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Cabezote sección Mundo Noticias Caracol 2025 DK

Historias del 11S: relatos de bomberos colombianos que lucharon por salvar cientos de vidas

“Uno sentía como proyectiles que le pegaban atrás”, contó uno de ellos sobre el momento en que salieron corriendo para huir del desplome de una de las Torres Gemelas. Cuando se disipó la nube de polvo pudieron ver “la real catástrofe”.

torres gemelas

Al mayor atentado terrorista de la historia del siglo XXI, los atentados contra las Torres Gemelas el 11S, respondieron con valentía miles de bomberos que se convirtieron en héroes eternos. Entre ellos había cinco colombianos y dos de ellos le contaron a Noticias Caracol por qué estaban ahí y cómo sobrevivieron a esa tragedia que acabó con la vida de 2.977 personas en Estados Unidos, la mayoría en Nueva York. Más de 9.400 han muerto posteriormente a causa de enfermedades relacionadas con la exposición a sustancias tóxicas, según el programa federal de seguimiento médico. "La gente enfermó porque los dirigentes en quienes confiaba les mintieron al asegurarles que podían respirar sin peligro un aire tóxico", dijo Zohran Mamdani, perteneciente al ala izquierda del Partido Demócrata y primer alcalde de la ciudad en prestar juramento sobre el Corán.

El 11 de septiembre, a las 8:46 minutos de la mañana, un equipo periodístico grababa un especial sobre las tareas de los rescatistas en Nueva York. La escena fue interrumpida por el vuelo estrepitoso de un Boeing que, tras la mirada incrédula de un bombero, impactó la Torre Norte del World Trade Center. (Lea también: Teorías de conspiración del 11S marcaron un punto de inflexión en internet y la desinformación)

“Había gente fracturada caminando casi como zombis”

Luis Eduardo Marulanda, experto en operaciones de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas, cuenta que para el 2001 fue invitado por segunda vez a un curso de línea de fuego. Estaba con un batallón de los bomberos de Nueva Jersey y fue activado para apoyar a sus compañeros de Nueva York.

Desde el comando del incidente dieron la orden para que el grupo de bomberos donde él estaba entrara a la Torre Norte. Su tarea era subir equipados por la escalera hasta el piso 50, verificar si había fuego y contenerlo. Su prioridad también era proteger a quienes evacuaban la edificación. Marulanda, junto a los otros 25 bomberos con los que subía, solo pudo llegar al piso 10. En su reloj eran las 9:03 minutos de la mañana, hora que marcó su vida para siempre porque en ese momento “sentimos el segundo impacto. Lo siguiente que empezamos a sentir casi acercándonos al piso nueve era la avalancha de personas que querían evacuar por las escaleras y, por supuesto, nos arrasaron y esas personas que bajaban estaban tratando de salvar su vida y entenderíamos que como ya los medios de comunicación hablaban, no de un accidente aéreo sino de un atentado terrorista, ese era el resultado. Nos pasaron por encima, nos tumbaron y ahora la lucha de nosotros era tratar de colocarnos de pie para empezar a devolvernos”, relató el pereirano.

Narró que los ciudadanos pasaban “unos encima de los otros. Cuando empezamos a bajar al lobby y a tratar de reportar que no podíamos subir fue donde empezamos a ver la tragedia solo de la evacuación, que era gente que caía de cara contra el piso, se reventaba los dientes, gente fracturada caminando casi como zombis, hasta cuando ya salieron al parque central que hay al frente del World Trade Center”. Entonces, a la unidad del colombiano le dieron la orden de retroceder, bajar al lobby y desplegarse en los alrededores de la zona para atender y evacuar a los conmocionados sobrevivientes del ataque. “Sacamos casi de a dos y tres personas a rastras, los que no se podían mover, y lo que hacíamos era entregarlos en la parte de afuera donde ya estaba como el PMU, esa área de concentración de víctimas, y volvíamos a entrar. Ese fue otro momento muy triste, porque yo sé que mucha gente también murió ahí de los que estábamos haciendo como el área de concentración, de víctimas en donde se empezó a llamar bomberos, ambulancias y pasamos el reporte de que había gente de la evacuación que estaba herida y que necesitaba atención. Otros no se dejaron atender y seguían”, contó.

La nube de polvo duró cerca de 10 minutos

De repente, la estructura de la Torre Sur, que ardió durante 56 minutos a más de 1.000 grados Celsius en la parte alta, no aguantó más y se desplomó. “Ni siquiera nos miramos entre nosotros y lo que hicimos fue empezar a correr. En ese momento uno sentía como proyectiles que le pegaban atrás. Ya nos habíamos quitado chaquetas, ya nos habíamos quitado tanques y todo. Nos ayudó un poquito que solo teníamos el pantalón y las botas, no mirábamos atrás y yo lo primero que vi ahí cerca, casi como a unos 30 metros, un truck de bomberos gigante de dos pachas traseras. Yo en lo primero que pienso, porque ya teníamos la nube de polvo, ya no se veía, no podíamos respirar, sentíamos granulado en la nariz; yo opto por meterme en el medio de las dos pachas en la parte interna y ahí me quedo a esperar a ver qué pasa. La nube se demoró mucho en pasar y digo mucho, son más o menos entre 7 y 10 minutos, y ya no podía respirar, ya tenía congestionada la nariz, yo me sonaba y lo siguiente que hice fue humedecer la camisa que tenía y lo que hago es tratar de respirar y eso me alivia un poquito para poder respirar. Me quedo ahí hasta que al final pasó la nube, se aclara un poquito y es donde se ve la real catástrofe de lo que era el World Trade Center”, relató Marulanda. (Lea también: ¿Cuál fue la causa por la que se desplomaron las Torres Gemelas el 11S, tras el impacto de aviones?)

Lo que vio, contó, fueron “vidrios destrozados, aplastados, reventados. Las puertas que quedaron abiertas, esos proyectiles de concreto atravesaron un truck de bomberos que es suficientemente rígido y fuerte precisamente para eso, pero era el asombro de nosotros de cómo las pasaban, como cuando tú disparas un arma de fuego y la ojiva pasa eso, pero en mayor proporción, en diámetros muy grandes. Entonces ahí fue donde empezamos a sumar la connotación de lo que era esa emergencia”.

Era el comienzo del fin de 343 bomberos y 23 policías. Hace 25 años, Noticias Caracol entrevistó a Harold Valencia, un vallecaucano que arrancaba su carrera en el Departamento de Bomberos de Nueva York. En ese entonces comentó que él y sus compañeros hicieron lo humanamente posible para arrebatarle a la muerte a quienes en medio del asombro y la perplejidad buscaban salir de las torres. “Cuando chocó el primer avión, los bomberos entraron al edificio y subieron, empezaron a subir. Cuando chocó la otra nave también hicieron lo mismo, empezaron a subir. Entonces, cayó el edificio, después cayó el otro, ya la gente se había perdido, no sabían exactamente dónde estaban”, recordó.

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Los mejores amigos de Valencia quedaron sepultados entre los dos millones de toneladas de escombros que dejó el colapso de las que eran una de las edificaciones más altas del mundo. “En total de la lista de desaparecidos conozco ocho, pero de esos ocho dos eran buenos amigos míos, amigos que conozco ya hace más de 4 años y medio que están desaparecidos. Uno de ellos tenía hasta cinco hijos, un muchacho joven que entró a la academia conmigo”.

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