En un operativo llevado a cabo en Medellín, las autoridades capturaron a nueve personas acusadas de formar una red de corrupción que mezclaba a la fuerza pública con el crimen organizado. Entre los detenidos hay cinco policías en servicio activo y cuatro personas que trabajarían para la estructura delictiva conocida como ‘La Oficina’.
Dentro de los cuatro civiles detenidos resalta alias ‘Gordo’, a quien los investigadores señalan como coordinador del grupo delincuencial organizado Cotranal.. Según los reportes de inteligencia, este hombre llevaba cerca de 15 años moviéndose en el mundo del crimen al servicio de esta organización en el Valle de Aburrá.
La captura de estas nueve personas no fue al azar; responde a un trabajo coordinado entre la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación para frenar a las bandas ilegales y las conexiones que tenían dentro de las instituciones.
¿Cómo funcionaba el negocio de los sobornos?
Los agentes involucrados presuntamente usaban su autoridad para suspender los controles de vigilancia que debían realizar en los barrios asignados. De este modo, al no realizar las inspecciones en sus cuadrantes, facilitaban que las estructuras delictivas comercializaran y distribuyeran estupefacientes.
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A cambio de suspender la vigilancia y avisar sobre posibles controles, los uniformados recibían un pago fijo mensual que iba entre los $3 y $4 millones de pesos por cada zona bajo su cuidado. De acuerdo con las investigaciones, los pagos eran entregados por los coordinadores de la estructura criminal a cambio de favorecer la comercialización de drogas y la continuidad de sus operaciones.
Ante la gravedad de estos hechos, el secretario de Seguridad y Convivencia de Medellín, Manuel Villa Mejía, señaló: “La integridad policial no se negocia y quien pretenda utilizar el uniforme para favorecer al crimen tendrá que responder ante la justicia. Medellín no va a permitir que estructuras criminales compren funcionarios, territorios ni tranquilidad”.
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¿De qué estaciones eran los policías detenidos?
El entramado de corrupción no estaba concentrado en un solo punto, sino que salpicaba a varias sedes policiales de la ciudad y sus alrededores. Las investigaciones permitieron establecer que entre los capturados hay patrulleros que estaban asignados a la estación de Policía del barrio Manrique y a la del barrio Doce de Octubre, ubicadas en el nororiente y noroccidente de Medellín.
Además, entre los detenidos figura un uniformado adscrito a la estación del municipio vecino de Bello y otro más que laboraba en la Dirección de Educación Policial de la Policía Nacional. Los equipos de inteligencia mantienen abiertas las indagaciones para verificar si estos agentes también filtraban información reservada sobre operativos futuros o si existen otros policías involucrados en estos barrios.
La estrategia contra el crimen organizado en Medellín
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Desde la Alcaldía de Medellín se recalcó que la lucha contra el crimen organizado no solo consiste en perseguir a quienes venden las sustancias en las esquinas, sino también en quitarle el dinero a las bandas y cerrarles las puertas que intentan abrir dentro de las instituciones públicas.
El secretario Manuel Villa Mejía reiteró que para recuperar el control de los territorios es indispensable: “Este resultado demuestra que el control territorial también significa depurar las instituciones y cerrar cualquier puerta que el crimen pretenda utilizar para avanzar. La delincuencia debe tener claro que Medellín seguirá golpeando sus estructuras, sus rentas y también a quienes, desde cualquier posición, pretendan facilitarles el camino”, dijo.
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¿En qué va el proceso ante la justicia?
Luego de que los agentes de inteligencia hicieron efectivas las capturas en distintos puntos del Valle de Aburrá, los nueve procesados pasaron de inmediato a manos de la Fiscalía General de la Nación. Allí enfrentan las audiencias donde se legalizan sus detenciones y se decide si se les envía a la cárcel como medida de aseguramiento.
Los delitos por los cuales deberán responder son tres: cohecho propio, cohecho por dar u ofrecer y concierto para delinquir. Entre tanto, las autoridades continúan rastreando más pistas para desmantelar del todo esta red.