El terremoto del pasado 10 de agosto dejó una profunda herida en Cali y en otras zonas del país. Entre las historias de supervivencia que dejó la emergencia está la de Juan David, de 29 años, y su pequeño hijo Salomón, de apenas dos meses y medio, quienes fueron rescatados con vida después de quedar atrapados entre los escombros de las Torres del Limonar.
Juan David no solo tuvo que enfrentar el impacto de perder a su esposa, Valentina, y a su cuñado durante la tragedia. También permaneció atrapado junto a su bebé, esperando durante horas que los equipos de rescate lograran encontrarlos. “Es muy difícil reconstruir cuando todo se te cae encima. Literalmente, cuando todo eso te cae encima, en un abrir y cerrar de ojos pierdes a tu esposa”, relató el joven, visiblemente afectado.
Hoy, mientras intenta recuperarse de lo ocurrido, recuerda los momentos más difíciles de aquellas horas. Contó que lloró cuando se enteró de que su esposa y su cuñado no habían logrado salir y nuevamente cuando pasaron 72 horas sin que fueran encontrados.
“Sabía que mi bebé tenía que salir de ahí”
Juan David explicó que se encontraba evacuando el edificio junto a Salomón cuando ocurrió el colapso. Ambos estaban en la primera planta mientras otras personas intentaban abrir la puerta de salida. Según su relato, el edificio, pese a contar con dos torres, tenía una sola puerta para evacuar. Para él, esa situación pudo haber marcado la diferencia. “Si hubiera tenido más salidas, probablemente la historia fuera diferente”, aseguró.
En medio de la evacuación, Juan David quedó atrás. En cuestión de segundos terminó bajo los escombros, rodeado de polvo y con diferentes partes de la estructura sobre él. “Es un abrir y cerrar de ojos que tú estás debajo de los escombros. Todo se ve oscuro porque hay polvo, porque tienes encima fachadas, todo es muy desconcertante”, recordó.
Sin embargo, en medio del miedo, tuvo claro que debía mantenerse con vida por su hijo. “Trataba de mantener la calma porque sabía que estaba con mi bebé y porque sabía que mi bebé tenía que salir, tenía que salir de ahí”, contó. Por eso comenzó a gritar pidiendo ayuda. “¡Auxilio, auxilio, estoy con un bebé!”, repetía con todas sus fuerzas. Pero sus gritos parecían apenas susurros.
En medio de la emergencia, tampoco era plenamente consciente de las heridas que había sufrido. “No sientes dolor porque estás pensando en sobrevivir, en que tienes que salir de ahí”, relató. Incluso tenía golpes en la cabeza y la frente y estaba perdiendo sangre sin darse cuenta. En medio de los escombros, Juan David tenía una prioridad: proteger a Salomón.
El pequeño, que tenía apenas dos meses y medio en ese momento, permaneció junto a su padre durante la espera por el rescate. Para Juan David, la tranquilidad del bebé se convirtió en una fuente de fortaleza. “Es un bebé increíblemente fuerte, increíblemente tranquilo y verlo así también te llena de fuerzas”, dijo.
El rescate de Juan David y su bebé Salomón se convirtió en una de las historias que más conmovieron a quienes siguieron la emergencia. Para Juan David, la solidaridad de las personas que estuvieron pendientes de ellos fue fundamental para que hoy pueda contar lo sucedido.
Creó una fundación en honor a su esposa
Después de experimentar de cerca la solidaridad de decenas de personas, Juan David decidió transformar parte de su dolor en un propósito para ayudar a otras familias afectadas por la tragedia. Así nació la Fundación Salomón Gómez Vanegas, una iniciativa que busca devolver parte del apoyo que él y su hijo recibieron. “La idea nace a raíz de toda la solidaridad que las personas han querido tener con nosotros”, explicó.
Para Juan David, no sería justo quedarse únicamente con las muestras de cariño recibidas mientras muchas otras familias también atraviesan las consecuencias del terremoto. “Hay muchas personas que fueron afectadas por esta situación, muchas familias. Es un golpe muy duro para todo el país y lo que necesitamos es solidaridad”, afirmó. La fundación también representa una forma de honrar la memoria de su esposa, Valentina, a quien describió como una mujer humana y solidaria.
Juan David todavía enfrenta el duelo por la pérdida de su esposa, pero encuentra consuelo al saber que el hijo que ambos querían construir y cuidar sobrevivió. Si pudiera hablarle nuevamente, le diría que esté tranquila porque su hijo está vivo. “Su tesoro más preciado está con vida. Yo creo que eso es lo que más fortaleza nos ha dado”, expresó.
Recordó que Valentina estaba viviendo una de las etapas más felices de su vida como madre y que ambos trabajaban para darle lo mejor a Salomón. “Es feo perderlo todo en un abrir y cerrar de ojos, pero es bonito saber que hasta el final estuvimos queriendo construir, estuvimos amándonos intensamente”, dijo. Ahora, Juan David mira hacia adelante junto a su hijo y asegura que Salomón estará rodeado de amor y cuidado. “Salomón está en muy buenas manos, va a ser un niño muy amado, muy cuidado. Ha sido de bendición para más personas y el recuerdo va a ser hermoso”, concluyó.
María Paula Rodríguez Rozo
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