Brayan Martínez Rodríguez creyó haber enfrentado la peor tragedia de su vida cuando un disparo en su niñez lo dejó sin movilidad en las piernas, pero a sus 21 años, el destino le tenía preparada una prueba aún más cruel: fue secuestrado y enterrado vivo en un hueco durante 76 días, sin comida ni agua suficientes, rodeado de insectos y bajo la amenaza constante de ser asesinado. Lo más desgarrador fue descubrir que el autor intelectual del crimen era su propio medio hermano, Sebastián Martínez. Séptimo Día investigó el caso en el 2022.El 28 de noviembre de 2020, Brayan fue sacado a la fuerza de su casa en Villavicencio, Meta, por un hombre y una mujer. Lo obligaron a tomarse una bebida y lo subieron a una moto. Al despertar, se encontraba encerrado en un hueco subterráneo de aproximadamente un metro por un metro. No podía acostarse ni estirar las piernas, y sus muletas estaban fuera de su alcance.Durante 76 días, Brayan vivió en condiciones inhumanas. “Duraba semanas sin probar alimento, solo líquido”, relató. El espacio era tan reducido que debía permanecer sentado y no podía estirarse por completo. “No me podía acostar nada, a toda hora mantener asentado y con los pies recogidos”, dijo.La situación se volvió aún más degradante cuando tuvo que convivir con sus propias heces. “Me tocó pedirles que me dieron algo para hacer las necesidades del cuerpo, me pasaron un balde y ese balde no me lo sacaron, duré con eso más de un mes”, añadió.Además, rodeado de insectos como cucarachas que según recuerda, debía aplastar y también estaba bajo amenaza constante de morir: “Me dicen que me van a matar, cuando escucho arriba dos cuchillos afilarse”. Una terrible pesadilla que aún recuerda con dolor, pese a los años que han pasado desde ese fatídico suceso.La familia, víctima de una doble extorsiónLos secuestradores contactaron a la familia de Brayan, humildes campesinos, exigiendo $200 millones de pesos como rescate. Su padre, Orlando, vendió su casa por $40 millones para reunir parte del dinero. El encargado de entregar esa suma fue Sebastián Martínez, medio hermano de Brayan, a quien este consideraba como un hermano de sangre.La primera entrega se realizó el 23 de diciembre de 2020, siguiendo instrucciones precisas. Sin embargo, los secuestradores afirmaron no haber recibido el dinero y exigieron otros $40 millones. Luz Dalia, madre de Brayan, vendió su única casa por $20 millones, y Sebastián ayudó a conseguir los otros $20 millones para la segunda entrega el 10 de enero de 2021. Nuevamente, los secuestradores negaron haber recibido el pago y Brayan no fue liberado.La fuga que le devolvió la libertadEl 12 de febrero de 2021, Brayan escuchó que sus captores planeaban asesinarlo y decidió arriesgarlo todo. Aprovechando un descuido, logró mover la tapa del hueco, arrastrarse sin sus muletas y subir entre los escombros. Alcanzó a ver la luz por primera vez en meses y saltó una pared de dos metros.Una patrulla de la Policía lo encontró y alertó al Gaula. La Policía envió una foto de Brayan a su madre, confirmando su rescate. Regresó a casa en silla de ruedas, desnutrido y con graves secuelas físicas y emocionales.Tras el rescate, el Gaula allanó la casa donde estuvo secuestrado. Confirmaron las condiciones atroces del hueco. En el lugar, identificaron y detuvieron a Tatiana Hincapié y su hijo Javier Darwin Torres, quienes intentaron huir. Brayan reconoció sus voces como las de sus captores.Inicialmente, ambos negaron los cargos, pero Darwin hizo una cruel e inesperada revelación: confesó que el autor intelectual del secuestro era Sebastián Martínez, el medio hermano. Según su testimonio, Sebastián propuso el “negocio macabro” a Tatiana. El plan original era secuestrar a Julieth, hermana de Brayan, pero al no encontrarla en la casa, decidieron que se lo llevarían a él.Darwin y Tatiana se sorprendieron al saber que la familia