Sofía Loera atiende la entrevista desde la morgue de Pariata, en La Guaira, mientras espera junto a su familia para recibir el cuerpo de su hermana Antonella después de una serie de trámites. Antonella es el nombre detrás de un número, una cifra que cada vez va en aumento en el registro de víctimas fatales de los terremotos que sufrió Venezuela. Sus parientes y ella vivían en un edificio de un sector conocido como Los Corales. Una vez iniciaron los sismos, lo que conocían como su hogar se tornó en una escena de pesadilla.
“Al principio se sintió como un temblor leve, pero a los tres segundos todo se derrumbó”, relató Sofía a Noticias Caracol.
Ante los ojos de su familia, todo en la vivienda se estaba cayendo. Lo último que recuerda Sofía es decirle a su papá que estaba temblando. De ahí en adelante los recuerdos son difusos porque una pared cayó sobre ella. Cuando volvió a tener conciencia, sintió golpes en el cuello y la espalda, pero cayó en un espacio en el que pudo tomar a su perro, escarbar para salir y rescatar a su mamá. Recuerda cómo su padre le insistía en que saliera y la animaba: “Tú puedes”, le repetía. Una vez fuera, pudo pedir ayuda para su mamá, aunque el primero que logró salir por sus propios medios fue su papá. Pero faltaba su hermana. “No respondía, respiraba suavemente, sentíamos a los dos perros, pero nos faltaba uno. Por más que la llamábamos, ella no respondía”, relata.
En horas de la madrugada, Sofía tuvo que ir y volver porque debía recibir atención médica de urgencia. Mientras ella hacía esos trayectos, los vecinos de alguna manera intentaron retirar el objeto que estaba sobre su hermana Antonella: una nevera que cayó sobre ella y la otra mascota. “Aunque ella está intacta, lamentablemente no sobrevivió”.
“He llorado tanto que ya no tengo más lágrimas, ha sido muy fuerte. El dolor físico no supera el dolor del alma y el corazón de saber que tu hermana ya no está contigo. Pero la vida sigue, tengo que ser un apoyo (...) somos muy afortunados de haber salido vivos los tres”, dijo Sofía en una situación que hoy comparten cientos de ciudadanos que se enfrentan a las desoladoras e inesperadas pérdidas que trajo este desastre natural sin precedentes en la historia reciente del país.
Se estima que en La Guaira, zona que ya ha sido declarada como el epicentro de mayor devastación por el doblete sísmico, hay al menos 172 personas atrapadas y más de 3.000 damnificados tras el colapso estructural de aproximadamente 100 edificios en la franja costera.
María Paula Rodríguez Rozo
NOTICIAS CARACOL
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