En la mañana de este jueves 2 de julio, más de una semana después de los terremotos que sacudieron Venezuela, rescatistas lograron sacar al vigilante Hernán Gil que se encontraba atrapado. El hombre estaba adentro de su garita de vigilancia cuando ocurrieron los dos movimientos sísmicos que provocaron el desplome de miles de edificios en el país vecino el pasado 24 de junio.
Gil estuvo ocho días bajo los escombros de un edificio en el estado de La Guaira y una operación de rescate de casi 72 horas fue la que logró sacarlo con vida. Cerca de 100 rescatistas estuvieron en el operativo. El vigilante se encontraba en un centro comercial trabajando en una reconocida farmacia. La garita en la que se encontraba, al parecer, le sirvió como cápsula para protegerlo en el momento en que ocurrieron los dos terremotos, uno de 7.5 y otro de 7.2.
Cuando la estructura del centro comercial cae, lo que señalan los rescatistas es que esa garita sirvió como cápsula para proteger su cuerpo. Él estuvo en un espacio milimétrico durante más de una semana tratando de salvar su vida. Incluso cuando lograron tener contacto con él, lo que señalan los rescatistas es que a través de una manguera lo pudieron alimentar y mantener hidratado para empezar las labores de rescate.
Este operativo se ha visto marcado por la complejidad del terreno. En un primer momento habían logrado un túnel que durante más de 6 horas lograron manejar o apartar, pero había sido muy complejo; por eso se había, de hecho, descartado la posibilidad de usar excavadoras. Es así como habían tenido que utilizar otro tipo de técnica milimétrica y muy cuidadosa. Gracias a ello, Hernán Gil fue rescatado con vida y muy pronto se va a dar ese anhelado abrazo con su familia.
¿Cómo fue el rescate de Hernán Gil?
Las labores de rescate comenzaron formalmente a las 10:00 a. m. hora local del lunes y, desde entonces, el grupo de unos 100 rescatistas, entre ellos chilenos, estadounidenses, portugueses, costarricenses y salvadoreños, estuvo en constante comunicación con él, hidratándolo y pasándole medicación. El primer contacto con Gil por parte de equipos de rescate se produjo el pasado domingo y, desde entonces, se había mantenido el contacto con él.
El vigilante se encontraba en "un paso subterráneo en una caseta de seguridad con 140 toneladas de escombros encima", según dijo un portavoz de la Cruz Roja de Costa Rica, involucrada también en el rescate, quien señaló que se había replanteado la estrategia y que se estaba "buscando un nuevo acceso". Según voluntarios de la Cruz Roja venezolana, Gil pudo preservar su vida gracias a la garita, que fue su escudo de protección.
Su esposa, Gusbimar González, estuvo frente al edificio desplomado desde el pasado jueves, un día después de los terremotos. Tras los terremotos de la semana pasada, a Venezuela han llegado entre 2.500 y 3.000 rescatistas extranjeros, según datos de la ONU, que coordina su actividad sobre el terreno. En su último balance, el Ejecutivo venezolano indicó que unas 6.461 personas han sido rescatadas y al menos 2.295 fallecieron, mientras que 11.267 resultaron heridas.
MATEO MEDINA ESCOBAR
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*Con información de AGENCIA EFE