El 3 de junio de 2019, la tranquilidad de la vereda El Compromiso, en Ventaquemada, Boyacá, se rompió antes del amanecer. Carmen Rosa Méndez Duarte, una joven de 26 años y madre soltera de dos niñas de 5 y 2 años, salió de su casa a las 5:00 a. m. a trabajar y un recorrido cotidiano se convirtió en el inicio de una tragedia que hoy tiene a su familia clamando justicia. Séptimo Día investigó el caso.Aquella madrugada, los padres de Carmen la acompañaron hasta la carretera. Minutos después, una llamada telefónica los alertó sobre un supuesto accidente. Al llegar al lugar conocido como 'El Matadero', María Duarte Cortés, madre de la joven, se encontró con una imagen que nunca podrá borrar: "Yo ya me asomé a la ambulancia y la tenían ahí, pero eso la cabecita no era conocida de la sangre".Aunque inicialmente pensaron que se trataba de un accidente de tránsito, las lesiones de Carmen sugerían algo mucho más siniestro. El estado de la joven era crítico, con múltiples golpes en el cráneo y un deterioro neurológico severo.La Policía Nacional y la Sijín de Tunja descartaron rápidamente que se tratara de una caída accidental. El investigador Edilberto Barbosa relató que en el sitio del ataque hallaron "unos maderos que se encontraron acá sobre la vía y material biológico, sangre". La sevicia fue tal que se encontraron restos de madera dentro del cráneo de la víctima. "Este señor no solo la golpeó, la torturó, porque el médico nos dijo 'no fueron uno, no fueron dos ni tres los palazos que ella recibió, fueron muchísimos'", relató una hermana de la víctima en Séptimo Día.El rastro del agresorTestigos informaron haber escuchado gritos de auxilio cerca de las 5:00 a. m. Hernando Montaña, vecino del sector, recordó: "Gritaban auxilios, pero nosotros no miramos porque con ese monte tan espeso... no se miraba nada". Su esposa, María Victoria Martínez, logró ver a un sospechoso: "Miré así por la ventana y vi un señor corriendo... Él era alto y como con chaqueta negra". Otros testimonios indicaron que el agresor vestía botas blancas y un impermeable con reflectivos.Tras analizar más de 200 horas de videos de seguridad, los investigadores identificaron a un hombre que coincidía con la descripción y que portaba un madero en su mano con rumbo al lugar de los hechos. Las pesquisas llevaron a las autoridades a una finca donde el sospechoso alquilaba una habitación. Allí encontraron unas botas de caucho de una empresa de lácteos, que tenían rastros de sangre, y un impermeable.El cotejo de ADN confirmó que la sangre en las prendas pertenecía a Carmen. El sospechoso fue identificado como Alexander Vásquez Terán, un trabajador de una empresa de lácteos que no era oriundo de Boyacá y que había desaparecido el mismo día del ataque.Testimonio de una relación y la captura del señaladoTatiana Méndez, hermana de Carmen, reveló que la joven y Vásquez Terán habían mantenido una relación sentimental que se tornó peligrosa. "Ella me dijo que ya el muchacho quería tener algo con ella... pero como a los dos meses empezó a cambiar todo. Ya era como muy agresivo con ella, como muy posesivo", recordó. Según su testimonio, Carmen sentía que su vida corría peligro: "Ella me dijo que ella temía que le hiciera algo a ella y a las niñas y a mis papás... andaba para todo lado como si alguien la fuera persiguiendo".Casi dos años después de los hechos, el 1 de marzo de 2021, los investigadores rastrearon a Vásquez Terán hasta Aracataca, Magdalena. Allí fue capturado y, aunque inicialmente negó su identidad, terminó aceptando cargos mediante un preacuerdo. El 23 de junio de 2022, fue condenado a 15 años, 6 meses y 19 días de prisión por tentativa de homicidio agravado.Esta sentencia ha generado profunda indignación en la familia de Carmen, quienes consideran que el delito debió tipificarse como tentativa de feminicidio. "Para nosotros no era un intento de homicidio, sino de feminicidio. ¿Por qué? Porque ellos en ese momento tenían una relación", cuestionaron sus familiares. Expertos consultados por Séptimo Día coinciden en que hubo una omisión por parte de la justicia, ya que la tipificación como homicidio le otorga beneficios penales al agresor que no tendría en un caso de feminicidio, como la posibilidad de solicitar libertad condicional tras cumplir tres cuartas partes de la pena.Séptimo Día buscó a la Fiscalía y a la rama judicial para hablar del caso, pero hasta la emisión de este programa no se obtuvo una respuesta oficial por parte de las entidades. El victimario, que está recluido en la cárcel de Combita, Boyacá, tampoco aceptó una entrevista.Una vida destruidaCarmen Rosa sobrevivió, pero las secuelas del ataque fueron devastadoras. "La dejó muerta en vida. Ella tiene dos partes del cerebro muertas. No tiene el huesito del cráneo ni tiene la parte frontal. Pues no se puede valer por ella solita. Es como un bebé", lamenta su familia. La joven ya no reconoce a sus hijas y requiere asistencia permanente para funciones básicas.El temor de la familia es que, para el año 2028, Alexander Vásquez Terán pueda recuperar su libertad, mientras Carmen permanece atrapada en un cuerpo que ya no responde. "Este señor no solo le dañó la vida a mi hermana, se la dañó a toda una familia, les arrebató una madre a esas niñas", concluyeron.
