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El fallecimiento de Ana Paula de Jesus Oliveira, una turista de 30 años, conmocionó a la comunidad de São Tomé das Letras, en el estado brasileño de Minas Gerais, luego de que lo que debía ser un momento de diversión y entretenimiento se viera abruptamente ensombrecido por una tragedia.
De acuerdo con el informe de los medios locales, la mujer murió el domingo 28 de diciembre tras verse afectada por una descarga eléctrica provocada por un rayo, minutos después de realizar un recorrido en una tirolesa ubicada en una de las zonas turísticas más elevadas del municipio. El caso ha abierto una investigación oficial y ha generado debate sobre los protocolos de seguridad en actividades de aventura, especialmente en contextos de inestabilidad climática.
El incidente ocurrió alrededor de las 4:45 p.m. hora local, cerca del área conocida como la Pirámide, un punto emblemático de São Tomé das Letras. De acuerdo con informes de la Defensa Civil del estado, una tormenta eléctrica comenzaba a formarse sobre la ciudad cuando un rayo impactó en un punto alto del municipio. La descarga eléctrica hirió indirectamente a dos personas que se encontraban en la zona, entre ellas Ana Paula. Ambas víctimas fueron trasladadas de urgencia en un vehículo particular hasta la Unidad Mixta de Salud de la ciudad. Según el parte policial, Ana Paula sufrió un paro cardiorrespiratorio tras la descarga y, pese a los esfuerzos médicos por reanimarla, no sobrevivió.
Ana Paula de Jesus Oliveira era originaria de Betim, en la región metropolitana de Belo Horizonte. Llevaba seis años casada con Helbert Daniel, con quien trabajaba en el negocio familiar, un restaurante y un pequeño mercado. Su esposo la describió como su “mano derecha” y una pieza fundamental tanto en su vida personal como laboral.
El cuerpo de la víctima fue trasladado a una funeraria y sepultado al día siguiente en su ciudad natal, en medio de muestras de profundo dolor por parte de familiares y amigos.
Según medios como G1, las condiciones meteorológicas del día son uno de los ejes centrales de la investigación, pues la Protección Civil había emitido una alerta que advertía sobre tormentas eléctricas, rayos, fuertes vientos y posibilidad de granizo en la región. Además, especialistas señalan que las características geográficas de la ciudad, su altitud y su terreno predominantemente rocoso, incrementan el riesgo durante episodios de inestabilidad climática, lo que exige mayores medidas preventivas.
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En declaraciones públicas, el esposo de Ana Paula afirmó que el rayo habría impactado en la base superior de la tirolesa y que la descarga se propagó hasta el punto de llegada. Según su versión, factores como el suelo de piedra y la cercanía de la lluvia pudieron haber contribuido a la conducción de la corriente eléctrica.
La empresa responsable de la tirolesa, sin embargo, sostiene que no es posible determinar con exactitud el punto de impacto del rayo y asegura que no se registraron fallas técnicas ni incidentes durante el descenso.
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La tirolesa en cuestión tiene una extensión de 580 metros, alcanza una altura máxima de 95 metros y permite velocidades promedio de 60 kilómetros por hora, con un tiempo de recorrido aproximado de un minuto. Entre sus normas de uso se establece la suspensión inmediata de actividades en caso de lluvia, vientos fuertes, rayos o tormentas eléctricas, además del uso obligatorio de equipos de seguridad y la firma de una exención de responsabilidad.
Tras el fallecimiento de Ana Paula, la Policía Civil de Minas Gerais informó que abrirá un procedimiento para esclarecer las circunstancias de la muerte y determinar si hubo omisión, negligencia o error humano por parte de la empresa responsable. Entre los puntos que aún deben aclararse se encuentran el lugar exacto donde cayó el rayo, si la víctima seguía conectada al equipo al momento de la descarga, si los protocolos climáticos fueron aplicados correctamente pese a la alerta meteorológica y si la estructura del sitio ofrecía una protección adecuada frente a tormentas eléctricas.
Mientras avanzan las investigaciones, la empresa operadora de la tirolesa anunció de manera voluntaria la suspensión temporal de sus actividades, a la espera de peritajes técnicos e inspecciones oficiales. En un comunicado, aseguró que solo retomará operaciones cuando exista un informe que certifique que la estructura y los equipos se encuentran en condiciones seguras.
Por otro lado, se informó que la segunda persona afectada por la descarga eléctrica es un empleado del establecimiento turístico. El trabajador fue auxiliado tras el incidente y trasladado a un centro médico de la región, donde recibió atención especializada. De acuerdo con las autoridades, su estado de salud es estable y permanece fuera de peligro.
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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
Hcarrenb@caracoltv.com.co