había pagado $80 millones, lo que llevó al Gaula a sospechar que Sebastián también los había engañado, quedándose con el dinero.La traición más dolorosa: la de su propio hermanoLa investigación del Gaula incluyó la interceptación del teléfono de Sebastián, confirmando su participación junto a Fanor Ancizar Guerrero, exintegrante de las Autodefensas, y Mayerly Bonilla, pareja de Sebastián.Sebastián no solo planeó el secuestro de su hermano, sino que se apropió del dinero del rescate, engañando a su familia y a sus cómplices en el secuestro. El 29 de junio, Sebastián, Fanor y Mayerly fueron capturados.Desde la cárcel de Cómbita, Sebastián admitió ser cómplice y dijo estar arrepentido. Culpó a Fanor de haberlo incentivado y afirmó que actuó por “ambición”, negando haber planeado la tortura o quedarse con el dinero.Un proceso judicial aún sin condenasA pesar de la gravedad del caso, el proceso judicial contra los implicados se ha extendido sin que se hayan emitido condenas definitivas. Los cinco capturados enfrentan cargos por secuestro extorsivo agravado y utilización ilícita de redes de comunicación.Brayan, por su parte, ha mostrado una valentía admirable. A pesar del trauma que vivió, ha manifestado su deseo de convertirse en profesor y contribuir positivamente a la sociedad.Hoy, Brayan Martínez espera justicia en un caso que no solo reveló la crueldad de un secuestro, sino también la traición más dolorosa: la de un hermano que lo entregó por dinero.
El 2 de septiembre de 2021, Yopal, capital de Casanare, amaneció con una noticia que estremeció a toda la comunidad: Sonia Rocío Díaz Barrera, una comerciante de 30 años, fue hallada sin vida en su vivienda. La crudeza del ataque impactó aún más, pues la mujer recibió 19 puñaladas con un arma cortopunzante, mientras su hija, de apenas 3 años, presenciaba la tragedia.La escena que encontró su madre, Luzmila Barrera, fue desgarradora. “Yo abrí el portón y, desde ahí hasta la pieza, todo estaba lleno de sangre... Eso parecía una casa del terror”, recordó con voz entrecortada en Séptimo Día.La niña, testigo de la tragedia, corrió hacia su abuela al verla entrar, aterrada porque su madre no se movía. Desde ese instante, las autoridades emprendieron una ardua investigación para dar con el responsable del crimen.Sonia Díaz era madre cabeza de hogar y trabajaba en el terminal de transporte de Yopal, donde vendía artesanías para sostener a su hija. Según su familia, no tenía enemigos y su vida transcurría entre el trabajo y el hogar. “Mi hermana era del trabajo a la casa y de la casa al trabajo. Todo el mundo sabe que siempre estaba con su niña para arriba y para abajo”, contó su hermano Jhon Díaz.Su mayor sueño era ver crecer a su pequeña Lucía y llegar a celebrar con ella sus 15 años, pero la violencia truncó ese anhelo.El inicio de la investigaciónCuando las autoridades ingresaron a la vivienda se encontraron con una escena sobrecogedora. El perito Edwin Fernando Suárez detalló que el cuerpo de Sonia presentaba entre 15 y 20 heridas en diferentes partes. Aunque el arma homicida no fue hallada, los investigadores sí encontraron una huella de un zapato.Al principio, se pensó que se trataba de un posible hurto, pero se descartó rápidamente luego de que las pertenencias de Sonia estuvieran intactas. Solo faltaba su celular, un detalle que alertó a la Policía.Vecinos confirmaron que no escucharon gritos ni discusiones, y tampoco había cámaras de seguridad en la zona. Por lo que la investigación debía dirigirse a su círculo más cercano.Primer sospechoso: su exparejaEntre los primeros sospechosos apareció Diego Andrés Suárez Daza, expareja de Sonia y padre de la pequeña Lucía. La relación, que comenzó en 2015, estuvo marcada inicialmente por el amor, pero pronto derivó en infidelidades, malos tratos y episodios de violencia.Sonia lo denunció ante la Fiscalía y se dictó una medida