El crimen de Luis Alfonso Valencia, fundador de Arepas El Carriel, estremeció a los habitantes de Guaduas por la brutalidad con la que fue perpetrado. Lo que comenzó como la desesperada búsqueda de un empresario desaparecido terminó destapando una investigación que reveló un homicidio planeado y una traición que, según las autoridades, se habría gestado desde el círculo de confianza de la víctima.El Rastro reconstruyó este caso, ocurrido el 11 de noviembre de 2024, donde la aparente tranquilidad de una finca escondía una escena que cambiaría para siempre la vida de dos familias.El reconocido empresario, de 67 años, había dejado Bogotá ocho años antes para radicarse en el campo, con la esperanza de aliviar las afecciones pulmonares que padecía. Sin embargo, el retiro nunca estuvo en sus planes. Siguió dedicado a las labores de la finca y al cuidado de los animales.Su hijo, Leandro Valencia, lo recuerda como "un paisa de esos muy montañeros, de esos que se ganaban la vida pulso... fue una persona que todos los días se levantaba como si se quisiera comer el mundo".Un rastro de violenciaLa alerta se encendió cuando Valencia dejó de responder a las llamadas. Jairo Castellanos, amigo cercano del empresario, acudió a la finca y se encontró con una escena aterradora. Según su testimonio, "la casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba, todo". Los asaltantes no solo hurtaron objetos de valor; también rompieron techos y cortaron los muebles por debajo.Al ingresar las autoridades, el intendente Andrés Montoya, investigador de la Sijín, observó que "había varias cosas que estaban revolcadas como si hubiesen estado buscando algún elemento y en las mesas había unos vasos".La búsqueda en los alrededores de la propiedad llevó al hallazgo de dos cuerpos sin vida en una zona boscosa. Junto a Luis Alfonso Valencia se encontraba Rubén López, uno de sus trabajadores. El intendente Montoya detalló la crueldad del ataque: "Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte, ellos estaban amarrados de pies y manos".Las víctimas presentaban signos de tortura y heridas por proyectil de arma de fuego. En el sitio también fue hallada una trabajadora herida de gravedad, quien se convirtió en la única testigo presencial del hecho.El capataz bajo sospechaDesde el inicio, los investigadores sospecharon que el crimen no fue un simple hurto. La atención se centró rápidamente en Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca y hombre de confianza de Valencia. Pinzón vivía en la propiedad con su familia, pero tras el crimen desapareció misteriosamente. Aunque inicialmente se consideró que podía ser otra víctima, las pruebas técnicas comenzaron a desmentir esta versión.Un elemento fundamental fue el hallazgo de rastros físicos. Los peritos de la Sijín realizaron una inspección al interior de la casa, donde encontraron huellas dactilares de Pinzón en áreas donde él habitualmente no tenía permitido el ingreso.Según los investigadores, "era sospechoso porque él no tenía mucho acceso a la vivienda". Este indicio sugirió que el capataz participó activamente en el robo de la residencia.Pistas clave: huellas y cruce de llamadasLas autoridades comenzaron a rastrear los movimientos de Johan Daniel Pinzón. Tras los homicidios, el capataz cambió la tarjeta SIM de su teléfono celular, aunque continuó utilizando el mismo dispositivo, un detalle que llamó la atención de los investigadores.Al analizar los registros de llamadas, la Policía estableció que Pinzón se había comunicado con personas que estuvieron en el perímetro de la finca durante las horas previas y posteriores al crimen.Una interceptación telefónica fue la pieza que terminó de revelar el paradero del principal sospechoso. En la conversación, la pareja de Johan Daniel Pinzón le decía que había "cometido un error", mientras él aseguraba que debía abandonar la zona para evitar ser capturado por las autoridades.En ese momento, la única sobreviviente del ataque participó en un reconocimiento fotográfico. Según los investigadores, "nos confirma que Johan es la persona que está involucrada con el hurto y el homicidio".