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Noticias Caracol LOS INFORMANTES Habla colombiano que sobrevivió a infierno del Dakar: dunas como edificios y temperaturas extremas

Habla colombiano que sobrevivió a infierno del Dakar: dunas como edificios y temperaturas extremas

El colombiano Francisco Álvarez desafió el desierto en la carrera más peligrosa del mundo: el Rally Dakar. Estos son los secretos de la mítica y difícil competencia que atraviesa el Sahara.

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El Rally Dakar no es simplemente una competencia de velocidad; es una prueba de resistencia humana que desafía los límites de la lógica. Para el bogotano Francisco “Pacho” Álvarez, quien participó en la edición de 2025, la experiencia se resume en una frase que cuestiona la cordura de los competidores: “Acá todos estamos locos o todos nos falta un tornillo o todos somos una mano de retardados porque no entiendo por qué uno estaría acá pagando y haciendo lo que uno está haciendo, o sea, es en contra de lo que la razón le dice”, afirmó en Los Informantes. Esta "insensatez" llevó a Álvarez a enfrentarse a un entorno donde las dunas alcanzan el tamaño de un edificio de ocho pisos y el clima cambia de forma violenta en cuestión de horas.

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Las condiciones climáticas en el desierto son uno de los mayores adversarios. Las jornadas para los motociclistas comienzan mucho antes del amanecer, alrededor de las 5 de la mañana, cuando el equipo se alista bajo temperaturas heladas que pueden descender hasta los 2 o 3 grados bajo cero. Sin embargo, al avanzar el día, el sol transforma el terreno en un horno donde el termómetro alcanza unos “infernales 48°C” durante la tarde. Allí, la percepción del riesgo es constante y abrumadora: “Se siente un poco el peligro, tanta cosa ahí, la muerte ahí encima 100% porque usted está haciendo cosas pues que son muy extremas”. Un error por más pequeño que aprezca, en el Dakar puede costar la vida.

El costo económico de esta “locura” del Rally Dakar

Para un piloto de motociclismo, el Dakar representa la cima de la carrera deportiva, una analogía directa con las competiciones más importantes del planeta. Según Álvarez, esta carrera es básicamente “como la Fórmula 1 pues del mundo del off-road, es como ir a un mundial de la FIFA, por eso yo lo comparo mucho con subir el Everest para cualquier persona”. No obstante, alcanzar esta "cima" requiere una inversión económica y física que pocos pueden costear. Participar en la prueba puede demandar entre 100.000 y 150.000 dólares (aproximadamente $400 millones de pesos colombianos), cubriendo gastos de inscripción, moto, equipo y logística.

El camino hacia la meta no permite atajos. Francisco Álvarez, quien monta moto desde los 4 años, enfatiza que la preparación es un proceso largo y a menudo frustrante. No basta con adquirir el vehículo; es necesario clasificar y dedicar años a un entrenamiento que él describe como tedioso. “Párese a las 5 de la mañana vaya y monte bicicleta, llueva, relampagueé, no importa, usted tiene un plan y lo tiene que cumplir y repita”.

Supervivencia a 160 km/h: el reto físico y mecánico de la competencia

Durante los 15 días de competencia, los pilotos recorren distancias que superan lo convencional. Álvarez relata que la etapa más larga que enfrentó fue de 962 kilómetros, mientras que la más corta no bajó de los 652 kilómetros. En estos trayectos, la velocidad promedio ronda los 160 km/h sobre arena, un terreno inestable donde cualquier error puede ser fatal. La navegación se convierte en una tarea crítica y solitaria, ya que los pilotos deben guiarse mediante GPS sin ayuda externa en medio de dunas gigantescas. “En el Dakar el que va de primero va intentando sobrevivir y el que va de último va intentando sobrevivir la única diferencia entre el primero y el último y todos los que estamos en corriendo es que todos tenemos un ritmo diferente, entonces todos estamos intentando sobrevivir al ritmo de cada uno”.

La resistencia de Álvarez fue puesta a prueba no solo por el entorno, sino por las lesiones físicas. En el tercer día de competencia, sufrió una fractura en un dedo y, posteriormente, el timón de su motocicleta se partió durante una etapa. A pesar del dolor y el agotamiento, debió continuar durante cientos de kilómetros bajo una intensa lucha psicológica. “Fueron 200 km de una pelea interna de decir 'no quiero más esto, estoy sufriendo a dos manos'”.

El 17 de enero de 2025, tras sobrevivir a tormentas de arena, temperaturas extremas y fallos mecánicos, el colombiano logró cruzar la línea de meta. Finalizó en el puesto 50, consolidándose como uno de los mejores novatos de la edición. Al reflexionar sobre el logro, Álvarez destaca que, a pesar del apoyo de patrocinadores y familia, la culminación del reto es una victoria individual: “Al fin y al cabo en este tipo de deportes la última parte siempre depende de usted, solo de usted”.

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*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.

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