El jefe de bandas de Robledo, en Medellín, aceptó que ordenó el crimen de 'Gordo arepas', uno de sus amigos, porque se iba a entregar a la Policía.
Pero esa es sólo una de las confesiones de Alejandro Álvarez Arroyave, quien acaba de ser sentenciado a 38 años de prisión cómo responsable de nueve delitos.
Dos de los cargos están relacionados con los asesinatos de Jhonatan Stuart Buriticá Gil, alias ‘Gordo Arepas', su antiguo socio, y de Fernando Gallón Montoya.
Historia de traición: Fiscalía imputó cargos contra el presunto...
El primero de ellos, que era buscado por la Policía, fue torturado y asesinado porque 'Cachama' sospechaba que se iba a volver un soplón. Su cadáver fue hallado el 20 de septiembre de 2016.
Gallón, que paseaba su mascota el 4 de febrero de 2017, sufrió nueve disparos. La Fiscalía cree era inocente y cayó en medio de un enfrentamiento entre las bandas de 'Cachama' y 'Carlos Pesebre'. Tenía 42 años.
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Además, el confeso criminal recluido hoy en la cárcel de Cómbita (Boyacá), paga por concierto para delinquir agravado, porte ilegal de armas, tráfico de estupefacientes y el concurso homogéneo de cohecho.
La sentencia contra 'Cachama', quien tiene 30 años, fue impuesta por el Juzgado Quinto Penal Especializado de Medellín.
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Y aunque el delincuente aceptó los cargos en las audiencias preliminares, al ser condenado decidió apelar la decisión al considerar alta la tasación de la pena