Última prueba y la captura de los señaladosLa investigación se extendió hasta el departamento del Tolima, siguiendo el rastro de una camioneta azul y una motocicleta hurtadas de la finca. Durante un operativo en Honda, la policía interceptó a varios hombres, entre ellos Sergio Andrés Gómez, quien intentó huir lanzándose por un caño. Al ser capturado, Gómez portaba un arma de fuego y un reloj Fossil de color café que intentó descartar al momento de la aprehensión.Al contactar a la familia Valencia para verificar la procedencia del objeto, el hijo de la víctima confirmó la pertenencia del accesorio: "Yo inmediatamente le digo que sí, que es el reloj de mi papá".Las autoridades identificaron a Gómez como el autor material de los disparos. Semanas después, Pinzón fue localizado en una vivienda en Ibagué, donde intentó escapar por los techos de una casa.Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, que incluían testimonios, huellas, interceptaciones y objetos recuperados, tanto Johan Daniel Pinzón como Sergio Andrés Gómez decidieron allanarse a los cargos. El 16 de septiembre de 2025, fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, secuestro y porte ilegal de armas.Aunque la fiscalía solicitaba inicialmente una pena de 56 años, la aceptación de cargos les permitió recibir una rebaja, quedando la sentencia final en 35 años de prisión. Para la familia del fundador de Arepas El Carriel, hay un cierre en el proceso, pero no la de una herida profunda por la traición de quien consideraban de su entorno.“Johan cumplió un papel de ganarse la confianza de ser una persona cercana de su empleador, del señor Luis Alfonso”, concluyó el coronel Mauricio Arley Herrera sobre los hechos del crimen.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.
Lo que comenzó como la desaparición de una joven administradora de un bar terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes de Bogotá. El 7 de enero de 2011, Sandra Viviana Ravelo, de 26 años, desapareció. Ocho días después, su cuerpo fue encontrado en una zona desolada de Ciudad Bolívar.La Fiscalía centró rápidamente la investigación en John Alexander Quintero, novio de la víctima y patrullero de la Policía. Todo apuntaba a una condena de hasta 60 años de prisión, hasta que una nueva revisión de las evidencias forenses cambió el rumbo del caso. El periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, reconstruyó la investigación.El peso de la acusación: las pruebas de ADNDesde el inicio del proceso, la Fiscalía construyó su teoría del caso sobre dos pruebas biológicas que parecían irrefutables. En el cuerpo de la víctima se hallaron tres perfiles genéticos, uno de los cuales coincidía con el de su pareja. Además, debajo de las uñas de Sandra se encontró material biológico del uniformado, un hallazgo que los investigadores interpretaron como la prueba de que la víctima lo había arañado mientras intentaba defenderse del ataque.La presión social y mediática fue inmediata. En el ámbito carcelario, Quintero fue apodado con nombres como "Pikachu" o "el descuartizador". Al respecto, el patrullero relató el impacto de pasar de ser un servidor público a un reo señalado por la justicia: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser el bandido más grande de todo Bogotá".Por su parte, la madre de la víctima, Claritza Murillo, expresó en su momento el dolor y el rechazo hacia el Policía: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo alguien que yo tuve en mi casa".¿Qué demostró el análisis forense?El caso comenzó a desmoronarse en 2015, cuando el médico forense Aníbal Navarro y un equipo revisaron los folios y la necropsia. Una de las primeras conclusiones que permitió desvirtuar la sevicia fue la causa de las lesiones en el cadáver. Contrario a lo que se informó inicialmente sobre un desmembramiento y quemaduras intencionales, la ciencia determinó que el daño fue causado por agentes externos del entorno rural.El doctor Navarro explicó que los hallazgos en el cuerpo no correspondían a una acción criminal tras la muerte: "No está desmembrado. Son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo. Y en este caso lo más probable son perros”.Asimismo, se descubrió que las supuestas quemaduras eran en realidad procesos naturales de descomposición mal interpretados debido a que la fotografía forense fue realizada por personal no experto. Según la investigación, quien tomó las imágenes era en realidad una auxiliar de enfermería sin la formación técnica necesaria.La prueba del ADN bajo las uñas, que la Fiscalía presentó como señal de una lucha desesperada, fue analizada bajo una nueva óptica