La historia de Erika Ramírez representa una de las realidades más complejas del conflicto y la criminalidad urbana en Colombia. Su vida, marcada por la violencia doméstica y las carencias en las comunas de Medellín, dio un giro definitivo cuando, siendo apenas una niña, ingresó a las filas de grupos al margen de la ley. Los Informantes conoció su impactante testimonio.Durante más de una década, pasó por diversas estructuras delictivas, desde guerrillas hasta bandas locales, antes de enfrentar la justicia y emprender un proceso de resocialización a través de la educación.Una infancia entre la violencia y el reclutamiento forzadoErika creció en un entorno donde el crimen y las agresiones eran parte de la cotidianidad. Las actividades ilegales y la violencia de género la presenció desde muy temprana edad. Según su relato, estas experiencias moldearon su percepción: "Incluso mi padre biológico agredía a mi madre y también me tocó ver eso. En una ocasión mi papá estaba ahorcando a mi madre estando embarazada de mi hermana", recordó sobre su niñez.A pesar de los esfuerzos de su abuela, Erika desarrolló un deseo de independencia que la alejó de la educación. A los 12 años, tras abandonar el colegio, ocurrió el encuentro que definiría su juventud. "Fui reclutada por un grupo al margen de la ley. En esa época llega un señor de edad y me pone la mano en el hombro y me dice, 'Esta niña, ¿quién es?'", relató Ramírez. A partir de ese momento todo cambió.Su ascenso silencioso en las estructuras criminalesLas labores iniciales de Erika en la ilegalidad aprovecharon su apariencia inofensiva para burlar a las autoridades y engañar a las víctimas. "Ahí empecé a transportar armas, a transportar droga, incluso me colocaban de señuelo para los secuestros", explicó sobre sus primeras tareas. Su capacidad para guardar silencio y cumplir órdenes le permitió ganarse la confianza de los comandantes, lo que facilitó su permanencia en grupos guerrilleros durante varios años.Tras desertar de la guerrilla, Erika no abandonó la criminalidad, sino que se trasladó al centro de Medellín: "Ya sabía expender droga, ya sabía transportar armas, ya sabía cometer muchos delitos. Entonces, de eso me sostenía. Incluso llegué a tener pues como una especie de poder... tenía mi propio grupo", afirmó Ramírez.Según su testimonio, durante este periodo su capacidad de empatía era nula y replicaba los patrones de abuso que vio en su infancia: "Yo era maltratadora, yo lo golpeaba a él. Yo pasé a hacer lo que hicieron mis tíos con sus mujeres y lo que hizo mi papá con mi mamá, pasé a hacerlo yo".La captura que cambió su vidaA los 25 años, Erika Ramírez ya acumulaba un historial que cubría gran parte de los delitos tipificados en el código penal colombiano. La justicia finalmente la alcanzó mediante una orden de captura que puso fin a su carrera en las calles. En ese momento, enfrentaba la posibilidad de una condena de más de tres décadas de prisión si decidía ir a juicio sin aceptar su responsabilidad.El punto de quiebre legal ocurrió bajo la presión de los términos judiciales y la intervención de su madre. "A las 3 de la tarde entró un guardián. Firme eso porque usted la van a condenar a 32 años y ahorita a las 4 cierra la oficina de allá de los juzgados, hágalo por su familia, hágalo por esa señora que está allá afuera", narró Erika sobre el instante en que decidió firmar un preacuerdo de aceptación de cargos.Gracias a esta decisión, su condena se fijó en 16 años, de los cuales terminó cumpliendo aproximadamente 9 años en el centro penitenciario El Buen Pastor.Transformación tras las rejas y cómo encontró su caminoLa estancia en prisión, lejos de ser un tiempo perdido, se convirtió en el escenario de su metamorfosis personal. Aunque inicialmente mantuvo una postura defensiva y hostil, la persistencia de un psicólogo que realizaba trabajo social en la cárcel logró quebrar su resistencia.Ramírez recordó su actitud inicial frente a la ayuda profesional: "Entonces yo lo miro y yo, 'Si estoy bien o mal, ¿a usted qué le importa? Usted no puede hacer nada por mí'".Sin embargo, el proceso de introspección comenzó a dar frutos cuando aceptó participar en programas de prevención con jóvenes de colegios, a quienes les compartía su historia para disuadirlos de seguir el camino de la delincuencia. Este ejercicio de reparación simbólica y autocrítica la llevó a valorar su paso por el sistema carcelario. "Mi paso por la cárcel fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida. Ahí es donde me doy cuenta cuánto amo mi familia. Ahí es donde me doy cuenta cuánto valgo como ser humano", reflexionó sobre su proceso de cambio.Reincorporación: de recicladora a guía y profesionalAl recuperar su libertad, Erika enfrentó el estigma social de haber sido una mujer privada de la libertad. Salió de la cárcel sin recursos económicos, con apenas dos prendas de vestir y la determinación de no volver a delinquir. Su primera oportunidad laboral llegó en un centro comercial, donde solicitó permiso para gestionar los residuos. "Déjeme reciclar... Y empecé en el shut de las basuras, empecé a transformar eso y yo decía, 'Esta es mi oficina'", relató.Mientras trabajaba en el reciclaje y la limpieza, validó su bachillerato, asistiendo a clases después de turnos que comenzaban a las 5 de la mañana. Ingresó a la universidad para estudiar psicología, financiando sus estudios mediante la venta informal de diversos productos. "Hacía ventas en mi universidad. Me decían que yo era una tienda andante. Yo andaba hasta con aguja e hilo... Vendía medias, vendía aretes, vendía pasteles", recordó sobre su esfuerzo por costear la carrera.Hoy, Erika Ramírez ha cumplido la promesa que le hizo a su abuela antes de morir: no volver a delinquir.Se desempeña como guía turística en la Comuna 13 de Medellín, donde utiliza su conocimiento del territorio para narrar la transformación de la ciudad, y ejerce como psicóloga para la administración municipalSu testimonio es un registro de cómo el acceso a la educación y el apoyo psicosocial pueden alterar un destino que parecía sentenciado a la cárcel o a la muerte.