que le prohibía acercarse a ella. Sin embargo, días antes del crimen, él le había enviado mensajes ofensivos. Por eso, tras el asesinato, la familia de Sonia no dudó en señalarlo como el principal sospechoso.Cuando fue requerido por la Policía, Diego se presentó voluntariamente en la estación de Tauramena, a 100 kilómetros de Yopal, alegando su inocencia. Permitió que revisaran su vivienda y aseguró que no estaba en el lugar de los hechos. Incluso sugirió que las autoridades investigaran al novio de Sonia, pues al parecer ella había iniciado una relación sentimental.En su vivienda no se encontró ningún zapato que coincidiera con las huellas halladas en la escena del crimen, tampoco ropa con rastros de sangre, e incluso los registros telefónicos ubicaban a Diego en Tauramena, tal como él lo había asegurado.Celular desaparecido y testimonio claveDiego señaló a Pablo Abella, un joven conductor que había sido visto por última vez con Sonia. Sin embargo, su participación en el crimen fue descartada.Meses después, en enero de 2022, surgió una nueva pista. Los investigadores lograron rastrear el celular de Sonia, que apareció en un almacén de celulares. Los propietarios reconocieron al joven que lo había dejado allí: Miguel Ángel, un cerrajero de 19 años que vivía en el mismo barrio de la víctima.Miguel Ángel afirmó que el celular se le había dañado en una obra, pero su versión no convenció a los investigadores. Poco después, un testigo aseguró haber visto y saludado a Diego en Yopal la noche anterior al crimen, contradiciendo su declaración inicial.Debido a la presión de la Policía, Miguel Ángel terminó confesando que la madrugada del crimen, se encontró con Diego, quien le pidió ayuda para abrir la chapa de una vivienda. “Él me dijo que necesitaba recuperar algo que le habían robado. Yo no sabía quién vivía ahí”, relató a Séptimo Día.Según su testimonio, tras abrir la puerta, escuchó un grito: “‘Ayuda, un ladrón’. Pasados unos minutos escuché otra vez: ‘Ayúdame’”. Luego, Diego salió con un celular en la mano y le pidió que se deshiciera del móvil, a cambio, le pagó $500.000 pesos.“Me llevó con mentiras, yo solo iba a ir a abrir una puerta”, concluyó Miguel Ángel, quien aseguró que había conocido a Diego apenas 15 días antes del crimen.Los dibujos de la hija de SoniaMientras tanto, la niña de 3 años, bajo acompañamiento psicológico, hizo dibujos sobre lo que vio la noche del crimen. Los especialistas concluyeron que había identificado a su propio padre como responsable. “La niña manifiesta que el papá es un monstruo”, reveló un investigador del caso.Con esa información y la confesión de Miguel Ángel, la Fiscalía ordenó la captura de Diego Andrés Suárez Daza.Condena del feminicidaEl 19 de marzo de 2024, Diego Andrés Suárez fue capturado en Chía, Cundinamarca, y trasladado a Yopal. Durante las audiencias, no aceptó los cargos. Sin embargo, las pruebas en su contra eran contundentes.El 10 de julio de 2025, el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Yopal lo condenó a 45 años y 8 meses de prisión por el feminicidio de Sonia Díaz Barrera. Miguel Ángel, por su parte, continúa enfrentando un proceso judicial, aunque ha pedido perdón por lo ocurrido.El caso de Sonia, según su familia, refleja la dura realidad de muchos feminicidios en Colombia: crímenes que pudieron haberse evitado si las medidas de protección hubieran sido más rigurosas y efectivas frente a las conductas violentas de su expareja. “Yo hubiera dado mi vida por ella, eso es muy duro”, dijo su madre, Luzmila.Hoy queda una familia devastada y una niña que crecerá sin su madre. En medio del dolor, los seres queridos de la víctima lanzan un doloroso mensaje: “La verdad que se arrepienta, que le pida perdón a su hija porque le quitó su madre. Lo más importante de uno como hijo es la mamá. Que le pida perdón a ella”, enfatizó una de las hermanas de Sonia.
En una celda de máxima seguridad en la cárcel de El Barne, en Boyacá, John Ferney Gómez Díaz, de 31 años, cumple una condena de 57 años por el feminicidio de Cindy Tatiana Herrera, de 17 años, y el homicidio agravado de Luis Alfonso Moreno, pareja de la madre de Cindy. Su testimonio, conocido por Diego Guauque en Séptimo Día en el 2023, es un retrato escalofriante de una tragedia.La historia de Cindy y John Ferney comenzó como muchas otras: con cartas, poemas y promesas de amor eterno, pero detrás de esa fachada romántica se escondía una relación marcada por la violencia, la manipulación y el acoso constante. Cindy, madre de dos hijos a los 17 años, compartía su vida con un hombre que terminó por arrebatarle la vida.Un amor adolescente que se tornó en pesadillaCindy y John Ferney se conocieron en 2012, cuando ella tenía apenas 14 años y él 19. Se enamoraron en el colegio, en Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá. Al poco tiempo, Cindy quedó embarazada. Un año después, llegó el segundo hijo. A pesar de su corta edad, Cindy asumió la maternidad mientras intentaba continuar con su vida.Pero la relación no tardó en mostrar señales alarmantes. John Ferney era celoso, posesivo y violento. Según testimonios de la familia de Cindy, los episodios de agresión eran frecuentes y públicos. “Le pegaba enfrente de uno, no le importaba”, relató Gisela Cubillos, prima de la víctima.La hermana de Cindy, Mayerli Herrera, también recordó cómo él manipulaba y chantajeaba emocionalmente a la joven: “Sus celos eran totalmente agresivos, siempre era pellizcándola, pegándole. Hubo ocasiones que para que pudiera hablar con él se robaba a mi hermanito del colegio”.“Me escondía cerca de su casa”John Ferney admitió en entrevista con Séptimo Día que espiaba a Cindy constantemente. “Salía de pronto a estudiar y a veces pues no entraba, me devolvía a vigilar la casa o a mirar quién se acercaba, me escondía por ahí cerca de la casa o entraba muy suave, muy despacio a la casa, sin que ella se diera cuenta y me quedaba esperando a ver si pronto pasaba otro acontecimiento fuera de lo que ella me contaba”.También reconoció que le prohibía tener amigos hombres: “De pronto amigos hombres no me gusta que tuviera”. Su obsesión con la idea de perderla lo llevó a ejercer un control total sobre su vida. “No quería perderla, me daba rabia, de pronto llegar a verla con otro, a sentir que de pronto algún día iba a cambiar conmigo y se iba del lado mío”, dijo.La noche del crimen de Cindy HerreraEl 20 de octubre de 2015, John Ferney pasó más de cinco horas escondido entre las rocas cerca de la casa de la madre de Cindy, en el barrio El Paraíso, en Ciudad Bolívar. Había conseguido un revólver calibre 38 corto con tres tiros. Según su versión, vio a Cindy y a Luis Alfonso Moreno, pareja de la madre de ella, dándose un beso, lo que desató su furia.Cindy recibió dos disparos: uno en el brazo y otro en el costado, que le perforó los pulmones. Luis Alfonso, de 46 años, intentó auxiliarla, pero John Ferney también le disparó en la cabeza. Luis murió en el acto. Cindy llegó con signos vitales al hospital, pero falleció poco después.Se disfrazó para asistir al entierroTras el crimen, John Ferney huyó. Pasó la noche en casa de un amigo, escuchando las noticias y esperando, según dijo, que Cindy sobreviviera. Cuando se enteró del entierro, ideó un plan para asistir sin ser reconocido: “Me disfracé de un travesti. Llegué antes de que trajeran el féretro, entramos y nos hicimos allá detrás de una virgen”.Fue capturado días después, no por entregarse, sino porque unos conocidos lo delataron para cobrar la recompensa de $10 millones de pesos ofrecida por su captura.Los testimonios de la familia de Cindy revelan una vida marcada por el miedo. Aunque Cindy intentó separarse de John Ferney en varias ocasiones, él la acosaba constantemente. La violencia no era un secreto: era visible, cotidiana y sistemática. Cindy vivía con moretones, jalones, mordidas. Y, sin embargo, no logró escapar.La infancia del agresor no es excusaDurante la entrevista con Séptimo Día, John Ferney habló de su infancia y de la falta de afecto que vivió en sus primeros años de vida. Sin embargo, los expertos consultados por el programa fueron enfáticos en rechazar cualquier intento de justificar sus actos.“El pasado no tiene que justificar lo que él hizo y eso es muy importante tenerlo presente porque si fuese así pues las cárceles estuvieran vacías”, afirmó uno de los profesionales.Dos niños huérfanosEl feminicidio de Cindy no solo arrebató una vida joven, sino que dejó a dos niños sin su madre. John Ferney, su padre, está tras las rejas. La tragedia familiar es irreparable.
