En los últimos días, videos de adolescentes caminando a cuatro patas, usando máscaras de animales y asegurando sentirse como lobos, zorros o gatos se han multiplicado en plataformas digitales. Este fenómeno, conocido como 'therians', consiste en la identificación simbólica o parcial de una persona con un animal determinado. Los jóvenes que participan en esta tendencia suelen compartir sus experiencias en redes, asistir a encuentros grupales y crear comunidades virtuales donde refuerzan su vínculo con estas especies.
Históricamente, la idea de asumir roles o símbolos de otra entidad no es nueva. Décadas atrás existieron las llamadas "tribus urbanas", grupos juveniles que adoptaban ciertas vestimentas, actitudes o símbolos para mostrar pertenencia. Lo que diferencia a los therians es la velocidad con que la información circula gracias a las redes sociales y la posibilidad de formar comunidades virtuales que refuerzan la identificación con un animal.
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De hecho, redes sociales en Colombia han registrado ya un aumento inusual de contenido relacionado este fenómeno, pues circulan varios videos grabados en Bogotá, especialmente en el sector cercano a la Cinemática Distrital, donde tres personas fueron vistas desplazándose en cuatro patas, con máscaras y adoptando movimientos asociados a animales. Las publicaciones se propagaron rápidamente en plataformas como X, Instagram y TikTok, generando debates, reacciones y preguntas sobre la presencia de esta subcultura en la capital.
¿Cuándo puede convertirse en "psicosis" el comportamiento de los 'therians'?
El término 'therian' proviene de la palabra “bestia” y se utiliza actualmente para describir a quienes sienten que ciertas características de un animal reflejan aspectos de su propia personalidad. Y aunque muchas veces es una forma de explorar la identidad, esta práctica puede convertirse en un riesgo para la salud mental si se reemplaza la identidad humana.
La psicóloga argentina Débora Pedace, directora del Centro Terapéutico Integral, explicó que desde el punto de vista psicológico es fundamental observar estos comportamientos sin emitir juicios morales, evaluando qué función cumplen en la vida del joven. "Sentirse identificado con un animal no es una enfermedad en sí, pero cuando esta identificación reemplaza la identidad humana, ahí podemos hablar de un problema clínico", comenzó explicando la experta.
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Para Pedace, estos comportamientos suelen responder a la búsqueda de identidad propia que caracteriza la adolescencia. Muchos jóvenes experimentan la necesidad de explorar diferentes formas de pertenencia, probando conductas, estéticas y expresiones que les permitan definirse frente a su entorno. La figura del animal funciona en ocasiones como símbolo de rasgos deseados: la fuerza de un lobo, la independencia de un gato, la lealtad de un perro. Esta identificación, añade la experta, puede ser un recurso metafórico para expresar la personalidad y no necesariamente representa un riesgo.
No obstante, la especialista advierte que los límites son fundamentales; si la persona comienza a actuar de manera que compromete su bienestar físico o mental, dejando de distinguir entre la representación simbólica y la vida cotidiana, se considera que podría estar atravesando una posible psicosis. Pedace mencionó algunos casos extremos que se han conocido recientemente: adolescentes que consumen alimentos para mascotas, hacen sus necesidades en arena para gatos o acuden a un veterinario en lugar de un médico humano.
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"Ahí ya no hablamos de una expresión simbólica, sino de una posible psicosis", puntualizó Pedace. Por su parte, la psicosis implica una pérdida de contacto con la realidad y puede presentarse dentro de distintos trastornos mentales. En esos escenarios, la intervención profesional es necesaria y urgente.
No todos los que se identifican como 'therians' tienen un trastorno
La psicóloga subrayó que no todos los jóvenes que se identifican como 'therians' presentan un trastorno. Muchos lo hacen como una fase temporal ligada al deseo de pertenecer a un grupo o explorar su identidad, y con frecuencia estas conductas se disipan con el tiempo. Sin embargo, factores como baja autoestima, experiencias de rechazo, bullying o dificultades familiares pueden aumentar la intensidad de la identificación y la dependencia de la comunidad virtual.
De hecho, la experta considera que son las redes sociales las que amplifican y validan fenómenos que ya existían como son los 'therian', pero que antes tenían menor visibilidad. "Hay muchas personas que usan las redes sociales como espejo. Muchos adolescentes ven las redes sociales y quieren o anhelan esa realidad, que en definitiva termina siendo ficticia. Es importante entender que el cerebro del adolescente no está desarrollado; por eso, si un adolescente mira algo en redes sociales y ve la felicidad que tienen, cree que él puede alcanzar esa felicidad también haciendo lo mismo".
El acompañamiento familiar se convierte en un elemento clave para prevenir riesgos. La especialista recomienda mantener una comunicación abierta, sin burlas ni descalificaciones, y al mismo tiempo establecer límites claros. "Los padres tienen que saber poner límites desde el inicio. Cuando una familia, unos padres están activos emocionalmente y presentes para sus hijos, no ocurre esto. Porque uno se da cuenta con muchas señales anteriores a que se disfrace o que entable una identificación con un animal".
El fenómeno de los therians, presente inicialmente en países como Argentina y Uruguay, se ha ido extendiendo a otras regiones, incluida Colombia. "Creo que la base de todo esto que está pasando a nivel social y en tantos países, cómo se va maximizando a través de las redes sociales, tiene que ver con un problema identitario, con jóvenes, adolescentes que necesitan pertenecer, que necesitan identificarse con algo. Puede ser para evadir una realidad que les duele o una realidad que les es nociva".
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VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
NOTICIAS CARACOL
vgomezgo@caracoltv.com.co