El crimen de Luis Alfonso Valencia, fundador de Arepas El Carriel, estremeció a los habitantes de Guaduas por la brutalidad con la que fue perpetrado. Lo que comenzó como la desesperada búsqueda de un empresario desaparecido terminó destapando una investigación que reveló un homicidio planeado y una traición que, según las autoridades, se habría gestado desde el círculo de confianza de la víctima.El Rastro reconstruyó este caso, ocurrido el 11 de noviembre de 2024, donde la aparente tranquilidad de una finca escondía una escena que cambiaría para siempre la vida de dos familias.El reconocido empresario, de 67 años, había dejado Bogotá ocho años antes para radicarse en el campo, con la esperanza de aliviar las afecciones pulmonares que padecía. Sin embargo, el retiro nunca estuvo en sus planes. Siguió dedicado a las labores de la finca y al cuidado de los animales.Su hijo, Leandro Valencia, lo recuerda como "un paisa de esos muy montañeros, de esos que se ganaban la vida pulso... fue una persona que todos los días se levantaba como si se quisiera comer el mundo".Un rastro de violenciaLa alerta se encendió cuando Valencia dejó de responder a las llamadas. Jairo Castellanos, amigo cercano del empresario, acudió a la finca y se encontró con una escena aterradora. Según su testimonio, "la casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba, todo". Los asaltantes no solo hurtaron objetos de valor; también rompieron techos y cortaron los muebles por debajo.Al ingresar las autoridades, el intendente Andrés Montoya, investigador de la Sijín, observó que "había varias cosas que estaban revolcadas como si hubiesen estado buscando algún elemento y en las mesas había unos vasos".La búsqueda en los alrededores de la propiedad llevó al hallazgo de dos cuerpos sin vida en una zona boscosa. Junto a Luis Alfonso Valencia se encontraba Rubén López, uno de sus trabajadores. El intendente Montoya detalló la crueldad del ataque: "Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte, ellos estaban amarrados de pies y manos".Las víctimas presentaban signos de tortura y heridas por proyectil de arma de fuego. En el sitio también fue hallada una trabajadora herida de gravedad, quien se convirtió en la única testigo presencial del hecho.El capataz bajo sospechaDesde el inicio, los investigadores sospecharon que el crimen no fue un simple hurto. La atención se centró rápidamente en Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca y hombre de confianza de Valencia. Pinzón vivía en la propiedad con su familia, pero tras el crimen desapareció misteriosamente. Aunque inicialmente se consideró que podía ser otra víctima, las pruebas técnicas comenzaron a desmentir esta versión.Un elemento fundamental fue el hallazgo de rastros físicos. Los peritos de la Sijín realizaron una inspección al interior de la casa, donde encontraron huellas dactilares de Pinzón en áreas donde él habitualmente no tenía permitido el ingreso.Según los investigadores, "era sospechoso porque él no tenía mucho acceso a la vivienda". Este indicio sugirió que el capataz participó activamente en el robo de la residencia.Pistas clave: huellas y cruce de llamadasLas autoridades comenzaron a rastrear los movimientos de Johan Daniel Pinzón. Tras los homicidios, el capataz cambió la tarjeta SIM de su teléfono celular, aunque continuó utilizando el mismo dispositivo, un detalle que llamó la atención de los investigadores.Al analizar los registros de llamadas, la Policía estableció que Pinzón se había comunicado con personas que estuvieron en el perímetro de la finca durante las horas previas y posteriores al crimen.Una interceptación telefónica fue la pieza que terminó de revelar el paradero del principal sospechoso. En la conversación, la pareja de Johan Daniel Pinzón le decía que había "cometido un error", mientras él aseguraba que debía abandonar la zona para evitar ser capturado por las autoridades.En ese momento, la única sobreviviente del ataque participó en un reconocimiento fotográfico. Según los investigadores, "nos confirma que Johan es la persona que está involucrada con el hurto y el homicidio".Última prueba y la captura de los señaladosLa investigación se extendió hasta el departamento del Tolima, siguiendo el rastro de una camioneta azul y una motocicleta hurtadas de la finca. Durante un operativo en Honda, la policía interceptó a varios hombres, entre ellos Sergio Andrés Gómez, quien intentó huir lanzándose por un caño. Al ser capturado, Gómez portaba un arma de fuego y un reloj Fossil de color café que intentó descartar al momento de la aprehensión.Al contactar a la familia Valencia para verificar la procedencia del objeto, el hijo de la víctima confirmó la pertenencia del accesorio: "Yo inmediatamente le digo que sí, que es el reloj de mi papá".Las autoridades identificaron a Gómez como el autor material de los disparos. Semanas después, Pinzón fue localizado en una vivienda en Ibagué, donde intentó escapar por los techos de una casa.Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, que incluían testimonios, huellas, interceptaciones y objetos recuperados, tanto Johan Daniel Pinzón como Sergio Andrés Gómez decidieron allanarse a los cargos. El 16 de septiembre de 2025, fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, secuestro y porte ilegal de armas.Aunque la fiscalía solicitaba inicialmente una pena de 56 años, la aceptación de cargos les permitió recibir una rebaja, quedando la sentencia final en 35 años de prisión. Para la familia del fundador de Arepas El Carriel, hay un cierre en el proceso, pero no la de una herida profunda por la traición de quien consideraban de su entorno.“Johan cumplió un papel de ganarse la confianza de ser una persona cercana de su empleador, del señor Luis Alfonso”, concluyó el coronel Mauricio Arley Herrera sobre los hechos del crimen.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.
Lo que comenzó como la desaparición de una joven administradora de un bar terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes de Bogotá. El 7 de enero de 2011, Sandra Viviana Ravelo, de 26 años, desapareció. Ocho días después, su cuerpo fue encontrado en una zona desolada de Ciudad Bolívar.La Fiscalía centró rápidamente la investigación en John Alexander Quintero, novio de la víctima y patrullero de la Policía. Todo apuntaba a una condena de hasta 60 años de prisión, hasta que una nueva revisión de las evidencias forenses cambió el rumbo del caso. El periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, reconstruyó la investigación.El peso de la acusación: las pruebas de ADNDesde el inicio del proceso, la Fiscalía construyó su teoría del caso sobre dos pruebas biológicas que parecían irrefutables. En el cuerpo de la víctima se hallaron tres perfiles genéticos, uno de los cuales coincidía con el de su pareja. Además, debajo de las uñas de Sandra se encontró material biológico del uniformado, un hallazgo que los investigadores interpretaron como la prueba de que la víctima lo había arañado mientras intentaba defenderse del ataque.La presión social y mediática fue inmediata. En el ámbito carcelario, Quintero fue apodado con nombres como "Pikachu" o "el descuartizador". Al respecto, el patrullero relató el impacto de pasar de ser un servidor público a un reo señalado por la justicia: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser el bandido más grande de todo Bogotá".Por su parte, la madre de la víctima, Claritza Murillo, expresó en su momento el dolor y el rechazo hacia el Policía: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo alguien que yo tuve en mi casa".¿Qué demostró el análisis forense?El caso comenzó a desmoronarse en 2015, cuando el médico forense Aníbal Navarro y un equipo revisaron los folios y la necropsia. Una de las primeras conclusiones que permitió desvirtuar la sevicia fue la causa de las lesiones en el cadáver. Contrario a lo que se informó inicialmente sobre un desmembramiento y quemaduras intencionales, la ciencia determinó que el daño fue causado por agentes externos del entorno rural.El doctor Navarro explicó que los hallazgos en el cuerpo no correspondían a una acción criminal tras la muerte: "No está desmembrado. Son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo. Y en este caso lo más probable son perros”.Asimismo, se descubrió que las supuestas quemaduras eran en realidad procesos naturales de descomposición mal interpretados debido a que la fotografía forense fue realizada por personal no experto. Según la investigación, quien tomó las imágenes era en realidad una auxiliar de enfermería sin la formación técnica necesaria.La prueba del ADN bajo las uñas, que la Fiscalía presentó como señal de una lucha desesperada, fue analizada bajo una nueva óptica por la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda. Al observar detalladamente el estado de las manos de la víctima, la experta notó que la evidencia física no respaldaba la teoría del forcejeo: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha".La defensa argumentó que el material genético hallado era mínimo y compatible con la convivencia normal de una pareja, un fenómeno conocido en la ciencia forense como transferencia por contacto cotidiano.El propio Quintero explicó este punto en su defensa: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo". Esta interpretación cambió el sentido de la evidencia: la presencia de material genético de Quintero no demostraba su participación en el crimen, ya que los análisis concluyeron que dicho rastro provenía de una relación consentida anterior a la desaparición de Sandra.Testimonios que rectificaron la inocencia del policíaOtro factor determinante para la libertad del policía fue la desarticulación del móvil del crimen. La Fiscalía sostenía que Quintero era un hombre posesivo y extremadamente celoso, una percepción que la familia de la víctima compartía. No obstante, los testimonios de amigos cercanos y clientes habituales del bar que Sandra administraba en el barrio Bosa Piamonte desmintieron esa conducta violenta.Adicionalmente, se logró identificar a los hombres con los que Sandra fue vista por última vez. Testigos confirmaron que la joven abandonó el establecimiento comercial en un taxi acompañada por dos sujetos. Uno de ellos era Néstor Yesit Sánchez, quien posteriormente aceptó su responsabilidad mediante un preacuerdo con la justicia tras confirmarse que su ADN también estaba presente en la escena. Sánchez fue condenado, mientras que la identidad del tercer implicado nunca pudo ser establecida por las autoridades.La sentencia absolutoria y las secuelas del procesoTras pasar casi seis años privado de la libertad, entre cárceles como La Picota y detención domiciliaria, un magistrado dictó el fallo que declaró la inocencia de John Alexander Quintero. “Yo siempre tenía una Biblia. Ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios”, aseguró Luz Nidia Giraldo, madre del patrullero. “Esa fue esa primer Navidad otra vez en casa. Fue ver otra vez a mi familia reunida, volver a estar con todos, ver que tenía el apoyo de mi familia”, recordó John Alexander Quintero, conmovido.A pesar de la decisión judicial, el estigma social persiste para Quintero, quien ha manifestado dificultades para reinsertarse en la vida laboral debido a sus antecedentes judiciales, llegando a ser rechazado en decenas de empresas. Por otro lado, la familia de Sandra Viviana Ravelo mantiene su postura de desconfianza frente al veredicto. Claritza Murillo reafirmó su convicción tras conocerse la libertad del expolicía: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".El caso de Sandra Viviana Ravelo terminó convirtiéndose en mucho más que una investigación por feminicidio. También abrió un debate sobre el alcance de la evidencia forense, la interpretación de las pruebas científicas y las consecuencias que puede tener una investigación cuando los hallazgos son cuestionados años después. Mientras la familia de la víctima sigue reclamando justicia, John Alexander Quintero intenta reconstruir una vida marcada por un estigma que, asegura, aún no desaparece.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El 7 de enero de 2011, la vida de Sandra Viviana Ravelo, una joven de 26 años y administradora de un bar en Bogotá, se apagó en circunstancias que estremecieron al país. Lo que inició como una búsqueda desesperada por parte de su hermano y su novio, ambos miembros de la Policía Nacional, terminó en un hallazgo macabro en una zona rural de Ciudad Bolívar. Sin embargo, el verdadero giro dramático ocurrió cuando la Fiscalía General de la Nación señaló al patrullero John Alexander Quintero, pareja de la víctima, como el principal responsable del crimen. Diego Guauque, periodista de Séptimo Día investigó el caso.El peso de una acusación de 60 añosLa Fiscalía no escatimó en calificativos ni en la severidad de la pena solicitada. Basándose en pruebas genéticas y testimonios familiares, el ente acusador pidió la máxima sanción permitida por el ordenamiento penal colombiano. Según los registros de las audiencias, se solicitó que la pena fuera de 500 meses de prisión, lo que equivale a más de 41 años, aunque en diversos escenarios se habló de una proyección de hasta 60 años debido a la gravedad de los delitos imputados: homicidio, violación y tortura.Para la familia de Sandra, la noticia fue un golpe devastador. Su madre, Claritza Murillo, recordó el momento en que la sospecha recayó sobre el hombre que frecuentaba su casa: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo que alguien que yo tuve en mi casa". La presión mediática y la sevicia reportada en el levantamiento del cadáver, que incluía relatos de desmembramiento y quemaduras, convirtieron a Quintero en el enemigo público número uno, apodado en prisión con alias como "Pikachu" o "el descuartizador".Las pruebas "reinas" de la FiscalíaEl caso contra el patrullero se cimentó sobre dos hallazgos biológicos que parecían irrefutables. El primero fue la presencia de su material genético en el cuerpo de Sandra. El segundo, y quizás más condenatorio para los jueces iniciales, fue el hallazgo de restos biológicos bajo las uñas de la víctima, lo que se interpretó como una señal de defensa.Al respecto, la madre de la víctima señaló en su momento: "En las uñas de mi hija habían encontrado a la piel de él, de John Alexander". Esta narrativa sugería que Sandra había forcejeado con su agresor antes de morir. Quintero, por su parte, se vio atrapado en una pesadilla jurídica: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser un el bandido más grande de todo Bogotá".La ciencia forense que desmontó la teoría del "monstruo"El enigma comenzó a resolverse cuando el médico forense Aníbal Navarro y su equipo interdisciplinario revisaron los folios del caso en 2015. El primer hallazgo fue que el cuerpo de Sandra nunca fue desmembrado por manos humanas ni quemado con intención criminal. Navarro explicó que los daños en el cadáver fueron causados por el entorno: "No está son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo... en este caso, por el contexto... lo más probable son perros".Además, se descubrió que las supuestas quemaduras eran, en realidad, procesos naturales de descomposición mal interpretados por personal técnico sin la formación adecuada en fotografía forense. Sobre la prueba del ADN bajo las uñas, la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda aportó una visión distinta a la de la Fiscalía. Al analizar la evidencia, notó que no había señales de lucha física: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha". Según la experta, el ADN encontrado era mínimo y compatible con el contacto cotidiano de una pareja. Quintero mismo explicó este punto: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo".El camino hacia la libertad y el estigma persistenteLa defensa también logró desvirtuar el móvil del crimen. Mientras la Fiscalía lo pintaba como un hombre posesivo y celoso, los testimonios de amigos y clientes del bar de Sandra indicaron lo contrario. Finalmente, se comprobó que el ADN de Quintero en el cuerpo de la joven correspondía a una relación consentida previa a su desaparición, mientras que los otros rastros hallados sí pertenecían a una agresión violenta en una zona remota donde el patrullero no tuvo presencia.Tras casi seis años de detención, un magistrado dictó el fallo que cambió su destino. Quintero recordó el impacto de ese momento: "Yo siempre yo tenía una Biblia ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios". A pesar de ser declarado inocente, el estigma social le ha impedido retomar una vida normal y conseguir un empleo estable.Por su parte, la familia de Sandra sigue sin encontrar paz, manteniendo su convicción sobre la culpabilidad del expolicía. Claritza Murillo fue enfática al ser consultada tras el veredicto: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".
En el departamento del Meta, una población de aproximadamente 180 cocodrilos del Orinoco, conocidos como caimanes llaneros, atraviesa una emergencia de supervivencia sin precedentes en la historia de la conservación. Estos animales, que son los depredadores más grandes de América, llevan nueve meses sin recibir alimento debido a que las instituciones responsables no han definido quién debe asumir los costos de su manutención. El conflicto involucra a la Universidad Nacional, el Ministerio de Ambiente y corporaciones ambientales como Cormacarena.Lo que está pasando con los cocodrilos en el MetaAunque los cocodrilos tienen un metabolismo que les permite pasar varios meses sin comer, el tiempo transcurrido en el Meta ha superado cualquier límite natural. El profesor Carlos Moreno, quien lleva 23 años dedicado al programa de conservación de esta especie, advirtió sobre la gravedad del asunto en Los Informantes: "Someter una población de 180 cocodrilos, todos simultáneamente a inanición hará que finalmente hagan canibalismo".La falta de alimento prolongada está destruyendo el organismo de los reptiles. Al no recibir nutrientes externos, los animales comienzan a consumir sus propias reservas de grasa y, posteriormente, sus tejidos musculares. Este proceso genera sustancias tóxicas que dañan los órganos internos. Moreno explica que el desecho metabólico, como el ácido úrico, afecta gravemente el funcionamiento del cuerpo: "esas sustancias que se llaman metabolitos, que son los desechos de las rutas biológicas que son tóxicas. Así que esos desechos como ácido úrico, por ejemplo, afectan el riñón. Técnicamente se llaman nefrotóxicas, pero también afectan el hígado". Según el investigador, el daño en muchos ejemplares podría ser ya irreversible.Una "reserva de vida" en peligroPara entender la magnitud de la tragedia, es necesario comprender que estos animales no son ejemplares comunes, sino que forman lo que los científicos llaman un "banco genético". En términos sencillos, se trata de una selección de los mejores individuos de la especie, elegidos mediante estudios de ADN para asegurar que el caimán llanero no se extinga.En el año 2020, una investigación liderada por la bióloga Ana María Saldarriaga identificó a 140 cocodrilos que eran "prioritarios" debido a su alta diversidad genética. Esto significa que su descendencia será más fuerte y saludable para repoblar los ríos. Estos animales fueron trasladados al Parque Agroecológico Merecure para que vivieran en condiciones de semicautiverio, donde aprendieron a cazar peces vivos y ganaron masa muscular antes de su liberación definitiva. Sin embargo, ese proyecto de vida hoy es una trampa mortal. Saldarriaga, reconocida como una de las conservacionistas más brillantes del mundo, lamenta la situación. "No puede ser que un animal que lleva 6 millones de años en la Tierra... y ahorita su mayor riesgo es el programa de conservación. Eso solo pasa en Colombia", señalan los expertos.El origen del enredo administrativo de los cocodrilosEl problema actual se deriva del vencimiento de acuerdos legales. En agosto de 2025, el convenio con el parque Merecure llegó a su fin, y en septiembre la comida dejó de llegar a los estanques porque no hubo un plan de transición. Actualmente, existe un vacío de responsabilidad: la Universidad Nacional afirma que no puede invertir dinero público en un predio privado sin un convenio vigente, mientras que el Ministerio de Ambiente señala que la custodia de los animales sigue siendo responsabilidad de la universidad.Además, el marco legal que rige la protección de esta especie parece estar desactualizado. Andrés Felipe Aponte, director de la estación de biología tropical Roberto Franco, explica que no hay una guía clara de acciones: "El programa vigente como tal con un documento normativo formal no existe actualmente. Ese programa se creó entre el 2002 y 2012. Posterior al 2012 pues no se generó como una evaluación formal". Esta incertidumbre normativa permite que cada institución evada sus obligaciones mientras los animales agonizan.Hacinamiento de los cocodrilos en VillavicencioMientras los ejemplares de Merecure mueren de hambre, los que se encuentran en la sede urbana de la Universidad Nacional en Villavicencio sufren por la falta de espacio. Los estanques, diseñados para albergar a 10 cocodrilos, hoy contienen hasta 30 de ellos. El reporte de la propia universidad es alarmante: el hacinamiento ha provocado peleas territoriales que han dejado ejemplares mutilados y al menos 18 individuos completamente ciegos.El cocodrilo del Orinoco es una especie que puede medir hasta 7 metros y pesar media tonelada. Solo habita en Colombia y Venezuela y se encuentra en la "lista roja" de peligro crítico de extinción, el mismo nivel de riesgo que enfrenta el gorila de montaña. A pesar de ser un tesoro nacional que mejora la pesca en los ríos donde es liberado, su futuro depende hoy de que una oficina estatal firme el presupuesto para su comida.
En septiembre de 2020, Faber Burgos, un joven colombiano, sorprendió al mundo con unas imágenes de la estratosfera logradas desde Boyacá. Hoy estas imágenes vuelven a la retina gracias al nuevo logro conseguido por este influencer de ciencia, un récord Guinness.Burgos lanzó desde el municipio de Cuítiva un globo meteorológico al que incorporó una cámara y desde esa región logró hacer unas imágenes de la estratosfera, pero su hazaña no paró ahí.En contexto: Una caja de icopor, la aliada de colombiano que logró captar impresionantes imágenes del espacioEn entrevista con Noticias Caracol, el joven explicó de qué se trata el récord obtenido.“El récord consiste en lo que logramos el año pasado, no solo llevarlo a la estratosfera, sino lograr el video con más visitas de un globo meteorológico que se haya hecho en Facebook hasta ahora. No lo esperábamos, es algo que realmente recibimos con agrado, con felicidad, porque es un reconocimiento a todo el trabajo que hemos venido realizando en redes sociales durante los últimos cuatro años de compartir conocimiento y educar a la gente”, contó Faber.Su video hasta la semana pasada contaba con más de 90 millones de visitas, aunque el récord Guinness se confirió por 84 millones.“Éramos un equipo pequeño los que estábamos trabajando en ese globo, pero se unieron a nosotros muchas más personas”, recordó el joven al hablar de la fotografía que iba pegada a la cámara que llevaba el globo, instantánea donde está junto a su hermano, novia y una compañera.Otras noticias: Laura, menor a la que le dispararon durante robo en Bosa, se levanta de su silla y da primer pasoPero no solo quedó captada la estratosfera, las imágenes logradas adquieren aún más valor porque en el momento que el globo se elevaba logra observarse hasta la Laguna de Tota.“Esto es realmente hermoso, nos alcanza a mostrar un poco esa belleza que tiene nuestro país”, subrayó Burgos.Ahora su objetivo es lanzar un globo mucho más alto. “El espacio es el límite”, aseguró.
Con una caja de icopor y algunas piezas tecnológicas un colombiano logró conquistar el espacio y traer imágenes inéditas del planeta.Boyacá fue el sitio escogido para el experimento que despegó de un punto a tres mil metros sobre el nivel de mar.(Le puede interesar: ¡Insólito! Concejal aprovechó el uso del tapabocas para fingir que hablaba inglés)La creatividad e ingenio de Faber Burgos, un joven de 28 años, lo llevó a cumplir el sueño de lanzar un globo meteorológico buscando tener imágenes que ni él mismo esperó conseguir.La hazaña no era nada fácil, salió de Mosquera, Cundinamarca, rumbo a Cuítiva, Boyacá, donde se realizaría el lanzamiento. Una vez tuvo todo listo, el delicado globo se fue rumbo a lo desconocido.“Lo único que necesitan para hacer este experimento tan genial es una nevera de icopor, una power bank, una Go Pro, una GPS satelital, un paracaídas, un globo meteorológico y algo de helio", dice el influencer de ciencia.Después de tres horas de vuelo, el localizador daba como lugar de aterrizaje un punto cercano al Pantano de Vargas, en Paipa.Faber dice que su idea es “mostrarles a los jóvenes cómo se puede ver el planeta desde esa altura, desde la estratosfera, pero que también los jóvenes entiendan que ellos mismos lo pueden hacer. Además, de darle un significado medioambiental al video ya que, tal y como sabemos, este bello planeta que pudimos divisar desde la estratosfera está hoy en día en problemas y debemos atenderlo".El globo alcanzó cerca de 30 kilómetros de altura, por lo que para el ejercicio debió tener la autorización de la Aeronáutica Civil.Las imágenes serán entregadas al servicio de la investigación con la finalidad de que ayuden a preservar el Planeta Tierra.
El municipio de Tadó, en el departamento de Chocó, se registraron dos ataques con explosivos con drones. El primer se dio alrededor de las 10:30 de la mañana y el segundo a las 11:30, de acuerdo con la información que se conoce hasta ahora. Los ataques fueron dirigidos, al parecer, hacia la estación de Policía del municipio.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Los dos ataques generan pánico y zozobra en los habitantes del municipio chocoano, ya que se presentaron en una zona concurrida y en un día donde especialmente hay mucho movimiento de comercios. Según las autoridades, los ataque habrían sido causados por parte de la guerrilla del Eln.De acuerdo con lo que ha dicho el alcalde municipal, Juan Carlos Palacios Agualimpia, la situación en este momento ya está en calma, pero se siente un ambiente tensionante. En las próximas horas se realizará un consejo extraordinario de seguridad frente a estos ataques. El Eln desde ayer también viene realizando algunas intimidaciones en la vía Quibdó - Pereira, a la altura del corregimiento de Mumbú y El Tabor, esto en límites con Risaralda.También en el municipio de San José del Palmar, ayer se presentaron unos ataques en contra de la estación, en este caso militar, en el corregimiento de La Italia. Situación que también tiene en mira las autoridades departamentales en alerta.Noticia en desarrollo...MATEO MEDINA ESCOBAR/ANDREA ESTRELLANOTICIAS CARACOL
La tensión después del doble terremoto en Venezuela aumenta entre los centenares de desalojados que aún no han sido reubicados y llevan diez días durmiendo en las calles, al lado de los edificios derruidos en los que vivían.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Un grupo de vecinos bloqueó este sábado la vía de acceso principal a Caraballeda, uno de los epicentros del doble terremoto de 7,2 y 7,5, para presionar al Gobierno a que los reubique, como les prometieron, en el complejo hotelero de Las Caracas, a varios kilómetros de la zona."Ya tenemos más de diez días por niños, personas adultas, ahí en la calle", explica a EFE José Guillén, un joven de 32 años que se está quedando en el edificio OPPE 30.Se trata de una torre blanca de 13 plantas con 192 apartamentos donde vivían unas 300 personas y que aún se mantiene en pie pero por dentro está completamente destrozada y se puede ver a la perfección los techos y estancias derruidas de los primeros pisos.En la calle aledaña, varias niños juegan y pintan en el suelo y las familias esperan con neveras, fogones y otros utensilios que consiguieron rescatar.En la primera planta, dos jóvenes tratan de sacar por la pared completamente caída una cama, pero la precariedad del edificio indica que podría venirse abajo en cualquier momento.Juan Jiménez vivía en la cuarta planta y pudo recuperar "algunas cositas" después del terremoto, pero como la mayoría de sus vecinos ya no se atreve a volver a subir."¿Dónde está el Gobierno? Lo que queremos nosotros es que por lo menos vengan y digan: suban a los autobuses", pedía este padre de familia.Tras los gritos y protestas, cuatro camiones de la Policía acudieron a mediodía del sábado a recoger a las familias y las fuerzas de seguridad y los colectivos Tupamara ayudaron a las mujeres, hombres, niños y perros a subir para irse a su nuevo refugio temporal.Los vecinos de La Guaira que viven cerca a la zona cero, cuyas viviendas han quedado muy afectadas pero no se han venido abajo, se quejan de que nadie ha acudido a ayudarles. De hecho en esta torre sigue habiendo dos cadáveres.A Belkys Chacón, el primer temblor le pilló en su puesto de dulces en la playa junto a su esposo y a ambos la tierra les atrapó, pero pudieron salir.Desde entonces viven en la playa sin saber dónde pueden ir ni quién les puede entregar al menos una colchoneta para dormir.Como ella, las autoridades calculan que 15.000 personas se han quedado sin un techo donde dormir por el doble terremoto, que ha dejado hasta la fecha 2.645 fallecidos y más de12.600 heridos.Según el último balance, hay 885 edificios afectados, 189 de ellos totalmente colapsados.AGENCIA EFE
La ciudad de Plantation, en el condado de Broward, Florida, se ha convertido en el epicentro de una dolorosa noticia que ha conmocionado a los Estados Unidos. Un niño de aproximadamente 18 meses perdió la vida tras ser olvidado por su propio padre en el interior de un vehículo durante varias horas, enfrentando temperaturas extremas que resultaron letales. Este suceso ocurre en un momento crítico, mientras el sur de Florida y gran parte del país atraviesan una de las olas de calor más peligrosas de los últimos años.Los detalles de los hechosTodo comenzó la mañana del pasado lunes 29 de junio. Según las investigaciones preliminares y el testimonio de Leslie Novoa, directora del centro educativo A World of Discovery Academy, el padre del menor tenía la responsabilidad de dejar a su hijo en la guardería antes de dirigirse a su trabajo. Sin embargo, en un descuido fatal, el hombre se dirigió directamente a su empleo, olvidando por completo que el pequeño aún se encontraba en el asiento trasero del automóvil.El error no se hizo evidente sino hasta las 5:39 hora local, cuando el padre regresó a la escuela infantil con la intención de recoger al niño. Fue en ese preciso instante, en el estacionamiento del centro bilingüe, cuando descubrió la desgarradora escena y vio a su hijo inconsciente en el asiento posterior. Tras el hallazgo, se realizó una llamada de emergencia al 911, pero al llegar los equipos del Departamento de Bomberos de Plantation, solo pudieron confirmar que el menor ya había fallecido.La directora Novoa, quien describió a los progenitores como una "familia maravillosa" y muy querida en la comunidad, señaló que el menor era el tercero de sus hijos en asistir a dicha academia. El incidente ha dejado en estado de shock tanto a los trabajadores del centro como a los oficiales que acordonaron el área para documentar la tragedia y proceder con las respectivas indagaciones.La Policía de Plantation mantiene una investigación abierta para esclarecer si existieron omisiones o negligencias que ameriten consecuencias penales. Aunque hasta el momento no se han presentado cargos formales, las autoridades están recopilando pruebas y testimonios antes de tomar una decisión definitiva.Ola de calor en Estados Unidos genera alertaAnte la alarmante cifra de más de 1.050 menores fallecidos en autos por calor en EE. UU. desde 1990, las autoridades de Florida y organizaciones como Kids and Car Safety han intensificado sus campañas de prevención bajo el lema 'Look Before You Lock' (Mira antes de cerrar).Entre las recomendaciones que han dado las autoridades a los adultos, colocar objetos personales indispensables (como el teléfono, la cartera o el carné del trabajo) en el suelo del asiento trasero, junto al niño, para obligarse a revisar la parte posterior antes de salir; utilizar recordatorios visuales; instalar tecnologías de alerta en los vehículos que les avisen sobre la presencia de los niños al interior del carro. Lo ocurrido en Plantation no es un hecho aislado del contexto climático actual. El día del suceso, las temperaturas máximas en la localidad alcanzaron los 34 °C (93 °F), con mínimas que no bajaron de los 27 °C,. No obstante, debido a la alta humedad propia de la temporada en Florida, la sensación térmica se situó cerca de los 105 grados Fahrenheit, según reportes de autoridades locales.Expertos en seguridad infantil advierten que el interior de un vehículo estacionado bajo estas condiciones puede convertirse en un horno en cuestión de minutos, alcanzando temperaturas superiores a los 50 °C (122 °F). Un golpe de calor puede ser mortal para un niño en menos de 20 minutos, dado que su cuerpo se calienta mucho más rápido que el de un adulto.MARÍA PAULA GONZÁLEZPERIODISTA DIGITALmpgonzal@caracoltv.com.co
Luis Díaz se niega a estancarse con la Selección Colombia. El extremo guajiro no ha tenido la suerte de celebrar más goles con la 'tricolor' en el Mundial 2026 los fuera de lugar le han jugado en contra. No obstante, el número '7' no se rinde; sabe que tiene que seguir trabajando para que más anotaciones puedan llegar. "Mucho mejor, con más confianza. Estoy tratando de retomar esa confianza de a poco, que el equipo está necesitando también en lo individual. Tenemos que mejorar en la definición que nos está costando, capaz ser más tranquilo en esas instancias finales para que llegue el gol y pueda ayudar un poco más al equipo para tener esa tranquilidad de 'matar' el partido", expresó Díaz Marulanda en charla con la prensa, tras el juego de los dieciseisavos de final contra Ghana, y que acabó con victoria 1-0 de la 'tricolor' y pase a la siguiente ronda de la cita orbital en Estados Unidos, México y Canadá.'Lucho' es consciente de que todos los colombianos están deseosos porque lleguen los goles, las asistencias y las gratas presentaciones; así como lo hizo en la temporada con Bayern Múnich. Recordemos que el oriundo de Barrancas le anotó a Uzbekistán en el debut de la 'amarilla' en el Mundial. "Consciente de que la gente o todos quieren ver esos goles, esas asistencias. Nada, no se puede echar para atrás, es lo que hay. Si te estancas, ahí está el error, tengo que seguir trabajando con la misma tranquilidad y confianza", añadió el futbolista de los 'bávaros'.Cuando fue consultado por los goles que le han anulado por estar en 'offside', el 'crack' de la amarilla sostuvo que debe analizar ese aspecto y reiteró trabajo para que en el próximo partido de la Copa del Mundo, que será frente a Suiza, lleguen esas merecidas celebraciones. "Por lo mismo, no sale de la manera que queremos, es en el tiempo de Dios capaz. Hay que seguir trabajando, por poco, siempre estamos ahí cerca; los fuera de juego. También hay que analizar eso, me han cobrado muchos fuera de lugar y casi nunca me pasaba. Pero tranquilo, consciente de que se puede mejorar y que en el próximo vamos a concretarlo", complementó. Por último, 'Lucho' agradeció el apoyo de los hinchas que han acompañado a la Selección Colombia en cada juego. Habló de mantener los pies en la tierras, que aún queda 'tela por cortar'. "Sí, con ilusión. Agradecerle a la gente que está apoyando muchísimo a la Selección, muy contentos y agradecidos por eso. Hay que ir paso a paso, escalón tras escalón, ir mirando qué rival tenemos al frente y con esa mentalidad de que tenemos los pies sobre la tierra porque no se ha ganado nada y trabajar duro para eso", concluyó.
Álvaro, Abdiel y Alejandra, tres compañeros de pódcast que son ciegos, escucharon en Caracas vidrios, movimientos de tierra, pedazos de pared cayendo y gritos, sobre todo gritos, al momento del doble terremoto del pasado 24 de junio en Venezuela, que ha dejado más de 2.600 muertos.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Segundos antes, habían oído un fuerte sonido en sus teléfonos, una alerta de Google sobre terremotos que no identificaron, hasta que empezaron los temblores y supieron de qué se trataba. Cada uno estaba en su casa.El doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 que azotó el país alrededor de las 06:00 de la tarde de un día festivo, tuvo especial impacto en el estado costero de La Guaira pero también en Caracas, donde al menos cinco edificios colapsaron y decenas resultaron dañados.Álvaro, de 30 años, escuchó atentamente para identificar dónde caía lo que caía y así saber qué hacer para aplicar los protocolos: buscar una mesa o un marco de una puerta, agacharse, cubrirse y sujetarse."No me dio tiempo de salir. Activé mis sentidos. Necesitaba escuchar si caía algo. Lo que hice fue acercarme hacia una mesa. Llegó mi mamá muy nerviosa y lo que hice fue darle la mano para transmitirle calma", cuenta Álvaro a EFE.Por su parte, Abdiel, de 24 años, quiso correr hasta debajo de una mesa, pero priorizó buscar a su hermano, también ciego. Estaban solos en su casa, porque su madre estaba trabajando."Iba a buscar para ponerme debajo de la mesa, solo que no lo podía hacer porque mi hermano tiene discapacidad, tiene autismo, y tuve que buscarlo. Empecé a llamarlo y no aparecía", cuenta a EFE.Alejandra, de 27 años, escuchó los gritos de su tía desde afuera de su casa: "Sálganse, sálganse", pero su tío estaba adentro y le dijo que no se moviera, que se quedara donde estaba."Al final decidí quedarme tranquila, esperando que pasara el movimiento (sísmico) para después saber cómo accionar", recuerda Alejandra en una entrevista con EFE.La salidaÁlvaro, Abdiel y Alejandra, todos ciegos de nacimiento, lograron salir de sus casas sin sufrir heridas."Esto nos tiene que servir para prepararnos. Porque estos son temas que ocurren con la naturaleza, después de cierto tiempo, y no van a dejar de pasar", advierte Álvaro.Abdiel, por su parte, recuerda que corrió hasta la sala y no consiguió a su hermano y luego buscó en el cuarto, donde lo encontró."Pude correr porque sé dónde está cada cosa, conozco milímetro a milímetro mi casa. Lo busqué primero en la sala y no estaba ahí. Me tocó correr hacia su cuarto", explica.Abdiel sintió alivio cuando salió del edificio, pero se angustió por las réplicas, que se siguieron sintiendo por días.Para Alejandra, el desespero no terminó tras el terremoto, porque desconocía la situación de sus parientes y amigos cercanos."Es un momento muy desesperante porque acaba de pasar algo muy fuerte y no sabes de las personas cercanas. Creo que es la parte del pánico más fuerte", concluye.Abdiel y Alejandra son pareja y, junto a Álvaro, lideran 'La Pandilla del Podcast', un programa de entretenimiento en YouTube que explora temas cotidianos. A los siete días del terremoto, se dirigían al estudio donde graban e iban guiados por dos personas cerca de Los Palos Grandes, la zona más afectada de Caracas.En los últimos días, se informan en las redes sociales sobre lo que está pasando, escuchando a personas que cuentan la situación de La Guaira, el estado más devastado, y la de Caracas.En su último balance, el Gobierno indicó que al menos 2.645 personas han fallecido, mientras que más de 12.666 han resultado heridas por el impacto del doble terremoto. AGENCIA EFE