Cuando Holly Ratchford llegó a trabajar a los apartamentos Parkwood, en las afueras de San Diego, California, no imaginaba que uno de sus residentes terminaría relacionado con la investigación de los atentados del 11 de septiembre de 2001. A finales de la década de 1990, la mujer tenía 27 años y administraba el complejo residencial, compuesto por 175 viviendas. También vivía allí y mantenía una relación cercana con varios de los residentes. Entre ellos estaba Omar al-Bayoumi, un ciudadano saudita que se instaló junto con su familia en septiembre de 1999.
Para Holly, Bayoumi era simplemente un vecino amable. Participaba en las actividades que organizaba en la piscina y su familia incluso la invitaba a comer. "Siempre se mostraba muy alegre y sonriente", recordó la mujer en un especial de la BBC "y era sumamente amable". Con el paso de los meses, Bayoumi también empezó a relacionarse con dos hombres que posteriormente serían identificados como Nawaf al-Hazmi y Khalid al-Mihdhar. Los dos terminarían formando parte del grupo de 19 hombres que secuestró cuatro aviones el 11 de septiembre de 2001. Hazmi y Mihdhar estuvieron a bordo del vuelo 77 de American Airlines, que fue estrellado contra el Pentágono. "No tenían nada de inusual. Eran amables y educados".
¿Quién era Omar al-Bayoumi y por qué fue investigado por el FBI?
Según documentos posteriormente desclasificados y expedientes judiciales citados por la BBC, la historia que Bayoumi contaba sobre sí mismo comenzó a ser cuestionada después de los atentados. Cuando llegó a Parkwood decía ser un estudiante adulto. Ratchford sabía que asistía a clases, pero no conocía mayores detalles sobre sus actividades. "Sabía que asistía a clases. Aparte de eso, no estoy segura de qué hacía", comenta Ratchford. Con el tiempo, las autoridades descubrieron que sus estudios se habían interrumpido en 1998 y que buena parte de sus actividades estaban relacionadas con la comunidad musulmana de San Diego.
Richard Lambert, quien dirigió la investigación del FBI en San Diego después del 11-S, aseguró a la BBC que dentro de esa comunidad existían sospechas sobre Bayoumi. "Existía un consenso general entre los miembros de la comunidad musulmana de San Diego de que Bayoumi era un agente del servicio de inteligencia saudí". Bayoumi, por su parte, siempre negó haber trabajado como agente de inteligencia y Arabia Saudita también ha rechazado las acusaciones que relacionan al país con el apoyo a los terroristas. Para la mujer, esas cuestiones estaban lejos de sus preocupaciones. Lo que necesitaba saber como administradora era si sus residentes podían pagar el alquiler. Más adelante, investigadores establecieron que el hombre sí podía hacerlo, pues recibiría alrededor de US$90.000 al año de compañías relacionadas con el Ministerio de Defensa saudita.
Así llegaron los dos secuestradores al apartamento de Parkwood
El 3 de febrero de 2000 ocurrió uno de los episodios que posteriormente adquiriría importancia dentro de la investigación. Bayoumi apareció en la oficina de Holly acompañado por dos jóvenes. Según el relato de ella, parecía tener prisa y explicó que ambos pertenecían a la misma mezquita que él y que buscaban un lugar donde vivir. Los hombres no hablaban inglés, por lo que Bayoumi se encargó de hablar con Ratchford. El problema era que no cumplían con las condiciones exigidas para alquilar una vivienda. "No cumplían en absoluto con los criterios de ingresos ni con los requisitos de cuenta bancaria. No tenían nada de eso". Así que, inicialmente, rechazó la solicitud. Sin embargo, los dos jóvenes tenían varios miles de dólares en efectivo. Al día siguiente, Bayoumi los acompañó a un banco y los ayudó a abrir una cuenta. Después regresaron a la oficina de alquileres.
La solución apareció cuando Bayoumi se ofreció como garante del contrato. De esa manera, él asumiría legalmente la responsabilidad por los nuevos residentes. El documento de arrendamiento terminó incluyendo varias firmas de Bayoumi. Además de figurar como fiador, aparecía como amigo y contacto de emergencia de los dos hombres. Hazmi y Mihdhar se instalaron entonces en el apartamento 150 de Parkwood, a pocos metros de la vivienda de Bayoumi. Los dos hombres permanecieron en Parkwood hasta finales de mayo de 2000. Durante ese tiempo, la mujer tuvo contacto con ellos. "Tomaba té y galletas con ellos. No eran simplemente personas que venían a la oficina y nos alquilaban un espacio", comentó. Sin embargo, después de los atentados, Bayoumi sostuvo que su relación con Hazmi y Mihdhar había sido breve. Según su versión, los había ayudado a encontrar vivienda y posteriormente se había alejado de ellos. "Sé que eso es lo que dijo, y sé que es un sinsentido". Ratchford también contó al FBI que, cuando los dos hombres se retrasaron en el pago del alquiler, fue Bayoumi quien terminó cubriendo la deuda.
