El 3 de junio de 2019, la tranquilidad de la vereda El Compromiso, en Ventaquemada, Boyacá, se rompió antes del amanecer. Carmen Rosa Méndez Duarte, una joven de 26 años y madre soltera de dos niñas de 5 y 2 años, salió de su casa a las 5:00 a. m. a trabajar y un recorrido cotidiano se convirtió en el inicio de una tragedia que hoy tiene a su familia clamando justicia. Séptimo Día investigó el caso.Aquella madrugada, los padres de Carmen la acompañaron hasta la carretera. Minutos después, una llamada telefónica los alertó sobre un supuesto accidente. Al llegar al lugar conocido como 'El Matadero', María Duarte Cortés, madre de la joven, se encontró con una imagen que nunca podrá borrar: "Yo ya me asomé a la ambulancia y la tenían ahí, pero eso la cabecita no era conocida de la sangre".Aunque inicialmente pensaron que se trataba de un accidente de tránsito, las lesiones de Carmen sugerían algo mucho más siniestro. El estado de la joven era crítico, con múltiples golpes en el cráneo y un deterioro neurológico severo.La Policía Nacional y la Sijín de Tunja descartaron rápidamente que se tratara de una caída accidental. El investigador Edilberto Barbosa relató que en el sitio del ataque hallaron "unos maderos que se encontraron acá sobre la vía y material biológico, sangre". La sevicia fue tal que se encontraron restos de madera dentro del cráneo de la víctima. "Este señor no solo la golpeó, la torturó, porque el médico nos dijo 'no fueron uno, no fueron dos ni tres los palazos que ella recibió, fueron muchísimos'", relató una hermana de la víctima en Séptimo Día.El rastro del agresorTestigos informaron haber escuchado gritos de auxilio cerca de las 5:00 a. m. Hernando Montaña, vecino del sector, recordó: "Gritaban auxilios, pero nosotros no miramos porque con ese monte tan espeso... no se miraba nada". Su esposa, María Victoria Martínez, logró ver a un sospechoso: "Miré así por la ventana y vi un señor corriendo... Él era alto y como con chaqueta negra". Otros testimonios indicaron que el agresor vestía botas blancas y un impermeable con reflectivos.Tras analizar más de 200 horas de videos de seguridad, los investigadores identificaron a un hombre que coincidía con la descripción y que portaba un madero en su mano con rumbo al lugar de los hechos. Las pesquisas llevaron a las autoridades a una finca donde el sospechoso alquilaba una habitación. Allí encontraron unas botas de caucho de una empresa de lácteos, que tenían rastros de sangre, y un impermeable.El cotejo de ADN confirmó que la sangre en las prendas pertenecía a Carmen. El sospechoso fue identificado como Alexander Vásquez Terán, un trabajador de una empresa de lácteos que no era oriundo de Boyacá y que había desaparecido el mismo día del ataque.Testimonio de una relación y la captura del señaladoTatiana Méndez, hermana de Carmen, reveló que la joven y Vásquez Terán habían mantenido una relación sentimental que se tornó peligrosa. "Ella me dijo que ya el muchacho quería tener algo con ella... pero como a los dos meses empezó a cambiar todo. Ya era como muy agresivo con ella, como muy posesivo", recordó. Según su testimonio, Carmen sentía que su vida corría peligro: "Ella me dijo que ella temía que le hiciera algo a ella y a las niñas y a mis papás... andaba para todo lado como si alguien la fuera persiguiendo".Casi dos años después de los hechos, el 1 de marzo de 2021, los investigadores rastrearon a Vásquez Terán hasta Aracataca, Magdalena. Allí fue capturado y, aunque inicialmente negó su identidad, terminó aceptando cargos mediante un preacuerdo. El 23 de junio de 2022, fue condenado a 15 años, 6 meses y 19 días de prisión por tentativa de homicidio agravado.Esta sentencia ha generado profunda indignación en la familia de Carmen, quienes consideran que el delito debió tipificarse como tentativa de feminicidio. "Para nosotros no era un intento de homicidio, sino de feminicidio. ¿Por qué? Porque ellos en ese momento tenían una relación", cuestionaron sus familiares. Expertos consultados por Séptimo Día coinciden en que hubo una omisión por parte de la justicia, ya que la tipificación como homicidio le otorga beneficios penales al agresor que no tendría en un caso de feminicidio, como la posibilidad de solicitar libertad condicional tras cumplir tres cuartas partes de la pena.Séptimo Día buscó a la Fiscalía y a la rama judicial para hablar del caso, pero hasta la emisión de este programa no se obtuvo una respuesta oficial por parte de las entidades. El victimario, que está recluido en la cárcel de Combita, Boyacá, tampoco aceptó una entrevista.Una vida destruidaCarmen Rosa sobrevivió, pero las secuelas del ataque fueron devastadoras. "La dejó muerta en vida. Ella tiene dos partes del cerebro muertas. No tiene el huesito del cráneo ni tiene la parte frontal. Pues no se puede valer por ella solita. Es como un bebé", lamenta su familia. La joven ya no reconoce a sus hijas y requiere asistencia permanente para funciones básicas.El temor de la familia es que, para el año 2028, Alexander Vásquez Terán pueda recuperar su libertad, mientras Carmen permanece atrapada en un cuerpo que ya no responde. "Este señor no solo le dañó la vida a mi hermana, se la dañó a toda una familia, les arrebató una madre a esas niñas", concluyeron.
Mateo Pérez Rueda nació en Yarumal, Antioquia. Desde pequeño su vida giró en torno a las letras, aunque inicialmente lo hizo a través de la poesía. Su padre, Carlos Pérez, lo recordó en Los Informantes como un joven que transformaba cualquier evento en una oportunidad para escribir: “Él se dio a conocer porque llegaba, por ejemplo, una fiesta familiar, un evento de un cumpleaños, y él sacaba algo escrito y ese era el regalo de él. Sacaba todo lo bueno de la persona y se lo leía”.Sin embargo, esa sensibilidad literaria pronto se transformó en una vocación periodística sagaz y punzante. Mateo Pérez, influenciado por el hábito de su padre de leer la prensa cada mañana, decidió que su camino era informar sobre la realidad de su región, un territorio históricamente asolado por grupos ilegales. Así nació El Confidente, un medio que comenzó de forma impresa gracias al patrocinio de una papelería local y que luego migró al entorno digital.El reportero que no conocía el temorEn entrevista con Los Informantes, su padre aseguró que a Mateo “no le daba miedo de nada. El pealo’ como que nació sin miedo”.Esa falta de temor lo impulsó a realizar denuncias que incomodaban a los poderes locales. Mateo no era un periodista de escritorio, su método era el de la vieja escuela: conseguir pruebas, visitar las fuentes y tener "barro en los zapatos". Investigaba a políticos y documentaba hechos con rigor, apoyado en derechos de petición y visitas constantes a la Fiscalía y la Policía. “Salía a investigar, a buscar informes y a documentarse para poder escribir. Él no escribía sin pruebas”, relató su padre sobre la disciplina del joven, quien además estudiaba Ciencia Política en la Universidad Nacional de Medellín.Para sostener su labor periodística, que realizaba de forma solitaria y sin recursos, Mateo vendía jugos y ensaladas de frutas en el garaje de su casa, además de trabajar como mensajero. En su casa, en donde vivía con sus padres en Yarumal, su cuarto sigue intacto y allí el computador da cuenta del temor que ya sentía por los trabajos que había hecho: mantenía el equipo con la cámara tapada por miedo a ser espiado o "chuzado".Briceño, el último viajeEl lunes 4 de mayo comenzó para él y para su familia lo que terminó en una tragedia. Mateo, de 24 años, decidió viajar a Briceño, un municipio ubicado a 50 kilómetros de Yarumal, donde se libraba una cruenta disputa territorial entre el Clan del Golfo y diversas facciones de las disidencias de las FARC. A pesar de los riesgos, el joven periodista quería cubrir un consejo de seguridad y buscar entrevistas con cabecillas de los grupos armados.Su padre recuerda la última conversación y la advertencia que le hizo ante la peligrosidad de la zona: “Por qué vas para Briceño, eso como está de peligroso por allá. ¿Es que no ha escuchado las noticias?”. Sin embargo, Mateo, confiado en su rol como comunicador, respondió que el evento estaría resguardado por el Ejército. Al salir de casa, su padre le dio la bendición en silencio: “El último recuerdo que yo tengo él es cuando él salió y me dio la espalda y apenas yo vi que él se fue a ir yo ahí mismo así por detrás (seña de darle la bendición) pero ni siquiera fue de frente, sino por detrás”.Al llegar a Briceño, Mateo se hospedó en un hostal y, al día siguiente, se internó en la vereda Palmichal. Iba desarmado, protegido únicamente por su carné de periodista y su celular. No obstante, en una zona donde los forasteros son vistos con sospecha, su presencia fue malinterpretada. Fue interceptado por hombres del Frente 36 de las disidencias de las FARC, bajo el mando de alias Chalá.Tortura y un final estremecedorLos detalles de su muerte, relatados por su padre según la información recibida de la región, son desgarradores. Mateo fue acusado de ser informante y sometido a suplicios antes de ser asesinado. “Le pegaron cinco tiros en los pies para que no corriera. Y ahí donde empezaron a como a torturarlo, a pedirle que dijera algo que él no sabía. Le dieron un tiro por acá (en la cara), otro por acá (en el abdomen) y el mortal (en la frente), ese fue el que lo mató”, narra Carlos Pérez con una entereza que estremece.Para la familia, el dolor de la pérdida se mezcla con el alivio amargo de saber que uno de esos tiros terminó con su sufrimiento: “Me imagino cómo sería el dolor que sentía y cómo pensaría, por ejemplo, en nosotros, sobre todo en mí, cuando le decía que no se fuera a ir por allá. Pues a Dios gracias, cuando me dijeron que el tiro que lo había matado, que le había dado en la cabeza, pues siquiera lo mataron de una, no lo dejaron ahí sufriendo y torturándolo. Ese tiro es un alivio”, comentó su padre. El editorial premonitorioUno de los aspectos más impactantes de la historia de Mateo Pérez es un editorial que escribió en 2021 para El Confidente. En ese texto, el joven reflexionaba sobre el asesinato de otros jóvenes en Yarumal, sin saber que sus palabras describirían, años después, la realidad de su propia familia.En aquel escrito, Mateo cuestionaba: "La sangre será limpiada, las honras fúnebres serán pagadas y la vida en el planeta seguirá como si nada. Pero, ¿quién borrará los traumas de los familiares? ¿Cómo le explicas a la madre que su hijo o hija se ha ido para siempre y que tendrá que vivir con ese vacío lo que le resta de vida?".Un llamado a la justiciaTras el asesinato, la familia denunció haber recibido amenazas y advertencias para que dejaran de buscarlo. Aunque John Edison Chalá, señalado como uno de los responsables, fue capturado y enfrentará cargos por homicidio y tortura, otros implicados siguen libres.Los padres de Mateo atribuyen la tragedia a la falta de control estatal en las regiones: “La institucionalidad del país que permite que estos grupos al margen de la ley hagan lo que les da la gana, porque ellos están teniendo actualmente una libre actuación, un libre albedrío, ellos se mueven por donde quieren”, denuncia su mamá, Gloria Rueda, quien clama por una justicia que no sea laxa: “Esperaría yo que la justicia nos responda y que en realidad paguen por sus crímenes, porque no es solamente el asesinato de mi hijo, son muchas otras cosas... Son muchas familias que están en este momento sufriendo la ausencia de sus seres queridos”.Mateo Pérez Rueda se convirtió en uno de los nueve periodistas asesinados en Colombia desde 2022, dejando un vacío inmenso en Yarumal y un legado de valentía en un oficio que, en las regiones, se ejerce bajo la sombra de las balas.