La mañana del 9 de abril de 2024, en un apartamento de Puerto Colombia, la vida de Valentina Cepeda Rodríguez, una instructora de yoga de 22 años, llegó a su fin. Su pareja, Álvaro Felipe Rivera Ramírez, un instructor de artes marciales de 44 años, fue quien dio aviso a las autoridades y vecinos sobre el hallazgo del cuerpo. Según su relato inicial, la joven se habría quitado la vida utilizando un columpio de tela que empleaba para sus prácticas de yoga. Dos años después el caso dio un giro inesperado. Séptimo Día investigó.Días después del suceso, Rivera ofreció una entrevista a medios locales en la que describió el momento del hallazgo con estas palabras: "y ahí ya la veo colgada, la cojo, la suelto y cae como un costal de papas. Y a mí eso ya me da durísimo y yo comienzo, 'Dios mío, no Valentina, por favor'". Allí, el hombre defendió su inocencia con un acto que impactó a los presentes. El periodista Sergio García relató que Rivera "trajo una Biblia, me pidió mirar a los ojos a una mujer del cuerpo periodístico, se la arrodilló y le dijo: 'Te juro ante esta Biblia y ante Dios que yo no maté a Valentina'".A pesar de su testimonio y de que algunos vecinos lo vieron alterado y nervioso intentando auxiliar a la joven en el apartamento, la familia de Valentina rechazó desde el primer momento la posibilidad de un suicidio. David Cepeda, padre de la víctima, fue tajante al señalar que conocía muy bien la disciplina y el estado emocional de su hija, quien según él no presentaba un perfil suicida.Antecedentes de presunta violencia y el "Jiujitsu matrimonial"La investigación de la Fiscalía, impulsada por las denuncias de los padres de Valentina, empezó a indagar la intimidad de la pareja. Valentina y Álvaro se conocieron en el mundo del Jiujitsu, una disciplina donde él era experto. Sin embargo, lo que parecía una pasión compartida por el deporte se habría convertido, según testimonios de amigas de la joven, en una relación marcada por el control.Allegados de la joven relataron en Séptimo Día que Rivera al parecer ejercía una vigilancia constante sobre ella. Camila Sánchez, amiga cercana, afirmó que el hombre era "como la sombra de ella, pendiente qué decía, de qué hablaba". Además de los presuntos maltratos psicológicos y comparaciones despectivas sobre su físico, surgieron pruebas de diversos comportamientos inapropiados.En audios recuperados de su teléfono, Valentina narró episodios que ella denominaba "Jiujitsu matrimonial". En una de esas grabaciones se le escucha decir: "En un momento me metió en un triángulo de piernas y me empezó a ahorcar. Cuando casi me estaba durmiendo, me soltó y me dio tanta rabia... y le dije que nunca más me vuelva a tocar".Solo tres días antes de su muerte, el 6 de abril de 2024, sus padres la encontraron sangrando tras una supuesta pelea: "mi hija estaba aquí sangrando, le pegó tres cachetadas y le pegó los brackets a la parte interna del labio", relataron.La reconstrucción científica de la escena donde murió Valentina CepedaTras meses de lo que la familia consideró un avance lento en la justicia, un nuevo equipo de la Fiscalía retomó el caso con un enfoque técnico. Utilizando topógrafos y expertos, se realizó una reconstrucción en el apartamento de Puerto Colombia para verificar si lo descrito por Rivera era posible.El punto de partida fue una fotografía que el mismo sospechoso le tomó al cuerpo de Valentina antes de bajarlo del columpio. Los peritos recrearon la escena con personas de la misma contextura de la joven y concluyeron que la altura del columpio no permitía el ahorcamiento.El informe técnico de la Fiscalía fue claro: "Para que se hubiese ocasionado el suicidio, el columpio debió haber estado a una altura superior a el que se encontraba". Según los investigadores, en la posición en la que se encontraba el cuerpo, Valentina habría podido reaccionar físicamente, lo que llevó a la Fiscalía a sospechar de una escena manipulada para encubrir un crimen.Esta hipótesis se vio reforzada por el dictamen de Medicina Legal en abril de 2025. Los médicos forenses determinaron que la causa del deceso no coincidía con la presión que ejercería un columpio de yoga, sino con una asfixia mecánica por digitopresión. El abogado de la familia, Davis Flores, explicó que "la causa de la muerte de Valentina es la dígitopresión que se generó en su cuello", lo que sugeriría una estrangulación manual.Con estas pruebas, la Fiscalía estructuró su teoría del caso bajo la premisa de que "Valentina Cepeda Rodríguez muere por una acción feminicida encubierta como suicidio".Captura, imputación y un proceso judicial en cursoEl 4 de enero de 2026, 20 meses después del fallecimiento de la joven, Álvaro Felipe Rivera fue capturado por la policía en Santa Marta. Al día siguiente, durante la audiencia ante un juez de control de garantías, la Fiscalía le imputó el cargo de feminicidio agravado. Aunque Rivera no aceptó cargos, el fiscal insistió en las pruebas que demostrarían por qué se trató de un feminicidio.Lourdes Rodríguez, madre de Valentina, expresó su dolor tras la audiencia de captura, refiriéndose al procesado de forma contundente: "Él es un monstruo, para mí es un monstruo porque una persona que comete eso y está muy tranquilo como si no... para mí es un monstruo". Por ahora, Rivera permanece bajo custodia mientras el proceso penal avanza hacia sus etapas finales.
El 14 de diciembre de 2025, a las 2:30 de la mañana, la tranquilidad de la vía que conduce al municipio de Remedios, en el departamento de Antioquia, se rompió definitivamente. Un bus de la empresa Precoltur, que transportaba a 35 jóvenes recién graduados del Liceo Antioqueño tras su viaje de promoción en las playas de Tolú, se precipitó por un acantilado de más de 60 metros de profundidad.En este siniestro vial, que equivale a la caída desde un edificio de 15 pisos, perdieron la vida 17 personas, incluyendo a 16 estudiantes y al conductor del vehículo. Los Informantes conoció el testimonio de un sobreviviente.El accidente que convirtió una celebración en horrorPara David Rúa Vallejo, uno de los sobrevivientes, la tragedia comenzó mientras dormía. El impacto inicial lo sorprendió durmiendo, y transformó lo que era una celebración de grado en una lucha inmediata por vivir. "Sentía golpes por todo mi cuerpo, en la espalda, en el pie, la cabeza, manos. Pero ninguno de esos golpes que yo recuerde fue con algo duro. Ninguno. Todos fueron, creería yo, y supongo yo, contra las sillas, porque no fue ninguno duro como contra un metal, una lata, nada", relató el joven sobre el momento en que el vehículo rodaba hacia el fondo del barranco.Una vez que el movimiento terminó, el silencio se apoderó del lugar, interrumpido únicamente por el sonido de de la tierra cayendo sobre los restos del bus.Al abrir los ojos, David se encontró atrapado en una estructura deformada. "Y estoy como en una posición como recostado y encima mío hay como una lata encima", explicó Rúa al describir su ubicación exacta tras el accidente.En medio de la oscuridad absoluta, una pequeña abertura se convirtió en su única conexión con el exterior: "Miro para todos lados, oscuridad total. Pero, ¿qué alcanzó a ver? Una rendija que da hacia el cielo y el cielo sí se alcanza a ver un poco más claro".Un sobreviviente escaló el abismo para pedir ayuda tras accidenteTras lograr salir por la rendija del bus, David dimensionó la gravedad de lo ocurrido al observar las luces de los vehículos que transitaban por la carretera, muchos metros más arriba. A pesar del estado de shock y la oscuridad, el instinto de ayudar a sus compañeros se impuso sobre el miedo a una posible explosión del vehículo."Fue como algo que me vino a la mente, al cuerpo, no sé, como verme a mí en ese estado en el que me podía mover y al ver y escuchar los gritos de mis demás compañeros y todo eso, tengo que actuar. O sea, yo no me puedo quedar quieto. Yo no puedo dejar que todos mis compañeros de pronto queden mal y yo estando bien, pudiendo ayudar, no. Me enfoqué en ir por los que están gritando", relató David sobre su decisión de buscar ayuda. Con un solo zapato y utilizando la linterna de un celular con la pantalla rota, comenzó el ascenso por la empinada montaña.David describe el ascenso como una experiencia guiada por la necesidad de auxilio: "Yo solo tenía un zapato nada más. No me acuerdo quizás cuál era. Y empiezo a subir. Siento que fue también ayuda de Dios y el instinto del ser humano de supervivencia que me guió". Tras aproximadamente una hora de esfuerzo físico, logró alcanzar la vía principal, donde detuvo una tractomula para contactar a los servicios de emergencia.El drama de los heridos que luchaban por sobrevivirMientras David escalaba, en el fondo del abismo se vivían escenas de profundo dolor. Ana Isabel Pulgarín, otra de las sobrevivientes, despertó atrapada entre los restos del bus con heridas de gravedad. Su testimonio refleja la violencia del impacto y la fortuna de haber quedado en un espacio que evitó daños mayores en su columna."A mí me atravesó algo completamente que me tiró los dientes hacia atrás y alcanzó a frenar antes de seguir derecho. El pie también yo tenía todo el músculo desgarrado y alcanzó también a frenar antes de, no sé, partirme el hueso", explicó Pulgarín sobre sus lesiones.Además, recordó la angustia de los minutos posteriores al choque: "Empiezo a escuchar quejidos, gritos, auxilio, ayúdenme, me duele. Gritos desgarradores y de todos los que yo escuchaba no sabían dónde estaban".David Rúa, antes de iniciar su ascenso, también intentó localizar a quienes pedían ayuda, pero la falta de visibilidad se lo impidió. "Gente que me decía, 'Rúa, ayúdeme' y yo, '¿dónde estás? ¿Dónde estás?' No las veía. No las veía. Yo hacía con la linterna, pero no se veía nada. Y ya con ese celular que tenía, yo dije, 'Tengo que actuar.' En ese momento yo alumbro hacia el suelo para dar un paso y me doy cuenta de que hay una persona fatal".Irregularidades mecánicas y lo que señala la investigación oficialLa tragedia ha puesto bajo la lupa las condiciones técnicas del vehículo de la empresa Precoltur. Según las fuentes, antes de iniciar el viaje de regreso desde Tolú, ya se habían reportado fallas evidentes. El aire acondicionado no funcionaba correctamente y los estudiantes notaron intervenciones mecánicas en el hotel antes de partir."En ese momento yo vi más que todo fue la batería del bus, que la