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Cabezote sección COLOMBIA Noticias Caracol 2025 DK

Estudio revela a qué bacterias se expone al usar los cascos compartidos de plataformas

Una investigación de la Universidad Manuela Beltrán analizó los cascos y encontró hasta bacterias asociadas a la materia fecal. ¿Cómo hacer para prevenir riesgos de contaminación? Esto dicen los expertos.

Visores para cascos de motos
En los cascos de moto analizados se encontraron hasta bacterias asociadas a materia fecal.
Pexels & FP Moto

Una de las alternativas que han adoptado muchos ciudadanos como medio de transporte económico o para evitar los trancones de Bogotá es utilizar el servicio de motocicletas por plataformas digitales. Siempre es indispensable usar casco, por lo que los conductores llevan uno de repuesto para cumplir con la norma. Sin embargo, pocos se detienen a reflexionar sobre lo que puede haber en estos elementos de seguridad. Ahora, la Universidad Manuela Beltrán reveló un estudio que da cuenta de todo lo que puede encontrarse en los cascos compartidos que pasan de pasajero en pasajero y que están en contacto con cabezas de personas que cargan microorganismos de distinta y desconocida procedencia. Los hallazgos resultaron sorprendentes: materia fecal y bacterias son solo algunas de las cosas encontradas.

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Investigadores de la institución analizaron microbiológicamente un total de 32 cascos utilizados por pasajeros de plataformas de transporte. Todas las muestras contenían microorganismos: bacterias aerobias comunes, coliformes, hongos y levaduras. Pero el hallazgo que podría causar incluso arcadas entre algunos fue la presencia de Escherichia coli (E. coli), una bacteria considerada como indicador de contaminación de origen fecal.

Según la microbióloga Andrea Cortés, el interior del casco reúne varias condiciones que favorecen la permanencia de estos microorganismos. La espuma y los materiales acolchados crean un ambiente propicio al absorber sudor, grasa natural de la piel, células muertas, restos de cabello y residuos de productos cosméticos. A esto se suma el aumento de temperatura y humedad que produce el uso continuo del casco.

Un escenario similar se encontró con la presencia de hongos (37,5 %) y levaduras (59 %). Normalmente no representan un riesgo de enfermedad, pero cuando hay humedad y temperatura constantes se favorece la aparición de problemas en la piel. La investigadora pone como ejemplo enfermedades como la tiña y la candidiasis cutánea, asociadas a hongos y levaduras, respectivamente.

¿Cuáles son los riesgos reales?

En 29 de los 32 cascos se encontraron bacterias aerobias comunes, presentes normalmente en la piel, el ambiente, las manos y otras superficies. Por sí solas no representan un riesgo, pero algunos microorganismos pueden aprovechar determinadas condiciones para producir enfermedades.

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El peligro aumenta especialmente cuando una persona tiene heridas abiertas, raspones, piel recién afeitada, acné inflamatorio, dermatitis o un sistema inmunológico debilitado. En esas circunstancias, los microorganismos pueden ingresar con mayor facilidad y generar infecciones cutáneas.

De igual forma, si una persona padece dermatitis seborreica, foliculitis o pitiriasis versicolor, las condiciones de calor, humedad y oclusión favorecen que estas afecciones dermatológicas empeoren al utilizar un casco con una higiene deficiente.

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¿De dónde viene la bacteria E. coli?

Diana Sandoval, experta en salud pública de la Universidad Manuela Beltrán, explica que esta bacteria puede llegar al interior del casco cuando una persona no se lava las manos después de ir al baño y manipula algún objeto, en este caso el casco.

Esto no quiere decir que los demás usuarios se enfermen inmediatamente por utilizarlo, pero sí que se inicia una ruta de contaminación. Las manos entran en contacto con el forro del casco y posteriormente pueden llevar microorganismos hacia la boca, los alimentos o el rostro. De allí pueden derivarse síntomas como diarrea, vómito y dolor abdominal.

¿Qué se puede hacer para reducir el riesgo?

Para los pasajeros, lo ideal es preferir un casco propio siempre que sea posible. Si deben utilizar un casco compartido, se recomienda usar una cofia, gorro limpio o pañuelo como barrera entre la cabeza y el acolchado. También es importante revisar el interior antes de ponérselo: si está húmedo, tiene cabellos, presenta un olor persistente o el acolchado está deteriorado, es mejor solicitar otro casco.

Además, se aconseja evitar manipular innecesariamente el interior y lavarse las manos después del viaje, especialmente antes de tocarse la cara o comer.

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En el caso de los conductores, se recomienda mantener los cascos limpios, secos y bien ventilados. Es fundamental realizar una limpieza y desinfección periódicas con productos compatibles con los materiales del casco y siguiendo las recomendaciones del fabricante.

Asimismo, se debe evitar guardar los cascos húmedos en baúles cerrados o bolsas plásticas, ya que la humedad favorece la permanencia de microorganismos. Cuando sea posible, contar con más de un casco permite que uno se ventile y se seque mientras el otro está en uso. También es aconsejable entregar una cofia limpia o desechable a cada pasajero para reducir el contacto directo con el acolchado.

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Por su parte, las plataformas, empresas y autoridades pueden contribuir implementando protocolos verificables de limpieza y desinfección para los cascos destinados a los pasajeros. También se recomienda promover el uso de cofias limpias o desechables, desarrollar campañas de educación para conductores y usuarios e incorporar la higiene y el mantenimiento de los cascos como parte de las medidas de seguridad del servicio, sin reemplazar las exigencias de seguridad vial.

El hallazgo de microorganismos no significa que los cascos compartidos provoquen enfermedades ni que deban dejar de utilizarse. De hecho, el casco sigue siendo un elemento indispensable para reducir el riesgo de lesiones graves en caso de accidente. La recomendación es continuar utilizándolo, pero procurando que su interior se mantenga limpio, seco, ventilado y en buenas condiciones, con el fin de disminuir la exposición innecesaria a microorganismos.

María Paula Rodríguez Rozo
NOTICIAS CARACOL
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