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Ramón Jesurún
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Ramón Jesurún, nuevo presidente de la Federación Colombiana de Fútbol
El dirigente, quien venía siendo hace un par de semanas el Presidente encargado de la FCF, fue ratificado este lunes en la reunión del Comité Ejecutivo.
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Ramón Jesurún aseguró que José Pékerman seguirá como técnico de Colombia
También dejó claro que los clubes del fútbol colombiano tendrán que escoger al nuevo presidente de Dimayor, en caso de que él sea ratificado como máximo dirigente de Colfútbol.
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Ramón Jesurún dice no tener conocimiento de vínculos entre Bedoya y escándalo FIFA
El actual encargado de la Federación aseguró que sólo los presidentes son los representantes y los únicos en tener acercamientos internacionales. Además, dijo que Pékerman seguirá como técnico.
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Esto fue lo que dijo Ramón Jesurún sobre la remodelación del Murillo Toro
El máximo escenario deportivo de los tolimenses tiene como fecha oficial de entrega el 31 de octubre y albergará la inauguración de los Juegos Nacionales 2015.
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Ramón Jesurún habló de la remodelación del estadio Manuel Murillo Toro de Ibagué
El máximo escenario deportivo de los tolimenses tiene como fecha oficial de entrega el 31 de octubre y albergará la inauguración de los Juegos Nacionales 2015.
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“No hay nada más allá que una reunión social con el doctor Jesurún”: Sangiovanni
El Presidente del América desmintió que sus guardaespaldas hayan evitado que lo fotografiaran, ya que no tiene. También habló de la importancia que tiene el equipo ‘escarlata’ de ascender.
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Presidente del Pereira le envía a la Dimayor carta que busca vetar jugadores
Álvaro de Jesús López, máximo dirigente del equipo pereirano, le informa a la Dimayor sobre la renuncia de ocho jugadores y le pide que les anuncie a los demás clubes para que no los contraten.
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Yhonny Ramírez: la batalla legal que puede cambiar la historia de nuestro fútbol
Es curioso, pero el documento emitido en un Juzgado de Bogotá (el 13 civil municipal, para ser más exactos), uno más de los miles que se generan en este caótico sistema judicial nuestro, puede cambiar para siempre la historia del fútbol colombiano (VEA ACÁ LA SENTENCIA). El juez respectivo falló una tutela interpuesta por Yhonny Ramírez en contra de la Federación Colombia de Fútbol y la Dimayor, y dictaminó que ningún tribunal privado (en este caso la Comisión del Estatuto del Jugador de la Federación), puede decidir sobre el futuro laboral de un futbolista. Por supuesto, falta el recurso de apelación de Bedoya, Jesurún y compañía, pero lo que está pasando significa, palabras más, palabras menos, que ningún club en Colombia (y mucho menos la Dimayor) podrán volver a 'matonear' a los jugadores con sus contratos leoninos o vetos. Se está dictando jurisprudencia; gente: se está haciendo historia. El tema, sin embargo, es absolutamente complejo aún. En la Federación no pueden permitir que los futbolistas se pongan a reclamar sus derechos laborales porque eso significaría tener que pagarles lo que es y no por debajo de la mesa, tener que aceptar que renuncien cuando los clubes les deben plata (que en muchos casos es casi siempre), estar obligados a responderles por su seguridad social (increíblemente aún sigue sin pasar en muchísimos clubes)... mejor dicho, si esta Tutela finalmente prospera, los clubes miembros de Dimayor van a terminar siendo empresas serias y responsables con sus empleados, lo que nunca ha sido una de las cualidades de la Federación Colombiana de Fútbol, en donde tienen clarísimo el negocio (vean los anunciantes de la Selección, los multimillonarios contratos de televisación y patrocinio de la Liga y el Torneo), pero no son precisamente dados a que los protagonistas del show tengan beneficios (léase: el negocio es suyo). "Si uno pagara seguridad social por lo que se gana un futbolista en Colombia no habría club que sobreviviera; eso sólo lo hacen los ricos como Cali, Junior, Nacional o Millos", me dijo una vez el gerente deportivo de un club que, off the record, me aceptó que en ese equipo en el que trabaja, uno chico, por cierto, pagan pensión y EPS por el salario mínimo aunque un jugador se pueda ganar 20 veces eso. Eso es fraude, hasta donde sé, y los futbolistas se habían prestado para hacerlo hasta el momento, pues a ellos lo que les interesaba es que les pagaran su sueldo y sólo cuando están retirados, jodidos y con una pensión de dos pesos se dan cuenta de la "tumbada" que les pegaron y que se pegaron a sí mismos. Pero eso está cambiando. Y claro, a la Federación no le gusta pues ahora los clubes se están viendo cada vez más apretados por tener que pagar por un ítem que antes parecía voluntario. Ahora, este fallo a favor de Yhonny es importantísimo, porque la Federación, para evitar precisamente que este caso dictara jurisprudencia, había decretado que la Comisión del Estatuto del Jugador tenía competencia para dirimir la disputa entre el jugador y Boyacá Chicó, una batalla legal que empezó con la renuncia del futbolista. Repasemos, porque el cuento es enredado: 1. Ramírez presentó su renuncia al contrato que tenía con los ajedrezados alegando justa causa y firmó uno con Millonarios, equipo al que había sido prestado por Chicó, para este 2013. 2. En Chicó alegaron (aún lo hacen) que la renuncia no era válida y que el jugador tiene contrato vigente hasta diciembre de este año. Primero trataron de vetarlo para este semestre, pero la dirigencia de Millonarios se enfrentó con varios de sus colegas en una polémica asamblea de Dimayor en la que se ventiló que algunos dirigentes trataban a los futbolistas de "prostitutas" (una de las frases del año, para mi). 3. Ante el evidente veto y el lío legal que significaba la doble contratación, el futbolista interpuso y ganó una tutela por el libre derecho al trabajo que obligó a la Federación a darle el aval para jugar con el azul, como lo está haciendo hasta el momento. 4. El club de Pimentel le exigió una compensación al volante de $500 millones y a Millos de $100 millones, y ahí fue cuando la Federación dictaminó que ellos, con su Comisión del Estatuto del Jugador, podían decretar si el jugador tenía que pagarle o no a Chicó. Ahí llegó la tutela que acaba de ganar Yhonny y que demuestra varias cosas. La primera y más importante, que es evidente que a los dirigentes del fútbol en Colombia lo último que les interesa es la legalidad. Es decir, supongamos que usted trabaja en la Fábrica Tapita y un día renuncia, algo que constitucionalmente puede hacer cualquier colombiano. Entonces, la Corporación X en la que Fábrica Tapita es socia decide que usted tiene que pagarle una indemnización a esa empresa así, sin que la justicia lo determine, sólo porque usted trabaja en la Corporación X... ¿ve lo absurdo del tema? Traslade ese ejemplo al fútbol y es el día a día de los futbolistas colombianos, que deben cumplir las reglas no escritas de la Dimayor y sus clubes aunque estas violen las leyes de la República. Este absurdo, además, tiene un punto delicioso: Jorge Iván Palacio, presidente de la Corte Constitucional, el hombre que más tiene que saber de leyes en este país, hace parte de la Comisión Disciplinaria de la Dimayor en una jugada maestra de Bedoya y compañía, que se aseguraban así, con su presencia, que nadie se arriesgara a ponerles una tutela ya que la última instancia para fallar tutelas en este país es, precisamente, la Corte que su hombre de confianza preside... insisto, delicioso. Sin embargo, el Juez 13 le dio la razón a un futbolista, así como otros juzgados en otras ciudades del país de a pocos se van dando cuenta de que, por más que la Federación tenga en su banca al presidente de la Corte Constitucional, no hay derecho a pasarse por la faja las leyes laborales así de fácil. Lo que pasó es histórico y desde ya les aviso que esperen retaliaciones de todo tipo contra Ramírez y los que están con él (Millos, Acolfutpro y algunos periodistas; otros son de nómina). Y ojo, esperen contraataque... la Federación no va perder la pelea legal más importante de su historia así de fácil. PD. ¿Nadie se ha preguntado por qué Coldeportes, que es el ente que debe regular a la Federación y sus secciones Dimayor y Difútbol, no hace nada a pesar del exceso de 'Dimayoradas'? La Procuraduría sí, por fin, y ya llamó a descargos a Andrés Botero, al que le ha salido todo bien con los Olímpicos y los otros deportistas, pero al que los favores políticos tienen demasiado comprometido en el tema del fútbol... En Twitter: @PinoCalad
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Ramón Jesurún habló sobre la posible renuncia de Millonarios a dos de sus títulos
El presidente de la Dimayor espera reunirse con los directivos de los azules para conocer la propuesta y entrar a analizar qué se debería hacer en ese caso.
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Dimayoradas: las colombianadas de nuestro fútbol
A todos nos han llegado esos correos electrónicos que muestran un inodoro instalado en una sala, una moto que lleva un colchón (o una cabra o una familia de seis), un french poodle de uña rosada, gafa amarilla y vestido de tutú... son las famosas "colombianadas", esas pendejadas que "sólo" pasan en nuestro pintoresco país. Pues bien, desde este blog propongo que instauremos un nuevo término: Dimayorada. Definámosla de una vez al estilo diccionario: "Dimayorada: dícese de esa situación increíble, ridícula o absurda que sucede en el fútbol profesional colombiano". Y claro, es término con historia. No olvidemos que esta es la patria chica de los triangulares, hexagonales, cuadrangulares, nonagonales y demás figuras geométricas que impliquen más partidos y por ende más recaudación de taquilla. Es más, en Colombia se organizó un triangular fantasma entre Bucaramanga (recién descendido), Unión Magdalena y Cúcuta (ambos en la B) para definir arbitrariamente los dos equipos que completarían la lista de 18 del campeonato del 2002, y hace poco tuvimos una Superliga que enfrentó en julio de 2012 a los campeones del 2011... eso, señoras y señores, es una Dimayorada. Hay Dimayoradas chistosas, como que el árbitro Fernando Cárdenas arrancara el segundo tiempo de Quindío vs. Junior cuando el arquero del local no estaba en el campo (el ¡ay jueputa! que le salió del alma cuando se dio cuenta debería ser video oficial de la Comisión Arbitral), y hay Dimayoradas infames, como cuando castigaron al Pasto quitándole los puntos de un partido que terminó mandándolo a la B, y luego se demoraron dos años en volver a castigar a alguien así (por cierto, esos castigos "ejemplarizantes", como el del racismo, siempre son para el Pasto... a la fecha el "negro marica" sigue gritándose en los estadios y no han castigado a nadie más). La Dimayorada clásica, por supuesto, es la capacidad que tiene la entidad que dirige Ramón Jesurún de volverse un ocho con el reglamento que ellos mismos escribieron. El ejemplo más patético fue el año pasado, cuando dejó el Quindío vs. Nacional sin puntos (es decir, los dos perdieron (?)) y en Chicó vs. Junior la visita se llevó una unidad pero el anfitrión se quedó en blanco. Esta Dimayorada, por supuesto, tiene una variante: la de jugar a ser avión, la leguleyada, y en esto la Dimayor tiene PhD. Recordemos que por reglamento los clubes que no tengan o tengan suspendido su reconocimiento deportivo no pueden participar en el campeonato, y gracias a la mediocridad de Coldeportes hemos tenido equipos sancionados ¡durante sus vacaciones! (Valiente castigo...). Este fin de semana que pasó, por ejemplo, vivimos el epítome de esta Dimayorada: Llaneros FC no pudo jugar en la B porque no tiene reconocimiento deportivo. Lo absurdo es que sí jugó las dos primeras fechas del Torneo Postobón: ¡nadie se había dado cuenta de que estaba jugando con el reconocimiento de Academia, lo que no es válido pues es otro equipo! Lo peor es que no pasa nada: la Dimayor con sus Dimayoradas sigue intocable, tranquila, pues a los hinchas se les olvida el circo cuando su equipo gana, y al gobierno sólo le interesa amenazar al fútbol cuando el tema se sale de madre para luego no hacer nada. El poder de la pelota es tal, que admite todo tipo de permisividades legales. Por eso el narcotráfico entró de lleno a la organización de nuestro balompié hace más de 30 años y por eso esta es la hora en que legalmente nadie sabe quiénes son los verdaderos dueños de varios equipos de primera y segunda división. Es que en últimas, todos hacemos parte de la Dimayorada... Discutámoslo en Twitter: @PinoCalad