Las autoridades sanitarias españolas confirmaron el resultado positivo en hantavirus de uno de los 14 pasajeros españoles del MV Hondius, que fue aislado en la víspera en una unidad de alto nivel del Hospital Gómez Ulla de Madrid tras empezar a manifestar síntomas. (Lea también: Brote de hantavirus: pasajeros del crucero MV Hondius testearon positivo tras desembarcar)
El paciente, un varón, permanece ingresado en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (Uatan) del centro madrileño tras un primer positivo provisional y presenta desde la noche del lunes febrícula (temperatura que no llega a los 38 grados) y ligera desaturación, aunque por el momento se encuentra aparentemente estable y sin empeoramiento clínico evidente, según informaron fuentes del Ministerio de Sanidad de España.
El resto de los españoles que se encuentran en el centro hospitalario de la capital tras haber sido trasladados allí para cumplir una cuarentena después de desembarcar del crucero el domingo, volvieron a dar negativo en hantavirus en la segunda prueba que se les realizó.
Sanidad avanzó que, según le han transmitido las autoridades estadounidenses, el ciudadano de ese país cuyo primer resultado de las pruebas que se le realizaron en Cabo Verde no fue concluyente y que después fue negativo, ha resultado de nuevo negativo.
Una serie de pasajeros del MV Hondius han dado positivo tras desembarcar del crucero, donde las autoridades españolas revelaron en la víspera que no se practicaron PCR generalizadas a bordo del crucero porque ni existía capacidad técnica ni se vieron razones epidemiológicas, según los protocolos sanitarios, por lo que los test se limitaron a las personas sintomáticas.
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La Organización Mundial de la Salud ha elevado a 11 el número de casos positivos asociados al brote de hantavirus en el barco y ha asegurado que todos los casos sospechosos y confirmados han sido aislados bajo la jurisprudencia de cada país responsable y se están gestionando bajo una supervisión médica "estricta" para minimizar el riesgo de cualquier transmisión posterior entre la población. (Lea también: Habla pasajero latino a bordo del crucero con brote de hantavirus: "Fue una desgracia")
¿Por qué pasajeros del crucero deben tener una cuarentena de 42 días, la más larga?
Es un periodo muy superior al que se recomendó para el SARS-CoV-2 responsable del COVID (14 días al principio), para el ébola (de unos 21 días) o el síndrome respiratorio agudo grave -SARS- (10 días), pero la que más se ajusta al origen histórico y al significado literal de la palabra 'cuarentena'.
La razón: las cuarentenas más largas dependen del tiempo conocido entre el contagio y la aparición de los primeros síntomas, y suelen corresponder a enfermedades en las que el periodo de incubación es muy prolongado, cuando los síntomas iniciales no son muy claros ni determinantes y la enfermedad es especialmente peligrosa.
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Lo ha explicado a EFE el investigador Alfredo Corell, catedrático de Inmunología de la Universidad de Sevilla (sur de España), quien ha incidido en que el comportamiento epidemiológico del hantavirus -incluida su variante 'Andes'- es muy diferente, y que el periodo de incubación es "muy variable" y puede oscilar entre una y seis semanas (42 días), tal y como se está comprobando con los pasajeros ya repatriados y algunos mostrando síntomas y dando resultados positivos en los primeros test.
El inmunólogo ha valorado los protocolos que se han establecido y la ejecución de los mismos, el desembarco y la repatriación de todos los pasajeros a sus países de origen "con los máximos estándares de seguridad", ha defendido que se hayan establecido los niveles máximos de alarma "no porque el virus sea muy contagioso, que no lo es, pero sí porque es muy letal", y ha cuestionado la laxitud con que se va a tratar a algunos de los pasajeros en sus países y que no se impongan estrictas cuarentenas.
"Las alarmas están funcionando"
Las diferencias pueden provocar a su juicio que se pierda confianza en las instituciones o los organismos internacionales, pero ha recordado que la Organización Mundial de la Salud "propone" el protocolo más adecuado, pero cada país decide lo que hace.
Corell ha insistido en que el contagio solo se produce por el contacto estrecho ("muy estrecho", ha puntualizado), y ha señalado como ejemplos el de compartir una habitación (o camarote) con la persona enferma; el contacto íntimo o muy cercano; cuidar a un enfermo sin las adecuadas medidas de protección; manipular sábanas, ropa o fluidos que pudieran estar contaminados; o la atención sanitaria sin los equipos de protección individual adecuados.
Por el contrario, no es un contacto estrecho ni cruzarse con una persona que pueda estar contagiada ni compartir brevemente un espacio, ha puntualizado Alfredo Corell, que ha plasmado en un dibujo didáctico y divulgativo estas situaciones para aclarar que el contagio por hantavirus no suele ser casual, sino que requiere que esa conexión estrecha sea prolongada o íntima.
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"Las alarmas están demostrando su eficacia, que funcionan", ha aseverado el inmunólogo, ha incidido en que la vigilancia estricta durante la cuarentena es lo que evitará que se escape ningún caso y en que las cuarentenas están "justificadísimas", y ha advertido además de la posibilidad de que exista en el caso de este virus "supercontagiadores" y que personas con una sintomatología muy leve sean capaces de contagiarlo a varias personas.
Más preocupación por los que desembarcaron antes y sin control
Pero el catedrático ha insistido en que la tasa transmisión de este virus -número de contagiados a partir de una persona infectada- es inferior a 1, y ha observado que el de las últimas variantes del virus responsable del COVID es de 15 y el del sarampión de 18.
A su juicio, el goteo de casos positivos que se está produciendo "no es nada extraño; lo que hay que evitar es que esas personas contagien a otras", y ha asegurado que lo que realmente le preocupa no son las personas que han desembargado en Tenerife, en el archipiélago español de las Canarias, y han sido repatriadas a sus países, sino los pasajeros que desembarcaron en la isla de Santa Elena y no están ni localizados ni controlados, y que podrían también no haber sentido síntomas porque estaban incubando la enfermedad y estar contagiando a personas de su entorno.
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Alfredo Corell ha subrayado la importancia de las palabras en crisis como esta, y en ese sentido ha incidido en la importancia de diferenciar "aislados" (como están ya la mayoría de los pasajeros del crucero y otras personas que han estado en contacto con ellos) de "ingresados"; de no confundir a las personas sospechosas de haber tenido algún tipo de contacto con "pacientes"; y de no aumentar la alarma si en los próximos días salen más positivos entre las personas que ya están controladas.
Los brotes de este virus se suelen resolver en tres 'saltos' (del roedor a la persona; de una persona a otra persona; y de esta a otros contactos estrechos), ha precisado el catedrático, y ha concluido que "hay que evitar a toda costa un cuarto salto" para corroborar "que estamos casi al final de este brote".
EDITADO POR SANDRA SORIANO SORIANO
COORDINADORA DIGITAL NOTICIAS CARACOL
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*CON INFORMACIÓN DE AGENCIA EFE