por la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda. Al observar detalladamente el estado de las manos de la víctima, la experta notó que la evidencia física no respaldaba la teoría del forcejeo: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha".La defensa argumentó que el material genético hallado era mínimo y compatible con la convivencia normal de una pareja, un fenómeno conocido en la ciencia forense como transferencia por contacto cotidiano.El propio Quintero explicó este punto en su defensa: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo". Esta interpretación cambió el sentido de la evidencia: la presencia de material genético de Quintero no demostraba su participación en el crimen, ya que los análisis concluyeron que dicho rastro provenía de una relación consentida anterior a la desaparición de Sandra.Testimonios que rectificaron la inocencia del policíaOtro factor determinante para la libertad del policía fue la desarticulación del móvil del crimen. La Fiscalía sostenía que Quintero era un hombre posesivo y extremadamente celoso, una percepción que la familia de la víctima compartía. No obstante, los testimonios de amigos cercanos y clientes habituales del bar que Sandra administraba en el barrio Bosa Piamonte desmintieron esa conducta violenta.Adicionalmente, se logró identificar a los hombres con los que Sandra fue vista por última vez. Testigos confirmaron que la joven abandonó el establecimiento comercial en un taxi acompañada por dos sujetos. Uno de ellos era Néstor Yesit Sánchez, quien posteriormente aceptó su responsabilidad mediante un preacuerdo con la justicia tras confirmarse que su ADN también estaba presente en la escena. Sánchez fue condenado, mientras que la identidad del tercer implicado nunca pudo ser establecida por las autoridades.La sentencia absolutoria y las secuelas del procesoTras pasar casi seis años privado de la libertad, entre cárceles como La Picota y detención domiciliaria, un magistrado dictó el fallo que declaró la inocencia de John Alexander Quintero. “Yo siempre tenía una Biblia. Ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios”, aseguró Luz Nidia Giraldo, madre del patrullero. “Esa fue esa primer Navidad otra vez en casa. Fue ver otra vez a mi familia reunida, volver a estar con todos, ver que tenía el apoyo de mi familia”, recordó John Alexander Quintero, conmovido.A pesar de la decisión judicial, el estigma social persiste para Quintero, quien ha manifestado dificultades para reinsertarse en la vida laboral debido a sus antecedentes judiciales, llegando a ser rechazado en decenas de empresas. Por otro lado, la familia de Sandra Viviana Ravelo mantiene su postura de desconfianza frente al veredicto. Claritza Murillo reafirmó su convicción tras conocerse la libertad del expolicía: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".El caso de Sandra Viviana Ravelo terminó convirtiéndose en mucho más que una investigación por feminicidio. También abrió un debate sobre el alcance de la evidencia forense, la interpretación de las pruebas científicas y las consecuencias que puede tener una investigación cuando los hallazgos son cuestionados años después. Mientras la familia de la víctima sigue reclamando justicia, John Alexander Quintero intenta reconstruir una vida marcada por un estigma que, asegura, aún no desaparece.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El 7 de enero de 2011, la vida de Sandra Viviana Ravelo, una joven de 26 años y administradora de un bar en Bogotá, se apagó en circunstancias que estremecieron al país. Lo que inició como una búsqueda desesperada por parte de su hermano y su novio, ambos miembros de la Policía Nacional, terminó en un hallazgo macabro en una zona rural de Ciudad Bolívar. Sin embargo, el verdadero giro dramático ocurrió cuando la Fiscalía General de la Nación señaló al patrullero John Alexander Quintero, pareja de la víctima, como el principal responsable del crimen. Diego Guauque, periodista de Séptimo Día investigó el caso.El peso de una acusación de 60 añosLa Fiscalía no escatimó en calificativos ni en la severidad de la pena solicitada. Basándose en pruebas genéticas y testimonios familiares, el ente acusador pidió la máxima sanción permitida por el ordenamiento penal colombiano. Según los registros de las audiencias, se solicitó que la pena fuera de 500 meses de prisión, lo