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Noticias Caracol LOS INFORMANTES Germán Vargas Lleras: del accidente en el mar a la cirugía cerebral, episodios que marcaron su vida

Germán Vargas Lleras: del accidente en el mar a la cirugía cerebral, episodios que marcaron su vida

El exvicepresidente colombiano Germán Vargas Lleras enfrentó accidentes, cirugías y una vida marcada por episodios críticos que pusieron a prueba su resistencia hasta el final.

Los duros momentos que marcaron la vida de Germán Vargas Lleras

El viernes 8 de mayo de 2026, la política colombiana se detuvo ante la noticia de la muerte de Germán Vargas Lleras en la ciudad de Bogotá. El exvicepresidente, quien también se desempeñó como ministro del Interior y de Vivienda, falleció a los 64 años tras enfrentar un complejo cuadro de salud que incluyó un tratamiento por un tumor cerebral iniciado en 2024.

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Según los reportes clínicos de la Fundación Santa Fe, el líder del partido Cambio Radical pasó sus últimas semanas bajo cuidado médico domiciliario, falleciendo rodeado de su círculo más íntimo, incluyendo a su hija Clemencia y su nieto Agustín.

Sin embargo, antes de este desenlace definitivo, la trayectoria de Vargas Lleras estuvo definida por una asombrosa capacidad de resistencia ante eventos que pusieron en riesgo su vida en múltiples oportunidades. Sus allegados y analistas políticos solían decir que el exfuncionario parecía tener las "siete vidas del gato", una metáfora que cobraba sentido al revisar los episodios críticos de los que salió ileso o con secuelas que no frenaron su carrera política.

Los accidentes que lo dejaron a borde de la muerte

Uno de los momentos menos recordados ocurrió durante un descanso en su intensa actividad pública. Tras un extenso periodo de campaña, Vargas Lleras decidió viajar con su familia, un evento que terminó en una emergencia médica crítica en la isla de San Martín.

En una entrevista con el programa Los Informantes en el 2016, Vargas Lleras relató la gravedad del suceso: "me atrapó una corriente y me estrelló contra el piso del mar y se presentó algo que se llama medicamente lefort se le zafa la cara del cráneo". El impacto fue de tal magnitud que no había servicios médicos suficientes en el lugar, obligando a su familia a trasladarlo de urgencia a Bogotá para una intervención quirúrgica compleja y dolorosa.

"La operación se hizo por la boca entonces tampoco podía comer, muy dolorosa", recordó el político en su momento, destacando que el proceso afectó incluso su visión durante un largo periodo de recuperación.

La explosión en el Congreso: el "libro bomba"

A finales de 2002, mientras se encontraba en el ejercicio de sus funciones legislativas, Vargas Lleras enfrentó una situación que dejó huellas físicas permanentes en su cuerpo. Un paquete llegó a su oficina como un memorando común, pero contenía un dispositivo explosivo que logró burlar los estrictos filtros de seguridad.

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Sobre este incidente, el exvicepresidente detalló: "lo abrí, explotó la bomba, un episodio rarísimo porque esa bomba pasó, entró al Congreso, todos las filtros de seguridad, pero una cosa milagrosa, pocas veces ha relatado el episodio, esta explotó la mitad". El artefacto detonó mientras lo abría, pero un fallo técnico en el dispositivo evitó una tragedia total. Según sus palabras, "las bombas explotan o no explotan está explotó la mitad, si la bomba hubiera estallado en su totalidad no estaríamos haciendo esta entrevista".

El resultado de este evento fue la pérdida de varios dedos de su mano izquierda. Al describir el estado de su extremidad tras la detonación, Vargas Lleras fue enfático al señalar que "mucho más grave fue esta mano que quedó colgando y la reconstruyeron inicialmente no tenía sensibilidad".

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Apenas tres años después del incidente en el Congreso, el azar volvió a jugar a su favor en el norte de Bogotá. Un potente explosivo fue detonado al paso de su caravana, pero una fracción de segundo y de distancia marcó la diferencia entre la vida y la muerte.

Vargas Lleras describió el evento como un hecho extraordinario: "es un milagro, también fue una bomba dirigida el impacto principal de la bomba nos pasó entre el primer y el segundo vehículo". Aunque los vehículos fueron declarados pérdida total y varios miembros de su esquema de seguridad sufrieron heridas graves, incluyendo la pérdida de un ojo y la audición, el entonces senador salió ileso una vez más.

El pulso contra su propia salud y el "voltaje" diario

Más allá de los eventos externos, el estilo de vida de Vargas Lleras representaba un desafío constante para su organismo. Conocido por ser un adicto al trabajo con una agenda que iniciaba de madrugada y terminaba tarde en la noche, el exvicepresidente solía dormir apenas entre tres y cinco horas diarias.

A esto se sumaba una dependencia histórica al cigarrillo, hábito que mantuvo por más de 40 años. En sus propias palabras: "en una época donde todo el mundo fumaba, fuman en los ascensores, en los carros, en los aviones, en el colegio donde yo estudié estába autorizado fumar". Esta combinación de factores desembocó en un episodio crítico en diciembre de 2015, cuando un desmayo en público, lo obligó a someterse a una delicada cirugía cerebral y a recibir órdenes médicas estrictas de "frenar en seco".

A pesar de las advertencias, se mantenía activo incluso en el hospital, donde se le veía despachando y tomando notas en su inseparable libreta. Esa misma tenacidad lo acompañó hasta sus últimos días en 2026, consolidando su imagen como un hombre que siempre encontró el camino de regreso al servicio público.

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