La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La mañana del 9 de abril de 2024, en un apartamento de Puerto Colombia, la vida de Valentina Cepeda Rodríguez, una instructora de yoga de 22 años, llegó a su fin. Su pareja, Álvaro Felipe Rivera Ramírez, un instructor de artes marciales de 44 años, fue quien dio aviso a las autoridades y vecinos sobre el hallazgo del cuerpo. Según su relato inicial, la joven se habría quitado la vida utilizando un columpio de tela que empleaba para sus prácticas de yoga. Dos años después el caso dio un giro inesperado. Séptimo Día investigó.Días después del suceso, Rivera ofreció una entrevista a medios locales en la que describió el momento del hallazgo con estas palabras: "y ahí ya la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, 'Dios mío, no Valentina, por favor'". Allí, el hombre defendió su inocencia con un acto que impactó a los presentes. El periodista Sergio García relató que Rivera "trajo una Biblia, me pidió mirar a los ojos a una mujer del cuerpo periodístico, se la arrodilló y le dijo: 'Te juro ante esta Biblia y ante Dios que yo no maté a Valentina'".A pesar de su testimonio y de que algunos vecinos lo vieron alterado y nervioso intentando auxiliar a la joven en el apartamento, la familia de Valentina rechazó desde el primer momento la posibilidad de un suicidio. David Cepeda, padre de la víctima, fue tajante al señalar que conocía muy bien la disciplina y el estado emocional de su hija, quien según él no presentaba un perfil suicida.Antecedentes de presunta violencia y el "Jiujitsu matrimonial"La investigación de la Fiscalía, impulsada por las denuncias de los padres de Valentina, empezó a indagar la intimidad de la pareja. Valentina y Álvaro se conocieron en el mundo del Jiujitsu, una disciplina donde él era experto. Sin embargo, lo que parecía una pasión compartida por el deporte se habría convertido, según testimonios de amigas de la joven, en una relación marcada por el control.Allegados de la joven relataron en Séptimo Día que Rivera al parecer ejercía una vigilancia constante sobre ella. Camila Sánchez, amiga cercana, afirmó que el hombre era "como la sombra de ella, pendiente qué decía, de qué hablaba". Además de los presuntos maltratos psicológicos y comparaciones despectivas sobre su físico, surgieron pruebas de diversos comportamientos inapropiados.En audios recuperados de su teléfono, Valentina narró episodios que ella denominaba "Jiujitsu matrimonial". En una de esas grabaciones se le escucha decir: "En un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó y me dio tanta rabia... y le dije que nunca más me vuelva a tocar".Solo tres días antes de su muerte, el 6 de abril de 2024, sus padres la encontraron sangrando tras una supuesta pelea: "mi hija estaba aquí sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio", relataron.La reconstrucción científica de la escena donde murió Valentina CepedaTras meses de lo que la familia consideró un avance lento en la justicia, un nuevo equipo de la Fiscalía retomó el caso con un enfoque técnico. Utilizando topógrafos y expertos, se realizó una reconstrucción en el apartamento de Puerto Colombia para verificar si lo descrito por Rivera era posible.El punto de partida fue una fotografía que el mismo sospechoso le tomó al cuerpo de Valentina antes de bajarlo del columpio. Los peritos recrearon la escena con personas de la misma contextura de la joven y concluyeron que la altura del columpio no permitía el ahorcamiento.El informe técnico de la Fiscalía fue claro: "Para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a el que se encontraba". Según los investigadores, en la posición en la que se encontraba el cuerpo, Valentina habría podido reaccionar físicamente, lo que llevó a la Fiscalía a sospechar de una escena manipulada para encubrir un crimen.Esta hipótesis se vio reforzada por el dictamen de Medicina Legal en abril de 2025. Los médicos forenses determinaron que la causa del deceso no coincidía con la presión que ejercería un columpio de yoga, sino con una asfixia mecánica por digitopresión. El abogado de la familia, Davis