Llegar al sector de Catia La Mar (en el estado La Guaira) en Venezuela es ver de primera mano que los edificios de numerosas residencias quedaron completamente destruidos e inhabitables. Tal es el caso de la urbanización Hugo Chávez, un complejo que constaba de múltiples soluciones habitacionales. A tres días de que el doblete sísmico con terremotos de magnitud 7.1 y 7.5 sacudiera al país, las personas que quedaron sin hogar permanecen a la intemperie con sus pocos enseres, reclamando que aún no han recibido la ayuda humanitaria pertinente. Pero entre la multitud, hay un hombre que no tiene objetos a su lado, sino el cadáver de su madre, quien murió a raíz del desastre que dejó el fenómeno natural a su paso. La resguarda amorosamente y cómo puede,envuelta en una sábana y cubierta por una colchoneta para que el sol no brille sobre ella directamente.
Los habitantes de la urbanización Hugo Chávez se han tenido que convertir en rescatistas empíricos para ayudar a sacar a los familiares y vecinos fallecidos de entre las estructuras colapsadas. Niños, adultos y personas mayores están entre las víctimas fatales. Cuando Noticias Caracol llegó al sitio de la tragedia, conoció también el caso de una mujer que esperaba que sus compatriotas le ayudaran a extraer el cuerpo de su hermana, de tan solo 14 años. Las desesperantes condiciones han forzado el trabajo en equipo y la recursividad en tiempos de extrema escasez y desolación.
El drama de rescatar a las víctimas de los terremotos en Venezuela
El hombre que espera sentado la llegada de las autoridades forenses permanece al lado del cuerpo de su mamá, quien falleció a los 73 años en condiciones completamente inesperadas. Él no residía en el mismo apartamento; llegó hasta el lugar después del sismo que lo sorprendió cuando salía de su trabajo, apenas una hora después de haber hablado con ella por teléfono. “Siempre la llamaba tres veces al día”, recuerda como parte de un ritual familiar que no se volverá a repetir. “Duré dos días rompiendo el piso para poderla sacar”.
Actualmente no tiene más familiares atrapados, pero sí una hermana que vive en Chile y que está sumida en el dolor a la distancia, igual que él. “Fue la voluntad del Señor”, dice en medio de una fortaleza resignada. Manifiesta sentirse agradecido, porque la labor de perforar el concreto para encontrar a su madre no fue nada fácil y su único objetivo era recuperar sus restos para poder darle sepultura según la tradición.
“Esta mañana estaba solo allí rompiendo el piso que le cayó encima a mi mamá y clamé al cielo y al Señor; entonces llegó gente extraña con equipos, materiales y herramientas. Yo no tenía nada para darle sino un pico viejo y me llegó toda esa gente. Yo sabía que mi mamá estaba en ese punto exacto, era ahí. Y logramos excavar todo”, su testimonio representa la unidad que ha tenido el pueblo venezolano para responder ante la tragedia.
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La insistencia y la intuición de este hijo dieron fruto: a las 10:20 de la mañana pudo recuperar el cuerpo de su madre, el cual fue envuelto en una sábana. “Eso se agradece también”, señala con la voz quebrada, al tiempo que recuerda que todavía hay muchas personas que no han podido ser extraídas de los escombros. “Edificios enteros se cayeron; están muertos, están atrapados”.
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Con reportería de Andreína Solórzano
María Paula Rodríguez Rozo
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