Publicidad

Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
Ahora no
Activar

Publicidad

Cabezote Los Informantes
Noticias Caracol LOS INFORMANTES Criado por sicarios: esta es la historia que el hijo de Pablo Escobar revela en Dear Killer Nannies

Criado por sicarios: esta es la historia que el hijo de Pablo Escobar revela en Dear Killer Nannies

Hijo de Pablo Escobar habló de la cruda realidad de su infancia rodeado de bandidos, vivencias que ahora inspiran la nueva serie de Disney+ sobre el entorno íntimo del capo del Cartel de Medellín.

Thumbnail

El estreno de la serie Dear Killer Nannies: Criado por sicarios ha despertado el interés por la vida privada de uno de los criminales más conocidos de la historia: Pablo Escobar Gaviria. Esta producción de ocho capítulos es ambientada en la Colombia de los años 80 y 90 desde un ángulo poco explorado: está contada desde los ojos de Juan Pablo Escobar, hijo del capo del Cartel de Medellín, durante su niñez y adolescencia. La trama se enfoca en cómo este niño vivía en un mundo de lujos increíbles mientras sus mejores amigos y protectores eran, en realidad, los hombres más peligrosos de la organización.

El reparto de 'Dear Killer Nannies: Criado por sicarios'

La serie, que cuenta con la participación de actores como John Leguizamo en el papel de Pablo Escobar y Laura Rodríguez como Victoria Henao, muestra cómo el entorno de la Hacienda Nápoles estaba custodiado por un grupo de hombres leales al servicio del narcotráfico. Uno de los más importantes es alias ‘El Rodri’, interpretado por Julián Zuluaga, quien se vuelve muy cercano al joven Juan Pablo. En la historia, este hombre arriesga su vida por el niño mientras comete sus primeros crímenes para poder mantener a su familia. También está Angie, personaje de Juanita Molina, una mujer de clase media que se siente atraída por el mundo criminal y que destaca por ser muy firme y saber usar armas de fuego a la perfección.

Síganos en nuestro WhatsApp Channel, para recibir las noticias de mayor interés

El reparto también incluye a ‘Kiss’ (Andrés Delgado), un líder con mucha chispa que usa el humor negro para esconder sus debilidades y ‘El Dorado’, el encargado de vigilar a todo el grupo y al propio Juan Pablo con un estilo bastante raro y creativo. El equipo de "niñeros" se completa con ‘Tina’, que tiene una energía muy festiva, y ‘Lagaña’, un hombre de carácter explosivo que a veces es cariñoso y otras veces muy violento.

La cruda realidad del hijo de Escobar: "Nadie más jugaba conmigo"

Fuera de la televisión, el verdadero protagonista de estos recuerdos es Juan Sebastián Marroquín, el nombre que Juan Pablo Escobar eligió para empezar de cero en Argentina hace más de 20 años. En una entrevista con Los Informantes en el 2018, Marroquín recordó y confirmó lo que se ve en la serie no es exageración. Sobre esos años en los que creció rodeado de asesinos, fue muy claro: "Los peores bandidos de Colombia fueron mis niñeras, de eso no tenga duda y eran los únicos con los que jugaba porque nadie más jugaba conmigo", señaló.

Esa soledad marcó su infancia. Aunque iba al colegio y tenía compañeros, la sombra de su padre hacía que los demás se alejaran. "Tenía amigos, pero después dejaron de serlo porque sus padres los obligaban a no no meterse conmigo", recordó. El único amigo que le quedó de esa época era un niño huérfano que no tenía a nadie que le prohibiera juntarse con el hijo de Pablo Escobar. Sin otros niños cerca, su tiempo lo pasaba con los sicarios, aprendiendo cosas de adultos para que las horas pasaran más rápido. "¿A qué jugaba? A lo que juegan los grandes... billar... y el tiempo había que matarlo haciendo nada", explicó Marroquín. Mientras él jugaba, esos mismos "niñeros" solían quitarle la vida a políticos, periodistas y policías.

"Mi hijo mi profesión es ser bandido"

A pesar de que vivían en una burbuja de felicidad que duró hasta que él cumplió siete años, Pablo Escobar nunca le ocultó a qué se dedicaba. Marroquín cuenta que, tras la muerte del ministro Rodrigo Lara Bonilla, todo cambió, pero su papá ya le había soltado la verdad de frente: "Mi papá a los 7 años me dijo 'Mi hijo mi profesión es ser bandido a eso es a lo que yo me dedico'".

Una de las cosas que más sorprende de su relato es la forma en que Pablo Escobar lo educó sobre las drogas. Siendo el hombre que inundó el mundo de cocaína, con su hijo era muy estricto. Marroquín recuerda que cuando tenía ocho años, su padre le dio un consejo que nunca olvidó: "Valiente es el que no la prueba. Tus amigos te van a decir que eres un cobarde si no la consumes, pero el verdadero valiente es el que elige no probar la droga, ese es el valiente, el débil es el que la prueba", dijo. Para Juan Sebastián, esa charla fue definitiva porque, según sus palabras, su papá "legalizó las drogas para mi mundo", mostrándole lo malas que eran mientras el resto del planeta vivía el terror de su negocio.

Lujos, motos y tesoros perdidos

Crecer en la Hacienda Nápoles significaba tenerlo todo. Eran 3000 hectáreas con 27 lagos y miles de empleados. Marroquín cuenta que a los cuatro años ya tenía su primera moto, y para cuando cumplió los 11, su colección pasaba de las 30. Incluso, siendo casi un niño de 12 o 13 años, ya tenía su propio apartamento de soltero porque su mamá prefería saber dónde encontrarlo si pasaba algo urgente. Los regalos no eran juguetes normales, sino piezas de museo.

Publicidad

En un cumpleaños recibió un cofre con las cartas originales de Manuelita Sáenz a Simón Bolívar. También tuvo en sus manos la espada de Bolívar, aunque luego tuvo que devolverla. Sin embargo, todo ese oro y esas reliquias se esfumaron cuando la guerra se puso seria. Marroquín recuerda los meses que pasaron escondidos en Bogotá, como "los peores meses de la vida... porque ahí fue el principio del fin de mi padre del Cártel de Medellín, como tal de mi familia, de nuestra esperanza vida de todo ahí terminó todo". En ese tiempo no podían ni mirar por la ventana porque tenían miedo de que un francotirador les disparara.

Una vida tras la sombra del apellido Escobar

Hoy, Juan Sebastián Marroquín busca que su historia sirva de advertencia y no de apología. A pesar del parecido físico y los gestos que comparte con su padre, su misión actual es dar conferencias para inspirar a los jóvenes a elegir un camino distinto. "Les cuento historias, pero más historias que los inspiren a no seguir el camino de mi padre, no historias que los hagan creer que qué bonito que era Nápoles", explicó.

Su intención al colaborar con relatos que inspiran producciones como Dear Killer Nannies es generar conciencia: "No para hacer apología del delito, no para justificar ningún acto de violencia de mi padre sino justamente para que generemos conciencia en nosotros mismos en nuestra juventud y para evitar que historias como las que ya vivió este país... no se repitan", concluyó.

Publicidad

*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.

Publicidad

Publicidad

Publicidad