Flores, explicó que "la causa de la muerte de Valentina es la dígitopresión que se generó en su cuello", lo que sugeriría una estrangulación manual.Con estas pruebas, la Fiscalía estructuró su teoría del caso bajo la premisa de que "Valentina Cepeda Rodríguez muere por una acción feminicida encubierta como suicidio".Captura, imputación y un proceso judicial en cursoEl 4 de enero de 2026, 20 meses después del fallecimiento de la joven, Álvaro Felipe Rivera fue capturado por la policía en Santa Marta. Al día siguiente, durante la audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado. Aunque Rivera no aceptó cargos, el fiscal insistió en las pruebas que demostrarían por qué se trató de un feminicidio.Lourdes Rodríguez, madre de Valentina, expresó su dolor tras la audiencia de captura, refiriéndose al procesado de forma contundente: "Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo como si no... para mí es un monstruo". Por ahora, Rivera permanece bajo custodia mientras el proceso penal avanza hacia sus etapas finales.
El 14 de diciembre de 2025, a las 2:30 de la mañana, la tranquilidad de la vía que conduce al municipio de Remedios, en el departamento de Antioquia, se rompió definitivamente. Un bus de la empresa Precoltur, que transportaba a 35 jóvenes recién graduados del Liceo Antioqueño tras su viaje de promoción en las playas de Tolú, se precipitó por un acantilado de más de 60 metros de profundidad.En este siniestro vial, que equivale a la caída desde un edificio de 15 pisos, perdieron la vida 17 personas, incluyendo a 16 estudiantes y al conductor del vehículo. Los Informantes conoció el testimonio de un sobreviviente.El accidente que convirtió una celebración en horrorPara David Rúa Vallejo, uno de los sobrevivientes, la tragedia comenzó mientras dormía. El impacto inicial lo sorprendió durmiendo, y transformó lo que era una celebración de grado en una lucha inmediata por vivir. "Sentía golpes por todo mi cuerpo, en la espalda, en el pie, la cabeza, manos. Pero ninguno de esos golpes que yo recuerde fue con algo duro. Ninguno. Todos fueron, creería yo, y supongo yo, contra las sillas, porque no fue ninguno duro como contra un metal, una lata, nada", relató el joven sobre el momento en que el vehículo rodaba hacia el fondo del barranco.Una vez que el movimiento terminó, el silencio se apoderó del lugar, interrumpido únicamente por el sonido de de la tierra cayendo sobre los restos del bus.Al abrir los ojos, David se encontró atrapado en una estructura deformada. "Y estoy como en una posición como recostado y encima mío hay como una lata encima", explicó Rúa al describir su ubicación exacta tras el accidente.En medio de la oscuridad absoluta, una pequeña abertura se convirtió en su única conexión con el exterior: "Miro para todos lados, oscuridad total. Pero, ¿qué alcanzó a ver? Una rendija que da hacia el cielo y el cielo sí se alcanza a ver un poco más claro".Un sobreviviente escaló el abismo para pedir ayuda tras accidenteTras lograr salir por la rendija del bus, David dimensionó la gravedad de lo ocurrido al observar las luces de los vehículos que transitaban por la carretera, muchos metros más arriba. A pesar del estado de shock y la oscuridad, el instinto de ayudar a sus compañeros se impuso sobre el miedo a una posible explosión del vehículo."Fue como algo que me vino a la mente, al cuerpo, no sé, como verme a mí en ese estado en el que me podía mover y al ver y escuchar los gritos de mis demás compañeros y todo eso, tengo que actuar. O sea, yo no me puedo quedar quieto. Yo no puedo dejar que todos mis compañeros de pronto queden mal y yo estando bien, pudiendo ayudar, no. Me enfoqué en ir por los que están gritando", relató David sobre su decisión de buscar ayuda. Con un solo zapato y utilizando la linterna de un celular con la pantalla rota, comenzó el ascenso por la empinada montaña.David describe el ascenso como una experiencia guiada por la necesidad de auxilio: "Yo solo tenía un zapato nada más. No me acuerdo quizás cuál era. Y empiezo a subir. Siento que fue también ayuda de Dios y el instinto del ser humano de supervivencia que