Mateo Pérez Rueda nació en Yarumal, Antioquia. Desde pequeño su vida giró en torno a las letras, aunque inicialmente lo hizo a través de la poesía. Su padre, Carlos Pérez, lo recordó en Los Informantes como un joven que transformaba cualquier evento en una oportunidad para escribir: “Él se dio a conocer porque llegaba, por ejemplo, una fiesta familiar, un evento de un cumpleaños, y él sacaba algo escrito y ese era el regalo de él. Sacaba todo lo bueno de la persona y se lo leía”.Sin embargo, esa sensibilidad literaria pronto se transformó en una vocación periodística sagaz y punzante. Mateo Pérez, influenciado por el hábito de su padre de leer la prensa cada mañana, decidió que su camino era informar sobre la realidad de su región, un territorio históricamente asolado por grupos ilegales. Así nació El Confidente, un medio que comenzó de forma impresa gracias al patrocinio de una papelería local y que luego migró al entorno digital.El reportero que no conocía el temorEn entrevista con Los Informantes, su padre aseguró que a Mateo “no le daba miedo de nada. El pealo’ como que nació sin miedo”.Esa falta de temor lo impulsó a realizar denuncias que incomodaban a los poderes locales. Mateo no era un periodista de escritorio, su método era el de la vieja escuela: conseguir pruebas, visitar las fuentes y tener "barro en los zapatos". Investigaba a políticos y documentaba hechos con rigor, apoyado en derechos de petición y visitas constantes a la Fiscalía y la Policía. “Salía a investigar, a buscar informes y a documentarse para poder escribir. Él no escribía sin pruebas”, relató su padre sobre la disciplina del joven, quien además estudiaba Ciencia Política en la Universidad Nacional de Medellín.Para sostener su labor periodística, que realizaba de forma solitaria y sin recursos, Mateo vendía jugos y ensaladas de frutas en el garaje de su casa, además de trabajar como mensajero. En su casa, en donde vivía con sus padres en Yarumal, su cuarto sigue intacto y allí el computador da cuenta del temor que ya sentía por los trabajos que había hecho: mantenía el equipo con la cámara tapada por miedo a ser espiado o "chuzado".Briceño, el último viajeEl lunes 4 de mayo comenzó para él y para su familia lo que terminó en una tragedia. Mateo, de 24 años, decidió viajar a Briceño, un municipio ubicado a 50 kilómetros de Yarumal, donde se libraba una cruenta disputa territorial entre el Clan del Golfo y diversas facciones de las disidencias de las FARC. A pesar de los riesgos, el joven periodista quería cubrir un consejo de seguridad y buscar entrevistas con cabecillas de los grupos armados.Su padre recuerda la última conversación y la advertencia que le hizo ante la peligrosidad de la zona: “Por qué vas para Briceño, eso como está de peligroso por allá. ¿Es que no ha escuchado las noticias?”. Sin embargo, Mateo, confiado en su rol como comunicador, respondió que el evento estaría resguardado por el Ejército. Al salir de casa, su padre le dio la bendición en silencio: “El último recuerdo que yo tengo él es cuando él salió y me dio la espalda y apenas yo vi que él se fue a ir yo ahí mismo así por detrás (seña de darle la bendición) pero ni siquiera fue de frente, sino por detrás”.Al llegar a Briceño, Mateo se hospedó en un hostal y, al día siguiente, se internó en la vereda Palmichal. Iba desarmado, protegido únicamente por su carné de periodista y su celular. No obstante, en una zona donde los forasteros son vistos con sospecha, su presencia fue malinterpretada. Fue interceptado por hombres del Frente 36 de las disidencias de las FARC, bajo el mando de alias Chalá.Tortura y un final estremecedorLos detalles de su muerte, relatados por su padre según la información recibida de la región, son desgarradores. Mateo fue acusado de ser informante y sometido a suplicios antes de ser asesinado. “Le pegaron cinco tiros en los pies para que no corriera. Y ahí donde empezaron a como a torturarlo, a pedirle que dijera algo que él no sabía. Le dieron un tiro por acá (en la cara), otro por acá (en el abdomen) y el mortal (en la frente), ese fue el que lo mató”, narra Carlos Pérez con una entereza que estremece.Para la familia, el dolor de la pérdida se mezcla con el alivio amargo de saber que uno de esos tiros terminó con su sufrimiento: “Me imagino cómo sería el dolor que sentía y cómo pensaría, por ejemplo, en nosotros, sobre todo en mí, cuando le decía que no se fuera a ir por allá. Pues a Dios gracias, cuando me dijeron que el tiro que lo había matado, que le había dado en la cabeza, pues siquiera lo mataron de una, no lo dejaron ahí sufriendo y torturándolo. Ese tiro es un alivio”, comentó su padre. El editorial premonitorioUno de los aspectos más impactantes de la historia de Mateo Pérez es un editorial que escribió en 2021 para El Confidente. En ese texto, el joven reflexionaba sobre el asesinato de otros jóvenes en Yarumal, sin saber que sus palabras describirían, años después, la realidad de su propia familia.En aquel escrito, Mateo cuestionaba: "La sangre será limpiada, las honras fúnebres serán pagadas y la vida en el planeta seguirá como si nada. Pero, ¿quién borrará los traumas de los familiares? ¿Cómo le explicas a la madre que su hijo o hija se ha ido para siempre y que tendrá que vivir con ese vacío lo que le resta de vida?".Un llamado a la justiciaTras el asesinato, la familia denunció haber recibido amenazas y advertencias para que dejaran de buscarlo. Aunque John Edison Chalá, señalado como uno de los responsables, fue capturado y enfrentará cargos por homicidio y tortura, otros implicados siguen libres.Los padres de Mateo atribuyen la tragedia a la falta de control estatal en las regiones: “La institucionalidad del país que permite que estos grupos al margen de la ley hagan lo que les da la gana, porque ellos están teniendo actualmente una libre actuación, un libre albedrío, ellos se mueven por donde quieren”, denuncia su mamá, Gloria Rueda, quien clama por una justicia que no sea laxa: “Esperaría yo que la justicia nos responda y que en realidad paguen por sus crímenes, porque no es solamente el asesinato de mi hijo, son muchas otras cosas... Son muchas familias que están en este momento sufriendo la ausencia de sus seres queridos”.Mateo Pérez Rueda se convirtió en uno de los nueve periodistas asesinados en Colombia desde 2022, dejando un vacío inmenso en Yarumal y un legado de valentía en un oficio que, en las regiones, se ejerce bajo la sombra de las balas.
El 25 de abril de 2024, la comunidad de la parroquia María Auxiliadora de Pereira encendió las alarmas cuando el padre Darío Valencia Uribe, de 59 años, no asistió a un almuerzo programado ni a la misa de ese día. El sacerdote era reconocido por ser una persona extremadamente puntual.Tras su desaparición, una serie de evidencias revelaron una traición por un amigo cercano al religioso. El periodista Diego Guauque, de El Rastro, recorrió los últimos pasos del sacerdote y reveló quién estaba detrás del crimen.Camioneta del religioso fue pieza clave en la investigaciónLa última comunicación del sacerdote fue un mensaje de WhatsApp a las 9 de la mañana dirigido a Julián Eduardo Cifuentes, un hombre de 40 años que se hizo amigo del sacerdote años atrás.Cámaras de seguridad registraron el momento en que ambos abordaron la camioneta del sacerdote, una Nissan color gris. Poco después, el vehículo fue visto en una estación de servicio y posteriormente en un lavadero en Caldas, donde los empleados notaron una actitud sospechosa en el conductor.En el lavadero, los trabajadores reportaron que la camioneta tenía varias manchas de sangre y que la persona que iba conduciendo se notaba nerviosa. Al inspeccionar el vehículo, los investigadores hallaron muestras de sangre abundante, cuatro vainillas de pistola y un impacto de bala en el tablero.Mientras las autoridades procesaban la escena, Julián Cifuentes logró salir del país desde el aeropuerto El Dorado con destino a París, Francia.Señalado huyó a Francia: ¿quedó en libertad?La captura de Cifuentes en París se produjo pocos días después de la desaparición del sacerdote, pero su extradición enfrentó un vacío legal debido a un tratado entre Colombia y Francia, firmado en 1850, pues no contemplaba el delito de desaparición forzada. Además, como aún no había sido encontrado el cuerpo del padre Darío, no era posible sustentar la extradición por homicidio.Ante el riesgo de que el caso quedara impune, el fiscal Andrés González, designado para liderar la investigación, viajó a Francia en septiembre de 2024 con una misión clara: obtener la confesión de Julián Cifuentes, pero también llevaba un as bajo la manga que podría ser clave para hacerlo confesar.Cartas de familiares y una fría confesiónAunque inicialmente Cifuentes se negó a hablar, el fiscal le entregó, en un gesto de solidaridad, unas cartas que sus familiares le habían enviado desde Colombia. El gesto logró conmoverlo y, después de leerlas, decidió confesar el crimen. El Rastro conoció esa confesión.“Tuvimos una reunión el sacerdote y yo. 15 minutos después tengo la sangre fría. Pido disculpas por lo que voy a decir: ‘lo miré a los ojos y le disparé cuatro veces. Estaba en la furgoneta, él era el que conducía”, confesó Julián Cifuentes sobre lo ocurrido ese día.Además, aseguró que le disparó al sacerdote por la espalda mientras este descansaba. Al ser interrogado por el móvil del crimen, inicialmente dijo: “¿Es él o yo?".El hallazgo del cuerpo mediante una señal "milagrosa"Durante cinco meses, la búsqueda del cuerpo en zonas boscosas del Eje Cafetero resultó infructuosa, incluso con el apoyo de Darcy, una canina de la Fiscalía experta en búsqueda de restos humanos. Sin embargo, el 20 de septiembre de 2024, un evento inesperado permitió localizar los restos.Mientras un investigador se desplomaba por agotamiento, la perrita Darcy se internó en zona boscosa por más de una hora. Al seguir sus ladridos, los agentes descendieron a un abismo donde la canina estaba sentada frente al cráneo de un ser humano.La identidad del sacerdote fue confirmada mediante su carta dental. Además, los restos fueron hallados con la misma ropa que llevaba el día de su desaparición, una evidencia que permitió corroborar que se trataba de él.Una condena en ColombiaLos investigadores determinaron que el asesinato fue motivado por una deuda económica. La fiscal Deisy Jaramillo explicó que el padre Valencia le había entregado a Cifuentes una camioneta valorada en "120 millones de pesos". El día de los hechos, Cifuentes le había prometido un abono a la deuda, pero su intención era "quitarle la vida al sacerdote para no pagar ese dinero".Julián Cifuentes Gómez fue extraditado a Colombia en noviembre de 2025. Tras ser procesado por los delitos de homicidio agravado, porte ilegal de armas y destrucción de elemento material probatorio, la justicia colombiana lo condenó a 27 años de prisión, una pena reducida gracias a su colaboración con las autoridades.El Rastro solicitó una entrevista a Julián Cifuentes en la cárcel modelo de Bogotá, pero el confeso asesino se negó a hablar.“Él fue el amigo que luego lo vendió, fue el amigo que luego lo entregó y fue el amigo que en algún momento le quitó la vida”, dijo José Gutiérrez, amigo del sacerdote, al establecer una similitud entre la traición de Judas a Jesús y la de Julián Cifuentes al padre Darío Valencia.
El asesinato de María Mercedes Gnecco, el 5 de octubre de 2021 en su casa en la isla de San Andrés, sigue siendo analizado por las autoridades para determinar si José Manuel Gnecco Valencia, su esposo, es el responsable. A lo largo de los años, Séptimo Día ha estado atento a cada nuevo detalle que se revela de este caso que enlutó a la familia Gnecco y cuyo juicio está próximo a terminar.En esta ocasión, se conocen nuevos testimonios revelados por la Fiscalía que comprobarían que José Manuel Gnecco asesinó a su esposa, modificó la escena del crimen y, además, intentó sobornar a alguien para que se culpara por el crimen. El abogado insiste en su inocencia y asegura que la demostrará en el juicio.Nuevo giro en caso GneccoCinco años después del asesinato de María Mercedes Gnecco Serrano, su esposo y primo José Manuel Gnecco Valencia sigue insistiendo en su inocencia. El juicio contra el abogado está próximo a su recta final, en el que los hijos de María Mercedes exigen una condena ejemplar, mientras José Manuel espera ser absuelto. Ambas partes avanzan en la recopilación de pruebas y, recientemente, un testigo de la Fiscalía le dio un giro sorprendente a la historia que ha mantenido por años el hombre.Se trata de las declaraciones de Luis Carlos Freire González, también conocido como ‘Lalo’, quien decidió hablar por primera vez frente a las cámaras de Séptimo Día, asegurando que José Manuel Gnecco le pidió buscar a otra persona para que se culpara del crimen de su esposa. Esa otra persona, a la que le ofreció hasta cinco millones de pesos, fue Gerald David Pereira, un menor de edad capturado en San Andrés por porte ilegal de armas. Los tres coincidieron en la cárcel y allí, según el testimonio, el abogado intentó sobornarlos para que los señalamientos en su contra quedaran sin argumentos.En abril de 2026, la Fiscalía conoció las declaraciones de ‘Lalo’ y las añadió como parte de las pruebas en contra del abogado Gnecco. Luis Carlos Freire González, de 35 años, fue capturado y está privado de la libertad en San Andrés, cárcel en la que coincidió con José Manuel Gnecco en 2023.Según su testimonio, ese año logró interactuar con el abogado gracias a que en la prisión él era el 'ranchero’, es decir, quien cocina y lleva la comida a los reclusos. “Mi primera impresión es que es una persona de carácter fuerte”, señaló en exclusiva a Séptimo Día y agregó que, tras algunos meses de contacto, el abogado empezó a hacerle preguntas y ofertas.“Él me preguntó que si yo conocía a Gerald [David Pereira] y yo le digo que sí, que somos primos lejanos”. Pereira era un joven que había sido capturado en San Andrés en 2021 por porte ilegal de armas, pero como era menor de edad fue llevado a un centro de detención para menores. En 2023, cuando cumplió la mayoría de edad, fue trasladado a la cárcel de San Andrés, donde coincidió con su primo y con el abogado Gnecco.‘Lalo’ reveló que al tener la posibilidad de ir a los diferentes patios de la cárcel, Gnecco le pidió un favor particular. “Él me dice que vaya donde Gerald, ya que lo conozco, y que le ofreciera los cinco millones de pesos para que se reunieran. Con el fin de que Gerald se echara la culpa de dicho homicidio, del homicidio de la esposa de él”. Además, también indicó que Gnecco también le ofreció 10 millones de pesos a él por hacer este favor.Aunque Luis Carlos Freire González aceptó el dinero y habló con su primo, con lo que no contaba el abogado Gnecco es que el joven Gerald David Pereira acudiría a la Fiscalía para revelar los ofrecimientos que estaba recibiendo de su parte.El arma homicida, la gran prueba del caso Gnecco¿Por qué José Manuel Gnecco habría insistido en varias ocasiones, según el testimonio, a Gerald David Pereira que se culpara por el asesinato de María Mercedes Gnecco? Todo tendría que ver con una prueba clave para este caso: el arma homicida. Luego del crimen, las autoridades encontraron el proyectil y la vainilla del mismo en la escena, pero del arma no hubo rastro hasta 2023, cuando los abogados de Gnecco revelaron un dictamen de un perito de la policía en el que se indicaba que el arma había sido incautada en San Andrés un mes después del asesinato a una banda de criminales entre los que se encontraba un menor de edad, Gerald David.Sin embargo, la Fiscalía y los abogados de las víctimas, los hijos de María Mercedes Gnecco, dudaban de esa versión, por lo que hicieron su propia investigación. “Luego de una investigación ardua, se obtuvieron tres dictámenes adicionales del Cuerpo Técnico de Investigación y del Instituto Nacional de Medicina Legal y pudimos comprobar que lo que se plasmaba en ese dictamen no era cierto. El arma que cegó la vida de María Mercedes Gnecco Serrano no es el arma que le fue incautada a estos menores”, aseguró el abogado de las víctimas.La Fiscalía dice que, efectivamente, el arma incautada a los menores coincide con la vainilla del proyectil, la cual fue encontrada al día siguiente del asesinato por el mayordomo de Gnecco en la vivienda, por lo que las autoridades creen que esta fue colocada en la escena después de sus labores. Pero que no coincide con la bala que impactó el cuerpo de la mujer de 53 años.Por su parte, Gerald David Pereira, indicó en la Fiscalía que José Manuel Gnecco "desde los tres meses que llevo aquí, que me capturaron, me empezó a buscar el lado, a sobornarme con dinero. Como tres veces [me buscó], la última vez me ofreció cinco millones de pesos para que diera falsas declaraciones”. El joven insistió también en que él no tiene nada que ver con el asesinato de María Mercedes y que “yo lo único que quiero decir es que Gnecco haga algo con esto y acepte que mató a su mujer, o que diga quiénes son porque él sabe”.Lo que cree ahora la Fiscalía y lo que está intentando probar en el juicio es que José Manuel Gnecco planeó el homicidio de su esposa y, además, que el arma homicida cayera en manos dela banda criminal en la que estaba Gerald David. “Justo esa arma le llega a un menor de edad que ya declaró que este señor Gnecco Valencia lo habría sobornado para que se atribuyera el crimen. Creemos que el plan criminal del señor Gnecco Valencia consistió en sobreponer la vainilla al día siguiente de los hechosy luego entregar el arma de donde provino esa vainilla a la delincuencia organizada. De tal manera que cuando incautaran el arma se pudiera creer que con esa arma se cegó la vida de María Mercedes Gnecco”.Actualmente, Gerad David Pereira está en libertad, pero prefirió que fuera su abogado, Omar Augusto Barraza, quien explicara a Séptimo Día los hechos. “El argumento que utilizó el señor Gnecco para contactar a Gerald y que se atribuyera la responsabilidad del hecho punible es que al momento de los hechos Gerald era menor de edad y trató de hacerlo creer que lo iban a juzgar como menor de edad”.Por su parte, José Manuel Gnecco negó dar una nueva entrevista a Séptimo Día para dar su versión sobre los hechos, pero vía telefónica insistió en su inocencia. Al respecto, Luis Carlos Freire González señaló que “él quiere quedar como el buen abogado, como el buen esposo. Siempre tuvo un plan, porque desde que me manda a ofrecerle dinero a Gerald, ya tenía un plan. Si él no fuera culpable no me habría ofrecido dinero a mí y a Gerald, sé que Gerald también va a decir que yo fui y le ofrecí dinero porque así fue”.
El terremoto de magnitud 7,4 registrado el lunes 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, revivió uno de los capítulos más dolorosos de la historia reciente de Colombia: el terremoto del Eje Cafetero de 1999. Aunque ambos eventos ocurrieron en contextos distintos, las imágenes de edificaciones colapsadas, familias buscando a sus seres queridos y comunidades enfrentando la incertidumbre volvieron a despertar el recuerdo de aquella tragedia que transformó para siempre a Armenia y a decenas de municipios de la región.El día en que el Eje Cafetero cambió para siempreHan pasado 27 años y siete meses desde el terremoto que golpeó al Eje Cafetero el 25 de enero de 1999. Lo que parecía ser una jornada común terminó convirtiéndose en una de las mayores tragedias sísmicas de la historia del país.A la 1:19 de la tarde, un fuerte movimiento telúrico sacudió el centro occidente colombiano. De acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano (SGC), el sismo tuvo una magnitud de 6,1 (Mw), una profundidad aproximada de 21,6 kilómetros y alcanzó una intensidad máxima de 9 en la escala EMS-98.El epicentro se localizó en el Eje Cafetero, una región que sufrió devastadoras consecuencias humanas y materiales. Según el reporte histórico del Servicio Geológico Colombiano, Armenia, capital del Quindío, donde para entonces residían cerca de 300.000 habitantes, registró las mayores pérdidas.El balance indica que en la ciudad fallecieron 921 personas, otras 5.377 resultaron heridas y más de 21.000 viviendas quedaron averiadas o completamente destruidas.Las mayores afectaciones se concentraron entre el río Quindío y la quebrada Hojas, así como en barrios como Brasilia Nueva, San Nicolás, Santa Fe, Rincón Santo, Uribe, Cincuentenario, Santander, Diecinueve de Enero, Gaitán y Carbones, donde numerosas edificaciones, muchas de ellas antiguas, colapsaron por completo.También se reportaron graves daños en sectores como Arboleda, Yolima y Guayaquil, además de afectaciones en edificaciones de la Universidad del Quindío y del Coliseo del Café.La emergencia se extendió a decenas de municipiosLa tragedia no se limitó a Armenia. El SGC documentó daños en 28 municipios de los departamentos de Quindío, Risaralda, Valle del Cauca, Tolima, Caldas y Cauca.Entre los municipios más afectados estuvieron Calarcá, Córdoba, La Tebaida, Montenegro, Pijao, Quimbaya, Circasia, Filandia, Buenavista y Salento, además de ciudades como Pereira, donde también se registraron importantes pérdidas humanas y daños estructurales.Aunque, de acuerdo con las cifras consolidadas por el DANE, el terremoto dejó 1.185 personas fallecidas, 8.536 heridas, 35.972 viviendas destruidas o inhabitables, 6.408 fincas cafeteras afectadas y pérdidas económicas estimadas en 2,7 billones de pesos, equivalentes al 2,2 % del Producto Interno Bruto de 1998.Réplicas y reconstrucciónEl movimiento principal estuvo acompañado por una intensa actividad sísmica posterior. La Red Sismológica Nacional de Colombia registró 138 réplicas durante el mes siguiente al terremoto.La más fuerte ocurrió apenas cuatro horas después del sismo principal y alcanzó una magnitud de 5,5 (Mw). Como respuesta a la magnitud del desastre, el Gobierno creó el Fondo para la Reconstrucción y Desarrollo Social del Eje Cafetero (FOREC), organismo encargado de coordinar los recursos destinados a la atención de la emergencia y la reconstrucción de las zonas afectadas, labor que desarrolló hasta su liquidación en 2002.Más de dos décadas después, Colombia enfrenta nuevamente una emergencia sísmica de gran magnitud. El Servicio Geológico Colombiano informó que el terremoto registrado el 10 de agosto de 2026, con magnitud 7,4, es el de mayor magnitud registrado en el país durante este siglo con más de 96 réplicas hasta el momento, aunque no corresponde al más fuerte del que se tenga registro histórico.Ese lugar continúa ocupado por el terremoto ocurrido el 31 de enero de 1906, cuando un sismo de magnitud 8,8 con epicentro en la Costa Pacífica colombiana provocó un tsunami con olas de entre 2 y 5 metros de altura, convirtiéndose en uno de los diez terremotos de mayor magnitud registrados en el mundo.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
El terremoto de 7,4 que se vivió en Colombia el lunes 10 de agosto dejó daños y damnificados en diferentes departamentos del país. El municipio de Montenegro, en el corazón del Quindío, se enfrenta a una de sus horas más oscuras según detalló su alcalde Adolfo Pava a Noticias Caracol en vivo, señalando con preocupación que la situación actual le recordó la tragedia que vivió el departamento en 1999 y agregó que el municipio ha vuelto a revivir esa historia con "muchas más dificultades".El panorama descrito por el mandatario local es devastador. Según el primer balance, más de 1.000 viviendas en todo el municipio presentan afectaciones, y se estima que el nivel de daño general en la localidad oscila entre el 50% y el 60%. La zona céntrica ha sido una de las más golpeadas, con el colapso de más de 10 edificios, incluyendo torres de 10 pisos que se vinieron abajo, dejando atrapadas a familias en complejos de hasta 20 apartamentos."Estamos recogiendo los escombros de los daños que causó el terremoto, más de mil viviendas afectadas, el hospital en la parte de urgencias, cuatro colegios, la Alcaldía tiene todas las afectaciones, colapsó la estructura, un 80% en daños, no se puede entrar hasta que los ingenieros estructurales puedan revisar y dar las garantías, porque no sabemos si puedan haber más réplicas del sismo", detalló el mandatario. A pesar del caos, el alcalde Pava destacó que, por fortuna, se han salvado vidas. Hasta el momento se reportan más de 25 heridos, todos ellos en estado estable, mientras los equipos municipales, en coordinación con la Gobernación, ya se encuentran en los barrios realizando el censo de damnificados y recogiendo escombros para dar un mensaje de tranquilidad a la población. "Hemos seguido con el censo de las personas en los barrios, con varios equipos, hemos estado en contacto con el gobernador y obviamente esperamos que el presidente en horas del mediodía esté pasando por Montenegro rumbo a Quimbaya".También resaltó que la situación en el municipio se ha empeorado porque los servicios públicos también se vieron afectados. "El tema del agua, estamos sin energía, la señal está inestable para los teléfonos y esperamos que podamos restablecer rápido los servicios públicos".El alcalde Pava indicó que para mantener el orden público y evitar que la delincuencia se aproveche de la vulnerabilidad del municipio, se han tomado medidas drásticas. Por ejemplo, decretó un toque de queda que rige desde las 9:00 p. m. hasta las 5:00 a. m. para prevenir actos de vandalismo. También las autoridades están revisando los costos del ACPM, la gasolina y los víveres para evitar la especulación y anunció que será necesario mover recursos destinados originalmente a otros objetivos del Plan de Desarrollo para poder atender la emergencia.Se calcula que en Montenegro hay cerca de 4.000 personas damnificadas, familias enteras que han quedado desamparadas. Un punto de especial preocupación para la administración local es la situación de los turistas atrapados en hoteles que ya no tienen capacidad para sostenerse por más de un día debido a la escasez de agua y comida."Necesitamos ayuda del Gobierno Nacional, de la gente del exterior y de quien nos pueda brindar una mano", clamó el alcalde, quien espera la visita del Presidente de la República para coordinar la llegada de suministros vitales. La movilidad también es un reto, ya que el puente de La Tebaida está cerrado y las vías hacia Armenia y Quimbaya operan apenas a medio carril; actualmente, la única salida fluida es por Circasia.MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITALmpgonzal@caracoltv.com.co
Yaser Asprilla no tuvo la mejor estadía en Galatasaray de Turquía y ahora deberá regresar al Girona, dueño de sus derechos deportivos. El club español analiza la posibilidad de cederlo nuevamente o venderlo, y ahí es donde aparece la opción de un equipo brasileño que aceleraría por su fichaje; ya se habrían dado las primeras conversaciones.El club en cuestión es Flamengo, escuadra en la que brillaron en el pasado Orlando Berrío, Pablo Armero y Gustavo Cuéllar, y que en la actualidad, cuenta con el cartagenero Jorge Carrascal. "El nombre de moda en el radar del Flamengo es el colombiano Yaser Asprilla. A sus 22 años, el mediocampista ofensivo zurdo ya acumula una importante experiencia en Europa y convocatorias a la selección principal de Colombia", se leyó en la cuenta en 'X' de 'Flafestejar' y que sigue toda la actualidad del 'mengao'. En dicho perfil social repasaron un poco de la carrera del oriundo de Bajo Baudó, destacando que se formó en la cantera de Envigado Fútbol Club, misma de donde salió James Rodríguez. Además, de resaltar su paso por el fútbol europeo, en la Premier League con Watford, en España con Girona, y últimamente, en Turquía con Galatasaray. Por su parte, en 'Olé da Gávea' fueron más allá, indicando que Flamengo ya contactó al Girona por el colombiano y hasta habría formalizado la primera oferta. "¡Ahora! El Flamengo muestra interés en la contratación de Yaser Asprilla, colombiano de 22 años. El club carioca contactó al Girona, de España, realizó una consulta y formalizó la primera oferta por el mediocampista ofensivo. Las conversaciones aún están en etapa inicial. Los valores ofrecidos siguen mantenidos en sigilo por las partes involucradas", escribieron también en 'X'. Flamengo no sería el único club en Brasil que estaría monitoreando al internacional con la Selección Colombia, ya que también se ha visualizado el Cruzeiro. Manejan otras alternativasDe otro lado, en la prensa internacional afirman que su agente, Jonathan Herrera, mira alternativas en Europa, debido a que su objetivo es que su representado se mantenga en el balompié del 'viejo continente'. Se hablan de equipos en España, Portugal, Francia y hasta de sondeos en Países Bajos, siendo mencionado el PSV Eindhoven.
Juan Fernando Quintero puso punto final a su tercera etapa en River Plate. Dicha noticia se confirmó el pasado 14 de julio, a través del siguiente comunicado: "ambas partes acordaron de común acuerdo la rescisión del vínculo contractual. El talento de 'Juanfer' y su aporte en el momento más decisivo quedarán para siempre en la historia. Le deseamos todos los éxitos en el próximo capítulo de su carrera profesional".A partir de ahí, empezaron los rumores sobre la decisión que tomaría el mediocampista colombiano en su carrera deportiva. Finalmente, el 7 de agosto, en sus redes sociales, Independiente Medellín informó que se venía el regreso de 'Juanfer' al club de sus amores, pero para que se confirmara su vuelta al 'poderoso', "debemos ser 40 mil abonados, 40 mil almas que alentemos cada fin de semana en el Atanasio Girardot".Mientras que dicha situación se define, desde River Plate se pronunciaron y aclararon todo lo relación con la salida de Juan Fernando Quintero. El encargado de dar a conocer los detalles de lo vivido fue el presidente del 'millonario', Stefano Di Carlo, quien ofreció una rueda de prensa, donde 'puso la cara' ante el mal presente que vive el equipo. Y es que acumula cuatro derrotas consecutivas en la Liga Argentina."Lo que ocurrió con él fue: primero, la cuestión pública, lo que se sabe; a partir de ahí, decidió continuar en otro lado, entonces nosotros, con mucho respeto y reconocimiento, se decidió rescindir de común acuerdo. Como institución, creemos que es lo que debemos hacer con un héroe de Madrid, un símbolo e ícono del club, y una persona que queremos mucho", expresó de entrada sobre el mediocampista colombiano.Lejos de poner trabas o inconvenientes a la salida del equipo, el máximo mandatario de River Plate explicó que las cosas se hicieron por la vía más fácil, sin dar largas ni drama. "Por eso, el equipo lo acompañó para terminar el contrato sin ningún problema e inconveniente y que así pudiera dar el siguiente paso en su carrera como quería. Eso fue lo que ocurrió", sentenció Stefano Di Carlo en dicha conferencia de prensa.
Con el paso de las horas se han conocido historias que sucedieron con personajes del fútbol colombiano, en medio del terremoto que sacudió el lunes a ciudades como Cali, Pereira, Armenia, Quibdó y Manizales, entre otras, y que hasta ahora va dejando más de 200 muertos y un número significativo de heridos, además de las afectaciones devastadoras en varias zonas de dichas regiones. En ese sentido, el que se llevó un gran susto fue Carlos Daniel Hidalgo, exjugador de la Selección Colombia y actual entrenador del equipo Sub-17 del Deportivo Pasto, quien vivió el fenómeno natural en la capital del Valle del Cauca, en donde se encontraba con sus pupilos para enfrentar un partido del torneo nacional de la Difútbol."La verdad fue un momento bastante duro. Estábamos en Cali con la categoría Sub-17 del Pasto para disputar el torneo nacional y más allá de todo, afortunadamente, todos los muchachos están bien, al igual que el resto del cuerpo técnico", dijo el otrora delantero en una breve contacto con Gol Caracol.Sin embargo y además de ese primer parte de tranquilidad, algunas fotos de 'Hidalgol' que circularon en redes sociales alertaron. "Yo sí quedé un poco golpeado, porque al momento de salir del edificio, durante el terremoto, me cayeron unos escombros desde arriba. Gracias a Dios estamos bien y ya regresando a Pasto", agregó el exfutbolista.Aunque ya se encuentran en la capital del departamento de Nariño, en las próximas horas al antiguo goleador del Mundial de Finlandia Sub-17 se le harán alguna valoraciones médicas."A pesar de las heridas que tengo en el cuerpo y en la cabeza, me siento bien y esperamos que no haya ninguna complicación ni nada de gravedad", complementó Carlos Daniel Hidalgo, que se notó a la par optimista por su estado de salud, luego de la inquietud inicial al sentir laceraciones en brazos y piernas y al notar sangrado en su cabeza.