🔍 Durante 15 años, El Rastro ha caminado junto a los investigadores para descubrir qué hay detrás de las escenas de crimen más complejas y entender la mente de quienes intentan borrar sus huellas.
En junio de 2025, un grupo de 52 colombianos emprendió viaje hacia Ucrania impulsado por promesas de ingresos millonarios en el marco de la guerra con Rusia. Entre ellos se encontraba Leonel Mesa Ardila, un extirador y escolta de 35 años oriundo de Charalá (Santander), conocido entre sus compañeros de filas bajo el alias de 'Messi'. Antes de partir, Leonel ocultó el verdadero destino a su pareja, Jenny Paola Jiménez Pinzón, argumentando que se trasladaba hacia Emiratos Árabes Unidos en búsqueda de un mejor porvenir económico para ella y su hija recién nacida. Séptimo Día habló con ella. Sin embargo, tras su arribo al continente europeo y mediante una videollamada en la que vestía uniforme militar camuflado, Leonel le confesó la verdad a su compañera. A partir de ese momento comenzó un período de incertidumbre constante en su hogar ubicado en Palermo, un corregimiento rural situado a hora y media de Paipa, en el departamento de Boyacá.La realidad del conflicto resultó muy distante de las expectativas financieras iniciales. De los 52 colombianos que integraron esa delegación de combate, únicamente entre ocho y 10 regresaron con vida a territorio nacional, mientras que el resto figura en los registros oficiales como fallecidos o desaparecidos. El propio combatiente enviaba audios y registros audiovisuales del frente para contextualizar los ataques, aunque intentaba matizar el peligro real. Jenny Jiménez recordó en Séptimo Día: "No, no le creía porque pues igual digamos él me envió videos escuchándose prácticamente los bombazos, sirenas".Reencuentro con 'el mensajero de los caídos'Brayan Hernández Rodríguez, un joven de 27 años originario de Agua de Dios, Cundinamarca, y apodado 'Plumas' en el frente militar en Ucrania, logró retornar a Colombia el 25 de marzo de 2026. Tras sobrevivir al fuego de artillería y a las embestidas en las trincheras, Hernández decidió emprender un recorrido por diferentes regiones del país para contactar a los allegados de sus compañeros caídos. Sobre el propósito de sus visitas, el exsoldado explicó: "Puedo decir que soy el mensajero de los caídos... Porque Dios me dio esta labor, me dejó con vida, así me haya sacado sin dinero, me dejó con vida para honrar y memorar aquellos compañeros que cayeron en batalla".Tras realizar un trayecto terrestre de casi ocho horas desde Cundinamarca, Hernández llegó a la vivienda de Jenny Paola Jiménez en el corregimiento de Palermo. En el lugar, la mujer aguardaba junto a su pequeña hija de 16 meses en búsqueda de respuestas sobre el paradero final de su esposo. Al recibirlo en su residencia, Jenny le manifestó al recién llegado: "Para mí es muy importante que hayas venido porque sé que es difícil tanto para desplazarse aquí, como para venir y escucharme muchas preguntas que tengo que no he tenido respuesta desde que Leonel se fue".Durante el encuentro, el sobreviviente extrajo de su equipaje un objeto personal que Leonel Mesa atesoró durante su permanencia en el frente de guerra: su billetera. En el interior del accesorio se conservaban documentos del SOAT de la motocicleta que conducía en Colombia, una estampa religiosa del Divino Niño Jesús que su esposa le había obsequiado de cumpleaños y la copia escrita en idioma ucraniano del contrato de vinculación militar con la firma de Leonel.Al contemplar la billetera y reconocer la caligrafía de su esposo, la viuda expresó entre lágrimas: "Es que era algo muy personal, muy de él. Era algo que él conservaba y no se desprendía nunca... Dios mío, la verdad, cuánto quisiera que fuera Leonel el que estuviera acá...". Posteriormente agregó: "Jamás pensé que esto volviera. O sea, de verdad, a Brayan le agradezco por traerme esto muy importante"."Murió desangrado"El último contacto telefónico entre Leonel Mesa y su familia se produjo el 27 de noviembre de 2025, fecha en la que el combatiente informó que saldría a una misión de combate programada para un tiempo estimado entre 15 y 30 días. Tras meses de silencio operativo durante las festividades de fin de año, el 23 de enero de 2026 la Embajada se comunicó con Jenny Jiménez para notificarle que su pareja figuraba en calidad de desaparecido desde el 10 de enero.Durante meses, la familia en Boyacá solo tuvo acceso a versiones extraoficiales transmitidas por otros combatientes. Ante la presencia de Brayan Hernández en su hogar, la mujer solicitó conocer los detalles exactos de lo ocurrido: "Me han dicho que un dron lo detectó, que estaba tirado en la trinchera, que posiblemente estaba enterrado, que pareciera que él hubiese muerto desangrado. Sinceramente, tú que sabes, tú que estuviste allá, por más duro que sea, la realidad sí la quisiera saber de verdad".Ante el requerimiento, Hernández confirmó las informaciones relativas al fallecimiento ocurrido el 15 de enero tras un bombardeo ruso en la posición militar: "Todo es cierto. Que si el dron lo vio y lo encontró tirado, sí. Que si murió desangrado, sí. Él lastimosamente estuvo tirado, desangrándose hasta su último aliento".Frente al interrogante de por qué no se efectuaron labores de rescate mientras su esposo permanecía herido en el terreno, el exsoldado detalló la dinámica táctica del conflicto bélico: "Allá el mapa funciona como un ajedrez y el peón que muere, el peón que queda; no van a arriesgar otra pieza clave por un peón que ya está capturado o muerto".A pesar del impacto de la noticia, la entrega de los objetos personales significó una reparación simbólica para la familia en Boyacá. Jenny Jiménez concluyó sobre la presencia del sobreviviente: "Sinceramente, esa felicidad inmensa, digamos, de tener algo que Leo no soltaba para nada, que era la billetera, es muy gratificante y se lo agradezco a Brayan".Sobre los compromisos asumidos en las zonas de combate, Hernández reafirmó el valor de las palabras empeñadas entre compañeros: "Puedo afirmar y estoy muy seguro de que, aún estando entre el medio del caos, nos hacemos promesas, promesas que se vuelven sagradas". Tras culminar la entrega en Boyacá, el exsoldado regresó a su localidad natal en Agua de Dios para reincorporarse a sus labores en una pizzería, mientras busca alternativas de empleo en la ciudad de Bogotá.
