El crimen de Luis Alfonso Valencia, fundador de Arepas El Carriel, estremeció a los habitantes de Guaduas por la brutalidad con la que fue perpetrado. Lo que comenzó como la desesperada búsqueda de un empresario desaparecido terminó destapando una investigación que reveló un homicidio planeado y una traición que, según las autoridades, se habría gestado desde el círculo de confianza de la víctima.El Rastro reconstruyó este caso, ocurrido el 11 de noviembre de 2024, donde la aparente tranquilidad de una finca escondía una escena que cambiaría para siempre la vida de dos familias.El reconocido empresario, de 67 años, había dejado Bogotá ocho años antes para radicarse en el campo, con la esperanza de aliviar las afecciones pulmonares que padecía. Sin embargo, el retiro nunca estuvo en sus planes. Siguió dedicado a las labores de la finca y al cuidado de los animales.Su hijo, Leandro Valencia, lo recuerda como "un paisa de esos muy montañeros, de esos que se ganaban la vida pulso... fue una persona que todos los días se levantaba como si se quisiera comer el mundo".Un rastro de violenciaLa alerta se encendió cuando Valencia dejó de responder a las llamadas. Jairo Castellanos, amigo cercano del empresario, acudió a la finca y se encontró con una escena aterradora. Según su testimonio, "la casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba, todo". Los asaltantes no solo hurtaron objetos de valor; también rompieron techos y cortaron los muebles por debajo.Al ingresar las autoridades, el intendente Andrés Montoya, investigador de la Sijín, observó que "había varias cosas que estaban revolcadas como si hubiesen estado buscando algún elemento y en las mesas había unos vasos".La búsqueda en los alrededores de la propiedad llevó al hallazgo de dos cuerpos sin vida en una zona boscosa. Junto a Luis Alfonso Valencia se encontraba Rubén López, uno de sus trabajadores. El intendente Montoya detalló la crueldad del ataque: "Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte, ellos estaban amarrados de pies y manos".Las víctimas presentaban signos de tortura y heridas por proyectil de arma de fuego. En el sitio también fue hallada una trabajadora herida de gravedad, quien se convirtió en la única testigo presencial del hecho.El capataz bajo sospechaDesde el inicio, los investigadores sospecharon que el crimen no fue un simple hurto. La atención se centró rápidamente en Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca y hombre de confianza de Valencia. Pinzón vivía en la propiedad con su familia, pero tras el crimen desapareció misteriosamente. Aunque inicialmente se consideró que podía ser otra víctima, las pruebas técnicas comenzaron a desmentir esta versión.Un elemento fundamental fue el hallazgo de rastros físicos. Los peritos de la Sijín realizaron una inspección al interior de la casa, donde encontraron huellas dactilares de Pinzón en áreas donde él habitualmente no tenía permitido el ingreso.Según los investigadores, "era sospechoso porque él no tenía mucho acceso a la vivienda". Este indicio sugirió que el capataz participó activamente en el robo de la residencia.Pistas clave: huellas y cruce de llamadasLas autoridades comenzaron a rastrear los movimientos de Johan Daniel Pinzón. Tras los homicidios, el capataz cambió la tarjeta SIM de su teléfono celular, aunque continuó utilizando el mismo dispositivo, un detalle que llamó la atención de los investigadores.Al analizar los registros de llamadas, la Policía estableció que Pinzón se había comunicado con personas que estuvieron en el perímetro de la finca durante las horas previas y posteriores al crimen.Una interceptación telefónica fue la pieza que terminó de revelar el paradero del principal sospechoso. En la conversación, la pareja de Johan Daniel Pinzón le decía que había "cometido un error", mientras él aseguraba que debía abandonar la zona para evitar ser capturado por las autoridades.En ese momento, la única sobreviviente del ataque participó en un reconocimiento fotográfico. Según los investigadores, "nos confirma que Johan es la persona que está involucrada con el hurto y el homicidio".Última prueba y la captura de los señaladosLa investigación se extendió hasta el departamento del Tolima, siguiendo el rastro de una camioneta azul y una motocicleta hurtadas de la finca. Durante un operativo en Honda, la policía interceptó a varios hombres, entre ellos Sergio Andrés Gómez, quien intentó huir lanzándose por un caño. Al ser capturado, Gómez portaba un arma de fuego y un reloj Fossil de color café que intentó descartar al momento de la aprehensión.Al contactar a la familia Valencia para verificar la procedencia del objeto, el hijo de la víctima confirmó la pertenencia del accesorio: "Yo inmediatamente le digo que sí, que es el reloj de mi papá".Las autoridades identificaron a Gómez como el autor material de los disparos. Semanas después, Pinzón fue localizado en una vivienda en Ibagué, donde intentó escapar por los techos de una casa.Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, que incluían testimonios, huellas, interceptaciones y objetos recuperados, tanto Johan Daniel Pinzón como Sergio Andrés Gómez decidieron allanarse a los cargos. El 16 de septiembre de 2025, fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, secuestro y porte ilegal de armas.Aunque la fiscalía solicitaba inicialmente una pena de 56 años, la aceptación de cargos les permitió recibir una rebaja, quedando la sentencia final en 35 años de prisión. Para la familia del fundador de Arepas El Carriel, hay un cierre en el proceso, pero no la de una herida profunda por la traición de quien consideraban de su entorno.“Johan cumplió un papel de ganarse la confianza de ser una persona cercana de su empleador, del señor Luis Alfonso”, concluyó el coronel Mauricio Arley Herrera sobre los hechos del crimen.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.
Lo que comenzó como la desaparición de una joven administradora de un bar terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes de Bogotá. El 7 de enero de 2011, Sandra Viviana Ravelo, de 26 años, desapareció. Ocho días después, su cuerpo fue encontrado en una zona desolada de Ciudad Bolívar.La Fiscalía centró rápidamente la investigación en John Alexander Quintero, novio de la víctima y patrullero de la Policía. Todo apuntaba a una condena de hasta 60 años de prisión, hasta que una nueva revisión de las evidencias forenses cambió el rumbo del caso. El periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, reconstruyó la investigación.El peso de la acusación: las pruebas de ADNDesde el inicio del proceso, la Fiscalía construyó su teoría del caso sobre dos pruebas biológicas que parecían irrefutables. En el cuerpo de la víctima se hallaron tres perfiles genéticos, uno de los cuales coincidía con el de su pareja. Además, debajo de las uñas de Sandra se encontró material biológico del uniformado, un hallazgo que los investigadores interpretaron como la prueba de que la víctima lo había arañado mientras intentaba defenderse del ataque.La presión social y mediática fue inmediata. En el ámbito carcelario, Quintero fue apodado con nombres como "Pikachu" o "el descuartizador". Al respecto, el patrullero relató el impacto de pasar de ser un servidor público a un reo señalado por la justicia: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser el bandido más grande de todo Bogotá".Por su parte, la madre de la víctima, Claritza Murillo, expresó en su momento el dolor y el rechazo hacia el Policía: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo alguien que yo tuve en mi casa".¿Qué demostró el análisis forense?El caso comenzó a desmoronarse en 2015, cuando el médico forense Aníbal Navarro y un equipo revisaron los folios y la necropsia. Una de las primeras conclusiones que permitió desvirtuar la sevicia fue la causa de las lesiones en el cadáver. Contrario a lo que se informó inicialmente sobre un desmembramiento y quemaduras intencionales, la ciencia determinó que el daño fue causado por agentes externos del entorno rural.El doctor Navarro explicó que los hallazgos en el cuerpo no correspondían a una acción criminal tras la muerte: "No está desmembrado. Son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo. Y en este caso lo más probable son perros”.Asimismo, se descubrió que las supuestas quemaduras eran en realidad procesos naturales de descomposición mal interpretados debido a que la fotografía forense fue realizada por personal no experto. Según la investigación, quien tomó las imágenes era en realidad una auxiliar de enfermería sin la formación técnica necesaria.La prueba del ADN bajo las uñas, que la Fiscalía presentó como señal de una lucha desesperada, fue analizada bajo una nueva óptica por la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda. Al observar detalladamente el estado de las manos de la víctima, la experta notó que la evidencia física no respaldaba la teoría del forcejeo: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha".La defensa argumentó que el material genético hallado era mínimo y compatible con la convivencia normal de una pareja, un fenómeno conocido en la ciencia forense como transferencia por contacto cotidiano.El propio Quintero explicó este punto en su defensa: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo". Esta interpretación cambió el sentido de la evidencia: la presencia de material genético de Quintero no demostraba su participación en el crimen, ya que los análisis concluyeron que dicho rastro provenía de una relación consentida anterior a la desaparición de Sandra.Testimonios que rectificaron la inocencia del policíaOtro factor determinante para la libertad del policía fue la desarticulación del móvil del crimen. La Fiscalía sostenía que Quintero era un hombre posesivo y extremadamente celoso, una percepción que la familia de la víctima compartía. No obstante, los testimonios de amigos cercanos y clientes habituales del bar que Sandra administraba en el barrio Bosa Piamonte desmintieron esa conducta violenta.Adicionalmente, se logró identificar a los hombres con los que Sandra fue vista por última vez. Testigos confirmaron que la joven abandonó el establecimiento comercial en un taxi acompañada por dos sujetos. Uno de ellos era Néstor Yesit Sánchez, quien posteriormente aceptó su responsabilidad mediante un preacuerdo con la justicia tras confirmarse que su ADN también estaba presente en la escena. Sánchez fue condenado, mientras que la identidad del tercer implicado nunca pudo ser establecida por las autoridades.La sentencia absolutoria y las secuelas del procesoTras pasar casi seis años privado de la libertad, entre cárceles como La Picota y detención domiciliaria, un magistrado dictó el fallo que declaró la inocencia de John Alexander Quintero. “Yo siempre tenía una Biblia. Ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios”, aseguró Luz Nidia Giraldo, madre del patrullero. “Esa fue esa primer Navidad otra vez en casa. Fue ver otra vez a mi familia reunida, volver a estar con todos, ver que tenía el apoyo de mi familia”, recordó John Alexander Quintero, conmovido.A pesar de la decisión judicial, el estigma social persiste para Quintero, quien ha manifestado dificultades para reinsertarse en la vida laboral debido a sus antecedentes judiciales, llegando a ser rechazado en decenas de empresas. Por otro lado, la familia de Sandra Viviana Ravelo mantiene su postura de desconfianza frente al veredicto. Claritza Murillo reafirmó su convicción tras conocerse la libertad del expolicía: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".El caso de Sandra Viviana Ravelo terminó convirtiéndose en mucho más que una investigación por feminicidio. También abrió un debate sobre el alcance de la evidencia forense, la interpretación de las pruebas científicas y las consecuencias que puede tener una investigación cuando los hallazgos son cuestionados años después. Mientras la familia de la víctima sigue reclamando justicia, John Alexander Quintero intenta reconstruir una vida marcada por un estigma que, asegura, aún no desaparece.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El 7 de enero de 2011, la vida de Sandra Viviana Ravelo, una joven de 26 años y administradora de un bar en Bogotá, se apagó en circunstancias que estremecieron al país. Lo que inició como una búsqueda desesperada por parte de su hermano y su novio, ambos miembros de la Policía Nacional, terminó en un hallazgo macabro en una zona rural de Ciudad Bolívar. Sin embargo, el verdadero giro dramático ocurrió cuando la Fiscalía General de la Nación señaló al patrullero John Alexander Quintero, pareja de la víctima, como el principal responsable del crimen. Diego Guauque, periodista de Séptimo Día investigó el caso.El peso de una acusación de 60 añosLa Fiscalía no escatimó en calificativos ni en la severidad de la pena solicitada. Basándose en pruebas genéticas y testimonios familiares, el ente acusador pidió la máxima sanción permitida por el ordenamiento penal colombiano. Según los registros de las audiencias, se solicitó que la pena fuera de 500 meses de prisión, lo que equivale a más de 41 años, aunque en diversos escenarios se habló de una proyección de hasta 60 años debido a la gravedad de los delitos imputados: homicidio, violación y tortura.Para la familia de Sandra, la noticia fue un golpe devastador. Su madre, Claritza Murillo, recordó el momento en que la sospecha recayó sobre el hombre que frecuentaba su casa: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo que alguien que yo tuve en mi casa". La presión mediática y la sevicia reportada en el levantamiento del cadáver, que incluía relatos de desmembramiento y quemaduras, convirtieron a Quintero en el enemigo público número uno, apodado en prisión con alias como "Pikachu" o "el descuartizador".Las pruebas "reinas" de la FiscalíaEl caso contra el patrullero se cimentó sobre dos hallazgos biológicos que parecían irrefutables. El primero fue la presencia de su material genético en el cuerpo de Sandra. El segundo, y quizás más condenatorio para los jueces iniciales, fue el hallazgo de restos biológicos bajo las uñas de la víctima, lo que se interpretó como una señal de defensa.Al respecto, la madre de la víctima señaló en su momento: "En las uñas de mi hija habían encontrado a la piel de él, de John Alexander". Esta narrativa sugería que Sandra había forcejeado con su agresor antes de morir. Quintero, por su parte, se vio atrapado en una pesadilla jurídica: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser un el bandido más grande de todo Bogotá".La ciencia forense que desmontó la teoría del "monstruo"El enigma comenzó a resolverse cuando el médico forense Aníbal Navarro y su equipo interdisciplinario revisaron los folios del caso en 2015. El primer hallazgo fue que el cuerpo de Sandra nunca fue desmembrado por manos humanas ni quemado con intención criminal. Navarro explicó que los daños en el cadáver fueron causados por el entorno: "No está son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo... en este caso, por el contexto... lo más probable son perros".Además, se descubrió que las supuestas quemaduras eran, en realidad, procesos naturales de descomposición mal interpretados por personal técnico sin la formación adecuada en fotografía forense. Sobre la prueba del ADN bajo las uñas, la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda aportó una visión distinta a la de la Fiscalía. Al analizar la evidencia, notó que no había señales de lucha física: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha". Según la experta, el ADN encontrado era mínimo y compatible con el contacto cotidiano de una pareja. Quintero mismo explicó este punto: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo".El camino hacia la libertad y el estigma persistenteLa defensa también logró desvirtuar el móvil del crimen. Mientras la Fiscalía lo pintaba como un hombre posesivo y celoso, los testimonios de amigos y clientes del bar de Sandra indicaron lo contrario. Finalmente, se comprobó que el ADN de Quintero en el cuerpo de la joven correspondía a una relación consentida previa a su desaparición, mientras que los otros rastros hallados sí pertenecían a una agresión violenta en una zona remota donde el patrullero no tuvo presencia.Tras casi seis años de detención, un magistrado dictó el fallo que cambió su destino. Quintero recordó el impacto de ese momento: "Yo siempre yo tenía una Biblia ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios". A pesar de ser declarado inocente, el estigma social le ha impedido retomar una vida normal y conseguir un empleo estable.Por su parte, la familia de Sandra sigue sin encontrar paz, manteniendo su convicción sobre la culpabilidad del expolicía. Claritza Murillo fue enfática al ser consultada tras el veredicto: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".
En el departamento del Meta, una población de aproximadamente 180 cocodrilos del Orinoco, conocidos como caimanes llaneros, atraviesa una emergencia de supervivencia sin precedentes en la historia de la conservación. Estos animales, que son los depredadores más grandes de América, llevan nueve meses sin recibir alimento debido a que las instituciones responsables no han definido quién debe asumir los costos de su manutención. El conflicto involucra a la Universidad Nacional, el Ministerio de Ambiente y corporaciones ambientales como Cormacarena.Lo que está pasando con los cocodrilos en el MetaAunque los cocodrilos tienen un metabolismo que les permite pasar varios meses sin comer, el tiempo transcurrido en el Meta ha superado cualquier límite natural. El profesor Carlos Moreno, quien lleva 23 años dedicado al programa de conservación de esta especie, advirtió sobre la gravedad del asunto en Los Informantes: "Someter una población de 180 cocodrilos, todos simultáneamente a inanición hará que finalmente hagan canibalismo".La falta de alimento prolongada está destruyendo el organismo de los reptiles. Al no recibir nutrientes externos, los animales comienzan a consumir sus propias reservas de grasa y, posteriormente, sus tejidos musculares. Este proceso genera sustancias tóxicas que dañan los órganos internos. Moreno explica que el desecho metabólico, como el ácido úrico, afecta gravemente el funcionamiento del cuerpo: "esas sustancias que se llaman metabolitos, que son los desechos de las rutas biológicas que son tóxicas. Así que esos desechos como ácido úrico, por ejemplo, afectan el riñón. Técnicamente se llaman nefrotóxicas, pero también afectan el hígado". Según el investigador, el daño en muchos ejemplares podría ser ya irreversible.Una "reserva de vida" en peligroPara entender la magnitud de la tragedia, es necesario comprender que estos animales no son ejemplares comunes, sino que forman lo que los científicos llaman un "banco genético". En términos sencillos, se trata de una selección de los mejores individuos de la especie, elegidos mediante estudios de ADN para asegurar que el caimán llanero no se extinga.En el año 2020, una investigación liderada por la bióloga Ana María Saldarriaga identificó a 140 cocodrilos que eran "prioritarios" debido a su alta diversidad genética. Esto significa que su descendencia será más fuerte y saludable para repoblar los ríos. Estos animales fueron trasladados al Parque Agroecológico Merecure para que vivieran en condiciones de semicautiverio, donde aprendieron a cazar peces vivos y ganaron masa muscular antes de su liberación definitiva. Sin embargo, ese proyecto de vida hoy es una trampa mortal. Saldarriaga, reconocida como una de las conservacionistas más brillantes del mundo, lamenta la situación. "No puede ser que un animal que lleva 6 millones de años en la Tierra... y ahorita su mayor riesgo es el programa de conservación. Eso solo pasa en Colombia", señalan los expertos.El origen del enredo administrativo de los cocodrilosEl problema actual se deriva del vencimiento de acuerdos legales. En agosto de 2025, el convenio con el parque Merecure llegó a su fin, y en septiembre la comida dejó de llegar a los estanques porque no hubo un plan de transición. Actualmente, existe un vacío de responsabilidad: la Universidad Nacional afirma que no puede invertir dinero público en un predio privado sin un convenio vigente, mientras que el Ministerio de Ambiente señala que la custodia de los animales sigue siendo responsabilidad de la universidad.Además, el marco legal que rige la protección de esta especie parece estar desactualizado. Andrés Felipe Aponte, director de la estación de biología tropical Roberto Franco, explica que no hay una guía clara de acciones: "El programa vigente como tal con un documento normativo formal no existe actualmente. Ese programa se creó entre el 2002 y 2012. Posterior al 2012 pues no se generó como una evaluación formal". Esta incertidumbre normativa permite que cada institución evada sus obligaciones mientras los animales agonizan.Hacinamiento de los cocodrilos en VillavicencioMientras los ejemplares de Merecure mueren de hambre, los que se encuentran en la sede urbana de la Universidad Nacional en Villavicencio sufren por la falta de espacio. Los estanques, diseñados para albergar a 10 cocodrilos, hoy contienen hasta 30 de ellos. El reporte de la propia universidad es alarmante: el hacinamiento ha provocado peleas territoriales que han dejado ejemplares mutilados y al menos 18 individuos completamente ciegos.El cocodrilo del Orinoco es una especie que puede medir hasta 7 metros y pesar media tonelada. Solo habita en Colombia y Venezuela y se encuentra en la "lista roja" de peligro crítico de extinción, el mismo nivel de riesgo que enfrenta el gorila de montaña. A pesar de ser un tesoro nacional que mejora la pesca en los ríos donde es liberado, su futuro depende hoy de que una oficina estatal firme el presupuesto para su comida.
Venezuela retomará las clases a partir del próximo lunes, 6 de julio, en las zonas no afectadas por los potentes terremotos del 24 de junio, que dejaron al menos 2.645 muertos y 12.666 heridos (reporte del 3 de julio), mientras que se mantendrán suspendidas en los sectores golpeados por los sismos, informó este viernes el Ministerio de Educación.Según un comunicado, las actividades escolares se reanudarán el lunes en "aquellos estados no afectados cuya infraestructura no tenga daños visibles", con el fin de "garantizar el derecho a la educación sin comprometer la seguridad de los estudiantes y equipos docentes".La suspensión de clases en todo el país fue anunciada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, el mismo día del doble terremoto y luego extendida durante esta semana.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)La cartera de Educación ordenó también incorporar la gestión de riesgos como un tema de estudio.¿Cómo será el calendario escolar tras los terremotos en Venezuela?De acuerdo con el nuevo calendario escolar, el tercer y último lapso finalizará el 17 de julio, para luego pasar a las últimas etapas del año académico, que incluye revisión y recuperación, elaboración y entrega de informes de evaluación, balance, inscripciones y actos de promoción, para finalmente cerrar el día 31.Entretanto, se mantienen suspendidas las actividades en Caracas y varios municipios de los estados Miranda, Aragua, Falcón, Carabobo y La Guaira, el más golpeado por los sismos."En estos casos esperaremos que las labores de rescate culminen antes de determinar los trámites administrativos que se deberán cumplir para dar cierre al año en curso", explicó el ministerio, que se solidarizó con los familiares de las víctimas.La institución aseguró que, en los lugares afectados, la prioridad "continúa siendo la atención integral de las comunidades, el acompañamiento socioemocional y la revisión exhaustiva de la infraestructura". EFE
Al menos 2.645 personas murieron y 12.666 resultaron heridas por los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el 24 de junio, según el último balance oficial publicado este viernes. Más de 15.000 personas perdieron sus viviendas y 885 edificios resultaron afectados, de los cuales 189 con colapso total, según las cifras oficiales, especialmente en el estado La Guaira, zona cero de los sismos. Hay 6.462 personas rescatadas con vida. El gobierno no ha informado sobre cifras de desaparecidos, pero Naciones Unidas estima que pueden ser hasta 50.000.Desde los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 se han registrado además 890 réplicas. El doble terremoto de hace una semana es el más mortífero que ha vivido Venezuela en el último siglo. Cincuenta y nueve años antes, en julio de 1967, se produjo en las proximidades de Caracas un sismo en el que murieron 245 personas, miles sufrieron heridas y los daños materiales fueron muy cuantiosos.Los sismos de hace una semana afectaron Caracas y otros seis estados del norte del país. La región más afectada ha sido La Guaira, una zona costera que ya vivió una tragedia por un deslave en 1999 que dejó miles de muertos.Una primera evaluación experimental rápida realizada por la agencia espacial estadounidense NASA, a partir de imágenes satelitales indica que el doble terremoto en Venezuela podría haber dejado unos 58.870 edificios dañados o destruidos en toda la región afectada.Noticia en desarrollo.
La tragedia en Venezuela ocasionada por los dos terremotos de 7,2 y 7,5 de magnitud del pasado 24 de junio ya deja más de dos mil víctimas mortales. Dentro de los escombros de decenas de edificios que colapsaron se han encontrado historias trágicas y de esperanza que hoy en día le dan la vuelta al mundo y reflejan qué es lo realmente importante en la vida.Víctor Sardinha pasó 36 horas atrapado bajo las ruinas del edificio en el que vivía junto a su esposa y su hija. Tras ser rescatado con vida como único sobreviviente de su núcleo familiar, compartió un emotivo mensaje en el que reveló cómo fueron esas horas en las que vio cómo la vida de sus dos personas más amadas se apagaba.El mensaje del sobreviviente"Entiendo muy poco de lo que pasó", empezó el mensaje de Sardinha para recordar a su esposa Bárbara Celeste, una reconocida influencer venezolana, y a su hija Lucía Teresa, quien estaba próxima a cumplir sus 4 años de vida. "Sé que todo fue muy rápido para ustedes, mis amores. Quizá yo duré unos milisegundos más y eso les dio tiempo para protegerme, para que hoy siga aquí", agregó.Lea también: La odisea de los rescatistas que salvaron a vigilante atrapado bajo los escombros durante 9 díasSegún lo que se sabe, Sardinha estaba con su esposa e hija en casa en la tarde del 24 de junio cuando la tierra en Venezuela empezó a temblar. Los movimientos telúricos fueron tan fuertes que no les dio tiempo de reaccionar y, en cuestión de minutos, los tres quedaron atrapados bajo los escombros de su propia casa y así pasaron 36 horas en agonía. Él las vio morir, pero aseguró que mientras estaban atrapados logró manifestarles su amor. "Lo único que me da paz es saber que alcancé a decirles, mirándolas de frente: 'Las amo con todo mi corazón'. Fueron las últimas palabras que pude regalarles antes de que todo se volviera oscuridad", detalló en la publicación en la que añadió imágenes de los tres a lo largo de los años, pero en las que a ellas les puso alas para señalar que ahora son sus ángeles.El empresario aseguró que no entiende cómo sobrevivió y ellas no, además de que hay momentos en los que deseó ser él quien muriera en lugar de ellas. "Pasé 36 horas enterrado antes de que me rescataran. Estuve a punto de desangrarme. Para mí, nada de eso tiene sentido si no es por una sola razón: ustedes me protegieron. De alguna manera evitaron que me fuera con ustedes. Me acompañaron y me dieron la calma que necesitaba en los momentos más difíciles".Víctor señaló que, en medio del dolor, tiene claro que el futuro de su vida estará dedicado a rendirles homenaje y recordarlas siempre con amor. "Así que voy a intentar encontrar el propósito de la vida que me quedó. No porque el dolor haya disminuido, sino porque ustedes dejaron algo inmenso dentro de mí. Todo lo bueno que haga de ahora en adelante llevará una parte de Bárbara y de Lucía Teresa. Las amaré toda mi vida".Lea también: Intentan salvar a niño de 9 años atrapado bajo escombros de edificio de 12 pisos en VenezuelaEl número de fallecidos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos en la zona norte de Venezuela el pasado 24 de junio asciende a al menos 2.595, mientras que la cantidad de heridos es de 12.400, anunció este jueves la presidenta encargada, Delcy Rodriguez, quien también informó que mantiene conversaciones con el Departamento de Estado de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para "recuperar recursos" que permitan la reconstrucción de infraestructura afectada en el país. En una conferencia de prensa, la mandataria, que destacó la presencia en Venezuela de rescatistas de 33 países -entre ellos Colombia-, develó los datos durante una rueda de prensa cuando se cumplen ocho días desde el doble terremoto que afectó a Caracas y otros seis estados del norte del país. La región más afectada ha sido La Guaira, una zona costera que ya vivió una tragedia por un deslave en 1999 que dejó miles de muertos.MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITALmpgonzal@caracoltv.com.co
Con calle de honor fue recibido de nuevo a la vida en la superficie Hernán Gil después de 9 días viviendo en oscuridad con 140 toneladas de escombros encima. Su escudo de vida fue la garita o la caseta desde donde custodiaba el centro comercial Galerías Playa Grande, en La Guaira (Venezuela) donde trabajaba como celador. El colapso de los nueve pisos del edificio tras el doble terremoto, lo dejó sepultado 9 metros bajo tierra. (Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Al sexto día, sobreviviendo entre los escombros, fue localizado por los primeros rescatistas. "¿Consigue moverse hacia la luz?", le preguntó uno de ellos en un video. "No, ahorita estoy como acostado, pero puedo moverme hacia allá", le respondió Hernán. Desde ese momento desplegaron una compleja operación de extracción. Los rescatistas de al menos siete países se enfrentaban a nueve pisos sumamente inestables, así que comenzaron a cavar un túnel. Trabajaban día y noche, y lograron acercarse. —¿Estás bien?— le decían.—Sí, estoy bien. Lo que pasa es que las piedras me tienen mal la espalda. Sufrieron varios derrumbes y, después de horas de trabajo, lograron incorporar una cámara con la que pudieron verlo por primera vez. El ojo derecho de Hernán estaba fuertemente afectado. La otra misión ahora era mantenerlo con vida y tuvieron el ingenio de incorporar una manguera de 20 metros para hidratarlo. "Hernán, vamos a mandar agua ahora de nuevo. Me avisas si te llega, por favor", le decían. Aprisionado por el concreto y muy débil, intentaba tomarla. "Sabíamos que con eso, independiente lo que podamos demorarnos con el rescate, los equipos médicos nos señalaron que con eso podríamos ganar muchos días", indicó Nicolás Riesco, rescatista de Chile. Y así durante varios días le suministraron agua, suero y medicamentos. Paralelamente, los rescatistas tuvieron que abrir un segundo túnel por los riesgos de colapso. Más de 100 personas, en un agónico rescate, trabajaron sin tener claro cuánto tiempo más podría tomarles, pues entre más se acercaban, mayor era la amenaza. "Nos encontramos con un rescate muy complejo. Producto de este colapso se provocaba un efecto de reloj de arena en donde todo el material articulado descendía hacia el punto más bajo, que era justamente donde nosotros estábamos trabajando y donde estaba atrapada la persona", comentó Exequiel Gallardo, socorrista de Chile. Mientras tanto, Hernán se entretenía rayando un trozo de madera. Y después de 9 días bajo tierra y 4 días consecutivos de labores de rescate, Hernán Gil por fin pudo ver de nuevo la luz. Con abrazos y gritos entre sus salvadores, celebraron una victoria de todos. "Es posible estar más feliz. Para eso vinimos. No salvamos quizás demasiadas vidas, pero salvar una vida importa", dijo Felipe Yánez, otro de los rescatistas. Cuando pensaban que ya no quedaban milagros entre los escombros, Hernán volvió a respirar en libertad, renovó la esperanza y demostró que tras una semana del terremoto, ninguna búsqueda es en vano.LAURA VALENTINA MERCADONOTICIAS CARACOL DIGITAL
