El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que las elecciones de Brasil, en las que el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva derrotó el domingo al ultraderechista Flávio Bolsonaro, fueron "fraudulentas", aunque destacó que mantiene una buena relación con el mandatario brasileño.
"Tiene una pinta terrible. Me pareció terrible. Quiero decir, no tomé partido, pero parecían otras elecciones fraudulentas", declaró ante la prensa antes de abordar el avión presidencial Air Force One con destino a Misisipi, donde tenía previsto participar en un mitin electoral.
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El mandatario profundizó en sus críticas al proceso electoral brasileño y señaló: "Sinceramente, no tomé partido, pero la imagen que dio es pésima. No apoyé a nadie ni respaldé nada. Pero vi las elecciones y parecían muy, muy corruptas". Trump, además, recordó los cuestionamientos que hizo a las elecciones estadounidenses de 2020, cuando denunció sin pruebas un supuesto fraude en su derrota frente a Joe Biden.
Al ser consultado sobre una posible reacción de su Gobierno frente a la situación, respondió: "Bueno, yo no gobierno Brasil, gobierno Estados Unidos, Me gusta Lula, nos llevamos bien, pero creo que las elecciones dieron una imagen muy mala".
Lula logró la victoria en la segunda vuelta presidencial celebrada el domingo y obtuvo así un cuarto mandato, tras imponerse contra los pronósticos a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien había sido el candidato más votado en la primera vuelta del 4 de octubre.
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Luego de conocerse los resultados, Bolsonaro rechazó reconocer el triunfo de Lula y anunció que acudirá a la Justicia para solicitar la anulación de los comicios. Su reclamo se basa en la decisión del magistrado de la Corte Suprema Cristiano Zanin de ampliar en dos horas la jornada electoral, hasta las 7:00 de la noche.
Según los resultados oficiales, Lula obtuvo el 52 % de los votos frente al 48 % alcanzado por el hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro. En términos absolutos, la diferencia fue de 4,4 millones de sufragios: 64,2 millones para Lula frente a 59,8 millones para su rival.
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La victoria del dirigente brasileño representa un revés para los esfuerzos de Trump por fortalecer la presencia de gobiernos de derecha afines a su agenda en América Latina.
Si bien el presidente estadounidense evitó respaldar públicamente a Flávio Bolsonaro durante la campaña, sí tuvo gestos de cercanía con el senador, como recibirlo en mayo en el Despacho Oval, una distinción poco frecuente para un legislador extranjero.
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Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump ha endurecido su postura frente al Gobierno de Lula. Entre las medidas adoptadas destacan los elevados aranceles impuestos a Brasil el año pasado, en respuesta al proceso judicial contra Jair Bolsonaro, aliado político del republicano durante su primer mandato y posteriormente condenado por intentar promover un golpe de Estado.