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Tres días de disturbios por muerte de inmigrante ocasionada por policía sueco

La periferia de Estocolmo ha sufrido en las últimas 72 horas la mayor oleada de disturbios en años, después de que los incidentes originados al oeste de la capital se hayan extendido a una decena de barrios de las afueras.
Ocho personas detenidas, casi todos jóvenes, y decenas de carros quemados son el saldo de la última noche de enfrentamientos, que aunque han disminuido en intensidad en Husby, epicentro del conflicto, se han extendido a una decena de suburbios.
Los barrios afectados tienen en común la alta concentración de población de origen inmigrante y los problemas económicos que se han agudizado en los últimos años con la política de recortes del seguro de desempleo, las ayudas sociales y en educación impulsada por el Gobierno de derecha sueco.
El origen de los disturbios está relacionado con un incidente ocurrido hace una semana en Husby, cuando un inmigrante con problemas psicológicos murió por disparos de la policía en su apartamento, donde se había encerrado con su compañera.
Los agentes aseguraron haber disparado en defensa propia al ser amenazados supuestamente con un hacha, aunque la actuación irregular de las fuerzas del orden provocó protestas de los vecinos y la apertura de una investigación interna de la Policía de Estocolmo.
Pero eso no sirvió para calmar los ánimos y la violencia estalló la noche del domingo al lunes con los primeros incendios de carros, que se recrudecieron al día siguiente.
Las imágenes de los vehículos en llamas y mobiliario destrozado han ocupado estos días las portadas de los diarios y los informativos en Suecia, que han recogido también testimonios de vecinos denunciando cargas policiales contra niños y ancianos y supuestos insultos racistas de los agentes como "negros", "ratas" o "monos".
La Policía ha abierto también una investigación interna para estudiar los incidentes, a la vez que rechaza que sean protestas espontáneas y habla de violencia organizada.
La asociación Megafon, que trabaja con grupos de jóvenes inmigrantes en la zona, ha vinculado en cambio las protestas con el racismo y con la sensación de abandono que se vive en este y en otros barrios de la periferia de la capital sueca.
Las estadísticas oficiales reflejan que uno de cada cinco jóvenes en Husby ni trabaja ni estudia y que mientras que el índice de paro y de gente que vive de la ayuda social en Estocolmo es del 3,3 y el 3,6%, en aquel suburbio sube al 8,8 y el 12%, una proporción que se repite en otros barrios de la periferia.
Aún condenando los episodios de violencia, la oposición de izquierda ha apuntado también a la política liberal del Gobierno, personificada en el primer ministro, el conservador Fredrik Reinfeldt, cuya imagen tampoco ha salido bien parada.
Reinfeldt ha tenido un fin de semana muy activo con compromisos oficiales como el festival de Eurovision, celebrado en Malmö; las amonestaciones previas a la boda de la princesa Magdalena y la final del Mundial de hockey sobre hielo que ganó Suecia.
Pero hasta este martes por la tarde no se pronunció oficialmente sobre los disturbios en la periferia, adonde se ha limitado a enviar a su ministro de Integración.
Y aunque ha admitido que es necesaria más atención a estas zonas e invertir en educación, su discurso se ha centrado en condenar la violencia y tachar de "hooliganismo" los peores disturbios sufridos en Suecia desde los que afectaron hace cuatro años a Malmö, la tercera ciudad de este país con un 20% de inmigrantes.
Los incidentes registrados estos días también han sido aprovechados por la ultraderecha sueca, personificada en "Demócratas de Suecia", que entró en el Parlamento hace tres años y a la que las últimas encuestas dan buenas perspectivas para las elecciones generales que se celebrarán dentro de algo más de un año.
Su portavoz en asuntos jurídicos, Richard Jomshof, propuso este miercoles establecer el estado de excepción y el toque de queda en las zonas donde se han producido incidentes.

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