Las últimas horas en Putumayo, especialmente en Puerto Leguízamo han estado marcadas por el dolor, la incertidumbre y la tragedia tras el accidente de un avión Hércules de las Fuerzas Armadas que deja más de 60 fallecidos. Sin embargo, en medio de la devastación, también han surgido historias de solidaridad y decisiones clave que permitieron salvar vidas, evitando que la magnitud del desastre fuera aún mayor.
Imágenes de redes sociales dejaron ver como campesinos y habitantes de la zona jugaron un papel determinante en los minutos posteriores al siniestro. Ante la dificultad de acceso al lugar del accidente y la urgencia de atender a los heridos, las motocicletas se convirtieron en el medio más eficaz para evacuar a los sobrevivientes.
La solidaridad en medio de la tragedia
Uno de los testimonios más reveladores es el de Johan Trujillo, un campesino que se encontraba a aproximadamente cuatro kilómetros del lugar cuando ocurrió la tragedia. En entrevista con Noticias Caracol, relató cómo se percató de la emergencia: “yo en ese momento me encontraba en la moto, estaba por los lados del centro del pueblo entregando un domicilio, cuando me fijé que había humo saliendo de la parte de arriba del pueblo”.
Inicialmente, pensó que se trataba de un incendio estructural, pero al acercarse comprendió la dimensión de lo ocurrido. “yo medí el siniestro cuando ya estaba a 30 metros más o menos”, explicó, recordando el momento en que se encontró cara a cara con las llamas, el humo y los primeros sobrevivientes.
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La escena era crítica. Según su relato, dos soldados heridos fueron los primeros en recibir su ayuda. “me impresioné, estaban reventados, con sangre; les dije vengan y se suben a la moto, yo los llevo para el hospital. Se subieron los dos, ahí los subí uno sosteniendo al otro, como pude los saqué hasta el hospital”, narró.
La estrategia de los campesinos que salvó vidas
El trayecto, aunque corto, unos dos kilómetros, representaba un desafío en medio del caos. Las ambulancias y vehículos de mayor tamaño no podían acceder con facilidad al lugar del impacto, lo que convirtió a las motocicletas en la alternativa más rápida y efectiva. “el acceso más fácil para mover los muchachos era por moto, porque al carro, la ambulancia le hacía muy difícil llegar hasta allá en ese momento”, agregó.
Esa decisión improvisada terminó convirtiéndose en una estrategia en la que sumó más ciudadanos del pueblo. Otros habitantes replicaron la acción y, en cuestión de minutos, se organizaron caravanas de motociclistas que entraban y salían del lugar del accidente trasladando heridos hacia centros asistenciales.
En medio de la desesperación, los soldados le agradecieron y pidieron ayuda a sus compañeros: “gracias compañero por auxiliarnos, mis compañeros quedaron dentro del avión, colabórenos, colabórenos”, recordó Trujillo.
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El testimonio también revela detalles sobre los instantes previos y posteriores al impacto. Algunos militares lograron salir antes de que la aeronave se precipitara completamente. “fueron varios los soldados que se botaron antes de que el avión cayera a tierra”, aseguró. Según su versión, la explosión se produjo tras el impacto, lo que permitió que algunos lograran escapar por la parte trasera del fuselaje.
“El avión explotó al tocar tierra, por la parte de la cola muchos soldados salieron pidiendo ayuda”, indicó.
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La respuesta de la comunidad fue inmediata y masiva. Campesinos, motociclistas y ciudadanos en general dejaron de lado sus actividades para sumarse a las labores de rescate en condiciones adversas. “en todo sentido la cosa fue impresionante, el pueblo se portó muy bien, colaboró muchísimo”, afirmó.
A pesar de los esfuerzos, no todos los heridos lograron sobrevivir, pues el propio Trujillo confirmó que uno de los soldados que trasladó falleció horas después debido a la gravedad de sus heridas. “Anoche vinieron a decirme que uno de los que yo llevaba en el medio de la moto, el más herido, falleció”, relató con evidente pesar.
La tragedia del avión Hércules deja una profunda herida en el país, pero también evidencia cómo, en medio del desastre, la reacción rápida y solidaria de una comunidad puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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