El 9 de abril de 2024, la vida de la instructora de yoga Valentina Cepeda se apagó en un apartamento de Puerto Colombia, cerca de Barranquilla. Lo que inicialmente se reportó por parte de su pareja, el instructor de Jiu-Jitsu Álvaro Felipe Rivera, de 44 años, como un suicidio, luego se transformó en una acusación formal por feminicidio agravado. La pieza fundamental que permitió a la Fiscalía dar un giro al caso fue, paradójicamente, una fotografía capturada por el mismo sujeto en la escena de los hechos.El escenario del supuesto suicidioAquella mañana, Rivera alertó a los vecinos y a la Policía asegurando que había encontrado a Valentina colgada del columpio que ella utilizaba para sus clases de yoga. Según su relato inicial, tras salir del baño, se encontró con la desgarradora escena: “la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, Dios mío, no Valentina, por favor”.Testigos en el conjunto residencial recordaron el desespero del hombre. Rafael Llanos, trabajador del lugar, relató: “salió un señor gritando desesperado que lo auxiliara, que lo ayudara, que se mató”. Nidia Méndez, una vecina que acudió al auxilio, describió el estado de la joven: “ella tenía los ojos cerrados y los labios morados y él le golpeaba en las mejillas, pero nada, ella no reaccionaba”.Rivera insistió ante las autoridades y medios de comunicación en que Valentina le había manifestado deseos de morir: “llorando e histérica me dice, 'me quiero morir, me quiero morir' y le dije, 'mi vida, no, no digas eso'”.La desconfianza de la familiaPara David Cepeda y Lourdes Rodríguez, padres de Valentina, la versión del suicidio carecía de sentido. Valentina era descrita como una joven llena de energía, dedicada a la espiritualidad y al deporte. Su madre recordó que el yoga era su refugio: “a ella le gustaba mucho la parte espiritual. De hecho, ella se levantaba a las 4 de la mañana a meditar”.La sospecha de los padres se centró de inmediato en el columpio de yoga. Lourdes Rodríguez fue enfática: “cuando él nos dijo que con el columpio de yoga, enseguida dije, 'no... eso es como tan espiritual'. Ella cogía el columpio de yoga era para hacer sus meditaciones”.Un historial de violenciaLa investigación de la familia reveló una relación marcada por el control y la violencia física. A pesar de que Rivera inicialmente se mostró como un hombre maduro y reservado, su comportamiento cambió al mudarse juntos en enero de 2024. Amigas de la víctima denunciaron maltrato psicológico y celos obsesivos debido a la diferencia de edad de 22 años. Según su amiga Camila Sánchez, Rivera la humillaba por el dinero: “es que lo tienes que hacer porque si no aquí no comes”.Más grave aún fue el hallazgo de evidencias de agresiones físicas disfrazadas de entrenamiento deportivo. Doris Cantillo, compañera de Jiu-Jitsu, recordó verle moratones: “¿quién te deja así?”, le preguntó, a lo que Valentina inicialmente respondió que era práctica de su deporte. Sin embargo, en audios enviados a sus amigas, la joven confesó agresiones reales: “en un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó”.Tres días antes de su muerte, el 6 de abril, ocurrió un incidente crítico. Sus padres la encontraron herida en el apartamento. “Mi hija estaba sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio”, relató su mamá. Ese día, Valentina decidió terminar la relaciónLa foto, ¿prueba de la manipulación?La investigación dio un vuelco definitivo cuando la Fiscalía analizó una fotografía que Rivera tomó de Valentina en el columpio antes de, supuestamente, bajarla para auxiliarla. Para los investigadores y la familia, el hecho de que él decidiera tomar una foto en lugar de socorrerla inmediatamente fue un indicio de manipulación de la escena.El equipo de criminalística realizó una reconstrucción científica utilizando topógrafos y expertos en Jiu-Jitsu. Al recrear la escena basada en la fotografía de Rivera, las conclusiones fueron demoledoras: “para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a la que se encontraba”. El análisis físico determinó que, en la posición mostrada en la foto, era “imposible que lograra ahorcarse” y que la joven habría podido reaccionar.Esta prueba se complementó con la ampliación de la necropsia de Medicina Legal en abril de 2025. El dictamen fue claro: no había patrones consistentes con el uso del columpio de yoga. En cambio, se determinó que la causa de muerte fue asfixia mecánica por digitopresión, lo que implica una fuerza manual externa, según explicó el abogado de la familia. Captura y negación de cargosCon estas pruebas, Álvaro Felipe Rivera fue capturado el 4 de enero de 2026 en Santa Marta. Durante la audiencia, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado, señalando que utilizó sus conocimientos superiores en artes marciales para someterla.Al ser consultado por el juez sobre si aceptaba los cargos, Rivera respondió tajantemente: “No”. A pesar de su negativa y de haber jurado previamente sobre una Biblia su inocencia, se encuentra detenido mientras el proceso avanza.Para Lourdes Rodríguez, el dolor persiste, pero hay un alivio en la búsqueda de justicia: “Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo... para mí es un monstruo”.La familia ahora espera una condena ejemplar, mientras el caso de Valentina Cepeda se convierte en un símbolo de la lucha contra la impunidad en feminicidios.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
En el departamento de Córdoba ocurrió una tragedia que conmocionó a los habitantes de Montería. El 21 de agosto de 2023, la pareja de comerciantes Johana Pantoja y John Murillo fue víctima de una emboscada tras salir de una celebración de cumpleaños y aceptar una invitación hacia el corregimiento de Patio Bonito.Lo que en un inicio parecía un asalto en carretera terminó convirtiéndose en un hecho macabro. El Rastro conoció los detalles de este caso.Una invitación que terminó en emboscadaLos hechos ocurrieron luego de que la pareja aceptara una invitación de su amigo y socio, Guillermo Duque, para departir en unas fiestas locales. Alrededor de la 1 de la mañana, decidieron emprender camino de regreso a la capital cordobesa, pero durante el trayecto no solo perdieron el contacto con Guillermo sino que fuero interceptados por tres hombres que se movilizaban en motocicletas.Bajo amenazas de muerte, los delincuentes obligaron a los comerciantes a internarse en una parte boscosa. Los agresores exigieron acceso a sus cuentas bancarias, claves de tarjetas y joyas. Jhoana Pantoja relató que, en medio de la violencia, recibió un impacto que la dejó casi inconsciente: “Yo empecé fue a rezar y decía: 'Mis hijos van a quedar huérfanos’. Entonces, en una de esas un golpe me privó y yo no supe más... Uno de ellos dice: ‘Está muerta’”.Al escuchar esa afirmación, la mujer decidió no moverse para evitar que los atacantes continuaran con la agresión. A pesar de los golpes que recibió, resistió en silencio para salvar su vida.Cuatro horas de tortura y seviciaMientras Jhoana permanecía inmóvil, los delincuentes seguían golpeando a Jhon Murillo, a quien querían extraerle la información financiera. Según las investigaciones de la SIJIN de la Policía de Montería, la pareja fue sometida a actos de extrema crueldad durante aproximadamente cuatro horas. Los peritos encontraron en el lugar que el comerciante fue amarrado con sus propias prendas de vestir.“Estos seguían golpeando a mi esposo para que diera la clave mientras que estaba el otro en el cajero. Él le decía: 'No me la sé'. Él decía número pero como no daban más lo golpeaban”, relató Jhoana.La sobreviviente también describió el comportamiento de los atacantes durante el crimen: “Todos ellos eran risas, golpeaban y se disfrutaban todo lo que estaban haciendo”. Tras creer que ambos habían fallecido, los agresores abandonaron el lugar llevándose pertenencias y documentos, pero dejando la motocicleta de las víctimas en el lugar.Una lucha por sobrevivirA pesar de que intentó ayudar a su esposo herido, Jhoana decidió ponerse algunas de sus prendas y caminar más de un kilómetro a través de la zona boscosa en busca de la vía principal. “Yo dije: 'Dios mándame un ángel que me ayude en todo esto que estoy viviendo' y fue cuando llegó ese señor y fue el que llamó a la ambulancia”, relató.Ambos fueron trasladados a un centro médico. El reporte de ingreso fue contundente sobre la condición en la que ingresó la pareja: “La señora fue agredida en su integridad y nos llega un paciente masculino con un trauma cranocefálico severo más una contusión en el tórax”.A pesar de los esfuerzos médicos y de una intervención quirúrgica de descompresión craneal, Jhon Murillo falleció el 24 de agosto tras permanecer tres días en la Unidad de Cuidados Intensivos.Videos de seguridad clave en la investigaciónEn el lugar de los hechos, los peritos indicaron que “encontramos prendas de vestir de las víctimas”. No obstante, el avance significativo se logró mediante el rastreo tecnológico. Las autoridades revisaron más de 16 horas de grabaciones de cámaras de seguridad y cajeros automáticos.Un registro fílmico de un cajero automático, captado la madrugada del 21 de agosto a las 2:54 a.m., mostró a un hombre intentando retirar dinero con la tarjeta de la víctima. En las imágenes se observaba al sujeto con una gorra, un reloj negro y laceraciones en su brazo derecho. Jhoana, en diligencia de reconocimiento, identificó plenamente al sospechoso: “El hombre que estaba en el cajero tenía todas las descripciones que yo había dado”, aseguró.Identificación de los responsables mediante redes socialesUn testigo aseguró conocer quiénes estaban detrás del ataque. Gracias a su declaración, las autoridades lograron identificar a tres posibles implicados en el caso.Un dato clave fue la identificación de la pareja sentimental de uno de ellos, Jenny Esmeralda. Su perfil en redes sociales coincidía con la mujer que aparecía en el fondo de pantalla del celular utilizado en el cajero y que también fue captada por las cámaras de seguridad bancarias.Este trabajo de inteligencia descartó la participación de Guillermo Duque, el amigo inicial: “Yo sabía que era el sospechoso número uno... Jhoana sabía que yo no podría hacer eso”, dijo.Captura implicados y sentenciaCon los elementos materiales probatorios y las evidencias físicas recolectadas por la Policía, el 11 de marzo de 2024 el Juzgado Segundo Penal Municipal de Control de Garantías de Montería emitió órdenes de captura contra Luis Miguel Fernández Martínez, Néstor Luis Fernández Martínez y Brian Vargas.Sin embargo, se confirmó que Luis Miguel falleció en un accidente de tránsito en Caucasia antes de ser detenido. Los otros dos implicados fueron capturados en el barrio Villacielo de Montería. Los señalados fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, secuestro agravado, acceso carnal violento y hurto calificado. La pena impuesta fue de 20 años y 8 meses de prisión.Aunque la justicia logró esclarecer el caso y sancionar a los responsables, para Johana y su familia la condena no compensa la magnitud del daño causado. Hoy, el recuerdo de John Murillo sigue presente, mientras ella intenta reconstruir su vida y salir adelante por sus hijos, aferrada a haber sobrevivido para contar lo ocurrido.
La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La mañana del 9 de abril de 2024, en un apartamento de Puerto Colombia, la vida de Valentina Cepeda Rodríguez, una instructora de yoga de 22 años, llegó a su fin. Su pareja, Álvaro Felipe Rivera Ramírez, un instructor de artes marciales de 44 años, fue quien dio aviso a las autoridades y vecinos sobre el hallazgo del cuerpo. Según su relato inicial, la joven se habría quitado la vida utilizando un columpio de tela que empleaba para sus prácticas de yoga. Dos años después el caso dio un giro inesperado. Séptimo Día investigó.Días después del suceso, Rivera ofreció una entrevista a medios locales en la que describió el momento del hallazgo con estas palabras: "y ahí ya la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, 'Dios mío, no Valentina, por favor'". Allí, el hombre defendió su inocencia con un acto que impactó a los presentes. El periodista Sergio García relató que Rivera "trajo una Biblia, me pidió mirar a los ojos a una mujer del cuerpo periodístico, se la arrodilló y le dijo: 'Te juro ante esta Biblia y ante Dios que yo no maté a Valentina'".A pesar de su testimonio y de que algunos vecinos lo vieron alterado y nervioso intentando auxiliar a la joven en el apartamento, la familia de Valentina rechazó desde el primer momento la posibilidad de un suicidio. David Cepeda, padre de la víctima, fue tajante al señalar que conocía muy bien la disciplina y el estado emocional de su hija, quien según él no presentaba un perfil suicida.Antecedentes de presunta violencia y el "Jiujitsu matrimonial"La investigación de la Fiscalía, impulsada por las denuncias de los padres de Valentina, empezó a indagar la intimidad de la pareja. Valentina y Álvaro se conocieron en el mundo del Jiujitsu, una disciplina donde él era experto. Sin embargo, lo que parecía una pasión compartida por el deporte se habría convertido, según testimonios de amigas de la joven, en una relación marcada por el control.Allegados de la joven relataron en Séptimo Día que Rivera al parecer ejercía una vigilancia constante sobre ella. Camila Sánchez, amiga cercana, afirmó que el hombre era "como la sombra de ella, pendiente qué decía, de qué hablaba". Además de los presuntos maltratos psicológicos y comparaciones despectivas sobre su físico, surgieron pruebas de diversos comportamientos inapropiados.En audios recuperados de su teléfono, Valentina narró episodios que ella denominaba "Jiujitsu matrimonial". En una de esas grabaciones se le escucha decir: "En un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó y me dio tanta rabia... y le dije que nunca más me vuelva a tocar".Solo tres días antes de su muerte, el 6 de abril de 2024, sus padres la encontraron sangrando tras una supuesta pelea: "mi hija estaba aquí sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio", relataron.La reconstrucción científica de la escena donde murió Valentina CepedaTras meses de lo que la familia consideró un avance lento en la justicia, un nuevo equipo de la Fiscalía retomó el caso con un enfoque técnico. Utilizando topógrafos y expertos, se realizó una reconstrucción en el apartamento de Puerto Colombia para verificar si lo descrito por Rivera era posible.El punto de partida fue una fotografía que el mismo sospechoso le tomó al cuerpo de Valentina antes de bajarlo del columpio. Los peritos recrearon la escena con personas de la misma contextura de la joven y concluyeron que la altura del columpio no permitía el ahorcamiento.El informe técnico de la Fiscalía fue claro: "Para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a el que se encontraba". Según los investigadores, en la posición en la que se encontraba el cuerpo, Valentina habría podido reaccionar físicamente, lo que llevó a la Fiscalía a sospechar de una escena manipulada para encubrir un crimen.Esta hipótesis se vio reforzada por el dictamen de Medicina Legal en abril de 2025. Los médicos forenses determinaron que la causa del deceso no coincidía con la presión que ejercería un columpio de yoga, sino con una asfixia mecánica por digitopresión. El abogado de la familia, Davis Flores, explicó que "la causa de la muerte de Valentina es la dígitopresión que se generó en su cuello", lo que sugeriría una estrangulación manual.Con estas pruebas, la Fiscalía estructuró su teoría del caso bajo la premisa de que "Valentina Cepeda Rodríguez muere por una acción feminicida encubierta como suicidio".Captura, imputación y un proceso judicial en cursoEl 4 de enero de 2026, 20 meses después del fallecimiento de la joven, Álvaro Felipe Rivera fue capturado por la policía en Santa Marta. Al día siguiente, durante la audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado. Aunque Rivera no aceptó cargos, el fiscal insistió en las pruebas que demostrarían por qué se trató de un feminicidio.Lourdes Rodríguez, madre de Valentina, expresó su dolor tras la audiencia de captura, refiriéndose al procesado de forma contundente: "Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo como si no... para mí es un monstruo". Por ahora, Rivera permanece bajo custodia mientras el proceso penal avanza hacia sus etapas finales.
Italia cumplió su primera misión en la repesca europea del Mundial 2026 al derrotar 2-0 a Irlanda del Norte, este jueves en Bérgamo, y se disputará un boleto al torneo norteamericano el martes contra Gales o Bosnia-Herzegovina, que llevaron su pulso a la prórroga.Sandro Tonali abrió el camino con un tiro desde la frontal en el minuto 56' y luego dio la asistencia para que Moise Kean (80') sentenciara definitivamente.
Luego de una larga batalla legal, el hijo de Patricia Teherán finalmente logró ser reconocido como heredero legítimo de la cantante de vallenato. Álex Teherán es el único hijo que tuvo la artista, poco antes de fallecer en un fatal accidente de tránsito, pero a lo largo de sus 31 años de vida el hombre no había sido reconocido legalmente ni recibido ningún dinero parte del legado y las regalías que por derecho de nacimiento le corresponder por ser hijo de la "Diosa del Vallenato".La historia de Álex es, en sus propias palabras, "parecida a una película". Cuando Patricia Teherán falleció en aquel trágico accidente de tránsito en 1995 entre Barranquilla y Cartagena, Álex apenas tenía cuatro meses de nacido y luego su padre también murió cuando él tenía 3 años. Sus abuelos maternos asumieron su crianza en Cartagena y tomaron una decisión administrativa que desencadenó este problema.Álex Teherán, en diálogo con Noticias Caracol en vivo, explicó que "como mi mamá me dejó muy pequeño a mí me registraron mis abuelos entonces yo legalmente estaba como si fuera hermano de mi mamá". Este registro civil lo posicionaba ante la ley no como descendiente directo, sino como un hermano más de la cantante, lo que bloqueaba cualquier intento de reclamación sucesoral.Después de más de 30 años, el hombre no había reclamado ningún peso. "Mis abuelos nunca estuvieron pendientes de eso, ellos dijeron que iban a esperar a que yo creciera y que yo sea la persona encargada como tal de reclamar dichas regalías", recordó.¿Qué hará ahora Álex Teherán tras ser reconocido legalmente como hijo de la cantante?El triunfo para el hijo de Patricia Teherán llegó gracias a la intervención de la abogada Wendy Herrera. Álex destaca la celeridad con la que se resolvió el caso recientemente: "Lo más que hemos avanzado hasta el momento ha sido ese proceso de filiación que es el que consta como tal que mi mamá es Patricia Teherán". Ahora que un documento legal confirma que es el hijo de la cantante, Álex tiene potestad sobre "todo lo que sea relacionado con mi mamá... regalías, las reproducciones en YouTube, todas las plataformas digitales donde suenen sus canciones". No obstante, el camino financiero no será sencillo, ya que existe la posibilidad de que muchos de esos cobros hayan prescrito debido al tiempo transcurrido, un detalle que su equipo legal está evaluando minuciosamente.Actualmente, Álex reside en Miami, donde continúa grabando material para honrar la memoria de Patricia, incluyendo un DVD homenaje que ya circula en plataformas digitales, según reveló en la entrevista. Ahora recuerda a su madre y especialmente el trabajo el trabajo al que él también decidió dedicarse. "Muchas veces nosotros los cantantes elegimos hacer muchas fechas un mismo día y eso trae prisa... aumenta la velocidad en el carro que es donde se produce ese tipo de accidentes", expresó enviando un mensaje de seguridad para todos sus colegas.Wendy Herrera, abogada de Álex Teherán, señaló que el primer gran avance fue realizar la corrección del registro civil, lo que le garantiza a él la recuperación de sus derechos económicos. Con esta modificación ya en firme, el caso entrará en una fase decisiva que podría permitirle reclamar las regalías acumuladas durante más de 30 años, un monto que nunca ha sido distribuido por falta de un heredero acreditado.MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITAL
Cristian Camilo Valencia Hurtado, presunto responsable por el feminicidio de tres mujeres, ocurrido en el sur de Bogotá. Los cuerpos de las tres mujeres, una de ellas menor de edad, fueron encontrados el pasado 24 de marzo dentro de una vivienda en la localidad de Bosa, barrio Atalayas.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)La audiencia de imputación de cargos inició este miércoles 25 de marzo. Valencia aceptó los cargos por feminicidio agravado. Sin embargo, la diligencia fue suspendida antes de que se le dictara medida de aseguramiento, por lo que el juzgado reanudó el proceso este jueves.Así ocurrió el crimen, según FiscalíaLa Fiscalía General de la Nación compiló el material probatorio que permitió que este hombre fuera judicializado, después que este atacara a las tres mujeres con arma cortopunzante. De acuerdo con la investigación, este agresor habría ingerido una sustancia tóxica para atentar contra su vida. Dicho intento fue frustrado, ya que en ese momento llegaron las autoridades.Durante la audiencia, la fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá reveló que las víctimas habrían sufrido un ciclo de violencia física, psicológica y verbal, según reveló la información obtenida por el ente acusador. Adicionalmente, Valencia habría aprovechado el estado de indefensión de las tres mujeres para agredirlas.Así ocurrió el triple feminicidio que acabó con una madre y sus dos hijas en Bogotá, según FiscalíaNOTICIA EN DESARROLLO
Los errores arbitrales, tanto sobre el terreno de juego como en el VAR, han aumentado esta temporada en la Premier League, según el último informe del panel de Incidentes Clave de Partido (KMI, por sus siglas en inglés).El organismo ha contabilizado 54 fallos hasta la fecha, frente a los 44 registrados a estas alturas de la pasada campaña, entre los que se incluyen decisiones incorrectas en el campo, así como intervenciones erróneas o casos en los que el VAR no actuó.Los errores vinculados al videoarbitraje suman 18, los mismos que el total de todo el curso anterior, mientras que los errores arbitrajes en el campo y las decisiones incorrectas en segundas amarillas son de 25 y 11, respectivamente.Entre los casos más recientes, el panel determinó que debieron señalarse tres penaltis en partidos disputados entre el 14 y el 16 de marzo; uno a favor del Arsenal ante el Everton, otro del Newcastle United frente al Chelsea y el último del Brentford ante el Wolverhampton Wanderers.A pesar de estos datos, el organismo arbitral inglés (PGMO, por sus siglas en inglés) sostiene que la tendencia general es positiva en comparación con temporadas anteriores, destacando una mejora en los tiempos de revisión, que han disminuido un 25 % en los últimos años.De igual manera, un artículo del medio británico Squawka destaca cómo varios equipos de la Premier League se han visto drásticamente afectados por las decisiones erróneas tomadas por parte de los árbitros y el VAR. Según el informe, los errores cometidos en la última temporada ofrecen una visión más clara del impacto que tienen estás mismas, tanto en las sanciones a los jugadores como en el rendimiento general de los clubesEstos son los fallos que los seguidores de Squawka eligieron en X, votando por las decisiones del VAR más polémicas de cada jornada.Los equipos que más se han visto afectados son los direigidos por Arne Slot, y Pep Guariola. En el informe, se puede llegar a evidenciar que son los equipos más afectados durante esta temporada, esto con aproximadamente siete errores en contra. Sin embargo, el que presenta una mayor diferencia es el Crystal Palace, con cinco errores en contra y solo uno a su favor. Por su parte, el club con más errores ha favor es el Chelsea, con alrededor de siete errores.
El candidato a la Presidencia Mauricio Lizcano habló con Noticias Caracol sobre sus propuestas en salud, seguridad y tecnología. Esta última y la ciencia son fundamentales “para esa nueva Colombia”, dijo, y por eso escogió a Pedro de la Torre como su fórmula vicepresidencial.“Él sería un gran ministro de Ciencia porque es un científico, porque es a lo que se ha dedicado, pero además creo que nos puede ayudar mucho también en nuestro propósito de que la tecnología sea la base de la solución a los grandes problemas del país, que es parte de mi programa de gobierno. Y si a esa tecnología se le suma la investigación y la ciencia, él puede apoyar a resolver muchos problemas que tenemos en Colombia como la salud, la seguridad e, incluso, cómo generar muchos más ingresos para los colombianos”, añadió.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)“Propuestas concretas”Insistió en que piensa trabajar contra “los problemas de seguridad que estamos viviendo, especialmente de seguridad ciudadana y seguridad nacional, y trabajar en la tecnología como el elemento disruptivo que nos ayude a generar más ingresos y a buscar más soluciones. Esa es la estrategia”.“Ya desde el punto de vista más territorial vamos a recorrer Colombia. Obviamente, mi vicepresidente, que es costeño, se va a concentrar más en la agenda Caribe, yo me voy a concentrar más en el interior de Colombia y vamos a recorrer Colombia hablando con la gente en la calle, escuchando a los colombianos, medios de comunicación, redes sociales, pero sobre todo lo más importante, propuestas concretas. No vamos a polarizar, no vamos a tener una agenda de insultos, sino una agenda de soluciones”, afirmó.¿Seguirá Luis Carlos Reyes en su campaña?“Él dijo que sí”, respondió Mauricio Lizcano, agregando que “seguramente vamos a estar trabajando en temas anticorrupción. Yo le he pedido al doctor Reyes que nos ayude. Él es una persona que ha trabajado mucho los temas anticorrupción. Incluso con él llegamos a tener algunos acuerdos en términos de política pública productiva, en términos de presupuestos por proyectos, en términos de transparencia en cómo el gobierno no tiene que comprar los congresistas, trabajamos mucho el tema de las pymes, cómo generar riqueza a través de la pequeña y la mediana empresa; cómo tener una propuesta para reducir impuestos y poder tener un mejor recaudo y eliminar todos estos elementos de corrupción que existen, incluso trámites”.“Espero que el doctor Reyes sí continúe en nuestra campaña ayudando desde los escenarios en los que él es experto. Él es un doctor en economía experto, es además un buen comunicador en redes sociales y explica las cosas complejas simplemente. Entonces, aspiro y espero, como habíamos quedado, que nos siga ayudando desde otros escenarios en la campaña, esperando un poco que pase su tema familiar en estos días”.Por último, Lizcano dijo estar “convencido de que Colombia necesita un presidente que conozca al Estado, lo digo sin hablar mal de nadie; ni Paloma, ni de la Espriella, ni Cepeda nunca han gobernado nada, nunca han manejado un presupuesto en la vida, lo único que han hecho es ser senadores y ser senadores es muy fácil. Yo también lo fui, es simplemente hablar y criticar, pero ejecutar, hacer que las cosas pasen, conocer el Estado, saber de presupuestos, tomar decisiones permanentes, no, ninguno de esos tres candidatos punteros tiene experiencia. Mauricio Lizcano sí la tiene como ministro, como director del DAPRE, por la formación que ha tenido universidades en Estados Unidos”.NOTICIAS CARACOL