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Noticias Caracol SÉPTIMO DÍA Prueba clave en caso de Valentina Cepeda: su pareja le tomó foto asegurando que se había suicidado

Prueba clave en caso de Valentina Cepeda: su pareja le tomó foto asegurando que se había suicidado

La muerte de la joven de 22 años fue reportada como un suicidio, pero las dudas de sus padres llevaron a reabrir el caso para que investigaran un feminicidio, del que responsabilizaron a su pareja: "es un monstruo". Él no aceptó cargos.

Una lucha por la verdad

El 9 de abril de 2024, la vida de la instructora de yoga Valentina Cepeda se apagó en un apartamento de Puerto Colombia, cerca de Barranquilla. Lo que inicialmente se reportó por parte de su pareja, el instructor de Jiu-Jitsu Álvaro Felipe Rivera, de 44 años, como un suicidio, luego se transformó en una acusación formal por feminicidio agravado. La pieza fundamental que permitió a la Fiscalía dar un giro al caso fue, paradójicamente, una fotografía capturada por el mismo sujeto en la escena de los hechos.

El escenario del supuesto suicidio

Aquella mañana, Rivera alertó a los vecinos y a la Policía asegurando que había encontrado a Valentina colgada del columpio que ella utilizaba para sus clases de yoga. Según su relato inicial, tras salir del baño, se encontró con la desgarradora escena: “la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, Dios mío, no Valentina, por favor”.

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Testigos en el conjunto residencial recordaron el desespero del hombre. Rafael Llanos, trabajador del lugar, relató: “salió un señor gritando desesperado que lo auxiliara, que lo ayudara, que se mató”. Nidia Méndez, una vecina que acudió al auxilio, describió el estado de la joven: “ella tenía los ojos cerrados y los labios morados y él le golpeaba en las mejillas, pero nada, ella no reaccionaba”.

Rivera insistió ante las autoridades y medios de comunicación en que Valentina le había manifestado deseos de morir: “llorando e histérica me dice, 'me quiero morir, me quiero morir' y le dije, 'mi vida, no, no digas eso'”.

La desconfianza de la familia

Para David Cepeda y Lourdes Rodríguez, padres de Valentina, la versión del suicidio carecía de sentido. Valentina era descrita como una joven llena de energía, dedicada a la espiritualidad y al deporte. Su madre recordó que el yoga era su refugio: “a ella le gustaba mucho la parte espiritual. De hecho, ella se levantaba a las 4 de la mañana a meditar”.

La sospecha de los padres se centró de inmediato en el columpio de yoga. Lourdes Rodríguez fue enfática: “cuando él nos dijo que con el columpio de yoga, enseguida dije, 'no... eso es como tan espiritual'. Ella cogía el columpio de yoga era para hacer sus meditaciones”.

Un historial de violencia

La investigación de la familia reveló una relación marcada por el control y la violencia física. A pesar de que Rivera inicialmente se mostró como un hombre maduro y reservado, su comportamiento cambió al mudarse juntos en enero de 2024. Amigas de la víctima denunciaron maltrato psicológico y celos obsesivos debido a la diferencia de edad de 22 años. Según su amiga Camila Sánchez, Rivera la humillaba por el dinero: “es que lo tienes que hacer porque si no aquí no comes”.

Más grave aún fue el hallazgo de evidencias de agresiones físicas disfrazadas de entrenamiento deportivo. Doris Cantillo, compañera de Jiu-Jitsu, recordó verle moratones: “¿quién te deja así?”, le preguntó, a lo que Valentina inicialmente respondió que era práctica de su deporte. Sin embargo, en audios enviados a sus amigas, la joven confesó agresiones reales: “en un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó”.

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Tres días antes de su muerte, el 6 de abril, ocurrió un incidente crítico. Sus padres la encontraron herida en el apartamento. “Mi hija estaba sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio”, relató su mamá. Ese día, Valentina decidió terminar la relación

La foto, ¿prueba de la manipulación?

La investigación dio un vuelco definitivo cuando la Fiscalía analizó una fotografía que Rivera tomó de Valentina en el columpio antes de, supuestamente, bajarla para auxiliarla. Para los investigadores y la familia, el hecho de que él decidiera tomar una foto en lugar de socorrerla inmediatamente fue un indicio de manipulación de la escena.

El equipo de criminalística realizó una reconstrucción científica utilizando topógrafos y expertos en Jiu-Jitsu. Al recrear la escena basada en la fotografía de Rivera, las conclusiones fueron demoledoras: “para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a la que se encontraba”. El análisis físico determinó que, en la posición mostrada en la foto, era “imposible que lograra ahorcarse” y que la joven habría podido reaccionar.

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Esta prueba se complementó con la ampliación de la necropsia de Medicina Legal en abril de 2025. El dictamen fue claro: no había patrones consistentes con el uso del columpio de yoga. En cambio, se determinó que la causa de muerte fue asfixia mecánica por digitopresión, lo que implica una fuerza manual externa, según explicó el abogado de la familia.

Captura y negación de cargos

Con estas pruebas, Álvaro Felipe Rivera fue capturado el 4 de enero de 2026 en Santa Marta. Durante la audiencia, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado, señalando que utilizó sus conocimientos superiores en artes marciales para someterla.

Al ser consultado por el juez sobre si aceptaba los cargos, Rivera respondió tajantemente: “No”. A pesar de su negativa y de haber jurado previamente sobre una Biblia su inocencia, se encuentra detenido mientras el proceso avanza.

Para Lourdes Rodríguez, el dolor persiste, pero hay un alivio en la búsqueda de justicia: “Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo... para mí es un monstruo”.

La familia ahora espera una condena ejemplar, mientras el caso de Valentina Cepeda se convierte en un símbolo de la lucha contra la impunidad en feminicidios.

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*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.

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