Un grupo de rescatistas intenta salvar a Fabio, un niño de 9 años que lleva ocho días entre los escombros de una edificación derrumbada en el estado de La Guaira por el doble terremoto en Venezuela que ha dejado más de 2.500 muertos.El menor de edad se encuentra a seis metros aproximadamente de distancia de los rescatistas, procedentes de El Salvador y Argentina, bajo los escombros de un edificio de 12 pisos que colapsó en la localidad de Caraballeda, en la región costera, el epicentro de la devastación del doble terremoto del pasado 24 de junio.La operación de salvamento comenzó a las once la noche del miércoles 1 de julio, dijo a EFE Protección Civil, que también está en el terreno. (Lea también: Bombero de Cundinamarca busca el cuerpo de su madre tras el terremoto en Venezuela)(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Estaría junto a su madre muertaEl padre de Fabio espera el rescate y se sospecha que el niño está junto a una persona fallecida, supuestamente la madre, aseguró a EFE un efectivo del Ejército, pero según un rescatista, no se descarta que haya más personas con vida junto al menor.El grupo de rescate ha apuntalado con madera el edificio para poder llegar al niño debido al estado debilitado de la estructura, y si bien no tienen certeza del tiempo que tomará, aseguran que "esto podría llevar rato".Los equipos de rescatistas internacionales siguen con las operaciones de salvamento después de que el rescate del venezolano Hernán Gil llenara de esperanza a los afectados a pesar de que las probabilidades de sacar a alguien más con vida disminuyen a medida que pasan las horas.El vigilante, de 43 años, fue rescatado tras ocho días bajo los escombros de un edificio después de un dispositivo de más de 72 horas en el que participaron más de 100 rescatistas internacionales en la costera urbanización de Playa del Mar.Los 3.000 rescatistas internacionales desplegados y coordinados por la ONU han conseguido salvar a 13 personas con vida en la semana de operaciones sobre el terreno tras los terremotos que han dejado al menos 2.595 fallecidos y 12.400 heridos, según el último balance oficial.Se empieza a apagar la esperanzaEn otro punto de Venezuela, un grupo de rescatistas cierra la operación en los escombros de lo que fue un edificio. Los sensores que antes mostraron señales de vida ya no arrojan nada: el silencio se convierte en resignación. Dedicaron 30 horas de trabajo, que terminaron sin rescates. El hedor a muerte que impregna La Guaira sorpresivamente no se siente.Hernán Sandoval tiene esperanzas de que su hijo Ronald, de 8 años, y sus dos sobrinos aparezcan con vida. "Dios, ¿por qué te llevas a mi hijo si es un ángel?", se pregunta este marinero de 26 años, que ha ido a hospitales, albergues y buscado por redes. "Yo mantengo mucha fe", dice a la AFP. La última evaluación no arroja vida. Los socorristas se alejan un poco de la estructura y discuten en círculo. No hay nada que hacer. Se levanta la operación.Las chances de hallar vida entre los escombros se desvanecen con cada hora que transcurre. El cuerpo humano resiste hasta siete días sin agua, explica un rescatista. Van ocho, y eso varía según las condiciones como la temperatura, y en La Guaira el calor apremia.Un rescatista mexicano explica que sus equipos de radiofrecuencia pudieron identificar señales de vida en otro edificio, pero que no han entablado contacto con nadie. Cavan y sacan escombros, y nada. Piden silencio. La policía ordena apagar los motores de los autos que transitan por la vía destruida. "¡Somos rescatistas, haga ruido!", exclama uno. Nada. Estima que el viernes -día nueve desde la tragedia- sea su último día de búsqueda de sobrevivientes, ya ha pasado mucho tiempo.Una brigada estadounidense desplegó perros de búsqueda y activó un aparato muy agudo para detectar sonidos. Nada tampoco.Marina Castillo, de 67 años, solo espera a que la ayuden a recuperar el cadáver de su nieto, Alexandro de Guidice, estudiante de derecho de 24 años. "Ha sido horrible, no hay apoyo", lamenta. Es una queja común entre la población que denuncia una inacción del gobierno, pese a los refuerzos llegados de 27 países. Vecinos, familiares y voluntarios se lanzaron a ayudar con picos y palas desde el primer momento, pero el esfuerzo es insuficiente. Castillo incluso halló el cuerpo con el apoyo de estas personas, que cavaron entre los escombros. "Llegamos a su apartamento, vimos todos sus libros de derecho, sus expedientes. Es terrible", expresa. "Lo que quiero ahorita es que me lo saquen"."Los sacamos vivos o muertos"Casi 200 edificios colapsaron totalmente por los terremotos que afectaron La Guaira y la vecina Caracas, según las cifras oficiales. "Auxilio, aquí está mi madre muerta", escribió Mirosnel Gordon con pintura negra en la fachada verde de una casa. La familia puso cal sobre el cuerpo para "amortiguar" los efectos de la descomposición. "Estamos aquí a la espera de que puedan sacar su cuerpo, pero necesitamos equipos y maquinaria", dice. "Están unos rescatistas voluntarios intentando quitar la viga" que atraviesa el cadáver. Para apoyar las labores de búsqueda, Jonathan Soto llevó una retroexcavadora desde el estado Anzoátegui, a 500 km de La Guaira. La gente clama su ayuda. Él pide calma. "Uno no puede irse y meterse así como así", explica.Pero la desesperación es generalizada. Afuera del conjunto donde está desaparecida la suegra de Joan Manuel Lucena, los rescatistas no encontraron señales de vida. "Pero de aquí no nos vamos a mover, así que los sacamos vivos o muertos", asegura. (Lea también: Trágica historia de Abraham y las 18 horas que rescatistas en Venezuela intentaron sacarlo con vida)EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANOCOORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL*CON INFORMACIÓN DE AGENCIAS EFE/AFP
Durante años, el sargento Daniel Alejandro Franco Sánchez ha integrado el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Mesa, en Cundinamarca, atendiendo emergencias y acompañando a familias en momentos críticos. Esta vez, sin embargo, es él quien atraviesa una tragedia personal: la muerte de su madre tras el terremoto que sacudió al estado La Guaira, en Venezuela.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Según dio a conocer el capitán Álvaro Farfán, capitán de la Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca, la madre del uniformado, María Helena Sánchez Angulo, figura entre las más de 2.500 víctimas fatales del sismo. No obstante, hasta ahora su cuerpo no ha sido localizado, situación que mantiene a la familia en una búsqueda marcada por la incertidumbre y el dolor.Además de la muerte de Sánchez Angulo, otros integrantes de la familia también resultaron damnificados por el terremoto, que dejó afectaciones materiales y alteró por completo su cotidianidad.La imposibilidad de encontrar el cuerpo de su madre ha impedido que Daniel Alejandro Franco Sánchez y sus allegados puedan realizar las exequias y darle sepultura. Esa situación, asegura el capitán Farfán, ha prolongado el duelo y ha dificultado el cierre de este episodio para la familia.Ante este panorama, la Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca hizo un llamado a las autoridades y a las instituciones competentes para que se activen, de manera prioritaria, los canales diplomáticos y de apoyo que permitan avanzar en la localización e identificación de María Helena Sánchez Angulo.La entidad también señaló que el sargento necesita apoyo para desplazarse, adelantar gestiones y participar en la búsqueda en Venezuela. Por eso, sus compañeros habilitaron canales de ayuda económica con el fin de recaudar recursos para cubrir viáticos, traslados y otros gastos asociados a este proceso.“Él siempre ha estado para nosotros en nuestras peores tragedias. Hoy nos toca a nosotros ser el soporte de quien dedica su vida a salvarnos”, señalaron desde la Delegación Departamental de Bomberos de Cundinamarca al pedir respaldo para el uniformado.Los aportes se están recibiendo a través de Nequi o Daviplata, en el número 322 348 1136. De acuerdo con sus compañeros, cualquier contribución puede ayudar a que el sargento Franco continúe con la búsqueda de su madre y acompañe a su familia en medio de la emergencia.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