El 24 de junio de 2025, 52 soldados colombianos partieron desde Bogotá hacia Ucrania impulsados por la promesa de transformar radicalmente su situación económica. Atraídos por convocatorias difundidas en redes sociales y contactos de antiguos compañeros militares, hombres con experiencia en el ejército, escoltas, mecánicos y vigilantes decidieron enlistarse en el ejército ucraniano para combatir a las fuerzas rusas en el frente oriental. A cambio de asumir labores de choque en primera línea, los reclutadores les prometieron asignaciones mensuales de 120.000 grivnas (moneda de Ucrania) —equivalentes a unos 12 millones de pesos colombianos— más bonificaciones de 70.000 grivnas (alrededor de 7 millones de pesos) por cada 30 días de permanencia en las zonas de mayor peligro.Sin embargo, la realidad del conflicto desmintió con rapidez las expectativas financieras. De los 52 integrantes de esa delegación, únicamente entre 8 y 10 regresaron con vida a territorio colombiano, mientras que el resto falleció en combate o figura en los registros de desaparecidos. A este trágico balance se sumó el incumplimiento sistemático de los pagos pactados por parte de las brigadas ucranianas.Brayan Hernández Rodríguez, un joven de 27 años originario de Agua de Dios, Cundinamarca, y quien trabajaba en una pizzería antes de viajar, fue uno de los pocos sobrevivientes que logró retornar al país el 25 de marzo de 2026. Tras permanecer casi un año bajo el uniforme militar extranjero, regresó sin ahorros, dice que únicamente tenía 6,5 millones de pesos con los que logró costear el pasaje aéreo de regreso."Decidió irse. A nadie le dijo nada y para mí fue muy duro. Él es mi hijo y uno como mamá no quiere verlos que esté ni menos en esa situación", contó su mamá en Séptimo Día.Hermandad en las trincheras ucranianasDurante las convocatorias previas al viaje en Bogotá, Brayan Hernández entabló amistad con Diego Rodríguez Muñoz, un exescolta caleño de 33 años. Al incorporarse a la estructura militar ucraniana, ambos recibieron sus respectivos alias de combate: Brayan adoptó el distintivo de 'Plumas' y Diego fue asignado como 'Tasmania'. Asignados a posiciones de alto riesgo, la convivencia diaria y el fuego enemigo consolidaron una estrecha hermandad entre ambos combatientes.Durante los meses de entrenamiento y patrullaje en las trincheras, 'Tasmania' mantuvo un hábito permanente: no se desprendía de una chaqueta camuflada que le fue entregada con su uniforme de dotación.Al mismo tiempo, sostenía videollamadas diarias en la madrugada con su pareja en Cali, Cindy Johana Quintana, con quien planeaba casarse formalmente tan pronto concluyera su servicio.El rigor del clima invernal y los combates desgastaron rápidamente la salud de los soldados. Para finales de octubre, Diego contrajo una severa neumonía en el frente. Durante cinco días, 'Plumas' suplicó asistencia médica a sus comandantes mientras cuidaba a su amigo, durmiendo apenas una hora diaria y cargando sobre sus espaldas los 60 kilogramos del equipo militar de ambos para sacarlo de la trinchera. Tras ser trasladado a un hospital, a 'Tasmania' le congelaron sus pagos al no ser considerado apto para el servicio activo. Ante la urgencia económica de reunir el dinero para su boda, Diego aceptó una arriesgada misión el 22 de noviembre.Antes de separarse, ambos hicieron un pacto de honor: si alguno caía en combate, el sobreviviente retornaría a Colombia para entregar las pertenencias más sagradas a la familia del fallecido.'El mensajero de los caídos'Sobre la labor asumida tras sobrevivir a la guerra entre Ucrania y Rusia, Brayan Hernández le explicó a Diego Guauque, de Séptimo Día, el propósito de su retorno: "Puedo decir que soy el mensajero de los caídos. Dios me dio esta labor, me dejó con vida, así me haya sacado sin dinero, me dejó con vida para honrar y memorar aquellos compañeros que cayeron en batalla".Tras perder todo contacto telefónico y radial con Diego el 10 de enero de 2026, las peores sospechas se confirmaron semanas después. En abril, la propia Cindy Quintana recibió una comunicación escueta desde Ucrania en la que un militar le notificó el deceso de su pareja en el frente. Sin mayores detalles sobre lo ocurrido ni la posibilidad inmediata de repatriar el cuerpo, el arribo de Brayan a Cali se convirtió en el único puente hacia la verdad de los hechos.Brayan Hernández se trasladó al barrio Belalcázar, en el occidente de Cali, para cumplir la palabra empeñada. En su equipaje llevaba la chaqueta camuflada que Diego utilizó ininterrumpidamente durante la contienda. Al encontrarse frente a la viuda, el combatiente sobreviviente expresó las razones de su visita: "Más que nada vengo por una promesa que le hice a Diego, porque entre todo el infierno que vivimos, él tenía una chispa de luz y era las videollamadas que hacía contigo todos los días".Seguidamente, 'Plumas' le hizo entrega de la prenda militar: "Yo aquí te traigo un detalle, algo que fue muy importante para él... Esto era algo que a él le distinguía mucho, que no se lo quitaba para nada... Yo puedo afirmar que esto era como una segunda piel para él porque no sé por qué razón atesoró tanto esta chaqueta y pues lamento traerte esto como recuerdo y no llegar con mi amigo a tus brazos".Al recibir el objeto, Cindy Quintana manifestó la conmoción de tener de regreso la única prenda de su esposo: "Lo voy a guardar, lo voy a atesorar. Mejor dicho, va a quedar en las mejores manos. Te lo agradezco demasiado".¿Falsas promesas?El testimonio de Cindy Quintana puso de manifiesto las condiciones extremas a las que son sometidos los mercenarios latinoamericanos en el este de Europa. A Diego Rodríguez le prometieron asignaciones de hasta 26 millones de pesos mensuales bajo la condición de ser enviado al frente de batalla. Sobre el trato de los mandos extranjeros hacia los colombianos, la mujer afirmó: "Lo que no hacían los ucranianos lo hacían ellos y el trato era horrible también... eran como carne de cañón. El trabajo más sucio lo tenía que hacer el colombiano".A pesar de las elevadas cifras consignadas en las ofertas de vinculación, los desembolsos a los familiares tras los fallecimientos resultaron mínimos. Cindy confirmó que únicamente recibió 6 millones de pesos como compensación tras la pérdida de su pareja.Por su parte, Brayan Hernández regresó a su población natal en Agua de Dios para reincorporarse a sus labores como pizzero, al tiempo que busca oportunidades laborales en Bogotá para rehacer su vida tras haber dejado atrás la contienda en Europa.
En Los Informantes, tres grandes historias todos los domingos. La crónica en las trincheras de El Plateado, en Cauca, que recibirá mención de honor de la SIP; la vida y obra de Dago García y sus paseos; y la condecoración al militar colombiano conocido como el Mocho Frank.
Una vivienda del barrio Las Ferias, en el noroccidente de Bogotá, fue el escenario de uno de los crímenes más aterradores y desgarradores de los últimos años. El 28 de octubre de 2024, Darwin Felipe Beltrán fue acusado de asesinar brutalmente a sus dos hijos menores de edad: Susan Camila, de 7 años, y Santi Esteban, de 4. Las imágenes de la escena del crimen son realmente aterradoras.Según relatos de los vecinos y el testimonio de la madre de las víctimas, el sujeto hasta mostró por la ventana los cuerpos de sus hijos ya sin vida: “Vimos al niño ensangrentado y con los ojos cerrados; él lo mostraba como si fuera un juguete”.Reacciones del señalado en las audienciasDurante las audiencias judiciales que han seguido al crimen, una de las voces que más ha llamado la atención ha sido la de la juez del caso. Con tono de asombro e indignación, la mujer expresó su preocupación por la frialdad de Darwin Beltrán tras el atroz hecho. “Ha demostrado una actitud que para mí es bastante llamativa y sorprendente. Perdió dos hijos y no ha derramado una sola lágrima”, indicó la togada, quien enfatizó en la aparente ausencia total de remordimiento por parte del acusado.Para la Fiscalía había pruebas suficientes para pedir la máxima condena, entre 33 y 50 años de prisión, sin embargo, durante la diligencia judicial Darwin Felipe Beltrán no aceptó cargos por homicidio agravado e hizo referencia a un diagnóstico psiquiátrico previo. Por ello, su defensa insiste en que padece una enfermedad mental que lo hace inimputable.El crimen que estremeció a ColombiaLa tragedia se desató en cuestión de minutos, hacia las 5:00 p.m. del 28 de octubre. Paola Ramírez, madre de los niños y expareja del acusado, había salido de la casa por unos 32 minutos y a su regreso Darwin Beltrán la sorprendió con una frase que aún retumba en su mente: “Paola, maté los niños. Paola, maté los niños”.De hecho, el fiscal Sergio Andrés Caballero, de la Unidad de Vida de Bogotá, relató en las primeras audiencias detalles del crimen que calificó como un acto con un aberrante grado de sevicia: “Este hombre destrozó a dos niños, les generó heridas de una manera tan brutal y de una manera tan desproporcionada”. Según el informe forense, Susan Camila tenía 21 heridas con arma cortopunzante y Santi Esteban un politraumatismo con trauma craneoencefálico y facial severo producto de golpes severos y contundentes.En ese momento, el funcionario también pidió que el señalado permaneciera detenido mientras se adelantaba el juicio, advirtiendo sobre un posible intento de feminicidio de la mamá de las víctimas.Desgarrador testimonio de médicoUn médico cirujano que pasaba por la zona, Edison Marín, intentó intervenir tras ser alertado por transeúntes, pero, lamentablemente, ya no había nada que hacer: los niños habían muerto antes de poder recibir atención médica.““Yo vengo acercándome y en ese momento me salen dos personas, se me acercan y me dicen: ‘Señor, señor, ¿usted puede ayudarnos a atender dos niños heridos?”, relató el médico, quien señaló que alcanzó a ver a Darwin “sentado sobre la orilla de la cama con cada niño sobre las piernas”. Los niños “murieron realmente fue aterrados pensando en que la persona que debía protegerlos los estaba matando”, lamentó el médico en entrevista con Séptimo Día.Ante la brutalidad del crimen, la comunidad reaccionó con violencia y algunos intentaron linchar al padre, pero la Policía lo capturó antes de que esto ocurriera.El debate judicialLa defensa de Darwin Beltrán ha insistido en que el hombre no era consciente de sus actos al momento del crimen. Según su abogado, Gildoberto Vela, el acusado padecía trastorno psicótico agudo y esquizofrenia, diagnóstico que le fue entregado en 2017, cuando ya convivía con Paola Ramírez y había nacido su primera hija, Susan.La familia del acusado respalda esta versión y asegura que Darwin había recibido tratamiento psiquiátrico y farmacológico durante varios meses, pero que posteriormente abandonó los controles y dejó de tomar la medicación. “Él decía que esos medicamentos eran muy fuertes, que le daban demasiado sueño”, recordó Paola Ramírez en entrevista con Séptimo Día.En medio del juicio, la defensa ha solicitado la incorporación de la historia clínica de Beltrán y la evaluación de especialistas que puedan confirmar su presunta inimputabilidad. Sin embargo, este argumento ha generado rechazo por parte de las víctimas y expertos forenses.¿Puede ser inimputable? Esto dicen expertos forensesEl médico forense Roberto Sicard fue consultado por el equipo del programa Séptimo Día sobre la posible inimputabilidad de Darwin Beltrán y su respuesta fue tajante: “Cuando una persona deja de lado autoadministrarse en su medicación, demostraría una conducta negligente. Toda persona que tiene un trastorno mental debe ser responsable de su trastorno para poder convivir en sociedad”.Incluso se reveló que, al momento de su captura, los análisis toxicológicos no mostraron presencia de alcohol en la sangre de Darwin, lo cual refuta una posible estrategia de defensa basada en intoxicación.Para Paola Ramírez, la madre de las víctimas, no hay duda de que Darwin actuó con total conciencia. Asegura que todo fue planeado para causarle el mayor daño posible. Añadió que mostrarle el cuerpo del niño por la ventana fue una forma de asegurarse de que ella supiera lo que había hecho: “Para mí el gesto de mostrarme el niño, pues era como asegurarse que yo supiera lo que él ya había hecho, lastimarme más”.Diez meses después del crimen, el proceso judicial contra Darwin Felipe Beltrán se encuentra en una fase decisiva. La defensa insiste en que su cliente no debe ser enviado a prisión, mientras que la Fiscalía y los familiares de las víctimas exigen una condena ejemplar.