El nombre de José Ordóñez es sinónimo de humor para generaciones de colombianos que durante décadas se han reído con sus ocurrencias y chistes. Este reconocido humorista tiene diez récords mundiales; el más reciente lo logró en diciembre de 2014, cuando narró más de 9.600 chistes durante 86 horas seguidas. El éxito le trajo fama, dinero y reconocimiento. Sin embargo, detrás de ese personaje alegre se escondía un doloroso secreto que lo marcó para siempre.En el programa Los Informantes, José Ordóñez abrió su corazón y reveló los momentos más íntimos de su vida, en especial de su niñez: una infancia marcada por el dolor, la violencia y la ausencia de sus padres. Esta es la historia de un hombre que convirtió el humor en su refugio, pero que también tuvo que perderlo todo para reconstruirse desde cero.“Cuando yo me siento antes de ese récord, yo soy un desconocido, pero cuando me paro, alrededor estaba lleno de gente con banderas y un camión de bomberos esperándome para ir a recorrer Bogotá. Me empiezan a consignar, entran grandes cantidades de dinero, empiezo a llenar estadios, coliseos, teatros”, recordó sobre su momento de gloria y fama, que, según confesó, no supo cómo manejar.“Mira: estoy en una tarima con 44 millones de colombianos riéndose con los chistes de José Ordóñez y se apagan las luminarias, te vas para la casa y a los cuatro de tu casa los haces llorar”, confesó.Infancia marcada por el dolor y abandonoEl humorista, oriundo de Bucaramanga, creció en medio de las dificultades económicas y la soledad. Su padre, un latonero que apenas lograba sostener a la familia, tenía algo que José admiraba profundamente: su increíble capacidad para hacer reír.“Mi padre no llamaba la atención, no era importante ni para su familia ni para nadie. Era un latonero. Pero cuando se hacían fiestas en la casa, le decían: ‘Ordóñez, eche chistes’... La gente empezaba a entrar a la casa, el barrio entero se metía a escucharlo. Yo decía: ‘Ah, yo quiero ser como él’”, contó.Ver a su padre rodeado de personas que lo escuchaban contar chistes despertó en José Ordóñez la pasión por hacer reír, aunque después llegarían años de agobio y tristeza.Su vida dio un giro doloroso cuando su padre lo abandonó a los 16 años y, al mismo tiempo, sufrió el maltrato de su madre. Durante muchas noches esperó que su padre regresara, pero eso nunca ocurrió. Con el tiempo, José cayó en los mismos errores de él, una carga de la que, según admite, se arrepiente profundamente.“Yo no sabía cómo se ganaba la vida y cuando gané cometí un error: me convertí en una persona orgullosa y quería cobrarle la venganza a mi madre, a mi padre y a todos los que me humillaron... Y segundo, lo que mi padre me hizo cuando yo tenía 16 años, yo se lo hice a mi hija cuando tenía siete”, aseguró.Un doloroso secreto que guardó durante añosAunque le resulta difícil desprenderse de su faceta de humorista, José Ordóñez habló sin filtros sobre la dura infancia que lo marcó. Durante años guardó un doloroso secreto, uno que aún le cuesta pronunciar: a los 9 años fue víctima de abuso por parte de los hijos de una familia vecina.No se lo contó a nadie, ni siquiera a su madre. Sentía miedo, vergüenza, y durante años cargó con ese dolor, usándolo como excusa para justificar sus fracasos. “Cuando contaba todas mis tristezas, me iba a mi archivo de dolores para justificar la mediocridad. Hasta que un día, al acercarme a Dios, me di cuenta que él siempre estuvo en cada espacio y que cada cosa que yo viví se me volvió una causa”, dijo.Ese dolor terminó convirtiéndose en una causa para ayudar a otros. “Yo puedo entender el niño de la calle, puedo entender el niño maltratado, porque puedo entender las personas que fueron víctimas de violencia sexual cuando eran niños. Yo las entiendo, yo conozco sus vacíos porque yo estuve ahí”, contó.El éxito y las grietas en su familiaDesde muy joven Ordóñez comenzó a contar chistes en emisoras locales hasta convertirse en un fenómeno nacional del humor. Sus maratones de chistes lo hicieron llenar teatros y tener contratos millonarios.Sin embargo, detrás del éxito se escondía un alto costo. José Ordóñez dejó atrás todo lo que había construido con esfuerzo: le fue infiel a su esposa y abandonó a su hija de 7 años. “Volví trizas mi hogar, la vida de mis hijos, fue todo... Me olvidé de ser esposo y de ser papá”, confesó en medio de lágrimas.En 1997 regresó a Bucaramanga con el propósito de reconquistar el corazón de su esposa. Aunque no fue un camino fácil, poco a poco logró reconstruir las piezas de una vida que estaba destrozada. “Eso fue hermosamente duro, porque fue muy complicado... Recuperé a mi esposa y me quebré. Fue tan grande mi amor por Dios que me subí a los buses a predicar. Ya no me llamaban a hacer presentaciones. Se cierra el programa y tuve que empezar de cero”, reveló.Volvió a reescribir su historiaHoy vive en una finca en Piedecuesta, Santander, junto a su esposa, sus cuatro hijos, seis nietos, tres perros y cinco pájaros. Allí, entre montañas, encontró la paz y logró sanar sus heridas. Además, se convirtió en pastor cristiano y decidió reescribir su historia.“Yo no busqué ser pastor, yo solo empecé abrí la boca y lo empecé a hablar en tono de humor porque no puedo desligarme de lo que soy... Además, encontré que sigo siendo el mismo comediante, pero que ahora tiene un poquito de pastor que quiere dar un mensaje en cada show y decirle: ‘Luche por su hogar, luche por su matrimonio, perdone a su mamá, perdone a su papá’”, expresó.José Ordóñez está reconciliado con su pasado y orgulloso de lo que es y tiene ahora. “Yo soy alguien que quiso cambiar el destino de sus generaciones. Soy un pivote, un eje. Quiero ser un antes y un después. Quiero que a partir de mí mis generaciones cuenten una historia distinta”, concluyó.
Cagliari visitó este sábado 30 de agosto al Nápoles en partido de la segunda jornada de la actual Serie A. En el elenco de la capital de Cerdeña jugó el defensor colombiano Yerry Mina, quien en medio de la contienda sufrió 'gajes' del oficio y todo quedó captado en una serie de fotografías, que luego se hicieron virales en las redes sociales. El exBarcelona quedó desnudo. Fue así como en un forcejeo con un rival del cuadro napolitano, en búsqueda de quedarse con el balón, Mina González terminó con la pantaloneta abajo. Él estaba de espalda, mientras que su contrincante de frente a la jugada, y evidentemente como lo muestran las fotos, el 'cafetero' quedó con el trasero expuesto. "Esto pasó durante el Nápoles vs. Cagliari", se leyó en la cuenta en 'X' de 'The Touchline', y a continuación la fotografía de la acción. Por supuesto que en los internautas en las plataformas digitales no dudaron en repostear la misma. Cagliari perdió el partido en el estadio Diego Armando Maradona por 1-0, marcador que los terminó dejando con un punto y en la casilla quince de la Serie A.
El Nápoles se salvó este sábado en el último suspiro, cuando todo parecía encaminado a un empate ante el Cagliari (1-0) que el camerunés Zambo Anguissa evitó en el minuto 95 de un partido en el que, eso sí, el vigente campeón evidenció su necesidad de fichar un delantero centro titular tras la lesión de larga duración del belga Romelu Lukaku.El danés Rasmus Hojlund es el elegido para heredar el protagonismo en el once de Conte. Ya está en Italia y este mismo domingo pasará el reconocimiento médico para después firmar con la entidad partenopea. Lorenzo Lucca, titular en estas dos primeras jornadas, no ha marcado gol. Los únicos tantos de los 'azzuri' los firmaron el belga Kevin De Bruyne y el escocés Scott McTominay, en la primera jornada; y Anguissa en esta segunda.El centrocampista es un actor principal en el éxito del Nápoles. Y lo volvió a demostrar como acostumbra, con acciones decisivas en momentos desesperados. No se jugó más en el Maradona después del tanto. Así de cerca estuvo el combinado partenopeo de irse con solo un punto en el partido inaugural ante su gente.Le costó 95 minutos perforar el entramado defensivo del Cagliari, moribundo en los últimos compases ante el empuje del Nápoles en un partido con sabor especial. Porque era el primero de la temporada napolitana en el Estadio Diego Armando Maradona. Y porque era la reedición de la última jornada de la pasada campaña, en la que se proclamó campeón de Italia. Marcaron en esa ocasión los grandes protagonistas del año. McTominay y Lukaku para regalar una noche inolvidable en Nápoles, la segunda en tres años.Con el ariete belga lesionado y el escocés bien marcado, quizá perjudicado por su nueva posición, algo más escorado en el perfil izquierdo, el Nápoles perdió fluidez arriba. Perdió peligro. Y con el Cagliari perfectamente organizado en el balón parado, con el colombiano Yerry Mina, el efecto De Bruyne en ese sentido perdió también efecto.Discusión entre Yerry Mina y Scott McTominay, en Nápoles vs. Cagliari, por la Serie A de Italia
Este sábado, 30 de agosto, las autoridades reportaron una masacre en el municipio de La Unión, ubicado en el departamento de Antioquia. El hecho se registró en una zona urbana, concretamente en la vereda San Juan, en donde fueron hallados cuatro cuerpos. Versiones preliminares indican que se trataría de tres hombres y una mujer que habrían sido encontrados con signos de violencia ocasionados con arma de fuego. De momento, agentes de la Policía de Antioquia se encuentran en la zona adelantando las pesquisas necesarias para esclarecer los móviles detrás de los fallecimientos y dar con los responsables.La Alcaldía del municipio señaló en un comunicado que el hallazgo se produjo en horas de la mañana y de inmediato se dio aviso a las autoridades quienes confirmaron que los cuatro cuerpos sin vida corresponden a tres hombres y una mujer que presentaban claros signos de violencia."Este lamentable suceso tiene consternada a toda nuestra comunidad", se lee en el comunicado. Adicionalmente, la Policía Nacional explicó que los cuerpos fueron encontrados a 40 minutos del casco urbano y que aún no han sido identificados. "De manera inmediata, unidades de la Seccional de Investigación Criminal con el apoyo de Inteligencia Policial y en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, adelantan actos urgentes e investigaciones correspondientes para establecer las circunstancias de tiempo, modo, lugar". Las víctimas mortales no serían oriundas de La UniónPor otra parte, la administración resaltó que los occisos no son oriundos del municipio de La Unión, sino que serían de "otras regiones del país". Se investiga si el hecho esta relacionado al hallazgo de otro cadáver en otra zona distinta del municipio, el cual también se produjo en las primeras horas del día.Tras el descubrimiento, la Policía Nacional desplegó un operativo en el área con el propósito de prevenir conflictos de convivencia y de igual manera garantizar la seguridad de los habitantes. "La Policía Nacional rechaza de manera enfática este tipo de actos violentos que atentan contra la vida, y reitera su compromiso con la defensa de los derechos humanos, la convivencia y tranquilidad de las comunidades en el oriente antioqueño", expresó la institución. Tasa de homicidio en La Unión, AntioquiaDe acuerdo con datos de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (DIJIN) de la Policía Nacional y la cantidad de población reportada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de homicidios -que mide el número de personas por cada 100 mil habitantes que fallecieron por esta causa- en el municipio de La Unión es del 34.42%, teniendo como indicativo una población de 23.240 residentes. NOTICIAS CARACOL
James Rodríguez es una de las figuras que engalana la Liga MX, y cada vez que sale a la cancha con el León marca la diferencia. En lo que va del Apertura del fútbol 'azteca', el volante cucuteño ha jugado cuatro partidos y se ha perdido dos por lesión; no obstante, esto no ha sido impedimento en lo que respecta a su desempeño. Y es que el exjugador del Real Madrid y Porto tiene unas estadísticas más que favorables y que sin duda ilusionan a los hinchas de las 'fieras'; el '10' siempre trata de aportar todo su fútbol al servicio de su escuadra. En ese orden de ideas, desde la cuenta en 'X' de 'Fieramanía', misma que sigue toda la actualidad del León y de sus principales protagonistas en la cancha, indicó que en el caso de Rodríguez Rubio sus números son bastantes buenos, pese a que no estuvo en dos compromisos. "James Rodríguez se ha perdido un par de partidos por molestias, pero cada que entra al campo con el Club León marca diferencia", se leyó de entrada en la cuenta anteriormente citada, y a continuación procedieron a explicar algunas estadísticas del '10' del León y de la Selección Colombia. Antes del compromiso frente a los 'gallos blancos' del Querétaro, de este sábado 30 de agosto, James David ha sumado 239 minutos y en ese tiempo en cancha ha sufrido ocho faltas, ha tenido cuatro disparos a portería, tres pases filtrados, un centro que terminó en gol y un tanto anotado a las 'Chivas' de Guadalajara desde el punto blanco del penalti.Sin duda que James es un distinguido y que se aprecia con su talento en las 'panzas verdes', que jornada tras jornada intentan evidenciar un buen fútbol en la Liga MX, y más teniendo a una figura como el cucuteño en sus filas. Después del partido de este sábado con León, el talentoso deportista de nuestro país se unirá a la Selección Colombia en la ciudad de Barranquilla para afrontar las dos últimas jornadas de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial del 2026. La 'tricolor' recibirá a Bolivia el jueves 4 de septiembre, en Barranquilla, y luego visitará a Venezuela en Maturín el martes 9 del mismo mes. Ambos compromisos EN VIVO por la señal principal de Gol Caracol, en Ditu y en www.golcaracol.com
La delegatura para la protección de datos personales de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) confirmó esta semana la sanción que le impuso en días pasados a la EPS Servicio Occidental de Salud S.A. (SOS EPS) por "vulnerar gravemente el régimen de protección de datos personales". En un comunicado, la SIC señala que "la decisión ratificó que SOS EPS incumplió los deberes establecidos en la Ley 1581 de 2012 al divulgar, sin justificación legal ni autorización previa e informada, la historia clínica completa de un paciente, incluyendo información altamente sensible como su diagnóstico positivo para el virus de inmunodeficiencia humana (VIH)". El ente de control halló que la información personal del paciente "fue remitida por SOS EPS a cuatro directivos del empleador del paciente, en el marco de un trámite de calificación del origen profesional de una patología osteomuscular, en el que no existía necesidad ni relevancia alguna para compartir datos sobre su estado serológico".Para esa delegatura de la SIC, esta conducta constituyó una violación directa y grave a los derechos fundamentales a la intimidad, al habeas data y a la no discriminación, "al exponer al titular a situaciones de vulnerabilidad y afectaciones en su entorno laboral, como cambios de área no justificados y la necesidad de atención psicológica tras revelarse su diagnóstico".En el comunicado también se explica que la SIC rechazó el argumento de la EPS según el cual no se evidenció un perjuicio concreto ni existía prueba del daño. Y, en ese sentido, "enfatizó que la garantía del derecho a la protección de datos personales no solo se activa frente a daños consumados, sino también frente al riesgo o peligro de afectación de los derechos e intereses tutelados por la ley".Cabe recordar que la historia clínica es un conjunto sistematizado de datos personales sensibles cuyo tratamiento está sometido a reglas estrictas de circulación restringida y de confidencialidad. La divulgación total o parcial de esa información, sin justificación legal o sin autorización de su titular, vulnera los derechos fundamentales de su titular y desconoce los principios de necesidad y finalidad, así como la regla general de acceso y circulación restringida de los datos sensibles.Desde Profamilia recuerdan que quienes viven con VIH "tienen los mismos derechos que las demás personas". También que "no están obligadas a informar su situación en el trabajo, colegio, universidad o ningún grupo social. Tampoco se les puede exigir una prueba de VIH para acceder a dichos espacios ni se les puede expulsar de ellos por tener VIH".Desde Más Que Tres Letras, una organización que trabaja por los derechos de las personas que viven con VIH en Colombia, celebraron la acción de la SIC. "Gracias por recordarnos nuestros derechos y que vale la pena luchar por ellos", escribió en sus redes sociales Miguel Ángel López, vocero de esa organización.WILLIAM MORENO HERNÁNDEZNOTICIAS CARACOL