Los estudiantes colombianos son los que más utilizan la inteligencia artificial para aprender en América Latina, con un 56% que recurre a ella semanalmente, según el estudio PISA 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) divulgado este martes. El auge de estas herramientas contrasta, sin embargo, con las carencias de los centros educativos: seis de cada diez alumnos colombianos estudian en colegios donde la falta de materiales o problemas de infraestructura dificultan la enseñanza. El estudio, que evalúa cada tres años los conocimientos y competencias de estudiantes de 15 años mediante pruebas estandarizadas, puso especial atención en esta edición en el uso de la inteligencia artificial para el aprendizaje.
La OCDE advierte de que, aunque la inteligencia artificial generativa puede apoyar el aprendizaje en determinadas condiciones, "frecuentemente no lo consigue en la práctica" y, utilizada de forma inadecuada, puede convertirse en "un atajo que evita el trabajo cognitivo que la educación busca desarrollar". Con ese 56%, Colombia se sitúa dos puntos por delante de Perú (54%) y tres de Uruguay (53%), y diez puntos por encima de la media de la OCDE (46%). También supera a Argentina y Ecuador (52%), pero se queda detrás de Vietnam (69%), Singapur (66%) y Emiratos Árabes Unidos (64%).
El elevado uso de los chatbots contrasta también con la presencia de la tecnología en las aulas colombianas, donde los estudiantes utilizan dispositivos digitales para actividades de aprendizaje una media de 1,6 horas al día, una cifra prácticamente igual a la media de la OCDE, de 1,7 horas. Además, el 36% de los alumnos aseguró que sus compañeros se distraen frecuentemente con dispositivos digitales durante las clases, frente al 28% de media de la OCDE. El informe señala, no obstante, que los estudiantes de colegios donde está prohibido el uso de celulares tienen un 33% menos de probabilidades de reportar este tipo de distracción.
La expansión de estas herramientas digitales se produce, además, en un contexto de importantes carencias materiales. El 63% de los estudiantes asiste a centros donde la falta de materiales educativos dificulta la enseñanza y el 62% a colegios con problemas de infraestructura. Esta última cifra aumentó de forma considerable respecto a 2022, cuando el porcentaje de alumnos que estudiaba en centros con carencias de infraestructura era del 44%.
"Todavía hay margen de mejora" en la capacidad de los estudiantes colombianos para autorregular su aprendizaje y establecer objetivos, señaló el informe.
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De los más de 13.700 colegios que hay en Colombia según el Ministerio de Educación, las pruebas PISA fueron realizadas en 2025 por 7.268 estudiantes de 266 colegios, que representan a unos 597.500 estudiantes de 15 años, equivalentes a un estimado del 75% del total de la población de esa edad.
Las pruebas PISA realizadas en 2025 ponen en evidencia una tendencia bastante general en todo el mundo a una baja muy sustancial de la comprensión lectora de los alumnos de 15 años que se vincula en gran parte al uso que hacen de los dispositivos digitales como el móvil, pero también de la inteligencia artificial. En 10 años, los resultados en comprensión lectora en los países de la OCDE han empeorado en una media de 28 puntos (hasta 463 en 2025), y en 14 desde la última prueba que se había hecho en 2022, una diferencia más que destacable teniendo en cuenta que unos 20 puntos es el equivalente de la ganancia que se produce por cada año escolar. En España ese descalabro es de 42 puntos desde 2015.
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La OCDE, que publica este martes el estudio de esa última edición en la que participaron más de 760.000 alumnos de 91 países y territorios, destaca que el descenso se constató en dos tercios de aquellos en los que hay datos comparables y que los únicos avances significativos se han producido en algunos que partían de un nivel muy bajo (Brunéi, Camboya, Filipinas y Zambia). Los mejores resultados en términos absolutos se dieron en Singapur (535 puntos), China (527), Taiwán (508), Japón (503), Corea del Sur (501) e Irlanda (500), los únicos donde a pesar de los descensos lograron mantenerse por encima del umbral de los 500, prácticamente a 200 puntos de los últimos de la lista: Guatemala (334), Paraguay (334), Kenia (326), Zambia (314) y Ruanda (312).
Los autores del informe señalan que el bajón en las calificaciones se explica sobre todo por la incapacidad para mantener la atención en textos largos o de cierta complejidad y que necesitan diferentes elementos de razonamiento. Al mismo tiempo, perciben que los alumnos tienden a hacer lecturas rápidas (el tiempo para completar los ejercicios disminuye respecto a ediciones anteriores) y a dar respuestas inmediatas pero también cada vez más erróneas. Los peores resultados se dan en países con tasas de distracción en clase por los dispositivos digitales superiores a la media.
Aunque reconoce que la crisis de la covid con la suspensión de las clases presenciales por los confinamientos puede haber pesado, la OCDE considera que hay un vínculo con el mayor uso de los móviles por los adolescentes para conectarse a las redes sociales en una acción generalmente pasiva, sin creación de contenidos propios.
Un 28 % de los alumnos de la OCDE que participaron en PISA en 2025 dijeron que sus compañeros estaban distraídos en las clases de ciencias por el uso de los dispositivos digitales, con proporciones que llegaban al 40 % en Chile, Polonia o Bulgaria. En países que no pertenecen a la organización, se alcanzaban porcentajes "masivos" en Argentina (55 %) y Uruguay (57 %).
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Hay que tener en cuenta que esa distracción se traducía, con respecto a los que no señalaban ese problema de atención, en una diferencia media de 11 puntos en los resultados en las pruebas de ciencia. Para los autores del estudio, el problema no son tanto los dispositivos, sino el hecho de que los estudiantes los utilizan mucho más para actividades de ocio (casi 3,4 horas al día de media en la OCDE) que para el aprendizaje (3 horas al día las jornadas lectivas, 1,4 horas los fines de semana).
En cuanto al efecto de la irrupción de la IA en el aprendizaje, los responsables de PISA indican que si bien no hay una respuesta definitiva, los primeros datos apuntan a que por regla general los que menos las utilizan son los que obtienen mejores resultados en ciencia, lo que podría explicarse porque los usos más corrientes, como resúmenes de artículos, son para evitar una parte del esfuerzo necesario para aprender. Su conclusión no es que la IA sea negativa de por sí, sino que cuando se usa de forma moderada y, sobre todo, como respaldo para el aprendizaje puede traducirse en mejores resultados, como lo prueban los casos de Corea del Sur o Singapur que están aplicando a gran escala esa tecnología en la enseñanza.
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La evolución sobre una menor capacidad a prestar atención a los textos es, en cualquier caso, inquietante para la OCDE en un mundo de rápido avance de la IA en el que resulta todavía más importante ser capaz de leer de forma crítica, evaluar la credibilidad de las informaciones, entender los matices y formarse opinión sobre bases fiables.
Las listas de las mejores notas en los ejercicios de ciencias y de matemáticas de PISA son bastante coincidentes con las de comprensión lectora: en cabeza están, por orden China, Singapur, Taiwán y Japón, y luego Estonia, Corea del Sur, Reino Unido y Canadá.
EFE