Las tensas relaciones entre el Concejo de Bogotá y la Alcaldía de Claudia López han puesto en espera la aprobación del cupo de endeudamiento, con el que el Distrito prevé generar 500.000 empleos para la reactivación económica de la capital.
Cuando parecía que los trámites iban por buen camino, una recusación del partido Cambio Radical a uno de los ponentes del proyecto, por presunto conflicto de intereses, frenó el trámite, al menos durante las sesiones ordinarias de la corporación.
Según el cabildante Rolando González, “los concejales del Polo Democrático en su momento demandaron la aprobación y licitación de la primera línea del metro en Bogotá y en este cupo de endeudamiento de los $11 billones hay $800 mil millones destinados a culminar parte de esta primera línea del metro”.
El retraso, señaló la concejal María Fernanda Rojas, fue una “jugadita donde sabemos que está el señor Vargas Lleras, también le salió bien a ellos, pero mal a la ciudad”.
Hasta la alcaldesa Claudia López intervino en la polémica, diciendo que “la recusación de último momento de Cambio Radical a sus colegas del Polo es un acto legítimo de bancada de oposición, pero tiene un efecto dilatorio del debate del cupo de endeudamiento que necesita con urgencia la ciudad para recuperar su economía y generar miles de empleos”.
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Pero el enfrentamiento no paró aquí.
Un video grabado la semana pasada, con el que se denunció que los concejales abandonaron el recinto para almorzar mientras la sesión continuó con los representantes del Distrito, le sumó más leña al fuego.
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“Ambos necesitamos comer, ambos necesitamos salir al baño y qué bueno sería que dejáramos de un lado la doble moral y encontráramos soluciones para la gente y para la garantía de los derechos tanto de concejales como de funcionarios”, dijo Luis Ernesto Gómez, secretario de gobierno de Bogotá, sobre estas imágenes.
Veinticuatro horas después los concejales le respondieron con otro video donde aseguraron que el funcionario montó una campaña de desprestigio.