El FBI llegó a la oficina de la administradora pocos días después del 11-S
Ratchford no volvió a pensar demasiado en aquellos inquilinos hasta después de los atentados. Una mujer la llamó para solicitar referencias sobre el alquiler de los dos hombres. La administradora respondió pensando que se trataba de una consulta inmobiliaria, pero ña mujer le preguntó si sabía que aquellos dos hombres habían participado en el secuestro del avión que terminó estrellándose contra el Pentágono. "Y yo respondí: '¿Qué?'" Poco después, agentes del FBI llegaron a su oficina.
El 14 de septiembre de 2001, dos agentes especiales entrevistaron a Ratchford. Ella les entregó el documento en el que Bayoumi aparecía como garante de los dos inquilinos. La información contribuyó a que los investigadores centraran su atención en él. Richard Lambert explicó que, conforme avanzaba la investigación, las autoridades comenzaron a identificar una serie de personas que habían ayudado a Hazmi y Mihdhar durante su permanencia en Estados Unidos. "A medida que comenzamos a identificar a los asociados de los secuestradores, quedó claro que existía una red liderada por Omar al-Bayoumi". Según el FBI, los contactos de Bayoumi ayudaron a los dos hombres en distintos asuntos, entre ellos la obtención de licencias de conducir en California, su inscripción en escuelas de vuelo, transferencias de dinero provenientes de Medio Oriente y tratamientos dentales.
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Después del 11-S, los investigadores siguieron el rastro de Bayoumi hasta Birmingham, Reino Unido. El 21 de septiembre de 2001 fue detenido por la unidad antiterrorista de la Policía Metropolitana. Durante los interrogatorios, inicialmente aseguró que no recordaba haber tenido relación con los secuestradores. Posteriormente reconoció que había ayudado a dos hombres llamados "Nawaf" y "Khalid". Según su declaración, los había conocido en Los Ángeles y posteriormente ellos habían llegado a San Diego en busca de alojamiento. Bayoumi aseguró que, una vez que consiguieron vivienda, se marchó de la ciudad y dejó de tener contacto con ellos.
La Policía Metropolitana mantuvo detenido a Bayoumi durante siete días. Sin embargo, el Departamento de Justicia estadounidense decidió no extraditarlo para que enfrentara cargos. El 28 de septiembre de 2001 quedó en libertad. "No puedo creer que se haya librado", cuestionó la mujer que le alquiló el apartamento. En 2004, la Comisión del 11-S llegó a una conclusión que prácticamente lo apartaba de cualquier responsabilidad directa. Lo describió como una persona "servicial y sociable" y consideró que era "un candidato improbable para una participación clandestina con extremistas islamistas".
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Sin embargo, años después comenzaron a salir a la luz documentos que no habían sido incluidos en la información entregada inicialmente a la comisión. Desde 2018 se han publicado miles de páginas relacionadas con las investigaciones del FBI y con los procesos judiciales impulsados por las familias de las víctimas. La historia de Bayoumi volvió a cobrar relevancia dentro de una demanda presentada por familiares de víctimas y sobrevivientes del 11-S contra Arabia Saudita. En agosto de 2025, el juez federal George B. Daniels concluyó que las pruebas permitían establecer una "inferencia razonable" sobre una posible coordinación entre Bayoumi, un diplomático saudita y el gobierno de Arabia Saudita al momento de prestar ayuda a los secuestradores. El fallo permitió que el proceso continuara. Arabia Saudita ha negado cualquier participación en los ataques y rechaza que Bayoumi haya sido un agente suyo. El país también sostiene que cuenta con inmunidad soberana frente a este tipo de demandas.
Para Holly Ratchford, las consecuencias de haber conocido a aquellos hombres no terminaron cuando el FBI abandonó su oficina. Su vida cambió después de los ataques: dejó Parkwood y también abandonó el trabajo relacionado con la administración de propiedades. Posteriormente vivió en distintos lugares de Estados Unidos hasta terminar en una zona aislada del oeste del país. Durante años evitó a los periodistas y procuró mantenerse alejada de las noticias relacionadas con el 11-S. Según contó a la BBC, la experiencia afectó profundamente la manera en que veía a otras personas. "Sé que la vida de muchas personas cambió de inmediato durante el 11 de septiembre. En mi caso, en cuestión de una o dos semanas, mi vida, mis ideales, mis creencias... todo cambió rapidísimo. Fue como accionar un interruptor", comentó. "Me sentí muy estúpida. Había confiado y me habían importado personas que hicieron cosas malas. No quiero volver a ser tomada tan desprevenida por gente que no era quien decía ser".
VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
NOTICIAS CARACOL