El 25 de abril de 2024, la comunidad de la parroquia María Auxiliadora de Pereira encendió las alarmas cuando el padre Darío Valencia Uribe, de 59 años, no asistió a un almuerzo programado ni a la misa de ese día. El sacerdote era reconocido por ser una persona extremadamente puntual.Tras su desaparición, una serie de evidencias revelaron una traición por un amigo cercano al religioso. El periodista Diego Guauque, de El Rastro, recorrió los últimos pasos del sacerdote y reveló quién estaba detrás del crimen.Camioneta del religioso fue pieza clave en la investigaciónLa última comunicación del sacerdote fue un mensaje de WhatsApp a las 9 de la mañana dirigido a Julián Eduardo Cifuentes, un hombre de 40 años que se hizo amigo del sacerdote años atrás.Cámaras de seguridad registraron el momento en que ambos abordaron la camioneta del sacerdote, una Nissan color gris. Poco después, el vehículo fue visto en una estación de servicio y posteriormente en un lavadero en Caldas, donde los empleados notaron una actitud sospechosa en el conductor.En el lavadero, los trabajadores reportaron que la camioneta tenía varias manchas de sangre y que la persona que iba conduciendo se notaba nerviosa. Al inspeccionar el vehículo, los investigadores hallaron muestras de sangre abundante, cuatro vainillas de pistola y un impacto de bala en el tablero.Mientras las autoridades procesaban la escena, Julián Cifuentes logró salir del país desde el aeropuerto El Dorado con destino a París, Francia.Señalado huyó a Francia: ¿quedó en libertad?La captura de Cifuentes en París se produjo pocos días después de la desaparición del sacerdote, pero su extradición enfrentó un vacío legal debido a un tratado entre Colombia y Francia, firmado en 1850, pues no contemplaba el delito de desaparición forzada. Además, como aún no había sido encontrado el cuerpo del padre Darío, no era posible sustentar la extradición por homicidio.Ante el riesgo de que el caso quedara impune, el fiscal Andrés González, designado para liderar la investigación, viajó a Francia en septiembre de 2024 con una misión clara: obtener la confesión de Julián Cifuentes, pero también llevaba un as bajo la manga que podría ser clave para hacerlo confesar.Cartas de familiares y una fría confesiónAunque inicialmente Cifuentes se negó a hablar, el fiscal le entregó, en un gesto de solidaridad, unas cartas que sus familiares le habían enviado desde Colombia. El gesto logró conmoverlo y, después de leerlas, decidió confesar el crimen. El Rastro conoció esa confesión.“Tuvimos una reunión el sacerdote y yo. 15 minutos después tengo la sangre fría. Pido disculpas por lo que voy a decir: ‘lo miré a los ojos y le disparé cuatro veces. Estaba en la furgoneta, él era el que conducía”, confesó Julián Cifuentes sobre lo ocurrido ese día.Además, aseguró que le disparó al sacerdote por la espalda mientras este descansaba. Al ser interrogado por el móvil del crimen, inicialmente dijo: “¿Es él o yo?".El hallazgo del cuerpo mediante una señal "milagrosa"Durante cinco meses, la búsqueda del cuerpo en zonas boscosas del Eje Cafetero resultó infructuosa, incluso con el apoyo de Darcy, una canina de la Fiscalía experta en búsqueda de restos humanos. Sin embargo, el 20 de septiembre de 2024, un evento inesperado permitió localizar los restos.Mientras un investigador se desplomaba por agotamiento, la perrita Darcy se internó en zona boscosa por más de una hora. Al seguir sus ladridos, los agentes descendieron a un abismo donde la canina estaba sentada frente al cráneo de un ser humano.La identidad del sacerdote fue confirmada mediante su carta dental. Además, los restos fueron hallados con la misma ropa que llevaba el día de su desaparición, una evidencia que permitió corroborar que se trataba de él.Una condena en ColombiaLos investigadores determinaron que el asesinato fue motivado por una deuda económica. La fiscal Deisy Jaramillo explicó que el padre Valencia le había entregado a Cifuentes una camioneta valorada en "120 millones de pesos". El día de los hechos, Cifuentes le había prometido un abono a la deuda, pero su intención era "quitarle la vida al sacerdote para no pagar ese dinero".Julián Cifuentes Gómez fue extraditado a Colombia en noviembre de 2025. Tras ser procesado por los delitos de homicidio agravado, porte ilegal de armas y destrucción de elemento material probatorio, la justicia colombiana lo condenó a 27 años de prisión, una pena reducida gracias a su colaboración con las autoridades.El Rastro solicitó una entrevista a Julián Cifuentes en la cárcel modelo de Bogotá, pero el confeso asesino se negó a hablar.“Él fue el amigo que luego lo vendió, fue el amigo que luego lo entregó y fue el amigo que en algún momento le quitó la vida”, dijo José Gutiérrez, amigo del sacerdote, al establecer una similitud entre la traición de Judas a Jesús y la de Julián Cifuentes al padre Darío Valencia.
El asesinato de María Mercedes Gnecco, el 5 de octubre de 2021 en su casa en la isla de San Andrés, sigue siendo analizado por las autoridades para determinar si José Manuel Gnecco Valencia, su esposo, es el responsable. A lo largo de los años, Séptimo Día ha estado atento a cada nuevo detalle que se revela de este caso que enlutó a la familia Gnecco y cuyo juicio está próximo a terminar.En esta ocasión, se conocen nuevos testimonios revelados por la Fiscalía que comprobarían que José Manuel Gnecco asesinó a su esposa, modificó la escena del crimen y, además, intentó sobornar a alguien para que se culpara por el crimen. El abogado insiste en su inocencia y asegura que la demostrará en el juicio.Nuevo giro en caso GneccoCinco años después del asesinato de María Mercedes Gnecco Serrano, su esposo y primo José Manuel Gnecco Valencia sigue insistiendo en su inocencia. El juicio contra el abogado está próximo a su recta final, en el que los hijos de María Mercedes exigen una condena ejemplar, mientras José Manuel espera ser absuelto. Ambas partes avanzan en la recopilación de pruebas y, recientemente, un testigo de la Fiscalía le dio un giro sorprendente a la historia que ha mantenido por años el hombre.Se trata de las declaraciones de Luis Carlos Freire González, también conocido como ‘Lalo’, quien decidió hablar por primera vez frente a las cámaras de Séptimo Día, asegurando que José Manuel Gnecco le pidió buscar a otra persona para que se culpara del crimen de su esposa. Esa otra persona, a la que le ofreció hasta cinco millones de pesos, fue Gerald David Pereira, un menor de edad capturado en San Andrés por porte ilegal de armas. Los tres coincidieron en la cárcel y allí, según el testimonio, el abogado intentó sobornarlos para que los señalamientos en su contra quedaran sin argumentos.En abril de 2026, la Fiscalía conoció las declaraciones de ‘Lalo’ y las añadió como parte de las pruebas en contra del abogado Gnecco. Luis Carlos Freire González, de 35 años, fue capturado y está privado de la libertad en San Andrés, cárcel en la que coincidió con José Manuel Gnecco en 2023.Según su testimonio, ese año logró interactuar con el abogado gracias a que en la prisión él era el 'ranchero’, es decir, quien cocina y lleva la comida a los reclusos. “Mi primera impresión es que es una persona de carácter fuerte”, señaló en exclusiva a Séptimo Día y agregó que, tras algunos meses de contacto, el abogado empezó a hacerle preguntas y ofertas.“Él me preguntó que si yo conocía a Gerald [David Pereira] y yo le digo que sí, que somos primos lejanos”. Pereira era un joven que había sido capturado en San Andrés en 2021 por porte ilegal de armas, pero como era menor de edad fue llevado a un centro de detención para menores. En 2023, cuando cumplió la mayoría de edad, fue trasladado a la cárcel de San Andrés, donde coincidió con su primo y con el abogado Gnecco.‘Lalo’ reveló que al tener la posibilidad de ir a los diferentes patios de la cárcel, Gnecco le pidió un favor particular. “Él me dice que vaya donde Gerald, ya que lo conozco, y que le ofreciera los cinco millones de pesos para que se reunieran. Con el fin de que Gerald se echara la culpa de dicho homicidio, del homicidio de la esposa de él”. Además, también indicó que Gnecco también le ofreció 10 millones de pesos a él por hacer este favor.Aunque Luis Carlos Freire González aceptó el dinero y habló con su primo, con lo que no contaba el abogado Gnecco es que el joven Gerald David Pereira acudiría a la Fiscalía para revelar los ofrecimientos que estaba recibiendo de su parte.El arma homicida, la gran prueba del caso Gnecco¿Por qué José Manuel Gnecco habría insistido en varias ocasiones, según el testimonio, a Gerald David Pereira que se culpara por el asesinato de María Mercedes Gnecco? Todo tendría que ver con una prueba clave para este caso: el arma homicida. Luego del crimen, las autoridades encontraron el proyectil y la vainilla del mismo en la escena, pero del arma no hubo rastro hasta 2023, cuando los abogados de Gnecco revelaron un dictamen de un perito de la policía en el que se indicaba que el arma había sido incautada en San Andrés un mes después del asesinato a una banda de criminales entre los que se encontraba un menor de edad, Gerald David.Sin embargo, la Fiscalía y los abogados de las víctimas, los hijos de María Mercedes Gnecco, dudaban de esa versión, por lo que hicieron su propia investigación. “Luego de una investigación ardua, se obtuvieron tres dictámenes adicionales del Cuerpo Técnico de Investigación y del Instituto Nacional de Medicina Legal y pudimos comprobar que lo que se plasmaba en ese dictamen no era cierto. El arma que cegó la vida de María Mercedes Gnecco Serrano no es el arma que le fue incautada a estos menores”, aseguró el abogado de las víctimas.La Fiscalía dice que, efectivamente, el arma incautada a los menores coincide con la vainilla del proyectil, la cual fue encontrada al día siguiente del asesinato por el mayordomo de Gnecco en la vivienda, por lo que las autoridades creen que esta fue colocada en la escena después de sus labores. Pero que no coincide con la bala que impactó el cuerpo de la mujer de 53 años.Por su parte, Gerald David Pereira, indicó en la Fiscalía que José Manuel Gnecco "desde los tres meses que llevo aquí, que me capturaron, me empezó a buscar el lado, a sobornarme con dinero. Como tres veces [me buscó], la última vez me ofreció cinco millones de pesos para que diera falsas declaraciones”. El joven insistió también en que él no tiene nada que ver con el asesinato de María Mercedes y que “yo lo único que quiero decir es que Gnecco haga algo con esto y acepte que mató a su mujer, o que diga quiénes son porque él sabe”.Lo que cree ahora la Fiscalía y lo que está intentando probar en el juicio es que José Manuel Gnecco planeó el homicidio de su esposa y, además, que el arma homicida cayera en manos dela banda criminal en la que estaba Gerald David. “Justo esa arma le llega a un menor de edad que ya declaró que este señor Gnecco Valencia lo habría sobornado para que se atribuyera el crimen. Creemos que el plan criminal del señor Gnecco Valencia consistió en sobreponer la vainilla al día siguiente de los hechosy luego entregar el arma de donde provino esa vainilla a la delincuencia organizada. De tal manera que cuando incautaran el arma se pudiera creer que con esa arma se cegó la vida de María Mercedes Gnecco”.Actualmente, Gerad David Pereira está en libertad, pero prefirió que fuera su abogado, Omar Augusto Barraza, quien explicara a Séptimo Día los hechos. “El argumento que utilizó el señor Gnecco para contactar a Gerald y que se atribuyera la responsabilidad del hecho punible es que al momento de los hechos Gerald era menor de edad y trató de hacerlo creer que lo iban a juzgar como menor de edad”.Por su parte, José Manuel Gnecco negó dar una nueva entrevista a Séptimo Día para dar su versión sobre los hechos, pero vía telefónica insistió en su inocencia. Al respecto, Luis Carlos Freire González señaló que “él quiere quedar como el buen abogado, como el buen esposo. Siempre tuvo un plan, porque desde que me manda a ofrecerle dinero a Gerald, ya tenía un plan. Si él no fuera culpable no me habría ofrecido dinero a mí y a Gerald, sé que Gerald también va a decir que yo fui y le ofrecí dinero porque así fue”.
Una vivienda del barrio Las Ferias, en el noroccidente de Bogotá, fue el escenario de uno de los crímenes más aterradores y desgarradores de los últimos años. El 28 de octubre de 2024, Darwin Felipe Beltrán fue acusado de asesinar brutalmente a sus dos hijos menores de edad: Susan Camila, de 7 años, y Santi Esteban, de 4. Las imágenes de la escena del crimen son realmente aterradoras.Según relatos de los vecinos y el testimonio de la madre de las víctimas, el sujeto hasta mostró por la ventana los cuerpos de sus hijos ya sin vida: “Vimos al niño ensangrentado y con los ojos cerrados; él lo mostraba como si fuera un juguete”.Reacciones del señalado en las audienciasDurante las audiencias judiciales que han seguido al crimen, una de las voces que más ha llamado la atención ha sido la de la juez del caso. Con tono de asombro e indignación, la mujer expresó su preocupación por la frialdad de Darwin Beltrán tras el atroz hecho. “Ha demostrado una actitud que para mí es bastante llamativa y sorprendente. Perdió dos hijos y no ha derramado una sola lágrima”, indicó la togada, quien enfatizó en la aparente ausencia total de remordimiento por parte del acusado.Para la Fiscalía había pruebas suficientes para pedir la máxima condena, entre 33 y 50 años de prisión, sin embargo, durante la diligencia judicial Darwin Felipe Beltrán no aceptó cargos por homicidio agravado e hizo referencia a un diagnóstico psiquiátrico previo. Por ello, su defensa insiste en que padece una enfermedad mental que lo hace inimputable.El crimen que estremeció a ColombiaLa tragedia se desató en cuestión de minutos, hacia las 5:00 p.m. del 28 de octubre. Paola Ramírez, madre de los niños y expareja del acusado, había salido de la casa por unos 32 minutos y a su regreso Darwin Beltrán la sorprendió con una frase que aún retumba en su mente: “Paola, maté los niños. Paola, maté los niños”.De hecho, el fiscal Sergio Andrés Caballero, de la Unidad de Vida de Bogotá, relató en las primeras audiencias detalles del crimen que calificó como un acto con un aberrante grado de sevicia: “Este hombre destrozó a dos niños, les generó heridas de una manera tan brutal y de una manera tan desproporcionada”. Según el informe forense, Susan Camila tenía 21 heridas con arma cortopunzante y Santi Esteban un politraumatismo con trauma craneoencefálico y facial severo producto de golpes severos y contundentes.En ese momento, el funcionario también pidió que el señalado permaneciera detenido mientras se adelantaba el juicio, advirtiendo sobre un posible intento de feminicidio de la mamá de las víctimas.Desgarrador testimonio de médicoUn médico cirujano que pasaba por la zona, Edison Marín, intentó intervenir tras ser alertado por transeúntes, pero, lamentablemente, ya no había nada que hacer: los niños habían muerto antes de poder recibir atención médica.““Yo vengo acercándome y en ese momento me salen dos personas, se me acercan y me dicen: ‘Señor, señor, ¿usted puede ayudarnos a atender dos niños heridos?”, relató el médico, quien señaló que alcanzó a ver a Darwin “sentado sobre la orilla de la cama con cada niño sobre las piernas”. Los niños “murieron realmente fue aterrados pensando en que la persona que debía protegerlos los estaba matando”, lamentó el médico en entrevista con Séptimo Día.Ante la brutalidad del crimen, la comunidad reaccionó con violencia y algunos intentaron linchar al padre, pero la Policía lo capturó antes de que esto ocurriera.El debate judicialLa defensa de Darwin Beltrán ha insistido en que el hombre no era consciente de sus actos al momento del crimen. Según su abogado, Gildoberto Vela, el acusado padecía trastorno psicótico agudo y esquizofrenia, diagnóstico que le fue entregado en 2017, cuando ya convivía con Paola Ramírez y había nacido su primera hija, Susan.La familia del acusado respalda esta versión y asegura que Darwin había recibido tratamiento psiquiátrico y farmacológico durante varios meses, pero que posteriormente abandonó los controles y dejó de tomar la medicación. “Él decía que esos medicamentos eran muy fuertes, que le daban demasiado sueño”, recordó Paola Ramírez en entrevista con Séptimo Día.En medio del juicio, la defensa ha solicitado la incorporación de la historia clínica de Beltrán y la evaluación de especialistas que puedan confirmar su presunta inimputabilidad. Sin embargo, este argumento ha generado rechazo por parte de las víctimas y expertos forenses.¿Puede ser inimputable? Esto dicen expertos forensesEl médico forense Roberto Sicard fue consultado por el equipo del programa Séptimo Día sobre la posible inimputabilidad de Darwin Beltrán y su respuesta fue tajante: “Cuando una persona deja de lado autoadministrarse en su medicación, demostraría una conducta negligente. Toda persona que tiene un trastorno mental debe ser responsable de su trastorno para poder convivir en sociedad”.Incluso se reveló que, al momento de su captura, los análisis toxicológicos no mostraron presencia de alcohol en la sangre de Darwin, lo cual refuta una posible estrategia de defensa basada en intoxicación.Para Paola Ramírez, la madre de las víctimas, no hay duda de que Darwin actuó con total conciencia. Asegura que todo fue planeado para causarle el mayor daño posible. Añadió que mostrarle el cuerpo del niño por la ventana fue una forma de asegurarse de que ella supiera lo que había hecho: “Para mí el gesto de mostrarme el niño, pues era como asegurarse que yo supiera lo que él ya había hecho, lastimarme más”.Diez meses después del crimen, el proceso judicial contra Darwin Felipe Beltrán se encuentra en una fase decisiva. La defensa insiste en que su cliente no debe ser enviado a prisión, mientras que la Fiscalía y los familiares de las víctimas exigen una condena ejemplar.
El 28 de octubre de 2024, en el barrio Las Ferias, localidad de Engativá, en Bogotá, un padre presuntamente asesinó a sus dos hijos, Santi Esteban y Susan Camila, de 4 y 7 años, respectivamente, y casi 10 meses después del terrible crimen, el caso podría dar un giro por solicitud de la defensa Darwin Beltrán, señalado responsable. Por su parte, la Fiscalía considera que se trató de una venganza contra la madre.Séptimo Día investigó el caso, habló con Paola Ramírez, la mamá de los menores, con los familiares de Darwin Beltrán y con abogados especialistas sobre la solicitud de la defensa del padre implicado para evitar que este vaya a la cárcel.Los rastros de un cruel crimenVecinos de la vivienda de Las Ferias en la que ocurrió el crimen recordaron que ese día al ver a Paola Ramírez gritando por auxilio se alertaron y lo que vino después los dejó absolutamente desconcertados. De acuerdo con el relato de la madre de los menores, Darwin Felipe Beltrán, su pareja y padre de sus hijos, salió a la ventana y, mientras cargaba a uno de los pequeños, a Santi de 4 años, le gritaba ‘Paola mate los niños, Paola mate los niños’.Esa misma imagen es la que no pueden borrar de su mente vecinos del sector: “Lo que él hace es como sacarlo ahí digamos que haciendo como un trofeo con el niño”, “vimos al niño ensangrentado y con los ojos cerrados; él lo mostraba como si fuera un juguete”. Lamentablemente, Santi Esteban no era la única víctima, su hermana Susan Camila, de 7 años, también habría sido atacada por su papá.En medio de los angustiosos momentos, un médico que pasaba por el lugar fue abordado por algunos habitantes del barrio que le pidieron auxiliar a los menores. La imagen que encontró el cirujano Edison Marín fue escalofriante: “Como la ventana estaba abierta, corro la cortina, abro y veo al señor. Estaba sentado sobre la orilla de la cama con cada niño sobre las piernas. Me volteó a mirar y allí me pasó la vida por encima, o sea, yo dije: ‘me mató este señor’”.Pese al miedo, Marín ingresó a la vivienda para tratar de auxiliar a los niños, mientras otras personas sacaron a Darwin Felipe Beltrán e intentaron lincharlo, golpeándolo con palos, patadas y piedras, hasta que llegaron las autoridades.“Yo entro y es una escena extremadamente terrible de una tragedia inexplicable. Yo veo la niña y al girarla pues veo traumas tipo punzadas por destornillador y quizás hasta por un cuchillo que estaba ahí al lado”, reveló el médico en Séptimo Día, agregando que, pese a que intentó reanimar a la menor de 7 años, esta no respondió y continuó con el niño, pero tampoco pudo hacer nada para salvarlo.El caos, la angustia y la incertidumbre en el lugar eran evidentes. El subintendente Emerson Albarracín, quien atendió la emergencia, señaló que “al ingresar a la residencia observo la imagen más desgarradora que he tenido en mi carrera de la Policía…hubo mucha violencia (contra los niños)”.El acusado fue capturado y, según las autoridades que atendieron el caso, mantuvo una actitud serena y hasta llegó a asegurar que “tenía que hacerlo (cometer el crimen)”.El fin de la relaciónEn diálogo con Séptimo Día, Paola describió a Darwin como un hombre amable y buen padre, pero señaló que con el paso del tiempo su relación se volvió violenta y tóxica. De hecho, el 19 de octubre, pocos días antes del crimen, la madre de los menores le había comunicado al hombre que quería separarse definitivamente de él.También se conoció que Darwin Felipe había sido diagnosticado en 2017 con trastorno psicótico agudo y esquizofrenia, estaba medicado y por este motivo tuvo ingresos clínicos.Pedido de la defensa del señalado asesinoJustamente debido a estos antecedentes de Darwin Felipe Beltrán, hay una petición jurídica que podría cambiar drásticamente este caso y lograr que este hombre quizá no vaya a la cárcel. La defensa de Beltrán ha insistido en que su cliente tendría un diagnóstico psiquiátrico que le impidió estar consciente de lo que hacía en el momento del crimen. Entre tanto, la Fiscalía y las víctimas rechazan esta tesis y afirman que se trató de un hecho premeditado.Paola dice que desde la tarde de ese 28 de octubre su vida se congeló en el dolor, “fue perderlo todo y volver a empezar de cero. Ahí obviamente el mundo se me se me cayó, se me derrumbó”, pero ha hecho un esfuerzo por recordar cada detalle de esa tarde que partió su vida en dos.Dice que estuvo fuera de la casa 32 minutos, pero nunca pensó que su pareja le pudiera hacer daño a los niños. Tras la aterradora escena que encontró al regresar a su casa, señala que no tiene duda de que el sujeto “atacó a los niños por hacerme daño a mí, porque no quería ya estar más con él, porque ya le había dicho que no más a la relación”.Un día después del crimen, la Fiscalía le imputó a Darwin Felipe Beltrán el delito de homicidio agravado y solicitó que fuera enviado a la cárcel por considerarlo un peligro para la madre de las víctimas. De acuerdo con informe forense, ambos niños murieron por multiples heridas y lesiones: Susan Camila tenía 21 heridas con arma cortopunzante y Santi Esteban un politraumatismo con trauma craneoencefálico y facial severo producto de golpes severos y contundentes.Para la Fiscalía había pruebas suficientes para pedir la máxima condena, entre 33 y 50 años de prisión, para Darwin Felipe Beltrán, quien desde el primer momento no aceptó cargos y sacó a relucir su diagnóstico psiquiátrico. De hecho, el primer abogado que tuvo el señalado solicitó que se revisara su estado mental en el momento del crimen, pues podría ser inimputable.Esa misma teoría es la que tienen los familiares de Darwin y su actual defensa. Su hermana asegura que “él no estaba consciente, porque una persona consciente no ataca a sus propios hijos” y agrega que los antecendentes son clave. De acuerdo con el historial clínico del sujeto, en 2017 y en 2023 tuvo episodios de trastorno psicótico y esquizofrenia y, aunque fue medicado, suspendió los tratamientos sin los controles médicos respectivos.