que equivale a más de 41 años, aunque en diversos escenarios se habló de una proyección de hasta 60 años debido a la gravedad de los delitos imputados: homicidio, violación y tortura.Para la familia de Sandra, la noticia fue un golpe devastador. Su madre, Claritza Murillo, recordó el momento en que la sospecha recayó sobre el hombre que frecuentaba su casa: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo que alguien que yo tuve en mi casa". La presión mediática y la sevicia reportada en el levantamiento del cadáver, que incluía relatos de desmembramiento y quemaduras, convirtieron a Quintero en el enemigo público número uno, apodado en prisión con alias como "Pikachu" o "el descuartizador".Las pruebas "reinas" de la FiscalíaEl caso contra el patrullero se cimentó sobre dos hallazgos biológicos que parecían irrefutables. El primero fue la presencia de su material genético en el cuerpo de Sandra. El segundo, y quizás más condenatorio para los jueces iniciales, fue el hallazgo de restos biológicos bajo las uñas de la víctima, lo que se interpretó como una señal de defensa.Al respecto, la madre de la víctima señaló en su momento: "En las uñas de mi hija habían encontrado a la piel de él, de John Alexander". Esta narrativa sugería que Sandra había forcejeado con su agresor antes de morir. Quintero, por su parte, se vio atrapado en una pesadilla jurídica: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser un el bandido más grande de todo Bogotá".La ciencia forense que desmontó la teoría del "monstruo"El enigma comenzó a resolverse cuando el médico forense Aníbal Navarro y su equipo interdisciplinario revisaron los folios del caso en 2015. El primer hallazgo fue que el cuerpo de Sandra nunca fue desmembrado por manos humanas ni quemado con intención criminal. Navarro explicó que los daños en el cadáver fueron causados por el entorno: "No está son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo... en este caso, por el contexto... lo más probable son perros".Además, se descubrió que las supuestas quemaduras eran, en realidad, procesos naturales de descomposición mal interpretados por personal técnico sin la formación adecuada en fotografía forense. Sobre la prueba del ADN bajo las uñas, la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda aportó una visión distinta a la de la Fiscalía. Al analizar la evidencia, notó que no había señales de lucha física: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha". Según la experta, el ADN encontrado era mínimo y compatible con el contacto cotidiano de una pareja. Quintero mismo explicó este punto: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo".El camino hacia la libertad y el estigma persistenteLa defensa también logró desvirtuar el móvil del crimen. Mientras la Fiscalía lo pintaba como un hombre posesivo y celoso, los testimonios de amigos y clientes del bar de Sandra indicaron lo contrario. Finalmente, se comprobó que el ADN de Quintero en el cuerpo de la joven correspondía a una relación consentida previa a su desaparición, mientras que los otros rastros hallados sí pertenecían a una agresión violenta en una zona remota donde el patrullero no tuvo presencia.Tras casi seis años de detención, un magistrado dictó el fallo que cambió su destino. Quintero recordó el impacto de ese momento: "Yo siempre yo tenía una Biblia ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios". A pesar de ser declarado inocente, el estigma social le ha impedido retomar una vida normal y conseguir un empleo estable.Por su parte, la familia de Sandra sigue sin encontrar paz, manteniendo su convicción sobre la culpabilidad del expolicía. Claritza Murillo fue enfática al ser consultada tras el veredicto: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".