sacaron, el aire acondicionado, pues todo el mundo se dio cuenta de que no estaba funcionando de una manera correcta. Y decían que pues había una que otra falla mecánica más no sé cuál específicamente", recordó David sobre la espera de más de una hora antes de iniciar el trayecto final.La Superintendencia de Transporte inició una investigación formal que arrojó hallazgos alarmantes sobre el estado del bus. De acuerdo con los reportes preliminares, el vehículo presentaba deficiencias críticas en su revisión tecnomecánica. Se encontró preliminarmente fallas gravísimas en la revisión tecnomecánica del bus en el que viajaban los estudiantes. No tenía cinturones en algunas sillas, tampoco salidas de emergencia, llantas lisas y fallas en los frenos. Como consecuencia, se suspendieron las actividades de la empresa y del centro de inspección encargado.Los jóvenes que sobrevivieron a la tragedia en AntioquiaPara quienes lograron salir con vida, el impacto psicológico es tan profundo como las heridas físicas. David y Ana Isabel perdieron a amigos cercanos como Daniel, Sara y Carolina. David recuerda con especial nitidez el momento en que, días antes del accidente, leyó una carta de su familia durante una celebración en Santa Fe de Antioquia: "Eran nuestras familias diciéndonos que haga de su vida su vida, no piense en los demás, en el que dirán, en los miedos, porque tiene que afrontarla. Y era un mensaje tan bonito que a muchos se le corrieron las lágrimas".Hoy, David Rúa busca honrar la memoria de sus compañeros enfocándose en su futuro. Trabaja activamente para cumplir su sueño de estudiar aviación y unirse a la Fuerza Aeroespacial de Colombia. Su perspectiva sobre la vida ha cambiado radicalmente tras la dolorosa experiencia. "Desde ese momento yo dije, 'Yo no puedo dar las cosas para mañana porque el mañana nunca está asegurado. Siempre aprovechen lo que tienen hoy, porque hay gente que desearía estar en la posición en la que usted está'", señaló el sobreviviente.
El abuso en Colombia va en aumento, según cifras oficiales, especialmente en casos en los que las denuncias señalan a familiares como responsables de los vejámenes. Séptimo Día conoció desgarradores testimonios de mujeres que rompieron el silencio y decidieron contar la verdad que vivían al interior de sus hogares.En Bogotá, una llamada se convirtió en la pieza clave para destapar un caso que durante años permaneció oculto dentro de una familia. Lo que comenzó como un mensaje terminó revelando hechos que hoy son materia de investigación.El inicio de una pesadillaDurante gran parte de su infancia y adolescencia, Daniela y Camila Bernal Estupiñán vivieron situaciones que, según sus testimonios, ocurrieron dentro de su propio hogar y permanecieron en silencio. Su padre, Jhon Wilder Bernal Perilla, fue señalado por ellas de haberlas abusado en repetidas ocasiones durante varios años.De acuerdo con el testimonio de Daniela, la hermana mayor, los episodios comenzaron cuando eran niñas y se registraron en espacios cotidianos del entorno familiar. “Abusó muchos años del poder que tenía como papá con las dos... Se turnaba para dormir con nosotras. En una de esas noches, recuerdo que fue la primera vez”, afirmó Daniela, al describir la forma en que, según ella, su padre aprovechaba la autoridad que tenía dentro del hogar.Con el paso del tiempo, los hechos se repitieron sin que fueran descubiertos por otros miembros de la familia.Testimonio fue clave para descubrir la verdadEn 2020, el caso comenzó a tomar un rumbo distinto cuando una menor cercana a la familia decidió hablar. “Ella llorando nos contaba que él la ponía a ver vídeos pornográficos y que la tocaba”, relató el padre de la niña. En medio de su declaración, la madre también afirmó que ella le decía que tenía un “secreto”. Según el testimonio, los hechos habrían ocurrido cuando tenía 5 años.Esta confesión motivó la activación de rutas institucionales y una primera denuncia ante la Fiscalía. Además, el testimonio de la menor llevó a sus padres a preguntarles a las hijas del señalado, sin imaginar que Camila también tenía algo que contar. Fue entonces cuando, según relatan, reveló que había vivido una situación similar.“Mi hermana le dice (al papá de la menor) que ella le cree porque mi papá le había hecho lo mismo a ella”, aseguró Daniela.“Fue muy fuerte porque ya no era solo mi hija. Era ratificar que ya no solo era mi hija, sino también era la hija de él. ¿Cómo una persona que se supone que es de nuestra entera confianza, de nuestro círculo familiar, iba a ser tal cosa?”, concluyó el padre de la menor que confesó.Una lucha por desenmascarar al señaladoAunque en algún momento las hermanas intentaron hablar, el proceso no avanzó. Según contaron, hubo factores que influyeron en que el caso no continuara en ese momento. “Es que es muy enfermizo cómo nos manipuló”, afirmó Daniela, al referirse a las estrategias que, según ellas, utilizaba su padre para evitar que la situación se hiciera pública.Esa influencia derivó en que cambiaran su versión ante las autoridades en un primer proceso. “Yo me sentí muy culpable, porque yo no hablé. Tal vez lo pude haber evitado. Él salía con su cara de burla en las cámaras, en las audiencias. Él tenía en su cabeza que no iba a pagar por eso”, expresó Diana al referirse al caso de la menor que reveló lo ocurrido.La llamada que lo expuso todoEl momento en que las hermanas decidieron contar la verdad sobre lo ocurrido se dio en 2017, cuando Camila, quien tenía su primer novio, sostuvo una fuerte discusión con su padre. Este episodio las llevó a romper el silencio y contarle a su madre lo que habían vivido.No obstante, Daniela tomó una decisión clave para confrontar a su padre. “Yo sentía la necesidad de que yo tenía que decirle que lo iba a denunciar”, relató. Para hacerlo, escribió un mensaje que envió por WhatsApp, lo que dio paso a una llamada que ella grabó. La conversación, de aproximadamente 22 minutos, se convirtió en una pieza relevante dentro del caso.Durante ese diálogo, el hombre expresó: “No hay día que realmente no me arrepiente de todo eso. Ustedes dos son mi vida y son mi pecado más grande que he cometido en el mundo”. Ese registro fue posteriormente presentado como parte del material probatorio ante las autoridades.Una denuncia y espera de justiciaEn febrero de 2025, Daniela formalizó la denuncia. El proceso implicó exponer hechos del pasado y reconstruir lo ocurrido. “Fue muy difícil porque nosotras nunca lo habíamos hablado entre nosotras”.La captura de Jhon Wilder Bernal se llevó a cabo en la madrugada del 28 de octubre de 2025. “Estábamos temblando, solo oíamos a los vecinos decir: "Ese señor es muy buena persona. No se lo lleven porque él es una excelente persona. Es un ser humano increíble”, recordó Daniela, sobre el momento en que acompañaron el procedimiento.Para las hermanas Bernal, el proceso significó romper años de silencio y llevar el caso ante la justicia. "Es mi papá y abusó de mí y de mi hermana. Lo metimos a la cárcel...Es un abusador que va a pagar por lo que hizo”, dijo Daniela.Aunque la denuncia permitió que el caso avanzara, aún no existe una condena definitiva en su contra. Desde el 28 de octubre, el señalado permanece en la URI de Puente Aranda, en Paloquemao, a la espera de que el proceso judicial continúe.Sus hijas y la otra menor por la que ya hay un fallo esperan que reciba una condena por los hechos denunciados durante varios años.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
A menos de cien días para el inicio de la Copa del Mundo, desde ya se habla de lo que serán los cruces de repechaje, en los que se definirán los cupos restantes en el certamen orbital, que se celebrará desde el 11 de junio hasta el 19 de julio.Y es que, tanto en Europa como en América y demás continentes, están a la espera de lo que pueda suceder con varias selecciones, que todavía tienen posibilidades de asistir al torneo mundialista.Dentro de los equipos que más resaltan, destacan los nombres de Bolivia, Polonia, Dinamarca e Italia; entre otros.¿A qué hora, cuándo y en dónde ver por TV los repechajes para el Mundial 2026?Desde el próximo jueves, que se abra una nueva jornada FIFA; todas las selecciones clasificadas al repechaje se enfrentarán entre sí para empezar a definir los últimos cupos para la Copa del Mundo.Cabe destacar que hay dos clasificatorias; una es el europea y la otra es la intercontinental. Este último, tendrá la transmisión completa, en Colombia, de Win Sports.Repechaje IntercontinentalJueves 26 de marzo – SemifinalesBolivia vs. Surinam (5:00 p.m. hora colombiana)Nueva Caledonia vs. Jamaica (10:00 p.m. hora colombiana)Martes 31 de marzo – FinalesIrak vs. ganador de Bolivia - Surinam (10:00 p.m. hora colombiana)República Democrática del Congo vs. ganador de Nueva Caledonia - Jamaica (4:00 p.m. hora colombiana)Repechaje europeoPara este repechaje, la transmisión de los partidos irá por ESPN y Disney Plus, para todo el territorio colombiano.Jueves 26 de marzo – SemifinalesItalia vs. Irlanda del Norte (Llave A)Gales vs. Bosnia y Herzegovina (Llave A) - (2:45 p.m. hora colombiana)Ucrania vs. Suecia (Llave B) - (2:45 p.m. hora colombiana)Polonia vs. Albania (Llave B) - (2:45 p.m. hora colombiana)Turquía vs. Rumania (Llave C) - (12:00 p.m. hora colombiana)Eslovaquia vs. Kosovo (Llave C) - (2:45 p.m. hora colombiana)Dinamarca vs. Macedonia del Norte (Llave D) - (2:45 p.m. hora colombiana)República Checa vs. Irlanda (Llave D) - (2:45 p.m. hora colombiana)Martes 31 de marzo – FinalesGales-Bosnia y Herzegovina vs. Italia - Irlanda del Norte (Llave A)Ucrania - Suecia vs. Polonia - Albania (Llave B)Eslovaquia - Kosovo vs. Turquía - Rumania (Llave C)República Checa - Irlanda vs. Dinamarca - Macedonia del Norte (Llave D)
Un golpe contra las redes dedicadas a la falsificación de moneda se registró en el Valle del Cauca, donde unidades de la Seccional de Tránsito y Transporte capturaron a un hombre que transportaba 6.600 cortes de papel y un kit portátil para producir billetes falsos de $50.000, equivalentes a un monto cercano a $330 millones, según confirmó la Policía Nacional. (Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El operativo se desarrolló en la vía Cencar–Aeropuerto, en jurisdicción del municipio de Palmira, un corredor vial que conecta importantes rutas intermunicipales del suroccidente del país. Los uniformados detuvieron un bus de servicio público que cubría el trayecto Cali–Medellín como parte de los controles ejecutados en la estrategia Corredores Seguros, iniciativa que busca afectar las dinámicas de movilidad del crimen organizado en las carreteras. Durante la inspección rutinaria al vehículo, los policías identificaron que uno de los pasajeros mostraba nerviosismo inusual. Al revisar su equipaje, encontraron un paquete envuelto en cinta beige. En su interior había miles de cortes de papel que imitaban la textura, tamaño y características de los billetes auténticos de $50.000. Al someterlos a luz ultravioleta, quedó en evidencia que tenían impresas las cifras y elementos propios de esta denominación. La suma total: 6.600 billetes listos para ser transformados en dinero fraudulento. Hombre tenía kit portátil para fabricar billetes falsosLa operación confirmó además que el detenido no solo transportaba el material, sino que estaba equipado para continuar la producción de billetes falsos. En su poder se hallaron sustancias químicas —incluido un líquido de color morado y bolsas con material granular transparente— que se presume serían utilizadas para fijar o revelar tintas y completar el proceso de adulteración. También llevaba dos teléfonos celulares que serán analizados para rastrear conexiones con estructuras criminales dedicadas a la falsificación. De acuerdo con informes policiales, el hombre ya contaba con antecedentes por porte ilegal de armas y violencia intrafamiliar. La brigadier general Sandra Liliana Rodríguez, comandante del Departamento de Policía Valle del Cauca, destacó que este tipo de hallazgos ratifican la importancia de los controles permanentes en las vías del departamento. Señaló que "continuaremos desplegando de manera permanente nuestros planes operativos en el marco de la estrategia Corredores Seguros, fortaleciendo los controles en los principales ejes viales del departamento. Nuestro compromiso es garantizar la tranquilidad de los viajeros y cerrarles el paso a las estructuras criminales que pretenden utilizar las vías para cometer delitos".El capturado fue dejado a disposición de la Fiscalía para responder por delitos relacionados con tráfico, elaboración y tenencia de elementos destinados a la falsificación de moneda. ÁNGELA URREA PARRANOTICIAS CARACOL
Un avión Hércules C130, de matrícula FAC 1016, perteneciente a la Fuerza Aeroespacial Colombiana, se precipitó a tierra en el municipio de Puerto Leguízamo, departamento de Putumayo, segundos después de haber despegado con rumbo a Puerto Asís. La aeronave, que transportaba al menos a 125 pasajeros, terminó envuelta en llamas en una zona selvática y plana de la región amazónica.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El siniestro ocurrió a las 9:54 de la mañana, poco después de que el avión realizara un aterrizaje normal procedente de Bogotá para recoger a tropas del Batallón de Infantería de Selva número 49. Según los reportes iniciales, la comunidad rural de La Tagua fue la primera en reaccionar ante la columna de humo. Campesinos en motocicletas y militares en camiones se apresuraron a auxiliar a los sobrevivientes mientras las llamas consumían los restos de la aeronave. Sin embargo, la labor de rescate fue extremadamente peligrosa; un rescatista en la zona describió que "la escena era bastante aterradora, la aeronave estaba envuelta en llamas, ya estaban explotando creo que proyectiles, granadas... era bastante compleja la situación".El balance de víctimas ha sido confuso debido a la magnitud de la tragedia. El gobernador de Putumayo, John Gabriel Molina, informó inicialmente sobre "70 heridos y 34 personas que fallecieron", aunque otras fuentes como el Ejército Nacional elevaron la cifra de muertos a cerca de 40 para después dar una cifra de 66 fallecidos. Entre las víctimas del accidente aéreo se encuentran jóvenes militares que, en palabras del secretario municipal, buscaban su proyecto de vida en las fuerzas militares ante la falta de oportunidades en un sitio "tan recóndito, tan apartado y tan olvidado por parte del Estado".Según el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, "como consecuencia del incendio de la aeronave, parte de la munición transportada por la tropa detonó", lo que agravó la situación en el lugar del accidente. "De acuerdo con la información disponible hasta el momento, no hay indicios de un ataque por parte de actores ilegales", agregó el titular de Defensa, ya que en la zona operan varias disidencias de la antigua guerrilla de las FARC, como los llamados Comandos de Frontera y el Frente Carolina Ramírez, que controlan los cultivos ilícitos el Putumayo.Lea: Primer parte médico de los sobrevivientes de accidente aéreo en Putumayo: informe de 24 pacientes¿Qué se sabe de los sobrevivientes del accidente aéreo?La atención médica de los sobrevivientes ha requerido un despliegue logístico masivo. Los heridos más críticos han sido trasladados a hospitales en Bogotá, Neiva y Florencia. En la clínica Mediláser de Florencia, los médicos atienden a uniformados con cuadros de politraumatismo y quemaduras severas; un parte médico detalló el caso de un joven de 20 años con "quemaduras en cara, en cuello, en el tórax posterior, en glúteo y en mano derecha". No obstante, la situación de atención médica en Puerto Leguízamo es precaria.Actualmente, las investigaciones continúan para determinar las causas exactas del siniestro, mientras que en Bogotá y Puerto Leguízamo se mantienen activos los puestos de mando unificado. El país permanece consternado por la pérdida de estos uniformados que, como señaló el rescatista Juan Guillermo Torres, eran "jóvenes personas que estaban con la ilusión de llegar a su casa". La tragedia del FAC 1016 no solo deja un vacío en las fuerzas armadas, sino que reabre el debate sobre la seguridad aérea y el aislamiento de las regiones más distantes de Colombia.Le puede interesar: Conmovedor testimonio de soldado que sobrevivió al accidente del Hércules: "Le pedí mucho a Dios"En la mañana de este martes 24 de marzo, el Hospital Militar Central dio el primer parte médico de los uniformados sobrevivientes del accidente aéreo. "Han sido ingresados 24 pacientes; de los cuales 1 uno de ellos es un rescatista que se encontraba en la zona. Como parte médico se tiene que, 21 se encuentran hospitalizados en piso, uno en la Unidad de Cuidados Intensivos y dos en observación en el área de Urgencias", se lee en el comunicado de la entidad."En su condición de Reserva Estratégica de la Nación, el Hospital Militar Central ha dispuesto de todas sus capacidades médicas, tecnológicas y de infraestructura para garantizar una atención especializada, segura y oportuna al personal y sus familias. La evolución clínica de los pacientes será comunicada en las próximas horas a través de un nuevo informe oficial", agregaron en el texto. (Lea: "La escena era bastante aterradora": relato de bomberos tras caída de avión militar en Putumayo).Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
Entre el luto y la conmoción por la reciente tragedia en zona rural de Puerto Leguízamo, Putumayo, en la que un avión Hércules se accidentara poco después de su despegue, el soldado profesional Jhony Ortiz considera que el haber quedado con vida es un milagro. El siniestro aéreo ocurrió este 23 de marzo durante la mañana. Las autoridades avanzan en la investigación para esclarecer los hechos. Al momento de publicación de este artículo, el accidente ha cobrado la vida de 66 personas, de 128 pasajeros que viajaban en este vuelo con destino a Bogotá. Cuatro personas siguen desaparecidas. El soldado Ortiz hace parte de los sobrevivientes que fueron trasladados a centros asistenciales.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Natalia Micanquer, esposa del soldado profesional, habló con Blu Radio y reconstruyó los hechos desde lo que le ha contado su pareja sentimental por llamadas telefónicas. Recuerda que su esposo la había llamado precisamente desde Puerto Leguízamo más o menos a las 6:00 a. m. para darle la noticia que saldría de la zona de permiso para departir con ella en el municipio de Ricaurte, en Cundinamarca. “Como a las seis o siete de la mañana se volvió a comunicar y me dijo que ya había llegado el avión Hércules y que llegaría a Bogotá sobre las ocho o nueve de la mañana”, relató.Micanquer también recuerda que justo antes del despegue, su esposo le comunicó que se subiría a la aeronave, sin saber que poco después, esta mujer recibiría la fatal noticia del accidente por parte del batallón del que hace parte el soldado profesional. No había más información sobre su estado. La certeza se convirtió en preocupación e incertidumbre: “En ese momento de desespero no sabía nada de él, ni cómo estaba”.La mujer recuerda que el soldado la llamó después de media hora y le dijo: “El avión en el que íbamos se estrelló. Estoy golpeado de la cabeza”. Esa misma herida mereció varios puntos para cerrar la herida. Adicionalmente, el uniformado quedó con una fractura en el brazo, lo que le valió el traslado hacia el Hospital Militar Central de Bogotá junto a 23 pacientes más. Micanquer desconoce la gravedad de la fractura, pero declaró que su esposo se encuentra “estable”.Primer parte médico de los sobrevivientes de accidente aéreo en Putumayo: informe de 24 pacientesAsí se vivió la tragedia dentro del aviónEl soldado Ortiz recuerda cómo se vivió el accidente dentro de la aeronave, que incluso fue grabada cuando tomaba vuelo y posteriormente perdió altura: “Solo recuerdo muchos gritos”. Pero en medio de todo, el hombre supo cómo salir mientras reinaba el pánico entre sus compañeros y él padecía el punzante dolor de la fractura en su brazo. “Vi un hueco por donde logré salirme, pero tenía la pierna atrapada porque llevábamos mucho equipaje. Había soldados encima mío, me pisoteaban. Con todas las fuerzas que me dio papito Dios logré salir”.“Le pedí mucho a Dios y logré salir por un hueco. Tenía la pierna atascada, pero con la fuerza que me dio papá Dios logré salir. Estoy bien, solo tengo fracturas en el brazo y varios puntos en la cabeza”, le dijo a su esposa cuando ya se encontraba fuera de peligro."La escena era bastante aterradora": relato de bomberos tras caída de avión militar en PutumayoEn medio de la tragedia, la historia del soldado Ortiz y la de los otros sobrevivientes se levantan, como el propio uniformado lo calificó, como otra oportunidad de vida que Dios le brindó. “Me dijo que fue un milagro de Dios, porque cuando él logró salir, el avión explotó. Dice que había mucha bulla y que al instante en que salió fue cuando explotó la aeronave. Había muchos muertos. Por eso dice que Dios le dio otra oportunidad de vida”, señaló su esposa.María Paula Rodríguez Rozo NOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos mprodrir@caracotv.com.co
Un avión C-130 Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) se accidentó en cercanías de Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo, el lunes 23 de marzo. Según el más reciente reporte de las Fuerzas Militares, había 128 personas a bordo: 117 pasajeros y 11 tripulantes. Por el momento se registraban 66 personas fallecidas.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El Hospital Militar Central dio el primer parte médico de los uniformados sobrevivientes del accidente aéreo. "Han sido ingresados 24 pacientes; de los cuales 1 uno de ellos es un rescatista que se encontraba en la zona. Como parte médico se tiene que, 21 se encuentran hospitalizados en piso, uno en la Unidad de Cuidados Intensivos y dos en observación en el área de Urgencias", se lee en el comunicado de la entidad."En su condición de Reserva Estratégica de la Nación, el Hospital Militar Central ha dispuesto de todas sus capacidades médicas, tecnológicas y de infraestructura para garantizar una atención especializada, segura y oportuna al personal y sus familias. La evolución clínica de los pacientes será comunicada en las próximas horas a través de un nuevo informe oficial", agregaron en el texto.Lea: "La escena era bastante aterradora": relato de bomberos tras caída de avión militar en Putumayo¿Qué se sabe del accidente aéreo reportado en Putumayo?Las autoridades reportaron que al menos 66 personas murieron en el accidente aéreo. Entre las víctimas se encuentran seis integrantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, 58 del Ejército Nacional y dos de la Policía Nacional. 57 personas resultaron heridas en el siniestro, quienes han sido trasladadas a diferentes centros asistenciales, principalmente a Bogotá y el municipio de Florencia, departamento de Caquetá. (Lea: Revelan nombres de los dos policías que murieron en accidente aéreo en Putumayo).El avión C-130 Hércules cubría la ruta entre los municipios de Puerto Leguízamo y Puerto Asís. El accidente aéreo ocurrió poco después del despegue, cuando el avión no logró alcanzar la altura necesaria y cayó a pocos kilómetros del aeropuerto. "Con profundo dolor y solidaridad, los Marinos de Colombia lamentamos el trágico accidente aéreo ocurrido en Puerto Leguízamo - Putumayo, que hoy enluta a las Fuerzas Militares de Colombia. A nuestros hermanos de Ejército Nacional y de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, así como a cada uno de los soldados que viajaban en la aeronave y a sus familias, les extendemos un abrazo fraterno lleno de solidaridad, fortaleza y fe en medio de esta difícil situación", indicó la Armada en un comunicado.El comandante de bomberos de Puerto Leguízamo, Eduardo Sanjuán Callejas, fue uno de los primeros en llegar al sitio. Relató que la llamada de alerta se recibió hacia las 9:30 de la mañana y que, al momento del aviso, el equipo se encontraba reunido, lo que permitió una reacción inmediata. Ocho unidades se movilizaron en una camioneta y lograron llegar antes que otros organismos. "Cuando nosotros llegamos ya había personal civil y de la policía. Estaban ayudando a evacuar algunos heridos. La escena era bastante aterradora: la aeronave estaba envuelta en llamas, estaban explotando proyectiles o algún tipo de material bélico, lo que hacía muy compleja la situación", relató Sanjuán Callejas.En medio de la situación, el alcalde de Puerto Leguízamo, Luis Emilio Bustos Morales, entregó declaraciones sobre lo ocurrido y las condiciones del municipio para enfrentar una emergencia de esta magnitud. "Tenemos más de 110 vidas humanas a bordo, una cantidad significativa de heridos. La comunidad y los organismos de socorro están ayudando en todo lo posible", dijo el funcionario. "El aeropuerto de Leguízamo tiene unas condiciones particulares, tiene muchas deficiencias. Creemos que la pista es muy corta", agregó.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL