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Diana Troncoso, que estuvo 30 horas bajo escombros en Cali: su celular fue su prueba de vida

En entrevista con Noticias Caracol un mes después del terremoto de magnitud 7,4, la mujer que se convirtió en un símbolo de esperanza contó cómo fueron las horas en las que luchó por su vida.

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La historia de Diana Troncoso (31 años) le dio esperanza al país en un momento desolador. En medio de la catástrofe que se vivió el 10 de agosto cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió a Colombia, ella, oriunda de Cali, fue uno de los rostros de los 364 sobrevivientes que fueron rescatados. Diana, biomédica de profesión, pasó más de 30 horas bajo los escombros del edificio donde vivía, que se vino abajo ese lunes en la mañana. En entrevista con Noticias Caracol, este jueves contó los momentos de incertidumbre que vivió y cómo la oración y su teléfono celular fueron claves para lo que ella denomina como "un renacer, una segunda oportunidad".

Diana hoy siguen bajo observación médica. Una vez fue resctada entre los escombros de un edificio de cuatro pisos que colapsó en el barrio Torres del Limonar, tuvieron que intervenirla quirúrgicamente por las esquirlas que quedaron en su cuerpo de los escombros que la aprisionaron durante más de 30 horas. Según cuentan los presentes en el punto, mientras llegaban los equipos de rescate para sacarla del concreto, la vieron rezando el rosario bajo los escombros.

El rescate de Troncoso comenzó hacia las cinco de la tarde del lunes, cuando el rescatista voluntario Santiago Aguirre, de 25 años, se internó entre los restos de la estructura y escuchó ruidos que indicaban que había una persona atrapada. Según David Vargas, rescatista voluntario de la ciudad, Diana estaba atrapada por los pies y golpeaba un armario para llamar la atención de quienes trabajaban en la zona luego del terremoto. Desde ese momento, los equipos de rescate trabajaron durante toda la noche para abrirse paso entre los escombros y llegar hasta ella. En esas tareas participaron bomberos de Cali y Bogotá, que se relevaron durante la operación.

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Los bomberos de Bogotá trabajaron durante la noche y hacia las seis de la mañana fueron relevados por unidades de Cali, que continuaron las labores de rescate. La noticia llevó alivio a los familiares de Diana, quienes habían logrado salir del edificio, pero presenciaron su colapso. Este rescate se convirtió así en uno de los momentos de esperanza en medio de las operaciones que continúan en Cali para localizar a las personas desaparecidas o atrapadas entre los escombros tras el terremoto.

Para Troncoso, la fecha del terremoto marcó un hito definitivo en su existencia: “Ese 10 de agosto representa un renacer, una segunda oportunidad de vida que me dio Dios y espero honrar a cada una de esas personas que estuvo ahí con esta nueva oportunidad”, contó en Noticias Caracol. Durante las prolongadas horas en la oscuridad, mantener el contacto verbal con sus padres fue determinante para no rendirse. Al escuchar a su familia a través de las ruinas, sintió la serenidad necesaria para resistir: “Fue una calma... sabiendo que era yo solamente la que estaba ahí bajo los escombros fue la fortaleza que tuve para poder continuar durante esas 30 horas y fue mi motor para seguir con vida”.

La atención por parte de los rescatistas se logró facilitar gracias a una abertura cerca de una puerta y al uso de su teléfono móvil. Aunque el dispositivo no contaba con señal para realizar llamadas, la linterna permaneció encendida como guía visual hasta agotarse la batería. Cuando los socorristas lograron acceder hasta ella, les entregó el teléfono pidiéndoles. “Por favor llévenle a mis papás esta señal de vida”.

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A través del acceso habilitado, los socorristas procedieron a canalizarla e hidratarla. En medio de la incertidumbre sobre el paso del tiempo, Diana mantenía una constante oración: “Le decía a Dios: ‘Dame la oportunidad de ver nuevamente la luz del sol’", afirmó esta mujer, que hoy agradece estar con vida pese a la pérdida de su apartamento en Torres de Limonar, enseres familiares y el paradero de su mascota. “Lo material se consigue pero cuesta bastante conseguirlo... teníamos una armonía y un equilibrio en la familia que ya es volver a construirlo en un nuevo lugar”.

Hoy su mensaje es un testimonio de esperanza. Troncoso señala que ahora asume la rutina diaria a un ritmo distinto, priorizando el presente y manteniendo la fe. Dirigiéndose a otras víctimas y sobrevivientes de la emergencia, afirmó: “Les digo que miren más allá de lo malo que puede representar este momento... se apoyen de un sueño que tengan un propósito y luchen por ello”.

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