El subintendente Ronald García de la Policía Nacional estaba patrullando en el barrio Capri de Cali cuando unos vecinos lo alertaron sobre vida bajo los escombros. Sin esperar hacer parte de una heroica labor que dio esperanza, este uniformado de la Policía Nacional colaboró en el rescate de un bebé recién nacido, llamado Salomón.
García relata que en el momento del terremoto estaba en plena vía pública. Una vez finalizó el evento sísmico, unos ciudadanos los abordaron para pedirles ayuda después del colapso de una estructura. “Cuando llegamos al lugar encontramos una escena de polvo, ruinas, un olor a gas impresionante”, recordó García con un panorama igual a sus espaldas. El subintendente estaba con su compañero, el intendente Sebastián Daza. Ambos, sin pensarlo, pusieron manos a la obra y subieron a las ruinas del edificio recién destruido. “Bajamos a un hueco que observamos, encontramos llantos, escuchamos llantos, quejidos”, dijo el subintendente, que para él y su compañero fue un signo de seguir excavando con más ahínco.
Ambos policías escarbaron con insistencia al escuchar los quejidos del bebé. “Uno que es padre de familia, yo que tengo una hija de cuatro años (...) Uno con la angustia y la desesperación… sin pensarlo”, explicó para revivir lo que sintió en ese momento. Capa por capa, los uniformados lograron escuchar los llantos más fuerte. Pero el bebé estaba bajo una cantidad considerable de escombros. Los vecinos del lugar también fueron clave para excavar. Finalmente, después de tanto esfuerzo, lograron ver la cabeza del recién nacido, que estaba en brazos de su papá Juan David. Lograron sacarlo sano y salvo para dárselo a los rescatistas.
El subintendente García dice que se sentía desesperado de no poder sacar los escombros más rápido mientras que seguía escuchando el llanto del bebé. Así duró de 10 a 20 minutos. Cuando finalmente los vieron, el subintendente tuvo al recién nacido en sus brazos y vio su cuerpo con sangre, por lo que lo limpió. El padre del bebé solo pedía que no dejaran morir a su hijo. Los oficiales preguntaron por la mamá del niño, llamada Valentina, a lo que el ciudadano indicó que la mujer seguía entre las ruinas del edificio. “Dios quiera que esté con vida”, agrega el subintendente.
Salomón y su padre Juan David fueron encontrados en el edificio Torres de Limonar y los trasladaron hasta la Fundación Valle del Lili. Pero la familia de ellos sigue preocupada porque la mamá del niño, Valentina, y el tío seguirían atrapados en los escombros de la residencia. Según dijo Juliana Velázquez, prima de Valentina, los dos estarían en el primer piso o en la portería del lugar. Esperan que estén con vida: “Ha sido un proceso muy, muy tortuoso, muy demorado. No tenemos una certeza del lugar en el que se encuentran. Todavía no sabemos nada”.
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De acuerdo con el balance de Asocapitales, Cali (con corte a las 4:00 p. m. del 11 de agosto) tiene a 239 personas atrapadas entre escombros y 180 desaparecidas, lo que la configura como la ciudad con mayor afectación humana entre las capitales de Colombia.
María Paula Rodríguez Rozo
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