El 28 de octubre de 2024, en el barrio Las Ferias, localidad de Engativá, en Bogotá, un padre presuntamente asesinó a sus dos hijos, Santi Esteban y Susan Camila, de 4 y 7 años, respectivamente, y casi 10 meses después del terrible crimen, el caso podría dar un giro por solicitud de la defensa Darwin Beltrán, señalado responsable. Por su parte, la Fiscalía considera que se trató de una venganza contra la madre.Séptimo Día investigó el caso, habló con Paola Ramírez, la mamá de los menores, con los familiares de Darwin Beltrán y con abogados especialistas sobre la solicitud de la defensa del padre implicado para evitar que este vaya a la cárcel.Los rastros de un cruel crimenVecinos de la vivienda de Las Ferias en la que ocurrió el crimen recordaron que ese día al ver a Paola Ramírez gritando por auxilio se alertaron y lo que vino después los dejó absolutamente desconcertados. De acuerdo con el relato de la madre de los menores, Darwin Felipe Beltrán, su pareja y padre de sus hijos, salió a la ventana y, mientras cargaba a uno de los pequeños, a Santi de 4 años, le gritaba ‘Paola mate los niños, Paola mate los niños’.Esa misma imagen es la que no pueden borrar de su mente vecinos del sector: “Lo que él hace es como sacarlo ahí digamos que haciendo como un trofeo con el niño”, “vimos al niño ensangrentado y con los ojos cerrados; él lo mostraba como si fuera un juguete”. Lamentablemente, Santi Esteban no era la única víctima, su hermana Susan Camila, de 7 años, también habría sido atacada por su papá.En medio de los angustiosos momentos, un médico que pasaba por el lugar fue abordado por algunos habitantes del barrio que le pidieron auxiliar a los menores. La imagen que encontró el cirujano Edison Marín fue escalofriante: “Como la ventana estaba abierta, corro la cortina, abro y veo al señor. Estaba sentado sobre la orilla de la cama con cada niño sobre las piernas. Me volteó a mirar y allí me pasó la vida por encima, o sea, yo dije: ‘me mató este señor’”.Pese al miedo, Marín ingresó a la vivienda para tratar de auxiliar a los niños, mientras otras personas sacaron a Darwin Felipe Beltrán e intentaron lincharlo, golpeándolo con palos, patadas y piedras, hasta que llegaron las autoridades.“Yo entro y es una escena extremadamente terrible de una tragedia inexplicable. Yo veo la niña y al girarla pues veo traumas tipo punzadas por destornillador y quizás hasta por un cuchillo que estaba ahí al lado”, reveló el médico en Séptimo Día, agregando que, pese a que intentó reanimar a la menor de 7 años, esta no respondió y continuó con el niño, pero tampoco pudo hacer nada para salvarlo.El caos, la angustia y la incertidumbre en el lugar eran evidentes. El subintendente Emerson Albarracín, quien atendió la emergencia, señaló que “al ingresar a la residencia observo la imagen más desgarradora que he tenido en mi carrera de la Policía…hubo mucha violencia (contra los niños)”.El acusado fue capturado y, según las autoridades que atendieron el caso, mantuvo una actitud serena y hasta llegó a asegurar que “tenía que hacerlo (cometer el crimen)”.El fin de la relaciónEn diálogo con Séptimo Día, Paola describió a Darwin como un hombre amable y buen padre, pero señaló que con el paso del tiempo su relación se volvió violenta y tóxica. De hecho, el 19 de octubre, pocos días antes del crimen, la madre de los menores le había comunicado al hombre que quería separarse definitivamente de él.También se conoció que Darwin Felipe había sido diagnosticado en 2017 con trastorno psicótico agudo y esquizofrenia, estaba medicado y por este motivo tuvo ingresos clínicos.Pedido de la defensa del señalado asesinoJustamente debido a estos antecedentes de Darwin Felipe Beltrán, hay una petición jurídica que podría cambiar drásticamente este caso y lograr que este hombre quizá no vaya a la cárcel. La defensa de Beltrán ha insistido en que su cliente tendría un diagnóstico psiquiátrico que le impidió estar consciente de lo que hacía en el momento del crimen. Entre tanto, la Fiscalía y las víctimas rechazan esta tesis y afirman que se trató de un hecho premeditado.Paola dice que desde la tarde de ese 28 de octubre su vida se congeló en el dolor, “fue perderlo todo y volver a empezar de cero. Ahí obviamente el mundo se me se me cayó, se me derrumbó”, pero ha hecho un esfuerzo por recordar cada detalle de esa tarde que partió su vida en dos.Dice que estuvo fuera de la casa 32 minutos, pero nunca pensó que su pareja le pudiera hacer daño a los niños. Tras la aterradora escena que encontró al regresar a su casa, señala que no tiene duda de que el sujeto “atacó a los niños por hacerme daño a mí, porque no quería ya estar más con él, porque ya le había dicho que no más a la relación”.Un día después del crimen, la Fiscalía le imputó a Darwin Felipe Beltrán el delito de homicidio agravado y solicitó que fuera enviado a la cárcel por considerarlo un peligro para la madre de las víctimas. De acuerdo con informe forense, ambos niños murieron por multiples heridas y lesiones: Susan Camila tenía 21 heridas con arma cortopunzante y Santi Esteban un politraumatismo con trauma craneoencefálico y facial severo producto de golpes severos y contundentes.Para la Fiscalía había pruebas suficientes para pedir la máxima condena, entre 33 y 50 años de prisión, para Darwin Felipe Beltrán, quien desde el primer momento no aceptó cargos y sacó a relucir su diagnóstico psiquiátrico. De hecho, el primer abogado que tuvo el señalado solicitó que se revisara su estado mental en el momento del crimen, pues podría ser inimputable.Esa misma teoría es la que tienen los familiares de Darwin y su actual defensa. Su hermana asegura que “él no estaba consciente, porque una persona consciente no ataca a sus propios hijos” y agrega que los antecendentes son clave. De acuerdo con el historial clínico del sujeto, en 2017 y en 2023 tuvo episodios de trastorno psicótico y esquizofrenia y, aunque fue medicado, suspendió los tratamientos sin los controles médicos respectivos.¿Es inimputable?Séptimo Día consultó este complejo caso con dos de los médicos y psicólogos forenses que más han estudiado el tema de la inimputabilidad en Colombia. “Es muy frecuente que el primer argumento del responsable es que soy inimputable. ¿Por qué? Porque la sociedad cuando ve que un padre o una madre mata a un hijo, pues lo primero que uno tiende a decir es ‘Pero estaba loco, ¿cómo se le ocurre hacer eso?’, pero no es así”, enfatiza Máximo Duque, médico forense y exdirector del Instituto Nacional de Medicina Legal.Otro de los consultados, el psicólogo forense Roberto Sicard, agrega que hay otra variable que debe analizarse en este caso: “cuando una persona deja de lado autoadministrarse su medicación, demostraría una conducta negligente. Toda persona que tiene un trastorno mental debe ser responsable de su trastorno para poder convivir en sociedad”.Estos conceptos y un examen psiquiátrico que Medicina Legal le realizó al acusado, por pedido de la defensa, serán claves en el juicio que pronto iniciará por el asesinato de los dos pequeños.Séptimo Día le solicitó una entrevista a Darwin Beltrán para conocer su versión, pero a través de su abogado Gildoberto Vela, respondió que no daría declaraciones porque teme por su vida. Asimismo, su defensor aseguró no estar autorizado para referirse a este caso.“Que se haga justicia y que la muerte de ellos no quede en la impunidad”, es el único pedido que, aún en medio del dolor, hace Paola Ramírez, madre de Santi Esteban y Susan Camila, mientras la familia de Darwin Beltrán continúa pidiendo “que se evalúe sus historias clínicas, que él pague su condena, sí, pero que sea justo para ambas partes”.
El sábado 28 de octubre de 2024, el crimen de los hermanitos Beltrán Ramírez conmocionó a Colombia. Santi Esteban y Susan Camila, de 4 y 7 años, respectivamente, fueron asesinados en su casa al parecer a manos de su propio padre. Los hechos ocurrieron en el barrio Las Ferias, ubicado en la localidad de Engativá, occidente de Bogotá.Ese fatídico día los pequeños habían quedado al cuidado de su padre, mientras su mamá, Paola Ramírez, iba a una tienda cercana. Lejos de imaginarse lo que iba a suceder, a su regreso la mujer se encontró con una escena imborrable: sus dos hijos habían sido asesinados.De acuerdo con la información revelada por los investigadores del caso, los dos cuerpos de los hermanitos estaban tendidos sobre una cama y su papá, señalado asesino, estaba acostado junto a ellos. Ante la desgarradora escena que encontró al ingresar a la vivienda, Paola desconcertada salió pidiendo auxilio por parte de sus vecinos y terminaron encerrado al hombre en la vivienda para evitar que escapara. Al lugar llegó una ambulancia, pero los esfuerzos por salvar la vida de los menores fueron infructuosos debido a las graves lesiones que presentaban.Entre tanto, Darwin Beltrán fue sacado de la vivienda hacia las 5:40 p.m. y, aunque la comunidad enardecida intentaba golpearlo, una patrulla motorizada de la Policía Metropolitana de Bogotá se encargó de protegerlo y llevarlo detenido.Los agentes del CTI y de la Policía que ingresaron a la escena del crimen en un reconocido barrio de la localidad de Engativá quedaron impactados con lo que encontraron, pues además de los cuerpos de los hermanitos hallaron, entre otras, una nota que había escrito Darwin Beltrán y que, irónicamente, decía "Los amo" y las armas que este habría utilizado para acabar con la vida de sus pequeños hijos.Tras la necropsia realizada a los cuerpos de Santi Esteban y Susan Camila por parte de Medicina Legal, se conocieron detalles de cómo los menores fueron atacados, al parecer por Darwin Beltrán: al bebé lo golpearon brutalmente, mientras que a la menor la agredieron varias veces con un arma cortopunzante.Meses después, la mujer relató después que previo al crimen su expareja había llegado a la casa “tranquilo. Él llega con sus llaves, se para detrás mío, pero yo lo veo tranquilo. Lo que repite, que me repite en varias ocasiones, es ‘Paola, váyase que usted me altera’. Pero no fue agresivo, yo lo vi bien”.¿No aceptó cargos?En un primer momento, Darwin Beltrán - según el testimonio de vecinos del sector - habría asegurado que él era el responsable de los actos y hasta les habría dicho a funcionarios del Instituto Nacional de Medicina Legal que investigan los hechos que “me dio como un cuadro de locura y asesiné a mis hijos”. Sin embargo, en medio de las audiencias en las que le imputaron el delito de homicidio agravado, el sujeto no aceptó cargos.“Él se excusa en que no era consciente de lo que estaba haciendo”, ha comentado en varias ocasiones su exesposa y madre de los niños, Paola Ramírez, quien sigue esperando justicia por lo ocurrido, rechazando además que su defensa busque declararlo inimputable por enfermedad mental. El vencimiento de términos de este caso es el 23 de agosto de 2025 y no ha habido mayores avances, por lo que temen que el hombre quede libre.Este domingo en Séptimo Día, la mamá de los menores entrega detalles de lo ocurrido en las audiencias tras casi 10 meses de este triste caso, mientras los familiares del presunto victimario hablan de sus versiones sobre lo ocurrido. ¿Por qué el caso podría dar un giro? Vea la investigación, este domingo, a las 9:30 p.m.
Han pasado 7 meses desde que Darwin Beltrán les quitó la vida a sus dos hijos Susan y Santi, de 7 y 4 años de edad, dentro de su vivienda en el barrio Las Ferias, localidad de Engativá, en Bogotá.Desde que está preso, el sujeto no ha querido aceptar el cargo de homicidio agravado “porque él se excusa en que no era consciente de lo que estaba haciendo”, afirma su exesposa y madre de los niños, Paola Ramírez.En la última audiencia realizada el pasado 9 de mayo, Darwin no mostró arrepentimiento, “lo vi tranquilo”, relató la madre de las víctimas al pódcast Más allá del silencio, que conduce el periodista Rafael Poveda. “En audiencia siempre ha dicho lo mismo, que no acepta cargos porque no era consciente de lo que estaba haciendo en ese momento”, insistió la mujer, que ahora teme que pueda quedar en libertad o no ser enviado a prisión por el filicidio en Las Ferias.¿Por qué podría quedar libre?La defensa de Darwin Beltrán le pidió a la jueza un aplazamiento del proceso y, si el caso no avanza en los estrados judiciales, habría vencimiento de términos el 23 de agosto de 2025, con lo cual dejarían libre a este hombre.No menos grave es que Miguel Ángel Ruiz, abogado de Paola, teme que al asesino de los niños Susan y Santi lo declaren inimputable por enfermedad mental, por lo que no recibiría una pena superior a los 40 años de cárcel, sino un castigo muy inferior por lo que hizo y por lo que podría quedar en libertad en menos de una década.“Tienen una teoría y quieren poderla llevar al juicio oral para convencer a la jueza de que efectivamente él es una persona enferma y que no debe tener una medida de aseguramiento que es intramural, dentro de una cárcel, sino en una unidad de salud mental o en un hospital psiquiátrico”, explicó el doctor Ruiz.De lograrse, “la pena a la que él podría estar expuesto con este homicidio agravado, (que) estaría entre los 40 y 60 años de cárcel” podría llegar a bajar a “10 años en una unidad de salud mental u hospital psiquiátrico. A él le van a hacer unos exámenes cada 3 meses, cada 6 meses, evaluando cómo está su estado de salud mental. Obviamente una persona interna donde le aplican los todos los medicamentos, donde están pendiente psicólogos, psiquiatras, médicos toxicólogos, trabajadores sociales, el cerebro va a funcionar mejor, bien”.“El problema es cuando salen y si no tienen ese mismo control ahí, pues fácilmente esta persona puede recuperar su libertad y obviamente podría terminar su plan, que es la teoría de nosotros, que es dejarla a ella en vida un tiempo y ya posteriormente venir a quitarle a ella la vida, que es la inferencia razonable que tenemos desde el grupo de defensa de víctimas que tenemos”, añade.El argumento de representantes de las víctimas para probar que no es inimputableLa doctora Carolina Cardona, especialista en psicología jurídica y criminológica, detalló en el pódcast que “hay una contradicción viéndolo desde la parte de perfilación de la conducta de Darwin como tal, pues podría llegar a pensar de que el hecho de que hubiera llegado a la casa y hubiese tenido la habilidad de decirle a ella (a Paola) que se saliera y luego atacar los niños, habla de algo que está planeado, porque si realmente él hubiera perdido la conciencia, hubiera estado alterado, llega a la casa y también la puede haber agredido a ella, pero no, le pide que se vaya. Entonces, si tengo la capacidad de llegar y decir ‘vete’ y después tomar la acción, estoy consciente de que quiero cometer un acto. Ya, eso habla de algo de conciencia. No puedo decir simplemente que estaba alterado o que perdió el juicio en cualquier momento”.Y es que la misma madre de los niños asesinados en el barrio Las Ferias relató que el día del crimen, el 28 de octubre de 2024, Darwin Beltrán llegó a la casa “tranquilo. Él llega con sus llaves, se para detrás mío, pero yo lo veo tranquilo. Lo que repite, que me repite en varias ocasiones, es ‘Paola, váyase que usted me altera’. Pero no fue agresivo, yo lo vi bien”.La doctora Cardona recalca que “hay muchos indicios” en el comportamiento del asesino “que nos indican que hubo una planeación previa. Él tuvo tiempo de dejar unas cartas donde su jefe, a las cuales todavía no hemos tenido acceso nosotros como tal. Se despidió de varias personas. El haber dejado de tomar sus medicamentos mucho tiempo atrás, aun sabiendo que cuando salió de los centros de salud mental, a él le dieron unas medicaciones, él tenía que tomarse unos medicamentos, pero no lo hizo. Y sabía también y era consciente de que si no se tomaba los medicamentos, él sufría de algunas crisis”.Darwin Beltrán “deja de tomarse los medicamentos, ingiere alcohol, aún sabiendo que si ingiere alcohol se puede aumentar el trastorno, hace una carta, se despide, visita a varios vecinos y llega a casa y tiene la capacidad de sacar a la mamá de los niños y cometer el acto. Entonces, todo eso me habla de una planeación previa a algo que yo quería hacer”, insistió la experta.El abogado Ruiz agrega que el filicida actuó motivado por un “detonante, es que ella le dice, ‘no hay más relación, ya se acabó. Definitivamente llevo 10 años con usted, me he aguantado mil cosas, pero ya realmente ya llego hasta acá. Este es el final de los dos. Usted tiene que irse de la casa, necesito que por favor me desocupe, usted es un gran papá, puede venir a ver los niños y todo, pero hasta ahí’”.“Entonces, para nuestro concepto, como criminalístico, como criminólogo, como perfilador, vemos es de que ese es el detonante, esa es la mecha que enciende y le activa el iter criminis para que él empiece a poder escalar esos cuatro pasos del iter criminis, donde ya no tiene freno, donde él pasó desde pensarlo hasta organizar el plan macabro, hasta tomar la decisión de hacerlo y ya al final que es accionar y era vengarse de ella por la decisión que ella toma y dejarla sufriendo en vida y posteriormente predisponerse para que pueda quedar libre el día de mañana y poder llegar ahora sí después a quitarle la vida a ella. La violencia vicaria habla sobre eso, en vida hacerla sufrir y cuando ya el psicópata o el sociópata entienda que ya la hizo sufrir lo que necesitaba, entonces va y la mata”, precisó.EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANOPERIODISTA DIGITAL NOTICIAS CARACOLsmsorian@caracoltv.com.co
El 28 de octubre de 2024, el barrio Las Ferias en Bogotá fue el escenario de un filicidio que conmocionó a la capital y a Colombia entera. Darwin Felipe Beltrán acabó con la vida de sus dos pequeños hijos, Susan Camila, de 7 años, y Santi Esteban, de 4. El sujeto esperó a que regresara Paola Ramírez, la mamá de los niños, para mostrarle lo que había hecho.Los dos cuerpos de los hermanitos estaban tendidos sobre una cama y su papá estaba ahí, acostado junto a ellos. Los vecinos no pudieron hacer algo por salvar a los menores de edad, pero estuvieron a punto de linchar al hombre que, según su propia exesposa, no mostraba remordimiento por lo que había hecho.Paola solo tiene una pregunta constante para Darwin: “Por qué había atacado a los niños y por qué no a mí, (…) nunca respondió esa pregunta” y lo único que dice es “que lo perdonara, que él me amaba mucho”.“Siempre me imagino ese momento de cómo sufrieron”Paola no deja de pensar en el día que le arrebataron a sus dos razones de vivir. Al hablar con Rafael Poveda en el pódcast Más allá del silencio, recordó que ese día de octubre, cuando ya llegaba la noche, su ex llegó a la casa “tranquilo. Él llega con sus llaves, se para detrás mío, pero yo lo veo tranquilo. Lo que repite, que me repite en varias ocasiones, es ‘Paola, váyase que usted me altera’. Pero no fue agresivo, yo lo vi bien”.Luego vino el horror, encontrar a sus bebés muertos a manos de un hombre “que se preocupaba por sus hijos de llevarlos al colegio, de estar pendiente de ellos, qué hacía falta del mercado y eso”, relató la mujer. Ahora, ella siempre tiene en su mente “ese momento, siempre me imagino ese momento de cómo sufrieron y todo”.Defensa busca que Darwin Felipe Beltrán sea inimputableLa doctora Carolina Cardona, especialista en psicología jurídica y criminológica, le contó al mismo pódcast que el abogado del asesino de sus hijos en Las Ferias busca “que no pague en prisión, porque se están excusando en que él tenía una enfermedad mental que hacía que perdiera el juicio y que por eso él en el momento de los hechos no era consciente de lo que estaba haciendo”.Por esa misma razón, el sujeto no ha aceptado el cargo de homicidio agravado.Sin embargo, la experta recalca que “hay una contradicción viéndolo desde la parte de perfilación de la conducta de Darwin como tal, pues podría llegar a pensar de que el hecho de que hubiera llegado a la casa y hubiese tenido la habilidad de decirle a ella que se saliera y luego atacar los niños, habla de algo que está planeado, porque si realmente él hubiera perdido la conciencia, hubiera estado alterado, llega a la casa y también la puede haber agredido a ella, pero no, le pide que se vaya. Entonces, si tengo la capacidad de llegar y decir ‘vete’ y después tomar la acción, estoy consciente de que quiero cometer un acto. Ya, eso habla de algo de conciencia. No puedo decir simplemente que estaba alterado o que perdió el juicio en cualquier momento”.Agrega que “hay muchos indicios en su comportamiento que nos indican que hubo una planeación previa. Él tuvo tiempo de dejar unas cartas donde su jefe, a las cuales todavía no hemos tenido acceso nosotros como tal. Se despidió de varias personas. El haber dejado de tomar sus medicamentos mucho tiempo atrás, aun sabiendo que cuando salió de los centros de salud mental, a él le dieron unas medicaciones, él tenía que tomarse unos medicamentos, pero no lo hizo. Y sabía también y era consciente de que si no se tomaba los medicamentos, él sufría de algunas crisis. Entonces, cuando yo sé que si no me tomo el medicamento, y me voy a alterar, y voy a sufrir unos trastornos, y voy a empezar a escuchar voces, entonces ya estoy planeando o simplemente me vuelvo irresponsable conmigo y con los demás y no me importa lo que vaya a suceder”.“Hace una carta, se despide, visita a varios vecinos y llega a casa y tiene la capacidad de sacar a la mamá de los niños y cometer el acto. Entonces, todo eso me habla de una planeación previa a algo que yo quería hacer”, subraya la doctora.Paola debe $30 millones por las tumbas de sus hijosAdemás de la angustia de esta mujer por pensar que su exesposo pueda quedar libre o no vaya a prisión sino a una institución mental, se suma el trabajo sin descanso que realiza como guardia de seguridad en Bogotá para poder pagar por los lotes donde fueron enterrados Susan y Santi.Paola cuenta que está “trabajando porque obviamente estoy pagando lo del lote de los niños y es una deuda grande, trabajando. Cuesta 30 millones de pesos”, pero esta madre está convencida de que sus hijos lo valen porque “yo no quiero que a mis hijos los vayan a cremar”.Mientras labora en una empresa de seguridad para pagar cuotas de 700.000 pesos mensuales, ella sigue pensando en el fatídico día para sus niños, que no estuvieron por primera vez junto a ella en este Día de la Madre, en el que decidió trabajar para pagar por el lote en el cementerio de sus hijos. “Ya nada es igual. Ya todo cambió”, termina ahogada en el llanto.EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANOPERIODISTA DIGITAL NOTICIAS CARACOLsmsorian@caracoltv.com.co
El pasado 28 de octubre la vida de Paola Ramírez tuvo un antes y un después al perder a sus dos hijitos Santi Esteban y Susan Camila Beltrán Ramírez (de 4 y 7 años, respectivamente) a manos de su expareja sentimental, quien también era padre de los menores: Darwin Beltrán. Tras dos meses del doble filicidio, la mamá de los pequeños habló sobre lo que sucedió aquel día, cuando encontró a los menores de edad muertos en donde residía, en el barrio Las Ferias, en Engativá, en el noroccidente de Bogotá.En conversación con el podcast ‘Más allá del silencio’, Paola relató cómo eran sus hijos y la luz que le brindaban. Con voz entrecortada contó que Susan Camila hubiera cumplido 8 años el 13 de diciembre y que ella “tenía mucha ilusión. Me acuerdo que Susan se paraba al frente del almanaque y ella contaba los días y me preguntaba que si faltaba mucho para sus cumpleaños. Entonces pues ella tenía tanta ilusión que, obviamente, se lo celebré”. Fue al cementerio donde están enterrados los niños y colocó algunas decoraciones.(Lea además: Las heridas que quedan en el barrio Las Ferias tras asesinato de dos hermanos a manos de su papá)Darwin Beltrán ha llamado en varias ocasiones a Paola RamírezUn día después del cumpleaños de su hija, “ese sábado me llamó a decirme que si no tenía derecho a saber dónde estaban sus hijos, que él quería saber dónde estaban sus hijos para cuando saliera irlos a visitar, yo le dije que no, que no tenía derecho”.Manifestó que su expareja sentimental “todavía dice incoherencias. En la llamada me dice que que él ese día había llegado a la casa pidiéndome los medicamentos, no sé a qué medicamentos se refiere porque él ni siquiera estaba tomando medicamentos, él era un irresponsable que nunca siguió su tratamiento psicológico ni mucho menos medicamentos. Él me dice en una llamada que había llegado a pedirme los medicamentos y que yo me había ido… cuando es mentira. Llegó calmado diciéndome: ‘váyase que usted me altera’”, frase que le repitió en varias oportunidades.¿Qué pasó antes de que Darwin Beltrán asesinara a sus hijos?Paola contó que ella tomó su celular y que él la acompañó hasta la puerta. “Irónicamente me devuelvo y le digo dizque: ‘Darwin, cuidado con los niños que están adentro. Cierre la puerta para que no sea que se salgan’. Me dijo en ese momento que fuera donde la mamá y yo le digo: ‘su mamá está visitando a su hermana’, y él me dice: ‘vaya donde mi mamá’, y yo le digo: ‘bueno’”.Y como si fuera un presentimiento, Paola Ramírez salió de la casa y al girar la esquina llamó a una ambulancia para que le prestara a Darwin ayuda psiquiátrica porque “yo sabía que Felipe ya estaba enfermo, yo sabía que Darwin estaba volviendo a tener una crisis porque no era la primera vez, Darwin ya había tenido crisis”.Además, reveló que su expareja estaba diagnosticada con trastorno bipolar afectivo y que siguió un tratamiento con pastillas durante un tiempo, pero que lo dejó a un lado y que no volvió a tener acompañamiento psicológico. Indicó que le comentó a la mamá de Darwin que debían internarlo, pero que la mujer se negó: “Me decía que no, que yo lo quería internar porque yo le tenía rabia al hijo”.Paola compartió que mientras llamaba a la ambulancia, en la tarde del 28 de octubre, un compañero del trabajo de su ex llegó en bicicleta a la esquina de la casa de ella y le preguntó por Darwin. Asimismo, él le indicó que lo había visto con comportamientos extraños y que “les había llevado pollos a los compañeros y que en la empresa ya estaban preocupados porque él no se comportaba así”.El joven en bicicleta se ofreció a entrar a la casa mientras Paola llamaba a la ambulancia para evitar que Darwin se fuera y no recibiera el debido acompañamiento psicológico, pero debido al temor que ella tenía de que su ex se alterara y se escapara, ella prefirió que el colega de él no ingresara a la vivienda y esperaron un rato más.Pasaron unos minutos y Paola pudo hablar con una psicóloga mientras la ambulancia llegaba al barrio Las Ferias. Ella le comentó que Darwin estaba en la casa solo con los niños y le contó cuál era el diagnóstico que él tenía, a lo que la otra mujer le respondió: “Que tranquila, que él es como un niño, que le lleve la idea mientras la ambulancia llega, que él no le va a hacer nada a los niños”.Luego de que la psicóloga le dio el aparte de tranquilidad, ella se quedó parada a tres casas de donde vivía con sus hijos “cuando él sale de la casa totalmente mojado, él no tenía zapatos, él tenía como que unas medias o estaba descalzo, no recuerdo, pero estaba totalmente mojado, desde la cabeza estaba totalmente mojado. Se para y me grita algo, pero no sé qué es lo que él me dice, pero ahí yo lo veo raro, yo ahí lo veo transformado, hay algo en él diferente en ese momento y de la nada sale corriendo, se entra a la casa y cierra la puerta”.Al ver ese comportamiento, Paola se va detrás de Darwin, pues lo que acababa de ver no era la única alarma que la alertaba, pues minutos antes había hablado con el jefe de él y “me dice de una nota que él dejó en el escritorio del jefe. Me dice que Darwin le había dejado una nota que le decía como que gracias por todo y que se iba a reunir con Cristo, se iba a la casa de Cristo”.Con el actuar de su ex y lo que le acababa de decir el jefe de él, ella pensó que Darwin se iba a hacer daño, pero cuando fue a abrir la puerta de la vivienda se percató de que en esta había sangre.Este episodio para Paola es confuso, pero relató que el compañero de Darwin le contó que ella le indicaba que olía mucho a sangre y que él le decía que se devolviera, a lo que ella le hizo caso.“Lo que sí tengo presente es cuando él (Darwin) empieza a gritar: ‘Paola, Paola, los niños, Paola, los niños. Por la ventana que da hacia la calle él gritaba y me mostró al niño, me mostró a mi Santi y él ya estaba muerto”, contó en medio de lágrimas.Aún piensa en qué le habrá pasado a Darwin por la cabeza en ese momento cuando decidió asesinar a los niños. “Yo miré a mi alrededor y yo decía que no, que era mentira. Hace un momento había dejado a mis niños acostados, Susan estaba durmiendo, Santi se le había arrunchado al lado, y pensé que jamás sería capaz de tocarme a los niños. Él nunca los agredía”.Paola volvió a entrar a su casa en Las FeriasAntes de ver la macabra escena, ella empezó a gritar “que un doctor, cuando me dijeron que ya no había nada que hacer por ellos. Yo entré a ver a mis niños y ahí ya llegó la Policía”.En las llamadas que él le ha hecho desde la cárcel, de las cuales Paola solo ha contestado dos, ella le recrimina que por qué no la atacó a ella, sino a los niños, a lo que él le respondió: “Que perdón, que perdón, que lo perdone, que me ama mucho y que me va a amar toda la vida”.Paola recalcó que una crisis que tuvo Darwin fue en febrero de 2023 y que lo internaron durante una semana en una clínica. Al explicar cómo eran los episodios que tenía, indicó que “empezaba a hablar incoherencias y no se podía quedar quieto, él tenía que estarse moviendo, haciendo algo, no dormía”.Para la mamá de Santi Esteban y Susan Camila fue extraño el actuar que tuvo su expareja, pues él nunca se tornaba violento, tan solo “se iba a caminar, se iba de la casa, no podía estar en la casa, se iba a hacer ejercicio”.Las señales que indicarían que Darwin iba a recaerTras seguir un breve tratamiento, el cual no pudo terminar porque una ampolleta que se debía aplicar costaba cerca de $1.000.000, él empezó a beber con los compañeros del trabajo los fines de semana. Cuando Paola le manifestaba su preocupación por volver a recaer, él le sostenía que él podía beber cerveza, mas no aguardiente porque este trago lo podía alterar. Por esto, “la mamá de él me decía que yo era una tóxica, una loca que no lo dejaba respirar, que no lo dejaba salir. Pasó que el 19 de octubre nosotros estábamos cumpliendo 10 años, él se quedó tomando ese sábado”.Al ver el comportamiento de Darwin, “yo ese día le hice una videollamada y le dije dar no podemos seguir más, definitivamente no podemos seguir más, no vuelva a la casa. Venga si quiere mañana, recoja sus cosas y ya, no más. Él me dijo que no, que por qué yo era así, que él me amaba mucho”.La relación de Darwin Beltrán con sus hijosCuando Paola le dejó en claro que no quería regresar con él, una semana antes del crimen, él empezó a ir más seguido a la casa donde ella y sus hijos vivían. Incluso, se ofrecía llevarlos al colegio.“Era un padre amoroso, responsable, era muy responsable porque una cosa eran los problemas que teníamos los dos (porque tuvimos muchos problemas a lo largo de la relación), pero él con los niños era otra cosa. Con los niños era muy responsable, que su mercado, que el arriendo, que los servicios, que el parque, le gustaba mucho llevarlos a la piscina”, contó.(Lea también: Habla mamá de hermanitos asesinados en Engativá: “No vi señal de que pudiera lastimarlos”)
Darwin Beltrán, con anotaciones por violencia intrafamiliar, no aceptó cargos por el asesinato de sus hijos Susan Camila y Santi Esteban, de 7 y 4 años, hallados sin vida dentro de su casa en el barrio Las Ferias de la localidad de Engativá, en el occidente Bogotá.La Fiscalía General de la Nación, quien dijo que lo iba a imputar por homicidio y feminicidio agravados, solo lo acusó del primer cargo, delito que el indiciado rechazó, pese a que, según testigos, admitió haberles quitado la vida a los menores de edad.Lo que Darwin Beltrán les habría hecho a sus hijos en EngativáEl sujeto, que tenía antecedentes de violencia intrafamiliar por un ataque a su expareja en 2019, habló con investigadores de Medicina Legal en medio de los exámenes médico-forenses que le fueron practicados tras el crimen que ha conmocionado a la ciudadanía, según pudo establecer Noticias Caracol en vivo.En ese momento, el hombre aceptó haber sido el autor del asesinato de los dos pequeños. Además, manifestó que era consciente de su situación legal y de que estaba detenido por la agresión que acabó con la vida de los menores. Sin embargo, durante la audiencia de legalización de captura e imputación rechazó los cargos.En palabras de Darwin Beltrán, el ataque fatal a sus hijos sucedió tras haber visto a su expareja, quien había decidido terminar su relación sentimental hace ocho días, bajarse de una motocicleta.“Fue hacia las seis cuando escuchamos el alboroto”, contó Héctor Vanegas, un vecino de Engativá, sobre la tragedia que presenciaron este lunes 28 de octubre. El testigo reveló que el papá de los niños le mostró a su expareja, que acababa de llegar de la tienda, el cuerpo de uno de los pequeños antes de que ella pudiera ingresar a la vivienda.Al percatarse de lo ocurrido y en medio de la impotencia, vecinos del sector golpearon desesperadamente las puertas y ventanas del inmueble, hasta que por fin pudieron ingresar. Sin embargo, ya era muy tarde.“No pudimos hacer nada, no pudimos hacer nada, eso es lo más doloroso, que no pudimos hacer nada. Hicimos todo lo que pudimos, tumbamos la puerta, pero ya para qué”, lamentó con rabia Leonardo Molina, quien considera que lo que hizo Darwin Beltrán “fue algo premeditado, se ve porque todo estaba trapeado, todo estaba mojado, como limpiando las evidencias, y los niños acostaditos en la cama”.Darwin Beltrán se mostraba como un buen padreEl señalado asesino de los dos niños en Engativá tenía antecedentes de violencia intrafamiliar por un ataque a su expareja y madre de los pequeños, en 2019, en el que le ocasionó lesiones en el rostro. Sin embargo, algunos familiares, que también fueron entrevistados por las autoridades, mencionaron que el sujeto nunca mostró señales de violencia hacia sus hijos y se comportaba como un padre promedio en la sociedad.Velatón en Engativá por Susan Camila y Santi Esteban“Ya no más violencia, ya no más niños y niñas muertas, ya no nos queremos seguir viendo en un noticiero como le pasó a la niña Sofía. Y si yo alzo la voz es porque la próxima no quiero ser yo, la próxima que no sea una de las que estamos acá”, manifestó una menor durante la velatón, a la que asistieron compañeros de colegio de los pequeños, padres de familia, vecinos y autoridades, quienes exigen justicia en este caso que conmocionó al barrio Las Ferias.“Es el llamado de un niño inocente que no tuvo cómo defenderse. Es el llamado de un grito al que nadie acudió, a un grito tal vez que hicieron esos niños para que alguien los ayudara”, señaló otra habitante de Engativá, donde piden revivir la cadena perpetua para criminales que cometen actos deplorables como este.La audiencia contra Darwin Beltrán se retomará este miércoles. Se espera que un juez dicte medida de aseguramiento, en centro carcelario, contra el señalado filicida. Sería enviado a La Tramacúa, prisión donde están recluidos otros asesinos de niños, como Brayan Campo (feminicida de Sofía Delgado), Harold Andréi Echeverry (homicida de Michel Dayana González) y Rafael Uribe Noguera (quien le quitó la vida a Yuliana Samboní). El padre de Susan Camila y Santi Esteban podría ser condenado a cerca de 50 años de detención.
Fue en una casa del barrio Las Ferias, en la localidad de Engativá (occidente de Bogotá), donde Darwin Beltrán, de 31 años, acabó con la vida de sus dos pequeños hijos -Santi Esteban, de 4 años, y Susan Camila, de 7-. Así lo aseguran las autoridades de la capital colombiana.“Fue hacia las seis cuando escuchamos el alboroto”, le dijo Héctor Vanegas a Noticias Caracol en vivo sobre la tragedia que presenciaron este lunes 28 de octubre. El testigo reveló que el papá de los niños le mostró a su expareja, que acababa de llegar de la tienda, el cuerpo de uno de los pequeños antes de que ella pudiera ingresar a la vivienda.La señora, en medio del dolor, lloraba en la calle mientras sus vecinos intentaban salvar a los niños, aunque nada pudieron hacer por esos dos angelitos.“Fue algo premeditado”, cree un vecino de EngativáAl percatarse de lo ocurrido y en medio de la impotencia, vecinos del sector golpearon desesperadamente las puertas y ventanas del inmueble, hasta que por fin pudieron ingresar. Sin embargo, ya era muy tarde.“No pudimos hacer nada, no pudimos hacer nada, eso es lo más doloroso, que no pudimos hacer nada. Hicimos todo lo que pudimos, tumbamos la puerta, pero ya para qué”, lamentó con rabia Leonardo Molina, quien considera que lo que hizo Darwin Beltrán “fue algo premeditado, se ve porque todo estaba trapeado, todo estaba mojado, como limpiando las evidencias, y los niños acostaditos en la cama”.La gente que presenció la tragedia en Engativá agrega que el señalado homicida se había acostado junto a los pequeños y luego habría aceptado haber sido el autor del doble crimen, esto ante los policías que llegaron a atender el caso.Entre la rabia y la impotencia, un ciudadano sacó a rastras a Darwin Beltrán de la casa de los niños y allí, en el andén, varios quisieron tomarse la justicia por mano propia, golpeando al sujeto, hasta que finalmente arribaron agentes, alertados por una supuesta riña.El coronel Pedro Saavedra, comandante operativo de seguridad ciudadana de la Policía Metropolitana de Bogotá, informó que “al llegar nuestros policías capturan a una persona, la cual comete el delito de homicidio con dos menores de edad, de 4 y 7 años. En estos momentos esta persona se está dejando a disposición de las autoridades competentes, Fiscalía General de la Nación, por el delito de homicidio”.Mientras tanto, como si fueran sus hijos, los residentes de la localidad de Engativá cargan con un pesado dolor por no haber podido ayudar a Susan Camila y Santi Estaban. “Me vine para acá frustrado y hasta lloré porque eso es duro. Ver a unos niños de 7 y 4 años muertos en una cama es bastante conmocional”, declaró Javier Taborda.El papá de los pequeños será imputado, ante un juez de la república, por los delitos de homicidio agravado y feminicidio agravado.A través de su cuenta de X, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, hizo un llamado a la justicia para que al agresor se le imponga la más alta pena posible. “¿Qué nos pasa como sociedad? Estos casos son desgarradores e inaceptables”, acotó.Sobre el sujeto que acabó con la vida de sus hijos en Engativá, las autoridades precisaron que tenía antecedentes judiciales por violencia intrafamiliar, además de hurto y receptación. Al parecer, por los malos tratos, la mamá de las víctimas había decidido dejarlo hace ocho días. Un habitante del barrio Las Ferias, que aseguró haber ido al mismo colegio al que asistió Darwin Beltrán, subrayó que el filicida “ante la sociedad se veía bien, le gustaba jugar mucho microfútbol. Se veía muy bien ante la sociedad, un buen padre, una persona próspera”. Sin embargo, para este vecino, “lastimosamente la justicia es una porquería, porque hasta que no mataron estos niños no se ponen las pilas. Ahora hay una madre de familia literalmente traumada, con un dolor inmenso, por culpa de un psicópata que tenía antecedentes de maltrato familiar y que la justicia no supo controlar a su tiempo”.Piden no rebajar penas para violadores o asesinos de niños y niñasLa procuradora general de la Nación, Margarita Cabello, le pedirá al Congreso retirar el artículo séptimo de la reforma a la justicia que se tramita en el Legislativo, el cual contempla una rebaja de pena para violadores y quienes cometan delitos contra los niños y niñas.“Consideramos que la rebaja planteada no es un elemento fundamental para lograr decisiones judiciales en firme y rápidas. Por el contrario, podría incentivar la idea de menos gravedad para la sociedad de ese tipo de delitos y eso es lo que no queremos”, consideró la jefe del Ministerio Público, quien señaló que, de pasar este artículo, se estarían violando normas internacionales. A su solicitud se han sumado más de 100 congresistas.Los filicidios, como el que cometió Darwin Beltrán al acabar con la vida de Santo Esteban y Susan Camila, han impactado varias veces a la sociedad colombiana. Este tipo de delitos es castigado fuertemente por la justicia, que los suele catalogar como feminicidios agravados. Las penas pueden rondar los 50 años de cárcel.>> Repasamos aquí algunos de los filicidios que han conmocionado a ColombiaEste año, de acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Legal, se han presentado al menos 380 asesinatos de menores de edad en Colombia. Entre los casos más recientes, además del de los hermanitos en Engativá, están el de la pequeña Sofía Delgado y el bebé Alexis Delgado. La primera fue atacada hasta la muerte por Brayan Campo en una tienda de mascotas, en Candelaria (Valle del Cauca), mientras que el segundo fue abusado, torturado y ultimado, presuntamente por su tío político Carlos Herrán Rodríguez, en una finca de San Cayetano (Cundinamarca).Campo confesó su crimen y aceptó los delitos de feminicidio agravado, secuestro simple agravado, tentativa de secuestro (al parecer intentó raptar a otra niña horas antes) y ocultamiento de material probatorio. Fue enviado a la cárcel de La Tramacúa, en Valledupar. Entre tanto, Herrán no se allanó a los cargos de homicidio agravado, tortura agravada y acceso carnal violento con menor de 14 años, pero un juez lo envió a prisión mientras termina el juicio en su contra.>> En contexto: conozca acá la triste historia de varios de los ángeles asesinados en el país
El dolor ha embargado al barrio Las Ferias, de la localidad de Engativá, donde los hermanitos Susan Camila y Santi Esteban, de 7 y 4 años, murieron, al parecer, a manos de Darwin Beltrán, su padre. El hombre esperó a su exesposa, que había decidido dejarlo una semana antes, para mostrarle lo que había hecho, según testigos.>> Vea, además: Darwin Beltrán estaba acostado junto a cuerpos de sus hijos, dicen que crimen “fue premeditado”Madre de los niños asesinados en Engativá no pudo ingresar a su casaTestigos le contaron a Noticias Caracol en vivo lo que ocurrió sobre las seis de la tarde del lunes 28 de octubre en el barrio Las Ferias.Según narraron, la mamá de los hermanitos había salido a una tienda de Engativá y al regresar encontró a su expareja, Darwin Beltrán, quien le mostró el cuerpo de uno de sus hijos sin vida. Ella no puede ingresar a la vivienda y empezó a llorar. Los vecinos, alertados por el llanto desconsolado de esta mujer, intentaron a auxiliar a los menores de edad, pero al ingresar al inmueble la escena fue aterradora.Los dos cuerpos de los hermanitos estaban tendidos sobre una cama y su papá estaba ahí, acostado junto a ellos. Al parecer, había limpiado la escena del crimen porque el piso se encontraba mojado y había traperos y trapos en el lugar. Señalaron que fue el mismo Darwin Beltrán quien les contó lo que les había hecho a los niños.Señalaron que aunque llamaron de inmediato a la Policía Metropolitana de Bogotá, uno de los residentes sacó a rastras al señalado filicida y, sobre la acera, empezaron a golpearlo. Los uniformados de Engativá llegaron al sitio antes de que la comunidad hiciera justicia por mano propia. La justicia les falló a estos niños, creen ciudadanosUn habitante del barrio Las Ferias, que afirmó fue al mismo colegio al que asistió Darwin Beltrán, manifestó que el filicida “ante la sociedad se veía bien, le gustaba jugar mucho microfútbol. Se veía muy bien ante la sociedad, un buen padre, una persona próspera”.Para él, “lastimosamente la justicia es una porquería, porque hasta que no mataron estos niños no se ponen las pilas”, teniendo en cuenta el pasado judicial de Darwin Beltrán. “Ahora hay una madre de familia literalmente traumada, con un dolor inmenso, por culpa de un psicópata que tenía antecedentes de maltrato familiar y que la justicia no supo controlar a su tiempo”.Fue por esa situación de violencia intrafamiliar que la madre de los niños decidió terminar la relación con el sujeto hace una semana.Cargos que imputarán a Darwin Beltrán por asesinato de sus hijos en EngativáEste martes 29 de octubre, en la tarde, se hará una audiencia reservada contra el sujeto, a quien imputarán los delitos de homicidio agravado y feminicidio agravado. De ser hallado culpable, Darwin Beltrán recibiría una condena de hasta 60 años de cárcel y no tendría rebaja de pena porque el crimen fue contra menores de edad.Varias personas de Engativá han llegado a la vivienda donde ocurrió la tragedia para prender una vela por las almas de los hermanitos y hacer una oración por ellos.Víctor Hugo Huertas, alcalde de la localidad de Engativá, le dijo a Noticias Caracol que este martes se realizará una velatón, a las 6:00 p.m., por los pequeños Susan Camila y Santi Esteban.La mamá de las víctimas ha recibido atención psicosocial, pues quedó en shock por el dolor de haber perdido a sus bebés.
Al parecer la imprudencia fue la causante del accidente, registrado en el barrio las Ferias de la localidad de Engativá.
Esté sábado 17 de octubre, en el partido entre el Real Betis y el Barcelona, Lamine Yamal se registró con un autentico golazo para abrir el marcador.Con este tanto, el '10' del FC Barcelona suma ocho tantos en lo que va de la LaLiga.Lamine Yamal enganchó con un gran taco, para posteriormente sacar un remate potente y ponerla en el angulo. Vea el golazo de Lamine Yamal, en el Betis vs. Barcelona
En el barrio La Gaitana, ubicado en la localidad de Suba al noroccidente de Bogotá, las autoridades realizaron una inspección de seguridad en un inmueble conocido entre la comunidad como la 'Casa del Terror'. En este lugar funcionaba un establecimiento donde se alquilaban habitaciones por días, semanas o meses, modalidad conocida tradicionalmente como 'pagadiario', en el cual vivían varias familias de nacionalidad colombiana y venezolana en condiciones de extrema vulnerabilidad.La intervención de las autoridades surgió a raíz de un encuentro convocado por la Secretaría Distrital de Seguridad con habitantes del sector, quienes advirtieron sobre situaciones irregulares que afectaban la convivencia en la zona. Los vecinos reportaron la presunta venta de drogas, el movimiento de teléfonos celulares robados y la presencia de menores de edad expuestos a entornos desfavorables. Tras varias semanas de seguimiento y verificación, las entidades distritales organizaron la acción conjunta con la Policía Metropolitana de Bogotá, la Secretaría Distrital de Salud y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).Entre basuras, droga y celulares robados: así encontraron el inmuebleAl comenzar el procedimiento, los equipos de control revisaron cada uno de los cuartos y registraron a los adultos que se encontraban en el lugar, identificando que varias personas llevaban viviendo allí entre uno y dos meses. Los cuartos estaban separados por divisiones improvisadas de madera, con puertas frágiles y permanecían familias enteras apretadas en pocos metros cuadrados.Además, la Secretaría de Salud advirtió que el estado de la casa ponía en peligro la vida de las familias. En los pasillos y cuartos había basuras acumuladas, las cañerías estaban tapadas, había excrementos de personas y mascotas por todas partes, y el ambiente olía muy fuerte por el consumo constante de drogas.En la inspección, la Policía incautó 30 dosis de estupefacientes, armas cortopunzantes y diversos teléfonos celulares que figuraban con reporte por hurto en los sistemas de información. Durante las diligencias, los uniformados capturaron a un hombre que tenía en su poder las drogas decomisadas y los dispositivos móviles robados.¿Qué pasó con los niños hallados en la casa?El hallazgo de mayor impacto para las autoridades fue la presencia de 13 niños, niñas y adolescentes, con edades entre los seis meses y los 17 años, quienes estaban en el lugar junto a sus padres, padrastros o abuelos. Los niños no estaban estudiando y permanecían en condiciones que ponían en riesgo su bienestar. Debido a esto, seis de ellos fueron trasladados de urgencia al Centro Especializado Revivir para asegurar su protección.El procedimiento se realizó en coordinación con el ICBF, la Comisaría de Familia y la Policía de Infancia y Adolescencia para iniciar las medidas de restablecimiento de sus derechos. Por su parte, los acudientes de los otros siete niños y adolescentes no trasladados quedaron vinculados al proceso y fueron citados al centro zonal del ICBF en la localidad de Suba para evaluar sus condiciones familiares. Las autoridades distritales destacaron que estas acciones forman parte de un plan para prevenir delitos como la trata de personas y la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes.
Luis Díaz hizo estragos, este sábado 17 de octubre, en el Allianza Arena, por la fecha 6 de la Bundesliga. RB Leipzig no supo cómo detenerlo y prueba de ello fue que, en tan solo 20 minutos, anotó un gol y brindó una asistencia. Y es que está decidido a volver a mostrar su mejor versión, tal y como ocurrió en la pasada temporada, siendo una de las grandes figuras del equipo alemán.Su pase llegó al minuto 26'. Harry Kane, de manera sorpredente, se hizo con el balón en área propia, levantó la cabeza e hizo un lanzamiento largo a donde estaba el guajiro. 'Lucho' controló, encaró y le dejó servida la pelota a Aleksandar Pavlović, quien, en campo rival, no perdonó, definiendo a la perfección para poner el 2-0 parcial, desatando la locura de sus miles de hinchas.Vea la asistencia de Luis Díaz para el gol de Pavlović con Bayern Múnich vs Leipzig
Poco a poco, vuelve la mejor versión de Luis Díaz. Después de un discreto inicio de temporada, el guajiro 'se puso las pilas' y anotó dos goles en menos de una semana. El pasado martes 13 de octubre, dijo presente en el empate 3-3 contra Viking, por Champions League y, ahora, este sábado 17 de octubre, frente a RB Leipzig, por la fecha 6 de la Bundesliga, volvió a inflar las redes.Cuando transcurría el minuto 11, Joshua Kimmich se hizo con el esférico, levantó la cabeza y envió un centro preciso para que Luis Díaz ganara la espalda del rival, entrara al área e hiciera de las suyas. Con mucha calidad y frialdad, definió y venció al arquero, Maarten Vandevoordt, quien no pudo hacer nada para evitar el 1-0 en el Allianz Arena, donde se vivió una fiesta.Vea el gol de Luis Díaz con Bayern Múnich vs RB Leipzig en Bundesliga
La Fiscalía colombiana imputó este sábado a dos presuntos miembros de las disidencias de las FARC por varios delitos, entre ellos homicidio, por su supuesta participación en asesinatos y extorsiones en el departamento de Antioquia (noroeste).¿Necesitas actualizarte o tienes dudas sobre las noticias del día? Pregúntale a NATAUno de los procesados es Wilmar Elías Zuleta, alias Lobo o El Manuel, señalado cabecilla de una facción del autodenominado Frente 36 de las disidencias de las FARC, a quien las autoridades atribuyen la coordinación de homicidios, extorsiones, secuestros, desplazamientos y ataques contra la fuerza pública en el norte de Antioquia.El Frente 36 es una organización armada perteneciente a la disidencia del Estado Mayor de los Bloques y Frentes (EMBF) bajo el mando de Alexander Díaz Mendoza, alias Calarcá.Según la investigación de la Fiscalía, el 24 de noviembre de 2024, Zuleta Pulgarín ingresó armado y acompañado de otra persona a un establecimiento comercial en el municipio de San Andrés de Cuerquia, donde disparó contra una mujer que murió por las heridas.El organismo investigador señaló que el acusado, quien presuntamente se incorporó al grupo armado ilegal en 2022, asumió posteriormente el control de una de sus facciones armadas.Zuleta Pulgarín fue capturado en un operativo conjunto del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, el Ejército y la Policía, en el que también fue detenida Alexandra García, alias Samanta, quien, según las autoridades, desempeñaba labores de seguridad, enfermería y comunicaciones para ese grupo armado.Una fiscal de la Dirección Especializada contra las Organizaciones Criminales les imputó los delitos de concierto para delinquir agravado, homicidio agravado, fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego de uso personal, y de uso privativo de las Fuerzas Armadas, entre otros delitos.Los dos procesados no aceptaron los cargos y deberán permanecer en un centro carcelario mientras avanza el proceso judicial. AGENCIA EFE