En el departamento de Córdoba ocurrió una tragedia que conmocionó a los habitantes de Montería. El 21 de agosto de 2023, la pareja de comerciantes Johana Pantoja y John Murillo fue víctima de una emboscada tras salir de una celebración de cumpleaños y aceptar una invitación hacia el corregimiento de Patio Bonito.Lo que en un inicio parecía un asalto en carretera terminó convirtiéndose en un hecho macabro. El Rastro conoció los detalles de este caso.Una invitación que terminó en emboscadaLos hechos ocurrieron luego de que la pareja aceptara una invitación de su amigo y socio, Guillermo Duque, para departir en unas fiestas locales. Alrededor de la 1 de la mañana, decidieron emprender camino de regreso a la capital cordobesa, pero durante el trayecto no solo perdieron el contacto con Guillermo sino que fuero interceptados por tres hombres que se movilizaban en motocicletas.Bajo amenazas de muerte, los delincuentes obligaron a los comerciantes a internarse en una parte boscosa. Los agresores exigieron acceso a sus cuentas bancarias, claves de tarjetas y joyas. Jhoana Pantoja relató que, en medio de la violencia, recibió un impacto que la dejó casi inconsciente: “Yo empecé fue a rezar y decía: 'Mis hijos van a quedar huérfanos’. Entonces, en una de esas un golpe me privó y yo no supe más... Uno de ellos dice: ‘Está muerta’”.Al escuchar esa afirmación, la mujer decidió no moverse para evitar que los atacantes continuaran con la agresión. A pesar de los golpes que recibió, resistió en silencio para salvar su vida.Cuatro horas de tortura y seviciaMientras Jhoana permanecía inmóvil, los delincuentes seguían golpeando a Jhon Murillo, a quien querían extraerle la información financiera. Según las investigaciones de la SIJIN de la Policía de Montería, la pareja fue sometida a actos de extrema crueldad durante aproximadamente cuatro horas. Los peritos encontraron en el lugar que el comerciante fue amarrado con sus propias prendas de vestir.“Estos seguían golpeando a mi esposo para que diera la clave mientras que estaba el otro en el cajero. Él le decía: 'No me la sé'. Él decía número pero como no daban más lo golpeaban”, relató Jhoana.La sobreviviente también describió el comportamiento de los atacantes durante el crimen: “Todos ellos eran risas, golpeaban y se disfrutaban todo lo que estaban haciendo”. Tras creer que ambos habían fallecido, los agresores abandonaron el lugar llevándose pertenencias y documentos, pero dejando la motocicleta de las víctimas en el lugar.Una lucha por sobrevivirA pesar de que intentó ayudar a su esposo herido, Jhoana decidió ponerse algunas de sus prendas y caminar más de un kilómetro a través de la zona boscosa en busca de la vía principal. “Yo dije: 'Dios mándame un ángel que me ayude en todo esto que estoy viviendo' y fue cuando llegó ese señor y fue el que llamó a la ambulancia”, relató.Ambos fueron trasladados a un centro médico. El reporte de ingreso fue contundente sobre la condición en la que ingresó la pareja: “La señora fue agredida en su integridad y nos llega un paciente masculino con un trauma cranocefálico severo más una contusión en el tórax”.A pesar de los esfuerzos médicos y de una intervención quirúrgica de descompresión craneal, Jhon Murillo falleció el 24 de agosto tras permanecer tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos.Videos de seguridad clave en la investigaciónEn el lugar de los hechos, los peritos indicaron que “encontramos prendas de vestir de las víctimas”. No obstante, el avance significativo se logró mediante el rastreo tecnológico. Las autoridades revisaron más de 16 horas de grabaciones de cámaras de seguridad y cajeros automáticos.Un registro fílmico de un cajero automático, captado la madrugada del 21 de agosto a las 2:54 a.m., mostró a un hombre intentando retirar dinero con la tarjeta de la víctima. En las imágenes se observaba al sujeto con una gorra, un reloj negro y laceraciones en su brazo derecho. Jhoana, en diligencia de reconocimiento, identificó plenamente al sospechoso: “El hombre que estaba en el cajero tenía todas las descripciones que yo había dado”, aseguró.Identificación de los responsables mediante redes socialesUn testigo aseguró conocer quiénes estaban detrás del ataque. Gracias a su declaración, las autoridades lograron identificar a tres posibles implicados en el caso.Un dato clave fue la identificación de la pareja sentimental de uno de ellos, Jenny Esmeralda. Su perfil en redes sociales coincidía con la mujer que aparecía en el fondo de pantalla del celular utilizado en el cajero y que también fue captada por las cámaras de seguridad bancarias.Este trabajo de inteligencia descartó la participación de Guillermo Duque, el amigo inicial: “Yo sabía que era el sospechoso número uno... Jhoana sabía que yo no podría hacer eso”, dijo.Captura implicados y sentenciaCon los elementos materiales probatorios y las evidencias físicas recolectadas por la Policía, el 11 de marzo de 2024 el Juzgado Segundo Penal Municipal de Control de Garantías de Montería emitió órdenes de captura contra Luis Miguel Fernández Martínez, Néstor Luis Fernández Martínez y Brian Vargas.Sin embargo, se confirmó que Luis Miguel falleció en un accidente de tránsito en Caucasia antes de ser detenido. Los otros dos implicados fueron capturados en el barrio Villacielo de Montería. Los señalados fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, secuestro agravado, acceso carnal violento y hurto calificado. La pena impuesta fue de 20 años y 8 meses de prisión.Aunque la justicia logró esclarecer el caso y sancionar a los responsables, para Johana y su familia la condena no compensa la magnitud del daño causado. Hoy, el recuerdo de John Murillo sigue presente, mientras ella intenta reconstruir su vida y salir adelante por sus hijos, aferrada a haber sobrevivido para contar lo ocurrido.
La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La mañana del 9 de abril de 2024, en un apartamento de Puerto Colombia, la vida de Valentina Cepeda Rodríguez, una instructora de yoga de 22 años, llegó a su fin. Su pareja, Álvaro Felipe Rivera Ramírez, un instructor de artes marciales de 44 años, fue quien dio aviso a las autoridades y vecinos sobre el hallazgo del cuerpo. Según su relato inicial, la joven se habría quitado la vida utilizando un columpio de tela que empleaba para sus prácticas de yoga. Dos años después el caso dio un giro inesperado. Séptimo Día investigó.Días después del suceso, Rivera ofreció una entrevista a medios locales en la que describió el momento del hallazgo con estas palabras: "y ahí ya la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, 'Dios mío, no Valentina, por favor'". Allí, el hombre defendió su inocencia con un acto que impactó a los presentes. El periodista Sergio García relató que Rivera "trajo una Biblia, me pidió mirar a los ojos a una mujer del cuerpo periodístico, se la arrodilló y le dijo: 'Te juro ante esta Biblia y ante Dios que yo no maté a Valentina'".A pesar de su testimonio y de que algunos vecinos lo vieron alterado y nervioso intentando auxiliar a la joven en el apartamento, la familia de Valentina rechazó desde el primer momento la posibilidad de un suicidio. David Cepeda, padre de la víctima, fue tajante al señalar que conocía muy bien la disciplina y el estado emocional de su hija, quien según él no presentaba un perfil suicida.Antecedentes de presunta violencia y el "Jiujitsu matrimonial"La investigación de la Fiscalía, impulsada por las denuncias de los padres de Valentina, empezó a indagar la intimidad de la pareja. Valentina y Álvaro se conocieron en el mundo del Jiujitsu, una disciplina donde él era experto. Sin embargo, lo que parecía una pasión compartida por el deporte se habría convertido, según testimonios de amigas de la joven, en una relación marcada por el control.Allegados de la joven relataron en Séptimo Día que Rivera al parecer ejercía una vigilancia constante sobre ella. Camila Sánchez, amiga cercana, afirmó que el hombre era "como la sombra de ella, pendiente qué decía, de qué hablaba". Además de los presuntos maltratos psicológicos y comparaciones despectivas sobre su físico, surgieron pruebas de diversos comportamientos inapropiados.En audios recuperados de su teléfono, Valentina narró episodios que ella denominaba "Jiujitsu matrimonial". En una de esas grabaciones se le escucha decir: "En un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó y me dio tanta rabia... y le dije que nunca más me vuelva a tocar".Solo tres días antes de su muerte, el 6 de abril de 2024, sus padres la encontraron sangrando tras una supuesta pelea: "mi hija estaba aquí sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio", relataron.La reconstrucción científica de la escena donde murió Valentina CepedaTras meses de lo que la familia consideró un avance lento en la justicia, un nuevo equipo de la Fiscalía retomó el caso con un enfoque técnico. Utilizando topógrafos y expertos, se realizó una reconstrucción en el apartamento de Puerto Colombia para verificar si lo descrito por Rivera era posible.El punto de partida fue una fotografía que el mismo sospechoso le tomó al cuerpo de Valentina antes de bajarlo del columpio. Los peritos recrearon la escena con personas de la misma contextura de la joven y concluyeron que la altura del columpio no permitía el ahorcamiento.El informe técnico de la Fiscalía fue claro: "Para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a el que se encontraba". Según los investigadores, en la posición en la que se encontraba el cuerpo, Valentina habría podido reaccionar físicamente, lo que llevó a la Fiscalía a sospechar de una escena manipulada para encubrir un crimen.Esta hipótesis se vio reforzada por el dictamen de Medicina Legal en abril de 2025. Los médicos forenses determinaron que la causa del deceso no coincidía con la presión que ejercería un columpio de yoga, sino con una asfixia mecánica por digitopresión. El abogado de la familia, Davis Flores, explicó que "la causa de la muerte de Valentina es la dígitopresión que se generó en su cuello", lo que sugeriría una estrangulación manual.Con estas pruebas, la Fiscalía estructuró su teoría del caso bajo la premisa de que "Valentina Cepeda Rodríguez muere por una acción feminicida encubierta como suicidio".Captura, imputación y un proceso judicial en cursoEl 4 de enero de 2026, 20 meses después del fallecimiento de la joven, Álvaro Felipe Rivera fue capturado por la policía en Santa Marta. Al día siguiente, durante la audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado. Aunque Rivera no aceptó cargos, el fiscal insistió en las pruebas que demostrarían por qué se trató de un feminicidio.Lourdes Rodríguez, madre de Valentina, expresó su dolor tras la audiencia de captura, refiriéndose al procesado de forma contundente: "Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo como si no... para mí es un monstruo". Por ahora, Rivera permanece bajo custodia mientras el proceso penal avanza hacia sus etapas finales.
El 14 de diciembre de 2025, a las 2:30 de la mañana, la tranquilidad de la vía que conduce al municipio de Remedios, en el departamento de Antioquia, se rompió definitivamente. Un bus de la empresa Precoltur, que transportaba a 35 jóvenes recién graduados del Liceo Antioqueño tras su viaje de promoción en las playas de Tolú, se precipitó por un acantilado de más de 60 metros de profundidad.En este siniestro vial, que equivale a la caída desde un edificio de 15 pisos, perdieron la vida 17 personas, incluyendo a 16 estudiantes y al conductor del vehículo. Los Informantes conoció el testimonio de un sobreviviente.El accidente que convirtió una celebración en horrorPara David Rúa Vallejo, uno de los sobrevivientes, la tragedia comenzó mientras dormía. El impacto inicial lo sorprendió durmiendo, y transformó lo que era una celebración de grado en una lucha inmediata por vivir. "Sentía golpes por todo mi cuerpo, en la espalda, en el pie, la cabeza, manos. Pero ninguno de esos golpes que yo recuerde fue con algo duro. Ninguno. Todos fueron, creería yo, y supongo yo, contra las sillas, porque no fue ninguno duro como contra un metal, una lata, nada", relató el joven sobre el momento en que el vehículo rodaba hacia el fondo del barranco.Una vez que el movimiento terminó, el silencio se apoderó del lugar, interrumpido únicamente por el sonido de de la tierra cayendo sobre los restos del bus.Al abrir los ojos, David se encontró atrapado en una estructura deformada. "Y estoy como en una posición como recostado y encima mío hay como una lata encima", explicó Rúa al describir su ubicación exacta tras el accidente.En medio de la oscuridad absoluta, una pequeña abertura se convirtió en su única conexión con el exterior: "Miro para todos lados, oscuridad total. Pero, ¿qué alcanzó a ver? Una rendija que da hacia el cielo y el cielo sí se alcanza a ver un poco más claro".Un sobreviviente escaló el abismo para pedir ayuda tras accidenteTras lograr salir por la rendija del bus, David dimensionó la gravedad de lo ocurrido al observar las luces de los vehículos que transitaban por la carretera, muchos metros más arriba. A pesar del estado de shock y la oscuridad, el instinto de ayudar a sus compañeros se impuso sobre el miedo a una posible explosión del vehículo."Fue como algo que me vino a la mente, al cuerpo, no sé, como verme a mí en ese estado en el que me podía mover y al ver y escuchar los gritos de mis demás compañeros y todo eso, tengo que actuar. O sea, yo no me puedo quedar quieto. Yo no puedo dejar que todos mis compañeros de pronto queden mal y yo estando bien, pudiendo ayudar, no. Me enfoqué en ir por los que están gritando", relató David sobre su decisión de buscar ayuda. Con un solo zapato y utilizando la linterna de un celular con la pantalla rota, comenzó el ascenso por la empinada montaña.David describe el ascenso como una experiencia guiada por la necesidad de auxilio: "Yo solo tenía un zapato nada más. No me acuerdo quizás cuál era. Y empiezo a subir. Siento que fue también ayuda de Dios y el instinto del ser humano de supervivencia que me guió". Tras aproximadamente una hora de esfuerzo físico, logró alcanzar la vía principal, donde detuvo una tractomula para contactar a los servicios de emergencia.El drama de los heridos que luchaban por sobrevivirMientras David escalaba, en el fondo del abismo se vivían escenas de profundo dolor. Ana Isabel Pulgarín, otra de las sobrevivientes, despertó atrapada entre los restos del bus con heridas de gravedad. Su testimonio refleja la violencia del impacto y la fortuna de haber quedado en un espacio que evitó daños mayores en su columna."A mí me atravesó algo completamente que me tiró los dientes hacia atrás y alcanzó a frenar antes de seguir derecho. El pie también yo tenía todo el músculo desgarrado y alcanzó también a frenar antes de, no sé, partirme el hueso", explicó Pulgarín sobre sus lesiones.Además, recordó la angustia de los minutos posteriores al choque: "Empiezo a escuchar quejidos, gritos, auxilio, ayúdenme, me duele. Gritos desgarradores y de todos los que yo escuchaba no sabían dónde estaban".David Rúa, antes de iniciar su ascenso, también intentó localizar a quienes pedían ayuda, pero la falta de visibilidad se lo impidió. "Gente que me decía, 'Rúa, ayúdeme' y yo, '¿dónde estás? ¿Dónde estás?' No las veía. No las veía. Yo hacía con la linterna, pero no se veía nada. Y ya con ese celular que tenía, yo dije, 'Tengo que actuar.' En ese momento yo alumbro hacia el suelo para dar un paso y me doy cuenta de que hay una persona fatal".Irregularidades mecánicas y lo que señala la investigación oficialLa tragedia ha puesto bajo la lupa las condiciones técnicas del vehículo de la empresa Precoltur. Según las fuentes, antes de iniciar el viaje de regreso desde Tolú, ya se habían reportado fallas evidentes. El aire acondicionado no funcionaba correctamente y los estudiantes notaron intervenciones mecánicas en el hotel antes de partir."En ese momento yo vi más que todo fue la batería del bus, que la sacaron, el aire acondicionado, pues todo el mundo se dio cuenta de que no estaba funcionando de una manera correcta. Y decían que pues había una que otra falla mecánica más no sé cuál específicamente", recordó David sobre la espera de más de una hora antes de iniciar el trayecto final.La Superintendencia de Transporte inició una investigación formal que arrojó hallazgos alarmantes sobre el estado del bus. De acuerdo con los reportes preliminares, el vehículo presentaba deficiencias críticas en su revisión tecnomecánica. Se encontró preliminarmente fallas gravísimas en la revisión tecnomecánica del bus en el que viajaban los estudiantes. No tenía cinturones en algunas sillas, tampoco salidas de emergencia, llantas lisas y fallas en los frenos. Como consecuencia, se suspendieron las actividades de la empresa y del centro de inspección encargado.Los jóvenes que sobrevivieron a la tragedia en AntioquiaPara quienes lograron salir con vida, el impacto psicológico es tan profundo como las heridas físicas. David y Ana Isabel perdieron a amigos cercanos como Daniel, Sara y Carolina. David recuerda con especial nitidez el momento en que, días antes del accidente, leyó una carta de su familia durante una celebración en Santa Fe de Antioquia: "Eran nuestras familias diciéndonos que haga de su vida su vida, no piense en los demás, en el que dirán, en los miedos, porque tiene que afrontarla. Y era un mensaje tan bonito que a muchos se le corrieron las lágrimas".Hoy, David Rúa busca honrar la memoria de sus compañeros enfocándose en su futuro. Trabaja activamente para cumplir su sueño de estudiar aviación y unirse a la Fuerza Aeroespacial de Colombia. Su perspectiva sobre la vida ha cambiado radicalmente tras la dolorosa experiencia. "Desde ese momento yo dije, 'Yo no puedo dar las cosas para mañana porque el mañana nunca está asegurado. Siempre aprovechen lo que tienen hoy, porque hay gente que desearía estar en la posición en la que usted está'", señaló el sobreviviente.
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Las últimas horas en Putumayo, especialmente en Puerto Leguízamo han estado marcadas por el dolor, la incertidumbre y la tragedia tras el accidente de un avión Hércules de las Fuerzas Armadas que deja más de 60 fallecidos. Sin embargo, en medio de la devastación, también han surgido historias de solidaridad y decisiones clave que permitieron salvar vidas, evitando que la magnitud del desastre fuera aún mayor.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Imágenes de redes sociales dejaron ver como campesinos y habitantes de la zona jugaron un papel determinante en los minutos posteriores al siniestro. Ante la dificultad de acceso al lugar del accidente y la urgencia de atender a los heridos, las motocicletas se convirtieron en el medio más eficaz para evacuar a los sobrevivientes.La solidaridad en medio de la tragediaUno de los testimonios más reveladores es el de Johan Trujillo, un campesino que se encontraba a aproximadamente cuatro kilómetros del lugar cuando ocurrió la tragedia. En entrevista con Noticias Caracol, relató cómo se percató de la emergencia: “yo en ese momento me encontraba en la moto, estaba por los lados del centro del pueblo entregando un domicilio, cuando me fijé que había humo saliendo de la parte de arriba del pueblo”.Inicialmente, pensó que se trataba de un incendio estructural, pero al acercarse comprendió la dimensión de lo ocurrido. “yo medí el siniestro cuando ya estaba a 30 metros más o menos”, explicó, recordando el momento en que se encontró cara a cara con las llamas, el humo y los primeros sobrevivientes.La escena era crítica. Según su relato, dos soldados heridos fueron los primeros en recibir su ayuda. “me impresioné, estaban reventados, con sangre; les dije vengan y se suben a la moto, yo los llevo para el hospital. Se subieron los dos, ahí los subí uno sosteniendo al otro, como pude los saqué hasta el hospital”, narró.La estrategia de los campesinos que salvó vidasEl trayecto, aunque corto, unos dos kilómetros, representaba un desafío en medio del caos. Las ambulancias y vehículos de mayor tamaño no podían acceder con facilidad al lugar del impacto, lo que convirtió a las motocicletas en la alternativa más rápida y efectiva. “el acceso más fácil para mover los muchachos era por moto, porque al carro, la ambulancia le hacía muy difícil llegar hasta allá en ese momento”, agregó.Esa decisión improvisada terminó convirtiéndose en una estrategia en la que sumó más ciudadanos del pueblo. Otros habitantes replicaron la acción y, en cuestión de minutos, se organizaron caravanas de motociclistas que entraban y salían del lugar del accidente trasladando heridos hacia centros asistenciales. En medio de la desesperación, los soldados le agradecieron y pidieron ayuda a sus compañeros: “gracias compañero por auxiliarnos, mis compañeros quedaron dentro del avión, colabórenos, colabórenos”, recordó Trujillo.El testimonio también revela detalles sobre los instantes previos y posteriores al impacto. Algunos militares lograron salir antes de que la aeronave se precipitara completamente. “fueron varios los soldados que se botaron antes de que el avión cayera a tierra”, aseguró. Según su versión, la explosión se produjo tras el impacto, lo que permitió que algunos lograran escapar por la parte trasera del fuselaje. “El avión explotó al tocar tierra, por la parte de la cola muchos soldados salieron pidiendo ayuda”, indicó.La respuesta de la comunidad fue inmediata y masiva. Campesinos, motociclistas y ciudadanos en general dejaron de lado sus actividades para sumarse a las labores de rescate en condiciones adversas. “en todo sentido la cosa fue impresionante, el pueblo se portó muy bien, colaboró muchísimo”, afirmó.A pesar de los esfuerzos, no todos los heridos lograron sobrevivir, pues el propio Trujillo confirmó que uno de los soldados que trasladó falleció horas después debido a la gravedad de sus heridas. “Anoche vinieron a decirme que uno de los que yo llevaba en el medio de la moto, el más herido, falleció”, relató con evidente pesar.La tragedia del avión Hércules deja una profunda herida en el país, pero también evidencia cómo, en medio del desastre, la reacción rápida y solidaria de una comunidad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
En la mayoría de los países latinoamericanos, la Semana Santa ocupa un lugar central dentro del calendario cultural y religioso. Procesiones, feriados y manifestaciones comunitarias marcan estos días. Sin embargo, existe un país en la región donde estas fechas no se reconocen oficialmente bajo la denominación religiosa.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)¿Cuál es el país de Latinoamérica que no celebra la Semana Santa?Ese país es Uruguay. Allí, la semana que en otros lugares se relaciona con rituales cristianos lleva otro nombre y otra función: Semana de Turismo. Este cambio no es reciente. Tiene raíces profundas en la historia política y social del país. Para comprender por qué Uruguay es la excepción en la región, es necesario revisar su proceso de construcción institucional y su relación con las prácticas religiosas. Las fuentes históricas indican que la adopción del término “Semana de Turismo” está vinculada a un modelo de Estado que optó por separar de forma estricta lo religioso y lo estatal, un camino que comenzó a trazarse en el siglo XIX y alcanzó su consolidación durante las primeras décadas del siglo XX. ¿Por qué Uruguay no celebra Semana Santa?Según datos históricos de Uruguay, el inicio de este proceso se remonta a reformas aplicadas desde la década de 1860, cuando el Estado uruguayo empezó a desligarse de la Iglesia católica mediante medidas como la secularización de los cementerios y la creación de registros civiles independientes. Aunque el catolicismo era predominante entre la población, diversos testimonios históricos señalan que la Iglesia no tenía una estructura sólida en ese momento, lo que facilitó la implementación de estas transformaciones. Estas reformas prepararon el terreno para lo que sucedería décadas después. El impulso decisivo llegó a comienzos del siglo XX durante los dos mandatos presidenciales de José Batlle y Ordóñez. Este gobernante promovió una modernización del Estado basada en ideales laicos y racionalistas. De acuerdo con los registros históricos, su administración fue responsable de una serie de reformas que dieron forma al Uruguay contemporáneo, entre ellas el divorcio por sola voluntad de la mujer, la prohibición de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas y la remoción de símbolos católicos de espacios estatales. Estas medidas reforzaron la idea de un Estado completamente separado de cualquier credo.El paso siguiente ocurrió en 1919, cuando se promulgó la Ley N.º 6997, que reorganizó los feriados nacionales y sustituyó las festividades religiosas por denominaciones seculares. Entre los cambios introducidos por esta ley, la Semana Santa dejó de existir como feriado religioso y pasó a llamarse oficialmente “Semana de Turismo”. La misma norma transformó otras fechas: la Navidad se convirtió en el Día de la Familia y el Día de Reyes pasó a llamarse Día de los Niños. Las modificaciones respondían al propósito de reforzar la identidad laica del país y eliminar referencias religiosas del calendario estatal. El nuevo nombre no solo modificó el carácter de la semana, sino también la manera en que se vive. A diferencia de lo que ocurre en gran parte de América Latina, la Semana de Turismo carece de enfoques religiosos y se orienta hacia actividades recreativas, desplazamientos internos y eventos locales. En ciudades como Montevideo, Paysandú o Colonia del Sacramento, estas fechas suelen estar asociadas a festivales, ferias y competencias tradicionales. La Semana Criolla, celebrada en la capital, reúne actividades vinculadas a la tradición ecuestre. La llamada Semana de la Cerveza, en Paysandú, congrega espectáculos musicales y una importante afluencia de visitantes. Al mismo tiempo, la Vuelta Ciclista del Uruguay recorre el país desde 1939, lo que ha permitido que esta semana tenga una diversidad de expresiones culturales sin relación con celebraciones religiosas. Pese a que estas denominaciones conviven en el uso cotidiano, la oficial sigue siendo Semana de Turismo. Para la población uruguaya, esta semana representa un período de descanso y movilidad, sin un sentido espiritual definido por el Estado. Según distintos reportes, el aumento del turismo interno durante estos días tiene un impacto considerable en la actividad económica local, lo que convierte al feriado en una ocasión para dinamizar sectores como el transporte, la gastronomía y la hotelería. La particularidad uruguaya se aprecia aún más cuando se compara con el resto de la región. Países como México, Colombia, Guatemala, Perú o Argentina mantienen celebraciones religiosas intensas, con procesiones y manifestaciones culturales que atraen a visitantes nacionales e internacionales. Uruguay, en cambio, se distingue como el único país de Latinoamérica que no celebra oficialmente la Semana Santa. Su calendario civil no incorpora celebraciones religiosas y sustituye esos días por actividades sin contenidos espirituales. ÁNGELA URREA PARRANOTICIAS CARACOL
La consternación se apoderó entre los residentes del sur de Bogotá por un triple homicidio ocurrido este 24 de marzo dentro de una vivienda. Los hechos ocurrieron puntualmente en el barrio Bosa Atalayas.Hasta el momento, se sabe que un hombre presuntamente habría acabado con la vida de su pareja sentimental, de 42 años, y de las dos hijas de la mujer, que tenían 17 y 20 años, con un arma cortopunzante.NOTICIA EN DESARROLLO
Nairo Quintana está cerca de poner punto final a su exitosa carrera como ciclista profesional. Sus títulos de Giro de Italia, Vuelta a España, Campeonato de Colombia Contrarreloj, Vuelta a Murcia, Tour del Porvenir, Giro de Emilia, Vuelta al País Vasco, Ruta de Occitania, Vuelta a Burgos, Tour de San Luis, Tirreno Adriático, Tour de Romandía, Tour de los Alpes Marítimos y de Var, Tour La Provence, Vuelta a Asturias, Vuelta a la Comunidad Valenciana y Vuelta a Cataluña son prueba de ello.Justamente, 'el Cóndor' está disputando la Volta, del 23 al 29 de marzo, después de haber anunciado que el 2026 es su última temporada. Dicha competencia no solo fue la primera a nivel World Tour en la que corrió, sino que también la supo ganar en el 2016, cuando se impuso sobre Alberto Contador y Daniel Martin. Además, volvió a subirse al podio, pero en el segundo cajón, detrás de Alejandro Valverde y por encima de Pierre Latour. Razón por la que es un evento especial para él.Entendiendo esto y bajo dicho contexto, Nairo Quintana no desentonó en la primera jornada y, por el contrario, arribó junto al pelotón, cediendo solo 10 segundos en la general, debido a las bonificaciones. Ahora, este martes 24 de marzo, el boyacense cruzó la meta en el puesto 102, con el mismo tiempo del ganador, Magnus Cort (Uno-X Mobility), lo que le permite estar en la posición 67, a los mismos 10'' de Dorian Godon (INEOS Grenadiers), quien lidera con un tiempo de 7h 46' 27''.Recordemos que, en lo que va del año, 'el Cóndor' ha corrido la Clásica Campo de Murviedro, el Gran Premio Castellón Ruta de la Cerámica, el Gran Premio Valencia, la Clásica de Mascate, el Tour de Omán, el UAE Tour y, recientemente, dijo presenten en la Tirreno Adriático. Su mejor resultado, en 2026, lo firmó en el Tour de Omán, tras terminar séptimo en la clasificación general, solo detrás de Christian Scaroni, Cristián Rodríguez, Adam Yates, Mauro Schmid, Paul Double y Sebastian Berwick.