En el departamento de Córdoba ocurrió una tragedia que conmocionó a los habitantes de Montería. El 21 de agosto de 2023, la pareja de comerciantes Johana Pantoja y John Murillo fue víctima de una emboscada tras salir de una celebración de cumpleaños y aceptar una invitación hacia el corregimiento de Patio Bonito.Lo que en un inicio parecía un asalto en carretera terminó convirtiéndose en un hecho macabro. El Rastro conoció los detalles de este caso.Una invitación que terminó en emboscadaLos hechos ocurrieron luego de que la pareja aceptara una invitación de su amigo y socio, Guillermo Duque, para departir en unas fiestas locales. Alrededor de la 1 de la mañana, decidieron emprender camino de regreso a la capital cordobesa, pero durante el trayecto no solo perdieron el contacto con Guillermo sino que fuero interceptados por tres hombres que se movilizaban en motocicletas.Bajo amenazas de muerte, los delincuentes obligaron a los comerciantes a internarse en una parte boscosa. Los agresores exigieron acceso a sus cuentas bancarias, claves de tarjetas y joyas. Jhoana Pantoja relató que, en medio de la violencia, recibió un impacto que la dejó casi inconsciente: “Yo empecé fue a rezar y decía: 'Mis hijos van a quedar huérfanos’. Entonces, en una de esas un golpe me privó y yo no supe más... Uno de ellos dice: ‘Está muerta’”.Al escuchar esa afirmación, la mujer decidió no moverse para evitar que los atacantes continuaran con la agresión. A pesar de los golpes que recibió, resistió en silencio para salvar su vida.Cuatro horas de tortura y seviciaMientras Jhoana permanecía inmóvil, los delincuentes seguían golpeando a Jhon Murillo, a quien querían extraerle la información financiera. Según las investigaciones de la SIJIN de la Policía de Montería, la pareja fue sometida a actos de extrema crueldad durante aproximadamente cuatro horas. Los peritos encontraron en el lugar que el comerciante fue amarrado con sus propias prendas de vestir.“Estos seguían golpeando a mi esposo para que diera la clave mientras que estaba el otro en el cajero. Él le decía: 'No me la sé'. Él decía número pero como no daban más lo golpeaban”, relató Jhoana.La sobreviviente también describió el comportamiento de los atacantes durante el crimen: “Todos ellos eran risas, golpeaban y se disfrutaban todo lo que estaban haciendo”. Tras creer que ambos habían fallecido, los agresores abandonaron el lugar llevándose pertenencias y documentos, pero dejando la motocicleta de las víctimas en el lugar.Una lucha por sobrevivirA pesar de que intentó ayudar a su esposo herido, Jhoana decidió ponerse algunas de sus prendas y caminar más de un kilómetro a través de la zona boscosa en busca de la vía principal. “Yo dije: 'Dios mándame un ángel que me ayude en todo esto que estoy viviendo' y fue cuando llegó ese señor y fue el que llamó a la ambulancia”, relató.Ambos fueron trasladados a un centro médico. El reporte de ingreso fue contundente sobre la condición en la que ingresó la pareja: “La señora fue agredida en su integridad y nos llega un paciente masculino con un trauma cranocefálico severo más una contusión en el tórax”.A pesar de los esfuerzos médicos y de una intervención quirúrgica de descompresión craneal, Jhon Murillo falleció el 24 de agosto tras permanecer tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos.Videos de seguridad clave en la investigaciónEn el lugar de los hechos, los peritos indicaron que “encontramos prendas de vestir de las víctimas”. No obstante, el avance significativo se logró mediante el rastreo tecnológico. Las autoridades revisaron más de 16 horas de grabaciones de cámaras de seguridad y cajeros automáticos.Un registro fílmico de un cajero automático, captado la madrugada del 21 de agosto a las 2:54 a.m., mostró a un hombre intentando retirar dinero con la tarjeta de la víctima. En las imágenes se observaba al sujeto con una gorra, un reloj negro y laceraciones en su brazo derecho. Jhoana, en diligencia de reconocimiento, identificó plenamente al sospechoso: “El hombre que estaba en el cajero tenía todas las descripciones que yo había dado”, aseguró.Identificación de los responsables mediante redes socialesUn testigo aseguró conocer quiénes estaban detrás del ataque. Gracias a su declaración, las autoridades lograron identificar a tres posibles implicados en el caso.Un dato clave fue la identificación de la pareja sentimental de uno de ellos, Jenny Esmeralda. Su perfil en redes sociales coincidía con la mujer que aparecía en el fondo de pantalla del celular utilizado en el cajero y que también fue captada por las cámaras de seguridad bancarias.Este trabajo de inteligencia descartó la participación de Guillermo Duque, el amigo inicial: “Yo sabía que era el sospechoso número uno... Jhoana sabía que yo no podría hacer eso”, dijo.Captura implicados y sentenciaCon los elementos materiales probatorios y las evidencias físicas recolectadas por la Policía, el 11 de marzo de 2024 el Juzgado Segundo Penal Municipal de Control de Garantías de Montería emitió órdenes de captura contra Luis Miguel Fernández Martínez, Néstor Luis Fernández Martínez y Brian Vargas.Sin embargo, se confirmó que Luis Miguel falleció en un accidente de tránsito en Caucasia antes de ser detenido. Los otros dos implicados fueron capturados en el barrio Villacielo de Montería. Los señalados fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, secuestro agravado, acceso carnal violento y hurto calificado. La pena impuesta fue de 20 años y 8 meses de prisión.Aunque la justicia logró esclarecer el caso y sancionar a los responsables, para Johana y su familia la condena no compensa la magnitud del daño causado. Hoy, el recuerdo de John Murillo sigue presente, mientras ella intenta reconstruir su vida y salir adelante por sus hijos, aferrada a haber sobrevivido para contar lo ocurrido.
La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La mañana del 9 de abril de 2024, en un apartamento de Puerto Colombia, la vida de Valentina Cepeda Rodríguez, una instructora de yoga de 22 años, llegó a su fin. Su pareja, Álvaro Felipe Rivera Ramírez, un instructor de artes marciales de 44 años, fue quien dio aviso a las autoridades y vecinos sobre el hallazgo del cuerpo. Según su relato inicial, la joven se habría quitado la vida utilizando un columpio de tela que empleaba para sus prácticas de yoga. Dos años después el caso dio un giro inesperado. Séptimo Día investigó.Días después del suceso, Rivera ofreció una entrevista a medios locales en la que describió el momento del hallazgo con estas palabras: "y ahí ya la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, 'Dios mío, no Valentina, por favor'". Allí, el hombre defendió su inocencia con un acto que impactó a los presentes. El periodista Sergio García relató que Rivera "trajo una Biblia, me pidió mirar a los ojos a una mujer del cuerpo periodístico, se la arrodilló y le dijo: 'Te juro ante esta Biblia y ante Dios que yo no maté a Valentina'".A pesar de su testimonio y de que algunos vecinos lo vieron alterado y nervioso intentando auxiliar a la joven en el apartamento, la familia de Valentina rechazó desde el primer momento la posibilidad de un suicidio. David Cepeda, padre de la víctima, fue tajante al señalar que conocía muy bien la disciplina y el estado emocional de su hija, quien según él no presentaba un perfil suicida.Antecedentes de presunta violencia y el "Jiujitsu matrimonial"La investigación de la Fiscalía, impulsada por las denuncias de los padres de Valentina, empezó a indagar la intimidad de la pareja. Valentina y Álvaro se conocieron en el mundo del Jiujitsu, una disciplina donde él era experto. Sin embargo, lo que parecía una pasión compartida por el deporte se habría convertido, según testimonios de amigas de la joven, en una relación marcada por el control.Allegados de la joven relataron en Séptimo Día que Rivera al parecer ejercía una vigilancia constante sobre ella. Camila Sánchez, amiga cercana, afirmó que el hombre era "como la sombra de ella, pendiente qué decía, de qué hablaba". Además de los presuntos maltratos psicológicos y comparaciones despectivas sobre su físico, surgieron pruebas de diversos comportamientos inapropiados.En audios recuperados de su teléfono, Valentina narró episodios que ella denominaba "Jiujitsu matrimonial". En una de esas grabaciones se le escucha decir: "En un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó y me dio tanta rabia... y le dije que nunca más me vuelva a tocar".Solo tres días antes de su muerte, el 6 de abril de 2024, sus padres la encontraron sangrando tras una supuesta pelea: "mi hija estaba aquí sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio", relataron.La reconstrucción científica de la escena donde murió Valentina CepedaTras meses de lo que la familia consideró un avance lento en la justicia, un nuevo equipo de la Fiscalía retomó el caso con un enfoque técnico. Utilizando topógrafos y expertos, se realizó una reconstrucción en el apartamento de Puerto Colombia para verificar si lo descrito por Rivera era posible.El punto de partida fue una fotografía que el mismo sospechoso le tomó al cuerpo de Valentina antes de bajarlo del columpio. Los peritos recrearon la escena con personas de la misma contextura de la joven y concluyeron que la altura del columpio no permitía el ahorcamiento.El informe técnico de la Fiscalía fue claro: "Para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a el que se encontraba". Según los investigadores, en la posición en la que se encontraba el cuerpo, Valentina habría podido reaccionar físicamente, lo que llevó a la Fiscalía a sospechar de una escena manipulada para encubrir un crimen.Esta hipótesis se vio reforzada por el dictamen de Medicina Legal en abril de 2025. Los médicos forenses determinaron que la causa del deceso no coincidía con la presión que ejercería un columpio de yoga, sino con una asfixia mecánica por digitopresión. El abogado de la familia, Davis Flores, explicó que "la causa de la muerte de Valentina es la dígitopresión que se generó en su cuello", lo que sugeriría una estrangulación manual.Con estas pruebas, la Fiscalía estructuró su teoría del caso bajo la premisa de que "Valentina Cepeda Rodríguez muere por una acción feminicida encubierta como suicidio".Captura, imputación y un proceso judicial en cursoEl 4 de enero de 2026, 20 meses después del fallecimiento de la joven, Álvaro Felipe Rivera fue capturado por la policía en Santa Marta. Al día siguiente, durante la audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado. Aunque Rivera no aceptó cargos, el fiscal insistió en las pruebas que demostrarían por qué se trató de un feminicidio.Lourdes Rodríguez, madre de Valentina, expresó su dolor tras la audiencia de captura, refiriéndose al procesado de forma contundente: "Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo como si no... para mí es un monstruo". Por ahora, Rivera permanece bajo custodia mientras el proceso penal avanza hacia sus etapas finales.
El 14 de diciembre de 2025, a las 2:30 de la mañana, la tranquilidad de la vía que conduce al municipio de Remedios, en el departamento de Antioquia, se rompió definitivamente. Un bus de la empresa Precoltur, que transportaba a 35 jóvenes recién graduados del Liceo Antioqueño tras su viaje de promoción en las playas de Tolú, se precipitó por un acantilado de más de 60 metros de profundidad.En este siniestro vial, que equivale a la caída desde un edificio de 15 pisos, perdieron la vida 17 personas, incluyendo a 16 estudiantes y al conductor del vehículo. Los Informantes conoció el testimonio de un sobreviviente.El accidente que convirtió una celebración en horrorPara David Rúa Vallejo, uno de los sobrevivientes, la tragedia comenzó mientras dormía. El impacto inicial lo sorprendió durmiendo, y transformó lo que era una celebración de grado en una lucha inmediata por vivir. "Sentía golpes por todo mi cuerpo, en la espalda, en el pie, la cabeza, manos. Pero ninguno de esos golpes que yo recuerde fue con algo duro. Ninguno. Todos fueron, creería yo, y supongo yo, contra las sillas, porque no fue ninguno duro como contra un metal, una lata, nada", relató el joven sobre el momento en que el vehículo rodaba hacia el fondo del barranco.Una vez que el movimiento terminó, el silencio se apoderó del lugar, interrumpido únicamente por el sonido de de la tierra cayendo sobre los restos del bus.Al abrir los ojos, David se encontró atrapado en una estructura deformada. "Y estoy como en una posición como recostado y encima mío hay como una lata encima", explicó Rúa al describir su ubicación exacta tras el accidente.En medio de la oscuridad absoluta, una pequeña abertura se convirtió en su única conexión con el exterior: "Miro para todos lados, oscuridad total. Pero, ¿qué alcanzó a ver? Una rendija que da hacia el cielo y el cielo sí se alcanza a ver un poco más claro".Un sobreviviente escaló el abismo para pedir ayuda tras accidenteTras lograr salir por la rendija del bus, David dimensionó la gravedad de lo ocurrido al observar las luces de los vehículos que transitaban por la carretera, muchos metros más arriba. A pesar del estado de shock y la oscuridad, el instinto de ayudar a sus compañeros se impuso sobre el miedo a una posible explosión del vehículo."Fue como algo que me vino a la mente, al cuerpo, no sé, como verme a mí en ese estado en el que me podía mover y al ver y escuchar los gritos de mis demás compañeros y todo eso, tengo que actuar. O sea, yo no me puedo quedar quieto. Yo no puedo dejar que todos mis compañeros de pronto queden mal y yo estando bien, pudiendo ayudar, no. Me enfoqué en ir por los que están gritando", relató David sobre su decisión de buscar ayuda. Con un solo zapato y utilizando la linterna de un celular con la pantalla rota, comenzó el ascenso por la empinada montaña.David describe el ascenso como una experiencia guiada por la necesidad de auxilio: "Yo solo tenía un zapato nada más. No me acuerdo quizás cuál era. Y empiezo a subir. Siento que fue también ayuda de Dios y el instinto del ser humano de supervivencia que me guió". Tras aproximadamente una hora de esfuerzo físico, logró alcanzar la vía principal, donde detuvo una tractomula para contactar a los servicios de emergencia.El drama de los heridos que luchaban por sobrevivirMientras David escalaba, en el fondo del abismo se vivían escenas de profundo dolor. Ana Isabel Pulgarín, otra de las sobrevivientes, despertó atrapada entre los restos del bus con heridas de gravedad. Su testimonio refleja la violencia del impacto y la fortuna de haber quedado en un espacio que evitó daños mayores en su columna."A mí me atravesó algo completamente que me tiró los dientes hacia atrás y alcanzó a frenar antes de seguir derecho. El pie también yo tenía todo el músculo desgarrado y alcanzó también a frenar antes de, no sé, partirme el hueso", explicó Pulgarín sobre sus lesiones.Además, recordó la angustia de los minutos posteriores al choque: "Empiezo a escuchar quejidos, gritos, auxilio, ayúdenme, me duele. Gritos desgarradores y de todos los que yo escuchaba no sabían dónde estaban".David Rúa, antes de iniciar su ascenso, también intentó localizar a quienes pedían ayuda, pero la falta de visibilidad se lo impidió. "Gente que me decía, 'Rúa, ayúdeme' y yo, '¿dónde estás? ¿Dónde estás?' No las veía. No las veía. Yo hacía con la linterna, pero no se veía nada. Y ya con ese celular que tenía, yo dije, 'Tengo que actuar.' En ese momento yo alumbro hacia el suelo para dar un paso y me doy cuenta de que hay una persona fatal".Irregularidades mecánicas y lo que señala la investigación oficialLa tragedia ha puesto bajo la lupa las condiciones técnicas del vehículo de la empresa Precoltur. Según las fuentes, antes de iniciar el viaje de regreso desde Tolú, ya se habían reportado fallas evidentes. El aire acondicionado no funcionaba correctamente y los estudiantes notaron intervenciones mecánicas en el hotel antes de partir."En ese momento yo vi más que todo fue la batería del bus, que la sacaron, el aire acondicionado, pues todo el mundo se dio cuenta de que no estaba funcionando de una manera correcta. Y decían que pues había una que otra falla mecánica más no sé cuál específicamente", recordó David sobre la espera de más de una hora antes de iniciar el trayecto final.La Superintendencia de Transporte inició una investigación formal que arrojó hallazgos alarmantes sobre el estado del bus. De acuerdo con los reportes preliminares, el vehículo presentaba deficiencias críticas en su revisión tecnomecánica. Se encontró preliminarmente fallas gravísimas en la revisión tecnomecánica del bus en el que viajaban los estudiantes. No tenía cinturones en algunas sillas, tampoco salidas de emergencia, llantas lisas y fallas en los frenos. Como consecuencia, se suspendieron las actividades de la empresa y del centro de inspección encargado.Los jóvenes que sobrevivieron a la tragedia en AntioquiaPara quienes lograron salir con vida, el impacto psicológico es tan profundo como las heridas físicas. David y Ana Isabel perdieron a amigos cercanos como Daniel, Sara y Carolina. David recuerda con especial nitidez el momento en que, días antes del accidente, leyó una carta de su familia durante una celebración en Santa Fe de Antioquia: "Eran nuestras familias diciéndonos que haga de su vida su vida, no piense en los demás, en el que dirán, en los miedos, porque tiene que afrontarla. Y era un mensaje tan bonito que a muchos se le corrieron las lágrimas".Hoy, David Rúa busca honrar la memoria de sus compañeros enfocándose en su futuro. Trabaja activamente para cumplir su sueño de estudiar aviación y unirse a la Fuerza Aeroespacial de Colombia. Su perspectiva sobre la vida ha cambiado radicalmente tras la dolorosa experiencia. "Desde ese momento yo dije, 'Yo no puedo dar las cosas para mañana porque el mañana nunca está asegurado. Siempre aprovechen lo que tienen hoy, porque hay gente que desearía estar en la posición en la que usted está'", señaló el sobreviviente.
En un hospital de Bogotá permanece Andrés Madrigal, el ciclista de 41 años que fue arrollado por el conductor de una camioneta en un hecho que hoy es materia de investigación y que ha generado indignación. Mientras avanza el proceso judicial, su familia pide justicia y cuestiona que el presunto responsable se encuentre en libertad.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)De acuerdo con el reporte conocido a través de Noticias Caracol, el caso ocurrió el pasado sábado en la capital del país y quedó registrado en videos que han circulado en redes sociales. En las imágenes se observa el momento en que el vehículo de color negro embiste al ciclista, lo que ha sido interpretado por la víctima como una acción intencional.El estado de salud de Madrigal es delicado. Aunque inicialmente se habló de tres intervenciones quirúrgicas, posteriormente se confirmó que serán cinco los procedimientos a los que deberá ser sometido. El hombre ya fue intervenido en una ocasión, pero aún enfrenta un largo proceso médico debido a las múltiples fracturas que presenta. Según el informe, sufrió lesiones en la cadera, el fémur, la tibia, el peroné y el tobillo.Desde la clínica, el propio afectado entregó su versión de los hechos, insistiendo en la gravedad de lo ocurrido y en la necesidad de que el caso no quede impune. “Una persona de esas no puede tener pase para nada ni para manejar un triciclo. Entonces, que agilicen el proceso para judicializar a la persona y que se haga justicia”, expresó.El ciclista también relató cómo se habrían dado los momentos previos al atropello. Según su testimonio, se movilizaba junto a otros dos ciclistas por una vía de doble sentido cuando el conductor de la camioneta habría cometido una imprudencia. “El señor, por pasarse el semáforo, por ganarle a los otros carros, se va al carril donde nosotros veníamos”, afirmó.De acuerdo con su versión, tras un cruce de palabras, según él "groserías", la situación escaló rápidamente. “Cuando llegó al paso de la subestación del ferrocarril, se devuelve a confrontarnos”, señaló. En medio del intento por evadir al vehículo, sus compañeros lograron subirse al andén, mientras él intentaba hacer lo mismo.Sin embargo, asegura que el conductor continuó la persecución. “Cuando yo me bajo de la andén a subirme al otro, ahí entonces que él me echa el carro por encima”, relató. Para Madrigal, lo ocurrido no se trató de un accidente. “Donde se ve en el video no es echarme el carro, sino como un intento de homicidio lo que quiso hacer conmigo”, afirmó, insistiendo en que el comportamiento del conductor representó un riesgo no solo para él, sino para cualquier persona que estuviera en la vía.El caso ha sido calificado por la víctima como una tentativa de homicidio, teniendo en cuenta que, según su relato, el conductor no se detuvo a verificar su estado de salud tras el impacto.Por su parte, su hermano, Miguel Morales, ha asumido la vocería de la familia y confirmó que el presunto responsable fue detenido inicialmente, pero posteriormente quedó en libertad mientras avanzan las investigaciones. “La persona lo arrolló, se dio a la fuga… afortunadamente lo cogieron, lo llevaron al CAI y lo trajeron hasta la clínica, pero en este momento se encuentra en libertad”, explicó.Morales también indicó que el conductor habría argumentado que el vehículo no estaba a su nombre y que lo había adquirido recientemente, lo que complicaría el proceso inicial. Frente a este panorama, la familia anunció que iniciará acciones legales. “Vamos a iniciar un proceso penal, judicial y civil contra la persona que acaba de ocasionar este accidente”, aseguró.Además, hizo un llamado a las autoridades de tránsito y de movilidad en Bogotá para que este tipo de casos no queden sin respuesta. “Hago un llamado al comandante de tránsito y al comandante de movilidad de Bogotá porque así como le pasa a mi hermano, hay cualquier cantidad de personas en esta clínica que son atropelladas y se dan a la fuga y nadie responde por ellos”, manifestó.Mientras tanto, Andrés Madrigal permanece hospitalizado y a la espera de nuevas cirugías, en medio de un proceso de recuperación complejo. Su caso se suma a la creciente preocupación por la seguridad vial en la ciudad y reabre el debate sobre la responsabilidad de los conductores y la protección de los actores más vulnerables en las vías.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANCON INFORMACIÓN DE NOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
Un nuevo escándalo sacude a Atlético Nacional. Nicolás Rodríguez estaría siendo investigado por la Fiscalía General de la Nación en el marco de un presunto caso de abuso sexual. Dicho caso fue radicado el 19 de marzo de 2026 y se lleva a cabo bajo el delito de acceso carnal o acto sexual en persona puesta en incapacidad de resistir.El encargado de hacer pública la denuncia fue el periodista, Alejandro Pino, en medio del programa 'La Titular', en YouTube. Según relató, los sucesos habrían ocurrido en el madrugada del pasado 15 de marzo, en Rionegro, contra una mujer, de 19 años, quien se pronunció y dio a conocer todos los detalles de lo acontecido aquel día.De acuerdo con su relato, tras ingerir bebidas alcohólicas, comenzó a sentirse desorientada. En ese estado, fue persuadida para trasladarse a una vivienda, donde la situación, asegura, se tornó confusa mientras continuaba el consumo de licor. Con el paso del tiempo, perdió el control y la percepción de lo que ocurría a su alrededor.En el documento, quedó registrado el posible uso de sustancias que habrían llevado a que eso ocurriera, haciendo referencia a la escopolamina. Fue en ese momento donde ella afirma haber sido presionada por varias personas, entre las que figura el futbolista, Nicolás Rodríguez, quien llegó a Atlético Nacional en 2026, proveniente de la MLS.Según describe la víctima, "no podía caminar por sus propios medios ni ver bien, siendo llevada a un cuarto", donde habría ocurrido la presunta violación. Y es que si bien no estaba en pleno control de su cuerpo, dejó claro que siempre respondió que no consentía lo que los implicados querían que pasara, señalando al jugador.Hasta el momento, el futbolista no se ha pronunciado y Atlético Nacional no emitió un comunicado en sus redes sociales, pero sí envió un mensaje a través del grupo de comunicaciones de WhatsApp, afirmando que "están al tanto de la situación". Además, explicaron que Nicolás Rodríguez viajó al partido contra Cruz Azul, en Estados Unidos, programado para el miércoles 25 de marzo."Él viajó con normalidad junto al resto del equipo, esperando a que se desarrolle el tema porque es muy reciente y les estaremos informando a ustedes (periodistas) lo que sea necesario. Muchas gracias", sentenciaron en el mensaje.Este es parte del relato de lo que aparentemente ocurrió con Nicolás Rodríguez
La Selección Colombia es tema y foco de interés entre los periodistas y también entre los hinchas de nuestro país, debido a que se vienen dos partidos de alto nivel frente a Croacia (26 de marzo) y Francia (29 de marzo), en el camino de preparación que conduce el Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá. El seleccionado que dirige Néstor Lorenzo quedó ubicado en el grupo K de la cita orbital de la FIFA, junto a sus similares de Uzbekistán, Portugal y el ganador del repechaje en el que se enfrentarán Congo, Jamaica y Nueva Caledonia.Bajo ese espectro, en estos días se ha comenzado a analizar a algunos nombres de jugadores que están concentrados en Orlando, en territorio estadounidense. Y una de las figuras es, como es costumbre, James Rodríguez, quien hasta ahora ha tenido dos presentaciones con Minnesota, en el remate de los juegos contra Vancouver W y Seattle Sounders.En el programa 'Jugada Maestra', de 'Ditu', hablaron de la situación del volante cucuteño y el primero en tomar la palabra fue el profesor Nelson Gallego, quien afirmó que "Colombia yo sí creo que tiene un inconveniente, ¿qué hace uno con James estos dos partidos?. No juega mucho, hay que llevarlo despacio. La otra es que juegue un partido entero, de pronto se lesiona. Yo creería que debería jugar los últimos 30 minutos de cada partido y así no interrumpirle el proceso que trae de su club. Cuatro meses sin jugar, es demasiado. Veo una dificultad en cómo manejarlo".A esa voz, también sobre ese particular se sumó la de Norberto Peluffo, quien comentó que "el DT de Minnesota de pronto se ha dado cuenta que no se encuentra listo. Si lo puso apenas 15 minutos, no lo ve ni para un tiempo. Yo esperaría que con Colombia entrara los segundos tiempos. Me llamó la atención que con la necesidad que tienen, apenas juegue 12 minutos". Rodríguez Rubio, fiel a su costumbre, se ha notado motivado al cien por estar de nuevo en el seno del seleccionado colombiano y ha dicho presente en redes sociales. Al final, Javier Castell apuntó que "no creo que se vaya a exagerar con James Rodríguez en la selección. Pero creo que va a comenzar jugando, después veró cómo dosifica. Él ha comprobado que en la Colombia tiene otro comportamiento y resiste".Hay que indicar que los juegos de Colombia contra Croacia (6:30 p.m.) y Francia (2:00 p.m.) se podrán ver EN VIVO en Gol Caracol y Ditu.
Las autoridades confirmaron este 24 de marzo el hallazgo del último desaparecido que quedaba después del accidente aéreo que ocurrió en Puerto Leguízamo, municipio del departamento de Putumayo. Con esta novedad, se completa el saldo de 70 muertos que quedaron a raíz del choque y posterior incendio que sufrió el avión Hércules, de matrícula C-130. La identidad de la víctima todavía es desconocida.El hallazgo ocurrió alrededor del mediodía de este martes en el marco de unas labores de búsqueda que emprendieron los organismos de socorro para encontrar, uno por uno, a las cuatro personas que habían desaparecida después del siniestro. Se creía que esta última víctima estaba en el tren de aterrizaje, por lo que el trabajo estuvo concentrado en este punto. En efecto, el cuerpo de la última víctima fatal se encontraba entre los restos del fuselaje, por lo que los organismos dispusieron de maquinaria amarilla para recoger los escombros y recuperar el último cuerpo que queda en el lugar donde ocurrió la tragedia. Las Fuerzas Militares han aclarado que por el momento no hay información o indicios que permitan establecer si este accidente está relacionado con un atentado por parte de algún grupo armado ilegal.NOTICIA EN DESARROLLO
Colombia se levanta con sentimiento de tristeza y luto por la tragedia de un avión Hércules que se estrelló en zona rural de Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo. El accidente aéreo ocurrido en la mañana del pasado lunes 23 de marzo cobra 70 víctimas mortales. Las autoridades confirmaron alrededor del mediodía de este martes el hallazgo del último cuerpo que se encontraba desaparecido y se creía que estaba entre el tren de aterrizaje.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)En el vuelo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, de matrícula C-130, iban a bordo al menos 125 pasajeros (incluyendo tripulantes). El avión estaba despegando de este municipio rumbo a Puerto Asís cuando se desplomó a las 9:45 de la mañana a solo un kilómetro de la pista de despegue. La aeronave recién había salido de Bogotá para recoger a tropas adscritas al Batallón de Infantería de Selva número 49.Mientras avanzan las investigaciones, el país lamenta la pérdida de los héroes de la patria que fallecieron en este fatal siniestro que ha sido calificado como muchos como la peor tragedia aérea que asola a la Fuerza Pública colombiana. Según informes oficiales, seis eran miembros de la FAC, 58 del Ejército y dos de la Policía. Algunas de las instituciones revelaron los nombres de las víctimas mortales de este hecho.Suben a 69 las víctimas mortales el accidente aéreo en Putumayo: continúa búsqueda de una personaEstos son los rostros e identidades de los uniformados fallecidosIntegrantes de la Fuerza Aeroespacial ColombianaTeniente coronel Amador Pinilla Juan PabloMayor Fernández Camargo JaimeMayor Rojas Vaelandia NataliaSubteniente Gonzalez Herrera Julian DavidTécnico primero Méndez Torres JavierTécnico segundo Pinzón Reyes JonathanIntegrantes de la Policía NacionalSubintendente Ariel Leonardo Villota GuevaraPatrullero Carlos Elías de la Cruz GutiérrezIntegrantes del Gaula MilitaresSoldado Oscar Favián Romero SilvaSoldado Arnulfo Gildardo MontánchezPor supuesto, hay más nombres que no han sido revelados oficialmente por las instituciones. Sin embargo, madres, esposas, hijos y demás familiares ahora lloran la pérdida desde los distintos departamentos de Colombia, donde esperaban a sus sres queridos con esperanza y de brazos abiertos.(Lea aquí el testimonio del soldado profesional Jhony Ortiz, sobreviviente de la tragedia: Conmovedor testimonio de soldado que sobrevivió al accidente del Hércules: "Le pedí mucho a Dios")El Hércules terminó envuelto en llamas después de colisionar contra el suelo. Como consecuencia de la conflagración, detalló el ministro de Defensa Pedro Sánchez, “parte de la munición transportada por la tropa detonó”. Los 57 heridos que fueron rescatados fueron trasladados a centros asistenciales de Florencia y Bogotá, según explicó el comandante general de las Fuerzas Militares de Colombia, Hugo Alejandro López Barreto. 19 reciben atención en el Hospital Militar Central y 30, que no revisten mayor gravedad, en el Batallón de Sanidad Militar.(Lea también el relato de otros sobrevivientes: La estrategia clave que salvó la vida de varios militares tras caída del avión Hércules en Putumayo)Las Fuerzas Militares han aclarado que por el momento no hay información o indicios que permitan establecer si este accidente está relacionado con un atentado por parte de algún grupo armado ilegal.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co