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Noticias Caracol El rastro Maestra desapareció en Córdoba y su victimario fingió buscarla: indignante confesión

Maestra desapareció en Córdoba y su victimario fingió buscarla: indignante confesión

Córdoba se conmocionó con el hallazgo de Edilma Guzmán en el río San Pedro. Su excompañero, quien participó en las labores de rastreo, confesó el feminicidio ante la guardia indígena.

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El lunes 28 de abril de 2025 comenzó como una jornada habitual para Edilma Rosa Guzmán Flores, una reconocida enfermera y docente de 46 años en Puerto Libertador, Córdoba. Sin embargo, su ausencia en la institución educativa Corazón de María, donde dictaba clases a niños de comunidades indígenas, encendió las alarmas de una tragedia que mantendría en vilo al departamento durante 60 horas. Lo que inicialmente se reportó como una desaparición misteriosa, terminó revelando un planificado feminicidio ejecutado por quien fue su pareja durante más de dos décadas. El Rastro investigó.

Tres días de una angustiante búsqueda

Edilma salió a las 6:09 de la mañana en su motocicleta, según quedó registrado en cámaras de seguridad. Su destino era la vereda Alto La Ye, pero nunca llegó. Orlando Antonio González, director de la institución y jefe de la docente, relató el desconcierto inicial: "Los estudiantes llegaron y tocó regresar los niños o regresarse porque la seño no había llegado".

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A medida que pasaban las horas, la preocupación se transformó en una búsqueda civil liderada por familiares, amigos y la guardia indígena del resguardo Zenú. Sharit Montes Guzmán, hija de la profesora y estudiante de diseño, expresó el dolor de liderar la difusión del caso: "Yo hice el diseño de que mi madre estaba desaparecida... Yo nunca me imaginé diseñar a mi mamá desaparecida".

Mientras el pueblo empapelaba las calles con la fotografía de Edilma, su excompañero sentimental, Ángel Custodio Montes, se sumó a los grupos de búsqueda. Durante tres días, Montes simuló ser un familiar desesperado, recorriendo trochas y zonas boscosas junto a la comunidad. No obstante, su presencia constante en puntos específicos llamó la atención de las autoridades tradicionales.

El cruel hallazgo en el río San Pedro

La insistencia de los rastreadores permitieron encontrar las primeras pertenencias de la docente sumergidas en el lodo. Narciso Manuel Osorio, guardia indígena y amigo de la víctima, describió el momento: "Él guarda se agacha, mete la mano y comienza a sacar del barro, del lodo, tarjetas carné lápiz, libreta".

Cerca del lugar del hallazgo, el comportamiento de Ángel Montes empezó a generar sospechas directas. Eduardo Peñate, cacique mayor del resguardo Zenú, notó inconsistencias en su presencia: "Ya al señor Ángel lo encontramos aquí... ya estaba mojado, pero qué raro, él aquí buscando... ¿y por qué aquí ángel? si está lejos donde él vivía".

La presión de la comunidad y la confrontación directa de su propia hija, Sharit, fueron determinantes. Ante el asedio de la guardia indígena y tras verse acorralado por los antecedentes de violencia que la familia empezó a exponer públicamente, Montes confesó el lugar exacto donde había ocultado el cuerpo. El hombre había estrangulado a Edilma, la había metido en costales y la amarró a su propia motocicleta para hundirla en el río San Pedro, con la intención de que los peces desaparecieran las evidencias.

"No pude aguantar": la confesión de un feminicida

Tras ser retenido por la guardia indígena, el hombre admitió el crimen de manera fría: "No pude aguantar porque ella me dijo que no y cuando vino a Medellín dijo que no quería más vivir conmigo y listo ya eso fue". Posteriormente, ante las autoridades judiciales, ratificó su declaración: "Tuve un asesinato de mi esposa... ¿Usted la asesinó? Sí".

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La investigación de la Sijín reveló que el agresor tenía todo "fríamente calculado". Según el subintendente Joshua Peña, el victimario utilizó un destornillador para perforar las llantas de la moto y asegurar que no flotara, además de utilizar cuerdas y sacos que ya tenía preparados en un lugar despoblado.

Incluso, se descubrió que mientras fingía buscarla, su verdadera intención era vigilar el cadáver: "Él confiesa que cuando nosotros lo llamábamos que él nos decía que ya estaba en la búsqueda él estaba era realmente mirando si el cadáver estaba flotando o no para volverlo a hundir".

Un historial de violencia y disputas económicas

El entorno familiar de Edilma reveló que la separación, ocurrida en la Navidad de 2024 tras 24 años de relación, estuvo marcada por un control obsesivo y agresiones físicas. Teresa Guzmán, hermana de la víctima, recordó un episodio violento: "Un día le vi un hueco aquí en la pierna le pregunté 'hermana ¿qué te pasó?' no que Ángel me reventó una escoba en la pierna".

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Además del desamor, los investigadores hallaron audios en el celular de la docente donde Montes Anaya la amenazaba por motivos económicos relacionados con una propiedad en Medellín. La exigencia de $30 millones de pesos y la falsificación de documentos habrían sido el detonante final de la agresión.

Sentencia ejemplar en Montelíbano

El proceso judicial avanzó con celeridad tras la aceptación de cargos por parte del victimario. En el Juzgado Primero de Montelíbano, la Fiscalía presentó las pruebas de la "violencia sistemática y dominación" a la que fue sometida la maestra. Durante la audiencia, Montes Anaya interrumpió para confirmar su posición: "Hagan su presentación muy buenos días que dios me lo bendiga a todos y a todas... voy a aceptar los cargos".

El 21 de agosto de 2025, Ángel Custodio Montes Anaya fue condenado a 31 años y un mes de prisión por los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento de material probatorio. Actualmente cumple su pena en el centro penitenciario de Montería, mientras los tres hijos de Edilma intentan reconstruir sus vidas tras la pérdida de su madre a manos de su propio padre.

*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.

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