Betoma es un monumental complejo arquitectónico prehispánico hallado en la cara occidental de la Sierra Nevada de Santa Marta que promete transformar la comprensión sobre el poblamiento ancestral en Colombia. Tras siete años de exploraciones científicas y trabajo de campo junto a campesinos de la zona, la investigación ha logrado registrar miles de terrazas enterradas bajo la densa vegetación.
Hasta la fecha, los trabajos en una extensión de 18 kilómetros cuadrados en la cuenca alta de la montaña han revelado una densidad constructiva sin precedentes en la región. Son exactamente 8334 terrazas las que hasta la fecha han sido encontradas en este tesoro llamado Betoma.
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“Estamos cambiando la manera en que se piensa la Sierra. Antes se pensaba que la Sierra es un paisaje caracterizado por unas capitales, como ciudad perdida", detalló el arqueólogo Daniel Rodríguez, de la Universidad del Norte.
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Los análisis arqueológicos señalan que el complejo estuvo habitado en dos periodos históricos principales: el primero entre los siglos IV y IX, y el segundo desde el año 1.000 hasta el 1.600. La infraestructura encontrada incluye terrazas residenciales, áreas públicas, reservorios y elaborados sistemas de canaletas de piedra para el manejo de agua. Este hallazgo replantea la tesis de que la Sierra Nevada albergaba únicamente unas cuantas grandes capitales rodeadas de pequeños caseríos.
La localización de las estructuras ha sido posible gracias a la articulación entre el trabajo científico y el conocimiento del terreno de los habitantes locales. Enrique Osorio, conocido en la vereda Nueva Unión como Kike y primer guía local del proyecto, ha sido clave para ubicar los vestigios mediante recorridos a pie y el uso de tecnología láser LiDAR en drones. "Yo soy el colaborador local que he estado con Daniel todo el tiempo", afirmó Osorio sobre las exploraciones. Las proyecciones del equipo indican que en la cuenca baja podrían hallarse cantidades similares de terrazas.
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El descubrimiento ha comenzado a articularse con un modelo de turismo comunitario enfocado en la conservación del patrimonio y el desarrollo sostenible de la vereda. Los investigadores coinciden en que la protección de las ruinas busca generar alternativas de educación y empleo formal para las familias locales.