En el departamento del Meta, una población de aproximadamente 180 cocodrilos del Orinoco, conocidos como caimanes llaneros, atraviesa una emergencia de supervivencia sin precedentes en la historia de la conservación. Estos animales, que son los depredadores más grandes de América, llevan nueve meses sin recibir alimento debido a que las instituciones responsables no han definido quién debe asumir los costos de su manutención. El conflicto involucra a la Universidad Nacional, el Ministerio de Ambiente y corporaciones ambientales como Cormacarena.Lo que está pasando con los cocodrilos en el MetaAunque los cocodrilos tienen un metabolismo que les permite pasar varios meses sin comer, el tiempo transcurrido en el Meta ha superado cualquier límite natural. El profesor Carlos Moreno, quien lleva 23 años dedicado al programa de conservación de esta especie, advirtió sobre la gravedad del asunto en Los Informantes: "Someter una población de 180 cocodrilos, todos simultáneamente a inanición hará que finalmente hagan canibalismo".La falta de alimento prolongada está destruyendo el organismo de los reptiles. Al no recibir nutrientes externos, los animales comienzan a consumir sus propias reservas de grasa y, posteriormente, sus tejidos musculares. Este proceso genera sustancias tóxicas que dañan los órganos internos. Moreno explica que el desecho metabólico, como el ácido úrico, afecta gravemente el funcionamiento del cuerpo: "esas sustancias que se llaman metabolitos, que son los desechos de las rutas biológicas que son tóxicas. Así que esos desechos como ácido úrico, por ejemplo, afectan el riñón. Técnicamente se llaman nefrotóxicas, pero también afectan el hígado". Según el investigador, el daño en muchos ejemplares podría ser ya irreversible.Una "reserva de vida" en peligroPara entender la magnitud de la tragedia, es necesario comprender que estos animales no son ejemplares comunes, sino que forman lo que los científicos llaman un "banco genético". En términos sencillos, se trata de una selección de los mejores individuos de la especie, elegidos mediante estudios de ADN para asegurar que el caimán llanero no se extinga.En el año 2020, una investigación liderada por la bióloga Ana María Saldarriaga identificó a 140 cocodrilos que eran "prioritarios" debido a su alta diversidad genética. Esto significa que su descendencia será más fuerte y saludable para repoblar los ríos. Estos animales fueron trasladados al Parque Agroecológico Merecure para que vivieran en condiciones de semicautiverio, donde aprendieron a cazar peces vivos y ganaron masa muscular antes de su liberación definitiva. Sin embargo, ese proyecto de vida hoy es una trampa mortal. Saldarriaga, reconocida como una de las conservacionistas más brillantes del mundo, lamenta la situación. "No puede ser que un animal que lleva 6 millones de años en la Tierra... y ahorita su mayor riesgo es el programa de conservación. Eso solo pasa en Colombia", señalan los expertos.El origen del enredo administrativo de los cocodrilosEl problema actual se deriva del vencimiento de acuerdos legales. En agosto de 2025, el convenio con el parque Merecure llegó a su fin, y en septiembre la comida dejó de llegar a los estanques porque no hubo un plan de transición. Actualmente, existe un vacío de responsabilidad: la Universidad Nacional afirma que no puede invertir dinero público en un predio privado sin un convenio vigente, mientras que el Ministerio de Ambiente señala que la custodia de los animales sigue siendo responsabilidad de la universidad.Además, el marco legal que rige la protección de esta especie parece estar desactualizado. Andrés Felipe Aponte, director de la estación de biología tropical Roberto Franco, explica que no hay una guía clara de acciones: "El programa vigente como tal con un documento normativo formal no existe actualmente. Ese programa se creó entre el 2002 y 2012. Posterior al 2012 pues no se generó como una evaluación formal". Esta incertidumbre normativa permite que cada institución evada sus obligaciones mientras los animales agonizan.Hacinamiento de los cocodrilos en VillavicencioMientras los ejemplares de Merecure mueren de hambre, los que se encuentran en la sede urbana de la Universidad Nacional en Villavicencio sufren por la falta de espacio. Los estanques, diseñados para albergar a 10 cocodrilos, hoy contienen hasta 30 de ellos. El reporte de la propia universidad es alarmante: el hacinamiento ha provocado peleas territoriales que han dejado ejemplares mutilados y al menos 18 individuos completamente ciegos.El cocodrilo del Orinoco es una especie que puede medir hasta 7 metros y pesar media tonelada. Solo habita en Colombia y Venezuela y se encuentra en la "lista roja" de peligro crítico de extinción, el mismo nivel de riesgo que enfrenta el gorila de montaña. A pesar de ser un tesoro nacional que mejora la pesca en los ríos donde es liberado, su futuro depende hoy de que una oficina estatal firme el presupuesto para su comida.
