El contenido de un teléfono celular permitió a una trabajadora conocer una situación que posteriormente llevó ante las autoridades en Santa Juliana, Minas Gerais, Brasil. Una mujer de 26 años descubrió que había sido grabada desnuda mientras utilizaba el baño de la inmobiliaria donde trabajaba en Santa Juliana, municipio de la región del Alto Paranaíba. El principal señalado por las grabaciones es su antiguo jefe, Hélio Borges Júnior, de 53 años.
El caso fue registrado por la Policía Militar el pasado 29 de junio y es investigado como acoso sexual y grabación no autorizada de la intimidad sexual. De acuerdo con el informe policial citado por g1, el empresario fue llevado a una comisaría, donde reconoció que había escondido un teléfono celular en el baño para realizar las grabaciones. Cabe destacar que la identidad de la mujer no fue divulgada con el propósito de protegerla.
¿Cómo descubrió las imágenes?
Según el relato entregado por la mujer al medio antes mencionado, el descubrimiento ocurrió cuando su antiguo jefe le pidió que utilizara su teléfono celular personal para pagar una comida. En ese momento, el empresario salió a fumar y dejó el dispositivo en manos de la joven.
La mujer explicó que presionó accidentalmente una tecla que permitió visualizar las pestañas abiertas en el teléfono. Una de ellas correspondía a la galería de fotografías y videos. Al revisar el contenido, encontró imágenes en las que aparecía desnuda.
“Me topé con la opción de mostrar las pestañas del teléfono, y la segunda pestaña era para fotos, y vi que eran fotos mías desnuda”, relató. La mujer aseguró que las imágenes habían sido tomadas mientras utilizaba el baño de la inmobiliaria.
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“No me cambié de ropa. Simplemente fui al baño a hacer mis necesidades, y fue entonces cuando él aprovechó la situación para tomarme fotos”, declaró. Tras encontrar el material, fotografió con su propio teléfono la pantalla del celular de su antiguo jefe y abandonó el lugar.
“Agarré mi teléfono, le saqué una foto al suyo, salí y me puse a llorar. Tenía miedo de enfrentarme a él”, contó.
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Las sospechas habían comenzado antes
La mujer había trabajado inicialmente en la inmobiliaria durante aproximadamente un año, en 2024. Según explicó, durante ese periodo no había observado comportamientos inapropiados por parte de su jefe.
En agosto de 2025 dejó la empresa para ayudar con el nacimiento de su sobrino a su hermano y su cuñada. Posteriormente, el empresario la invitó a regresar debido a que ya conocía las labores que debía realizar.
Fue durante esta segunda etapa cuando, según su testimonio, comenzó a percibir cambios en el comportamiento de su jefe. la mujer afirmó que él intentaba acercarse a ella y que comenzó a pedirle que lo acompañara en actividades relacionadas con el trabajo que anteriormente realizaba solo. La mujer aseguró que no correspondió a esas aproximaciones porque quería mantener una relación estrictamente profesional.
“Cualquier trabajo que él pudiera hacer, quería que yo lo hiciera. Por ejemplo, tasar una propiedad. Me obligaba a ir con él en el coche a hacer la inspección, y a la vuelta tenía que acompañarlo al supermercado, por ejemplo. Otras veces empezó a usarme como psicóloga, pero yo insistí en mantener una conducta estrictamente profesional”, dijo.
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También manifestó que llegó a considerar la posibilidad de buscar otro empleo, pero decidió permanecer debido a que necesitaba mantener sus ingresos y era responsable del sustento de su familia.
También encontró fotografías de sus redes sociales
Con el paso del tiempo, la mujer aseguró que comenzó a notar otras situaciones que le parecían extrañas. Entre ellas, afirmó haber descubierto fotografías tomadas de sus redes sociales en el teléfono de su antiguo jefe.
Según su relato, el empresario utilizaba dos teléfonos celulares, uno destinado al trabajo y otro de uso personal. La mujer afirmó que no tenía acceso habitual al segundo dispositivo y que, cuando necesitaba utilizarlo, él permanecía cerca observando lo que hacía.
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Sus sospechas aumentaron cuando descubrió que el hombre ingresaba a su perfil de TikTok y observaba sus videos personales. “Fue entonces cuando empezó a acceder a mi perfil y a ver mis vídeos personales. Empecé a sospechar”, afirmó.
Después de descubrir las imágenes, la mujer salió de la inmobiliaria y buscó ayuda. Mientras permanecía afuera del establecimiento, se comunicó con su expareja, quien le recomendó acudir a la sede de la Policía Militar.
Antes de hacerlo, regresó al lugar para recoger sus llaves y decidió confrontar a su antiguo jefe. Según su versión, durante la discusión el hombre la abofeteó. Ella reaccionó y ambos terminaron involucrados en una pelea, hasta que llegó su expareja y los separó.
El informe policial señala que los involucrados recibieron atención médica y posteriormente fueron trasladados a la comisaría de la Policía Civil. Además, seis teléfonos celulares fueron incautados y enviados para ser sometidos a investigación.
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Según el informe policial, durante su declaración el empresario admitió haber ocultado un celular en el baño para realizar las grabaciones. Sin embargo, afirmó que no había difundido las imágenes y negó haber cometido otros actos contra la mujer.
La Policía Civil informó que abrió una investigación para esclarecer lo ocurrido. Por su parte, el Tribunal de Justicia de Minas Gerais señaló que el proceso se encuentra bajo reserva y que, por esa razón, no puede entregar más detalles.
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Después del episodio, la mujer afirmó que comenzó a recibir apoyo psicológico y que abandonó Santa Juliana por temor. Según su testimonio, decidió trasladarse a otra ciudad y evitar cualquier contacto con su antiguo jefe.
También aseguró que, después de presentar la denuncia, otras mujeres que habían trabajado con el empresario le contaron situaciones de acoso. La trabajadora manifestó además haber encontrado otros informes policiales relacionados con el hombre, aunque estos señalamientos forman parte de sus declaraciones y no constituyen por sí mismos una confirmación de responsabilidad.
La mujer relató igualmente que recibió una propuesta para llegar a un acuerdo y que, según su versión, el padre del empresario le habría ofrecido dinero para guardar silencio sobre el caso. “Mi silencio no se puede comprar”, afirmó.
Finalmente, explicó que decidió hacer público lo ocurrido por temor a que otras mujeres pudieran atravesar una situación similar. “Si me quedo callada, podría hacerle esto a otra persona, y quiero que esto termine aquí”, concluyó.
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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
Hcarrenb@caracoltv.com.co