¿Es inimputable?Séptimo Día consultó este complejo caso con dos de los médicos y psicólogos forenses que más han estudiado el tema de la inimputabilidad en Colombia. “Es muy frecuente que el primer argumento del responsable es que soy inimputable. ¿Por qué? Porque la sociedad cuando ve que un padre o una madre mata a un hijo, pues lo primero que uno tiende a decir es ‘Pero estaba loco, ¿cómo se le ocurre hacer eso?’, pero no es así”, enfatiza Máximo Duque, médico forense y exdirector del Instituto Nacional de Medicina Legal.Otro de los consultados, el psicólogo forense Roberto Sicard, agrega que hay otra variable que debe analizarse en este caso: “cuando una persona deja de lado autoadministrarse su medicación, demostraría una conducta negligente. Toda persona que tiene un trastorno mental debe ser responsable de su trastorno para poder convivir en sociedad”.Estos conceptos y un examen psiquiátrico que Medicina Legal le realizó al acusado, por pedido de la defensa, serán claves en el juicio que pronto iniciará por el asesinato de los dos pequeños.Séptimo Día le solicitó una entrevista a Darwin Beltrán para conocer su versión, pero a través de su abogado Gildoberto Vela, respondió que no daría declaraciones porque teme por su vida. Asimismo, su defensor aseguró no estar autorizado para referirse a este caso.“Que se haga justicia y que la muerte de ellos no quede en la impunidad”, es el único pedido que, aún en medio del dolor, hace Paola Ramírez, madre de Santi Esteban y Susan Camila, mientras la familia de Darwin Beltrán continúa pidiendo “que se evalúe sus historias clínicas, que él pague su condena, sí, pero que sea justo para ambas partes”.
El sábado 28 de octubre de 2024, el crimen de los hermanitos Beltrán Ramírez conmocionó a Colombia. Santi Esteban y Susan Camila, de 4 y 7 años, respectivamente, fueron asesinados en su casa al parecer a manos de su propio padre. Los hechos ocurrieron en el barrio Las Ferias, ubicado en la localidad de Engativá, occidente de Bogotá.Ese fatídico día los pequeños habían quedado al cuidado de su padre, mientras su mamá, Paola Ramírez, iba a una tienda cercana. Lejos de imaginarse lo que iba a suceder, a su regreso la mujer se encontró con una escena imborrable: sus dos hijos habían sido asesinados.De acuerdo con la información revelada por los investigadores del caso, los dos cuerpos de los hermanitos estaban tendidos sobre una cama y su papá, señalado asesino, estaba acostado junto a ellos. Ante la desgarradora escena que encontró al ingresar a la vivienda, Paola desconcertada salió pidiendo auxilio por parte de sus vecinos y terminaron encerrado al hombre en la vivienda para evitar que escapara. Al lugar llegó una ambulancia, pero los esfuerzos por salvar la vida de los menores fueron infructuosos debido a las graves lesiones que presentaban.Entre tanto, Darwin Beltrán fue sacado de la vivienda hacia las 5:40 p.m. y, aunque la comunidad enardecida intentaba golpearlo, una patrulla motorizada de la Policía Metropolitana de Bogotá se encargó de protegerlo y llevarlo detenido.Los agentes del CTI y de la Policía que ingresaron a la escena del crimen en un reconocido barrio de la localidad de Engativá quedaron impactados con lo que encontraron, pues además de los cuerpos de los hermanitos hallaron, entre otras, una nota que había escrito Darwin Beltrán y que, irónicamente, decía "Los amo" y las armas que este habría utilizado para acabar con la vida de sus pequeños hijos.Tras la necropsia realizada a los cuerpos de Santi Esteban y Susan Camila por parte de Medicina Legal, se conocieron detalles de cómo los menores fueron atacados, al parecer por Darwin Beltrán: al bebé lo golpearon brutalmente, mientras que a la menor la agredieron varias veces con un arma cortopunzante.Meses después, la mujer relató después que previo al crimen su expareja había llegado a la casa “tranquilo. Él llega con sus llaves, se para detrás mío, pero yo lo veo tranquilo. Lo que repite, que me repite en varias ocasiones, es ‘Paola, váyase que usted me altera’. Pero no fue agresivo, yo lo vi bien”.¿No aceptó cargos?En un primer momento, Darwin Beltrán - según el testimonio de vecinos del sector - habría asegurado que él era el responsable de los actos y hasta les habría dicho a funcionarios del Instituto Nacional de Medicina Legal que investigan los hechos que “me dio como un cuadro de locura y asesiné a mis hijos”. Sin embargo, en medio de las audiencias en las que le imputaron el delito de homicidio agravado, el sujeto no aceptó cargos.“Él se excusa en que no era consciente de lo que estaba haciendo”, ha comentado en varias ocasiones su exesposa y madre de los niños, Paola Ramírez, quien sigue esperando justicia por lo ocurrido, rechazando además que su defensa busque declararlo inimputable por enfermedad mental. El vencimiento de términos de este caso es el 23 de agosto de 2025 y no ha habido mayores avances, por lo que temen que el hombre quede libre.Este domingo en Séptimo Día, la mamá de los menores entrega detalles de lo ocurrido en las audiencias tras casi 10 meses de este triste caso, mientras los familiares del presunto victimario hablan de sus versiones sobre lo ocurrido. ¿Por qué el caso podría dar un giro? Vea la investigación, este domingo, a las 9:30 p.m.
Han pasado 7 meses desde que Darwin Beltrán les quitó la vida a sus dos hijos Susan y Santi, de 7 y 4 años de edad, dentro de su vivienda en el barrio Las Ferias, localidad de Engativá, en Bogotá.Desde que está preso, el sujeto no ha querido aceptar el cargo de homicidio agravado “porque él se excusa en que no era consciente de lo que estaba haciendo”, afirma su exesposa y madre de los niños, Paola Ramírez.En la última audiencia realizada el pasado 9 de mayo, Darwin no mostró arrepentimiento, “lo vi tranquilo”, relató la madre de las víctimas al pódcast Más allá del silencio, que conduce el periodista Rafael Poveda. “En audiencia siempre ha dicho lo mismo, que no acepta cargos porque no era consciente de lo que estaba haciendo en ese momento”, insistió la mujer, que ahora teme que pueda quedar en libertad o no ser enviado a prisión por el filicidio en Las Ferias.¿Por qué podría quedar libre?La defensa de Darwin Beltrán le pidió a la jueza un aplazamiento del proceso y, si el caso no avanza en los estrados judiciales, habría vencimiento de términos el 23 de agosto de 2025, con lo cual dejarían libre a este hombre.No menos grave es que Miguel Ángel Ruiz, abogado de Paola, teme que al asesino de los niños Susan y Santi lo declaren inimputable por enfermedad mental, por lo que no recibiría una pena superior a los 40 años de cárcel, sino un castigo muy inferior por lo que hizo y por lo que podría quedar en libertad en menos de una década.“Tienen una teoría y quieren poderla llevar al juicio oral para convencer a la jueza de que efectivamente él es una persona enferma y que no debe tener una medida de aseguramiento que es intramural, dentro de una cárcel, sino en una unidad de salud mental o en un hospital psiquiátrico”, explicó el doctor Ruiz.De lograrse, “la pena a la que él podría estar expuesto con este homicidio agravado, (que) estaría entre los 40 y 60 años de cárcel” podría llegar a bajar a “10 años en una unidad de salud mental u hospital psiquiátrico. A él le van a hacer unos exámenes cada 3 meses, cada 6 meses, evaluando cómo está su estado de salud mental. Obviamente una persona interna donde le aplican los todos los medicamentos, donde están pendiente psicólogos, psiquiatras, médicos toxicólogos, trabajadores sociales, el cerebro va a funcionar mejor, bien”.“El problema es cuando salen y si no tienen ese mismo control ahí, pues fácilmente esta persona puede recuperar su libertad y obviamente podría terminar su plan, que es la teoría de nosotros, que es dejarla a ella en vida un tiempo y ya posteriormente venir a quitarle a ella la vida, que es la inferencia razonable que tenemos desde el grupo de defensa de víctimas que tenemos”, añade.El argumento de representantes de las víctimas para probar que no es inimputableLa doctora Carolina Cardona, especialista en psicología jurídica y criminológica, detalló en el pódcast que “hay una contradicción viéndolo desde la parte de perfilación de la conducta de Darwin como tal, pues podría llegar a pensar de que el hecho de que hubiera llegado a la casa y hubiese tenido la habilidad de decirle a ella (a Paola) que se saliera y luego atacar los niños, habla de algo que está planeado, porque si realmente él hubiera perdido la conciencia, hubiera estado alterado, llega a la casa y también la puede haber agredido a ella, pero no, le pide que se vaya. Entonces, si tengo la capacidad de llegar y decir ‘vete’ y después tomar la acción, estoy consciente de que quiero cometer un acto. Ya, eso habla de algo de conciencia. No puedo decir simplemente que estaba alterado o que perdió el juicio en cualquier momento”.Y es que la misma madre de los niños asesinados en el barrio Las Ferias relató que el día del crimen, el 28 de octubre de 2024, Darwin Beltrán llegó a la casa “tranquilo. Él llega con sus llaves, se para detrás mío, pero yo lo veo tranquilo. Lo que repite, que me repite en varias ocasiones, es ‘Paola, váyase que usted me altera’. Pero no fue agresivo, yo lo vi bien”.La doctora Cardona recalca que “hay muchos indicios” en el comportamiento del asesino “que nos indican que hubo una planeación previa. Él tuvo tiempo de dejar unas cartas donde su jefe, a las cuales todavía no hemos tenido acceso nosotros como tal. Se despidió de varias personas. El haber dejado de tomar sus medicamentos mucho tiempo atrás, aun sabiendo que cuando salió de los centros de salud mental, a él le dieron unas medicaciones, él tenía que tomarse unos medicamentos, pero no lo hizo. Y sabía también y era consciente de que si no se tomaba los medicamentos, él sufría de algunas crisis”.Darwin Beltrán “deja de tomarse los medicamentos, ingiere alcohol, aún sabiendo que si ingiere alcohol se puede aumentar el trastorno, hace una carta, se despide, visita a varios vecinos y llega a casa y tiene la capacidad de sacar a la mamá de los niños y cometer el acto. Entonces, todo eso me habla de una planeación previa a algo que yo quería hacer”, insistió la experta.El abogado Ruiz agrega que el filicida actuó motivado por un “detonante, es que ella le dice, ‘no hay más relación, ya se acabó. Definitivamente llevo 10 años con usted, me he aguantado mil cosas, pero ya realmente ya llego hasta acá. Este es el final de los dos. Usted tiene que irse de la casa, necesito que por favor me desocupe, usted es un gran papá, puede venir a ver los niños y todo, pero hasta ahí’”.“Entonces, para nuestro concepto, como criminalístico, como criminólogo, como perfilador, vemos es de que ese es el detonante, esa es la mecha que enciende y le activa el iter criminis para que él empiece a poder escalar esos cuatro pasos del iter criminis, donde ya no tiene freno, donde él pasó desde pensarlo hasta organizar el plan macabro, hasta tomar la decisión de hacerlo y ya al final que es accionar y era vengarse de ella por la decisión que ella toma y dejarla sufriendo en vida y posteriormente predisponerse para que pueda quedar libre el día de mañana y poder llegar ahora sí después a quitarle la vida a ella. La violencia vicaria habla sobre eso, en vida hacerla sufrir y cuando ya el psicópata o el sociópata entienda que ya la hizo sufrir lo que necesitaba, entonces va y la mata”, precisó.EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANOPERIODISTA DIGITAL NOTICIAS CARACOLsmsorian@caracoltv.com.co
El 28 de octubre de 2024, el barrio Las Ferias en Bogotá fue el escenario de un filicidio que conmocionó a la capital y a Colombia entera. Darwin Felipe Beltrán acabó con la vida de sus dos pequeños hijos, Susan Camila, de 7 años, y Santi Esteban, de 4. El sujeto esperó a que regresara Paola Ramírez, la mamá de los niños, para mostrarle lo que había hecho.Los dos cuerpos de los hermanitos estaban tendidos sobre una cama y su papá estaba ahí, acostado junto a ellos. Los vecinos no pudieron hacer algo por salvar a los menores de edad, pero estuvieron a punto de linchar al hombre que, según su propia exesposa, no mostraba remordimiento por lo que había hecho.Paola solo tiene una pregunta constante para Darwin: “Por qué había atacado a los niños y por qué no a mí, (…) nunca respondió esa pregunta” y lo único que dice es “que lo perdonara, que él me amaba mucho”.“Siempre me imagino ese momento de cómo sufrieron”Paola no deja de pensar en el día que le arrebataron a sus dos razones de vivir. Al hablar con Rafael Poveda en el pódcast Más allá del silencio, recordó que ese día de octubre, cuando ya llegaba la noche, su ex llegó a la casa “tranquilo. Él llega con sus llaves, se para detrás mío, pero yo lo veo tranquilo. Lo que repite, que me repite en varias ocasiones, es ‘Paola, váyase que usted me altera’. Pero no fue agresivo, yo lo vi bien”.Luego vino el horror, encontrar a sus bebés muertos a manos de un hombre “que se preocupaba por sus hijos de llevarlos al colegio, de estar pendiente de ellos, qué hacía falta del mercado y eso”, relató la mujer. Ahora, ella siempre tiene en su mente “ese momento, siempre me imagino ese momento de cómo sufrieron y todo”.Defensa busca que Darwin Felipe Beltrán sea inimputableLa doctora Carolina Cardona, especialista en psicología jurídica y criminológica, le contó al mismo pódcast que el abogado del asesino de sus hijos en Las Ferias busca “que no pague en prisión, porque se están excusando en que él tenía una enfermedad mental que hacía que perdiera el juicio y que por eso él en el momento de los hechos no era consciente de lo que estaba haciendo”.Por esa misma razón, el sujeto no ha aceptado el cargo de homicidio agravado.Sin embargo, la experta recalca que “hay una contradicción viéndolo desde la parte de perfilación de la conducta de Darwin como tal, pues podría llegar a pensar de que el hecho de que hubiera llegado a la casa y hubiese tenido la habilidad de decirle a ella que se saliera y luego atacar los niños, habla de algo que está planeado, porque si realmente él hubiera perdido la conciencia, hubiera estado alterado, llega a la casa y también la puede haber agredido a ella, pero no, le pide que se vaya. Entonces, si tengo la capacidad de llegar y decir ‘vete’ y después tomar la acción, estoy consciente de que quiero cometer un acto. Ya, eso habla de algo de conciencia. No puedo decir simplemente que estaba alterado o que perdió el juicio en cualquier momento”.Agrega que “hay muchos indicios en su comportamiento que nos indican que hubo una planeación previa. Él tuvo tiempo de dejar unas cartas donde su jefe, a las cuales todavía no hemos tenido acceso nosotros como tal. Se despidió de varias personas. El haber dejado de tomar sus medicamentos mucho tiempo atrás, aun sabiendo que cuando salió de los centros de salud mental, a él le dieron unas medicaciones, él tenía que tomarse unos medicamentos, pero no lo hizo. Y sabía también y era consciente de que si no se tomaba los medicamentos, él sufría de algunas crisis. Entonces, cuando yo sé que si no me tomo el medicamento, y me voy a alterar, y voy a sufrir unos trastornos, y voy a empezar a escuchar voces, entonces ya estoy planeando o simplemente me vuelvo irresponsable conmigo y con los demás y no me importa lo que vaya a suceder”.“Hace una carta, se despide, visita a varios vecinos y llega a casa y tiene la capacidad de sacar a la mamá de los niños y cometer el acto. Entonces, todo eso me habla de una planeación previa a algo que yo quería hacer”, subraya la doctora.Paola debe $30 millones por las tumbas de sus hijosAdemás de la angustia de esta mujer por pensar que su exesposo pueda quedar libre o no vaya a prisión sino a una institución mental, se suma el trabajo sin descanso que realiza como guardia de seguridad en Bogotá para poder pagar por los lotes donde fueron enterrados Susan y Santi.Paola cuenta que está “trabajando porque obviamente estoy pagando lo del lote de los niños y es una deuda grande, trabajando. Cuesta 30 millones de pesos”, pero esta madre está convencida de que sus hijos lo valen porque “yo no quiero que a mis hijos los vayan a cremar”.Mientras labora en una empresa de seguridad para pagar cuotas de 700.000 pesos mensuales, ella sigue pensando en el fatídico día para sus niños, que no estuvieron por primera vez junto a ella en este Día de la Madre, en el que decidió trabajar para pagar por el lote en el cementerio de sus hijos. “Ya nada es igual. Ya todo cambió”, termina ahogada en el llanto.EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANOPERIODISTA DIGITAL NOTICIAS CARACOLsmsorian@caracoltv.com.co
El pasado 28 de octubre la vida de Paola Ramírez tuvo un antes y un después al perder a sus dos hijitos Santi Esteban y Susan Camila Beltrán Ramírez (de 4 y 7 años, respectivamente) a manos de su expareja sentimental, quien también era padre de los menores: Darwin Beltrán. Tras dos meses del doble filicidio, la mamá de los pequeños habló sobre lo que sucedió aquel día, cuando encontró a los menores de edad muertos en donde residía, en el barrio Las Ferias, en Engativá, en el noroccidente de Bogotá.En conversación con el podcast ‘Más allá del silencio’, Paola relató cómo eran sus hijos y la luz que le brindaban. Con voz entrecortada contó que Susan Camila hubiera cumplido 8 años el 13 de diciembre y que ella “tenía mucha ilusión. Me acuerdo que Susan se paraba al frente del almanaque y ella contaba los días y me preguntaba que si faltaba mucho para sus cumpleaños. Entonces pues ella tenía tanta ilusión que, obviamente, se lo celebré”. Fue al cementerio donde están enterrados los niños y colocó algunas decoraciones.(Lea además: Las heridas que quedan en el barrio Las Ferias tras asesinato de dos hermanos a manos de su papá)Darwin Beltrán ha llamado en varias ocasiones a Paola RamírezUn día después del cumpleaños de su hija, “ese sábado me llamó a decirme que si no tenía derecho a saber dónde estaban sus hijos, que él quería saber dónde estaban sus hijos para cuando saliera irlos a visitar, yo le dije que no, que no tenía derecho”.Manifestó que su expareja sentimental “todavía dice incoherencias. En la llamada me dice que que él ese día había llegado a la casa pidiéndome los medicamentos, no sé a qué medicamentos se refiere porque él ni siquiera estaba tomando medicamentos, él era un irresponsable que nunca siguió su tratamiento psicológico ni mucho menos medicamentos. Él me dice en una llamada que había llegado a pedirme los medicamentos y que yo me había ido… cuando es mentira. Llegó calmado diciéndome: ‘váyase que usted me altera’”, frase que le repitió en varias oportunidades.¿Qué pasó antes de que Darwin Beltrán asesinara a sus hijos?Paola contó que ella tomó su celular y que él la acompañó hasta la puerta. “Irónicamente me devuelvo y le digo dizque: ‘Darwin, cuidado con los niños que están adentro. Cierre la puerta para que no sea que se salgan’. Me dijo en ese momento que fuera donde la mamá y yo le digo: ‘su mamá está visitando a su hermana’, y él me dice: ‘vaya donde mi mamá’, y yo le digo: ‘bueno’”.Y como si fuera un presentimiento, Paola Ramírez salió de la casa y al girar la esquina llamó a una ambulancia para que le prestara a Darwin ayuda psiquiátrica porque “yo sabía que Felipe ya estaba enfermo, yo sabía que Darwin estaba volviendo a tener una crisis porque no era la primera vez, Darwin ya había tenido crisis”.Además, reveló que su expareja estaba diagnosticada con trastorno bipolar afectivo y que siguió un tratamiento con pastillas durante un tiempo, pero que lo dejó a un lado y que no volvió a tener acompañamiento psicológico. Indicó que le comentó a la mamá de Darwin que debían internarlo, pero que la mujer se negó: “Me decía que no, que yo lo quería internar porque yo le tenía rabia al hijo”.Paola compartió que mientras llamaba a la ambulancia, en la tarde del 28 de octubre, un compañero del trabajo de su ex llegó en bicicleta a la esquina de la casa de ella y le preguntó por Darwin. Asimismo, él le indicó que lo había visto con comportamientos extraños y que “les había llevado pollos a los compañeros y que en la empresa ya estaban preocupados porque él no se comportaba así”.El joven en bicicleta se ofreció a entrar a la casa mientras Paola llamaba a la ambulancia para evitar que Darwin se fuera y no recibiera el debido acompañamiento psicológico, pero debido al temor que ella tenía de que su ex se alterara y se escapara, ella prefirió que el colega de él no ingresara a la vivienda y esperaron un rato más.Pasaron unos minutos y Paola pudo hablar con una psicóloga mientras la ambulancia llegaba al barrio Las Ferias. Ella le comentó que Darwin estaba en la casa solo con los niños y le contó cuál era el diagnóstico que él tenía, a lo que la otra mujer le respondió: “Que tranquila, que él es como un niño, que le lleve la idea mientras la ambulancia llega, que él no le va a hacer nada a los niños”.Luego de que la psicóloga le dio el aparte de tranquilidad, ella se quedó parada a tres casas de donde vivía con sus hijos “cuando él sale de la casa totalmente mojado, él no tenía zapatos, él tenía como que unas medias o estaba descalzo, no recuerdo, pero estaba totalmente mojado, desde la cabeza estaba totalmente mojado. Se para y me grita algo, pero no sé qué es lo que él me dice, pero ahí yo lo veo raro, yo ahí lo veo transformado, hay algo en él diferente en ese momento y de la nada sale corriendo, se entra a la casa y cierra la puerta”.Al ver ese comportamiento, Paola se va detrás de Darwin, pues lo que acababa de ver no era la única alarma que la alertaba, pues minutos antes había hablado con el jefe de él y “me dice de una nota que él dejó en el escritorio del jefe. Me dice que Darwin le había dejado una nota que le decía como que gracias por todo y que se iba a reunir con Cristo, se iba a la casa de Cristo”.Con el actuar de su ex y lo que le acababa de decir el jefe de él, ella pensó que Darwin se iba a hacer daño, pero cuando fue a abrir la puerta de la vivienda se percató de que en esta había sangre.Este episodio para Paola es confuso, pero relató que el compañero de Darwin le contó que ella le indicaba que olía mucho a sangre y que él le decía que se devolviera, a lo que ella le hizo caso.“Lo que sí tengo presente es cuando él (Darwin) empieza a gritar: ‘Paola, Paola, los niños, Paola, los niños. Por la ventana que da hacia la calle él gritaba y me mostró al niño, me mostró a mi Santi y él ya estaba muerto”, contó en medio de lágrimas.Aún piensa en qué le habrá pasado a Darwin por la cabeza en ese momento cuando decidió asesinar a los niños. “Yo miré a mi alrededor y yo decía que no, que era mentira. Hace un momento había dejado a mis niños acostados, Susan estaba durmiendo, Santi se le había arrunchado al lado, y pensé que jamás sería capaz de tocarme a los niños. Él nunca los agredía”.Paola volvió a entrar a su casa en Las FeriasAntes de ver la macabra escena, ella empezó a gritar “que un doctor, cuando me dijeron que ya no había nada que hacer por ellos. Yo entré a ver a mis niños y ahí ya llegó la Policía”.En las llamadas que él le ha hecho desde la cárcel, de las cuales Paola solo ha contestado dos, ella le recrimina que por qué no la atacó a ella, sino a los niños, a lo que él le respondió: “Que perdón, que perdón, que lo perdone, que me ama mucho y que me va a amar toda la vida”.Paola recalcó que una crisis que tuvo Darwin fue en febrero de 2023 y que lo internaron durante una semana en una clínica. Al explicar cómo eran los episodios que tenía, indicó que “empezaba a hablar incoherencias y no se podía quedar quieto, él tenía que estarse moviendo, haciendo algo, no dormía”.Para la mamá de Santi Esteban y Susan Camila fue extraño el actuar que tuvo su expareja, pues él nunca se tornaba violento, tan solo “se iba a caminar, se iba de la casa, no podía estar en la casa, se iba a hacer ejercicio”.Las señales que indicarían que Darwin iba a recaerTras seguir un breve tratamiento, el cual no pudo terminar porque una ampolleta que se debía aplicar costaba cerca de $1.000.000, él empezó a beber con los compañeros del trabajo los fines de semana. Cuando Paola le manifestaba su preocupación por volver a recaer, él le sostenía que él podía beber cerveza, mas no aguardiente porque este trago lo podía alterar. Por esto, “la mamá de él me decía que yo era una tóxica, una loca que no lo dejaba respirar, que no lo dejaba salir. Pasó que el 19 de octubre nosotros estábamos cumpliendo 10 años, él se quedó tomando ese sábado”.Al ver el comportamiento de Darwin, “yo ese día le hice una videollamada y le dije dar no podemos seguir más, definitivamente no podemos seguir más, no vuelva a la casa. Venga si quiere mañana, recoja sus cosas y ya, no más. Él me dijo que no, que por qué yo era así, que él me amaba mucho”.La relación de Darwin Beltrán con sus hijosCuando Paola le dejó en claro que no quería regresar con él, una semana antes del crimen, él empezó a ir más seguido a la casa donde ella y sus hijos vivían. Incluso, se ofrecía llevarlos al colegio.“Era un padre amoroso, responsable, era muy responsable porque una cosa eran los problemas que teníamos los dos (porque tuvimos muchos problemas a lo largo de la relación), pero él con los niños era otra cosa. Con los niños era muy responsable, que su mercado, que el arriendo, que los servicios, que el parque, le gustaba mucho llevarlos a la piscina”, contó.(Lea también: Habla mamá de hermanitos asesinados en Engativá: “No vi señal de que pudiera lastimarlos”)
Darwin Beltrán, con anotaciones por violencia intrafamiliar, no aceptó cargos por el asesinato de sus hijos Susan Camila y Santi Esteban, de 7 y 4 años, hallados sin vida dentro de su casa en el barrio Las Ferias de la localidad de Engativá, en el occidente Bogotá.La Fiscalía General de la Nación, quien dijo que lo iba a imputar por homicidio y feminicidio agravados, solo lo acusó del primer cargo, delito que el indiciado rechazó, pese a que, según testigos, admitió haberles quitado la vida a los menores de edad.Lo que Darwin Beltrán les habría hecho a sus hijos en EngativáEl sujeto, que tenía antecedentes de violencia intrafamiliar por un ataque a su expareja en 2019, habló con investigadores de Medicina Legal en medio de los exámenes médico-forenses que le fueron practicados tras el crimen que ha conmocionado a la ciudadanía, según pudo establecer Noticias Caracol en vivo.En ese momento, el hombre aceptó haber sido el autor del asesinato de los dos pequeños. Además, manifestó que era consciente de su situación legal y de que estaba detenido por la agresión que acabó con la vida de los menores. Sin embargo, durante la audiencia de legalización de captura e imputación rechazó los cargos.En palabras de Darwin Beltrán, el ataque fatal a sus hijos sucedió tras haber visto a su expareja, quien había decidido terminar su relación sentimental hace ocho días, bajarse de una motocicleta.“Fue hacia las seis cuando escuchamos el alboroto”, contó Héctor Vanegas, un vecino de Engativá, sobre la tragedia que presenciaron este lunes 28 de octubre. El testigo reveló que el papá de los niños le mostró a su expareja, que acababa de llegar de la tienda, el cuerpo de uno de los pequeños antes de que ella pudiera ingresar a la vivienda.Al percatarse de lo ocurrido y en medio de la impotencia, vecinos del sector golpearon desesperadamente las puertas y ventanas del inmueble, hasta que por fin pudieron ingresar. Sin embargo, ya era muy tarde.“No pudimos hacer nada, no pudimos hacer nada, eso es lo más doloroso, que no pudimos hacer nada. Hicimos todo lo que pudimos, tumbamos la puerta, pero ya para qué”, lamentó con rabia Leonardo Molina, quien considera que lo que hizo Darwin Beltrán “fue algo premeditado, se ve porque todo estaba trapeado, todo estaba mojado, como limpiando las evidencias, y los niños acostaditos en la cama”.Darwin Beltrán se mostraba como un buen padreEl señalado asesino de los dos niños en Engativá tenía antecedentes de violencia intrafamiliar por un ataque a su expareja y madre de los pequeños, en 2019, en el que le ocasionó lesiones en el rostro. Sin embargo, algunos familiares, que también fueron entrevistados por las autoridades, mencionaron que el sujeto nunca mostró señales de violencia hacia sus hijos y se comportaba como un padre promedio en la sociedad.Velatón en Engativá por Susan Camila y Santi Esteban“Ya no más violencia, ya no más niños y niñas muertas, ya no nos queremos seguir viendo en un noticiero como le pasó a la niña Sofía. Y si yo alzo la voz es porque la próxima no quiero ser yo, la próxima que no sea una de las que estamos acá”, manifestó una menor durante la velatón, a la que asistieron compañeros de colegio de los pequeños, padres de familia, vecinos y autoridades, quienes exigen justicia en este caso que conmocionó al barrio Las Ferias.“Es el llamado de un niño inocente que no tuvo cómo defenderse. Es el llamado de un grito al que nadie acudió, a un grito tal vez que hicieron esos niños para que alguien los ayudara”, señaló otra habitante de Engativá, donde piden revivir la cadena perpetua para criminales que cometen actos deplorables como este.La audiencia contra Darwin Beltrán se retomará este miércoles. Se espera que un juez dicte medida de aseguramiento, en centro carcelario, contra el señalado filicida. Sería enviado a La Tramacúa, prisión donde están recluidos otros asesinos de niños, como Brayan Campo (feminicida de Sofía Delgado), Harold Andréi Echeverry (homicida de Michel Dayana González) y Rafael Uribe Noguera (quien le quitó la vida a Yuliana Samboní). El padre de Susan Camila y Santi Esteban podría ser condenado a cerca de 50 años de detención.
Fue en una casa del barrio Las Ferias, en la localidad de Engativá (occidente de Bogotá), donde Darwin Beltrán, de 31 años, acabó con la vida de sus dos pequeños hijos -Santi Esteban, de 4 años, y Susan Camila, de 7-. Así lo aseguran las autoridades de la capital colombiana.“Fue hacia las seis cuando escuchamos el alboroto”, le dijo Héctor Vanegas a Noticias Caracol en vivo sobre la tragedia que presenciaron este lunes 28 de octubre. El testigo reveló que el papá de los niños le mostró a su expareja, que acababa de llegar de la tienda, el cuerpo de uno de los pequeños antes de que ella pudiera ingresar a la vivienda.La señora, en medio del dolor, lloraba en la calle mientras sus vecinos intentaban salvar a los niños, aunque nada pudieron hacer por esos dos angelitos.“Fue algo premeditado”, cree un vecino de EngativáAl percatarse de lo ocurrido y en medio de la impotencia, vecinos del sector golpearon desesperadamente las puertas y ventanas del inmueble, hasta que por fin pudieron ingresar. Sin embargo, ya era muy tarde.“No pudimos hacer nada, no pudimos hacer nada, eso es lo más doloroso, que no pudimos hacer nada. Hicimos todo lo que pudimos, tumbamos la puerta, pero ya para qué”, lamentó con rabia Leonardo Molina, quien considera que lo que hizo Darwin Beltrán “fue algo premeditado, se ve porque todo estaba trapeado, todo estaba mojado, como limpiando las evidencias, y los niños acostaditos en la cama”.La gente que presenció la tragedia en Engativá agrega que el señalado homicida se había acostado junto a los pequeños y luego habría aceptado haber sido el autor del doble crimen, esto ante los policías que llegaron a atender el caso.Entre la rabia y la impotencia, un ciudadano sacó a rastras a Darwin Beltrán de la casa de los niños y allí, en el andén, varios quisieron tomarse la justicia por mano propia, golpeando al sujeto, hasta que finalmente arribaron agentes, alertados por una supuesta riña.El coronel Pedro Saavedra, comandante operativo de seguridad ciudadana de la Policía Metropolitana de Bogotá, informó que “al llegar nuestros policías capturan a una persona, la cual comete el delito de homicidio con dos menores de edad, de 4 y 7 años. En estos momentos esta persona se está dejando a disposición de las autoridades competentes, Fiscalía General de la Nación, por el delito de homicidio”.Mientras tanto, como si fueran sus hijos, los residentes de la localidad de Engativá cargan con un pesado dolor por no haber podido ayudar a Susan Camila y Santi Estaban. “Me vine para acá frustrado y hasta lloré porque eso es duro. Ver a unos niños de 7 y 4 años muertos en una cama es bastante conmocional”, declaró Javier Taborda.El papá de los pequeños será imputado, ante un juez de la república, por los delitos de homicidio agravado y feminicidio agravado.A través de su cuenta de X, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, hizo un llamado a la justicia para que al agresor se le imponga la más alta pena posible. “¿Qué nos pasa como sociedad? Estos casos son desgarradores e inaceptables”, acotó.Sobre el sujeto que acabó con la vida de sus hijos en Engativá, las autoridades precisaron que tenía antecedentes judiciales por violencia intrafamiliar, además de hurto y receptación. Al parecer, por los malos tratos, la mamá de las víctimas había decidido dejarlo hace ocho días. Un habitante del barrio Las Ferias, que aseguró haber ido al mismo colegio al que asistió Darwin Beltrán, subrayó que el filicida “ante la sociedad se veía bien, le gustaba jugar mucho microfútbol. Se veía muy bien ante la sociedad, un buen padre, una persona próspera”. Sin embargo, para este vecino, “lastimosamente la justicia es una porquería, porque hasta que no mataron estos niños no se ponen las pilas. Ahora hay una madre de familia literalmente traumada, con un dolor inmenso, por culpa de un psicópata que tenía antecedentes de maltrato familiar y que la justicia no supo controlar a su tiempo”.Piden no rebajar penas para violadores o asesinos de niños y niñasLa procuradora general de la Nación, Margarita Cabello, le pedirá al Congreso retirar el artículo séptimo de la reforma a la justicia que se tramita en el Legislativo, el cual contempla una rebaja de pena para violadores y quienes cometan delitos contra los niños y niñas.“Consideramos que la rebaja planteada no es un elemento fundamental para lograr decisiones judiciales en firme y rápidas. Por el contrario, podría incentivar la idea de menos gravedad para la sociedad de ese tipo de delitos y eso es lo que no queremos”, consideró la jefe del Ministerio Público, quien señaló que, de pasar este artículo, se estarían violando normas internacionales. A su solicitud se han sumado más de 100 congresistas.Los filicidios, como el que cometió Darwin Beltrán al acabar con la vida de Santo Esteban y Susan Camila, han impactado varias veces a la sociedad colombiana. Este tipo de delitos es castigado fuertemente por la justicia, que los suele catalogar como feminicidios agravados. Las penas pueden rondar los 50 años de cárcel.>> Repasamos aquí algunos de los filicidios que han conmocionado a ColombiaEste año, de acuerdo con el Instituto Nacional de Medicina Legal, se han presentado al menos 380 asesinatos de menores de edad en Colombia. Entre los casos más recientes, además del de los hermanitos en Engativá, están el de la pequeña Sofía Delgado y el bebé Alexis Delgado. La primera fue atacada hasta la muerte por Brayan Campo en una tienda de mascotas, en Candelaria (Valle del Cauca), mientras que el segundo fue abusado, torturado y ultimado, presuntamente por su tío político Carlos Herrán Rodríguez, en una finca de San Cayetano (Cundinamarca).Campo confesó su crimen y aceptó los delitos de feminicidio agravado, secuestro simple agravado, tentativa de secuestro (al parecer intentó raptar a otra niña horas antes) y ocultamiento de material probatorio. Fue enviado a la cárcel de La Tramacúa, en Valledupar. Entre tanto, Herrán no se allanó a los cargos de homicidio agravado, tortura agravada y acceso carnal violento con menor de 14 años, pero un juez lo envió a prisión mientras termina el juicio en su contra.>> En contexto: conozca acá la triste historia de varios de los ángeles asesinados en el país
El dolor ha embargado al barrio Las Ferias, de la localidad de Engativá, donde los hermanitos Susan Camila y Santi Esteban, de 7 y 4 años, murieron, al parecer, a manos de Darwin Beltrán, su padre. El hombre esperó a su exesposa, que había decidido dejarlo una semana antes, para mostrarle lo que había hecho, según testigos.>> Vea, además: Darwin Beltrán estaba acostado junto a cuerpos de sus hijos, dicen que crimen “fue premeditado”Madre de los niños asesinados en Engativá no pudo ingresar a su casaTestigos le contaron a Noticias Caracol en vivo lo que ocurrió sobre las seis de la tarde del lunes 28 de octubre en el barrio Las Ferias.Según narraron, la mamá de los hermanitos había salido a una tienda de Engativá y al regresar encontró a su expareja, Darwin Beltrán, quien le mostró el cuerpo de uno de sus hijos sin vida. Ella no puede ingresar a la vivienda y empezó a llorar. Los vecinos, alertados por el llanto desconsolado de esta mujer, intentaron a auxiliar a los menores de edad, pero al ingresar al inmueble la escena fue aterradora.Los dos cuerpos de los hermanitos estaban tendidos sobre una cama y su papá estaba ahí, acostado junto a ellos. Al parecer, había limpiado la escena del crimen porque el piso se encontraba mojado y había traperos y trapos en el lugar. Señalaron que fue el mismo Darwin Beltrán quien les contó lo que les había hecho a los niños.Señalaron que aunque llamaron de inmediato a la Policía Metropolitana de Bogotá, uno de los residentes sacó a rastras al señalado filicida y, sobre la acera, empezaron a golpearlo. Los uniformados de Engativá llegaron al sitio antes de que la comunidad hiciera justicia por mano propia. La justicia les falló a estos niños, creen ciudadanosUn habitante del barrio Las Ferias, que afirmó fue al mismo colegio al que asistió Darwin Beltrán, manifestó que el filicida “ante la sociedad se veía bien, le gustaba jugar mucho microfútbol. Se veía muy bien ante la sociedad, un buen padre, una persona próspera”.Para él, “lastimosamente la justicia es una porquería, porque hasta que no mataron estos niños no se ponen las pilas”, teniendo en cuenta el pasado judicial de Darwin Beltrán. “Ahora hay una madre de familia literalmente traumada, con un dolor inmenso, por culpa de un psicópata que tenía antecedentes de maltrato familiar y que la justicia no supo controlar a su tiempo”.Fue por esa situación de violencia intrafamiliar que la madre de los niños decidió terminar la relación con el sujeto hace una semana.Cargos que imputarán a Darwin Beltrán por asesinato de sus hijos en EngativáEste martes 29 de octubre, en la tarde, se hará una audiencia reservada contra el sujeto, a quien imputarán los delitos de homicidio agravado y feminicidio agravado. De ser hallado culpable, Darwin Beltrán recibiría una condena de hasta 60 años de cárcel y no tendría rebaja de pena porque el crimen fue contra menores de edad.Varias personas de Engativá han llegado a la vivienda donde ocurrió la tragedia para prender una vela por las almas de los hermanitos y hacer una oración por ellos.Víctor Hugo Huertas, alcalde de la localidad de Engativá, le dijo a Noticias Caracol que este martes se realizará una velatón, a las 6:00 p.m., por los pequeños Susan Camila y Santi Esteban.La mamá de las víctimas ha recibido atención psicosocial, pues quedó en shock por el dolor de haber perdido a sus bebés.
Al parecer la imprudencia fue la causante del accidente, registrado en el barrio las Ferias de la localidad de Engativá.
Colombia recibió este miércoles a los rescatistas mexicanos conocidos como los 'Topos Aztecas' quienes se sumarán para atender a las víctimas del terremoto de magnitud 7,4 que afectó al suroccidente del país. El anuncio fue realizado por Héctor Méndez, presidente y fundador de la organización, quien dentro de la brigada es conocido como el "Topo Mayor". A través de un comunicado, informó que el grupo de especialistas había sido movilizado para participar en las tareas de búsqueda e intervención en las zonas afectadas."Ya estamos aquí, en esta tierra hermana que tanto quiero y respeto. Hemos llegado listos para entregar el corazón, la experiencia y los brazos en cada labor que se nos presente. Nuestra misión siempre ha sido estar donde más se nos necesita, trabajando hombro a hombro con la comunidad y aprendiendo de la calidez de su gente. Gracias por la recepción y por el cariño de siempre. ¡A trabajar duro por ustedes!", expresó. La organización señaló que sus integrantes viajaron desde La Guaira, Venezuela, con destino a Colombia. En un mensaje dirigido a los habitantes de las zonas afectadas, Méndez indicó que el equipo llegaba para ponerse a disposición de las labores que fueran necesarias. "Resistan, la ayuda va en camino", fue el mensaje difundido por el fundador de la brigada. "Acudimos con todo el rigor técnico, la entrega y el corazón para sumarnos de inmediato a las labores de búsqueda e intervención en las zonas afectadas", agregó. ¿Quiénes son los Topos que llegaron a Colombia?La Brigada Internacional de Rescate Topos Azteca es un grupo de rescatistas voluntarios de México que surgieron a partir de una de las mayores emergencias ocurridas en ese país: el terremoto de 1985 en Ciudad de México. Después del sismo, ocurrido el 19 de septiembre de ese año, ciudadanos comenzaron a organizarse para retirar escombros, buscar señales de vida y ayudar a las personas que habían quedado atrapadas entre las estructuras dañadas. En ese momento, los servicios de emergencia se encontraban desbordados por la magnitud de la tragedia y los voluntarios comenzaron a trabajar directamente entre los edificios afectados y, con el tiempo, fueron identificados como "Los Topos".La experiencia obtenida durante aquella emergencia dio paso a la formación de grupos de voluntarios dedicados a las labores de rescate. Desde entonces, integrantes de estas organizaciones han participado en operaciones fuera de México. Entre los países donde han prestado ayuda se encuentran Irán, Japón, Colombia, Haití, Nepal e Indonesia. Su participación ha estado relacionada principalmente con terremotos y otras situaciones que requieren búsqueda y rescate.La brigada forma parte de una tradición de grupos de rescate voluntario "capaz de mantener un estado de preparación constante para despliegue internacional rápido y conducir operaciones USAR internacionales y en nuestro país, asegurando la conducta apropiada de los miembros de su equipo y realizando operaciones tácticas de acuerdo con las Guías y Metodología de INSARAG". Su preparación incluye conocimientos relacionados con primeros auxilios, desplazamiento entre edificios derrumbados, escalada, manejo de perros de búsqueda y rescate y atención de incendios.Una de las principales tareas de los rescatistas es localizar a personas que pueden permanecer atrapadas después del colapso de una estructura. "Colaboramos con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios del Sistema de Naciones Unidas (OCHA) y los equipos que trabajamos de acuerdo con los protocolos de Búsqueda y Rescate en Estructuras Colapsadas".VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co
Con un conmovedor mensaje en sus redes sociales, el periodista José Fernando Patiño dio a conocer que en la noche de este martes fue hallado el cuerpo sin vida de su papá, Darío Patiño Rivera, en Cali en medio de los escombros por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país este lunes. "Querida familia y amigos, con el corazón destrozado, queremos confirmar que anoche logramos rescatar el cuerpo sin vida de nuestro padre, Dario Patiño Rivera, de entre los escombros", escribió el periodista en su cuenta de Instagram, desde la cual alertó de la situación de su papá cuando ocurrió el terremoto y se desconocía su paradero. "En medio de este dolor tan profundo, queremos agradecer de corazón a cada rescatista, voluntario, amigo, familiar, vecino, desconocido, medio de comunicación y a todos esos ángeles que fueron apareciendo en el camino para acompañarnos, sostenernos y ayudarnos a no perder la esperanza durante este proceso tan triste y doloroso. A todos, gracias por estar, por ayudar y por no soltarnos", agregó en su mensaje Patiño, quien fue presentador de este noticiero.La historia de José Fernando y su papá conmovieron a cientos de personas en el país. El comunicador, que reside en Bogotá, viajó hasta Cali, de donde es oriundo, para estar al frente de la situación de su papá, quien tenía 78 años de edad. A través de su cuenta de Instagram publicó videos e información de la situación. Darío Pariño Rivera se encontraba en el edificio Torres del Limonar, ubicado en el barrio Ciudad Capri, en la capital del Valle del Cauca, una de las zonas gravemente afectadas por el terremoto.En un primer video, el periodista contó que familiares y vecinos intentaban remover los escombros mientras esperaban la llegada de los organismos de rescate. "Mi papá ya dio señales de vida, por favor, ayúdenme", manifestó Patiño en su cuenta de Instagram. Personas en el lugar aseguran que, en efecto, escucharon la voz del adulto mayor entre los escombros, lo que aumentó las expectativas de encontrarlo con vida. En un mensaje posterior, el periodista, con gafas, casco y tapabocas, apareció en sus redes sociales para agradecer las labores de búsqueda. "Esto es realmente conmovedor. Cali solidaria, posiblemente mi padre está aquí. Gracias a todos los que me han escrito no he podido contestarles, pero aquí estamos. Gracias, me sorprendes siempre, Cali", dijo Patiño, quien entonces agregó, conmovido: "Posiblemente, mi padre está aquí".El terremoto, que es el más fuerte sufrido por el país en este siglo, ocurrió el lunes a las 7:34 a.m. y tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, uno de los más afectados por la tragedia junto con los de Valle del Cauca, Risaralda y Caldas. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Jose Fernando Patiño | Comunicador | Podcaster (@josefdopatino)Duelo nacional de tres díasEl presidente de la República, Abelardo de la Espriella, declaró duelo nacional de tres días por las víctimas del terremoto de magnitud 7,4 que el pasado lunes golpeó varias partes del país y deja cerca de 240 muertos, según las autoridades regionales. "El Gobierno nacional, en nombre del pueblo colombiano manifiesta su profundo dolor por el fallecimiento de las personas que perdieron la vida con ocasión del movimiento sísmico ocurrido el día 10 de agosto de 2026 en el territorio nacional, y se solidariza con el luto de las familias y amigos de estas personas", señala un decreto expedido por la Presidencia.Por esa razón, durante tres días, a partir de hoy, "se izará el pabellón nacional a media asta" en los edificios públicos del país y en las misiones diplomáticas de Colombia en el exterior, agrega el decreto. Según el documento firmado por De la Espriella, que asumió la Presidencia hace solo cinco días, "la pérdida de vidas humanas enluta tanto a sus familias y amistades, como al Gobierno nacional", que "se solidariza ante tal tragedia", hechos que además "entristecen a todo un país".NOTICIAS CARACOL
Un sismo de magnitud 4,0 se registró este miércoles en la provincia costera del Guayas, situada en el suroeste de Ecuador, sin que hasta el momento se haya informado de víctimas o daños materiales. Según el Instituto Geofísico, el sismo tuvo lugar a las 02:33 hora local (07:33 GMT) a 0,87 grados de latitud sur y a 79,82 grados de longitud oeste.De acuerdo a la fuente, el temblor ocurrió a una profundidad de 70 kilómetros y a 28,34 kilómetros de la localidad de Velasco Ibarra, una ubicación estratégica que conecta las provincias de Guayas, Los Ríos y Manabí. El sismo ocurrió luego de que el martes se registrara un sismo de magnitud 4,3 frente a las costas de Manabí y el lunes otro de 3,4 en Guayas, fronteriza con Manabí.Ecuador se encuentra en el Cinturón o Anillo de Fuego del Pacífico, que concentra algunas de las zonas de subducción más importantes del mundo y es escenario de una fuerte actividad sísmica. Además de Ecuador, el Cinturón, que tiene forma de herradura, comprende a una gran cantidad de países tales como Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Honduras, Guatemala, México, Estados Unidos y Canadá.Presidente de Colombia decreta tres días de duelo nacional por terremotoEl presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, declaró duelo nacional de tres días por las víctimas del terremoto de magnitud 7,4 que el pasado lunes golpeó varias partes del país y deja cerca de 240 muertos, según las autoridades regionales, informó este miércoles el Gobierno. "El Gobierno nacional, en nombre del pueblo colombiano manifiesta su profundo dolor por el fallecimiento de las personas que perdieron la vida con ocasión del movimiento sísmico ocurrido el día 10 de agosto de 2026 en el territorio nacional, y se solidariza con el luto de las familias y amigos de estas personas", señala un decreto expedido por la Presidencia.Por esa razón, durante tres días, a partir de hoy, "se izará el pabellón nacional a media asta" en los edificios públicos del país y en las misiones diplomáticas de Colombia en el exterior, agrega el decreto. Según el documento firmado por De la Espriella, que asumió la Presidencia hace solo cinco días, "la pérdida de vidas humanas enluta tanto a sus familias y amistades, como al Gobierno nacional", que "se solidariza ante tal tragedia", hechos que además "entristecen a todo un país". El terremoto, que es el más fuerte sufrido por el país en este siglo, ocurrió el lunes a las 7:34 a. m., y tuvo su epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, uno de los más afectados por la tragedia junto con los de Valle del Cauca, Risaralda y Caldas, en las regiones del suroeste y el centro de Colombia.EFE
James Rodríguez es uno de los jugadores colombianos que en la actualidad se encuentra sin equipo, pero con el objetivo en mente de continuar su carrera. El mediocampista viene de ser titular en el Mundial 2026 con el combinado tricolor, en el cual no logró el impacto esperado, pese a los minutos y la confianza del DT Néstor Lorenzo. A poco menos de un mes de haber culminado la cita orbital, el '10' no se había dejado ver hasta este miércoles, puesto que se logró evidencia que se está preparando y manteniendo en forma. Rodríguez Rubio se encuentra en Madrid, España, ciudad donde tiene vivienda luego de su experiencia vivida en el conjunto merengue. Uno de sus familiares, que además se encarga de algunos de sus negocios, compartió en redes sociales algunas fotos y videos sobre una jornada de 'running' junto al cucuteño. "Día de doble entrenamiento: 10 km a ritmo controlado (4:58 min/km), 5 km a ritmo controlado (5:10 min/km ) con James y 4 pasadas de 100 metros a 3:00 min/km ) con James", se lee en la publicación de Sebastián Rodríguez en 'Instagram'. A James se le vio en forma y con buena actitud en los alrededores del Parque Retiro de la capital española. Por el momento no se conocen detalles sobre su futuro, pese haber sonado para clubes como América de México y la Lazio de Italia. El jugador de 35 años se había reportado horas antes, pero con un emotivo mensaje de aliento por el terremoto que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto. En cuanto a su pasado más reciente en clubes, James viene de vestir la camiseta del Minnesota United de la MLS, donde no pudo tener continuidad. A finales del 2025, el colombiano finalizó su vinculación con León de México, equipo en el cual tuvo más acción, pero no lograron sostenerlo por su sustancioso salario.
Mientras los organismos de socorro continúan recorriendo las zonas más afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a San José del Palmar, en el Chocó, las labores de búsqueda también se han concentrado en los animales que quedaron atrapados o separados de sus familias. Uno de los rescates que se registró durante las últimas horas fue el de una perrita que permaneció atrapada bajo los restos de una estructura en el barrio Capri, en Cali. Desde la madrugada, las personas que se encontraban en la zona comenzaron a escuchar sonidos provenientes del lugar. Al acercarse y prestar atención, lograron identificar que se trataba del llanto del animal.El hallazgo permitió activar el procedimiento para sacar a la perrita entre los escombros. De acuerdo con la información entregada por Estefanny Quintero, integrante de la Unidad Administrativa Especial de Protección Animal, los primeros indicios fueron escuchados alrededor de las 3:00 de la mañana. El personal que permanecía en el lugar comenzó a percibir los sonidos del animal cuando las condiciones de trabajo permitieron reducir el ruido en el área.Los bomberos también utilizaron un micrófono especializado para determinar de dónde provenía el llanto. La combinación de esta tecnología y la escucha directa de los rescatistas permitió establecer que había un animal con vida en medio de los materiales que habían quedado acumulados tras el colapso. La perrita, una hembra de aproximadamente ocho años, fue finalmente localizada y retirada del lugar para recibir atención veterinaria. En las imágenes de la emergencia se observa al personal médico suministrándole líquidos y alimento de manera asistida.¿Cuál es el estado de salud de la perrita rescatada?Según el reporte entregado por Protección Animal, al momento de ser atendida la perrita no presentaba hematomas, heridas visibles ni fracturas. Sin embargo, los especialistas señalaron que era necesario realizarle diferentes exámenes para determinar si había lesiones internas u otras afectaciones relacionadas con el tiempo que permaneció atrapada. Uno de los principales problemas identificados fue la deshidratación. Por esa razón, los veterinarios comenzaron a suministrarle suero. También fue necesario ayudarla a alimentarse, debido a que se encontraba nerviosa y todavía no tenía confianza con las personas que estaban a su alrededor.La Unidad Administrativa Especial de Protección Animal informó que sus equipos han atendido alrededor de 27 perros y gatos en diferentes sectores de Cali afectados por la emergencia. La entidad también recibió reportes de familias que buscan a sus animales de compañía. Debido a las características de los espacios afectados, los equipos mantienen la posibilidad de encontrar más animales con vida, por lo que las labores de búsqueda continúan en distintos puntos. Durante las jornadas anteriores fueron localizados dos perros que habían muerto y cuyos tutores posteriormente pudieron reconocerlos. Las labores en Cali cuentan con la participación de más de 150 rescatistas que trabajan en diferentes frentes. Bomberos, personal especializado, veterinarios y equipos de apoyo se mantienen en los sectores donde todavía existe posibilidad de encontrar sobrevivientes. Mientras los equipos buscaban sobrevivientes, también se adelantaron labores de recuperación de víctimas. El balance entregado por los organismos de emergencia señala que después de las 9:00 de la noche fueron recuperados cuatro cuerpos. Posteriormente se logró rescatar con vida a un canino. VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co