Tras casi cinco décadas de incertidumbre, finalmente se confirmó el paradero de Benjamín González García, un colombiano que nació sin brazos ni piernas en las selvas del Guaviare y que fue trasladado a Estados Unidos en la década de los setenta. Este hallazgo se produjo gracias a la difusión de contenidos en la plataforma de TikTok.
La directora de Los Informantes, María Elvira Arango, junto a la productora Silvia Santamaría, conocieron su historia en 2022 y hablaron con el padre de Benjamín. Hoy reviven este caso, considerado por muchos un verdadero milagro.
Benji, hoy de 52 años, vive en el estado de Minnesota. Su historia volvió a cobrar relevancia tras el reportaje, en el que su padre, Camilo González, relató la incansable búsqueda que emprendió durante años para encontrarlo.
El nacimiento de Benji con una extraña enfermedad
Benjamín González nació el 30 de octubre de 1973 en la vereda El Charras, ubicada en San José del Guaviare. Su nacimiento ocurrió en el seno de una familia indígena bajo condiciones geográficas y médicas sumamente precarias.
El menor fue diagnosticado con una condición congénita poco común denominada dismelia o focomelia, la cual resultó en la malformación total de sus brazos y piernas; el niño llegó al mundo sin ninguna de sus extremidades.
Camilo González, su padre, recordó las circunstancias del parto indicando que ocurrió alrededor de la medianoche. Según su testimonio, una asistente le informó del estado del recién nacido: "ay, don Camilo si quiera que ya nació el niño, pero hay un problema, cómo le parece que el niño nació sin pies, sin piernas y sin brazos".
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Debido a la ubicación remota de la familia en la selva, el acceso a servicios médicos profesionales era inexistente en la zona. El centro asistencial más cercano se encontraba en Puerto Lleras, y el desplazamiento por río requería de cuatro a cinco días de viaje.
Ante la falta de asistencia inmediata, la familia debió improvisar los cuidados básicos para asegurar la supervivencia del bebé. Un enfermero que viajó desde Mapiripán atendió al menor y se encargó de reportar la situación en Villavicencio para buscar apoyo especializado en la capital.
El traslado a Bogotá en busca de ayuda profesional
La situación de Benjamín atrajo la atención de dos periodistas, el chileno Víctor Macaya y el colombiano Fabio Roca Vidales, quienes se trasladaron a la selva para conocer el caso personalmente. A través de publicaciones en medios impresos de gran circulación como las revistas Vea y Cromos, la historia del “llanerito", como fue apodado, se difundió a nivel nacional.
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Esto permitió el traslado del menor a Bogotá para recibir atención en el Instituto Roosevelt, un centro especializado en ortopedia y rehabilitación infantil. Durante su estancia en la capital, que duró aproximadamente un año, Benjamín fue bautizado y comenzó a recibir los primeros tratamientos ortopédicos. En el hospital, los médicos realizaban seguimientos constantes de su evolución. Camilo González recordaba con detalle la alegría de su hijo en el centro médico: "eso mantenían pendientes los médicos ahí mirándolo y lo ponían a andar... el Instituto Roosevelt le regaló un baloncito y le fascinaba".
El viaje a EE. UU. y una despedida dolorosa
Dada la complejidad del caso y las limitaciones técnicas en Colombia durante la década de los setenta, se iniciaron gestiones para trasladar a Benjamín a un centro de mayor especialización en el exterior. Los contactos facilitados por fundaciones, voluntarios, monjas del Instituto Roosevelt y un grupo de masones permitieron obtener un cupo en el Shriners Hospital, ubicado en el estado de Luisiana.
Camilo González explicó en su momento el motivo de la difícil decisión familiar: "Había posibilidades de transportar el niño a los Estados Unidos para que le pongan los ortopédicos". El viaje se concretó finalmente en 1976, cuando el menor tenía apenas tres años de edad.
La partida desde el aeropuerto El Dorado de Bogotá fue un evento documentado por fotografías que muestran a su madre, Petra García, sosteniéndolo por última vez. El padre de Benjamín relató la angustia del momento en que entregó al niño al periodista Fabio Roca Vidales dentro de la aeronave: "se le viene como el mundo encima uno. Uno no haya para dónde coger, no haya qué hacer. Y allá don Fabio estaba sentado en el avión, entonces yo entré y se lo entregué. El niño iba dormido". Doña Petra permaneció observando a través de los cristales del aeropuerto hasta que el avión despegó.
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El proceso médico y la desaparición
Durante los primeros años de Benjamín en el exterior, la comunicación con su familia en Colombia se mantuvo mediante correspondencia que incluía fotografías de sus progresos. En estas imágenes se observaba al menor utilizando prótesis ortopédicas avanzadas para sus extremidades. Camilo González expresó su asombro al ver los resultados del tratamiento tecnológico en su hijo: "Fue una cosa increíble porque sabiendo cómo se fue él y después uno mirar esto queda uno muy aterrado con las dos ortopédicas, los bracitos y los dos piernitas ahí parado".
Sin embargo, este contacto se interrumpió de manera definitiva en el año 1982. El motivo de la desconexión total fue el desplazamiento forzado de la familia González de sus tierras en el Guaviare por parte de la extinta guerrilla de las FARC. Durante la huida hacia San Martín, Meta, la familia perdió todas sus pertenencias, incluyendo las cartas, direcciones y datos de contacto necesarios para comunicarse con los responsables del niño en Estados Unidos.
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Sobre este suceso traumático, Camilo afirmó: "se robaron todo, eso no quedó nada. Todo se había perdido. Es ahí donde nosotros perdimos la comunicación de todo". El plan original establecía que Benjamín regresaría a Colombia una vez que sus prótesis no requirieran más ajustes constantes, pero tras la pérdida de rastro, la familia no volvió a recibir noticias por más de cuarenta años.
Un milagro en redes sociales
Recientemente, el paradero de Benjamín fue ubicado a través de videos en TikTok donde él mismo relata aspectos de su vida actual. En el material audiovisual, Benjamín aparece en una silla de ruedas, utilizando gafas oscuras y sin sus prótesis.
En sus declaraciones, el hombre manifestó: "una mujer, que resultó ser la mejor enfermera del mundo, me adoptó". Actualmente, Benjamín enfrenta diversos desafíos relacionados con su salud y su situación personal en Minnesota. Al parecer, la persona que lo grabó le comentó a Los Informantes que Benji sufre de problemas de memoria y se encuentra en un estado de vulnerabilidad emocional y física.
En sus mensajes, Benjamín solicitó asistencia urgente, visiblemente afectado por su situación actual: “mi mamá se está muriendo”, expresó en referencia a la mujer que lo acogió y adoptó en territorio estadounidense. El hallazgo de Benjamín ocurrió en un momento agridulce para su familia biológica, ya que se produjo pocas semanas después del fallecimiento de su padre, Camilo González, quien murió sin conocer la noticia de la aparición de su hijo.
Su madre, Petra García, también falleció a causa de un cáncer. Hasta sus últimos días expresó el deseo de volver a verlo: “Yo quisiera ver a mi hijo antes de morirme”, recordó en su momento Camilo, al contar lo que ella le decía.
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Sus hermanos en Colombia han comenzado a asimilar la información sobre su paradero mientras atraviesan el duelo por la muerte de su padre. Actualmente, se adelantan gestiones para facilitar un posible reencuentro entre Benjamín y sus familiares colombianos tras medio siglo de separación.