad de la parroquia María Auxiliadora de Pereira encendió las alarmas cuando el padre Darío Valencia Uribe, de 59 años, no asistió a un almuerzo programado ni a la misa de ese día. El sacerdote era reconocido por ser una persona extremadamente puntual.Tras su desaparición, una serie de evidencias revelaron una traición por un amigo cercano al religioso. El periodista Diego Guauque, de El Rastro, recorrió los últimos pasos del sacerdote y reveló quién estaba detrás del crimen.Camioneta del religioso fue pieza clave en la investigaciónLa última comunicación del sacerdote fue un mensaje de WhatsApp a las 9 de la mañana dirigido a Julián Eduardo Cifuentes, un hombre de 40 años que se hizo amigo del sacerdote años atrás.Cámaras de seguridad registraron el momento en que ambos abordaron la camioneta del sacerdote, una Nissan color gris. Poco después, el vehículo fue visto en una estación de servicio y posteriormente en un lavadero en Caldas, donde los empleados notaron una actitud sospechosa en el conductor.En el lavadero, los trabajadores reportaron que la camioneta tenía varias manchas de sangre y que la persona que iba conduciendo se notaba nerviosa. Al inspeccionar el vehículo, los investigadores hallaron muestras de sangre abundante, cuatro vainillas de pistola y un impacto de bala en el tablero.Mientras las autoridades procesaban la escena, Julián Cifuentes logró salir del país desde el aeropuerto El Dorado con destino a París, Francia.Señalado huyó a Francia: ¿quedó en libertad?La captura de Cifuentes en París se produjo pocos días después de la desaparición del sacerdote, pero su extradición enfrentó un vacío legal debido a un tratado entre Colombia y Francia, firmado en 1850, pues no contemplaba el delito de desaparición forzada. Además, como aún no había sido encontrado el cuerpo del padre Darío, no era posible sustentar la extradición por homicidio.Ante el riesgo de que el caso quedara impune, el fiscal Andrés González, designado para liderar la investigación, viajó a Francia en septiembre de 2024 con una misión clara: obtener la confesión de Julián Cifuentes, pero también llevaba un as bajo la manga que podría ser clave para hacerlo confesar.Cartas de familiares y una fría confesiónAunque inicialmente Cifuentes se negó a hablar, el fiscal le entregó, en un gesto de solidaridad, unas cartas que sus familiares le habían enviado desde Colombia. El gesto logró conmoverlo y, después de leerlas, decidió confesar el crimen. El Rastro conoció esa confesión.“Tuvimos una reunión el sacerdote y yo. 15 minutos después tengo la sangre fría. Pido disculpas por lo que voy a decir: ‘lo miré a los ojos y le disparé cuatro veces. Estaba en la furgoneta, él era el que conducía”, confesó Julián Cifuentes sobre lo ocurrido ese día.Además, aseguró que le disparó al sacerdote por la espalda mientras este descansaba. Al ser interrogado por el móvil del crimen, inicialmente dijo: “¿Es él o yo?".El hallazgo del cuerpo mediante una señal "milagrosa"Durante cinco meses, la búsqueda del cuerpo en zonas boscosas del Eje Cafetero resultó infructuosa, incluso con el apoyo de Darcy, una canina de la Fiscalía experta en búsqueda de restos humanos. Sin embargo, el 20 de septiembre de 2024, un evento inesperado permitió localizar los restos.Mientras un investigador se desplomaba por agotamiento, la perrita Darcy se internó en zona boscosa por más de una hora. Al seguir sus ladridos, los agentes descendieron a un abismo donde la canina estaba sentada frente al cráneo de un ser humano.La identidad del sacerdote fue confirmada mediante su carta dental. Además, los restos fueron hallados con la misma ropa que llevaba el día de su desaparición, una evidencia que permitió corroborar que se trataba de él.Una condena en ColombiaLos investigadores determinaron que el asesinato fue motivado por una deuda económica. La fiscal Deisy Jaramillo explicó que el padre Valencia le había entregado a Cifuentes una camioneta valorada en "120 millones de pesos". El día de los hechos, Cifuentes le había prometido un abono a la deuda, pero su intención era "quitarle la vida al sacerdote para no pagar ese dinero".Julián Cifuentes Gómez fue extraditado a Colombia en noviembre de 2025. Tras ser procesado por los delitos de homicidio agravado, porte ilegal de armas y destrucción de elemento material probatorio, la justicia colombiana lo condenó a 27 años de prisión, una pena reducida gracias a su colaboración con las autoridades.El Rastro solicitó una entrevista a Julián Cifuentes en la cárcel modelo de Bogotá, pero el confeso asesino se negó a hablar.“Él fue el amigo que luego lo vendió, fue el amigo que luego lo entregó y fue el amigo que en algún momento le quitó la vida”, dijo José Gutiérrez, amigo del sacerdote, al establecer una similitud entre la traición de Judas a Jesús y la de Julián Cifuentes al padre Darío Valencia.
El asesinato de María Mercedes Gnecco, el 5 de octubre de 2021 en su casa en la isla de San Andrés, sigue siendo analizado por las autoridades para determinar si José Manuel Gnecco Valencia, su esposo, es el responsable. A lo largo de los años, Séptimo Día ha estado atento a cada nuevo detalle que se revela de este caso que enlutó a la familia Gnecco y cuyo juicio está próximo a terminar.En esta ocasión, se conocen nuevos testimonios revelados por la Fiscalía que comprobarían que José Manuel Gnecco asesinó a su esposa, modificó la escena del crimen y, además, intentó sobornar a alguien para que se culpara por el crimen. El abogado insiste en su inocencia y asegura que la demostrará en el juicio.Nuevo giro en caso GneccoCinco años después del asesinato de María Mercedes Gnecco Serrano, su esposo y primo José Manuel Gnecco Valencia sigue insistiendo en su inocencia. El juicio contra el abogado está próximo a su recta final, en el que los hijos de María Mercedes exigen una condena ejemplar, mientras José Manuel espera ser absuelto. Ambas partes avanzan en la recopilación de pruebas y, recientemente, un testigo de la Fiscalía le dio un giro sorprendente a la historia que ha mantenido por años el hombre.Se trata de las declaraciones de Luis Carlos Freire González, también conocido como ‘Lalo’, quien decidió hablar por primera vez frente a las cámaras de Séptimo Día, asegurando que José Manuel Gnecco le pidió buscar a otra persona para que se culpara del crimen de su esposa. Esa otra persona, a la que le ofreció hasta cinco millones de pesos, fue Gerald David Pereira, un menor de edad capturado en San Andrés por porte ilegal de armas. Los tres coincidieron en la cárcel y allí, según el testimonio, el abogado intentó sobornarlos para que los señalamientos en su contra quedaran sin argumentos.En abril de 2026, la Fiscalía conoció las declaraciones de ‘Lalo’ y las añadió como parte de las pruebas en contra del abogado Gnecco. Luis Carlos Freire González, de 35 años, fue capturado y está privado de la libertad en San Andrés, cárcel en la que coincidió con José Manuel Gnecco en 2023.Según su testimonio, ese año logró interactuar con el abogado gracias a que en la prisión él era el 'ranchero’, es decir, quien cocina y lleva la comida a los reclusos. “Mi primera impresión es que es una persona de carácter fuerte”, señaló en exclusiva a Séptimo Día y agregó que, tras algunos meses de contacto, el abogado empezó a hacerle preguntas y ofertas.“Él me preguntó que si yo conocía a Gerald [David Pereira] y yo le digo que sí, que somos primos lejanos”. Pereira era un joven que había sido capturado en San Andrés en 2021 por porte ilegal de armas, pero como era menor de edad fue llevado a un centro de detención para menores. En 2023, cuando cumplió la mayoría de edad, fue trasladado a la cárcel de San Andrés, donde coincidió con su primo y con el abogado Gnecco.‘Lalo’ reveló que al tener la posibilidad de ir a los diferentes patios de la cárcel, Gnecco le pidió un favor particular. “Él me dice que vaya donde Gerald, ya que lo conozco, y que le ofreciera los cinco millones de pesos para que se reunieran. Con el fin de que Gerald se echara la culpa de dicho homicidio, del homicidio de la esposa de él”. Además, también indicó que Gnecco también le ofreció 10 millones de pesos a él por hacer este favor.Aunque Luis Carlos Freire González aceptó el dinero y habló con su primo, con lo que no contaba el abogado Gnecco es que el joven Gerald David Pereira acudiría a la Fiscalía para revelar los ofrecimientos que estaba recibiendo de su parte.El arma homicida, la gran prueba del caso Gnecco¿Por qué José Manuel Gnecco habría insistido en varias ocasiones, según el testimonio, a Gerald David Pereira que se culpara por el asesinato de María Mercedes Gnecco? Todo tendría que ver con una prueba clave para este caso: el arma homicida. Luego del crimen, las autoridades encontraron el proyectil y la vainilla del mismo en la escena, pero del arma no hubo rastro hasta 2023, cuando los abogados de Gnecco revelaron un dictamen de un perito de la policía en el que se indicaba que el arma había sido incautada en San Andrés un mes después del asesinato a una banda de criminales entre los que se encontraba un menor de edad, Gerald David.Sin embargo, la Fiscalía y los abogados de las víctimas, los hijos de María Mercedes Gnecco, dudaban de esa versión, por lo que hicieron su propia investigación. “Luego de una investigación ardua, se obtuvieron tres dictámenes adicionales del Cuerpo Técnico de Investigación y del Instituto Nacional de Medicina Legal y pudimos comprobar que lo que se plasmaba en ese dictamen no era cierto. El arma que cegó la vida de María Mercedes Gnecco Serrano no es el arma que le fue incautada a estos menores”, aseguró el abogado de las víctimas.La Fiscalía dice que, efectivamente, el arma incautada a los menores coincide con la vainilla del proyectil, la cual fue encontrada al día siguiente del asesinato por el mayordomo de Gnecco en la vivienda, por lo que las autoridades creen que esta fue colocada en la escena después de sus labores. Pero que no coincide con la bala que impactó el cuerpo de la mujer de 53 años.Por su parte, Gerald David Pereira, indicó en la Fiscalía que José Manuel Gnecco "desde los tres meses que llevo aquí, que me capturaron, me empezó a buscar el lado, a sobornarme con dinero. Como tres veces [me buscó], la última vez me ofreció cinco millones de pesos para que diera falsas declaraciones”. El joven insistió también en que él no tiene nada que ver con el asesinato de María Mercedes y que “yo lo único que quiero decir es que Gnecco haga algo con esto y acepte que mató a su mujer, o que diga quiénes son porque él sabe”.Lo que cree ahora la Fiscalía y lo que está intentando probar en el juicio es que José Manuel Gnecco planeó el homicidio de su esposa y, además, que el arma homicida cayera en manos dela banda criminal en la que estaba Gerald David. “Justo esa arma le llega a un menor de edad que ya declaró que este señor Gnecco Valencia lo habría sobornado para que se atribuyera el crimen. Creemos que el plan criminal del señor Gnecco Valencia consistió en sobreponer la vainilla al día siguiente de los hechosy luego entregar el arma de donde provino esa vainilla a la delincuencia organizada. De tal manera que cuando incautaran el arma se pudiera creer que con esa arma se cegó la vida de María Mercedes Gnecco”.Actualmente, Gerad David Pereira está en libertad, pero prefirió que fuera su abogado, Omar Augusto Barraza, quien explicara a Séptimo Día los hechos. “El argumento que utilizó el señor Gnecco para contactar a Gerald y que se atribuyera la responsabilidad del hecho punible es que al momento de los hechos Gerald era menor de edad y trató de hacerlo creer que lo iban a juzgar como menor de edad”.Por su parte, José Manuel Gnecco negó dar una nueva entrevista a Séptimo Día para dar su versión sobre los hechos, pero vía telefónica insistió en su inocencia. Al respecto, Luis Carlos Freire González señaló que “él quiere quedar como el buen abogado, como el buen esposo. Siempre tuvo un plan, porque desde que me manda a ofrecerle dinero a Gerald, ya tenía un plan. Si él no fuera culpable no me habría ofrecido dinero a mí y a Gerald, sé que Gerald también va a decir que yo fui y le ofrecí dinero porque así fue”.
El terremoto de magnitud de 7,4 que se presentó en Colombia el lunes 10 de agosto no solo causó desastres en diferentes partes del país, también llevó a que varios aeropuertos del país suspendieran operaciones por los daños. Este martes, 24 horas después de la emergencia, las autoridades han dado a conocer que algunos terminales aéreos han retomado su operación gradualmente.Tras exhaustivas inspecciones técnicas sobre las pistas, calles de rodaje, estructuras de terminales y torres de control, la Aeronáutica Civil (Aerocivil) y el Ministerio de Transporte emitieron un balance oficial detallando el estado operativo de las principales terminales aéreas en las regiones más golpeadas. En su comunicado resaltaron que esta reanudación de vuelos se lleva a cabo "priorizando en todo momento la seguridad de pasajeros y tripulaciones".Estos aeropuertos reanudaron operaciones comerciales tras temblorDe acuerdo con la información entregada por la Aerocivil, los siguientes aeropuertos han restablecido sus itinerarios comerciales bajo condiciones de seguridad verificadas:Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón (Cali / Palmira): Reanudó operaciones comerciales con total normalidad. Los equipos de revisión no reportaron novedades ni afectaciones en su infraestructura física ni en las áreas de movimiento de aeronaves.Aeropuerto El Caraño (Quibdó): Retomó completamente sus vuelos comerciales regulares bajo la modalidad de aeropuerto controlado, tras confirmar el óptimo estado de sus instalaciones.Aeropuerto El Edén (Armenia): Habilitó nuevamente el servicio de transporte comercial regular en condición de aeropuerto controlado. No obstante, la autoridad aclaró de forma precisa que, de manera temporal, esta terminal no estará disponible como aeropuerto alterno para otras aeronaves debido a las condiciones físicas en las que quedó la infraestructura.Aeropuerto La Nubia (Manizales): Quedó habilitados para vuelos comerciales, pero operando como aeropuerto controlado. Esta medida provisional se mantendrá mientras se adelantan los trabajos de reparación en la torre de control, la cual sufrió fisuras en su estructura y ruptura de vidrios. Las autoridades constataron previa verificación que la pista de aterrizaje y el área de movimiento se encuentran en perfectas condiciones de seguridad.Aeropuerto Gerardo Tovar López (Buenaventura): Quedó habilitados para vuelos comerciales, pero operando como aeropuerto controlado.Aeropuertos con restricciones operacionales y cierresEn contraposición, algunas terminales clave del occidente y el Eje Cafetero enfrentan serias limitaciones y, por ahora, siguen sin operar y no están recibiendo itinerarios comerciales convencionales:Aeropuerto Internacional Matecaña (Pereira): Mantiene suspendida la operación comercial regular. Según el comunicado, la pista presentó fisuras, los sistemas de comunicaciones ATS sufrieron desconexiones y la estructura de la torre de control se encuentra bajo evaluación técnica especializada. Por el momento, la terminal funciona únicamente para vuelos de Estado, atención médica, búsqueda y rescate (SAR) y misiones humanitarias. La Aerocivil informó que la alerta NOTAM respectiva fue ampliada y se mantiene coordinación estrecha con la administración municipal de Pereira.Aeropuerto Santa Ana (Cartago): Opera bajo la modalidad de no controlado y su uso quedó reservado con carácter exclusivo para aeronaves de Estado y servicios de emergencia o ayuda humanitaria.Aeropuerto Guillermo León Valencia (Popayán): Mantiene un cierre temporal preventivo de todas sus operaciones. La causa de este cese no se debe directamente a fallas estructurales por el temblor, sino a la presencia de ceniza volcánica en la zona, lo cual activa los protocolos estándar de seguridad aérea.La Aeronáutica Civil también detalló que la Secretaría de Servicios a la Navegación Aérea confirmó que la operatividad del espacio aéreo nacional se mantiene plenamente garantizada. Asimismo, la Aerocivil ha desplegado equipos de Atención al Usuario e Intermediación en las distintas terminales aéreas para brindar asistencia directa y orientación a los viajeros que han sufrido cancelaciones o reprogramaciones.MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITALmpgonzal@cararcoltv.com.co
Un grave accidente se registró este martes 11 de agosto en el municipio de Tocancipá, Cundinamarca, cuando un tractocamión colisionó contra las instalaciones de un complejo residencial del sector. El siniestro, que generó alarma entre los habitantes de la zona, ocurrió de manera repentina durante la jornada de hoy.Conductor de tractocamión habría sufrido infartoDe acuerdo con la información suministrada por la Secretaría de Movilidad de Tocancipá, la principal hipótesis sobre la causa del accidente apunta a una emergencia médica sufrida por el conductor del camión. Los reportes preliminares indican que el hombre habría sufrido un infarto mientras se encontraba al volante, lo que provocó la pérdida total del control del automotor y su posterior ingreso forzoso al conjunto.Las autoridades del municipio le confirmaron a Noticias Caracol que el siniestro vial se registró en la carrera 4 con calle 17. "El vehículo tractocamión transita en el sentido vial Bogotá tunja, su conductor presenta al parecer una convulsión perdiendo el control del automotor chocando con poste de energía y posteriormente chocando con la reja del conjunto residencial Akora generando daño a esta copropiedad", informaron.Testigos en el lugar describieron momentos de angustia tras el impacto del camión contra la propiedad. "Se nos metió un camión", relató una residente, quien inicialmente acudió al sitio para brindar ayuda ante la solicitud de auxilio de otros vecinos. A pesar de la magnitud del choque y la presencia de personas en las cercanías del punto de impacto, no se reportaron heridos entre los habitantes o peatones del sector."El personal de bomberos asiste al lugar valorando al conductor trasladándolo al hospital Nuestra Señora del tránsito para su respectiva atención médica. De igual forma llega al lugar el personal de la empresa coca-cola y la empresa transportadora quienes toman contacto con el personal encargado de GETSA y administrador del conjunto residencial afectado. Al lugar asisten personal de agentes de tránsito del municipio de tocancipá, Secretaría de seguridad y Bomberos, estos últimos se encargan de la limpieza de la vía ya que se presentó derrame de ACPM", concluyeron las autoridades de Tocancipá.ÁNGELA URREA PARRANOTICIAS CARACOL
Después de la suspensión temporal del partido entre Independiente Santa Fe y River Plate, la CONMEBOL confirmó la reprogramación de los dos encuentros correspondientes a los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026. La serie tuvo que ser aplazada debido al terremoto que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto.La incertidumbre terminó este martes, luego de que la Dirección de Competiciones y Operaciones de la CONMEBOL comunicara oficialmente las nuevas fechas para la llave entre el conjunto bogotano y el equipo argentino.El primer partido de la serie se disputará en Colombia. Santa Fe recibirá a River Plate el miércoles 19 de agosto de 2026, en el estadio Nemesio Camacho El Campín de Bogotá. El compromiso está programado para las 7:30 de la noche (hora de Colombia).Santa Fe comenzará la serie en El CampínEl equipo dirigido por Santa Fe tendrá ahora la posibilidad de disputar el primer encuentro de la eliminatoria ante su público, en un escenario que se espera tenga un gran ambiente para un duelo internacional de esta magnitud.Partido de ida:Santa Fe vs. River PlateFecha: miércoles 19 de agosto de 2026.Hora: 7:30 p. m.Estadio: Nemesio Camacho El Campín.Ciudad: Bogotá.La vuelta, en tanto, se jugará una semana después en territorio argentino. River Plate recibirá a Santa Fe el miércoles 26 de agosto, en el estadio Más Monumental de Buenos Aires. El encuentro comenzará a las 9:30 p.m., hora local de Argentina, que corresponde a las 7:30 p. m. en Colombia.Partido de vuelta:River Plate vs. Santa FeFecha: miércoles 26 de agosto de 2026.Hora: 9:30 p. m. (Argentina) / 7:30 p. m. (Colombia).Estadio: Más Monumental.Ciudad: Buenos Aires.De esta manera, quedó definido el nuevo calendario de una de las llaves más atractivas de los octavos de final de la Sudamericana. Santa Fe y River Plate deberán esperar unos días más para comenzar una serie que inicialmente estaba programada para disputarse esta semana, pero que fue modificada por la emergencia ocasionada por el terremoto en Colombia.Ahora, El Campín será el escenario del primer capítulo, mientras que el Más Monumental tendrá la responsabilidad de albergar el partido definitivo que determinará cuál de los dos equipos avanza a los cuartos de final.
Las fotografías aéreas captadas por la agencia AFP muestran una ciudad profundamente marcada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el lunes 10 de agosto. Desde el aire se observan edificios completamente colapsados, extensas zonas cubiertas por escombros y decenas de rescatistas y voluntarios concentrados en las labores de búsqueda, mientras Cali continúa enfrentando una de las emergencias más graves de su historia reciente.Lea además: "Héroe sin capa": médico regresó a clínica para poner a salvo a recién nacidos durante terremotoLas imágenes corresponden a distintos sectores de la ciudad donde las operaciones de rescate siguen activas. En una de ellas se aprecia un edificio reducido prácticamente a una montaña de concreto, mientras alrededor trabajan socorristas y ciudadanos que, con herramientas y también con sus propias manos, remueven los escombros en busca de personas con vida.Imágenes aéreas de la devastaciónCali concentra algunas de las mayores afectacionesLa capital del Valle del Cauca permanece como una de las ciudades más afectadas por el terremoto. De acuerdo con el balance entregado por el alcalde Alejandro Eder durante la mañana de este martes, la emergencia deja 949 personas heridas, 86 rescatadas con vida, 239 personas atrapadas y 56 edificios colapsados.Las labores de búsqueda continúan sin interrupción en distintos puntos de la ciudad, donde organismos de socorro, Fuerzas Militares, equipos especializados y voluntarios mantienen las operaciones con la esperanza de encontrar más sobrevivientes bajo las estructuras que cedieron por la fuerza del movimiento telúrico.Según el más reciente reporte de Asocapitales, con corte a las 4:00 de la tarde de este martes, el terremoto deja 188 personas fallecidas y 1.677 personas heridas en las ciudades capitales afectadas.El informe señala que Cali registra 95 personas fallecidas y 997 heridas; Pereira, 79 fallecidos y 278 lesionados; Quibdó, 9 víctimas mortales y 116 heridos; mientras que Manizales reporta 5 fallecidos y 112 personas lesionadas.En cuanto a las personas desaparecidas, el consolidado oficial indica que 180 corresponden a Cali, 37 a Pereira y cinco a Quibdó, mientras continúan las labores de localización en las zonas donde se presentaron los mayores colapsos estructurales.La emergencia también sigue siendo monitoreada por las autoridades debido a la actividad sísmica registrada después del terremoto principal. Fuentes oficiales informaron que, con corte a las 3:00 de la tarde de este martes, se han registrado 103 réplicas desde el movimiento principal. De ese total, seis han tenido una magnitud superior a 3,0 y una superó la magnitud de 4,0, por lo que los organismos de gestión del riesgo mantienen seguimiento permanente a la evolución del fenómeno.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
La esperanzadora imagen de los caleños sacando de entre los escombros a un bebé dio ánimo a una Colombia que levanta cabeza después del terremoto de magnitud 7,4 ocurrido este 10 de agosto. Pero detrás de este video, existe el drama de la familia Vanegas y del propio Salomón, el bebé rescatado de solo dos meses de vida, que todavía no está junto a su madre.Salomón fue rescatado junto a su padre Juan David este lunes después de quedar enterrados entre el concreto. Ambos fueron trasladados a un centro asistencial, donde fueron intervenidos quirúrgicamente cuando llegó la noche de una jornada extenuante para muchos colombianos que centraron sus esfuerzos en atender la emergencia. Afortunadamente, ambos se encuentran estables después de haber recibido atención médica.Sin embargo, la familia Vanegas sigue esperando nuevos milagros. Valentina, la mamá de este pequeño, sigue sin aparecer, al igual que el tío del menor, Juan Vanegas. Los dos ciudadanos, de 39 y 23 años, respectivamente, siguen bajo los escombros de lo que era el edificio Torres de Limonar, que tenía cinco pisos. Conforme pasan las horas, sus familiares claman angustiosamente por ayuda, ya que ellos se encuentran en el barrio Capri de Cali.Juliana Velázquez, prima de Valentina, contó que Salomón es el primer nieto en su familia. “Todos lo amamos mucho”, contó. A pesar de que ahora saben que el bebé está fuera de riesgo, siguen preocupados al ver que no hay más avances. “Hay muchas personas ayudando, muchos rescatistas, hay bomberos, máquinas, pero creo que no es suficiente para el daño”, confesó.Velázquez estima que podría haber entre 20 a 40 personas atrapadas, y de ellas solo se han rescatado seis. De acuerdo con el balance de Asocapitales, Cali (con corte a las 4:00 p. m. del 11 de agosto) tiene a 239 personas atrapadas entre escombros y 180 desaparecidas, lo que la configura como la ciudad con mayor afectación humana entre las capitales de Colombia. Además, hay 56 estructuras colapsadas. “Ha sido un proceso muy, muy tortuoso, muy demorado. No tenemos una certeza del lugar en el que se encuentran. Todavía no sabemos nada”, dice la allegada de la familia.De acuerdo con la prima de Valentina, ella y su hermano lograron llegar al primer piso cuando estaban evacuando, por lo que creen que ambos podrían estar en ese mismo punto o en la portería del edificio. O bien, si fueron hacia más abajo, podrían estar en el parqueadero subterráneo de la residencia. “No perdemos la fe, seguimos orando para que Dios haga un milagro y puedan estar bien”.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia o una denuncia que contar?Escriba a mprodrir@caracoltv.com.co