me guió". Tras aproximadamente una hora de esfuerzo físico, logró alcanzar la vía principal, donde detuvo una tractomula para contactar a los servicios de emergencia.El drama de los heridos que luchaban por sobrevivirMientras David escalaba, en el fondo del abismo se vivían escenas de profundo dolor. Ana Isabel Pulgarín, otra de las sobrevivientes, despertó atrapada entre los restos del bus con heridas de gravedad. Su testimonio refleja la violencia del impacto y la fortuna de haber quedado en un espacio que evitó daños mayores en su columna."A mí me atravesó algo completamente que me tiró los dientes hacia atrás y alcanzó a frenar antes de seguir derecho. El pie también yo tenía todo el músculo desgarrado y alcanzó también a frenar antes de, no sé, partirme el hueso", explicó Pulgarín sobre sus lesiones.Además, recordó la angustia de los minutos posteriores al choque: "Empiezo a escuchar quejidos, gritos, auxilio, ayúdenme, me duele. Gritos desgarradores y de todos los que yo escuchaba no sabían dónde estaban".David Rúa, antes de iniciar su ascenso, también intentó localizar a quienes pedían ayuda, pero la falta de visibilidad se lo impidió. "Gente que me decía, 'Rúa, ayúdeme' y yo, '¿dónde estás? ¿Dónde estás?' No las veía. No las veía. Yo hacía con la linterna, pero no se veía nada. Y ya con ese celular que tenía, yo dije, 'Tengo que actuar.' En ese momento yo alumbro hacia el suelo para dar un paso y me doy cuenta de que hay una persona fatal".Irregularidades mecánicas y lo que señala la investigación oficialLa tragedia ha puesto bajo la lupa las condiciones técnicas del vehículo de la empresa Precoltur. Según las fuentes, antes de iniciar el viaje de regreso desde Tolú, ya se habían reportado fallas evidentes. El aire acondicionado no funcionaba correctamente y los estudiantes notaron intervenciones mecánicas en el hotel antes de partir."En ese momento yo vi más que todo fue la batería del bus, que la sacaron, el aire acondicionado, pues todo el mundo se dio cuenta de que no estaba funcionando de una manera correcta. Y decían que pues había una que otra falla mecánica más no sé cuál específicamente", recordó David sobre la espera de más de una hora antes de iniciar el trayecto final.La Superintendencia de Transporte inició una investigación formal que arrojó hallazgos alarmantes sobre el estado del bus. De acuerdo con los reportes preliminares, el vehículo presentaba deficiencias críticas en su revisión tecnomecánica. Se encontró preliminarmente fallas gravísimas en la revisión tecnomecánica del bus en el que viajaban los estudiantes. No tenía cinturones en algunas sillas, tampoco salidas de emergencia, llantas lisas y fallas en los frenos. Como consecuencia, se suspendieron las actividades de la empresa y del centro de inspección encargado.Los jóvenes que sobrevivieron a la tragedia en AntioquiaPara quienes lograron salir con vida, el impacto psicológico es tan profundo como las heridas físicas. David y Ana Isabel perdieron a amigos cercanos como Daniel, Sara y Carolina. David recuerda con especial nitidez el momento en que, días antes del accidente, leyó una carta de su familia durante una celebración en Santa Fe de Antioquia: "Eran nuestras familias diciéndonos que haga de su vida su vida, no piense en los demás, en el que dirán, en los miedos, porque tiene que afrontarla. Y era un mensaje tan bonito que a muchos se le corrieron las lágrimas".Hoy, David Rúa busca honrar la memoria de sus compañeros enfocándose en su futuro. Trabaja activamente para cumplir su sueño de estudiar aviación y unirse a la Fuerza Aeroespacial de Colombia. Su perspectiva sobre la vida ha cambiado radicalmente tras la dolorosa experiencia. "Desde ese momento yo dije, 'Yo no puedo dar las cosas para mañana porque el mañana nunca está asegurado. Siempre aprovechen lo que tienen hoy, porque hay gente que desearía estar en la posición en la que usted está'", señaló el sobreviviente.
El abuso en Colombia va en aumento, según cifras oficiales, especialmente en casos en los que las denuncias señalan a familiares como responsables de los vejámenes. Séptimo Día conoció desgarradores testimonios de mujeres que rompieron el silencio y decidieron contar la verdad que vivían al interior de sus hogares.En Bogotá, una llamada se convirtió en la pieza clave para destapar un caso que durante años permaneció oculto dentro de una familia. Lo que comenzó como un mensaje terminó revelando hechos que hoy son materia de investigación.El inicio de una pesadillaDurante gran parte de su infancia y adolescencia, Daniela y Camila Bernal Estupiñán vivieron situaciones que, según sus testimonios, ocurrieron dentro de su propio hogar y permanecieron en silencio. Su padre, Jhon Wilder Bernal Perilla, fue señalado por ellas de haberlas abusado en repetidas ocasiones durante varios años.De acuerdo con el testimonio de Daniela, la hermana mayor, los episodios comenzaron cuando eran niñas y se registraron en espacios cotidianos del entorno familiar. “Abusó muchos años del poder que tenía como papá con las dos... Se turnaba para dormir con nosotras. En una de esas noches, recuerdo que fue la primera vez”, afirmó Daniela, al describir la forma en que, según ella, su padre aprovechaba la autoridad que tenía dentro del hogar.Con el paso del tiempo, los hechos se repitieron sin que fueran descubiertos por otros miembros de la familia.Testimonio fue clave para descubrir la verdadEn 2020, el caso comenzó a tomar un rumbo distinto cuando una menor cercana a la familia decidió hablar. “Ella llorando nos contaba que él la ponía a ver vídeos pornográficos y que la tocaba”, relató el padre de la niña. En medio de su declaración, la madre también afirmó que ella le decía que tenía un “secreto”. Según el testimonio, los hechos habrían ocurrido cuando tenía 5 años.Esta confesión motivó la activación de rutas institucionales y una primera denuncia ante la Fiscalía. Además, el testimonio de la menor llevó a sus padres a preguntarles a las hijas del señalado, sin imaginar que Camila también tenía algo que contar. Fue entonces cuando, según relatan, reveló que había vivido una situación similar.“Mi hermana le dice (al papá de la menor) que ella le cree porque mi papá le había hecho lo mismo a ella”, aseguró Daniela.“Fue muy fuerte porque ya no era solo mi hija. Era ratificar que ya no solo era mi hija, sino también era la hija de él. ¿Cómo una persona que se supone que es de nuestra entera confianza, de nuestro círculo familiar, iba a ser tal cosa?”, concluyó el padre de la menor que confesó.Una lucha por desenmascarar al señaladoAunque en algún momento las hermanas intentaron hablar, el proceso no avanzó. Según contaron, hubo factores que influyeron en que el caso no continuara en ese momento. “Es que es muy enfermizo cómo nos manipuló”, afirmó Daniela, al referirse a las estrategias que, según ellas, utilizaba su padre para evitar que la situación se hiciera pública.Esa influencia derivó en que cambiaran su versión ante las autoridades en un primer proceso. “Yo me sentí muy culpable, porque yo no hablé. Tal vez lo pude haber evitado. Él salía con su cara de burla en las cámaras, en las audiencias. Él tenía en su cabeza que no iba a pagar por eso”, expresó Diana al referirse al caso de la menor que reveló lo ocurrido.La llamada que lo expuso todoEl momento en que las hermanas decidieron contar la verdad sobre lo ocurrido se dio en 2017, cuando Camila, quien tenía su primer novio, sostuvo una fuerte discusión con su padre. Este episodio las llevó a romper el silencio y contarle a su madre lo que habían vivido.No obstante, Daniela tomó una decisión clave para confrontar a su padre. “Yo sentía la necesidad de que yo tenía que decirle que lo iba a denunciar”, relató. Para hacerlo, escribió un mensaje que envió por WhatsApp, lo que dio paso a una llamada que ella grabó. La conversación, de aproximadamente 22 minutos, se convirtió en una pieza relevante dentro del caso.Durante ese diálogo, el hombre expresó: “No hay día que realmente no me arrepiente de todo eso. Ustedes dos son mi vida y son mi pecado más grande que he cometido en el mundo”. Ese registro fue posteriormente presentado como parte del material probatorio ante las autoridades.Una denuncia y espera de justiciaEn febrero de 2025, Daniela formalizó la denuncia. El proceso implicó exponer hechos del pasado y reconstruir lo ocurrido. “Fue muy difícil porque nosotras nunca lo habíamos hablado entre nosotras”.La captura de Jhon Wilder Bernal se llevó a cabo en la madrugada del 28 de octubre de 2025. “Estábamos temblando, solo oíamos a los vecinos decir: "Ese señor es muy buena persona. No se lo lleven porque él es una excelente persona. Es un ser humano increíble”, recordó Daniela, sobre el momento en que acompañaron el procedimiento.Para las hermanas Bernal, el proceso significó romper años de silencio y llevar el caso ante la justicia. "Es mi papá y abusó de mí y de mi hermana. Lo metimos a la cárcel...Es un abusador que va a pagar por lo que hizo”, dijo Daniela.Aunque la denuncia permitió que el caso avanzara, aún no existe una condena definitiva en su contra. Desde el 28 de octubre, el señalado permanece en la URI de Puente Aranda, en Paloquemao, a la espera de que el proceso judicial continúe.Sus hijas y la otra menor por la que ya hay un fallo esperan que reciba una condena por los hechos denunciados durante varios años.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Aún siguen las reacciones relacionadas con la muerte de Santiago Castrillón, jugador de la Sub-20 de Millonarios, quien terminó en la UCI de un hospital en Bogotá después de un incidente en el partido del sábado contra Santa Fe, que lo dejó desvanecido en la propia cancha en Xcoli. Sin embargo y pese a los esfuerzos de los médicos, el santandereano finalmente dejó de existir hace unas horas.En 'Noticias Caracol', de este lunes, hablaron con varios de los familiares del joven futbolista, que viajaron desde Bucaramanga a la capital de la República para estar presentes y arreglar detalles para las honras fúnebres.Nidia Gomez, su mamá, afirmó que "en Bucaramanga fue donde comenzó todo, las alegrías y el sueño de ser jugador profesional. Siempre le dije; 'cuando vayas a debutar, voy a estar ahí y te voy a decir lo logramos'. Pero no se pudo".El que más conmovido se mostró fue Luis, su padre, quien agregó en medio de lágrimas que "ya, a lo último, no nos importaba su carrera de futbolista, ya se trataba de la vida, le pedí a mi Dios que lo levantara. Él estaba jugando, recibe un balonazo en el pecho, preciso en el corazón, y se desplomó. Su corazoncito dejó de funcionar".Para Santiago todo fue una lucha, desde sus inicios en Guayos FC, el equipo de la Liga de Santander, en el que se inició siendo niño, hasta pasar por Águilas y al final destacarse para ser llamado por Millonarios, en donde estuvo desde el año 2021 y hasta el sábado pasado, día de la fatalidad.Los sacrificios estuvieron a la orden del día. Rubén Darío Gómez, su abuelo, contó que "como económicamente no teníamos para comprarle unos guayos, se le pedían prestados o donde se vendieran de segunda. Así nos tocó con él".'Castri', como lo conocían sus más cercanos, hablaba con frecuencias con sus familiares y dejaba en evidencia lo que quería en su camino en el fútbol, tal como lo relató su tía Gabriela Gomez,quien aseguró que "su mayor sueño era ser convocado en la Selección Colombia de mayores e irse a vivir en el exterior, como los jugadores que uno ve en la televisión como Luis Díaz y otros más".Para finalizar con las declaraciones sobre Santiago Castrillón, también dijo presente su abuela Nancy Rodriguez, quien contó que "yo llegaba de trabajar y me iba con ellos a jugar en el barrio, empezó a jugar sus primeros campeonatos, lo llamaban siempre los profes. Primero estuvo en el club de la 'Pulga' Pinzón y fue ascendiendo, hasta llegar a Millonarios". Este lunes se han manifestado figuras de los 'embajadores' como Falcao García y Leonardo Castro y entes como la Dimayor, Federación Colombiana de Fútbol, Acolfutpro, Santa Fe y también los hinchas de los capitalinos, que dejaron cientos de mensajes en las redes sociales.
La antesala de los juegos de preparación de la Selección Colombia frente a Croacia y Francia dejó una revelación que ha generado debate. El periodista Roberto Leto, de 'Directv Sports', contó detalles de una comunicación directa entre el técnico Néstor Lorenzo y Sebastián Villa, un jugador que sonaba con fuerza para regresar al combinado nacional, pero que finalmente quedó fuera de la convocatoria.Según Leto, la decisión se comunicó de manera personal y tuvo un fuerte impacto en el futbolista. “Hace unos tres días, Lorenzo llamó a Villa a decirle que no lo iba a poder convocado, el jugador quedó muy afectado. Parte del periodismo colombiano criticaba la presencia de Villa en la Selección por los acontecimientos de los últimos años”, señaló el periodista.La situación no solo tomó por sorpresa al entorno del jugador, sino que también golpeó sus aspiraciones deportivas a corto plazo. “Lo supe de una persona muy cercana a Villa, me dijo que estaba muy afectado porque ya veía hecho realidad su sueño realidad de ir al Mundial, porque si entraba en esta convocatoria, pensaba iba a la Copa del Mundo”, agregó Leto, evidenciando el impacto emocional que tuvo la decisión.En lo deportivo, Villa ha mantenido regularidad a lo largo de su carrera en clubes. De acuerdo con sus registros, acumula 328 partidos disputados, con 53 goles y 67 asistencias, además de 50 tarjetas amarillas y 3 expulsiones. Su paso más destacado fue por Boca Juniors, donde jugó 172 encuentros, marcó 29 goles y dio 33 asistencias. También tuvo etapas en Deportes Tolima, Independiente Rivadavia y el Beroe Stara Zagora, mostrando continuidad y capacidad ofensiva, especialmente por las bandas.Los antecedentes judiciales de Sebastián VillaMás allá de su rendimiento dentro del campo, la figura de Sebastián Villa ha estado rodeada de controversias por sus problemas con la justicia en Argentina. En 2023, fue condenado por un caso de violencia de género contra su expareja, recibiendo una pena de prisión en suspenso, lo que significa que no fue a la cárcel, pero sí quedó con antecedentes judiciales.Además, enfrentó otro proceso por presunto abuso sexual, un caso que ha tenido diferentes instancias judiciales y que aumentó la presión mediática sobre su figura. Estos antecedentes han sido un factor clave en el debate sobre su posible regreso a la Selección Colombia.
El delantero del Barcelona Robert Lewandowski aseguró este lunes que aún no ha decidido qué será de su futuro cuando el próximo 30 de junio venza su actual contrato con la entidad azulgrana."Para mí, nada ha cambiado. Me estoy dando un tiempo para decidir qué es lo mejor", afirmó.El atacante, que en agosto cumplirá 38 años, compareció en rueda de prensa durante la concentración de la selección de Polonia, que el jueves se enfrentará a la de Albania en la semifinal de la repesca para el Mundial de este verano en Canadá, Estados Unidos y México.Lewandowski también habló sobre el hecho de haber dejado de lanzar los penaltis en el Barcelona, tras haber errado en dos de los tres que chutó este curso, una tarea que ahora se reparten Lamine Yamal y Raphael Dias 'Raphinha'."Si un jugador a veces juega y a veces no, hay un momento de indecisión, y tomamos esas decisiones en el campo. Tenemos jugadores que lanzan bien los penaltis y si sientes que estás fuera de ritmo, fuera de contacto, entonces el bienestar del equipo es lo primero. Así que no se debió a los penaltis fallados", argumentó.Por otra parte, el delantero del Barça admitió que le costó acostumbrarse a jugar con una máscara de protección facial por la fractura ósea en la cara interna de la órbita del ojo izquierdo que sufrió el pasado 28 de febrero en el partido contra el Villarreal."Jugar con máscara no es cómodo cuando tienes algo cerca del ojo. Intenté agrandar la máscara para tener el mayor espacio posible y eso ayudó un poco. Fue difícil al principio, pero luego mejoré, y tengo que jugar con ella dos semanas más", comentó.Por último, el polaco explicó que, "pase lo que pase en los próximos partidos", no tomará ninguna decisión inmediata sobre su posible retirada de la selección."Cuando sepa que es el momento adecuado, lo diré, pero definitivamente no estoy pensando en ello todavía. Mi opinión al respecto no cambiará después de los próximos dos partidos", dijo.
Desde la zona del siniestro en Puerto Leguízamo, Putumayo, el secretario de Gobierno departamental, Carlos Arbey Claro, entregó un primer balance a Noticias Caracol de lo ocurrido tras el accidente del avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), que transportaba tropas del Ejército Nacional.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Visiblemente afectado por la magnitud de la tragedia, el funcionario describió el impacto humano del hecho. “Es un hecho infortunado el ver a tantos muchachos jóvenes de nuestro glorioso Ejército Nacional”, afirmó. Además, reconoció la incertidumbre en medio de la emergencia: “Son hechos muy confusos para nosotros, desborda cualquier capacidad”.(Lea también: VIDEO | Momento exacto en que avión Hércules de la FAC cae en Putumayo: más de 100 personas a bordo)El avión siniestrado corresponde a la aeronave FAC 1016, en la que se movilizaban uniformados de la Brigada 27 de Selva en una operación de relevo entre Puerto Leguízamo y Puerto Asís. Según el secretario, a bordo viajaban 114 soldados, en su mayoría jóvenes que acababan de prestar servicio militar, junto a cerca de 11 tripulantes de la Fuerza Aeroespacial.La aeronave logró estar en el aire por un corto tiempo antes de precipitarse. El vuelo alcanzó a volar por un minuto, lo que sería aproximadamente tres kilómetros, cuando no logró alzar vuelo y colisionó.(Lea también: Petro reacciona a caída de avión de la FAC en Putumayo: esto dijo)El funcionario también puso el foco en las condiciones de la pista desde donde despegó el avión. “Es una pista muy pequeña, aproximadamente 1.2 kilómetros nada más, es una pista que no tiene encerramiento tampoco”, señaló, al advertir que este tipo de aeronaves requieren mayores condiciones de operación. En ese sentido, aseguró que desde la administración departamental se había insistido en la necesidad de ampliarla: “Son estos vuelos Hércules extremadamente grandes para una pista tan pequeña y es la primera vez en la historia de este municipio que se presenta esta situación”.Una escena de devastación y rescateEl secretario describió un panorama crítico en el lugar del accidente. “La situación es de desolación, pareciera que hubiese ocurrido un tsunami, un tornado demasiado grande. Dejó todo movido, árboles en la mitad, quemado está esta zona; la cola del avión es la única que sobresale”, relató, al tiempo que indicó que aún se adelantaban labores para atender la emergencia: “Estamos aquí terminando de apagar”.También reveló que algunos soldados salieron de la aeronave antes del impacto. Sin embargo, las escenas dentro del avión fueron dramáticas. “Son historias de verdad muy desgarradoras, miraban desde dentro del avión con esa impotencia de no poder salir”, afirmó.Incluso, mencionó que un oficial evitó abordar el vuelo por falta de espacio. “Un coronel me afirmó que iba en el avión, pero debido a que ya estaba lleno decidió no abordarlo”, dijo, al señalar que la aeronave tenía programados varios trayectos durante la jornada.(Lea también: Autoridades se pronuncian tras accidente de avión Hércules de la FAC en Putumayo)¿Qué se sabe de los heridos?Sobre la atención médica, el secretario advirtió que la capacidad hospitalaria del municipio es limitada. “Necesitamos apoyo aéreo”, enfatizó, al explicar que el Hospital María Angelines no cuenta con los recursos suficientes para atender la magnitud de la emergencia, por lo que los traslados deben hacerse por vía aérea o fluvial. También se activó el dispensario naval y el hospital de municipio para apoyar la atención inicial.Aunque no hay un balance oficial completo, se estima que entre 30 y 50 personas han sido rescatadas tras el accidente.En medio de la crisis, destacó la solidaridad de la comunidad. Campesinos, comerciantes y habitantes de la zona han contribuido en las labores de rescate y traslado de heridos, por lo que destacó el apoyo de la ciudadanía en este lamentable hecho.El accidente del Hércules, que tenía capacidad para cerca de 150 personas, sigue siendo materia de investigación. Mientras tanto, las autoridades continúan en el lugar adelantando labores de atención y verificación, en medio de un escenario que, según las propias palabras del secretario, ha dejado una profunda huella en la región.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
Un avión C-130 Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) que cubría la ruta Puerto Leguízamo-Puerto Asís cayó en la mañana de este lunes en zona rural del departamento de Putumayo. A bordo, según confirmó el general Carlos Fernando Silva Rueda, comandante de la FAC, había 114 pasajeros y 11 tripulantes. Por el momento hay 77 personas heridas, atendidas en centros asistenciales de Puerto Leguízamo y Puerto Asís, y las unidades de Bogotá se están trasladando para atender la contingencia. "Está despegando desde Bogotá un avión C-130 con capacidad de 50 camillas para hacer un transporte masivo de heridos, y detrás de él irá un avión caza 295 con 24 camillas disponibles. Ya tenemos el ofrecimiento de Neiva, Florencia y por supuesto Bogotá para recibir a estos heridos. También van un helicóptero medicalizado y médicos adicionales para hacer la clasificación de estos heridos. De igual manera, hemos enviado un equipo investigador para determinar cuáles son las causas de este siniestro", indicó el general. (Lea también: Autoridades se pronuncian tras accidente de avión Hércules de la FAC en Putumayo).En videos difundidos en redes sociales se ve cómo la aeronave despegó del aeropuerto en Puerto Leguízamo y no alcanzó la altura necesaria. Luego de alrededor de tres o cuatro kilómetros, se precipitó a tierra, cayendo en zona rural. El avión se prendió en llamas tras estar en el suelo. Se conoció, además, que algunos de los uniformados, alcanzaron a lanzarse de la aeronave. No se sabe por el momento las causas del accidente, sin embargo, la Fiscalía General Penal Militar y Policial indicó que inició una investigación.Por su parte, Luis Emilio Bustos Morales, alcalde de Puerto Leguízamos, indicó en Noticias Caracol que la pista del aeropuerto del municipio tiene "muchas deficiencias": "Hemos tenido acercamientos con la Aeronáutica (...) creemos que la pista es muy corta, no podemos decir que por eso haya sucedido el accidente, pero sí se hace un llamado a la reflexión para que, junto con todas las autoridades, se pueda organizar mucho mejor. Es operado directamente por la administración municipal, no tenemos la idoneidad ni los recursos para hacerle el mantenimiento". Autoridades se pronuncian tras accidente en PutumayoEl presidente Gustavo Petro lamentó el hecho en sus redes sociales y afirmó: "Espero que no tengamos muertos en este accidente horroroso que no debió haber sucedido (...) La directora de Planeación con el ministro de Defensa debe reunirse conmigo para aprobar el Conpes de la compra de armamento comenzando con los antidrones y se financiará con vigencias futuras como proyecto estratégico".Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, escribió en su cuenta de X lo siguiente tras confirmar la noticia: "Expreso mis más sinceras condolencias a los familiares de quienes resultaron afectados y, en respeto a su dolor, hago un llamado a evitar especulaciones hasta contar con información oficial. Es un evento profundamente doloroso para el país. Que nuestras oraciones acompañen y alivien en alguna medida el dolor".Asimismo, el general William Oswaldo Rincón Zambrano, director de la Policía Nacional, escribió "Todas nuestras capacidades están dispuestas para apoyar las labores en el lugar, la atención a los afectados y el desarrollo de la investigación correspondiente. Hoy el dolor es de todos. Desde la @PoliciaColombia acompañamos con respeto y solidaridad a las familias de quienes resultaron afectados, así como a nuestros compañeros de la Fuerza Pública".Mientras tanto, la Defensoría del Pueblo dijo: "Expresamos toda nuestra solidaridad y acompañamiento a las Fuerzas Militares, a las víctimas de este trágico hecho y a sus familias, quienes hoy enfrentan momentos de profundo dolor e incertidumbre. Reconocemos la labor que hombres y mujeres de la Fuerza Pública realizan al servicio del país, muchas veces en condiciones complejas y de alto riesgo".LAURA VALENTINA MERCADONOTICIAS CARACOL DIGITAL