A medida que terminan las labores de rescate en Venezuela y empiezan a llegar damnificados a los albergues y refugios, empiezan a emerger necesidades en una vida que muchos deben empezar de cero. Un grupo de estilistasse unieron para ayudar desde su oficio, en medio de esa pregunta que muchos tienen de cómo se puede ayudar a todas las personas damnificadas.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)La iniciativa fue compartida por Jenny Araujo, una estilista que presta sus servicios en Caracas y cuenta con más de 54.000 seguidores en TikTok, plataforma donde muestra sus trabajos que van desde cambios de looks de sus clientas, hasta experiencias como creadora de contenido.Araujo relata que ha estado colaborando con donaciones desde que el doblete de terremotos en Venezuela dieron rienda suelta a una tragedia. Mientras ha estado proporcionando estas contribuciones, empezó a pensar qué podría hacer un salón de belleza para ayudar en esta tragedia que enfrentan sus compatriotas. “Nos hemos dado cuenta que las necesidades van cambiando”, argumentó en su video. Por eso, Jenny se dio cuenta “no hace falta hacerlo todo para hacer una diferencia”. Si bien reconoce y admira el enorme aporte que han traído socorristas, personal de salud y personas que han apoyado la emergencia, pudo ver que desde su oficio podía hacer algo más.Por eso, Jenny y su equipo decidieron aportar desde “sus manos y el cuidado” para ir hasta los albergues para darle un tiempo de relajación a mujeres y niñas que están en estos centros. “Sabemos que un corte o un lavado de cabello no cambia una realidad, pero sí puede regalar un momento de calma y compañía”, explicó. En el video se puede ver cómo todos montaron unos puestos improvisados para dar un momento de desconexión a quienes pasaron por sus manos. “Decidimos salir del estudio y dar nuestra ayuda a ellas”, y así fue. Cortes, peinados y lavados ofrecieron una pausa en medio de tanto dolor y desesperanza que muchas pueden estar experimentando.“Es nuestra manera de decirles que no están solas”, manifestó Jenny, quien desea que ojalá más empresas y estilistas se unan al movimiento. “Mientras haya alguien que quiera volver a empezar, aquí habrá Manos que Reconstruyen”, concluyó para presentar el movimiento que busca más participantes que quieran unirse a este gesto que puede parecer superficial, pero de fondo es algo significativo.Conforme los rescatistas vuelven a su país de origen y cesan los rescates de personas que hayan quedado vivas, empieza un nuevo capítulo para los venezolanos: sobrevivir y renacer, a como dé lugar. Pero este episodio puede ser crucial. La Unicef señala que 1,8 millones de personas requieren asistencia humanitaria, 680.000 son niños y niñas. Además, la ONG Plan International alertó sobre el posible riesgo de violencia y violencia sexual que enfrentarían nilas y mujeres en los albergues.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
El número de fallecidos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos en la zona norte de Venezuela el pasado 24 de junio asciende a al menos 2.595, mientras que la cantidad de heridos es de 12.400, anunció este jueves la presidenta encargada, Delcy Rodriguez, quien también informó que mantiene conversaciones con el Departamento de Estado de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para "recuperar recursos" que permitan la reconstrucción de infraestructura afectada en el país. En una conferencia de prensa, la mandataria, que destacó la presencia en Venezuela de rescatistas de 33 países -entre ellos Colombia-, develó los datos durante una rueda de prensa cuando se cumplen ocho días desde el doble terremoto que afectó a Caracas y otros seis estados del norte del país. La región más afectada ha sido La Guaira, una zona costera que ya vivió una tragedia por un deslave en 1999 que dejó miles de muertos.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)La presidenta encargada, que compareció junto al presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez -su hermano-, y el ministro de Interior, Diosdado Cabello, defendió la labor de su Gobierno y aseguró que hay un total de 6.462 personas rescatadas. "Inmediatamente se activó el Estado venezolano en su conjunto. Lo primero que hicimos a pocas horas de su ocurrencia fue emitir un decreto para atender esta situación de emergencia, se desplegóinmediatamente el sistema de protección civil, el sistema de defensapública", aseguró Rodríguez.La presidenta encargada contestó a las críticas de que su Gobierno actuó con dilación y dijo que se "activó inmediatamente" y que no se esperó "un día, dos días, tres días".Al respecto, agregó que es "miserable" que se niegue el despliegue de la fuerza pública para atender las consecuencias de los terremotos. "Es miserable, desalmado, desconsiderado a un pueblo bajo angustia", dijo Rodríguez tras ser preguntada sobre una falta de actuación de la fuerza pública en el desastre ocurrido el pasado 24 de junio, luego de las constantes denuncias hechas por víctimas de los terremotos.La mandataria encargada indicó que esas denuncias se tratan de laboratorios y matrices creadas para politizar la situación de emergencia. "Que diga a alguien que se le negó acceso, ayuda, que alguien diga no hay, no eso no existe", indicó.Entretanto, la presencia de rescatistas internacionales ascendía este jueves a 3.000, según cifras de la ONU, mientras que el número de personas salvadas durante la semana que llevan en Venezuela se eleva a 13. El último de ellos fue del venezolano Hernán Gil, de 43 años, que fue rescatado tras ocho días bajo los escombros de un edificio después de un dispositivo de más de 72 horas en el que participaron más de 100 rescatistas internacionales en la costera urbanización de Playa del Mar.La presidenta también dijo este jueves que, en las primeras horas tras los terremotos, recibió llamadas de 72 jefes de Estado y de Gobierno y que a todos les aseguró que "nuestro primer objetivo es salvar vidas, necesitamos rescatistas, sin objeciones, sin miramientos políticos".Durante su intervención, la presidenta encargada agradeció el apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump; del jefe del Gobierno de España, Pedro Sánchez; del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; de la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni; y del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.Rodríguez también dijo que su Gobierno ha estado en contacto con el Banco Interamericano y el Banco Mundial, que "ya han ofrecido cooperación no reembolsable para atender el proceso de recuperación", además de "líneas de créditos" para Venezuela. Según la líder chavista, hay, al menos, 855 edificios afectados por los sismos.Los daños causados en viviendas y activos económicos, como vehículos, edificios o comercios tras los dos terremotos tienen una estimación preliminar de 6.700 millones de dólares, según una evaluación satelital basada en el Análisis Digital Rápido (Rapida) del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).El Gobierno ha cifrado sobre las 12.800 las personas que han perdido sus viviendas, mientras la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) ha documentado 16.000 ciudadanos que han debido buscar un lugar alternativo para vivir.El doble terremoto de hace una semana es el más mortífero que ha vivido Venezuela en el último siglo. Cincuenta y nueve años antes, en julio de 1967, se produjo en las proximidades de Caracas un sismo en el que murieron 245 personas, miles sufrieron heridas y los daños materiales fueron muy cuantiosos.La presidenta encargada, por otro lado, reveló este jueves que padece una "afección de salud", de la que no dio detalles. "Ahora mismo tengo un dolor interno muy profundo y la voz quebrada porque tengo una afección de salud", dijo la presidenta interina en la rueda de prensa.Sin embargo, Rodríguez añadió: "La verdad es que mi dolor interno o mi afección de salud prefiero convertirla en acción para ayudar y trabajar sin descanso mañana, tarde, noche, madrugada, por Venezuela, por nuestro país y por nuestro pueblo". Rodríguez no dio más detalles del alcance de su enfermedad, que visiblemente le afecta a la voz, aunque la presidenta no mostró más señales.NOTICIAS CARACOL
En medio de la tragedia que viven los habitantes de Venezuela tras los dos terremotos, surgen historias de esperanza y bondad. Así es el caso de 30 médicos y paramédicos caleños que no dudaron en viajar al vecino país. A una semana de esos cimbronazos, que cambiaron la vida de cientos de miles de personas, los galenos trabajan sin cesar para ganarle la batalla al caos, las heridas y las enfermedades que deja este desastre natural sin precedentes en la historia reciente.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)30 colombianos se unieron para llevar una misión médica en forma de hospital móvil por el estado de La Guaira, conocido como el lugar de mayor devastación que dejaron estos terremotos. Hacen parte de la Fundación Salamandra y llegaron movidos no solo por esa empatía, alteridad y ganas de ayudar que ha despertado en muchos, sino en cumplimiento de ese juramento hipocrático. En un lugar donde los hospitales están colapsados en su capacidad de atención, estos especialistas llegan a aligerar las cargas. Dejaron atrás a sus familias y trabajos para trabajar en la zona del desastre.La misión es liderada por el médico cirujano Laureano Quintero, especialista en cirugía de trauma y emergencias. En un video se le ve con un casco y una camiseta que lo identifica como parte de “Operaciones Especiales Salamandra”. Tras siete días del desastre, las expectativas de encontrar vida en los escombros son cada vez menores, y así lo dice la misma estadística. Pero la fortaleza de los venezolanos va contra los números y todo pronóstico. “Hace unos minutos tuvimos una noticia maravillosa que emociona y nos estimula a seguir haciendo búsqueda”, dijo el médico en el video.Esta clase de noticias, dice, los motivan a él y a su equipo a seguir ayudando a los sobrevivientes del terremoto y a los rescatistas, que necesitan soporte. Dice que, además, han podido entregar muchas ayudas que han recibido desde varias partes, como la Fundación Valle del Lili y especialistas de distintas áreas de esta institución.Según una entrevista que le dio a El Espectador, Quintero coordina el hospital de campaña y un equipo de médicos y personal que se especializa en la atención de desastres. Entre ellos se encuentran ortopedistas, traumatólogos, cirujanos de trauma y emergencia, una pediatra, paramédicos, entre otros. En este lugar se pueden atender desde lesiones leves hasta intervenciones de alta complejidad.Y es que casos como el de Hernán Gil, el vigilante que fue rescatado tras una semana bajo los restos de una edificación, o el de Fabiana, una niña que pidió ayuda en video y también aguantó por días hasta que la rescataron con una sonrisa en su rostro, hace que muchas personas sigan luchando con aún más ahínco contra el reloj y el calendario, con la fe que más personas siguen vivas bajo lo que un día fueron edificios.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
En La Guaira, la ciudad más afectada por los terremotos en Venezuela de 7,2 y 7,5, se hicieron maniobras por más de 18 horas para rescatar a Abraham, un adolescente de 16 años. Los equipos de rescate de Colombia lucharon para sacarlo con vida, pero, lamentablemente, no lo lograron. “Acá afuera somos un grupo de rescate. Si alguien me escucha, grite o hagan ruido”, dijo uno de los socorristas en el momento que detectaron que Abraham estaba con vida. “Si me escucha, haga un ruido o grite”, le insistió. Después, los rescatistas corroboraron sus signos vitales con un escáner que ubicó en la pantalla dónde estaba y cuál era su capacidad de movimiento. El joven estaba en un edificio de nueve pisos que quedó reducido a escombros.“Estamos leyendo en horizontal. Esa es la lectura que me da el radar”, mencionó uno de los rescatistas y con esa información decidieron cavar un túnel para llegar hasta él. La familia ayudó a reconstruir los planos del apartamento.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Cavamos 10 metros de profundidad: rescatista colombianoDanny Altamirano, oficial del equipo USAR COL-1 de la UNGRD, habló con Noticias Caracol y dijo que “entramos por una de las habitaciones y esa los muchachos lograron llegar exactamente casi que a la sala. ¿Por qué nos dimos cuenta de que a la sala?, porque la familia nos dijo a nosotros, ‘van a encontrar un mueble de color café, pueden girar a mano derecha y van a encontrar posiblemente la habitación del niño’. Y así fue. Se nos pudo haber ido 10 metros de profundidad, un túnel que largo, comienza uno a encontrar diferentes barreras, concreto, ladrillo, arcilla”.Fueron 18 horas en las que los rescatistas estuvieron cavando para avanzar centímetro a centímetro en un espacio estrecho y reducido para ellos. Y cada hora verificaban que Abraham siguiera con vida. “Abraham, si me escucha, haga un ruido o grite”, le decían al menor.En sus sistemas, Abraham se mantenía vivo. Era una batalla contra el tiempo y milimétrica porque un movimiento en falso podía provocar un nuevo colapso, pero cada maniobra alimentaba la esperanza de encontrarlo con vida.“Penetran, rompen, sacan, van dejando un área limpia y asimismo vamos a ir avanzando. Esto no es un tema de minutos. Ojalá pudiéramos hacerlo en minutos, pero no. Para hacerlo de una forma segura es un tema que vamos haciendo paso a paso, procedimiento por procedimiento. Y eso puede durar horas y dura horas”, sostuvo Altamirano."No siempre se gana"Después de 18 horas ininterrumpidas de excavación, los rescatistas calculaban que estaban a aproximadamente una hora de alcanzar su objetivo cuando ocurrió lo que más temían. Altamirano relató que “ya estábamos muy cerca a él, se encontró y pues, desgraciadamente, la noticia fue que se encontró y no tenía signos de vida. Al final cuando sucede esto, el equipo se siente un poquito agobiado y golpeado. No siempre se gana. Es donde unos se quiebran, muchos se quiebran uno y siente ese dolor. Cuando yo le di la mala noticia a la familia me dijo con el corazón roto, ‘pero les doy las gracias porque yo vi lo que ustedes hicieron’”.Aunque no todas las historias de rescate terminan con el final feliz de que la víctima pueda contar cómo sobrevivió, se vuelve un mensaje de humanidad saber que, por lo menos, se le podrá dar una despedida digna a los fallecidos encontrados.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
En la mañana de este jueves 2 de julio, más de una semana después de los terremotos que sacudieron Venezuela, rescatistas lograron sacar al vigilante Hernán Gil que se encontraba atrapado. El hombre estaba adentro de su garita de vigilancia cuando ocurrieron los dos movimientos sísmicos que provocaron el desplome de miles de edificios en el país vecino el pasado 24 de junio.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Gil estuvo ocho días bajo los escombros de un edificio en el estado de La Guaira y una operación de rescate de casi 72 horas fue la que logró sacarlo con vida. Cerca de 100 rescatistas estuvieron en el operativo. El vigilante se encontraba en un centro comercial trabajando en una reconocida farmacia. La garita en la que se encontraba, al parecer, le sirvió como cápsula para protegerlo en el momento en que ocurrieron los dos terremotos, uno de 7.5 y otro de 7.2.Lea: Así fue el rescate de Fabiana, niña que se grabó bajo los escombros y esperó horas para ser salvadaCuando la estructura del centro comercial cae, lo que señalan los rescatistas es que esa garita sirvió como cápsula para proteger su cuerpo. Él estuvo en un espacio milimétrico durante más de una semana tratando de salvar su vida. Incluso cuando lograron tener contacto con él, lo que señalan los rescatistas es que a través de una manguera lo pudieron alimentar y mantener hidratado para empezar las labores de rescate.Este operativo se ha visto marcado por la complejidad del terreno. En un primer momento habían logrado un túnel que durante más de 6 horas lograron manejar o apartar, pero había sido muy complejo; por eso se había, de hecho, descartado la posibilidad de usar excavadoras. Es así como habían tenido que utilizar otro tipo de técnica milimétrica y muy cuidadosa. Gracias a ello, Hernán Gil fue rescatado con vida y muy pronto se va a dar ese anhelado abrazo con su familia.¿Cómo fue el rescate de Hernán Gil?Las labores de rescate comenzaron formalmente a las 10:00 a. m. hora local del lunes y, desde entonces, el grupo de unos 100 rescatistas, entre ellos chilenos, estadounidenses, portugueses, costarricenses y salvadoreños, estuvo en constante comunicación con él, hidratándolo y pasándole medicación. El primer contacto con Gil por parte de equipos de rescate se produjo el pasado domingo y, desde entonces, se había mantenido el contacto con él.El vigilante se encontraba en "un paso subterráneo en una caseta de seguridad con 140 toneladas de escombros encima", según dijo un portavoz de la Cruz Roja de Costa Rica, involucrada también en el rescate, quien señaló que se había replanteado la estrategia y que se estaba "buscando un nuevo acceso". Según voluntarios de la Cruz Roja venezolana, Gil pudo preservar su vida gracias a la garita, que fue su escudo de protección.Su esposa, Gusbimar González, estuvo frente al edificio desplomado desde el pasado jueves, un día después de los terremotos. Tras los terremotos de la semana pasada, a Venezuela han llegado entre 2.500 y 3.000 rescatistas extranjeros, según datos de la ONU, que coordina su actividad sobre el terreno. En su último balance, el Ejecutivo venezolano indicó que unas 6.461 personas han sido rescatadas y al menos 2.295 fallecieron, mientras que 11.267 resultaron heridas.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL*Con información de AGENCIA EFE
Cientos de rescatistas amanecieron este jueves 2 de julio tratando de desenterrar vivo a un venezolano atrapado desde hace una semana bajo las ruinas de un edificio en la zona más devastada por los terremotos, en un dramático operativo cuando se agota la esperanza de hallar sobrevivientes. Se trata de Hernán Gil, un vigilante de 43 años que quedó sepultado en la garita de seguridad del centro comercial donde trabajaba en Catia La Mar, ciudad ubicada en el estado La Guaira y arrasada el 24 de junio por un doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que causó unos 2.300 muertos y miles de desaparecidos. (Lea también: El mensaje a los venezolanos de joven que vio morir a su hermano abrazado a ella bajo los escombros)Cuando empezaba a salir el sol en Catia la Mar, el rescate de Gil parecía inminente. Pero se retrasó debido a la necesidad de crear más espacio, según dijo un rescatista a una reportera de AFP en el lugar. La misma fuente, que prefirió no ser identificada, precisó que una vez que lo saquen de la garita en la que estaba atrapado, debería salir por un túnel de unos 3 metros de largo que ya "se terminó, de forma que no hay riesgo de que caiga algo sobre él. Lo que falta es abrir el espacio para sacarlo, que es un tapón de metal que es de la garita". Afuera lo espera un equipo médico. "Él está muy bien psicológicamente", dijo de madrugada otro de los rescatistas, que describió a Gil como un hombre de fe. "Dice que se acuerda del cumpleaños de su hija, está tranquilo". Él mismo les ha manifestado a los rescatistas que está bien, pero lo lastiman algunas piedras.Equipos de Estados Unidos, El Salvador, Costa Rica, Portugal, México, Chile y Venezuela han estado cavando en dos rutas simultáneas durante los últimos tres días para liberarlo, y para ello reforzaron sus cimientos con madera y hierro para evitar que la estructura se desplome por completo. El Cuerpo de Bomberos de Chile publicó un video en Instagram en el que se veía a Gil dentro de su cabina, mientras movía la cabeza para mirar a la cámara, con una mascarilla y el ojo derecho enrojecido. "Esto es verdaderamente un milagro", dijo a la AFP la esposa de Gil, Gusbimar González. "Él estaba trabajando en la garita y el movimiento hizo que la garita se desplazara, se quedó entre las paredes".El hombre ha recibido hidratación a través de una sonda y se instaló un tubo a través del cual le suministraban aire. "Esta es una estructura de acceso bastante complicado", dijo a la AFP Cristian Vera, jefe del equipo de rescate chileno, el miércoles por la noche. Este intento de rescate llega cuando se acaba la esperanza de encontrar más sobrevivientes. La presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional "en homenaje" a las víctimas.