La directora del programa Los Informantes, María Elvira Arango, reveló un video sobre la difícil situación legal y de salud de Iván Cano, un joven de 25 años originario de Villavicencio que padece una enfermedad genética degenerativa, donde el colombiano se dirige directamente al mandatario Gustavo Petro desde su lugar de reclusión en Michoacán, México para hacerle una petición.
En el material audiovisual, se observa a un Iván Cano visiblemente demacrado, quien utiliza sus pocos minutos de comunicación para enviar un mensaje de auxilio: “Buenas tardes, señor presidente de la República. Me dijo hoy usted con todo el corazón y con toda la verdad, en el cual yo le quiero suplicar a usted señor presidente, que es el único que me puede ayudar en esta situación en la que me encuentro, en el cual estoy acusado injustamente, sin pruebas contundentes, en el cual ya llevo un año aquí en esta prisión”, manifestó el joven desde el centro penitenciario.
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El clamor de Cano no se limita a su libertad, sino que apela a un deseo humanitario de reencuentro familiar en medio de su deterioro físico. “Yo quiero pedirle por favor que me dé una sola oportunidad para regresar a casa, a mi país, abrazar a mi familia, a mis hermanos, en el cual esta es una situación muy difícil y muy dura para mí. Le ruego de por favor de antemano, ante Dios que me ayude. Tú eres la única persona que me puedes ayudar en esta situación en la que me encuentro”, concluyó en su mensaje dirigido a la Casa de Nariño.
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El origen de la pesadilla de Iván Cano: una promesa de empleo falsa
Para entender cómo un técnico del SENA terminó en una de las cárceles más peligrosas de México, es necesario remitirse a la investigación de las periodistas Natalia Herrera y Beatriz Guillén en el periódico El País, en diciembre de 2025, donde se reveló esta historia. Iván Cano llegó a territorio mexicano atraído por una oferta laboral que parecía la solución a un año de desempleo en Colombia.
Una supuesta empresa de paquetería se contactó con él, interesada en su perfil técnico en sistemas informáticos, y financió su traslado desde Villavicencio. Para Iván, este era su primer viaje en avión y su primera salida del país. Sin embargo, lo que debía ser un "trabajo soñado" se transformó en un secuestro apenas aterrizó en Guadalajara, Jalisco.
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Cano fue interceptado por integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Durante dos semanas, el joven fue sometido a torturas debido a su negativa a realizar ciberataques para la organización criminal. Los captores pretendían que Iván utilizara sus conocimientos técnicos para hackear en favor del cartel, una tarea para la cual, según sus allegados, él ni siquiera poseía el conocimiento especializado requerido.
De víctima de trata a presunto criminal de élite
La situación de Iván Cano tomó un giro aún más contradictorio cuando la Guardia Nacional de México irrumpió en el lugar donde se encontraba retenido. En lugar de ser identificado como una víctima de trata de personas con fines delictivos, las autoridades mexicanas lo presentaron ante la justicia como un peligroso integrante del cartel.
Los reportes oficiales de la captura indicaban que Iván era supuestamente un miembro de las 'FEM', una unidad de élite que respondería directamente a Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho'. Las autoridades afirmaron incluso que el joven se había identificado con el alias de 'Guacamaya'. No obstante, su condición física contradice estas acusaciones.
Iván padece el síndrome de Marfan, una condición que lo hace medir 1,87 metros y pesar apenas 50 kilos. Debido a esta enfermedad, su fuerza física y su visión son extremadamente limitadas, lo que hace difícil que pueda ser considerado un agente de fuerzas especiales.
Su detención se produjo en el marco de los operativos masivos de la estrategia de seguridad de la actual administración mexicana, donde, según la investigación de El Espectador, se han evidenciado fallas operativas que difuminan la línea entre víctimas y victimarios.
Las pruebas de inocencia en el caso de Iván Cano en México
La defensa y la familia de Cano sostienen que el expediente judicial está lleno de inconsistencias. Una de las piezas clave es una denuncia anónima del 20 de mayo de 2025, la cual dio origen al operativo en el rancho donde fue hallado Iván. En dicha denuncia, un hombre de nacionalidad venezolana relató una historia idéntica a la del colombiano: haber sido secuestrado por el CJNG y obligado a trabajar bajo amenaza de muerte.
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Este testigo clave describió que en el lugar había otras personas indocumentadas secuestradas y que el grupo criminal portaba armas de grado militar. A pesar de que este testimonio respalda la versión de Iván como una víctima de secuestro, la justicia mexicana ha desestimado su relevancia hasta el momento.
El deterioro de salud y la angustia familiar
Desde Villavicencio, su madre, la señora Rubiela, vive un drama ante el empeoramiento de la salud de su hijo. Según su relató, Iván ahora debe apoyarse en un bastón para caminar y su estado emocional es crítico.
En una de las pocas comunicaciones que ha podido sostener con él, Rubiela expresó su dolor según recoge el diario El Espectador: “Ay, sumercé, en la llamada mensual que pudimos hacerle lo vi triste, enfermo. Yo solo pido a Dios que salga libre, él es inocente, no debe nada y temo perderlo si sigue así”.
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Actualmente, Iván Cano permanece detenido en la cárcel de Morelia, en Michoacán, a la espera de un proceso judicial que analice las pruebas materiales y físicas que, según su defensa, demuestran que nunca fue un victimario, sino una víctima más de las redes de trata y el narcotráfico en México. El video enviado al presidente Petro representa su última esperanza para lograr una intervención diplomática que permita su repatriación o una revisión justa de su caso.
*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.