La directora del programa Los Informantes, María Elvira Arango, reveló un video sobre la difícil situación legal y de salud de Iván Cano, un joven de 25 años originario de Villavicencio que padece una enfermedad genética degenerativa, donde el colombiano se dirige directamente al mandatario Gustavo Petro desde su lugar de reclusión en Michoacán, México para hacerle una petición. En el material audiovisual, se observa a un Iván Cano visiblemente demacrado, quien utiliza sus pocos minutos de comunicación para enviar un mensaje de auxilio: “Buenas tardes, señor presidente de la República. Me dijo hoy usted con todo el corazón y con toda la verdad, en el cual yo le quiero suplicar a usted señor presidente, que es el único que me puede ayudar en esta situación en la que me encuentro, en el cual estoy acusado injustamente, sin pruebas contundentes, en el cual ya llevo un año aquí en esta prisión”, manifestó el joven desde el centro penitenciario.El clamor de Cano no se limita a su libertad, sino que apela a un deseo humanitario de reencuentro familiar en medio de su deterioro físico. “Yo quiero pedirle por favor que me dé una sola oportunidad para regresar a casa, a mi país, abrazar a mi familia, a mis hermanos, en el cual esta es una situación muy difícil y muy dura para mí. Le ruego de por favor de antemano, ante Dios que me ayude. Tú eres la única persona que me puedes ayudar en esta situación en la que me encuentro”, concluyó en su mensaje dirigido a la Casa de Nariño.El origen de la pesadilla de Iván Cano: una promesa de empleo falsaPara entender cómo un técnico del SENA terminó en una de las cárceles más peligrosas de México, es necesario remitirse a la investigación de las periodistas Natalia Herrera y Beatriz Guillén en el periódico El País, en diciembre de 2025, donde se reveló esta historia. Iván Cano llegó a territorio mexicano atraído por una oferta laboral que parecía la solución a un año de desempleo en Colombia.Una supuesta empresa de paquetería se contactó con él, interesada en su perfil técnico en sistemas informáticos, y financió su traslado desde Villavicencio. Para Iván, este era su primer viaje en avión y su primera salida del país. Sin embargo, lo que debía ser un "trabajo soñado" se transformó en un secuestro apenas aterrizó en Guadalajara, Jalisco.Cano fue interceptado por integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Durante dos semanas, el joven fue sometido a torturas debido a su negativa a realizar ciberataques para la organización criminal. Los captores pretendían que Iván utilizara sus conocimientos técnicos para hackear en favor del cartel, una tarea para la cual, según sus allegados, él ni siquiera poseía el conocimiento especializado requerido.De víctima de trata a presunto criminal de éliteLa situación de Iván Cano tomó un giro aún más contradictorio cuando la Guardia Nacional de México irrumpió en el lugar donde se encontraba retenido. En lugar de ser identificado como una víctima de trata de personas con fines delictivos, las autoridades mexicanas lo presentaron ante la justicia como un peligroso integrante del cartel.Los reportes oficiales de la captura indicaban que Iván era supuestamente un miembro de las 'FEM', una unidad de élite que respondería directamente a Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho'. Las autoridades afirmaron incluso que el joven se había identificado con el alias de 'Guacamaya'. No obstante, su condición física contradice estas acusaciones.Iván padece el síndrome de Marfan, una condición que lo hace medir 1,87 metros y pesar apenas 50 kilos. Debido a esta enfermedad, su fuerza física y su visión son extremadamente limitadas, lo que hace difícil que pueda ser considerado un agente de fuerzas especiales.Su detención se produjo en el marco de los operativos masivos de la estrategia de seguridad de la actual administración mexicana, donde, según la investigación de El Espectador, se han evidenciado fallas operativas que difuminan la línea entre víctimas y victimarios.Las pruebas de inocencia en el caso de Iván Cano en MéxicoLa defensa y la familia de Cano sostienen que el expediente judicial está lleno de inconsistencias. Una de las piezas clave es una denuncia anónima del 20 de mayo de 2025, la cual dio origen al operativo en el rancho donde fue hallado Iván. En dicha denuncia, un hombre de nacionalidad venezolana relató una historia idéntica a la del colombiano: haber sido secuestrado por el CJNG y obligado a trabajar bajo amenaza de muerte.Este testigo clave describió que en el lugar había otras personas indocumentadas secuestradas y que el grupo criminal portaba armas de grado militar. A pesar de que este testimonio respalda la versión de Iván como una víctima de secuestro, la justicia mexicana ha desestimado su relevancia hasta el momento.El deterioro de salud y la angustia familiarDesde Villavicencio, su madre, la señora Rubiela, vive un drama ante el empeoramiento de la salud de su hijo. Según su relató, Iván ahora debe apoyarse en un bastón para caminar y su estado emocional es crítico.En una de las pocas comunicaciones que ha podido sostener con él, Rubiela expresó su dolor según recoge el diario El Espectador: “Ay, sumercé, en la llamada mensual que pudimos hacerle lo vi triste, enfermo. Yo solo pido a Dios que salga libre, él es inocente, no debe nada y temo perderlo si sigue así”.Actualmente, Iván Cano permanece detenido en la cárcel de Morelia, en Michoacán, a la espera de un proceso judicial que analice las pruebas materiales y físicas que, según su defensa, demuestran que nunca fue un victimario, sino una víctima más de las redes de trata y el narcotráfico en México. El video enviado al presidente Petro representa su última esperanza para lograr una intervención diplomática que permita su repatriación o una revisión justa de su caso.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
El 9 de abril de 2024, la vida de la instructora de yoga Valentina Cepeda se apagó en un apartamento de Puerto Colombia, cerca de Barranquilla. Lo que inicialmente se reportó por parte de su pareja, el instructor de Jiu-Jitsu Álvaro Felipe Rivera, de 44 años, como un suicidio, luego se transformó en una acusación formal por feminicidio agravado. La pieza fundamental que permitió a la Fiscalía dar un giro al caso fue, paradójicamente, una fotografía capturada por el mismo sujeto en la escena de los hechos.El escenario del supuesto suicidioAquella mañana, Rivera alertó a los vecinos y a la Policía asegurando que había encontrado a Valentina colgada del columpio que ella utilizaba para sus clases de yoga. Según su relato inicial, tras salir del baño, se encontró con la desgarradora escena: “la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, Dios mío, no Valentina, por favor”.Testigos en el conjunto residencial recordaron el desespero del hombre. Rafael Llanos, trabajador del lugar, relató: “salió un señor gritando desesperado que lo auxiliara, que lo ayudara, que se mató”. Nidia Méndez, una vecina que acudió al auxilio, describió el estado de la joven: “ella tenía los ojos cerrados y los labios morados y él le golpeaba en las mejillas, pero nada, ella no reaccionaba”.Rivera insistió ante las autoridades y medios de comunicación en que Valentina le había manifestado deseos de morir: “llorando e histérica me dice, 'me quiero morir, me quiero morir' y le dije, 'mi vida, no, no digas eso'”.La desconfianza de la familiaPara David Cepeda y Lourdes Rodríguez, padres de Valentina, la versión del suicidio carecía de sentido. Valentina era descrita como una joven llena de energía, dedicada a la espiritualidad y al deporte. Su madre recordó que el yoga era su refugio: “a ella le gustaba mucho la parte espiritual. De hecho, ella se levantaba a las 4 de la mañana a meditar”.La sospecha de los padres se centró de inmediato en el columpio de yoga. Lourdes Rodríguez fue enfática: “cuando él nos dijo que con el columpio de yoga, enseguida dije, 'no... eso es como tan espiritual'. Ella cogía el columpio de yoga era para hacer sus meditaciones”.Un historial de violenciaLa investigación de la familia reveló una relación marcada por el control y la violencia física. A pesar de que Rivera inicialmente se mostró como un hombre maduro y reservado, su comportamiento cambió al mudarse juntos en enero de 2024. Amigas de la víctima denunciaron maltrato psicológico y celos obsesivos debido a la diferencia de edad de 22 años. Según su amiga Camila Sánchez, Rivera la humillaba por el dinero: “es que lo tienes que hacer porque si no aquí no comes”.Más grave aún fue el hallazgo de evidencias de agresiones físicas disfrazadas de entrenamiento deportivo. Doris Cantillo, compañera de Jiu-Jitsu, recordó verle moratones: “¿quién te deja así?”, le preguntó, a lo que Valentina inicialmente respondió que era práctica de su deporte. Sin embargo, en audios enviados a sus amigas, la joven confesó agresiones reales: “en un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó”.Tres días antes de su muerte, el 6 de abril, ocurrió un incidente crítico. Sus padres la encontraron herida en el apartamento. “Mi hija estaba sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio”, relató su mamá. Ese día, Valentina decidió terminar la relaciónLa foto, ¿prueba de la manipulación?La investigación dio un vuelco definitivo cuando la Fiscalía analizó una fotografía que Rivera tomó de Valentina en el columpio antes de, supuestamente, bajarla para auxiliarla. Para los investigadores y la familia, el hecho de que él decidiera tomar una foto en lugar de socorrerla inmediatamente fue un indicio de manipulación de la escena.El equipo de criminalística realizó una reconstrucción científica utilizando topógrafos y expertos en Jiu-Jitsu. Al recrear la escena basada en la fotografía de Rivera, las conclusiones fueron demoledoras: “para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a la que se encontraba”. El análisis físico determinó que, en la posición mostrada en la foto, era “imposible que lograra ahorcarse” y que la joven habría podido reaccionar.Esta prueba se complementó con la ampliación de la necropsia de Medicina Legal en abril de 2025. El dictamen fue claro: no había patrones consistentes con el uso del columpio de yoga. En cambio, se determinó que la causa de muerte fue asfixia mecánica por digitopresión, lo que implica una fuerza manual externa, según explicó el abogado de la familia. Captura y negación de cargosCon estas pruebas, Álvaro Felipe Rivera fue capturado el 4 de enero de 2026 en Santa Marta. Durante la audiencia, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado, señalando que utilizó sus conocimientos superiores en artes marciales para someterla.Al ser consultado por el juez sobre si aceptaba los cargos, Rivera respondió tajantemente: “No”. A pesar de su negativa y de haber jurado previamente sobre una Biblia su inocencia, se encuentra detenido mientras el proceso avanza.Para Lourdes Rodríguez, el dolor persiste, pero hay un alivio en la búsqueda de justicia: “Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo... para mí es un monstruo”.La familia ahora espera una condena ejemplar, mientras el caso de Valentina Cepeda se convierte en un símbolo de la lucha contra la impunidad en feminicidios.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
En el departamento de Córdoba ocurrió una tragedia que conmocionó a los habitantes de Montería. El 21 de agosto de 2023, la pareja de comerciantes Johana Pantoja y John Murillo fue víctima de una emboscada tras salir de una celebración de cumpleaños y aceptar una invitación hacia el corregimiento de Patio Bonito.Lo que en un inicio parecía un asalto en carretera terminó convirtiéndose en un hecho macabro. El Rastro conoció los detalles de este caso.Una invitación que terminó en emboscadaLos hechos ocurrieron luego de que la pareja aceptara una invitación de su amigo y socio, Guillermo Duque, para departir en unas fiestas locales. Alrededor de la 1 de la mañana, decidieron emprender camino de regreso a la capital cordobesa, pero durante el trayecto no solo perdieron el contacto con Guillermo sino que fuero interceptados por tres hombres que se movilizaban en motocicletas.Bajo amenazas de muerte, los delincuentes obligaron a los comerciantes a internarse en una parte boscosa. Los agresores exigieron acceso a sus cuentas bancarias, claves de tarjetas y joyas. Jhoana Pantoja relató que, en medio de la violencia, recibió un impacto que la dejó casi inconsciente: “Yo empecé fue a rezar y decía: 'Mis hijos van a quedar huérfanos’. Entonces, en una de esas un golpe me privó y yo no supe más... Uno de ellos dice: ‘Está muerta’”.Al escuchar esa afirmación, la mujer decidió no moverse para evitar que los atacantes continuaran con la agresión. A pesar de los golpes que recibió, resistió en silencio para salvar su vida.Cuatro horas de tortura y seviciaMientras Jhoana permanecía inmóvil, los delincuentes seguían golpeando a Jhon Murillo, a quien querían extraerle la información financiera. Según las investigaciones de la SIJIN de la Policía de Montería, la pareja fue sometida a actos de extrema crueldad durante aproximadamente cuatro horas. Los peritos encontraron en el lugar que el comerciante fue amarrado con sus propias prendas de vestir.“Estos seguían golpeando a mi esposo para que diera la clave mientras que estaba el otro en el cajero. Él le decía: 'No me la sé'. Él decía número pero como no daban más lo golpeaban”, relató Jhoana.La sobreviviente también describió el comportamiento de los atacantes durante el crimen: “Todos ellos eran risas, golpeaban y se disfrutaban todo lo que estaban haciendo”. Tras creer que ambos habían fallecido, los agresores abandonaron el lugar llevándose pertenencias y documentos, pero dejando la motocicleta de las víctimas en el lugar.Una lucha por sobrevivirA pesar de que intentó ayudar a su esposo herido, Jhoana decidió ponerse algunas de sus prendas y caminar más de un kilómetro a través de la zona boscosa en busca de la vía principal. “Yo dije: 'Dios mándame un ángel que me ayude en todo esto que estoy viviendo' y fue cuando llegó ese señor y fue el que llamó a la ambulancia”, relató.Ambos fueron trasladados a un centro médico. El reporte de ingreso fue contundente sobre la condición en la que ingresó la pareja: “La señora fue agredida en su integridad y nos llega un paciente masculino con un trauma cranocefálico severo más una contusión en el tórax”.A pesar de los esfuerzos médicos y de una intervención quirúrgica de descompresión craneal, Jhon Murillo falleció el 24 de agosto tras permanecer tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos.Videos de seguridad clave en la investigaciónEn el lugar de los hechos, los peritos indicaron que “encontramos prendas de vestir de las víctimas”. No obstante, el avance significativo se logró mediante el rastreo tecnológico. Las autoridades revisaron más de 16 horas de grabaciones de cámaras de seguridad y cajeros automáticos.Un registro fílmico de un cajero automático, captado la madrugada del 21 de agosto a las 2:54 a.m., mostró a un hombre intentando retirar dinero con la tarjeta de la víctima. En las imágenes se observaba al sujeto con una gorra, un reloj negro y laceraciones en su brazo derecho. Jhoana, en diligencia de reconocimiento, identificó plenamente al sospechoso: “El hombre que estaba en el cajero tenía todas las descripciones que yo había dado”, aseguró.Identificación de los responsables mediante redes socialesUn testigo aseguró conocer quiénes estaban detrás del ataque. Gracias a su declaración, las autoridades lograron identificar a tres posibles implicados en el caso.Un dato clave fue la identificación de la pareja sentimental de uno de ellos, Jenny Esmeralda. Su perfil en redes sociales coincidía con la mujer que aparecía en el fondo de pantalla del celular utilizado en el cajero y que también fue captada por las cámaras de seguridad bancarias.Este trabajo de inteligencia descartó la participación de Guillermo Duque, el amigo inicial: “Yo sabía que era el sospechoso número uno... Jhoana sabía que yo no podría hacer eso”, dijo.Captura implicados y sentenciaCon los elementos materiales probatorios y las evidencias físicas recolectadas por la Policía, el 11 de marzo de 2024 el Juzgado Segundo Penal Municipal de Control de Garantías de Montería emitió órdenes de captura contra Luis Miguel Fernández Martínez, Néstor Luis Fernández Martínez y Brian Vargas.Sin embargo, se confirmó que Luis Miguel falleció en un accidente de tránsito en Caucasia antes de ser detenido. Los otros dos implicados fueron capturados en el barrio Villacielo de Montería. Los señalados fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, secuestro agravado, acceso carnal violento y hurto calificado. La pena impuesta fue de 20 años y 8 meses de prisión.Aunque la justicia logró esclarecer el caso y sancionar a los responsables, para Johana y su familia la condena no compensa la magnitud del daño causado. Hoy, el recuerdo de John Murillo sigue presente, mientras ella intenta reconstruir su vida y salir adelante por sus hijos, aferrada a haber sobrevivido para contar lo ocurrido.
La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México informó este sábado que un hombre falleció luego de caer en la sección de palcos en la reapertura del Estadio Azteca.“En la zona de palcos del Estadio Ciudad de México, un aficionado en estado de ebriedad intentó bajar del segundo al primer nivel brincando por la parte externa, lo que provocó que cayera hasta la planta baja, por lo que fue atendido por personal médico, pero perdió la vida”, anunció la Secretaría en su cuenta de ‘X’.El accidente ocurrió previo al inicio del juego amistoso entre las selecciones de México y Portugal que servirá para reabrir el Azteca, también llamado estadio Ciudad de México, que será sede del Mundial que arranca el 11 de junio próximo.Lo que se supone debería ser una fiesta se vio empañada ante el intento de saltar de esta persona entre los niveles externos del estadio para llegar a un nivel inferior.La reapertura del Azteca implicó a numerosos cuerpos de seguridad que cerraron un perímetro de un kilómetro a la redonda del recinto, al que sólo pudieron acceder aficionados con boleto y personal acreditado.Ante las estrictas medidas, las calles cercanas al estadio se notaron apagadas sin las características porras, caras pintadas y efervescencia para un día, se supone, tan esperado.El andar de los hinchas fue lento.Las barreras metálicas colocadas desde metros antes de los torniquetes apagaron los sentidos de los seguidores, más ocupados en no tropezar con los obstáculos que pensar en entonar algún cántico.En la explanada del Azteca las cosas no mejoraron. La gente hizo fila en las contadas opciones de camiones que venden comida rápida, el resto caminó como si recorriera un gran centro comercial, aunque no hay banderas, gorras, camisetas, ni nada que comprar.Dentro, Emilio Azcárraga, directivo del fútbol mexicano, dio la bienvenida a Gianni Infantino, presidente de FIFA, ante tímidos aplausos en la tribuna.Es el nuevo Azteca, que tiene asientos nuevos, un mejor juego de luces y sonido, pero parece extrañar el alma del viejo Azteca y el calor de su afición.
Dayro Moreno no solo sigue dando de qué hablar por sus goles, sino también por su personalidad fuera de la cancha. El delantero de Once Caldas, referente del fútbol colombiano, sorprendió al revelar detalles íntimos de su vida, incluyendo el “regaño” más duro que ha recibido, nada menos que de su hija.Estas declaraciones se dieron en el programa Se dice de mí, de Caracol Televisión, donde el atacante abrió su corazón y recordó lo que sintió al volver a ser tenido en cuenta en la Selección Colombia: “Cuando me llamaron, yo volví 20 años atrás, cuando ya empezaba a jugar fútbol. Nosotros viajamos para Pasto y, en el aeropuerto, todo el mundo… ‘si lo convocaron, si lo convocaron’. Había mucha expectativa”. Esa emoción también se traduce en su rendimiento, pues el goleador dejó claro que la edad no es un límite: “Aquí no juega la cédula, siempre lo demuestro. Uno, con humildad y calladito, se ve mejor para la gente que dice que tengo 40 años. Ahí tienen al cuarentón haciendo goles”.Pero más allá del fútbol, uno de los aspectos que más llama la atención de Dayro es su estilo personal. El propio jugador lo reconoce sin rodeos: “Siempre me ha gustado ser diferente: oler rico, usar ropa distinta, hacerme las uñas… ser excéntrico, ser Dayro Moreno”. Esa forma de ser, sin embargo, no siempre pasa desapercibida en su entorno familiar.Su hija, Salomé Moreno, contó entre risas cómo vive ese lado del delantero y dejó al descubierto una de las escenas más curiosas en casa: “Es una persona que se preocupa mucho por su apariencia, le gusta verse bien. A veces le digo: ‘Papá, ¿no puede salir con ese outfit?’, y él se ríe; a veces me hace caso, otras veces no”.Salomé también destacó el compromiso del jugador consigo mismo: “Mi papá se hace más cosas para cuidarse que nosotras mismas. A veces lo llamo y está arreglándose las uñas o está en la cámara de bronceo o en dermatología”. Además, resaltó el amor que Dayro tiene por su club: “Mi papá ama al Once Caldas, como ama a nosotras, sus hijas”.En la cancha, Dayro mantiene intacta su ambición. “Aquí, donde me quiero retirar, todavía hay Dayro para rato. Lo estoy disfrutando. Quiero darle otra vuelta olímpica a este equipo y a la hinchada”, afirmó. Entre goles, récords y un estilo único, el delantero sigue demostrando que su esencia va mucho más allá del fútbol.
Este sábado 28 de marzo se confirmó que el cuerpo encontrado en una zona boscosa de Jericó, en Antioquia, era el de Eric Gutiérrez, auxiliar de vuelo de American Airlines desparecido en Medellín.El joven de 32 años era de nacionalidad salvadoreña y estadounidense y había sido reportado como desaparecido el 22 de marzo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)La última conversación con sus amigos“El sábado por la tarde-noche me dijo que ya iba a llegar a Medellín, que estaba intentando salir con sus compañeros de vuelo, yo le dije ‘okay, claro’. Yo me fui a dormir y desde ese sábado fue la última conversación que tuve con él,” le contó Ernesto Carranza, amigo de Eric Gutiérrez, a Noticias Caracol.Por su parte, Sharom Gil, también amiga del auxiliar de vuelo, reveló que “la última vez que en la ubicación de su teléfono pudimos verla, ya no nos estaba contestando el teléfono, ni contestaba los mensajes ni las llamadas. Entonces eso sí fue alerta”.Aseguró que “no estaba cerca del hotel donde se estaba quedando”.En uno de los últimos videos de los que se tiene registro del extranjero, fue grabado cantando en un bar un tema que sonaba. Se sabe que habría salido con una de sus amigas a tomarse algo, pero horas después ella apareció sola y desorientada.“Ella está bien en lo que se puede decir. Está angustiada también. Ella también fue víctima de lo que le pasó”, comentó Sharom, aunque aún no se ha establecido qué pudo ocurrir con Eric Gutiérrez y su acompañante. (Lea también: Uno de los hermanos imputados en caso de Diana Ospina es el conductor del taxi que la recogió)La comunidad de Jericó fue la que se percató de la presencia del cuerpo y dio aviso a las autoridades. Fue trasladado a Medicina Legal de Medellín, en donde horas después se confirmó que era el auxiliar de vuelo desaparecido.“Debe haber justicia y justicia pronto, y de eso nosotros nos vamos a encargar. Ayer 27 de marzo fue hallado un cuerpo sin vida en zona rural del corregimiento de Puente Iglesias, con características similares a las de Eric. De inmediato se coordinó su traslado a Medicina Legal en la ciudad de Medellín, y en la mañana de hoy se obtuvieron las huellas dactilares gracias a la articulación con FBI y se cotejaron de manera técnica, y se confirmó infortunadamente su identidad”, detalló Manuel Villa, secretario de Seguridad de Medellín.“Hemos brindado acompañamiento jurídico y psicosocial a su padre Federico, quien se encuentra en la ciudad. Y avanzamos en los trámites para la entrega del cuerpo y su repatriación de la mano de Medicina Legal, también de la embajada, la misma aerolínea, la Fiscalía y la funeraria. Estamos concentrando todos los esfuerzos y todas las capacidades institucionales para esclarecer este caso lo más rápido posible”.Noticias Caracol conoció el acta de defunción del auxiliar de vuelo, donde se confirmó que Eric Gutiérrez no falleció por causas naturales.La Alcaldía de Medellín, junto con la Embajada de Estados Unidos, trabaja para esclarecer las causas de esta muerte y dar con el paradero de los responsables de lo que ahora se investigaría como un crimen.NOTICIAS CARACOL
Sobre las cicatrices de la violencia, Paula Salamanca, una joven artista originaria de Neiva (Huila), siembra tatuajes para sanar heridas. Lleva una década tatuando, pero este mes de la mujer quiso darle a su arte un nuevo sentido, hacer una campaña en la que la tinta se convierta en una forma de resignificar las cicatrices de mujeres que han sido víctimas de maltrato intrafamiliar.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)“Hace mucho tiempo vi que un amigo mexicano estaba haciendo una campaña para regalarle a las mujeres víctimas del cáncer la reconstrucción de sus pezones. Yo le copié y dije: también quiero hacer eso acá en Colombia, porque me pareció una iniciativa muy linda”, comenzó relatando la tatuadora en diálogo para Noticias Caracol. Este año, Salamanca quiso hacer una campaña diferente. “Para las mujeres que han sufrido maltrato intrafamiliar, que han tenido este tipo de heridas en su piel, que han vivido estas situaciones (...) Ir ayudando a medida que pase el tiempo y que la gente vaya dándose cuenta que estoy haciendo esto a más mujeres”, contó la tatuadora, que lanzó una convocatoria en sus redes sociales para las mujeres que quisieran cubrir sus cicatrices.La joven artista cuenta que ha recibido historias muy fuertes y complejas. “Soy una persona muy emocional y sí nos impacta a los tatuadores. Siento como ese impacto emocional de que me puedo poner en tus zapatos”, aseguró. Una joven que vive en Bogotá fue la primera que dio su piel como lienzo para la transformación y resignificación de sus cicatrices. La mujer, por seguridad, decidió no revelar su identidad.Relato de mujer víctima de violencia intrafamiliar“Cuando uno está joven o el primer amor, uno se cree invencible, entonces a uno no le importan las peleas, ni pelearse con otras personas por la pareja que uno ama (...) Uno permite muchas faltas de respeto y una de esas fue la definitiva, la última. Estábamos en moto y comenzamos a pelear, tuvimos una discusión y él de la nada decidió lanzarme, como que se baja mi moto”, relató la víctima de maltrato mientras le realizaban un tatuaje que para cubrir las cicatrices de ese violento episodio.Luego de ese momento que le dejó varias heridas, la mujer abandonó su ciudad natal por miedo a su expareja y se estableció en Bogotá. “Puse la denuncia. De hecho él no respetaba ni siquiera los límites y por miedo a mi integridad estoy viviendo acá (...) Ya es muy tóxico, vivir prácticamente en un pueblo, no poder salir con tus amigas porque se creía dueño de mí”, agregó la mujer. La víctima también contó que sufrió violencia psicológica. “Me ponía a comparar con otras mujeres, me hacía sentir fea y eso me bajó mucho la autoestima. Por eso quiero taparme esa cicatriz, porque me recuerda ese momento que nunca debí permitir”, enfatizó la mujer.La joven víctima de maltrato, con ayuda de Paula Salamanca, escogió un diseño, que como sus otros tatuajes, lleva un significado profundo. Se trata de un jarrón con flores, reparado con la técnica japonesa kintsugi. “Me están reconstruyendo. Cuando me vaya a tomar una foto ya no voy a mirar esa cicatriz, sino que voy a mirar un lindo tatuaje, de un jarrón roto, pero reconstruido con piezas de oro”, explicó. Salamanca dijo que el significado del tatuaje trataba de la transformación: “De darle más valor a las cosas que están rotas. Nos parece muy bonito, tiene unas florecitas. Cada persona es diferente, cada persona quiere algo diferente y cada cicatriz también es diferente”.Dependiendo la cicatriz, la artista considera un acercamiento distinto, ya que la piel sufre cambios y un tatuaje debe ser planeado correctamente. “La piel es muy diferente, recibe muy diferente la tinta. Cuando hay queloide es super complejo. En este caso no tenemos una cicatriz tan difícil de manejar, entonces se nos facilita un poquito, pero siempre hay que tener cuidado. A veces queda muy oscuro o a veces muy clarito, son bastante engañosas, uno tiene que tener mucho cuidado”.Paula Campaña continúa esta campaña para tatuar a las mujeres que han sufrido heridas por causa de la violencia intrafamiliar y que con ayuda del arte resignifiquen lo que han sufrido, pero para elegir a las mujeres que tatúa, pide que haya una denuncia. “La idea de todo esto es apoyar (...) Sí les pido que me den como constancia de que hicieron el respectivo denuncio y que por lo menos salieron de ese ciclo de abuso”. Por su parte, la mujer víctima de violencia que inauguró este espacio, asegura que el dolor de los tatuajes es temporal, pero quedarse en una relación destructiva puede ser definitivo: “Hay otras cosas que duelen más. Estos dolores son físicos y se pasa”.La mujer aconseja a otras personas que pueden estar pasando por lo mismo que ella sufrió y también pide denunciar, agregando que la evidencia es primordial. “Mensajes de texto, videos, audios, testimonio de mis amigas también, porque cómo es posible que tenga una restricción y todavía me sigue acosando”, explicó. Lo que antes fue el recordatorio de un momento violento para su vida, hoy se convierte en una forma de representar la resiliencia, la fortaleza y la transformación.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
En Manaure, La Guajira, fue dada de alta la mujer que, en estado de embarazo, fue víctima de un ataque sicarial mientras se encontraba en su hogar. Mientras tanto, su bebé se encuentra aún bajo cuidados médicos.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias de Colombia y el mundo)En videos de cámaras de seguridad quedó registrado el momento del ataque en contra de la psicóloga del hospital de Uribia. En la grabación se observa cuando un hombre la atacó con un arma de fuego.Eli Meriño Palacio, esposo de la mujer embarazada atacada, habló con Noticias Caracol y mencionó que “temo por la seguridad, la seguridad de mi señora, de mis hermanos, de mi madre. Confío en Dios en que de esta salimos”.Sobre las razones que pudieron motivar el ataque, Meriño dijo: “No sé por qué, en realidad. Mi madre, mi familia, somo bien criados. No somos gente de problemas”.La mujer de 27 años, quien tenía ocho meses de embarazo, resultó con graves heridas en el cuero y estuvo a punto de perder a su hija.En el hospital de Maicao, a la víctima la atendieron de urgencia y le realizaron la cirugía para poder tener a su hija sana y salva.“Las condiciones de las pacientes son satisfactorias. Estamos hablando de madre e hija. Hicimos una cirugía de salvataje y una cirugía de tórax con la que logramos recuperar la vida de esta paciente que llegó a la clínica”, mencionó Said Torrado, subgerente científico de la clínica Maicao.Video de mujer embarazada atacada en La Guajira fue publicado en redes de alcalde de ManaureLas investigaciones de las autoridades tomaron otro rumbo cuando en el perfil oficial de Instagram del alcalde de Manaure se publicó un video íntimo en el que se hacían fuertes señalamientos contra la víctima del atentado.A través de un comunicado, la Alcaldía de Manaure se pronunció y alegó que el perfil del mandatario local había sido hackeado. Sin embargo, el esposo de la mujer atacada señaló que frente a este tema podría tomar acciones legales.Por su parte, Eliane Vizcaíno, personera de Uribia, dijo que “la difusión de material que afecte la intimidad de cualquier tipo de persona es igual de condenable. Reiteramos nuestro compromiso con tomar las medidas legales que correspondan, en el menor tiempo posible, para garantizar la justicia, la verdad y los derechos fundamentales de la víctima y su bebé”.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias