John Jairo y su hermano fueron entregados por su madre biológica a una mujer que terminó criándolos, educándolos y queriéndolos como si fueran suyos. Sin embargo, cuando ella murió nada de lo que tenían lo podían heredar, según la justicia, porque no compartían la misma sangre. En Los Informantes, conozca la historia del primer fallo que reconoce los derechos de lo que se llama en Colombia un hijo de crianza.
John Jairo Marín Martínez, de 45 años, cuenta que su madre biológica decidió entregarlos a doña María Riquilda Plazas Montañés al ver “su situación tan difícil, de falta de dinero, falta de protección, porque tras la muerte de mi padre ella queda desprotegida completamente”. Entonces, María les dio estudio, cariño, protección y cuidado durante 37 años, los tres formaron una familia.
Ella no tenía hijos y tampoco se había casado, pero vivieron durante años en Boyacá, donde tenía una finca con ovejas, ganado, matas sembradas y una tierra polvorosa, árida, de donde brotaba arena. Mamá María, como la llamaban, murió hace 5 años cuando la pandemia sacudió al planeta, dejando un vacío en sus hijos de crianza, pero también una batalla legal por la herencia.
“Uno puede alegar hijos de crianza. Le dan un término de 5 años para poder demostrar que hay un vínculo de familia, que hay cariño, que hay protección, que hay cuidados. En mi caso fueron 37 años de convivencia con mi mamá, era más que suficiente”, cuenta John Jairo, al revelar en detalle todos los testimonios, fotos y hasta certificados de colegio que tuvo que recopilar para que un juez fallara a su favor. En primera y segunda instancia no le dieron la razón.
Desafortunadamente, mientras esperaban decisiones de la justicia y aún lloraban a su mamá de crianza, su hermano murió en un accidente de tránsito y John Jairo Marín tuvo que enfrentar el doble duelo, pero la espera al fin cobró frutos. Cinco años después, al fin le notificaron que la Corte Suprema de Justicia falló a su favor.
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“Para mí se hizo justicia. Fue una convivencia, lo que realmente es una familia de verdad, donde hay amor, donde hay cariño, cuidado, respeto”, revela aliviado.
Un fallo sin precedentes
El magistrado Fernando Jiménez Valderrama fue el encargado de sentar jurisprudencia en este caso. “Nosotros tenemos una riqueza natural, pero también humana muy importante en el país y una gran diversidad de formas sociales. Un poco la ley intenta ajustarse, digamos, a esa dinámica de nuevas formas familiares”, subrayó.
Y es que el fallo que reconoció a John Jairo, un hombre campesino y minero, sus derechos es contundente: “A pesar de que sobrevive la madre biológica, el demandante tiene derecho a ser declarado hijo de crianza de María Riquilda Plaza, puesto que ella lo acogió y protegió desde niño”.
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Entre tanto, la madre biológica de John Jairo vive muy cerca, también Boyacá, y se ven de vez en cuando.