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Duelo y necesidadesDecenas de edificios en ruinas están ahora marcados con la letra D de "deceased" (muerto), que indica que el lugar ya fue inspeccionado por los socorristas, según la nomenclatura internacional para estos desastres. El colapso de cientos de edificaciones dejó al menos 2.295 muertos, según el balance oficial actualizado el miércoles, mientras la ONU cifra en unos 50.000 los desaparecidos.Aunque el gobierno elude referirse a las personas desaparecidas, asegura que el día de los sismos había unos 30.000 ciudadanos en La Guaira, de los cuales 6.461 fueron rescatados y más de 13.000 salieron por sus propios medios o ayudados por familiares y amigos. Del resto, nada se sabe y algunos se aferran a rescates milagrosos, como el de un niño de tres años hallado vivo el martes por socorristas jordanos bajo los escombros de un edificio. Las redes sociales siguen inundadas de fotos de niños, ancianos y parejas, junto con sus nombres, descripción y un número de teléfono para recibir datos. (Lea también: La incertidumbre de los damnificados por terremotos en Venezuela: "No quiero morir en un refugio")Poco a poco la atención ha ido girando también hacia los miles que quedaron en la calle y para quienes no hay suficiente alimento, según advirtió el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Muchas de esas personas permanecen en estacionamientos, canchas deportivas o precarios campamentos a la intemperie."Aquí no estaba entrando nada (de ayuda). Desde anoche comenzaron a traernos agua", relató a la AFP Fátima Berroterán, de 56 años, residente de un condominio de La Guaira que sufrió graves daños.El gobierno contabiliza casi 13.000 damnificados por los terremotos, cifra muy lejana del estimado de la ONU de hasta siete millones de personas en esa condición. Unos 58.000 edificios resultaron probablemente dañados o destruidos, según observaciones satelitales de la NASA.Riesgo de enfermedadesEl Programa Mundial de Alimentos de la ONU solicitó a la comunidad internacional 50 millones de dólares para asistir a unas 500.000 personas durante tres meses. Antes de la tragedia, la ONU cifraba en casi 8 millones las personas que necesitaban ayuda humanitaria en Venezuela, sumida en una grave crisis.A la urgencia de alimento y refugio se suma el riesgo de epidemias. La Organización Mundial de la Salud advirtió de la "presión extrema" sobre los servicios sanitarios y el riesgo de enfermedades virales o infecciosas.Un total de 27 países han movilizado especialistas y perros para buscar sobrevivientes, según la ONU. El organismo anunció que suministrará 10.000 bolsas mortuorias, aunque espera que el balance final sea inferior. Asimismo, cifra las pérdidas en 6.700 millones de dólares, 6 % del PIB del país petrolero. (Lea también: Así fue el rescate de Fabiana, niña que se grabó bajo los escombros y esperó horas para ser salvada)AGENCIA AFP
"No quiero terminar los años que me quedan en un refugio" se lamenta Emilia Rada, una mujer de 73 años que se aloja en un polideportivo de La Guaira, donde viven centenares de personas una semana después del doble terremoto de Venezuela que destrozó o dañó gravemente sus viviendas sin saber cuándo podrán volver o si serán realojados.Emilia pasa las horas sentada en una litera del refugio que han instalado varias agencias de la ONU en el Polideportivo José María Vargas, en plena zona cero de la devastación de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del pasado miércoles. "El piso de arriba cayó dentro de mi apartamento. Gracias a Dios que yo no estaba en ese momento. Pero cuando llegué no pude hacer nada, no pude sacar nada, ni la documentación", explicó a EFE. (Lea también: ¿Cómo actuar durante y después de un terremoto? Estas son las recomendaciones de la Defensa Civil)La mujer, que hasta el sábado dormía en el suelo de una plaza de Tanaguarena, relató que salió de allí "aterrorizada porque los olores a muerto eran demasiado fuertes". "No voy a salir de aquí ni hoy ni mañana", se lamentó, y dijo que se está planteando ir a vivir al extranjero con algún familiar porque "no quiero terminar los años que me quedan en un refugio".El Gobierno de Venezuela ha cifrado en 12.841 las personas que han perdido su vivienda y la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, prometió que antes de que finalice 2026 habrá nuevas viviendas para aquellos que hayan perdido sus hogares. Por su parte, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) cree que hay cerca de 16.000 personas que han debido buscar un lugar alternativo para vivir, y dijo que no todas lo han conseguido y deben permanecer en las calles.Las autoridades venezolanas han pedido a las personas afectadas inscribirse en un sistema online del Gobierno llamado Patria, por el que se entregan ayudas sociales, para resolver "rápidamente" el tema de "habitabilidad" y llevarlos a "hoteles de la ciudad capital para que tengan un sitio donde pernoctar".Será una labor titánica, pues unos 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos, según observaciones satelitales de la NASA.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)“Estoy aquí para que no se lleven nada”La incertidumbre reina entre las personas afectadas. Charles Cordero, de 39 años, explicó desde un refugio con una pierna inmovilizada y una venda en el abdomen por impacto del temblor, que su casa presenta daños, en principio superficiales, y que desconoce cuándo va a poder volver. "No sabemos si vamos a poder regresar allá. Tenemos que esperar, no tenemos información precisa de qué van a hacer con nosotros", comentó.No muy lejos de allí, en la urbanización Playa del Mar, la zona más afectada del municipio de Catia La Mar, José hace guardia delante de su edificio semiderrumbado sentado en una silla. "Estoy aquí para que no se lleven nada. Hay mucho vandalismo sin conciencia", explica este hombre de unos 60 años que se lamenta por haber perdido "treinta años" de su vida con el terremoto. "Todavía no sabemos si podremos volver. Ya han hecho una evaluación, pero quizá tienen que hacer una más después de las fuertes replicas", expresó apesadumbrado. (Lea también: Detenidos cuatro policías en Venezuela por apropiarse de dinero hallado entre escombros)Muchas de esas personas permanecen en estacionamientos, canchas deportivas o precarios campamentos a la intemperie. "Aquí no estaba entrando nada (de ayuda). Desde anoche comenzaron a traernos agua (...). El sol nos está quemando, la mayoría no tiene carpas", relató a la AFP Fátima Berroterán, de 56 años, residente de un condominio de La Guaira que sufrió graves daños. "Nos hacen falta medicamentos. Aquí hay muchas personas discapacitadas, la mayoría de los que viven aquí vienen damnificados de la tragedia de Vargas", añadió la mujer sobre el desastre que dejó miles de muertos en la región en 1999 por gigantescos aludes de lodo y piedra.Muchos de ellos denuncian negligencia de las autoridades, mientras opositores exiliados pidieron el miércoles a Estados Unidos apartar de la reconstrucción al gobierno, al que acusan de corrupto.Decenas de edificios están marcados con la letra D de "deceased" (muerto)El rastreo infructuoso ha dado paso al silencio en zonas de Catia La Mar, balneario del estado costero de La Guaira, corazón de la tragedia que provocaron los sismos de 7,2 y 7,5 el pasado 24 de junio. Decenas de edificios en ruinas están ahora marcados con la letra D de "deceased" (muerto), que indica que el lugar ya fue inspeccionado por los socorristas, según la nomenclatura internacional para estos desastres. (Lea también: Un último abrazo de su hermano la salvó de morir en los terremotos de Venezuela: “Falleció conmigo“)"No se pierde el tiempo en un lugar donde no se espera recuperar personas con vida", dijo a la AFP Javier Rodes, coordinador de un grupo de rescate español. "La gran mayoría" de edificios afectados de La Guaira, a 40 km de Caracas, ya están marcados, agregó.Aunque el gobierno elude referirse a las personas desaparecidas, asegura que el día de los sismos había unos 30.000 ciudadanos en La Guaira, de los cuales 6.461 fueron rescatados y más de 13.000 salieron por sus propios medios o ayudados por familiares y amigos. Del resto, nada se sabe.La frustración invadió el miércoles a un grupo de pobladores de la zona cuando una rescatista estadounidense dijo frente a una montaña de escombros: "No hay señales de vida". Y aunque las posibilidades disminuyen, algunos se aferran al milagroso rescate el martes de un niño de 3 años hallado con vida por socorristas jordanos bajo los escombros de un edificio.Las redes sociales, en tanto, siguen inundadas de fotos de niños, ancianos y parejas, junto con sus nombres, descripción y un número de teléfono para recibir datos.EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANOCOORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL*CON INFORMACIÓN DE AGENCIAS EFE/AFP
Los recientes terremotos que han sacudido a Venezuela han despertado inquietud en las personas sobre la forma correcta de reaccionar ante un movimiento telúrico. En medio de ese panorama, expertos de la Defensa Civil Colombiana aprovecharon las pantallas de Noticias Caracol En Vivo para aclarar dudas, desmentir algunos de los mitos más comunes y explicar cuáles son las acciones que pueden marcar la diferencia durante y después de un sismo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Durante una demostración realizada en la Escuela Internacional de la Defensa Civil, los instructores insistieron en que el primer paso es mantener la calma. Explicaron que una de las reacciones más frecuentes es intentar salir corriendo de inmediato, una decisión que puede aumentar el riesgo de sufrir lesiones."Cuando hay un movimiento telúrico, las personas actúan de una forma equivocada, desesperada, no saben qué hacer porque es lo que pasa con el ser humano. La supervivencia es: ¿qué hago? Correr, salir a hacer cosas que no hay que hacer", explicó el instructor de la Defensa Civil Jaime Moreno.Buscar un espacio seguro es la prioridadLos expertos señalaron que, durante el sismo, lo más importante es ubicarse en un lugar que pueda ofrecer protección frente a un eventual colapso de elementos de la vivienda.En la demostración ambientada en un dormitorio, los instructores mostraron que muebles resistentes, camas, vigas y columnas pueden ayudar a formar lo que denominaron "espacios vitales aislados", que ofrecen mayores posibilidades de protección.Uriel Cardona explicó que una de las posiciones recomendadas es permanecer al lado de una cama en posición fetal para proteger las partes más importantes del cuerpo."Al lado de la cama, en posición fetal, lo que yo hago es proteger todo mi cuerpo. Si llega a caer la estructura, va a caer sobre la cama y sobre este mueble (mesa de noche), lo cual va a proteger mi cabeza y mi tórax, que es la parte vital de mi cuerpo", indicó Uriel Cardona otro de los instructores de la Escuela de Capacitación de la Defensa Civil.Los especialistas también recomendaron identificar previamente dentro de la vivienda cuáles son las columnas y las vigas, ya que constituyen el esqueleto estructural de la construcción y pueden servir como referencia para encontrar zonas más seguras.¿Qué hacer si el sismo ocurre en el baño o la cocina?En ese caso, la recomendación es protegerse dentro del lugar si no es posible evacuar de manera inmediata, especialmente cuando la persona se encuentra en pisos altos de un edificio.Por eso si la persona se encuentra en el baño lo mejor es evitar ubicarse cerca de vidrios u otros objetos que puedan desprenderse. Cubrirse en posición fetal, en la parte más segura del baño, donde hayan posibilidades de formar un espacio vital."Si estoy dentro del baño y estoy en un edificio, no alcanzo a evacuar. Es muy difícil evacuar de un quinto, cuarto u octavo piso. La idea es que si estoy cerca voy al lugar (afuera). De lo contrario, me protegería dentro del lugar donde estoy", explicó Jaime Moreno.En el caso de la cocina, la recomendación también consiste en buscar protección junto a muebles resistentes y alejarse de la estufa o de cualquier fuente de calor o gas.Según explicaron, los movimientos sísmicos pueden provocar derrames o incendios, por lo que permanecer junto a estos elementos representa un riesgo adicional.Además, es importante evitar hacerse cerca de mobiliario que contenga elementos no anclados, como platos, vasos o elementos cortopunzantes como cuchillos.Los mitos más frecuentes Uno de los temas que abordaron los expertos fue la creencia de que los marcos de las puertas siguen siendo el lugar más seguro durante un terremoto.La Defensa Civil aclaró que esa recomendación correspondía a construcciones antiguas, cuyos marcos tenían un nivel de refuerzo diferente al de muchas edificaciones actuales."Las nuevas estructuras no tienen esos refuerzos en los marcos de las puertas, por lo que no es recomendable que las personas se hagan debajo del marco de las puertas", explicó el instructor.En cambio, reiteró que la mejor opción es buscar protección junto a muebles resistentes, columnas o vigas.¿Qué hacer después del movimiento?Una vez termina el primer movimiento sísmico, los expertos recomiendan iniciar la evacuación siempre que las condiciones lo permitan.En edificios, la salida debe hacerse utilizando únicamente las escaleras. "Nunca los ascensores", enfatizó la Defensa Civil.Además, aconsejaron sujetarse del pasamanos durante el descenso y, en caso de presentarse un nuevo movimiento mientras se baja por las escaleras, hacerlo sentado para reducir el riesgo de caídas.Si la persona conduce un vehículo cuando ocurre el sismo, la recomendación es detenerse en un lugar abierto, apagar el motor y permanecer dentro del automóvil, procurando que no existan postes, cables de alta tensión u otras estructuras que puedan desplomarse.En motocicleta, la orientación es detenerse igualmente en un espacio abierto y alejado de posibles riesgos.Kit de emergenciaOtra de las recomendaciones entregadas por la Defensa Civil es preparar con anticipación una maleta de emergencia y mantenerla cerca de la salida de la vivienda.Los silbatos también pueden salvar vidas, por eso es importante mantenerlo cerca a las salidas o habitaciones del hogar.Según los instructores, este equipaje debe contener alimentos no perecederos para aproximadamente dos días, una muda de ropa para cada integrante de la familia, medicamentos de uso habitual, así como los medicamentos y el alimento de las mascotas.También indicaron que esta maleta debe ser lo primero que se tome al evacuar, junto con los documentos importantes (en caso de que se pueda) y las llaves de la vivienda.Finalmente, los expertos insistieron en que la preparación previa, el conocimiento de los espacios seguros del hogar y la calma durante la emergencia son elementos fundamentales para responder de la mejor manera ante un terremoto y reducir los riesgos para todos los integrantes de la familia.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
Son muchos los relatos de ciudadanos venezolanos que fueron rescatados milagrosamente de los escombros tras los dos terremotos de 7,2 y 7,5 que sacudieron al país el pasado 24 de junio. Uno de esos relatos es el de Nathaly Gabriela Pérez, quien contó en Noticias Caracol cómo su hermano murió abrazado a ella, tratándola de proteger.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)La sobreviviente narró que, “cuando pasó el terremoto, mi hermano falleció dándome la vida a mí porque él murió abrazado a mí”.Agregó Nathaly que “lo que viví fue una tragedia y lo que está pasando ahorita Venezuela”. A pesar de eso, la joven mantiene la esperanza de que “todo va a pasar, la vida pasa, la vida continúa. Que no se mortifiquen porque al menos tienen vida y salud”.Nathaly ha escuchado el número de muertos en Venezuela tras los terremotos, que asciende a 2.995, y heridos, que suman 11.267, y envió un mensaje a sus connacionales: “Mi testimonio es para que sigan luchando, no se queden atrás, la vida sigue. Como decía mii hermano, ‘con la frente en alto y de esta vamos a salir’”.Finalmente, Nathaly habló sobre el dolor que vive su mamá tras la pérdida de único hijo varón: “Es una mamá muy guerrera porque, además, me está haciendo mucha fortaleza a mí. Yo sé que ella está derrumbada porque perdió a su bebé y era el único varoncito, pero yo sé que ella está haciendo fuerza para que su hija salga de aquí”.Delcy Rodríguez decreta luto de 7 días en VenezuelaLa presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional a partir de este miércoles a las 18:00 hora local (22:00 GMT), al cumplirse una semana de los dos terremotos que golpearon el norte del país y dejaron más de 2.000 muertos."En homenaje a la memoria de las víctimas, he decidido decretar duelo nacional por siete días, a partir de las 6:00 pm (22:00 GMT) de hoy", expresó la mandataria en un mensaje difundido a través de Telegram.Rodríguez manifestó su solidaridad con las personas afectadas por la tragedia y reiteró el compromiso de su Gobierno de acompañarlas y brindarles protección en este momento de dolor."Venezuela tiene el alma rasgada por las pérdidas humanas causadas por los devastadores terremotos", añadió.Asimismo, la presidenta aseguró que mantiene en sus oraciones a los heridos, los desaparecidos —cuyo número aún no ha sido precisado— y a las comunidades impactadas por la emergencia.Según el balance oficial más reciente, presentado el martes, los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado miércoles han dejado 2.995 fallecidos y al menos 10.571 heridos. Los movimientos telúricos afectaron principalmente al estado La Guaira, ubicado cerca de Caracas.Las autoridades informaron que 80.870 familias han recibido asistencia. En las zonas afectadas operan 3.660 rescatistas internacionales, 148 perros especializados, 49 vehículos de apoyo y 26.121 efectivos venezolanos. Además, 15.467 ciudadanos se han inscrito como voluntarios para participar en las labores de rescate.De acuerdo con una evaluación satelital preliminar elaborada mediante el Análisis Digital Rápido (Rapida) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los daños en viviendas, vehículos, edificios y establecimientos comerciales ascienden a unos 6.700 millones de dólares.En paralelo, un avión procedente de España partió este miércoles hacia Venezuela con alrededor de 50 cooperantes que instalarán un hospital de campaña. La infraestructura estará destinada a reforzar la atención primaria de emergencia, la asistencia psicológica y la realización de procedimientos quirúrgicos y partos.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: MilografiasESTA NOTA TIENE INFORMACIÓN DE LA AGENCIA DE NOTICIAS EFE