Publicidad

Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
Ahora no
Activar

Publicidad

Cabezote sección COLOMBIA Noticias Caracol 2025 DK

Tatuajes para sanar las cicatrices del alma que deja la violencia de género

Una joven tatuadora de Neiva lanzó una campaña para ayudar a sanar las heridas que sufren las mujeres por la violencia intrafamiliar. Con su trabajo, una cicatriz se puede convertir en una obra de arte, un remedio para los dolores del alma.

Thumbnail

Sobre las cicatrices de la violencia, Paula Salamanca, una joven artista originaria de Neiva (Huila), siembra tatuajes para sanar heridas. Lleva una década tatuando, pero este mes de la mujer quiso darle a su arte un nuevo sentido, hacer una campaña en la que la tinta se convierta en una forma de resignificar las cicatrices de mujeres que han sido víctimas de maltrato intrafamiliar.

“Hace mucho tiempo vi que un amigo mexicano estaba haciendo una campaña para regalarle a las mujeres víctimas del cáncer la reconstrucción de sus pezones. Yo le copié y dije: también quiero hacer eso acá en Colombia, porque me pareció una iniciativa muy linda”, comenzó relatando la tatuadora en diálogo para Noticias Caracol. Este año, Salamanca quiso hacer una campaña diferente. “Para las mujeres que han sufrido maltrato intrafamiliar, que han tenido este tipo de heridas en su piel, que han vivido estas situaciones (...) Ir ayudando a medida que pase el tiempo y que la gente vaya dándose cuenta que estoy haciendo esto a más mujeres”, contó la tatuadora, que lanzó una convocatoria en sus redes sociales para las mujeres que quisieran cubrir sus cicatrices.

Síganos en nuestro WhatsApp Channel, para recibir las noticias de mayor interés

La joven artista cuenta que ha recibido historias muy fuertes y complejas. “Soy una persona muy emocional y sí nos impacta a los tatuadores. Siento como ese impacto emocional de que me puedo poner en tus zapatos”, aseguró. Una joven que vive en Bogotá fue la primera que dio su piel como lienzo para la transformación y resignificación de sus cicatrices. La mujer, por seguridad, decidió no revelar su identidad.

Relato de mujer víctima de violencia intrafamiliar

“Cuando uno está joven o el primer amor, uno se cree invencible, entonces a uno no le importan las peleas, ni pelearse con otras personas por la pareja que uno ama (...) Uno permite muchas faltas de respeto y una de esas fue la definitiva, la última. Estábamos en moto y comenzamos a pelear, tuvimos una discusión y él de la nada decidió lanzarme, como que se baja mi moto”, relató la víctima de maltrato mientras le realizaban un tatuaje que para cubrir las cicatrices de ese violento episodio.

Luego de ese momento que le dejó varias heridas, la mujer abandonó su ciudad natal por miedo a su expareja y se estableció en Bogotá. “Puse la denuncia. De hecho él no respetaba ni siquiera los límites y por miedo a mi integridad estoy viviendo acá (...) Ya es muy tóxico, vivir prácticamente en un pueblo, no poder salir con tus amigas porque se creía dueño de mí”, agregó la mujer. La víctima también contó que sufrió violencia psicológica. “Me ponía a comparar con otras mujeres, me hacía sentir fea y eso me bajó mucho la autoestima. Por eso quiero taparme esa cicatriz, porque me recuerda ese momento que nunca debí permitir”, enfatizó la mujer.

La joven víctima de maltrato, con ayuda de Paula Salamanca, escogió un diseño, que como sus otros tatuajes, lleva un significado profundo. Se trata de un jarrón con flores, reparado con la técnica japonesa kintsugi. “Me están reconstruyendo. Cuando me vaya a tomar una foto ya no voy a mirar esa cicatriz, sino que voy a mirar un lindo tatuaje, de un jarrón roto, pero reconstruido con piezas de oro”, explicó. Salamanca dijo que el significado del tatuaje trataba de la transformación: “De darle más valor a las cosas que están rotas. Nos parece muy bonito, tiene unas florecitas. Cada persona es diferente, cada persona quiere algo diferente y cada cicatriz también es diferente”.

Dependiendo la cicatriz, la artista considera un acercamiento distinto, ya que la piel sufre cambios y un tatuaje debe ser planeado correctamente. “La piel es muy diferente, recibe muy diferente la tinta. Cuando hay queloide es super complejo. En este caso no tenemos una cicatriz tan difícil de manejar, entonces se nos facilita un poquito, pero siempre hay que tener cuidado. A veces queda muy oscuro o a veces muy clarito, son bastante engañosas, uno tiene que tener mucho cuidado”.

Publicidad

Paula Campaña continúa esta campaña para tatuar a las mujeres que han sufrido heridas por causa de la violencia intrafamiliar y que con ayuda del arte resignifiquen lo que han sufrido, pero para elegir a las mujeres que tatúa, pide que haya una denuncia. “La idea de todo esto es apoyar (...) Sí les pido que me den como constancia de que hicieron el respectivo denuncio y que por lo menos salieron de ese ciclo de abuso”. Por su parte, la mujer víctima de violencia que inauguró este espacio, asegura que el dolor de los tatuajes es temporal, pero quedarse en una relación destructiva puede ser definitivo: “Hay otras cosas que duelen más. Estos dolores son físicos y se pasa”.

La mujer aconseja a otras personas que pueden estar pasando por lo mismo que ella sufrió y también pide denunciar, agregando que la evidencia es primordial. “Mensajes de texto, videos, audios, testimonio de mis amigas también, porque cómo es posible que tenga una restricción y todavía me sigue acosando”, explicó. Lo que antes fue el recordatorio de un momento violento para su vida, hoy se convierte en una forma de representar la resiliencia, la fortaleza y la transformación.

Publicidad

MATEO MEDINA ESCOBAR
NOTICIAS CARACOL

Publicidad

Publicidad

Publicidad