Martha Bossio, famosa por crear guiones de novelas y series en la televisión, falleció en las últimas horas por causas que aún se desconocen. La reconocida libretista dejó un gran legado en dicha industria.Lea, también: Chris Evans da vida a Buzz Lightyear: “Es un sueño hecho realidad”Egresada del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Martha Bossio encontró su pasión y vocación en los guiones de novela. Fue una de las mentes creativas en varias producciones de Caracol Televisión, RCN, RTI y Televisa. Es conocida por ser libretista de novelas como ‘Pero sigo siendo el rey’, ‘Gallito Ramírez’, ‘San Tropel’, ‘El Divino’ y ‘La casa de las dos palmas’.Uno de sus últimos trabajos en la televisión fue para 'La Ronca de Oro'. Martha Bossio apoyó en esta novela a la productora Clara María Ochoa, quien era una de sus grandes amigas."Es autora de 4 teorías para aplicación en dramaturgia: las categorías múltiples, los grandes hitos, la morfología de la historia y los interrogantes. Autora de cuatro de las diez telenovelas seleccionadas por el Museo Nacional en su exposición titulada 'Un país de telenovela en 2010'. Es considerada una de las mejores libretistas del país", señaló la Universidad Jorge Tadeo, resaltando el gran trabajo de Martha Bossio.Además: Así fue el matrimonio de Natasha Klauss: "Esta es su boda de verdad, no es telenovela"Sin duda, el nombre de esta libretista será recordado durante mucho tiempo en la televisión colombiana y mexicana.
Más de 11.000 compradores y 600 marcas en el evento más importante del sector moda en América latina. Los hechos del día en El Despertador.
Bogotá y Medellín acogerán el evento del 9 al 18 de septiembre. Habrá jornadas académicas con algunos directores de las cintas.
Primer 'cara a cara' en la historia de los mundiales para Colombia y Ghana; selecciones que buscan un lugar entre las 16 mejores en la Copa del Mundo 2026. Si la 'tricolor' tiene a James Rodríguez y Luis Díaz como las figuras a seguir, en el combinado de las 'estrellas negras' resaltan jugadores clave que han llevado, a punta de sus buenas actuaciones, a la escuadra de África occidental a esta instancia. El objetivo del elenco entrenado por Carlos Queiroz, un 'viejo conocido' en la interna de la 'tricolor', es avanzar por segunda vez en su historia a los octavos de final, tras lo hecho en Alemania 2006. Aunque hay que precisar que en Sudáfrica 2010 lograron su mejor participación en una cita orbital, al llegar hasta los cuartos de final. Así que Ghana está más que lista para asumir este reto junto a sus 'estelares': Antoine Semenyo, Thomas Partey, Jordan Ayew, Iñaki Williams y Benjamin Asare. Asare, determinante bajo los palosEl arquero, de 33 años, ha sido determinante para sostener a las 'águilas negras' en la Copa del Mundo en tierras norteamericanas; sus atajadas han valiosas. Asare jugó los tres compromisos de la fase de grupos, y según los datos proporcionados por 'Sofascore', el número 16 ha mantenido el arco invicto en dos ocasiones, ha recibido dos anotaciones, a ello sumarle, ocho atajadas importantes; teniendo así un 80 por ciento de efectividad bajo los tres palos. Thomas Partey, el motor del mediocampoSu estadía en la cita orbital 2026 ha estado inmersa por los cargos que tiene por presunta agresión sexual; proceso legal que enfrenta en el Reino Unido. Lo cierto es que en el campo de juego, Partey, quien milita en el Villarreal de España, es el equilibrio en el mediocampo de Ghana; recuperación rápida del balón y potencia física, sus cualidades. En total, suma 180 minutos en el Mundial y su porcentaje de pases precisos es del 90 por ciento, mientras que en los duelos ganados, supera el 60 por ciento. Un ataque lleno de velocidadEn la ofensiva, la escuadra dirigida por Carlos Queiroz tiene a tres 'cracks' a seguir: Antoine Semenyo, Jordan Ayew, y a ellos se les suma, Iñaki Williams. Semenyo, atacante del Manchester City, es potente y desequilibrante. El jugador más cotizado de las 'estrellas negras', debido a que tiene un valor en el mercado de 80 millones de euros, según el portal especializado 'Transfermarkt'. Aunque, hasta el momento, Antoine no ha marcado en la cita orbital, es la principal amenaza ofensiva de Ghana para las zagueros colombianos; Daniel Muñoz y Jefferson Lerma lo conocen muy bien, ya que todos se desempeñan en la Premier League. Por el lado de Jordan Ayew es el hombre de la experiencia y jerarquía en ataque de Ghana. En sus números en el Mundial 2026, el atacante del Leicester City ha tenido un 62 por ciento de precisión en los pases. Por último, pero no menos importante aparece Iñaki Williams, delantero del Athletic Club de Bilbao. Su velocidad al contraataque, lo hacen un delantero peligroso en espacios abiertos; aspecto en el que los zagueros de la 'tricolor' deben estar atentos. El artillero, de 32 años, ha sumado 66 minutos, y al igual que Ayew, suma un buen porcentaje de pases precisos.
España venció 3-0 a Austria en el Mundial 2026 y el tercer gol fue obra de Mikel Oyarzabal, quien ya había anotado el primer tanto. A los 89 minutos, Marc Cucurella filtró un pase desde el costado izquierdo y dejó mano a mano a Oyarzaba que la mandó al fondo de la red con un remate de pierna derecha. Vea el gol de Mikel Oyarzabal:
La Selección Colombia está lista para afrontar uno de los retos más importantes de su camino en el Mundial 2026. Este viernes 3 de julio, a las 8:30 p.m. (hora de Colombia), el equipo de Néstor Lorenzo se medirá con Ghana en el Arrow Stadium, de Kansas City, por un cupo a los octavos de final.En la rueda de prensa previa al compromiso, el entrenador argentino dejó claro que su equipo llega con confianza, aunque sin caer en el exceso de favoritismo. De hecho, agradeció los elogios que recibió por parte del seleccionador de España, Luis de la Fuente, pero aseguró que Colombia ha aprendido a convivir con la presión."Prefiero no estar en la necesidad de ser favoritos. Cada vez que nos tocó hacer algo, nos hicimos cargo de las situaciones. El equipo ha aprendido a jugar con ese peso. Todo está muy fino entre el que pasa y el que no. Ojalá que mañana esté a favor nuestro", afirmó.Uno de los nombres propios de la conferencia fue el de Luis Díaz. Lorenzo respaldó al extremo del Bayern Múnich quien ha sido protagonista en el torneo pese a no haber tenido la fortuna deseada frente al arco."Lucho es un jugador de desequilibrio que siempre esperamos que aparezca en todos los partidos. Ha aparecido, le han anulado goles y tampoco tuvo fortuna. Ojalá que mañana convierta y sea figura", comentó.El seleccionador también destacó el crecimiento colectivo de Colombia y aseguró que todavía hay margen para seguir evolucionando."Tenemos jugadores con mucha calidad y versatilidad para ocupar distintos espacios y cumplir funciones defensivas y ofensivas. Hemos crecido, pero todavía no nos alcanza para lo que buscamos. Ojalá que mañana demos un paso más y podamos pasar a octavos de final", señaló.Respecto al estado físico del plantel, Lorenzo explicó que la prioridad en los últimos días ha sido la recuperación, teniendo en cuenta el desgaste propio de un Mundial."El campeonato empieza a ser muy denso en lo físico por los viajes, los cambios de horario, los protocolos y los cambios de hotel y de ciudad. Todo eso empieza a ser más agotador. Hay que preservar la integridad física al máximo", indicó.Sobre Ghana, el técnico advirtió que será un rival de mucho cuidado, especialmente por su capacidad atlética y el nivel de sus futbolistas."No podemos generalizarlos solo por lo físico. Son jugadores que actúan en los mejores equipos de Europa y juegan muy bien. Es un equipo ordenado y agresivo cuando sale a presionar", analizó.Además, reconoció que Colombia deberá tener especial atención a las transiciones defensivas. "No es fácil jugar con laterales altos. Hay que prestar muchísima atención a los contrataques porque en algunos momentos vamos a quedar con poca gente defendiendo. Eso se ha trabajado", explicó.Finalmente, Lorenzo dejó un mensaje de prudencia pese al buen momento del equipo. "Aprendimos que no hay ningún partido fácil. Hay que seguir mejorando para llegar a donde queremos llegar, y lo primero es pasar a octavos", concluyó el estratega de la Selección Colombia.
Con goles de Mikel Oyarzabal, en dos oportunidades, y de Pedro Porro, la Selección de España superó este jueves con un marcador de 3-0 a una Austria que nunca pudo reaccionar, ni revertir el estilo de juego de su rival. La roja avanzó de esa manera a los octavos de final del Mundial 2026 de Estados Unidos, México y Canadá, confirmando que es uno de los seleccionados con aspiraciones en el certamen orbital que organiza la FIFA.España siempre atacó, fue al frente y puso condiciones, sin que los austriacos pudieran poner correctivos en la zona defensiva. De haber sido por varias salvadas providenciales del arquero Schlager, el marcado pudo ser más abultado. En acción estuvo Lamine Yamal, quien fue un constante dolor de cabeza para sus rivales, al igual que Oyarzabal.Finalizado el compromiso mundialista, los jugadores que dirige Luis de la Fuente festejaron un nuevo paso en la cita mundialista, mientras que sus seguidores en las tribunas de estadio de Los Ángeles también gozaron de ese positivo resultado.
En La Guaira, la ciudad más afectada por los terremotos en Venezuela de 7,2 y 7,5, se hicieron maniobras por más de 18 horas para rescatar a Abraham, un adolescente de 16 años. Los equipos de rescate de Colombia lucharon para sacarlo con vida, pero, lamentablemente, no lo lograron. “Acá afuera somos un grupo de rescate. Si alguien me escucha, grite o hagan ruido”, dijo uno de los socorristas en el momento que detectaron que Abraham estaba con vida. “Si me escucha, haga un ruido o grite”, le insistió. Después, los rescatistas corroboraron sus signos vitales con un escáner que ubicó en la pantalla dónde estaba y cuál era su capacidad de movimiento. El joven estaba en un edificio de nueve pisos que quedó reducido a escombros.“Estamos leyendo en horizontal. Esa es la lectura que me da el radar”, mencionó uno de los rescatistas y con esa información decidieron cavar un túnel para llegar hasta él. La familia ayudó a reconstruir los planos del apartamento.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Cavamos 10 metros de profundidad: rescatista colombianoDanny Altamirano, oficial del equipo USAR COL-1 de la UNGRD, habló con Noticias Caracol y dijo que “entramos por una de las habitaciones y esa los muchachos lograron llegar exactamente casi que a la sala. ¿Por qué nos dimos cuenta de que a la sala?, porque la familia nos dijo a nosotros, ‘van a encontrar un mueble de color café, pueden girar a mano derecha y van a encontrar posiblemente la habitación del niño’. Y así fue. Se nos pudo haber ido 10 metros de profundidad, un túnel que largo, comienza uno a encontrar diferentes barreras, concreto, ladrillo, arcilla”.Fueron 18 horas en las que los rescatistas estuvieron cavando para avanzar centímetro a centímetro en un espacio estrecho y reducido para ellos. Y cada hora verificaban que Abraham siguiera con vida. “Abraham, si me escucha, haga un ruido o grite”, le decían al menor.En sus sistemas, Abraham se mantenía vivo. Era una batalla contra el tiempo y milimétrica porque un movimiento en falso podía provocar un nuevo colapso, pero cada maniobra alimentaba la esperanza de encontrarlo con vida.“Penetran, rompen, sacan, van dejando un área limpia y asimismo vamos a ir avanzando. Esto no es un tema de minutos. Ojalá pudiéramos hacerlo en minutos, pero no. Para hacerlo de una forma segura es un tema que vamos haciendo paso a paso, procedimiento por procedimiento. Y eso puede durar horas y dura horas”, sostuvo Altamirano."No siempre se gana"Después de 18 horas ininterrumpidas de excavación, los rescatistas calculaban que estaban a aproximadamente una hora de alcanzar su objetivo cuando ocurrió lo que más temían. Altamirano relató que “ya estábamos muy cerca a él, se encontró y pues, desgraciadamente, la noticia fue que se encontró y no tenía signos de vida. Al final cuando sucede esto, el equipo se siente un poquito agobiado y golpeado. No siempre se gana. Es donde unos se quiebran, muchos se quiebran uno y siente ese dolor. Cuando yo le di la mala noticia a la familia me dijo con el corazón roto, ‘pero les doy las gracias porque yo vi lo que ustedes hicieron’”.Aunque no todas las historias de rescate terminan con el final feliz de que la víctima pueda contar cómo sobrevivió, se vuelve un mensaje de humanidad saber que, por lo menos, se le podrá dar una despedida digna a los fallecidos encontrados.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias